Pintores de bodegones

Pintores de bodegones

Publicada el 26.07.2018 a las 14:32h.

Un bodegón, también conocido como naturaleza muerta, es una obra de arte que representa animales, flores y otros objetos, que pueden ser naturales (frutas, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el hombre (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.) en un espacio determinado. Esta rama de la pintura se sirve normalmente del diseño, el cromatismo y la iluminación para producir un efecto de serenidad, bienestar y armonía.

Etiquetas: bodegones, pintores

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Último acceso 16.01.2019

PICASSO

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PICASSO

(Pablo Ruiz Picasso; Málaga, 1881 - Moulins, Francia, 1973) Pintor español. La trascendencia de Picasso no se agota en la fundación del cubismo, revolucionaria tendencia que rompió definitivamente con la representación tradicional al liquidar la perspectiva y el punto de vista único. A lo largo... Ver mas
(Pablo Ruiz Picasso; Málaga, 1881 - Moulins, Francia, 1973) Pintor español. La trascendencia de Picasso no se agota en la fundación del cubismo, revolucionaria tendencia que rompió definitivamente con la representación tradicional al liquidar la perspectiva y el punto de vista único. A lo largo de su dilatada trayectoria, Pablo Picasso exploró incesantemente nuevos caminos e influyó en todas la facetas del arte del siglo XX, encarnando como ningún otro la inquietud y receptividad del artista contemporáneo. Su total entrega a la labor creadora y su personalidad vitalista, por otra parte, nunca lo alejarían de los problemas de su tiempo; una de sus obras maestras, el Guernica (1937), es la mejor ilustración de su condición de artista comprometido.


Pablo Picasso

Hijo del también artista José Ruiz Blasco, en 1895 se trasladó con su familia a Barcelona, donde el joven pintor se rodeó de un grupo de artistas y literatos, entre los que cabe citar a los pintores Ramón Casas y Santiago Rusiñol, con quienes acostumbraba reunirse en el bar Els Quatre Gats. Entre 1901 y 1904, Pablo Picasso alternó su residencia entre Madrid, Barcelona y París, mientras su pintura entraba en la etapa denominada período azul, fuertemente influida por el simbolismo. En la primavera de 1904, Picasso decidió trasladarse definitivamente a París y establecerse en un estudio en las riberas del Sena.

En la capital francesa trabó amistad, entre otros, con los poetas Guillaume Apollinaire y Max Jacob y con el dramaturgo André Salmon; entre tanto, su pintura experimentó una nueva evolución, caracterizada por una paleta cromática tendente a los colores tierra y rosa (período rosa). Al poco de llegar a París entró en contacto con personalidades periféricas del mundillo artístico y bohemio, como los hermanos estadounidenses Leo y Gertrude Stein, o el que sería ya para siempre su marchante, Daniel-Henry Kahnweiler.

A finales de 1906, Pablo Picasso empezó a trabajar en una composición de gran formato que iba a cambiar el curso del arte del siglo XX: Les demoiselles d'Avignon. En esta obra cumbre confluyeron numerosas influencias, entre las que cabe citar como principales el arte africano e ibérico y elementos tomados de El Greco y Cézanne. Bajo la constante influencia de este último, y en compañía de otro joven pintor, Georges Braque, Pablo Picasso se adentró en una revisión de buena parte de la herencia plástica vigente desde el Renacimiento, especialmente en el ámbito de la representación pictórica del volumen. Las tramas geométricas eliminan la profundidad espacial e introducen el tiempo como dimensión al simultanear diversos puntos de vista: era el inicio del cubismo.


Les demoiselles d'Avignon (1907)
y detalle de Guernica (1937)



Picasso y Braque desarrollaron dicho estilo en una primera fase denominada analítica (1909-1912). En 1912 introdujeron un elemento de flexibilidad en forma de recortes de papel y otros materiales directamente aplicados sobre el lienzo, técnica que denominaron collage. La admisión en el exclusivo círculo del cubismo del pintor español Juan Gris desembocó en la etapa sintética de dicho estilo, marcado por una gama cromática más rica y la multiplicidad matérica y referencial.

Entre 1915 y mediados de la década de 1920, Picasso fue abandonando los rigores del cubismo para adentrarse en una nueva etapa figurativista, en el marco de un reencuentro entre clasicismo y el creciente influjo de lo que el artista denominó sus «orígenes mediterráneos». Casado desde 1919 con la bailarina rusa Olga Koklova y padre ya de un hijo, Paulo, Pablo Picasso empezó a interesarse por la escultura a raíz de su encuentro en 1928 con el artista catalán Julio González; entre ambos introdujeron importantes innovaciones, como el empleo de hierro forjado. En 1935 nació su hija Maya, fruto de una nueva relación sentimental con Marie-Therèse Walter, con quien Pablo Picasso convivió abiertamente a pesar de seguir casado con Olga Koklova; a partir de 1936, ambas debieron compartir al pintor con una tercera mujer, la fotógrafa Dora Maar.



El estallido de la Guerra Civil española, preludio de la Segunda Guerra Mundial, lo empujó a una mayor concienciación política, fruto de la cual es una de sus obras más universalmente admiradas, el mural de gran tamaño Guernica (1937). La reducción al mínimo del cromatismo, el descoyuntamiento de las figuras y su desgarrador simbolismo conforman una impresionante denuncia del bombardeo de la aviación alemana, que el 26 de abril de 1937 arrasó esta población vasca en una acción de apoyo a las tropas del general golpista Francisco Franco. En 1943 conoció a Françoise Gilot, con la que tendría dos hijos, Claude y Paloma. Tres años más tarde, Pablo Picasso abandonó París para instalarse en Antibes, donde incorporó la cerámica a sus soportes predilectos.

En la década de 1950 realizó numerosas series sobre grandes obras clásicas de la pintura, que reinterpretó a modo de homenaje. En 1961 Pablo Picasso contrajo segundas nupcias con Jacqueline Roque; sería su última relación sentimental de importancia. Convertido ya en una leyenda en vida y en el epítome de la vanguardia, el artista y Jacqueline se retiraron al castillo de Vouvenargues, donde el creador continuó trabajando incansablemente hasta el día de su muerte.

Mas información en el monográfico sobre Picasso.



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FRANCISCO BARRERA

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FRANCISCO BARRERA

Francisco Barrera, o Barreda, (c.1595-1658) fue un pintor barroco español activo en Madrid, especializado en la pintura de bodegones o naturalezas muertas. «Pintor de tienda», según la terminología de la época, y de considerable fortuna, ha sido conocido en la historia del arte por su defensa de... Ver mas
Francisco Barrera, o Barreda, (c.1595-1658) fue un pintor barroco español activo en Madrid, especializado en la pintura de bodegones o naturalezas muertas. «Pintor de tienda», según la terminología de la época, y de considerable fortuna, ha sido conocido en la historia del arte por su defensa de la liberalidad del arte de la pintura mejor que por el reducido número de obras conservadas.


Biografía[editar]
Aunque alguna vez ha sido considerado sevillano, todas las noticias documentales lo sitúan avecindado en Madrid, donde residía al menos desde 1625. Entre 1632 y 1657 la documentación a él referida es abundante y se conservan también de esos años algunos cuadros firmados siempre en Madrid. En vida fue un pintor de considerable éxito y fortuna, a juzgar por el número de sus propiedades y la cantidad que le correspondió pagar en el repartimiento hacendístico de 1637, 800 reales, una cantidad superior a la pagada por cualquier otro pintor, incluido Velázquez. Desempeñó también ciertas responsabilidades gremiales y así, en 1642, en calidad de "repartidor del arte de los pintores", reclamó a Velázquez el pago de la milicia «como lo hacen todos los demás pintores».

En esa condición había intervenido ya en 1634 en el pleito de la Hermandad de los Siete Dolores, que enfrentó a los pintores madrileños a cuenta de un paso procesional que algunos de ellos se habían comprometido a sacar en Viernes Santo, y en 1639 encabezó la reclamación de los pintores madrileños contra el pago de la alcabala, defendiendo que el arte de la pintura es un arte liberal y, en consecuencia, no debía ser gravado como se hacía con los oficios mecánicos, pleito que sería ganado por los pintores. Su fama, sin embargo, pronto se vio eclipsada y ya Antonio Palomino obvió su biografía, recordándole únicamente a cuenta de este último pleito.

Obra[editar]
Su obra debió de ser abundante y variada, incluyendo asuntos religiosos y retratos. Así, cuando en 1633 los alcaldes de la casa de Su Majestad ordenaron recoger y examinar los retratos de los reyes que tuviesen los pintores en sus casas y los que estuviesen expuestos en público, pues juzgaban que muchos de ellos eran indecentes o contrarios al arte, sometiendo ochenta y siete de ellos a la censura de Velázquez y de Vicente Carducho, Barrera fue uno de los pintores afectados junto con el también bodegonista Antonio Ponce. Y en 1644 tuvo un tropiezo con la Inquisición, sin consecuencias para él, al delatar un presbítero las pinturas de los Siete Arcángeles que tenía en venta. Del proceso que siguió a la denuncia se desprende, además, que tenía tienda abierta en la calle Mayor de Madrid, frente a las gradas de San Felipe, donde tenía expuestas las pinturas de los Arcángeles, lo que podría explicar el olvido de Palomino, censor de tales usos. Ocasionalmente trabajó también para la Corte en decoraciones festivas de carácter efímero, en compañía de Antonio Ponce, con motivo de las entradas de la princesa de Carignano (1637) y de la reina Mariana de Austria, esposa de Felipe IV (1649).

Pero de su obra únicamente se han conservado algunos bodegones del periodo comprendido entre 1632 y 1645, tratados con un tenebrimismo atenuado cercano al de otros artistas madrileños de su tiempo. En sus bodegones se manifestó especialmente próximo a los de Juan van der Hamen, en cuyo círculo pudo haberse formado, si bien en la obra de Barrera se advierte en conjunto un impulso más barroco. Entre estos bodegones, con variedad de frutas, flores y piezas de caza, y en ocasiones también alguna figura humana, cabe mencionar una Naturaleza muerta con un cesto lleno de uvas (1642), de la Galería de los Uffizi de Florencia, el Mes de mayo, Bratislava, Slovenská Národní Galeriey, y el Mes de julio expuesto en la Galería Strodoceska de Praga, restos aparentemente de una serie dedicada a los meses del año representados por sus frutos y viandas.

El conjunto más conocido es, con todo, la serie de Las cuatro estaciones (1638), expuesta en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, en las que sobre un fondo paisajístico alusivo a la estación del año y un personaje alegórico, se representan gran cantidad de alimentos característicos de cada época. En la primavera, por ejemplo, lo representado es la diosa Flora rodeada de patos, tórtolas, un cordero, un congrio, lampreas, arenques, habas, puerros etc., y en el paisaje un palacio rodeado de jardines en el que cabe ver representado el del Buen Retiro de Madrid. En el verano el personaje es un muchacho con gavillas de trigo sobre los hombros, en el otoño un vendimiador recogiendo las uvas maduras y en el invierno un anciano que se calienta las manos, pudiendo distinguirse entre los alimentos algunos dulces como turrón, rosquillas, embutidos e incluso una olla para fabricar compotas, todo ello conforme a sus tradicionales iconografías.

Esa atención a los frutos del campo relacionados con los meses y las estaciones del año ha llevado al crítico gastronómico Ángel E. Carrascosa a decir:

"Si en la Historia de la Pintura, el bodegón es el género más relacionado con el mundo de la gastronomía, el pintor que mejor ha reflejado en sus cuadros los productos de temporada es, sin duda alguna, Francisco Barrera."1​
Buena parte de su obra conservada pertenece a colecciones particulares.
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ISABEL QUINTANILLA

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ISABEL QUINTANILLA

Isabel Quintanilla (Madrid, 1938-Brunete, 24 de octubre de 2017) fue una artista visual española perteneciente al nuevo realismo español, en concreto a un grupo conocido como los Realistas madrileños.1​ La mayoría de sus pinturas son bodegones, que describen vistas y objetos sencillos de la vida... Ver mas
Isabel Quintanilla (Madrid, 1938-Brunete, 24 de octubre de 2017) fue una artista visual española perteneciente al nuevo realismo español, en concreto a un grupo conocido como los Realistas madrileños.1​ La mayoría de sus pinturas son bodegones, que describen vistas y objetos sencillos de la vida cotidiana.2​ Quintanilla realizó también varios paisajes al óleo.3​

Índice [ocultar]
1 Biografía
2 Obra
3 Referencias
3.1 Citas
Biografía[editar]
Isabel Quintanilla nació en Madrid en 1938. En 1953, a los quince años de edad, ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes. Se graduó con éxito cinco años más tarde, en 1958. En 1960, Quintanilla recibió una beca para hacer una sangría de ilustración en el Instituto Beatriz Galindo. Al poco tiempo, se casó con el escultor Francisco López, con quien se mudó a Francia.

En 1982, se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Entonces comenzó clases de dibujo en un taller dictado por Trinidad de la Torre. Más tarde también tomó clases con Gutiérrez Navas y Maruxia Valero.4​

Quintanilla falleció en octubre de 2017, en su residencia de Brunete, un año después de que se celebrara en el Museo Thyssen de Madrid una exposición titulada Realistas de Madrid, entre febrero y mayo de 2016. Allí se mostraron varios de sus cuadros.1​5​

Obra[editar]
Las pinturas al óleo de Isabel Quintanilla son propias del quinto período del estilo bodegón —que se inicia en el siglo xx—, caracterizado por menos objetos, más espacio entre ellos y menos detalles en general. Lo que destaca en las pinturas de Quintanilla es su capacidad para capturar texturas, casi siempre usando luz difusa. Además de los bodegones, Isabel Quintanilla también terminó pinturas donde combina paisajes y escenas de interior.6​

Además de Quintanilla, el grupo de Realistas madrileños lo formaban Antonio López, María Moreno, Esperanza Parada, Amalia Avia y los hermanos Julio López Hernández y Francisco López. Todos compartían el estilo realista de sus obras y, en 1955, la mayoría de ellos organizaron su primera exposición colectiva.7​

Su primera exposición individual tuvo lugar en Caltanissetta, en Palermo.8​

En España, sus cuadros han sido expuestos en varias galerías de Madrid. También destacan diversas exposiciones individuales en Alemania, como las celebradas en Fráncfort (Galería Meyer-Ellinger), Hamburgo (Galería Brockstedt) y Darmstadt (Darmstadt Kunsthalle).8​

Entre las exposiciones colectivas en las que ha participado destacan la organizada por la Galería Marlborough de Londres, otra en el Museo del Prado en Madrid9​ y la de la Galería Leandro Navarro sobre la nueva generación de realismo español.4​
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FELIPE CHECA

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FELIPE CHECA

Felipe Checa (Badajoz, 24 de marzo de 1844-31 de marzo de 1906) fue un pintor y escritor (ocasional) español, conocido sobre todo por el acendrado virtuosismo compositivo y cromático de sus bodegones, cuadros de flores, paisajes o escenas costumbristas, en las que a menudo retrata sin crudeza... Ver mas
Felipe Checa (Badajoz, 24 de marzo de 1844-31 de marzo de 1906) fue un pintor y escritor (ocasional) español, conocido sobre todo por el acendrado virtuosismo compositivo y cromático de sus bodegones, cuadros de flores, paisajes o escenas costumbristas, en las que a menudo retrata sin crudeza ciertos hábitos poco edificantes de una parte del clero de finales del siglo XIX. La mayoría de sus obras se conservan en la actualidad en el Museo Provincial de Bellas Artes (MUBA), cuantificables en más de un centenar, de la capital pacense. Sobresalen en este sentido Monje leyendo (1880), Aprovechar la ocasión (1896), Uvas y cobre (1897),
La visita del vicario o (dentro ya de la pintura de historia de la época) El testamento de Isabel la Católica (copia del de Eduardo Rosales) o Felipe II recibe a Luis de Morales (s/f. Óleo sobre lienzo, 163 x 216 cm).

Biografía[editar]
Origen y aprendizaje[editar]
Felipe Checa Delicado nació en Badajoz el 24 de marzo de 1844 en la actual calle Sepúlveda, anteriormente llamada de la Sal Vieja n.º 20. Fue uno de los cinco hijos del matrimonio formado por el cacereños Juan Checa (perito agrónomo) y su esposa, Josefa Delicado, natural de Badajoz.2​3​

Tras estudiar durante cuatro años en el Instituto de Segunda Enseñanza de Badajoz con el barcarroteño José Caballero Villarroel (n. 1842) y José Gutiérrez de la Vega (hijo), en 1864, se matricula en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde toma clases del aragonés Pablo Gonzalvo y Joaquín Espalter y Rull. Tiene como compañeros a Pladilla, Plasencia o Casimiro Sainz, entre otros.

Gracias a sus excelentes calificaciones, es becado en noviembre de 1867 por la Diputación Provincial, lo que le permite seguir su formación en la Escuela Superior de Pintura,4​ al tiempo que realiza las consabidas copias de los grandes maestros del Prado (sobre todo Tiziano, Velázquez y Goya), algunas de las cuales se conservan aún en el Museo Provincia de Badajoz.

Ya en 1871, envía cuatro obras a la Nacional de Bellas Artes. También por estos años se traslada a Málaga, donde por escaso tiempo ejerce como profesor en la Escuela de Bellas Artes.5​ Pero la muerte de su padre en 1872 lo obliga a establecerse en Badajoz un año después y abandonar Madrid definitivamente.

Madurez artística y fallecimiento[editar]

Rotulada con el nombre y apellido del pintor por acuerdo municipal de 9 de abril de 1906, la primitiva calle conocida como "Larga" y "Zumbadero" pasó a ser denominada "Flechas Negras"6​ durante el franquismo, volviendo a llamarse "Felipe Checa" a partir de 1984.
En 1878, se exponen varios cuadros del artista en un comercio de la corte, «que la autoridad gubernativa hizo que se retirasen»7​ por su contenido marcadamente anticlerical.

Entre otros certámenes y exposiciones, concurre a las Nacionales de Bellas Artes de 1881, 1887, 1890, 1899 y 1901, Juegos Florales de Sevilla de 1875, Exposiciones Generales de Bellas Artes de Barcelona de 1891 (Mención Honorífica)8​ y 1894, Exposición Regional Extremeña de 1892 (Medalla de Oro),9​ Exposición Regional de Béjar (Salamanca) de 1903, organizada por la Sociedad de Pintores Castellanos (Diploma de Honor),10​ etc. En 1900, participa en una muestra colectiva celebrada en los salones de los hermanos Amaré de la calle Alcalá de Madrid junto a otros pintores de la importancia de Gonzalo Bilbao, Muñoz Degrain, Joaquín Sorolla, Federico Madrazo, Cecilio Pla o Jiménez Aranda.

Como escritor y crítico de Arte, cabe mencionar sus colaboraciones en el Nuevo Diario de Badajoz (1904-1905), en las que se ocupa especialmente de las muestras organizadas por El Ateneo (firmadas por «Orbaneja»)11​12​ y la dedicada a Zurbarán (por Felipe Checa), celebrada en Madrid ese último año.13​

También por entonces, se inaugura en Badajoz el Gran Hotel Central, ubicado en la Plaza de la Constitución, actual Plaza de España, cuyo comedor se encuentra decorado con obras del artista:

Este hotel, que es el mejor y más céntrico de Badajoz, situado en la Plaza de la Constitución, con jardines delante, cuenta con un magnífico comedor en la planta baja, decorado con cuadros del reputado pintor extremeño D. Felipe Checa…
— (17 mar. 1904). «Gran Hotel Central». Nuevo Diario de Badajoz (3504): 3.
Destaca asimismo «su labor dificilísima y constante […], pues gracias a ella muchos de sus discípulos se encuentran hoy con medios desahogados para vivir»14​ como fundador y director de la Academia Municipal de Dibujo y Pintura (aprobada por el Ayuntamiento el 1 de mayo de 1876) y cuyas clases –gratuitas y nocturnas, dedicadas a jóvenes sin recursos económicos– continúa impartiendo hasta su repentina muerte la noche del 31 de marzo de 1906.15​

Como refiere La Región Extremeña,16​ el entierro (presidido por el alcalde Santos Redondo) constituye «una verdadera e imponente manifestación de duelo, al que se asociaron todas las clases sociales».17​

El Ayuntamiento, por su parte, dedica casi toda la sesión del día 9 de abril a recordar al pintor, elogiando su obra y lamentando su pérdida. Se subrayan especialmente sus méritos artísticos, su modestia… Tras las encomiásticas intervenciones del alcalde y algunos concejales, se acuerda:

Colocar una lápida [con] las fechas de su nacimiento y defunción en la casa donde vio por vez primera la luz; dar su nombre y apellido a una de las calles o plazas de esta población; y crear un premio anual de doscientas cincuenta pesetas que se denominará "Felipe Checa", el cual será adjudicado al alumno que más se distinga en la clase de la Escuela Municipal de Dibujo que desempeñara el finado prestando inapreciables y valiosísimos servicios de educación y dando altísimas y relevantes pruebas de sus admiradas y reconocidas condiciones de pintor insigne e inimitable.14​
Análisis de la obra[editar]

Jardín en primavera, 1872. Óleo sobre madera, 13 x 23 cm.

Bodegón, 1892. Óleo sobre lienzo, 40 x 50 cm.18​

Bodegón, 1895. Óleo sobre lienzo, 32 x 51 cm.

Bodegón, 1896. Óleo sobre lienzo, 31 x 52 cm.

Aprovechar la ocasión, 1896. Óleo sobre lienzo.

Uvas y cobre o Bodegón de las granadas, 1897. Óleo sobre lienzo,
42 x 84 cm.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la producción artística de Checa abarca una extensa variedad de temas entre los que se encuentran paisajes, marinas y alegorías, cuadros de flores (Lirios, 1904), obras religiosas (Santa Teresa, Virgen, Monje leyendo), retratos19​ y autorretratos…,20​ destacando sobre todo sus conocidas pinturas costumbristas, ejecutadas «con sentido crítico y fino anticlericalismo»,21​ dentro siempre de un mismo lenguaje realista, calidad plástica y exquisito virtuosismo compositivo y cromático. Desde el punto de vista técnico, junto a los habituales óleos sobre lienzo, se hallan también algunas acuarelas como Soldado de los Tercios, Mujer con sombrilla, Mujer con cántaro, Caballero leyendo, Vista de pueblo, etc.

Pero, sin duda, son sus bodegones, buena parte de los cuales se conservan en el MUBA, los que más han suscitado el interés de la crítica especializada, para quienes el autor está considerado como el artista que mejor recoge la tradición bodegonística española en Extremadura en el transcurso de los siglos XIX al XX.21​

De su estudio, el profesor Hernández Nieves deduce las siguientes características:

Sus elementos preferidos son las frutas (uvas, higos, melones, sandías, ciruelas…) y las vasijas de cobre. El cristal aparece en ocasiones en fruteros, platos, licoreras… Las carnes y los pescados (casi siempre carpas) son excepcionales.
Los diferentes objetos aparecen muy cerca del espectador, sobre una mesa, con un punto de vista ligeramente alto y un fondo neutro.
Salvo el del Bodegón del jarrón de Talavera, su formato es apaisado.
No se observa un excesivo desvelo por la simetría –ni un desorden absoluto–, pudiendo hablarse más bien de una cierta «disposición calculada».22​
El esmerado dibujo, el color natural y calidades de los distintos objetos representados dotan a estas piezas de un fuerte realismo, lo que favorece activamente el acertado tratamiento de la luz, lateral proveniente del lado izquierdo.
Obras de Felipe Checa[editar]
Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz (MUBA)[editar]
Bodegones (selección)23​
El pollo pelado, 1881. Óleo sobre lienzo.
Uvas y melocotones, 1886. Óleo sobre lienzo.
Cobre y frutas o Bodegón de las naranjas y limones, 1892. Óleo sobre lienzo.
Frutas y cobre, 1896. Óleo sobre lienzo.
Frutero y cobre, 1897. Óleo sobre lienzo.
Uvas y cobre o Bodegón de las granadas, 1897. Óleo sobre lienzo, 42 x 84 cm.
Bodegón del jarrón de Talavera, 1899. Óleo sobre lienzo.
El melón, 1901. Óleo sobre lienzo.
Ciruelas, 1901. Óleo sobre lienzo.
Peras, 1901. Óleo sobre lienzo.
Melocotones, 1901. Óleo sobre lienzo.
Higos y melocotones, 1901. Óleo sobre lienzo.
Higos, 1901. Óleo sobre lienzo.
Higos verdes, 1901. Óleo sobre lienzo.
Raja de sandía, 1901. Óleo sobre lienzo.
Cerezas, 1902. Óleo sobre lienzo.
Fresas, 1902. Óleo sobre lienzo.
Sandía, 1904. Óleo sobre lienzo.
Bodegón del melón, 1904. Óleo sobre lienzo.
Bodegón de la sandía, 1905. Óleo sobre lienzo.
Naranjas, s/f. Óleo sobre lienzo.
Uvas blancas, s/f. Óleo sobre lienzo.
Uvas, s/f. Óleo sobre lienzo.
Museo del Prado[editar]
Bodegón, 1895. Óleo sobre lienzo, 32 x 51 cm.
Bodegón, 1896. Óleo sobre lienzo, 31 x 52 cm.
Otras[editar]
Jarrón de Claveles, s/f. Óleo sobre lienzo. Coleccion particular, Málaga.
Aprovechar la ocasión, 1896. Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Badajoz.
Bodegón, 1895. Óleo sobre lienzo. Museo de Cáceres.
Cesto de flores, s/f. Óleo sobre lienzo, 59 x 100 cm.
Claveles, s/f. Óleo sobre lienzo, 75 x 40 cm. Col. particular.
Costa rocosa con barcos y gaviotas, s/f. Óleo sobre lienzo, 48,3 x 73,7 cm.
Felipe II recibe a Luis de Morales, s/f. Óleo sobre lienzo, 163 x 216 cm. Museo de Bellas Artes de Badajoz.
Jardín en primavera, 1872. Óleo sobre madera, 13 x 23 cm.
Jarra de rosas y crisantemos, s/f. Óleo sobre lienzo, 76 x 41 cm.
Jarrón con flores, s/f. Óleo sobre lienzo, 60 x 99 cm.
Lirios, 1904. Óleo sobre madera, 33 x 17 cm. Museo de Bellas Artes de Badajoz.
Molinos, 1884. Óleo sobre lienzo, 38 x 63,8 cm. Col. particular.
Monje leyendo, 1880. Óleo sobre lienzo, 95 x 60 cm. Museo de Bellas Artes de Badajoz.
Paisaje costero, s/f. Acuarela sobre papel, 51 x 27 cm.
Ramo de flores, 1893. Óleo sobre lienzo, 80 x 30 cm.
Vaya chavó, 1878. Óleo sobre lienzo, 46 x 36 cm. Col. particular, Badajoz.
Vista de pueblo, s/f. Acuarela sobre papel, 36 x 25,5 cm.
Hemerografía[editar]
Desde el martes 24 del actual de siete a ocho y media de la noche, quedará abierta en la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura la matrícula gratuita para las clases de dibujo de figura, adorno, antiguo o yeso, copia de modelo vivo y acuarela, que con notable acierto dirige hace veinticinco años el competente y reputado artista D. Felipe Checa. También quedará abierta en el mismo día la matrícula para las clases de dibujo geométrico y artístico a cargo del profesor D. José Rebollo.
— (22 sep. 1901). «Noticias generales». Nuevo Diario de Badajoz (2752): 2.
Anoche celebró sesión ordinaria la Sociedad Económica de Amigos del País. Se acordó […] dirigir al profesor de la Escuela Municipal de Dibujo D. Felipe Checa un oficio laudatorio por los excelentes resultados que obtiene, expresándole la satisfacción que produce a la Sociedad Económica su laboriosidad y celo por la enseñanza.
— (17 nov. 1901). «Noticias generales». Nuevo Diario de Badajoz (2801): 2.
— (2 abr. 1906). «Felipe Checa». La Región Extremeña (Badajoz) (9404): 2.
Ayer comenzó la feria, inaugurándose la Exposición de pinturas de artistas extremeños. En ella figuran preciosos lienzos de Hermoso, Mejía, Vadillo y Covarsí, y bonitos bodegones del malogrado pintor Felipe Checa.
C. (16 ago. 1906). «Exposición de pinturas en Badajoz». La Época (Madrid) (20 111): 2.
Se ha inaugurado la Exposición de pinturas de artistas extremeños, organizada por el Ateneo científico-literario, en la que se admiran preciosos lienzos de Mejía, Hermoso, Covarsí y Vadillo. También hay hermosos bodegones del malogrado pintor badajocense Felipe Checa.
Fernando (16 ago. 1906). «Badajoz: Ferias y fiestas». El Imparcial (Madrid) (14 152): 2.
Castaño Fernández, Antonio M. (may.-ago. 2013). «La Academia de Dibujo y Pintura de Badajoz en los comienzos del siglo XX». Revista de Estudios Extremeños (Badajoz: Servicios Culturales de la Excma. Diputación Provincial) LXIX (II): 813-854. ISSN 0210-2854.
Hernández Nieves, Román (1997). «Bodegones de Felipe Checa en el Museo de Bellas Artes de Badajoz». Norba: Revista de Arte (Cáceres: Universidad de Extremadura: Servicio de Publicaciones) (17): 215-231. ISSN 0213-2214.
Pedraja Chaparro, José M. (28 ene. 2006). «Realismo íntimo». ABC. El palo mayor (Madrid): 43.
Ramos Rubio, José Antonio (2010). «Obras inéditas de pintores costumbristas extremeños». Alcántara: Revista del Seminario de Estudios Cacereños (Cáceres: Institución Cultural "El Brocense") (72-73): 205-210. ISSN 0210-9859.
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PEDRO DE CAMPROBÍN

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PEDRO DE CAMPROBÍN

(Almagro, 1605-Sevilla, c. 1674) Pintor español. Se estableció en Sevilla en 1630 y se especializó en la pintura de bodegones, muy influenciada por la obra de Zurbarán.
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ANTONIO PONCE

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ANTONIO PONCE

Antonio Ponce (Valladolid, c. 1608-Madrid, c. 1677), pintor barroco español, especializado en la pintura de bodegones y guirnaldas, desarrolló toda su actividad en Madrid, ciudad a la que llegó muy niño. Biografía[editar] Hijo de un criado de la casa del duque de Peñaranda, en 1624... Ver mas
Antonio Ponce (Valladolid, c. 1608-Madrid, c. 1677), pintor barroco español, especializado en la pintura de bodegones y guirnaldas, desarrolló toda su actividad en Madrid, ciudad a la que llegó muy niño.


Biografía[editar]
Hijo de un criado de la casa del duque de Peñaranda, en 1624, huérfano de padre, entró como aprendiz en el taller de Juan van der Hamen, en el que permaneció tres años. Al completar su aprendizaje casó con Francisca de Alfaro, sobrina de su maestro. Fallecido éste en 1631, es probable que Ponce, como miembro de la familia, mantuviese abierto el taller, como acreditaría el elevado número de bodegones conservados repitiendo modelos de Van der Hamen con una técnica de ejecución más seca y que, en opinión de William B. Jordan, podrían serle atribuidos en gran número.

En 1633 fue uno de los pintores con tienda abierta al público a los que se les confiscaron retratos del rey y de la familia real para que Vicente Carducho y Velázquez juzgasen su calidad y propiedad, por cuanto los alcaldes de la casa y corte de Su Majestad habían observado que en muchas casas de pintores había de estos retratos reales, no parecidos los más de ellos, y otros con hábitos indecentes. Hay noticias documentales que lo sitúan en 1637 trabajando en las decoraciones efímeras para la entrada de la princesa de Carignano y un año después en las decoraciones del Palacio del Buen Retiro en unión de Francisco Barrera, con quien aparece nuevamente asociado en 1649, en los preparativos para la entrada de la reina Mariana de Austria de los que se encargan junto con el escultor Manuel Correa.


Bodegón con alcachofas y jarrón de Talavera con flores, óleo sobre lienzo, 72 x 94 cm, Madrid, Colección Abelló.
Obra[editar]
La primera obra firmada, un Florero fechado en 1630, propiedad del Museo de Estrasburgo, es obra seca y de carácter arcaico. En sus bodegones es clara la dependencia de Van der Hamen, tanto en la disposición escalonada de los objetos como en la pincelada prieta, aunque irá evolucionando hacia composiciones más barrocas en las que los objetos se acumulan en diferentes planos y, desde 1640, sustituirá los fondos oscuros por otros claros y luminosos. La precisión en los detalles, característica de sus bodegones, se observa también en el tratamiento de las flores, como muestra la Guirnalda de flores con la Asunción de la Virgen del Museo Nacional del Prado, obra de considerables dimensiones (201 x 144 cm) firmada en 1654, en la que es claro el contraste entre las flores, minuciosamente descritas, y el grupo formado por la Virgen y ángeles que ocupan el centro de la guirnalda, de factura más libre. Adquirida con fondos del legado Villaescusa, la guirnalda muestra todavía en su composición cerrada la influencia de Van der Hamen en tanto las figuras, quizá del propio Ponce, recuerdan modelos de Mateo Gallardo.1​

Otros dos bodegones —Bodegón de cocina y Granadas— ambos firmados, han ingresado en el Museo del Prado después de 1987 procedentes de sendas colecciones privadas en las que se encuentra todavía el grueso de su producción.
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FRANCISCO DE GOYA

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FRANCISCO DE GOYA

Nadie fue más sordo que Goya al siglo XIX, pese a haber cumplido en él casi tres décadas y haber sobrevivido a sus feroces guerras. Se quedó sordo de verdad cuando amanecía la centuria, pero no ciego. Y a fuer de mirar a su aire se convirtió en un visionario. Ese hombre cabal, lúcido y baturro... Ver mas
Nadie fue más sordo que Goya al siglo XIX, pese a haber cumplido en él casi tres décadas y haber sobrevivido a sus feroces guerras. Se quedó sordo de verdad cuando amanecía la centuria, pero no ciego. Y a fuer de mirar a su aire se convirtió en un visionario. Ese hombre cabal, lúcido y baturro gestó las pesadillas que creemos tan nuestras afincado en un Versalles provinciano y en una Ilustración de pueblo. La dieciochesca y acanallada España que le tocó vivir le valió para todo y para nada. Su tozudez y brío fueron su patrimonio; con tales alforjas saltó desde su infancia hasta la infancia de las vanguardias, que en el siglo XX lo reivindicaron como maestro. Nadie se explica aún ese raro fenómeno: fue un pintor y un profeta solitario venido desde antiguo hasta ahora mismo sin pasar por la historia.


Goya a los 80 años (retrato de Vicente López Portaña)

Francisco de Goya nació en el año 1746, en Fuendetodos, localidad de la provincia española de Zaragoza, hijo de un dorador de origen vasco, José, y de una labriega hidalga llamada Gracia Lucientes. Avecinada la familia en la capital zaragozana, entró el joven Francisco a aprender el oficio de pintor en el taller del rutinario José Luzán, donde estuvo cuatro años copiando estampas hasta que se decidió a establecerse por su cuenta y, según escribió más tarde él mismo, "pintar de mi invención".

A medida que fueron transcurriendo los años de su longeva vida, este "pintar de mi invención" se hizo más verdadero y más acentuado, pues sin desatender los bien remunerados encargos que le permitieron una existencia desahogada, Goya dibujó e hizo imprimir series de imágenes insólitas y caprichosas, cuyo sentido último, a menudo ambiguo, corresponde a una fantasía personalísima y a un compromiso ideológico, afín a los principios de la Ilustración, que fueron motores de una incansable sátira de las costumbres de su tiempo.

Pero antes de su viaje a Italia en 1771, el arte de Goya es balbuciente y tan poco académico que no obtiene ningún respaldo ni éxito alguno; incluso fracasó estrepitosamente en los dos concursos convocados por la Academia de San Fernando en 1763 y 1769. Las composiciones de sus pinturas se inspiraban, a través de los grabados que tenía a su alcance, en viejos maestros como Simon Vouet, Carlo Maratta o Correggio, pero a su vuelta de Roma, escala obligada para el aprendizaje de todo artista, sufrirá una interesantísima evolución ya presente en el fresco del Pilar de Zaragoza titulado La gloria del nombre de Dios.

Todavía en esta primera etapa, Goya se ocupa más de las francachelas nocturnas en las tascas madrileñas y de las majas resabidas y descaradas que de cuidar de su reputación profesional, y apenas pinta algunos encargos que le vienen de sus amigos los Bayeu. De los tres hermanos pintores (Ramón, Manuel y Francisco Bayeu), el último, que era doce años mayor que él, fue su inseparable compañero y protector. También hermana de éstos era Josefa, con la que contrajo matrimonio en Madrid en junio de 1773, año decisivo en la vida del pintor porque en él se inaugura un nuevo período de mayor solidez y originalidad.


Detalle de su primer Autorretrato (hacia 1773)

Por esas mismas fechas pinta el primer autorretrato que le conocemos, y no faltan historiadores del arte que supongan que lo realizó con ocasión de sus bodas. En él aparece como lo que siempre fue: un hombre tozudo, desafiante y sensual. El cuidadoso peinado de las largas guedejas negras indica coquetería; la frente despejada, su clara inteligencia; sus ojos oscuros y profundos, una determinación y una valentía inauditas; los labios gordezuelos, una afición sin hipocresía por los placeres voluptuosos; y todo ello enmarcado en un rostro redondo, grande, de abultada nariz y visible papada.

Cartonista de la Fábrica de Tapices

Poco tiempo después, algo más enseriado con su trabajo y asiduo de la tertulia de los neoclásicos presidida por Leandro Fernández de Moratín, en la que concurrían los más grandes y afrancesados ingenios de su generación, obtuvo el encargo de diseñar cartones para la Real Fábrica de Tapices de Madrid, género donde pudo desenvolverse con relativa libertad, hasta el punto de que las 63 composiciones de este tipo realizadas entre 1775 y 1792 constituyen lo más sugestivo de su producción de aquellos años. Tal vez el primero que llevó a cabo sea el conocido como Merienda a orillas del Manzanares, con un tema original y popular que anuncia una serie de cuadros vivos, graciosos y realistas: La riña en la Venta Nueva, El columpio, El quitasol y, sobre todo, allá por 1786 o 1787, El albañil herido.

Este último, de formato muy estrecho y alto, condición impuesta por razones decorativas, representa a dos albañiles que trasladan a un compañero lastimado, probablemente tras la caída de un andamio. El asunto coincide con una reivindicación del trabajador manual, a la sazón peor vistos casi que los mendigos por parte de los pensadores ilustrados. Contra este prejuicio se había manifestado en 1774 el conde de Romanones, afirmando que "es necesario borrar de los oficios todo deshonor, sólo la holgazanería debe contraer vileza". Asimismo, un edicto de 1784 exige daños y perjuicios al maestro de obras en caso de accidente, establece normas para la prudente elevación de andamios, amenaza con cárcel y fuertes multas en caso de negligencia de los responsables y señala ayudas económicas a los damnificados y a sus familias. Goya coopera, pues, con su pintura, en esta política de fomento y dignificación del trabajo, alineándose con el sentir más progresista de su época.


El quitasol (1776-78, Museo del Prado)

Hacia 1776, Goya recibe un salario de 8.000 reales por su trabajo para la Real Fábrica de Tapices. Reside en el número 12 de la madrileña calle del Espejo y tiene dos hijos; el primero, Eusebio Ramón, nacido el 15 de diciembre de 1775, y otro nacido recientemente, Vicente Anastasio. A partir de esta fecha podemos seguir su biografía casi año por año. En abril de 1777 es víctima de una grave enfermedad que a punto está de acabar con su vida, pero se recupera felizmente y pronto recibe encargos del propio príncipe, el futuro Carlos IV. En 1778 se hacen públicos los aguafuertes realizados por el artista copiando cuadros de Velázquez, pintor al que ha estudiado minuciosamente en la Colección Real y de quien tomará algunos de sus asombrosos recursos y de sus memorables colores en obra futuras.

Pintor de la corte

Al año siguiente solicita sin éxito el puesto de primer pintor de cámara, cargo que finalmente es concedido a un artista diez años mayor que él, Mariano Salvador Maella. En 1780, cuando Josefa concibe un nuevo hijo de Goya, Francisco de Paula Antonio Benito, ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el cuadro Cristo en la cruz, que en la actualidad guarda el Museo del Prado de Madrid, y conoce al mayor valedor de la España ilustrada de entonces, Gaspar Melchor de Jovellanos, con quien lo unirá una estrecha amistad hasta la muerte de este último en 1811. El 2 de diciembre de 1784 nace el único de sus hijos que sobrevivirá, Francisco Javier, y el 18 de marzo del año siguiente es nombrado subdirector de pintura de la Academia de San Fernando. Por fin, el 25 de junio de 1786, Goya y Ramón Bayeu obtienen el título de pintores del rey con un interesante sueldo de 15.000 reales al mes.


La familia de Carlos IV

A sus cuarenta años, el que ahora es conocido en todo Madrid como Don Paco se ha convertido en un consumado retratista, y se han abierto para él todas las puertas de los palacios y algunas, más secretas, de las alcobas de sus ricas moradoras, como la duquesa de Alba, por la que experimenta una fogosa devoción. Impenitente aficionado a los toros, se siente halagado cuando los más descollantes matadores, Pedro Romero, Pepe-Hillo y otros, le brindan sus faenas, y aún más feliz cuando el 25 de abril de 1789 se ve favorecido con el nombramiento de pintor de cámara de los nuevos reyes Carlos IV y doña María Luisa de Parma.

La enfermedad y el aislamiento

Pero poco tiempo después, en el invierno de 1792, cayó gravemente enfermo en Sevilla. Durante aquel año sufrió lo indecible; tras meses de postración, empezó a recuperarse, pero, como secuela de la enfermedad, había perdido capacidad auditiva. Además, andaba con dificultad y presentaba algunos problemas de equilibrio y de visión. Se recuperaría en parte, pero la sordera sería ya irreversible de por vida.

La historia ha especulado en múltiples ocasiones sobre cuál fue la enfermedad de Goya. Los médicos (fue atendido por los mejores facultativos del momento) no coincidieron en cuanto al diagnóstico. Algunos achacaron el mal a una enfermedad venérea, otros a una trombosis, otros al síndrome de Menière, que está relacionado con problemas del equilibrio y del oído. También, más recientemente, se ha creído que podía haberse intoxicado con algunos de los componentes de las pinturas que usaba.



Comenzó, entonces, una nueva etapa artística para Goya. Debido a la pérdida de audición y a las secuelas de la grave enfermedad que había padecido, el maestro tuvo que adaptarse a un nuevo tipo de vida. No menguó, pese a lo que se ha dicho en ocasiones, su capacidad productiva ni su genio creativo. Siguió pintando y todavía realizaría grandes obras maestras de la historia del arte. La pérdida de capacidad auditiva le abriría, sin lugar a dudas, las puertas de un nuevo universo pictórico. Los graves problemas de comunicación y relación que ocasionaba la sordera harían también que Goya iniciase un proceso de introversión y aislamiento. El pesimismo, la representación de una realidad deformada y el matiz grotesco de algunas de sus posteriores pinturas son, en realidad, una manifestación de su aislada y singular (aunque extremadamente lúcida) interpretación de la época que le tocó vivir.

Por obvios problemas de salud, Goya tuvo que dimitir como director de pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1797. Un año más tarde él mismo confesaba que no le era posible ocuparse de los menesteres de su profesión en la Real Fábrica de Tapices por hallarse tan sordo que tenía que comunicarse gesticulando.

Majas y Caprichos

Desde los años de infancia, en las Escuelas Pías de Zaragoza, por donde Goya pasó sin pena ni gloria, unía al pintor una entrañable amistad, que perviviría hasta la muerte, con Martín Zapater, a quien a menudo escribía cartas donde dejaba constancia de pormenores de su economía y de otras materias personales y privadas. Así, en epístola fechada en Madrid el 2 de agosto de 1794, menciona, bien que pudorosamente, la más juguetona y ardorosa de sus relaciones sentimentales: "Más te valía venirme a ayudar a pintar a la de Alba, que ayer se me metió en el estudio a que le pintara la cara, y se salió con ello; por cierto que me gusta más pintar en lienzo, que también la he de retratar de cuerpo entero."

El 9 de junio de 1796 muere el duque de Alba, y en esa misma primavera Goya se traslada a Sanlúcar de Barrameda con la duquesa de Alba, con quien pasa el verano, y allí regresa de nuevo en febrero de 1797. Durante este tiempo realiza el llamado Album A, con dibujos de la vida cotidiana, donde se identifican a menudo retratos de la graciosa doña Cayetana. La magnánima duquesa firma un testamento por el cual Javier, el hijo del artista, recibirá de por vida un total de diez reales al día.


Detalle de La maja vestida

De estos hechos arranca la leyenda que quiere que las famosísimas majas de Goya, La maja vestida y La maja desnuda, condenadas por la Inquisición como obscenas tras reclamar amenazadoramente la comparecencia del pintor ante el Tribunal, fueran retratos de la descocada y maliciosa doña Cayetana de Alba; en cualquier caso, es casi seguro que los lienzos fueron pintados por aquellos años. También se ha supuesto, con grandes probabilidades de que sea cierto, que ambos cuadros estuvieran dispuestos como anverso y reverso del mismo bastidor, de modo que podía mostrarse, en ocasiones, la pintura más decente, y en otras, como volviendo la página, enseñar la desnudez deslumbrante de la misma modelo, picardía que por aquel tiempo era muy común en los ambientes ilustrados y libertinos de Francia.

Sea como fuere, las obras se hallaron en 1808 en la colección del favorito Godoy; eran conocidas por el nombre de "gitanas", pero el misterio de las mismas no estriba sólo en la comprometedora posibilidad de que la duquesa se prestase a aparecer ante el pintor enamorado con sus relucientes carnes sin cubrir y la sonrisa picarona, sino en las sutiles coincidencias y divergencias entre ambas. De hecho, la maja vestida da pábulo a una mayor morbosidad por parte del espectador, tanto por la provocativa pose de la mujer como por los ceñidos y leves ropajes que recortan su silueta sinuosa, explosiva en senos y caderas y reticente en la cintura, mientras que, por el contrario, la piel nacarada de la maja desnuda se revela fría, académica y sin esa chispa de deliciosa vivacidad que la otra derrocha.

Un nuevo misterio entraña la inexplicable retirada de la venta, por el propio Goya, de una serie maravillosa y originalísima de ochenta aguafuertes titulada Los Caprichos, que pudieron adquirirse durante unos pocos meses en la calle del Desengaño nº 1, en una perfumería ubicada en la misma casa donde vivía el pintor. Su contenido satírico, irreverente y audaz no debió de gustar en absoluto a los celosos inquisidores, y probablemente Goya se adelantó a un proceso que hubiera traído peores consecuencias después de que el hecho fuera denunciado al Santo Tribunal. De este episodio sacó el aragonés una renovada antipatía hacia los mantenedores de las viejas supersticiones y censuras y, naturalmente, una mayor prudencia cara al futuro, entregándose desde entonces a estos libres e inspirados ejercicios de dibujo según le venía en gana, pero reservándose la mayoría de ellos para su coleto y para un grupo selecto de allegados.


El sueño de la razón produce monstruos (Capricho nº 43)

Mientras, Goya va ganando tanto en popularidad como en el favor de los monarcas, hasta el punto de que puede escribir con sobrado orgullo a su infatigable corresponsal Zapater: "Los reyes están locos por tu amigo". En 1799, su sueldo como primer pintor de cámara asciende ya a 50.000 reales más cincuenta ducados para gastos de mantenimiento. En 1805, después de haber sufrido dos duros golpes con los fallecimientos de la joven duquesa de Alba y de su muy querido Zapater, se casa su hijo Javier, y en la boda conoce Goya a la que será su amante de los últimos años: Leocadia Zorrilla de Weiss.

El horror de la guerra

El 3 de mayo de 1808, al día siguiente de la insurrección popular madrileña contra el invasor francés, el pintor se echa a la calle, no para combatir con la espada o la bayoneta, pues tiene más de sesenta años y en su derredor bullen las algarabías sin que él pueda oír nada, sino para mirar insaciablemente lo que ocurre. Con lo visto pintará algunos de los más patéticos cuadros de historia que se hayan realizado jamás: el Dos de mayo, conocido también como La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol de Madrid, y el lienzo titulado Los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío de Madrid.

En Los fusilamientos del 3 de mayo, la solución plástica a esta escena es impresionante: los soldados encargados de la ejecución aparecen como una máquina despersonalizada, inexorable, de espaldas, sin rostros, en perfecta formación, mientras que las víctimas constituyen un agitado y desgarrador grupo, con rostros dislocados, con ojos de espanto o cuerpos yertos en retorcido escorzo sobre la arena encharcada de sangre. Un enorme farol ilumina violentamente una figura blanca y amarilla, arrodillada y con los brazos formando un amplio gesto de desafiante resignación: es la figura de un hombre que está a punto de morir.


Los fusilamientos del 3 de mayo

Durante la llamada Guerra de la Independencia Española (1808-1814), Goya irá reuniendo un conjunto inigualado de estampas que reflejan en todo su absurdo horror la sañuda criminalidad de la contienda. Son los llamados Desastres de la guerra, cuyo valor no radica exclusivamente en ser reflejo de unos acontecimientos atroces, sino que alcanza un grado de universalidad asombroso y trasciende lo anecdótico de una época para convertirse en ejemplo y símbolo, en auténtico revulsivo, de la más cruel de las prácticas humanas.

El pesimismo goyesco irá acrecentándose a partir de entonces. En 1812 muere su esposa, Josefa Bayeu; entre 1816 y 1818 publica sus famosas series de grabados, la Tauromaquia y los Disparates; en 1819 decora con profusión de monstruos y sórdidas tintas una villa que ha adquirido por 60.000 reales a orillas del Manzanares, conocida después como la Quinta del Sordo: son las llamadas "pinturas negras", plasmación de un infierno aterrante, visión de un mundo odioso y enloquecido. En el invierno de 1819 cae gravemente enfermo pero es salvado in extremis por su amigo el doctor Arrieta, a quien, en agradecimiento, regaló el cuadro titulado Goya y su médico Arrieta (1820, Institute of Art, Minneápolis). En 1823, tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, contingente del ejército francés venido para derrocar el gobierno liberal, se ve obligado a esconderse y al año siguiente escapa a Burdeos, refugiándose en casa de su amigo Moratín.

En 1826, Goya regresó a Madrid, donde permaneció dos meses, para marchar de nuevo a Francia. Durante esta breve estancia el pintor Vicente López Portaña (que se encontraba en su mejor momento de prestigio y técnica) realizó un retrato de Goya, cuando éste contaba ya con ochenta años. Enfrentado al viejo maestro, de rostro aún tenso y enérgico, López Portaña llevó a cabo la obra más recia y valiosa de su extensísima actividad de retratista, tantas veces derrochada en la minucia cansada de traducir encajes, rasos o terciopelos con aburrida perfección. Este lienzo, hoy en el Museo del Prado, es el retrato más conocido de Goya, mucho más, incluso, que los también famosos autorretratos del pintor.


Saturno devorando a un hijo (detalle)

El maestro murió en Burdeos, hacia las dos de la madrugada del 16 de abril de 1828, tras haber cumplido ochenta y dos años, siendo enterrado en Francia. En 1899 sus restos mortales fueron sepultados definitivamente en la ermita de San Antonio de la Florida, en Madrid, cien años después de que Goya pintara los frescos de dicha iglesia (1798).

En el Museo del Prado se conserva La joven de Burdeos o La lechera de Burdeos (1825-1827), una de sus últimas obras. Pero acaso su auténtico testamento había sido fijado ya sobre el yeso en su quinta de Madrid algunos años antes: Saturno devorando a un hijo, es sin duda, una de las pinturas más inquietantes de todos los tiempos, síntesis inimitable de un estilo que reúne extrañamente lo trágico y lo grotesco, y espejo de un Goya visionario, sutil, penetrante, lúcido y descarnado.



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DALÍ

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DALÍ

(Figueres, Gerona, 1904 - 1989) Pintor español. Si bien parte del inmenso prestigio y popularidad de que gozó ya en vida se debió a sus estrafalarias e impostadas excentricidades, Salvador Dalí acertó a insuflar nueva vida al surrealismo europeo hasta convertirse en su más conocido representante... Ver mas
(Figueres, Gerona, 1904 - 1989) Pintor español. Si bien parte del inmenso prestigio y popularidad de que gozó ya en vida se debió a sus estrafalarias e impostadas excentricidades, Salvador Dalí acertó a insuflar nueva vida al surrealismo europeo hasta convertirse en su más conocido representante; sus confusas ideas estéticas (el llamado método paranoico-crítico) fueron mucho menos decisivas que sus impactantes composiciones, a las que trasladó con magistral precisión técnica un personalísimo universo onírico y simbólico, tan nítido y luminoso como profundamente inquietante y perturbador.


Salvador Dalí

Salvador Dalí nació en una madrugada de la primavera de 1904 en el seno de una familia burguesa, hijo de un notario bienpensante y de una sensible dama aficionada a los pájaros. Muchos años más tarde escribiría en su autobiografía La vida secreta de Salvador Dalí (1942): "A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí".

Puesto que la persecución sería incesante y el objetivo no habría de alcanzarse nunca, y dado que en ningún recodo de su biografía estaba previsto que hallara el equilibrio y la paz, Dalí decidió ser excesivo en todo, interpretar numerosos personajes y sublimar su angustia en una pluralidad de delirios humorísticos y sórdidos. Se definió a sí mismo como "perverso polimorfo, rezagado y anarquizante", o "blando, débil y repulsivo", aunque para conquistar esta laboriosa imagen publicitaria antes hubo de salvar algunas pruebas iniciáticas, y si el juego favorito de su primera infancia era vestir el traje de rey, ya a los diez años, cuando se autorretrata como El niño enfermo, explora las ventajas de aparentar una constitución frágil y nerviosa.

Su precocidad es sorprendente: a los doce años descubre el estilo de los impresionistas franceses y se hace impresionista; a los catorce ya ha trabado conocimiento con el arte de Picasso y se ha hecho cubista, y a los quince se ha convertido en editor de la revista Studium, donde dibuja brillantes pastiches para la sección titulada "Los grandes maestros de la Pintura".

La Residencia de Estudiantes

En 1921 abandona su Cataluña natal y se traslada a Madrid, donde ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Instalado en la Residencia de Estudiantes, se hace amigo del gran poeta granadino Federico García Lorca y del futuro cineasta surrealista Luis Buñuel, de quien sin embargo se distanciará irreversiblemente en 1930. En la capital adopta un extraordinario atuendo: lleva los cabellos largos, una corbata desproporcionadamente grande y una capa que arrastra hasta los pies. A veces luce una camisa azul cielo adornada con gemelos de zafiro, se sujeta el pelo con una redecilla y lo lustra con barniz para óleo. Es difícil que su presencia pase desapercibida.

En los revueltos y conflictivos meses de 1923 sufre un desafortunado contratiempo. En la Academia de Bellas Artes a la que está adscrito se producen manifestaciones en contra de un profesor, y antes de que dé comienzo el discurso oficial y se desate la violenta polémica, Salvador abandona la sala. Las autoridades creen que este gesto suyo ha sido la señal de ataque y rebelión y deciden expulsarlo durante un año. Después, de nuevo en Figueres, los guardias vienen a detenerlo y pasa una temporada en la cárcel.


La persistencia de la memoria (1931)

A la salida de prisión recibirá dos alegrías. La primera, una prensa para grabado que su padre le regala, y la segunda, la visita de su excelente compañero de la Residencia de Estudiantes de Madrid, Federico García Lorca, quien en las calurosas noches del verano de Cadaqués lee a toda la familia Dalí sus versos y dramas recién compuestos. Es allí, junto al Mediterráneo, donde García Lorca redacta la célebre "Oda a Salvador Dalí", publicada unos años después, en 1929, en la Revista de Occidente. Pronto será también Luis Buñuel quien llegue a Cadaqués para trabajar con su amigo Salvador en un guión cinematográfico absolutamente atípico y del que surgirá una película tan extraña como es Un perro andaluz (1929).

En París

En 1927 Dalí viaja por primera vez a París, pero es al año siguiente cuando se establece en la capital francesa. Se relaciona con Pablo Picasso y Joan Miró y, con la ayuda de este último, se une al grupo surrealista que lidera el poeta André Breton. En 1929 expone en la Galería Goemans y obtiene ya un gran éxito; las originales imágenes de sus cuadros, en las que los objetos se muestran con irritante precisión, parecen adentrarse en unas profundidades psíquicas anormales y revelar un inconsciente alucinatorio y cruel. Pero Breton terminará expulsándolo del movimiento algunos años después, en una memorable sesión de enjuiciamiento a la que Dalí compareció cubierto con una manta y con un termómetro en la boca, aparentando ficticiamente estar aquejado de fiebre y convirtiendo así el opresivo juicio en una ridícula farsa.

La triple acusación a la que tuvo entonces que enfrentarse Dalí fue coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero. A esto precisamente alude el célebre apodo anagramático con que sería motejado por Breton, Avida dolars, acusación que, lejos de desagradar al pintor, le proporcionaba un secreto e irónico placer. De hecho, después de conocer a la que sería su musa y compañera durante toda su vida, Gala, entonces todavía esposa de otro surrealista, el poeta Paul Éluard, Dalí declaró románticamente: "Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero."


Gala y Dalí

Salvador Dalí se enamoró de Gala en el verano de 1929 y con ella gozó por primera vez de las mieles del erotismo. Es la época en que pinta Adecuación del deseo, Placeres iluminados y El gran masturbador, pintura esta última que fue atacada y desgarrada por el fanático grupo puritano los Camelots du Roy. Mientras tiene lugar la exposición de sus obras en la Galería Goemans de París, la joven y apasionada pareja se refugia y aísla en la Costa Azul, pasando los días y las noches encerrados en una pequeña habitación de un hotel con los postigos cerrados.

Enterado de la vida disoluta de su hijo por un artículo de Eugenio d'Ors aparecido en La Gaceta Literaria, el padre de Dalí rompe relaciones con su vástago; pero ello no debió afectarlo demasiado, o quizás sí, puesto que es en esa época cuando el artista realiza lo mejor de su obra, como el célebre cuadro La persistencia de la memoria (1931), donde blandos relojes cuelgan de la rama de un árbol, del borde de un pedestal y sobre una misteriosa forma tendida en la vasta extensión de la playa.

El surrealismo daliniano

Antes de llegar a París, el artista había realizado su primera exposición en las Galerías Dalmau de Barcelona, en 1925, y su obra había transitado por el cubismo y las corrientes realistas, como en Muchacha en la ventana (1925) o su primera Cesta de pan (1926). Cuando Dalí se incorporó al grupo surrealista, el movimiento atravesaba momentos de fuertes contradicciones internas. La vitalidad y extravagancia de aquella joven promesa española resultó decisiva para la renovación y proyección del grupo, del que también por su parte absorbió energías que resultaron en la etapa más apreciada de su obra. En teoría, sus mejores cuadros fueron el fruto de la aplicación del llamado "método paranoico-crítico", que Dalí definió como un sistema espontáneo de conocimiento irracional "basado en la asociación interpretativo-crítica de los fenómenos delirantes".

Tal metodología propugna un alejamiento de la realidad física en favor de la realidad mental: gracias a un uso controlado de la alucinación y del sueño (lo paranoico o irracional debe someterse a la lucidez interpretativa o crítica), los objetos de la vida cotidiana se convierten en iconos de los deseos y temores del ser humano. A través de sus obras y siguiendo los dictados de las teorías freudianas, el artista saca a la luz los aspectos más ocultos de su vida erótica, sus fantasías y sus deseos. Dalí pretendía que sus telas fueran contempladas como sueños pintados; sus imágenes de relojes blandos, miembros hipertróficos sostenidos por muletas y elefantes de patas zancudas, por citar algunas de las más conocidas, son a la vez expresión y liberación de las obsesiones sexuales y de la angustia ante la muerte.


El gran masturbador (1929)

Probablemente para Dalí eran menos relevantes su teorizaciones que el tono provocador e irónico con que las exponía. En cualquier caso, la plasmación de sus obsesiones personales es el motivo que aglutina la mayor parte de sus telas en esta etapa, en la que se sirvió de las técnicas del realismo ilusionista más convencional para impactar al público con sus insólitas e inquietantes visiones, que a menudo aluden directamente a la sexualidad. El gran masturbador (1929, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid) es en este sentido una obra paradigmática de este periodo.

Una magnífica ilustración del método es el cuadro titulado Mercado de esclavos con el busto evanescente de Voltaire (1940, Fundación Reynolds-Morse, Cleveland), en el que el rostro del filósofo está constituido por dos figuras que, simultáneamente, forman parte del grupo humano del segundo término. A la izquierda, contempla la escena una mujer que se apoya en una mesa; el contenido de los fruteros sobre la mesa es a su vez parte del conjunto de figuras que participan en el mercado que da título a la tela.


Mercado de esclavos con el busto evanescente de Voltaire (1940)

El enigma sin fin (1938, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid) o las múltiples reinterpretaciones delirantes del famoso Ángelus de Millet constituyen otros excelentes ejemplos de ese reiterado juego de perversión significativa de la imagen. La obsesión paranoica de que bajo el aparente misticismo de la escena campesina latía la presencia de la muerte llevó a Dalí a pedir al Louvre que realizara una radiografía del cuadro, lo que permitió ver en el lugar que ocupa la carretilla el contorno de un ataúd que Millet había pintado originalmente, confirmando así su propia intuición paranoica.

La consagración internacional

Unos pocos años en el grupo bastaron para que Dalí se convirtiese en la gran figura del surrealismo y su obra alcanzase una considerable resonancia internacional. En 1934 viaja con su ya inseparable Gala a Estados Unidos, donde desembarca y se presenta ante los periodistas con un enorme pan cocido por el cocinero del trasatlántico que les ha transportado. En sus erráticas manifestaciones no duda en asociar el mito hitleriano con el teléfono y a Lenin con el béisbol. Son todas bromas absurdas que tratan de quitar hierro a una situación política amenazante. Dos años después se desata la atroz guerra civil en España y una de las primeras muestras de la probidad de los militares insurrectos es el infame asesinato de su amigo Federico García Lorca, crimen que conmocionó a la opinión pública mundial. Dalí escribió: "Lorca tenía personalidad para dar y vender, la suficiente para ser fusilado, antes que cualquier otro, por cualquier español."

En 1938 conoce por fin, gracias al escritor vienés Stefan Zweig, a Sigmund Freud, quien había sido el gran inspirador de la estética surrealista, de la que Dalí no se siente marginado pese a las bravatas de Breton; por el contrario, se considera el único y más genuino exponente del movimiento. El padre del psicoanálisis había dado pábulo a la nueva indagación del inconsciente con su libro La interpretación de los sueños (1900), pero nunca se había tomado demasiado en serio a sus jóvenes admiradores de París. No obstante, el 20 de julio de 1938, tras el encuentro, Freud anotó en su diario: "Hasta entonces me sentía tentado de considerar a los surrealistas, que aparentemente me han elegido como santo patrón, como locos integrales (digamos al 95%, como el alcohol puro). Aquel joven español, con sus espléndidos ojos de fanático e innegable dominio técnico, me movió a reconsiderar mi opinión". Por su parte, el artista realizó asombrosos y alucinantes retratos del "santo patrón" de los surrealistas.


Premonición de la Guerra Civil (1936)

Instalado otra vez en Nueva York en 1939, Dalí acepta un encargo para decorar unos escaparates comerciales. El tema que elige es el del Día y la Noche, el primero evocado por un maniquí que se mete en una bañera peluda y la segunda por medio de brasas y paños negros extendidos, pero la dirección modifica el decorado sin consultar al autor. Dalí, iracundo, vuelca la bañera de astracán llena de agua y la lanza contra los cristales del escaparate produciendo un gran estrépito y un notable destrozo. Pese a que la opinión pública norteamericana le aplaude el vigor con que ha sabido defender la propiedad intelectual, es juzgado por los tribunales y condenado a pagar los desperfectos. Tampoco consigue concluir su siguiente proyecto para decorar un pabellón de la Feria Internacional de Nueva York, el cual debía llevar el significativo título de Sueño de Venus.

El desarrollo de la Guerra Civil española (cuyo estallido había intuido en Construcción blanda con judías hervidas, luego titulado Premonición de la Guerra Civil, 1936) y el presagio de la Segunda Guerra Mundial habían provocado en Dalí el deseo de refugiarse en un mundo sin conflictos, y sublimó su experiencia surrealista retomando la iconografía renacentista e interesándose, sobre todo, por el valor económico de sus cuadros; esto le convirtió en el Avida dolars con que Breton, reordenando las letras de su nombre, le había bautizado.

De particular relevancia en cuanto a la evolución de su obra resulta el viaje que realizó a Italia en 1937; tras el contacto directo con los clásicos, adquirió cierto gusto por los temas religiosos y por una técnica más academicista, que durante mucho tiempo seguiría aplicando, no obstante, a lo onírico y extraño; pueden destacarse, entre otros muchos ejemplos, lienzos como Madonna de Port Lligat (1950, Museo Minami, Tokio), Crucifixión (1954, Museo Metropolitano, Nueva York) y La última cena (1955, National Gallery, Washington). Al mismo tiempo, el pintor producía una enorme cantidad de objetos decorativos carentes de la fuerza transgresora de sus primeras obras surrealistas.


Detalle de La última cena (1955)



Últimos años

En 1948 regresó a España, fijando su residencia de nuevo en Port Lligat y hallando en el régimen del general Francisco Franco toda suerte de facilidades. El gobierno incluso declaró aquel rincón catalán que tanto fascinaba al pintor "Paraje pintoresco de interés nacional". Para muchos historiadores del arte lo mejor de su obra ya había sido realizado y, sin embargo, aún le quedaban cuarenta años de caprichosa producción y de irreductible endiosamiento y exhibicionismo, con apariciones públicas del estilo de la que protagonizó en diciembre de 1955, cuando se personó en la Universidad de la Sorbona de París para dar una conferencia en un Rolls Royce repleto de coliflores. En vida del artista incluso se fundó un Museo Dalí en Figueres; ese escenográfico, abigarrado y extraño monumento a su proverbial egolatría es uno de los museos más visitados de España.

Durante los años setenta, Dalí, que había declarado que la pintura era "una fotografía hecha a mano", fue el avalador del estilo hiperrealista internacional que, saliendo de su paleta, no resultó menos inquietante que su prolija indagación anterior sobre el ilimitado y equívoco universo onírico. Pero quien más y quien menos recuerda mejor que sus cuadros su repulsivo bigote engominado, y no falta quien afirme haberlo visto en el Liceo, el lujoso teatro de la ópera de Barcelona, elegantemente ataviado con frac y luciendo en el bolsillo de la pechera, a guisa de vistoso pañuelo, una fláccida tortilla a la francesa.



En su testamento, el controvertido artista legaba gran parte de su patrimonio al Estado español, provocando de ese modo incluso después de su muerte (acaecida en 1989, tras una larga agonía) nuevas y enconadas polémicas. El novelista Italo Calvino escribió que "nada es más falsificable que el inconsciente"; acaso esta verdad paradójica y antifreudiana sea la gran lección del creador del método paranoico-crítico, de ese maestro del histrionismo y la propaganda, de ese pintor desaforado y perfeccionista, de ese eximio prestidigitador y extravagante ciudadano que fue Salvador Dalí. El chiflado prolífico del Ampurdán, la llanura catalana barrida por el vertiginoso viento del norte que recoge las suaves olas del mar Mediterráneo en una costa tortuosa y arriscada, descubrió el arte de la mixtificación y el simulacro, de la mentira, el disimulo y el disfraz antes incluso de aprender a reproducir los sueños con la exactitud de su lápiz.

Su longeva existencia, tercamente consagrada a torturar la materia y los lienzos con los frutos más perversos de su feraz imaginación, se mantuvo igualmente fiel a un paisaje deslumbrante de su infancia: Port Lligat, una bahía abrazada de rocas donde el espíritu se remansa, ora para elevarse hacia los misterios más sublimes, ora para corromperse como las aguas quietas. Místico y narcisista, impúdico exhibidor de todas las circunstancias íntimas de su vida y quizás uno de los mayores pintores del siglo XX, Salvador Dalí convirtió la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una lúgubre estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro.



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JUAN GRIS

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JUAN GRIS

(José Victoriano González; Madrid, 1887 - Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) Pintor español, máximo representante del cubismo sintético. Cursó estudios en la Universidad de Madrid, pero pronto se consagró a la pintura; en 1906 se trasladó a París y se instaló en el Bateau-Lavoir, donde fue... Ver mas
(José Victoriano González; Madrid, 1887 - Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) Pintor español, máximo representante del cubismo sintético. Cursó estudios en la Universidad de Madrid, pero pronto se consagró a la pintura; en 1906 se trasladó a París y se instaló en el Bateau-Lavoir, donde fue vecino de Picasso. Pintó sus primeras acuarelas al mismo tiempo que publicaba ilustraciones humorísticas en distintas revistas.


Juan Gris

Sus primeras muestras cubistas datan de 1911, y en ellas se aprecia la influencia de Cézanne, aunque pronto derivó hacia un estilo geométrico muy colorista, con predominio del azul, el verde y el violeta ácido. En 1912 empleó por primera vez la técnica del collage, franqueando de esta manera la línea divisoria que separa lo real y lo irreal.

Juan Gris fue el indiscutible maestro del cubismo sintético, término acuñado por el mismo artista. Con su pintura introdujo el método en la praxis cubista; la perfecta definición de unas premisas de trabajo a las que se mantiene fiel dota de un estilo fuertemente personal a sus obras. En ellas, las formas se imbrican siguiendo una estructura clara y regular, el carácter plano del cuadro convive con el sombreado individualizado de algunos objetos, y el color, al que nunca renunció, crea ritmos visuales y armonías de indudable elegancia.


El desayuno (1915), de Juan Gris

De entre sus muchas telas cabe destacar El desayuno (1915), obra perfectamente representativa de la línea de trabajo del artista madrileño, que nunca más se alejó del cubismo e incluso llegó a criticar acerbamente que lo abandonaran algunos de sus más ilustres representantes. El tema elegido, una naturaleza muerta en la que aparece el periódico Le Journal, responde a la imaginería más característica de este movimiento artístico; sin embargo, Juan Gris anduvo por senderos distintos de los transitados por Picasso o Braque, como puede apreciarse en la recreación del volumen y la luz en esta obra, en la que es fácilmente reconocible su impronta personal.





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JOSEFA DE ÓBIDOS

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JOSEFA DE ÓBIDOS

Josefa de Ayala Figueira, más conocida como Josefa de Óbidos (Sevilla, 1630 – Óbidos, Portugal, 22 de julio de 1684), es la más destacada pintora de la segunda mitad del XVII portugués, y uno de los pocos casos de mujeres que destacaron en la pintura en toda la historia del arte universal de la... Ver mas
Josefa de Ayala Figueira, más conocida como Josefa de Óbidos (Sevilla, 1630 – Óbidos, Portugal, 22 de julio de 1684), es la más destacada pintora de la segunda mitad del XVII portugués, y uno de los pocos casos de mujeres que destacaron en la pintura en toda la historia del arte universal de la edad moderna.


Biografía[editar]
Hacia el año 1626, cuando Portugal y España estaban unificados, Baltasar Gómez Figueira, natural de Óbidos y segundón de una familia acomodada, marchó a Sevilla con intención de ingresar en la carrera militar, pero acabó ganándose la vida en el taller del pintor Francisco Herrera el Viejo donde se ocupaba de hacer las pinturas y preparar las telas.

En Sevilla casó con Catalina de Ayala Camacho, naciendo siete hijos de este matrimonio, entre ellos una niña, Josefa, bautizada en la parroquia de San Vicente el 20 de febrero de 1630, siendo apadrinada por Francisco de Herrera el Viejo.1​ El matrimonio regresa a Portugal a raíz de la restauración de la independencia nacional, pero Josefa permanecerá seis años más en Sevilla junto a su padrino, teniendo así oportunidad de entrar en contacto con el mundo del arte y dar muestras tempranas de unas dotes pictóricas que fue desarrollando de manera autodidacta.

A los catorce años se instala en Óbidos junto a sus padres. A los dieciséis, ingresa en el convento de Santa Ana de Coímbra con la intención, a lo que parece, de profesar. Tres años después recibe el encargo de realizar algunos grabados para una edición de los Estatutos de la Universidad de Coímbra. A estos grabados se deberá su fama inicial.

En 1653 abandonó el convento, por causas que se desconocen, regresando a la casa paterna. Y, cosa completamente inusual para una mujer de su época, decide dedicarse a la pintura. Poco tardarán en lloverle encargos de conventos e iglesias. Hay obras suyas, por ejemplo, en el monasterio de Alcobaça o en el monasterio de los Jerónimos de Lisboa; así como peticiones para que realice retratos, entre ellos los de la familia real, por los que se hizo muy famosa.

Nos han llegado más de cien de sus obras entre las que merecen destacarse sus cuadros de flores y las naturalezas muertas que forman la serie llamada «de los Meses». En su producción, tanto estilística como temáticamente, se nota una fuerte influencia de Zurbarán matizada por un personal estilo ingenuo.

Murió en Óbidos en 1684, a los 50 años. Fue enterrada en la iglesia de San Pedro de esta localidad.
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THOMAS YEPES

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THOMAS YEPES

(Valencia, hacia 1600 - 1674) Pintor español. Casado con Ana Heres, una descendente de una familia valenciana de terratenientes, Yepes estuvo tambien familiarmente vinculado con el Colegio del Corpus Christi, una de las instituciones más importantes de Valencia. Vicenta, la hermana de Yepes, era... Ver mas
(Valencia, hacia 1600 - 1674) Pintor español. Casado con Ana Heres, una descendente de una familia valenciana de terratenientes, Yepes estuvo tambien familiarmente vinculado con el Colegio del Corpus Christi, una de las instituciones más importantes de Valencia. Vicenta, la hermana de Yepes, era dueña de una confitería, lo que puede haberle inspirado a tomar los productos de su tienda como modelos para sus bodegones de pastelería, como puede ser el caso en el Bodegón de dulces y frutas secos y el Bodegón de postres y flores, por otro lado muy inspirados en las obras que realizó Juan van der Hamen en los años veinte del siglo XVII en Madrid.


Bodegón con cerámica, de Thomas Yepes

Aunque Yepes pintase pinturas religiosas y paisajes, gozó de prestigio y de encargos de comitentes particulares y eclesiásticos, sobre todo por sus bodegones, floreros y fruteros. Considerado por la escasez de datos biográficos y obras firmadas hasta hacía muy poco un pintor desconocido y de segunda fila, la reciente investigación y la salida al mercado de una gran cantidad de obras (muchas de ellas desconocidas y otras anteriormente atribuidas al enigmático pintor granadino Blas de Ledesma) han ayudado a corregir su anterior valoración.

De los cuadros que se le pueden atribuir hoy día hay que separar los de probable procedencia mallorquina y de estilo mucho más arcaizante y técnica muy inferior, y también los sugestivos bodegones del llamado Pseudo-Hiepes (también llamado Maestro de la Frutera Lombarda), un seguidor que con una puesta en escena y una iluminación artificial consigue efectos casi irreales.

Los bodegones de Yepes presentan una amplia gama de objetos y modos de presentarlos. Mientras que existe un gran número de cuadros en que los fruteros, los floreros y las cestas y fuentes con dulces y frutas son representados delante de un fondo oscuro y encima de una mesa cubierta en muchas ocasiones con un fino mantel, hay también cuadros de pequeño formato, donde los higos, las granadas o las uvas forman parte de un paisaje.

Destacan también los cuadros con animales y aves de corral, las pinturas Cazador bebiendo y Cazador dormido en un paisaje y las vistas de un jardín, en el que se puede encontrar a un perro faldero, un mono o una chica haciendo ramilletes de flores.





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FRANS SNYDERS

12

FRANS SNYDERS

(Amberes, 1579- id., 1657) Pintor flamenco. Discípulo de Bruegel el Joven, se especializó en la pintura de animales y en bodegones de gran tamaño, con profusión de frutas y caza, así como en escenas de cacería, de marcada suntuosidad decorativa. Colaboró con Rubens, Van Dyck y Jordaens.
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ADRIAEN VAN UTRECHT

13

ADRIAEN VAN UTRECHT

Adriaen van Utrecht (Amberes, 1599 - ídem, 1652) pintor flamenco especialista en bodegones, cuadros de caza y naturalezas muertas. Trabajó como aprendiz antes de recorrer Francia, Italia y Alemania absorbiendo influencias barrocas. Ayudó mucho a otros artistas en la realización de sus obras.
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RACHEL RUYSCH

14

RACHEL RUYSCH

Nacimiento: 3 de Junio de 1664 - Muerte: 12 de Agosto de 1750 Colocación: Sala de Rembrandt, Rachel Ruysch fue una artista holandesa especializada en las naturalezas muertas con flores. Nació en La Haya, pero pronto se trasladó a Amsterdam. Su padre era Frederik Ruysch (1638-1731... Ver mas
Nacimiento: 3 de Junio de 1664 - Muerte: 12 de Agosto de 1750 Colocación: Sala de Rembrandt,
Rachel Ruysch fue una artista holandesa especializada en las naturalezas muertas con flores. Nació en La Haya, pero pronto se trasladó a Amsterdam. Su padre era Frederik Ruysch (1638-1731), conocido anatomista y botánico, que había sido llamado allí para enseñar. En su casa había una gran colección de rarezas. Ella ayudó a su padre decorando con flores y encajes los ejemplos que su padre guardaba en un licor balsámico. A los quince años fue aprendiz de Willem van Aelst (1627-1683), importante pintor de Delft, conocido por sus pinturas de flores.

En 1693 se casó con el retratista Juriaen Pool (1666-1745), con quien tuvo diez hijos. En 1701 Ruysch fue introducida en el gremio de pintores de La Haya. Años después fue invitada a Düsseldorf, junto con pintores como Jan Weenix (1640 – 1719) y Adriaen van der Werff (1659 – 1722) para trabajar como pintores de corte para el Elector palatino Johann Wilhelm (1658-1716). Ella permaneció allí desde 1708 hasta la muerte del príncipe; por lo que regresó a Holanda, donde continuó trabajando para clientes importantes. Entre las obras de este período también se incluye la naturaleza muerta en exhibición en la Galería de los Uffizi, Naturaleza muerta con flores e insectos.

Ruysch fue conocida también por sus pinturas, detalladas y realistas, de jarrones de cristal. Vivió por 85 años, y las fechas de sus obras van desde sus primeros años hasta los ochenta años. Realizó sobre un centenar de pinturas, generalmente marcadas por el uso de fondos oscuros.

(Este texto ha sido adaptado de www.wikipedia.org, disponible en GNU Free Documentation License).
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LUIS EGIDIO MELÉNDEZ

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LUIS EGIDIO MELÉNDEZ

Luis Egidio Meléndez (Nápoles,1716 - Madrid,1780) fue un pintor español nacido en Italia. Hizo casi toda su carrera en Madrid y se le considera uno de los mejores pintores de naturalezas muertas del siglo XVIII. En contraste con su actual reputación, durante su vida padeció una gran miseria... Ver mas
Luis Egidio Meléndez (Nápoles,1716 - Madrid,1780) fue un pintor español nacido en Italia. Hizo casi toda su carrera en Madrid y se le considera uno de los mejores pintores de naturalezas muertas del siglo XVIII. En contraste con su actual reputación, durante su vida padeció una gran miseria.

Su padre Francisco Meléndez de Rivera Díaz (1682 - h. 1758) y Louis Michel van Loo (1707 - 1771) lo formaron como pintor; Meléndez fue asistente de este último entre 1742 y 1748. El futuro rey Carlos IV de España, entonces aún príncipe de Asturias, le encargó una extensa serie de naturalezas muertas, de las que se conservan unas cuantas decenas en el Museo del Prado.

Su estilo en las naturalezas muertas estaba dotado de austeridad y perfección en la representación de los objetos; las texturas de los materiales mostraban una gran seguridad en el dibujo y minuciosidad en los detalles. La composición sencilla y la luz caracterizada por un contrastado claroscuro, se encuentra en la mejor tradición de los bodegones barrocos de Francisco de Zurbarán y de Juan Sánchez Cotán, cuyo fondo suele ser vacío o geométrico; aunque también cultivó bodegones con paisajes de fondos en la línea de la escuela napolitana.1​


Biografía[editar]

Naturaleza muerta de frutas (1771), conservada en el Palacio de los Borbones en San Lorenzo de El Escorial.2​
El padre de Meléndez, Francisco Meléndez, fue un pintor miniaturista nacido en Oviedo,3​ quien se había trasladado a Madrid con su hermano Miguel Jacinto Meléndez. Mientras Miguel Jacinto permaneció en Madrid y consiguió ser nombrado en 1712 pintor de cámara del rey Felipe V,4​ Francisco, viajó a Italia en 1699 en busca de una mejor posición, estableciéndose en Nápoles, ciudad donde se alistó en la infantería española y se casó con María Josefa Durazo y Santo Padre.5​ Francisco Meléndez permaneció cerca de veinte años en Italia y volvió a Madrid en 1717 junto con su familia, entre ellos su hijo Luis Eginio, nacido en Nápoles el año 1716.6​ Instalado en Madrid, allí tuvo más hijos (el último, en 1724, José Agustín Meléndez, quien también se dedicó a la pintura).

Luis Egidio recibió formación artística por parte de su padre, asistió al taller de Louis Michel van Loo, un francés que llegó a ser pintor de cámara de Felipe V. Entre 1737 y 1748, Meléndez trabajó como ayudante de Van Loo, dedicándose a copiar los prototipos de este pintor de los retratos reales para el mercado interno y extranjero.7​ Cuando la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando fue inaugurada provisionalmente como una «Junta Preparatoria de la Academia» en 1744, su padre, Francisco, fue nombrado director honorario de pintura junto con Louis Michel van Loo, y Meléndez fue uno de los primeros estudiantes en ser admitido.3​8​ La Junta se mostró muy progresista, ya que no solo toleró sino que también promocionó los géneros de «carácter menor», entre ellos la naturaleza muerta. En este momento, Menéndez ya era un pintor consumado, tal como se demuestra en su Autorretrato del Museo del Louvre, firmado con fecha de 1746 y en el cual, según el historiador Sánchez Cantón, se nota la influencia de su maestro Louis Michel van Loo.9​ Su padre Francisco Meléndez tuvo una disputa con la Academia, ya que reclamaba para sí mismo el honor de ser su fundador; fue relevado de su cargo de profesor. Luis Egidio, a causa de los incidentes relacionados con la expulsión de su padre de la Junta de Preparación de la Real Academia y un posible conflicto con su maestro Van Loo por el mismo motivo, le llevaron a alejarse de la institución académica en 1748, de donde fue expulsado.10​


Carlos IV de España por Francisco de Goya. Cuando era príncipe de Asturias realizó el encargo más importante que tuvo Meléndez en su vida, las naturalezas muertas para su Gabinete de Historia Natural.

María Luisa de Parma por Anton Raphael Mengs. Esposa de Carlos IV, encargó a Meléndez uno de los pocos cuadros religiosos que realizó en su vida pictórica, la Sagrada Familia, para su oratorio de Aranjuez.
A diferencia de su padre, la situación profesional de Luis era precaria. Joven, arrogante, sin el apoyo de la Academia y con su reputación en entredicho, decidió irse a Italia para conseguir nuevas oportunidades, donde permaneció desde 1748 hasta 1752. Realizó algunas obras de pintura —actualmente perdidas— para Carlos IV de España, que entonces era rey de Nápoles.11​

Su regreso a Madrid se produjo en 1753: Francisco Meléndez convenció a su hijo para su retorno a España, donde podría colaborar en la elaboración de las nuevas pinturas de miniaturas, ya que un incendio del año 1734 en el Alcázar de Madrid —actual Palacio Real de Madrid— había destruido decenas de libros de coro ilustrados pertenecientes a la capilla real, los cuales se estaban reconstruyendo.3​

A partir de 1759 y hasta 1774, Meléndez creó cuarenta y cuatro bodegones para el Gabinete de Historia Natural, que pertenecía al Príncipe de Asturias, posterior rey Carlos IV de España. De estas pinturas, treinta y nueve se encuentran en la actualidad en el Museo del Prado. En ellas representó toda una serie de frutas y verduras producidas en España.3​12​

En 1760, Meléndez presentó una petición para conseguir el nombramiento de pintor de cámara del rey Carlos III, petición que, a pesar de la calidad de sus obras, fue rechazada. Unos doce años más tarde volvió a intentar conseguir la plaza, en esta solicitud, exponía en tercera persona, refiriéndose a las pinturas realizadas de naturalezas muertas para el Gabinete de Historia Natural:13​

(...) no siendo menor obra la que emprendió al óleo; una representación que consiste en las cuatro estaciones y, más propiamente, los cuatro elementos, a fin de componer un divertido Gabinete con toda especie de comestibles que el clima español produce en dichos cuatro elementos, de la que sólo tiene concluido lo perteneciente a los «Frutos de la Tierra».
—Luis Egidio Meléndez, 1772
Meléndez había pintado algunas obras religiosas, entre ellas una Sagrada Familia para la entonces princesa de Asturias María Luisa de Borbón-Parma, pero se especializó en la naturaleza muerta, un género decorativo que podía realizarse sin previo contrato y, por tanto, era lucrativo para los artistas sin patrocinio real o sin el apoyo de la Academia. Aunque su deseo de alcanzar la plaza de pintor real hizo que no comercializara sus obras como lo hacían otros pintores de este género, la familia real y la aristocracia seguían sin valorar este tema, a excepción de los que los utilizaban como muestra científica para los gabinetes de coleccionismo de historia natural.14​

A pesar de su talento, Luis Meléndez vivió en la pobreza durante la mayor parte de su vida, en una carta de 1772, dirigida al rey, declaró que sólo poseía sus pinceles y que no podía continuar con la serie de los «cuatro elementos» : por no tener medios para continuarla ni siquiera los precisos para alimentarse .... Ignorado, cuando murió en 1780, su situación económica era de indigencia.14​

Contexto histórico[editar]
El contexto histórico, en cuanto a su relación con la pintura de Luis Meléndez en el siglo XVIII, tuvo lugar con la llegada a la monarquía española de la dinastía Borbónica con Felipe V como rey, confirmado al terminar la Guerra de Sucesión española con los Decretos de Nueva Planta. Desde el primer momento trató de hacer resurgir el panorama artístico hispánico, que en aquella época estaba un poco en declive tras el gran momento del Siglo de oro español. En historia del arte, el período se asimila entre finales del Renacimiento español y principios del barroco. Este esplendor artístico, especialmente la segunda parte (o estrictamente el siglo XVII), coincide con el comienzo del declive político del Imperio Español.15​


Bodegón: un trozo de salmón, un limón y tres vasijas, 1772 (Museo del Prado).
Bajo su reinado fueron llamados a Madrid numerosos artistas, especialmente franceses: entre ellos destacan los que fueron nombrados pintores de cámara, Jean Ranc y Louis-Michel van Loo.16​ Durante los reinados de sus sucesores Fernando VI y Carlos III acudieron para este cargo pintores italianos como Jacopo Amigoni, Corrado Giaquinto, Giambattista Tiepolo y el italianizado Anton Raphael Mengs.15​

El proyecto de la enseñanza artística que comenzó con Felipe V en el año 1744, tuvo lugar definitivamente bajo el patrocinio del rey Fernando VI con la fundación, el 12 de abril de 1752, de la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Fernando en Madrid.17​

A pesar de la centralización tanto administrativa como cultural en la corte de Madrid, en Andalucía continuó la tradición de la pintura local, especialmente con la influencia dejada por Bartolomé Esteban Murillo, en tierras valencianas, José Vergara Gimeno fue el máximo representante del movimiento del academicismo, junto con su hermano Ignacio Vergara, intervino en la creación de la Academia de Bellas Artes de Santa Bárbara en 1752 que, bajo la protección de Carlos III, en el año 1768 se convirtió en el actual Real Academia de Bellas Artes de San Carlos;18​ y, finalmente en Cataluña destacaron, entre otros, Antonio Viladomat, con una obra muy extensa y digna, como las pinturas, en la actualidad conservadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, del ciclo de la Vida de san Francisco o las Cuatro estaciones.15​

Otros pintores que destacaron durante la última época del siglo XVIII fueron los zaragozanos hermanos Bayeu. Francisco Bayeu se desplazó a Madrid llamado por Mengs y consiguió ser nombrado pintor de la corte en 1767 bajo el reinado de Carlos III. Su hermano Manuel Bayeu, que profesó como monje cartujo en 1772, realizó obras pictóricas principalmente en Aragón, pero también para las cartujas de Escaladei en Cataluña y la de Valldemosa en Mallorca. Finalmente, Ramón Bayeu fue uno de los principales realizadores de los cartones para tapices de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.19​

Estilo[editar]

Frutero con ciruelas, uva y manzanas, pintura que presenta tres clases de fruta de las más representadas por Meléndez (Museo del Prado).
Las naturalezas muertas pintadas por Meléndez son normalmente de tamaño pequeño y presentan la austera tradición de la pintura de naturaleza muerta española del siglo XVII, iniciada por los maestros del Siglo de oro Juan Sánchez Cotán y Francisco de Zurbarán. Al igual que ellos, Meléndez estudió los efectos de luz, la textura y el color de frutas y verduras, así como de las vasijas de cerámica, vidrio y cobre. A diferencia de los maestros del siglo XVII, su tema es presentado físicamente más cerca del espectador, en un punto de vista bajo para objetos colocados sobre una mesa, lo que da a sus formas una monumentalidad en este género que pretende animar al espectador a estudiar los objetos por sí mismo. Los fondos los matizaba con un color neutro, dejando la iluminación fuerte para resaltar los contornos del volumen de los objetos representados, conseguía así los terciopelos de las frutas, la transparencia en los racimos de uva y los interiores brillantes de la sandía. Todo se unía con tonos tierras o ocres.20​

Cada obra pictórica de Meléndez fue minuciosamente compuesta: los objetos eran colocados con una unidad buscada en un sentido reflexivo y realista. Los grandes temas nunca le atrajeron, pero sí las cosas ordinarias y comunes de la vida cotidiana, que observó de la naturaleza y estudió con gran interés. Se le ha comparado y llamado como el «Chardin español»,6​21​ mientras que otros lo creen más cercano a Zurbarán, seguramente por la sensación del sentimiento popular que transmiten sus pinturas.13​ Este costumbrismo es precisamente lo que le aleja de la calificación con su parecido a Jean Siméon Chardin, sobre lo que Sterling opina:20​

La comparación con Chardin se detiene en esta posición enfrente del modelo. El tratamiento plástico y, por lo tanto, el espíritu, difieren profundamente. Sin que introduzca la figura en sus composiciones, Chardin hace sentir que los objetos que pinta están vistos de acuerdo con el hombre. En Menéndez el objeto está visto por sí mismo. Inundado por una luz tórrida, reproducido con una intensidad inaudita; y una especie de cruel objetividad impone su presencia física y la riqueza de su materia.
Charles Sterling, La Nature morte de l'Antiquité à nos jours, París, Pierre Tisné, 1952.
Obras[editar]
Artículo principal: Anexo:Obras de Luis Egidio Meléndez

Sagrada Familia, pintura realizada para María Luisa de Parma, conservada en el Museo del Prado.
En cuanto a las obras de Meléndez, se tienen localizados el dibujo Estudio de cabeza femenina, conservado en la Galleria degli Uffizi de Florencia, y un magnífico Autorretrato del año 1746 que pertenece al Museo del Louvre.14​ Se conocen dos obras suyas de tema religioso: ambas pertenecen al Museo del Prado, una Sagrada Familia y una Virgen con Niño, esta última se encuentra cedida en depósito a la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. Sus bodegones fueron creados casi todos en torno a la década de 1770, especialmente para formar parte de la colección de Carlos IV de España, entonces príncipe de Asturias, que tenía una gran inclinación hacia la historia natural. Según dijo el mismo Meléndez, esta serie de pinturas fue realizada con el objetivo de servir como documentación sobre las diferentes frutas y verduras propias de España.22​ Estas obras, una vez realizadas, pasaron a decorar muy pronto diferentes salas de la Casita del Príncipe en El Escorial, más tarde, hacia 1785 se trasladaron al pabellón grande del embarcadero del Jardín del Príncipe en Aranjuez, cerca de 1795 al Palacio de Aranjuez y, finalmente, en 1819 llegaron al Museo del Prado.23​ El Museo Nacional de Arte de Cataluña es propietario de cuatro naturalezas muertas de este autor.24​ También hay obras representativas en colecciones particulares y en otros museos como el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Cerralbo, el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, la National Gallery de Londres, la Galería Nacional de Arte de Washington o el Museo de Arte Kimbell.

Colección en el Museo del Prado[editar]

El Museo del Prado expone la colección más grande de obras de Meléndez.
Muchas de las pinturas de este autor que habían pertenecido a la colección real pasaron a ser expuestas en el Museo del Prado desde su apertura en 1819, procedentes del Palacio Real de Aranjuez. Fueron repartidas en las tres salas seleccionadas para exponer pintura española e incluso, hubo colocadas dos naturalezas muertas de Meléndez a cada lado de Las Meninas de Velázquez, junto con dos obras de Pedro de Orrente y otras dos de Mariano Salvador Maella, seguramente para enmarcar verticalmente el gran cuadro de Las Meninas.25​

Las pinturas de Meléndez, junto con otras, fueron trasladas y movidas de salas en diferentes años por cuestión de exposición museística, aunque a menudo fueron colocadas «según los intereses decorativos».26​ A los viajeros y especialistas en arte que describían el Museo del Prado no les acostumbraban a llamar mucho la atención los bodegones de Meléndez, y les hacían pocas o ninguna alusión; Louis Clément de Ris, en su obra Le Museé Royal de Madrid de 1859, describe que hay «un gran número de cuadros de frutas de Menéndez (1682 a 1744), que recuerdan el colorido vigoroso de Michelangelo Cerquozzi». André Lavice, en 1864, nombra algunos autores de naturalezas muertas del Prado, y de Meléndez opina y critica «la iluminación que realiza el pintor».27​ El catálogo de 1872 de Pedro de Madrazo valora las naturalezas muertas expuestas, y en la parte de la biografía dedicada a Meléndez afirma que «rivaliza con los holandeses y flamencos del mejor tiempo». El historiador Manuel Bartolomé Cossío, en su obra Aproximación a la pintura española de 1884, no menciona a Meléndez.28​ A principios del siglo XX hubo una gran redistribución de obras dentro del museo: se crearon salas especiales para varios pintores, entre ellas una sala para las naturalezas muertas de Meléndez. Como la sala era muy pequeña parecía que las paredes estuvieran tapizadas de pinturas.29​ El escritor Azorín, ante los numerosos cambios que se hacían casi constantemente en el Museo, escribió un artículo en tono satírico sobre su director, en el que comentaba:

Mañana tenemos otro traslado. De los cuadros de Goya que habíamos bajado a la sala de la planta baja, subiremos unos cuantos aquí; los bodegones de Meléndez, que están aquí, en el salón largo, los pondremos todos en una sala pequeñita (...) ¿Será el último traslado? No lo sé, no lo sé; es posible que la semana entrante volvamos a llevar los cuadros de Goya a la sala de abajo y pongamos otra vez los bodegones de Meléndez donde estaban antes.
Azorín, Tiempo y cosas: En el Museo. Las fantasías del señor Villegas, 1970
Los cambios se fueron sucediendo, como los organizados por el nuevo director Aureliano de Beruete en 1918, cuando las pinturas de Meléndez fueron mezcladas nuevamente junto con las de otros autores y fue reducido su número expuesto a veinte y cinco. En 1935 se inauguró la exposición Floreros y bodegones en la pintura española, con Julio Cavestany como comisario y autor de un extenso catálogo editado en 1940, hecho de gran importancia para la pintura de este género, en ella también participaron algunas obras de Luis Meléndez.30​ El crítico catalán Josep Maria Junoy señaló la «indecorosa colocación de la serie de Meléndez en el Museo del Prado».31​ A principios del siglo XXI las pinturas de Luis Egidio Meléndez en el Prado forman parte de la colección denonimada «Goya y la pintura del siglo XVIII».32​ Casi todas las obras se encuentran expuestas en la sala 87.
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JOAN MIRÓ

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JOAN MIRÓ

Obras: Mujer y Pájaro, La masía, Tierra labrada... Géneros: Cerámica, gráficos, escultura Cónyuge: Pilar Juncosa Iglesias Hijos: María Dolores Miró Nombre: Joan Miró i Ferrà Nació el 20 de abril de 1893 en Barcelona. Hijo de Miquel Miró a Dolors Ferrà i Oromí, yMiquel Miró i Adzeries... Ver mas
Obras: Mujer y Pájaro, La masía, Tierra labrada...
Géneros: Cerámica, gráficos, escultura
Cónyuge: Pilar Juncosa Iglesias
Hijos: María Dolores Miró
Nombre: Joan Miró i Ferrà
Nació el 20 de abril de 1893 en Barcelona.

Hijo de Miquel Miró a Dolors Ferrà i Oromí, yMiquel Miró i Adzeries, dueño de un taller de orfebrería y relojería.

Fue criado en el seno de una familia acomodada siendo un niño introvertido y de salud frágil. Pese al talento artístico de Miró, su progenitor intentó persuadirlo para que fuera fraile o soldado.




Su padre logró que se matriculara en una escuela de comercio, aunque simultáneamente frecuentaba 'La Escuela de la Lonja', famosa academia artística por la que el propio Picasso había pasado fugazmente unos años antes.

Al finalizar sus estudios mercantiles, fue contratado por una empresa química de la que fue despedido por pintarrajear en los libros de contabilidad.

Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes y en la Academia Gali de su ciudad natal. Realizó su primera muestra individual en las Galerías Dalmau (1918).

En sus trabajos anteriores a 1920 aparecen influencias fauvistas, del cubismo y de los frescos románicos catalanes. En ese año viaja a París donde hace amistad con Pablo Picasso, conoce a Tristan Tzara y Max Jacob y asiste a eventos dadaístas.




Entre 1921 y 1922 pintó La Masía, su cuadro más destacado. En 1921 expone en solitario en la Galerie La Licorne. Un año después forma parte del "Grupo de la rue Blomet" junto a André Masson, Antonin Artaud y otros.

Miró parte de la memoria y de lo irracional para crear obras que son transposiciones visuales de la poesía surrealista como en El campesino catalán de la guitarra (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid), El carnaval del arlequín (1925, Galería Albright-Knox, Buffalo) o Interior holandés (1928, Museo de Arte Moderno, Nueva York).

El éxito de Miró radicaba en su capacidad para seducir al público con la percepción espontánea de su lenguaje de formas onduladas y su irresistible atractivo cromático. La composición de sus obras se organiza sobre fondos planos de tono neutro y están pintadas en una gama corta de colores vivos, especialmente azul, rojo, amarillo, verde y negro. En ellas se disponen siluetas amorfas alternando con líneas acentuadas, puntos, rizos o plumas. Posteriormente produjo obras más etéreas en las que las formas y figuras orgánicas se reducen a puntos, líneas y explosiones de color.

Aunque identificado con la causa republicana, volvió a España en 1940 tras el inicio de la II Guerra Mundial.

Experimentó con otros medios, como grabados y litografías, a los que se dedicó especialmente en la década de 1950. También realizó acuarelas, pasteles, collages, pintura sobre cobre, escultura, escenografías teatrales y cartones para tapices. Sin embargo, las creaciones que tuvieron mayor trascendencia, junto con su obra pictórica, son sus esculturas cerámicas. Su mural para el Hotel Terrace Plaza de Cincinnati supuso un punto de inflexión en su carrera y desde entonces su fama se expandió y recibió múltiples reconocimientos. Entre otras obras, destacan los grandes murales cerámicos La pared de la Luna y La pared del Sol (1957-1959) para el edificio de la UNESCO en París y el mural del Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid.




La Fundación Miró de Barcelona fue inaugurada en 1975.

Recibió prestigiosos galardones internacionales como el premio Guggenheim, fue investido doctor 'honoris causa' por Harvard y nombrado caballero de la Legión de Honor de Francia. Además, en 1980 recibió de Juan Carlos I la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España.

Casado con Pilar Juncosa en Palma de Mallorca el 12 de octubre de 1929, se radicaron en París y el 17 de julio de 1931, tuvieron a su única hija, Dolors.

Joan Miró falleció el 25 de diciembre de 1983 en Palma de Mallorca.


Obras seleccionadas

Pinturas

Nord-Sud, 1917
La masía, 1921
Retrato de bailarina española, 1921
Tierra labrada, 1923
Carnaval de Arlequín, 1924
Caracol, mujer, flor y estrella, 1934
Bodegón del zapato viejo, 1937
Una estrella acaricia el seno de una negra, 1938
Personaje delante del sol, 1968
La esperanza del condenado a muerte, 1974
Mujer desnuda subiendo la escalera, 1937
Manos volando hacia las constelaciones, 1974
La esperanza del navegante, 1968 - 1973
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ADRIAEN JANSZ KAREN

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ADRIAEN JANSZ KAREN

Adriaen Jansz. Kraen (Haarlem, c. 1619-Haarlem, 1679) fue un pintor de bodegones de la Edad de Oro de Holanda. Biografía[editar] De acuerdo con el RKD, en 1637 aparece mencionado por primera vez en el Gremio de San Lucas de Haarlem y un año después se le encuentra registrado como discípulo... Ver mas
Adriaen Jansz. Kraen (Haarlem, c. 1619-Haarlem, 1679) fue un pintor de bodegones de la Edad de Oro de Holanda.

Biografía[editar]
De acuerdo con el RKD, en 1637 aparece mencionado por primera vez en el Gremio de San Lucas de Haarlem y un año después se le encuentra registrado como discípulo de Jacob Willemszoon de Wet. El 13 de agosto de 1641 se casó con María de Wet, hermana de su maestro, y en 1642 se le registra ya como maestro en el gremio. Fue enterrado el 1 de junio de 1679.2​

Sus obras son a menudo confundidas con otros bodegones de pintores de primer nivel, como Pieter Claesz y Willem Claesz Heda.
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MORANDI

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MORANDI

(Bolonia, 1890- id., 1964) Pintor y grabador italiano. Estudiante de la Academia de Bellas Artes de Bolonia, se centró en el grabado y en la pintura de paisajes y de naturalezas muertas, dominantes en su producción. Influenciado en sus inicios por los maestros italianos (Giotto, Uccello... Ver mas
(Bolonia, 1890- id., 1964) Pintor y grabador italiano. Estudiante de la Academia de Bellas Artes de Bolonia, se centró en el grabado y en la pintura de paisajes y de naturalezas muertas, dominantes en su producción. Influenciado en sus inicios por los maestros italianos (Giotto, Uccello, Masaccio) y, con posterioridad, por Cézanne, el cubismo y el futurismo, su obra adquirió de forma paulatina una orientación metafísica. Desde 1920 se dedicó a la investigación de la realidad objetual (botellas, jarrones, cajas) y paisajística, reducida a su sobriedad esencial.
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CÉZANNE

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CÉZANNE

(Aix-en-Provence, Francia, 1839 - id., 1906) Pintor francés. Hijo de un banquero, comenzó sus estudios en el colegio Bourbon de su ciudad natal, donde entabló relación con Émile Zola. Prosiguió en la escuela de dibujo y posteriormente se matriculó, por influencia paterna, en la facultad de... Ver mas
(Aix-en-Provence, Francia, 1839 - id., 1906) Pintor francés. Hijo de un banquero, comenzó sus estudios en el colegio Bourbon de su ciudad natal, donde entabló relación con Émile Zola. Prosiguió en la escuela de dibujo y posteriormente se matriculó, por influencia paterna, en la facultad de derecho, aunque pronto comprendió que su verdadera vocación era la pintura.


Detalle de un Autorretrato de Cézanne (c.1875)

Instaló su primer estudio en la casa de campo de su padre, hasta que en 1861 su madre y su hermana le apoyaron para reunirse en París con su amigo Zola, que se había trasladado allí un año antes. Una vez en la capital francesa, se inscribió en la Academia Suiza para preparar el examen de ingreso en la de Bellas Artes. En el Museo del Louvre descubrió la obra de Caravaggio y de Velázquez, y este hallazgo marcó profundamente su evolución artística.

Sintiéndose incapaz de pintar, regresó a Aix y aceptó un empleo en el banco de su padre, pero en 1862 decidió volver a París para consagrarse definitivamente a la pintura. Allí reanudó su amistad con Zola y continuó sus estudios en la Academia Suiza, donde conoció a Guillaumin y a Pissarro. Gracias al contacto con este último, Cézanne daría un giro radical en su estilo, desligándose de toda norma académica y de la paleta sombría y fuertemente empastada que le caracterizaba.

En 1886 su obra fue rechazada por el Salón de Otoño por vez primera, lo que se repetiría una y otra vez hasta el final de sus días y provocó en él un profundo resquemor. Conoció por entonces a la modelo Hortense Fiquet, de la que tendría un hijo, y se trasladó con ella a L´Estaque, localidad en la que pintó paisajes y bodegones en los que se aprecia una mayor fluidez y vivacidad de los colores merced a la influencia de los impresionistas.

Como sus coetáneos, se convenció de la importancia de pintar al aire libre, y, tras volver nuevamente a París en 1872, realizó una colección de paisajes en Louveciennes junto a Pissarro y otros artistas que inauguraron su denominado «período impresionista». En 1878 se estableció casi permanentemente en Provenza, alcanzando progresivamente la madurez expresiva que iba a configurar uno de los estilos más representativos e influyentes del arte del siglo XX.


Los jugadores de naipes (1892)
y El monte de Sainte-Victoire (1900)


Llevó a cabo su actividad pictórica en una reclusión casi total, acentuada por la ruptura con su antiguo amigo Zola a raíz de la publicación de La obra, en la que Cézanne creyó reconocerse en el personaje de Lantier, un pintor fracasado. En 1886 murió su padre y Cézanne abandonó a Hortense (su esposa desde 1884) y a su hijo en París, pasando a instalarse en Aix, donde pintaría la serie de cuadros de la montaña de Sainte-Victoire. Cézanne continuó con su actividad prácticamente en el anonimato, hasta que en 1895 el marchante Ambroise Vollard organizó, con el apoyo de Pissarro, Renoir y Monet, una exposición sobre su obra que fue bien recibida por la crítica, lo que le abrió las puertas del Salón de los Independientes cuatro años más tarde.

El primer Salón de Otoño de 1904 le dedicó una sala de forma exclusiva, en lo que sería un acontecimiento fundamental para el devenir de las primeras vanguardias y una especie de reconocimiento casi póstumo, pues el artista moriría apenas dos años después. Dicha exposición confirmó a Cézanne como el padre de cubistas y fauvistas, y ejerció un gran impacto sobre artistas como Picasso, Braque o Derain.

La tendencia constructivista de Cézanne fue la semilla que germinó en el movimiento cubista, además de ser pionero en su concepción del color, que trató como elemento pictórico independientemente de la forma. Compaginó así el estilo directo y vivaz del impresionismo con la precisión en la composición, el ritmo y la cadencia en un intento de «solidificar el impresionismo», como él mismo declaró. Consagrado definitivamente en la retrospectiva que se le dedicó un año después de su muerte, Cézanne es considerado una de las figuras más influyentes del arte del siglo XX.





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FRANCISCO DE ZURBARÁN

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FRANCISCO DE ZURBARÁN

(Fuente de Cantos, 1598 - Madrid, 1664) Pintor español. A los quince años Francisco de Zurbarán se trasladó a Sevilla, donde fue discípulo del pintor Pedro Díaz de Villanueva y conoció a Velázquez. Contrajo matrimonio con María Páez en 1617, y desde ese año hasta 1628 permaneció en Llerena... Ver mas
(Fuente de Cantos, 1598 - Madrid, 1664) Pintor español. A los quince años Francisco de Zurbarán se trasladó a Sevilla, donde fue discípulo del pintor Pedro Díaz de Villanueva y conoció a Velázquez. Contrajo matrimonio con María Páez en 1617, y desde ese año hasta 1628 permaneció en Llerena (Extremadura). Aunque existen noticias documentales de distintas obras realizadas por Zurbarán durante este tiempo, no se conoce ninguna que con seguridad pueda situarse en esta época.

En 1625 Zurbarán se casó en segundas nupcias con Beatriz Morales. En 1627 pintó su primera gran obra importante firmada y datada: la Crucifixión del oratorio de la sacristía del convento dominico sevillano de San Pablo el Real, para el que en 1626 había contratado la realización de veintiún cuadros en ocho meses. Entre 1628 y 1629 llevó a cabo un ciclo de pinturas para el colegio franciscano de San Buenaventura.


La defensa de Cádiz contra los ingleses (c. 1634), de Zurbarán

El arte de Zurbarán aparece ya perfectamente definido, y se aprecian en su pintura la fuerza realista propia de los mejores pintores españoles de la época, su sentido de la ordenación y de la monumentalidad; el fondo oscuro de sus cuadros subraya ya entonces la presencia volumétrica de las figuras.

En 1629 se estableció en Sevilla por invitación del Consejo Municipal de la ciudad, y era tan grande su reputación como pintor que no tuvo que pasar el tradicional examen para ejercer su oficio. Entre 1630 y 1639 se sitúa la etapa más fecunda en la obra de este artista, que abarca tanto naturalezas muertas (Bodegón con naranjas, 1633) como obras de tema religioso (Visión del beato Alonso Rodríguez, 1630; Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, 1631; Santa Margarita; Santa Isabel de Portugal).

Llamado a Madrid en 1634, Francisco de Zurbarán participó en la decoración del salón de Reinos del Buen Retiro (La defensa de Cádiz contra los ingleses y la serie sobre los Trabajos de Hércules); durante este período, y siguiendo el ejemplo de Velázquez, renunció al tenebrismo; en el clasicismo toscano, influido a veces por los maestros venecianos, encontró un estilo acorde con sus aspiraciones. Las pinturas del retablo de la capilla de San Pedro de la catedral de Sevilla (1635-1636) permiten apreciar su evolución artística.


San Hugo en el refectorio de los cartujos (c. 1645)

Otra vez en Sevilla, Zurbarán trabajó para el convento de la Merced Descalza (1636), para el que pintó varias obras religiosas. Pintó también varios cuadros para la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, en Llerena, y para la cartuja de la Defensión de Jerez de la Frontera, y en 1639 firmó un contrato con el monasterio de San Jerónimo de Guadalupe para la realización de varios cuadros. Son especialmente destacables las obras realizadas para la cartuja de las Cuevas de Sevilla (San Bruno y el papa Urbano II, San Hugo en el refectorio de los cartujos, Virgen de los cartujos).

En 1639 enviudó de nuevo, y en 1644 casó en terceras nupcias con la hija de un orfebre, Leonor de Tordera. En 1650 pintó la Anunciación para el conde de Peñaranda; muestra aquí un nuevo estilo, en el que el uso del difuminado intenta atenuar la rigidez de las formas. En su Inmaculada Concepción niña (1656) se detecta además una clara influencia de Guido Reni. En 1658 se trasladó a Madrid, donde parece que pintó bastante, aunque su arte no pudo adaptarse al cambio general del gusto, orientado hacia el pleno barroco.





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WILLIAM HARNETT

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WILLIAM HARNETT

William Michael Harnett (Clonakilty, Condado de Cork, Irlanda, 10 de agosto de 1848 - Nueva York, 27 de octubre de 1892) fue un pintor estadounidense de origen irlandés, de estilo realista, famoso por sus naturalezas muertas y por su hábil uso del trampantojo. Biografía[editar] Harnett... Ver mas
William Michael Harnett (Clonakilty, Condado de Cork, Irlanda, 10 de agosto de 1848 - Nueva York, 27 de octubre de 1892) fue un pintor estadounidense de origen irlandés, de estilo realista, famoso por sus naturalezas muertas y por su hábil uso del trampantojo.


Biografía[editar]
Harnett nació en plena Gran hambruna irlandesa. Poco después de su nacimiento, su familia emigró a los Estados Unidos, estableciéndose en Filadelfia. Harnett adquirió la nacionalidad estadounidense en 1869. Durante su juventud se ganó la vida haciendo diseños para grabar en mesas de plata mientras recibía clases nocturnas en la Academy of the Fine Arts de Pensilvania. Más tarde prosiguió sus estudios en el Estado de Nueva York, primero en The Cooper Union for the Advancement of Science and Art y después en la National Academy of Design, ambas en la ciudad de Nueva York. Su primera pintura conocida es una naturaleza muerta que data de 1874. A partir de 1888 sufrió de reumatismo y murió en Nueva York en 1892

Características de su obra[editar]

Harnett: Still Life. Violin and Music (1888). Metropolitan Museum of Art, Nueva York.
Los trampantojos de Harnett fueron muy imitados, pero no tienen apenas precedentes en Norteamérica. Algunos pintores de los Países Bajos del siglo XVII (como Pieter Claesz., por ejemplo) se especializaron en bodegones en los que conseguían una enorme verosimitud. En Estados Unidos el pionero de este estilo fue Raphaelle Peale, quien trabajó en Filadelfia a principios del siglo XIX. Harnett, aparte de por su depurada técnica, se distinguió por representar objetos que rara vez habían tenido protagonismo en un cuadro. Harnett, además de presentar instrumentos musicales, piezas de caza o jarras, pintó cuadros tan atrevidos para su época como Golden Horseshoe (1886), una simble herradura oxidada clavada en un tablón; también pintó los libros amontonados en una librería de lance con el título de Job Lot, Cheap (1878), armas de fuego o papel moneda. Sus obras se vendieron bien, aunque a menudo servían para decorar las paredes de una taberna o una oficina: en su momento no se consideraba arte digno de los museos.

Las pinturas más conocidas de Harnett son las cuatro versiones de After The Hunt (Después de la caza, 1885), donde se representa un conjunto de vestimentas, armas, útiles y piezas de caza cuyo trampantojo es especialmente efectivo ya que se mantiene aunque el espectador cambie de posición.

Influencia en otros pintores[editar]
La importancia de la obra de Harnett es comparable a la de su coteáneo John F. Peto. Ambos artistas se conocieron e incluso utilizaron motivos similares en sus pinturas: así, se pueden comparar sus obras con violines. La de Harret se titula Music and Good Luck (1888) y muestra al violín colgado en la parte superior de una puerta, con una partitura tras él. La composición es serena y cuidada. En 1890 Peto pintó un violín que cuelga torcido y desportillado, con una cuerda rota. Las partituras tienen sus bordes doblados y aparecen rasgadas, colocadas sin orden detrás del instrumento. Harnett puede representar objetos usados, pero siempre los presenta bien conservados, mientras que Peto siente predilección por las cosas melladas o rotas.

John Haberle y otros pintores posteriores como Otis Kaye y Jefferson David Chalfant también recibieron la influencia de Harnett.

Obra en museos[editar]
Entre otros, se puede encontrar la obra de Harnett en la Addison Gallery of American Art (Andover, Massachusetts), la Albright-Knox Art Gallery (Buffalo (Nueva York), el Museo de Arte Allen Memorial (Oberlin College, Ohio), el Amon Carter Museum (Texas), el Art Institute of Chicago, el Brandywine River Museum (Pensilvania), el Brooklyn Museum of Art, el Carnegie Museum of Art (Pittsburgh), el Cincinnati Art Museum, el Museo de arte de Cleveland, el Detroit Institute of Arts, el Farnsworth Art Museum (Rockland, Maine), los Fine Arts Museums de San Francisco (California), el Harvard Art Museum de la Universidad Harvard, el High Museum of Art de Atlanta, la Academy of Arts de Honolulú, el Museo de Arte Joslyn de Omaha (Nebraska), el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museum of Fine Arts de Montgomery (Alabama), la Galería Nacional de Arte (Washington), la Galería Nacional de Canadá de Ottawa, el Museum of American Art de New Britain (Connecticut), el Museo de Arte de Filadelfia, el Museum of Art de San Diego (California), la The Huntington Library de San Marino (California), el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museum of Art de Toledo (Ohio), el Wadsworth Atheneum de Hartford (Connecticut) y el Westmoreland Museum of American Art de Greensburg (Pensilvania).
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JUAN VAN DER HAMEN

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JUAN VAN DER HAMEN

Juan van der Hamen y León (Madrid, 8 de abril de 1596 (bautismo)-28 de marzo de 1631), pintor barroco español del llamado Siglo de Oro, fue reconocido especialmente por sus bodegones y floreros, si bien practicó también la pintura religiosa, el paisaje y el retrato. Pintor versátil, influido... Ver mas
Juan van der Hamen y León (Madrid, 8 de abril de 1596 (bautismo)-28 de marzo de 1631), pintor barroco español del llamado Siglo de Oro, fue reconocido especialmente por sus bodegones y floreros, si bien practicó también la pintura religiosa, el paisaje y el retrato. Pintor versátil, influido tanto por Juan Sánchez Cotán como por el flamenco Frans Snyders en la concepción de sus primeros bodegones, y bien relacionado con los ambientes cultos de Madrid, adoptó tempranamente el naturalismo que llegaba de Italia.


Biografía[editar]
Juan van der Hamen y León nació en Madrid en el seno de una familia perteneciente a la aristocracia holandesa, originaria de Utrecht, y culta. Su padre, Jehan van der Hamen, nacido en Bruselas y fiel católico, se había establecido en España antes de 1586 e ingresado en la Guardia de los Archeros Reales, guardia personal del rey de origen borgoñón para la que era requisito la hidalguía.1​ Su madre, Dorotea Whitman Gómez de León, descendía a su vez de un archero flamenco y de una toledana de origen hidalgo. Sus hermanos mayores, Pedro y el doctor Lorenzo van der Hamen, canónigo en Granada, fueron escritores de obras históricas y teológicas, y quizá él mismo practicase la poesía. Bien relacionado en los ambientes cultos de Madrid, mantuvo trato de amistad con escritores como Lope de Vega, Luis de Góngora o el dramaturgo y editor Juan Pérez de Montalbán, que le dedicaron sendos elogios poéticos. Al igual que antes su padre y su abuelo, en enero de 1623 ingresó en la guardia de archeros flamencos, encargada de forma más o menos honorífica de proteger al rey desde tiempos de Carlos V.

Nada se sabe de su formación como pintor. Antonio Palomino asegura que su padre, fallecido en 1612, también lo era, de lo que no existen pruebas, y que con él aprendió el arte. La orientación italianizante de su pintura, con arreglo a la tendencia dominante en Madrid en sus años de formación, podría relacionarlo con alguno de los pintores de la corte como Vicente Carducho y aún con Felipe Diricksen, de poca mayor edad y también archero real, cuya escasa obra conocida guarda ciertas concomitancias con la de Van der Hamen.2​ Cuando en 1615, con la oposición de su familia que aspiraba a un matrimonio con persona de mayor rango, casó con Eugenia de Herrera, de una familia de artistas relacionada con Antonio de Herrera, su formación como pintor debía de haberse completado. Y por su declaración ante el vicario al solicitar dispensas para acelerar el matrimonio, consta que su aprendizaje había tenido lugar en Madrid, pues declaraba que nunca había salido de la ciudad, aunque pudo hacerlo inmediatamente después de contraer matrimonio por un plazo de algunos meses.3​

La primera obra de que se tiene noticia es de 1619 y fue pintada para el Palacio del Pardo: un bodegón, «lienço de frutas y caça», encargado por Juan Gómez de Mora para completar los cinco que se habían adquirido en la almoneda del arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas, con destino a las sobrepuertas de la Galería del Mediodía.4​ La relación con Gómez de Mora, de quien hizo un retrato de cuerpo entero, fue duradera. También hubo de ser estrecha la relación con Jean de Croÿ, Conde de Solre, personaje influyente en la corte como caballero de la Orden del Toisón de Oro y capitán de la guardia de archeros. Aficionado a la botánica y coleccionista de pintura, Van der Hamen pintó para él al menos un par de bodegones, además de hacerle un retrato fechado en 1626.5​ Ese mismo año tuvo la oportunidad de retratar al cardenal Francesco Barberini, sobrino de Urbano VIII, por mediación de Cassiano dal Pozzo, que durante su estancia en Madrid había llegado a admirar los bodegones de Van der Hamen. Pese a todo, no logró obtener la plaza de pintor del rey que solicitó junto con otros once pintores en 1627, a la muerte de Bartolomé González. Dos años más tarde, no obstante, todavía se le encargaron tres cuadros de frutas y flores sostenidas por muchachos desnudos para decorar el cuarto bajo de verano del rey en el viejo Alcázar de Madrid.6​

Por una orden de pago fechada en diciembre de 1630 consta que trabajó al servicio del cardenal-infante don Fernando como «pintor de su Real casa», aunque ni el número de pinturas que realizó para él ni su naturaleza ha podido ser determinado con seguridad.7​ Murió en Madrid aún joven (35 años) el 28 de marzo de 1631, dejando un elevado número de obras, muchas de ellas sin duda salidas del taller que tenía establecido en la calle de Fuentes, lo que podría explicar las diferencias de calidad que se advierten en sus obras, incluso entre las por él firmadas. El elevado número de sus composiciones y las abundantes copias ejercieron, especialmente en el género del bodegón, una influencia profunda en artistas posteriores y no sólo entre los que pueden considerarse discípulos directos, como lo es el único de sus aprendices documentado, Antonio Ponce, quien ingresó en su taller con diecisiete años, en 1624, y casó al completar sus estudios con una sobrina del maestro.8​ Su hijo Francisco, que contaba quince años a la muerte de Van der Hamen, fue colocado como aprendiz de Cornelis de Beer para completar sus estudios de pintura y al alcanzar la mayoría de edad, en 1634, recibió en herencia todos los modelos que guardaba su padre en el taller. Casado ese mismo año, se estableció en Toledo donde falleció prematuramente en 1639. No se conoce ninguna pintura firmada por él, pero podrían atribuírsele algunos bodegones inequívocamente relacionados con la obra de Van der Hamen en los que los especialistas encuentran, sin embargo, una mano diferente.9​

Juan Pérez de Montalbán le dedicó un elogio fúnebre incluido en el «Índice de los ingenios de Madrid»:

Juan de Vanderhamen y León, Pintor de los más célebres de nuestro siglo, porque en el dibuxo, en la pintura, y en lo historiado excedió a la misma Naturaleza: fuera de ser único en su Arte, hizo extremados versos, conque provocó el parentesco que tienen entre sí la Pintura, y la Poesía, murió muy moço, y de lo que nos dexo assi en frutas, como en retratos y lienços grandes, se colige que, si viviera, fuera el mayor Español que huviera avido de su Arte
Para todos, 1632
Palomino, quien se declaraba propietario de dos bodegoncillos de su mano, grandemente hechos, decía sin embargo, comentando este elogio, que le concedería más crédito si viniese de Velázquez o de algún otro pintor, «porque no dejó de tener alguna sequedad de la manera antigua flamenca».10​

Obra[editar]
Retratos[editar]

Retrato de enano, óleo sobre lienzo (122 x 87 cm), Madrid, Museo del Prado. Atribuido a Van der Hamen por William B. Jordan, se supone que pudiera ser el retrato que en la colección del marqués de Leganés se describe como del enano del conde de olibares, formando parte de una serie de doce obras de igual naturaleza, de las que dos, los bufones Calabazas y Pablillos de Valladolid, se atribuían a Velázquez.
De sus retratos y del prestigio alcanzado con ellos hay abundantes noticias, pero son pocos los que nos han llegado. A su muerte, en el inventario de sus bienes, se mencionaba una galería de veinte retratos en busto de personajes ilustres, seguramente bocetos o estudios para otros retratos más elaborados y sus copias. Algunos de los retratados, como José de Valdivieso y Gabriel Bocángel, respondieron dedicando versos encomiásticos al pintor. Entre ellos figuraban los retratos de Lope, Góngora y Quevedo, el abogado Francisco de la Cueva y Silva, Francisco de Rioja y el hermano del pintor, Lorenzo. Pero con ellos se encontraba también el retrato de Catalina Erauso, la Monja Alférez, que fue objeto de una cruel sátira poética, en la que también se aludía sarcásticamente a algunos otros de los personajes retratados por Van der Hamen, a quien los versos llamaban despectivamente «pintor de castañas y nabos».11​ Para Lope de Vega, receptor del anónimo soneto satírico, no cabía duda de que su autor había sido fray Hortensio Félix Paravicino. En cualquier caso, el soneto ponía de manifiesto que Van der Hamen era, ante todo, reconocido por sus bodegones, en tanto sus retratos, a despecho del pintor, no alcanzaban igual estima y podían ser objeto de burlas.

Quizá el más célebre de los conservados sea el Retrato de enano del Museo del Prado, perfectamente encuadrable dentro de los patrones del retrato cortesano, si bien, junto con la minuciosa descripción del vestido a la manera de Juan Pantoja de la Cruz, hay también en él una nueva preocupación por la luz con voluntad claroscurista.12​ Pero ese interés nuevo por la iluminación, junto con la incuestionable habilidad del pintor para representar los objetos y calidades de la materia, no impedirán que el resultado final en algunos de sus retratos sea de cierta dureza y sequedad en los rostros de los efigiados, como ocurre en el de algo más de medio cuerpo de Francisco de la Cueva (1625, Academia de Bellas Artes de San Fernando) o en el atribuido de Catalina Erauso (Kutxa-Caja Guipuzkoa).13​ En otros retratos más íntimos, pintados con fluidez y del natural, sin ulteriores retoques, como es el de su hermano Lorenzo del Instituto Valencia de Don Juan —único de aquella serie de personajes ilustres que puede ser identificado con seguridad—, llega a alcanzar una expresividad afín a la del joven Velázquez, lo que puede explicar la cautelosa atribución a Van der Hamen del retrato de Francisco de Quevedo del mismo Instituto, tenido en el pasado por copia de un original perdido de Velázquez.14​

No hay duda, por otra parte, de que Van der Hamen podía con sus retratos satisfacer la vanidad de sus clientes en un grado mayor que el artista sevillano, de lo que puede ser buena prueba el retrato de Jean de Croÿ, conde de Solre, con su vistosa armadura dorada.15​ Según cuenta Cassiano dal Pozzo, que llegó a Madrid en 1626 acompañando como secretario al cardenal Francesco Barberini, su señor se hizo retratar por Van der Hamen, a quien luego encargó alguna otra obra, tras quedar descontento con el retrato que le había hecho Velázquez, en el que se encontraba demasiado melancólico y severo.16​

Obras de devoción[editar]
También se han perdido gran parte de las pinturas de composición ejecutadas para la iglesia de las que se tienen noticias. La que será, probablemente, la primera de sus obras conservadas en este género, el San Isidro de la National Gallery de Dublín, que podría fecharse hacia 1622, año de su canonización, muestra ya, junto a un dibujo preciso, un estudio de la luz deudor de Orazio Borgianni, iluminando dramáticamente el rostro y las manos del santo situado ante un paisaje castellano.17​ En 1625 trabajaba en el claustro de la Merced con Pedro Núñez del Valle, retornado recientemente de Italia, quien debió de reforzar las tendencias carvaggistas de su pintura, presentes en el San Juan Bautista y en la Adoración del Cordero del claustro del Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, pintados el mismo año, en los que se refleja una preocupación por las luces y las sombras que lo acercan al tenebrismo. Pero en otras obras, como el Martirio de San Sebastián y El hallazgo de la Cruz por Santa Elena del mismo monasterio, composiciones complejas con pequeñas figuras de perfiles duros, en los que la luz es mayor y la gama de color es también más amplia, las influencias pueden ser distintas, incluyendo las flamencas.18​

Palomino le atribuyó también un cuadro fechado en 1628 de la Virgen con el Niño apareciéndose a San Antonio de Padua en el desaparecido convento de San Gil, convento como el de la Encarnación de patrocinio regio y próximo a Palacio. La obra, al parecer conservada en colección francesa, aunque el santo representado no sea san Antonio de Padua sino san Francisco de Asís, guarda estrecha relación estilística y en los tipos humanos con La aparición de la Inmaculada a San Francisco del convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo, obra firmada y fechada en 1630, apreciándose en ambos lienzos una interpretación del caravaggismo a la manera de Juan Bautista Maíno, con el empleo de tonos claros y colores vivos junto a sombras densas con las que se acentúan los volúmenes.

Naturalezas muertas, bodegones y floreros[editar]

Bodegón con dulces y recipientes de cristal, 1622, Museo del Prado. Dispuestos en zigzag sobre una estrecha repisa se encuentran varios recipientes de vidrio veneciano en los que se refleja magistralmente la luz de las ventanas, un tarro de loza para la miel, un barquillo que sobresale del alféizar, señalando la profundidad, un plato con pie de vidrio con pastas e higos confitados, y un frasco de cristal con aloja, infusión aromática de agua de miel con especias, costosos dulces consumidos en la merienda.
Es en la pintura de bodegón, minusvalorada por los tratadistas como Antonio Palomino, pero muy estimada por la clientela según ponen de manifiesto los inventarios, donde destaca Van der Hamen, con una producción abundante y un elevado número de piezas conservadas, cerca de setenta, más de la mitad firmadas y fechadas entre 1621 y 1622. Inmediatamente después de pintar el perdido bodegón del Palacio del Pardo y de conocer en la colección real los bodegones de Sánchez Cotán, Van der Hamen supo apreciar antes que nadie en España las posibilidades mercantiles que ofrecía el nuevo género, abierto a una clientela más amplia, que podían ser explotadas en beneficio de la economía familiar —y en 1622 había sido padre por segunda vez— en ausencia o a la espera de encargos más tradicionales.19​ Buena prueba de su éxito puede dar la presencia de once de sus bodegones, en una fecha tan temprana como 1624, en el inventario de los bienes de Gállo de Escalada, secretario de Felipe IV, con ocasión de su boda.20​

Muchos de los tipos compositivos que empleará a lo largo de su carrera se encuentran ya representados en el amplio grupo fechado en 1621 y 1622, al que pertenecen piezas como el Cardo con cesta de manzanas, zanahorias, cidra y limón colgando, de colección mexicana, firmado en 1622, con evidentes recuerdos de Juan Sánchez Cotán, de quien toma literalmente la figura del cardo, o los hermosos Cajas y tarros de dulces (1621, Museo de Bellas Artes de Granada) y Cesta, cajas y tarros de dulces (1622, Museo del Prado), en los que el recuerdo de Sánchez Cotán se concreta en la disposición ordenada sobre una alacena y la iluminación tenebrista, siendo los objetos los golosos dulces característicos de la producción de Van der Hamen, reflejo del importante papel que el arte de la confitería desempeñó en la alta sociedad madrileña conforme a lo que establecían las reglas de la hospitalidad.21​ La versatilidad del pintor se pone de manifiesto en el bodegón de Frutas y pájaros con un paisaje del Monasterio de El Escorial, pintura sobre tabla fechada también en 1621, que estuvo atribuida antes de que tras una limpieza apareciese su firma al pintor flamenco Jan Davidsz de Heem. Próximo al modo de hacer de Frans Snyders, cuyos bodegones pudo conocer en la bien nutrida colección de Diego Mexía, marqués de Leganés, en esta tabla de El Escorial unos pajarillos picotean en torno a una fuente de porcelana de Delft, rebosante de frutas, sobre un tapete de un vivo color rojo algo descentrado a fin de dejar espacio a la ventana, abierta a un paisaje, que ocupa un ángulo de la composición. Todo ello es de un flamenquismo radicalmente diverso de la orientación que adoptarán sus más típicos bodegones, pero que no va a abandonar por completo en fechas posteriores, como se demuestra en otra pieza semejante y del mismo lugar pero firmada dos años más tarde.22​

La presencia de algunos jilgueros picoteando la fruta en estas dos piezas y en alguna otra, como el Plato con frutas, racimo de uvas colgando y florero (1622, Academia de Bellas Artes de San Fernando), de infrecuente formato vertical, es una referencia obvia, que todos sus clientes cultos entendían, a la historia de Zeuxis narrada por Plinio el Viejo, y permite fijar el alcance y los objetivos que el pintor se proponía con estos ejercicios de mímesis.23​

Ejemplo más característico de su hacer habitual puede ser el Bodegón con dulces y recipientes de cristal del Museo del Prado, también de una fecha temprana y de gran actividad para el pintor, 1622: un reducido número de objetos se disponen en cuidadoso desorden sobre una alacena y son artificiosamente iluminados, resaltando sutilmente los brillos y transparencias del cristal. El impacto de la manera de Sánchez Cotán, es decir, la ordenación sencilla conforme a reglas de simetría y la luz dirigida que destaca los volúmenes, es evidente especialmente en obras tempranas, como el Bodegón de frutas y hortalizas del Museo del Prado, firmado en 1623. También como él acostumbra a disponer algunas piezas en equilibrio, al borde de una repisa en un espacio cerrado, aparador o fresquera, para resaltar la perspectiva mediante la sombra proyectada en el soporte. Pero lo que en Sánchez Cotán son humildes vegetales en Van der Hamen son dulces y frutas, a veces confitadas, y algunas piezas de caza, entre un rico ajuar de vidrios venecianos con aplicaciones de bronce y sencillos tarritos de cristal, fuentes de elegante cerámica de Talavera o fruteros de porcelana azul y blanca y cubiertos de plata, que transmiten un gusto refinado y un modo de vivir acomodado, tanto en el sobriamente dispuesto Bodegón de dulces de 1622 (Museo de Bellas Artes de Granada), como en los más complejos bodegones de sus últimos años, dispuestos escalonadamente, entre ellos el Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio (1627), de la colección Naseiro, parte de la cual ingresó en el Museo del Prado en 2006, o el de la National Gallery de Washington.24​25​


Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio, 1627, Museo del Prado. Propiedad en su origen del marqués de Leganés, ejemplifica el tipo de bodegones de mayor complejidad espacial pintados por Van der Hamen a partir de 1626.
La ruptura del eje de simetría en estos últimos, sin embargo, no implica desorden y el escalonamiento va a permitir a Van der Hamen aumentar el número de objetos a la vez que seguir tratándolos de forma individual, sin abigarramientos y conservando cada uno su propio espacio, a fin de poder mostrar de este modo todo el repertorio de exquisiteces que la etiqueta exigía tener en las casas «para honradas ocasiones», según afirmaba Lope de Vega en el acto I de El cuerdo en casa, y que podían consistir en

Una caja de perada,
algún vidrio de jalea,
cidra en azúcar, jalea,
o con ambas nuez moscada...
Los detalles delicados no faltan aun si los recipientes son de rudo mimbre y loza desconchada, como en la Cesta de frutas y plato con cerezas de colección privada madrileña, donde las cerezas se mantienen frescas con nieve y entre las frutas aparece el exótico maracuyá, fruta de la pasión.26​ Ese gusto por la buena mesa y la hospitalidad, que se pondrá de manifiesto en obras como el Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conserveria de Francisco Martínez Motiño, con numerosas ediciones tras su publicación en 1611, es lo que reflejan los bodegones de Van der Hamen, exentos de cualquier contenido alegórico, pues «a diferencia de las culturas del norte de Europa, en las que ostentosos bodegones se leían en clave moralizante, en España, con su omnipresente imagen religiosa, no se tenía necesidad de ese tipo de sermoncitos».27​


Ofrenda a Flora, 1627, óleo sobre lienzo (216 x 140 cm), Madrid, Museo del Prado. También conocida como Alegoría de la Primavera, representa a la diosa romana de la primavera y las flores, feliz esposa del viento Céfiro.
Van der Hamen destacó también como pintor de guirnaldas y floreros, integrados en ocasiones en los bodegones, género del que se conservan dos lienzos: Florero y bodegón con perro y Florero y bodegón con cachorro, Museo Nacional del Prado, pintados para uno de sus mecenas, el conde de Solre, y adquiridos a su muerte, 1638, por Felipe IV.28​ Como pintor de flores, donde la morosa y detallada precisión roza la sequedad, fue alabado por Lope de Vega quien le dedicó un soneto:

Si cuando coronado de Laureles,
copias, Vander, la Primavera amena,
el lirio azul, la cándida azucena,
murmura la ignorancia tus pinceles:
Sepa la envidia, castellano Apeles,
que en una tabla, de tus flores llena,
cantó una vez burlada Filomena,
y libaron abejas tus claveles.29​
De paso Lope aprovechaba para recordar las burlas de que habían sido objeto algunos retratos del pintor; pero si historias y retratos callan sus favores, dirá, «vuelvan por ti, Vander, tantas Auroras, / que te coronan de tus mismas flores». También Francisco Pacheco, suegro de Velázquez, al tratar de la pintura de flores como género, pintura entretenida y que se dignifica por haber sido practicada ya en la antigüedad, pero de poca dificultad según su experiencia, y por ello menos apreciada, destacaba a Van der Hamen que «las hizo extremadamente, y mejor los dulces, aventajándose en esta parte a las figuras y retratos que hacía y, así, esto le dio, a su despacho, mayor nombre».30​

A partir de 1628 su interés por la pintura de flores le llevó a realizar floreros independientes y guirnaldas de flores, género que pudo introducir él en España, a la vez que comenzaba a interesarse por la pintura de paisajes y experimentaba en diversos formatos y soportes, pintando según testimonia el inventario de sus bienes piezas circulares y octogonales sobre cobre o madera.31​

Un país con un perro polaco pintado por Van der Hamen se describe en la colección del marqués de Leganés, además de los veintidós paisajes de pequeño tamaño y alguno sin terminar que se citaban en su taller en el momento de su muerte, con otros dos de mayor tamaño descritos como país del mar y país de tierra.32​ Dos complementarias y mal conservadas guirnaldas enmarcando paisajes puros, una de ellas firmada en 1628, se conservan en colecciones americanas, vestigios únicos de su actividad en este terreno.33​

Con la Ofrenda a Flora del Museo del Prado y el Vertumno y Pomona del Banco de España, alegorías respectivamente de la primavera y del verano, la pintura de flores y hortalizas se aproxima, además, al género mitológico, poéticamente tratado.
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GEORGES BRAQUE

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GEORGES BRAQUE

Georges Braque (Argenteuil, Francia, 1882 - París, 1963) Pintor francés. Hijo de un pintor de brocha gorda, oficio que siguió en un principio, Georges Braque estudió a partir de 1900 en la Escuela de Bellas Artes de París y hacia 1906 se adhirió al fauvismo, bajo la influencia de su amigo Othon... Ver mas
Georges Braque
(Argenteuil, Francia, 1882 - París, 1963) Pintor francés. Hijo de un pintor de brocha gorda, oficio que siguió en un principio, Georges Braque estudió a partir de 1900 en la Escuela de Bellas Artes de París y hacia 1906 se adhirió al fauvismo, bajo la influencia de su amigo Othon Friezs, con obras como El embarcadero del puerto de l'Estaque.


Georges Braque

En 1907, una exposición de Cézanne y el encuentro con Picasso pusieron a Braque en la senda del cubismo, tendencia de la que es cofundador. Desde entonces hasta su movilización en la Primera Guerra Mundial, trabajó en estrecha colaboración con Picasso, dando vida a la fase llamada cubismo analítico (Naturaleza muerta con instrumentos musicales), y más tarde a la denominada cubismo sintético (Vaso y violín).

A diferencia de Picasso, que plasmó con frecuencia la figura humana, Braque prefirió, a lo largo de toda su trayectoria artística, la naturaleza muerta, en la que introdujo novedades significativas, como el empleo del collage o la incorporación de letras y números. En sus bodegones cubistas juega con el espectador, invitándole a reconstruir los objetos a partir de las diversas perspectivas que de ellos introduce en sus obras.


Violín y jarra (1910), de Georges Braque

Después de la Primera Guerra Mundial, el artista prescindió de los trazos angulosos y las líneas fuertemente geométricas de su etapa anterior para inclinarse hacia la línea curva en un nuevo repertorio de temas: los Guéridons (naturalezas muertas sobre una mesa redonda), las Pequeñas chimeneas (1919-1927), las Canéforas (1922) y, sobre todo, los Ateliers (1948-1955), donde recrea ambientes interiores en clave simbólica. Braque, que fue también ilustrador, escenógrafo, escultor y grabador, alcanzó un importante reconocimiento en vida y dejó una profunda huella en el desarrollo de la pintura.





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CARAVAGGIO

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CARAVAGGIO

(Michelangelo Merisi; Caravaggio, actual Italia, 1571 - Porto Ercole, id., 1610) Pintor italiano. Principal figura de la pintura italiana de su tiempo, aprendió el arte pictórico de un maestro de segunda fila, Simone Peterzano, y sobre todo a partir del estudio de las obras de algunos artistas... Ver mas
(Michelangelo Merisi; Caravaggio, actual Italia, 1571 - Porto Ercole, id., 1610) Pintor italiano. Principal figura de la pintura italiana de su tiempo, aprendió el arte pictórico de un maestro de segunda fila, Simone Peterzano, y sobre todo a partir del estudio de las obras de algunos artistas venecianos.


Caravaggio

De 1592 a 1606 trabajó en Roma, donde no tardó en destacar no sólo por su original enfoque de la obra pictórica, sino también por su vida irregular, en la que se sucedían lances, peleas y episodios reveladores de su carácter tempestuoso y su falta de escrúpulos.

De Caravaggio se ha dicho que fue un revolucionario tanto por su vida turbulenta como por su pintura, en la que planteó una oposición consciente al Renacimiento y al manierismo. Siempre buscó, ante todo, la intensidad efectista a través de vehementes contrastes de claroscuro que esculpen las figuras y los objetos, y por medio de una presencia física de vigor incomparable.

Al evitar cualquier vestigio de idealización y hacer del realismo su bandera, Caravaggio pretendió ante todo que ninguna de sus obras dejara indiferente al espectador. Desde el principio de su estancia romana rechazó la característica belleza ideal del Renacimiento, basada en normas estrictas, y eligió el camino de la verdad y el realismo, realizando sus obras mediante copias directas del natural, sin ningún tipo de preparación previa.


El tañedor de laúd (c. 1595), de Caravaggio

Sus primeras creaciones son fundamentalmente pinturas de género que combinan la figura humana con escenas de bodegón y naturaleza muerta. Constituye un ejemplo emblemático de esta primera etapa creativa El tañedor de laúd, donde un joven de belleza feminoide y sensual comparte protagonismo con frutas, flores y una serie de objetos relacionados con la música. En estas primeras obras resulta ya evidente el empleo estético de Caravaggio de los juegos de luces y sombras, si bien el claroscuro sólo sirve aquí como creador de volúmenes y de profundidad, sin añadir a la acción efectos de dramatismo, como sería habitual en las creaciones posteriores del artista.


La cena de Emaús (1601)

La cena de Emaús, una de sus obras maestras, caracterizada por suntuosos tonos oscuros, sombras envolventes y haces de luz clara que inciden en puntos determinados, señala el comienzo del período de madurez del artista, quien se decanta abiertamente por la temática religiosa y trabaja por encargo de los grandes comitentes de la época. Algunas de sus obras son rechazadas por el naturalismo con que aborda los pasajes bíblicos, pero no faltan los mecenas laicos dispuestos a adquirir de buen grado aquellos cuadros que el clero no ve con buenos ojos.


La crucifixión de San Pedro (1601)

A esta época corresponden las dos grandes realizaciones del artista: los retablos de la capilla Contarelli de San Luigi dei Francesi y de la capilla Ceresi de Santa Maria del Popolo, con La vocación de San Mateo y El martirio de San Mateo el primero, y La crucifixión de San Pedro y La conversión de San Pablo el segundo. Son obras, todas ellas, dominadas por una intensa acción dramática, muy estudiadas desde el punto de vista compositivo y en las que se obtienen resultados espléndidos con una gran economía de medios.

En 1606, Caravaggio mató a un hombre en una reyerta y se vio obligado a huir de Roma, adonde, muy a su pesar, nunca pudo volver. Murió cuatro años después en una playa solitaria, aquejado de malaria. En esta última época había pintado algunas obras en las que su dramatismo característico dejaba paso a una gran serenidad.





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WILLEM HEDA

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WILLEM HEDA

Willem Claeszoon Heda (Haarlem, 14 de diciembre de 1594 - h. 1680, Haarlem) (escrito habitualmente como Willem Claesz. Heda) fue uno de los primeros artistas holandeses dedicados de manera prácticamente exclusiva a las pinturas de naturaleza muerta, aunque en su primera época pintó algún retrato... Ver mas
Willem Claeszoon Heda (Haarlem, 14 de diciembre de 1594 - h. 1680, Haarlem) (escrito habitualmente como Willem Claesz. Heda) fue uno de los primeros artistas holandeses dedicados de manera prácticamente exclusiva a las pinturas de naturaleza muerta, aunque en su primera época pintó algún retrato y pinturas religiosas.

Desde 1631 formó parte del gremio de San Lucas. Era un hombre que gozó de reputación en su ciudad natal, desempeñando diversos cargos en la junta directiva desde 1637, gozando de la confianza de la guilda de Haarlem.

A menudo se le confunde con Pieter Claesz., también pintor de bodegones. Era contemporáneo y camarada de Dirck Hals, afín a él en cuanto al toque pictórico y ejecución técnica. Pero Heda tenía un acabado más delicado que Hals, mostrando considerable habilidad y gusto en los arreglos y el colorido de sus tazas y jarras. Con exquisita sensibilidad capta los difíciles reflejos en todo tipo de superficies: desde los metales preciosos a los ordinarios.

Son bodegones típicamente holandeses, con muy pocos elementos ordenados de manera simple: restos de una tarta, un vaso de vino medio vacío, frutas a medio pelar, jarras de estaño, cáscaras de nueces. No suelen ser mesas repletas de comida, abundantes, sino más bien presentan restos de comidas frugales, que invitan a reflexionar sobre la fugacidad de los placeres humanos. Aun así, presenta imágenes apetitosas con delicadezas como ostras sobre ricos platos, y rara vez sin su rodaja de limón, pan, espumoso, aceitunas y repostería. Incluso las más triviales comidas resultan encantadoras, con sus lonchas de jamón, pan, nueces y cerveza.

Son escenas límpidas que tienden a la monocromía, en tonos sobrios como: amarillo dorado, el castaño, el verde, el gris y un blanco plateado. En la pintura holandesa de su época se diferenciaba entre "Ontbijte" (bodegón del desayuno) y "Banketje" (bodegón de merienda); los investigadores hablan, en referencia a su obra, de "banketjes monócromos" ("banquetes monocromos").


Bodegón con vaso de plata y reloj, 1633, óleo sobre tabla, Museo del Prado, Madrid.
Sus primeras obras maestras, como la datada en 1623 y que se encuentra en la Alte Pinakothek de Múnich, es tan hogareña como la última de 1651 en la galería Liechtenstein de Viena. Una comida más lujosa es el "Almuerzo" en la galería de Augsburgo, datada 1644.

La mayor parte de sus obras se encuentran en Europa, principalmente en las galerías de pinturas de París (Naturaleza muerta), Parma, Gante, Darmstadt, Gotha, Múnich y Viena. En España el Museo del Prado posee tres de sus bodegones, mientras que en el Museo Thyssen-Bornemisza, también de Madrid, se muestra un Bodegón con pastel de frutas y diversos objetos, 1634, óleo sobre tabla.

Parece que influyó considerablemente en el joven Frans Hals. Asimismo, fue mentor del también artista Maerten Boelema de Stomme.
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VINCENT VAN GOGH

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VINCENT VAN GOGH

(Groot-Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890) Pintor holandés. En las décadas finales del siglo XIX, el impresionismo marcó el inicio de una profunda renovación de las artes plásticas que tendría continuidad en la sucesión de ismos o corrientes del arte contemporáneo... Ver mas
(Groot-Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890) Pintor holandés. En las décadas finales del siglo XIX, el impresionismo marcó el inicio de una profunda renovación de las artes plásticas que tendría continuidad en la sucesión de ismos o corrientes del arte contemporáneo. Algunos de los mejores maestros de este periodo, sin embargo, no pueden encasillarse en ninguna escuela, y abrieron por sí solos nuevos caminos; entre ellos, el holandés Vincent van Gogh ocupa una posición señera.


Detalle de un Autorretrato de 1890

Encarnación del artista torturado e incomprendido, Van Gogh no llegó a vender más que uno de aquellos centenares de cuadros suyos que actualmente alcanzan desorbitadas cotizaciones en las subastas. El reconocimiento de su obra no empezó hasta un año después de su muerte, a raíz de una exposición retrospectiva organizada por el Salón de los Independientes; en nuestros días, Van Gogh es considerado unánimemente uno de los grandes genios de la pintura moderna. Su producción ejerció una influencia decisiva en todo el arte del siglo XX, especialmente en el fauvismo y el expresionismo; y tras más de un siglo de experimentos artísticos, la pincelada tosca y atormentada del artista holandés, alimentada por el vigor de su pasión interior, conserva toda su fascinante fuerza expresiva.

Biografía

Vincent van Gogh era el mayor de los seis hijos de un pastor protestante, y mantuvo con su hermano Theo, cuatro años menor que él, una relación que sería determinante en su existencia y en su trayectoria artística. La correspondencia que ambos intercambiaron a lo largo de sus vidas testimonia la intimidad de esta relación y las pasiones y angustias humanas y creativas que atormentaron a Van Gogh en sus últimos años. Tras recibir una esmerada educación en un internado privado, a los dieciséis años entró como aprendiz en la filial de La Haya de la galería de arte parisina Goupil, una sociedad de comerciantes de arte fundada por su tío Vincent.

En 1873 pasó a la sucursal de la galería Goupil en Londres, donde hubo de padecer el primero de sus fracasos sentimentales; en 1875 fue trasladado a la filial parisina; en 1876 se despidió y regresó a Holanda. Trabajó después como profesor, ayudante de un pastor metodista y empleado de una librería; ninguno de estos empleos le duró mucho tiempo. Por aquel entonces sentía sobre todo la necesidad espiritual de entregarse a sus semejantes; de hecho, siempre había querido ser pastor, como su padre, y tal vocación lo llevó a Ámsterdam para seguir los estudios de teología, que suspendió.

Pasó entonces a la Escuela de Evangelización Práctica de Bruselas, y en 1878 fue enviado por sus superiores a la zona minera del Borinage. Establecido en el pueblo de Pâturages, próximo a Mons, realizó una serie de dibujos de los mineros. La Escuela de Evangelización lo expulsó por su excesiva implicación: impresionado por sus infrahumanas penurias, Van Gogh llegó a dar a los mineros lo poco que tenía y a vivir más pobremente que ellos.


Van Gogh pintando girasoles (1888), de Paul Gauguin

El contacto con tal miseria y desolación socavó su fe, y Van Gogh pasó esta crisis espiritual vagando por Francia y Bélgica y escribiendo a su hermano Theo, que ocupaba ahora su antiguo empleo en la galería Goupil de París. Animado por Theo, en 1880 decidió dedicarse a la pintura y fue a Bruselas, donde conoció al pintor Anthon Van Rappard (con quien mantendría una larga relación) y llevó a cabo las primeras copias de Millet.

Tras otro fracaso sentimental con su prima Kate, conoció a una prostituta llamada Sien, cuyos infortunios despertaron su siempre infinita compasión. En 1882 vivió en Schenkweg con Sien y con sus hijos, que tomó a su cargo; seguía dibujando, y realizó sus primeros cuadros. Tras descubrir Theo su relación con Sien, rompió con ella a instancias de su hermano y marchó al norte, donde permaneció hasta finales de 1883. Fue luego a Nuenen, donde se aproximó de nuevo a su familia y pintó febrilmente; de esos dos años (1884-1885) son sus primeras telas de importancia. Cuadros como Los comedores de patatas (1885), diversas representaciones de tejedores y cabezas y figuras de campesinos forman, junto con innumerables dibujos, el conjunto de obras de esta etapa de formación.

En 1886 se reunió con su hermano en París; allí, en la capital artística de Europa, el contacto con el impresionismo reorientó visiblemente su estilo. Se relacionó con los impresionistas y postimpresionistas en la tienda de colores del "père Tanguy" (de quien pintó el conocido retrato) y descubrió el arte japonés. Su hermano le presentó a Camille Pissarro, Georges Seurat y Paul Gauguin; conoció asimismo a Toulouse-Lautrec y Émile Bernard, y bajo ese nuevo ambiente llegaría a la definición de su pintura. Su paleta se tornó definitivamente clara y colorista y sus composiciones menos tradicionales, dando forma a su personal visión del postimpresionismo.



Los consejos de su hermano y su interés por el color y por la captación de la naturaleza lo indujeron a trasladarse en febrero de 1888 a Arlés, en la soleada Provenza, donde su obra fue progresivamente expresando con mayor claridad sus sentimientos sobre lo representado y sus propios estados de ánimo. Trabajó intensamente, pintó la mayoría de sus telas más célebres y puras y escribió sus páginas más claras y profundas. Pero la soledad se le hacía insoportable, y con el propósito de formar un taller colectivo, Van Gogh alquiló una casa donde invitó a los artistas con quienes compartía intereses.

A instancias suyas, Paul Gauguin se instaló en la "casa amarilla" (así llamada por el color de sus paredes) en octubre de 1888, pero la relación fue haciéndose más y más difícil por el fuerte temperamento de ambos. En el transcurso de una discusión, Van Gogh llegó a atacar a Gauguin con una navaja de afeitar; luego, arrepentido de aquel arranque, se cortó el lóbulo de la oreja para expiar su culpa y lo hizo llegar a Gauguin, quien, lejos de conmoverse ante aquella muestra de contrición, lo juzgaba ya como un loco peligroso con el que no tenía ninguna intención de convivir. De este confuso lance (pues existen otras versiones del mismo) dan fe dos célebres autorretratos del pintor con una oreja vendada; en el segundo de ellos aparece fumando melancólicamente su pipa, ensimismado y sombrío.


Autorretrato con la oreja cortada y pipa (1889)

Tras la marcha de Gauguin, Theo le visitó e hizo que ingresara en el hospital de Arlés. En mayo de 1889, ante el temor a perder su capacidad para trabajar, pidió ser ingresado en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence, donde permaneció doce meses. También en este período Van Gogh pintó intensamente; tras sufrir diversos ataques y ante la imposibilidad de salir al exterior, realizó obras relacionadas con el hospital, retratos de médicos y reinterpretaciones de obras de Rembrandt, Delacroix y Millet. La pérdida de contacto con la realidad y una progresiva sensación de tristeza son las claves de este período, durante el cual desarrolló un estilo basado en formas dinámicas y en el uso vigoroso de la línea, de lo cual resultó una pintura más intrépida y visionaria que la de Arlés.

Sin conseguir superar el estado de melancolía y soledad en que se encontraba, en mayo de 1890 se trasladó a París para visitar a su hermano Theo. Por consejo de éste viajó a Auvers-sur-Oise, donde fue sometido a un tratamiento homeopático por el doctor y pintor aficionado Paul-Ferdinand Gachet. En este pequeño pueblo retrató el paisaje y sus habitantes, intentando captar su espíritu. Su estilo evolucionó formalmente hacia una pintura más expresiva y lírica, de formas imprecisas y colores más brillantes.


La siesta (1890)

Pese a que unos meses más tarde el doctor Gachet consideró que se encontraba plenamente curado, su estado de ánimo no mejoró; asediado por sentimientos de culpa debidos a la dependencia de su hermano Theo y a su fracaso como artista, su espíritu se encontraba irremediablemente perturbado por una tristeza inconsolable. El 27 de julio de 1890, en el silencio de los campos bajo el sol, Van Gogh se descerrajó un disparo en el pecho; murió dos días más tarde, sin haber cumplido los treinta y siete años. Al cabo de seis meses, sumido en el dolor, le siguió su hermano Theo, enterrado a su lado en el pequeño cementerio de Auvers.

La obra de Van Gogh

Menos de diez años de dedicación a la pintura bastaron para otorgar a Van Gogh un lugar entre los genios de la historia del arte, y es difícil imaginar cuál hubiera sido su aportación de no haber truncado él mismo su trayectoria. Debe decirse, sin embargo, que su dedicación fue tan breve como ardiente: componen su legado más de ochocientos cuadros, además de numerosos dibujos y aguafuertes. Las obras realizadas antes de su estancia en París conforman lo que podría llamarse el periodo oscuro del pintor; de hecho, sus primeras telas importantes datan de los dos años inmediatamente anteriores a su llegada a la capital francesa (1884-1885). Admirador entusiasta de Millet, Van Gogh retrató con rudeza en estas primeras obras el sufrimiento de los trabajadores humildes sometidos a considerables esfuerzos físicos y sus miserables condiciones de vida.


Los comedores de patatas (1885)

La obra más ambiciosa y que mejor refleja esta etapa del pintor es Los comedores de patatas (1885, Museo Vincent van Gogh, Ámsterdam). Cinco personajes se reúnen a las siete de la tarde en un lúgubre comedor para tomar patatas y café. Con crudeza y dramatismo, Van Gogh transmite en los rostros deformados una miseria sin esperanza. Una tenue lámpara de gas ilumina levemente los alimentos, la mesa y los cuatro personajes del fondo. En primer plano, a contraluz, se halla una mujer en una escala exageradamente reducida.

Las facciones son caricaturescas, los cuerpos deformes y el ambiente claustrofóbico. Desde el punto de vista formal, la obra se caracteriza por pinceladas gruesas y agitadas en tonos muy oscuros. La identificación del artista con el sufrimiento de los pobres y marginados encuentra su vehículo en esta inmediatez de los medios pictóricos utilizados, totalmente ajenos a los convencionalismos academicistas.

En París

El mismo año que Georges Seurat presentó al público Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (1886), Van Gogh llegó a París, donde permaneció hasta 1888. Durante esos dos años su estilo pictórico cambió de modo radical: se alejó de la tradición holandesa para inclinarse por las tonalidades claras, por los colores puros y por las pequeñas pinceladas divisionistas que le enseñaron Camille Pissarro y Paul Signac. A pesar de que sus inclinaciones por la disciplina divisionista fueron escasas, aprendió, sin embargo, la importancia de la pincelada y la yuxtaposición de colores, que utilizaría posteriormente para fines más subjetivos y personales.


Autorretrato con sombrero de paja (1887-88)

Uno de los cuadros representativos de la estancia en París es el Autorretrato con sombrero de paja (1887-88, Museo de Arte Metropolitano, Nueva York). La paleta y las pinceladas evidencian la influencia del divisionismo o puntillismo, especialmente el practicado en las obras de Seurat y Signac. Van Gogh consigue en esta obra una total asimilación de los principios neoimpresionistas, y el autorretrato refleja el fuerte temperamento de quien, en diciembre de 1885, había escrito a su hermano: "Prefiero pintar ojos de seres humanos en vez de catedrales, ya que hay algo en los ojos que no está en las catedrales, no importa lo solemne e imponentes que éstas puedan ser. El alma de un hombre, así sea la de un pobre vagabundo, es más interesante para mí".

Arlés

En febrero de 1888 Van Gogh se trasladó a la localidad de Arlés, en el sur de Francia. Pretendía encontrar allí la luminosidad que tanto había admirado en los grabados japoneses. Le fascinaron el sol deslumbrante, el cielo azul intenso y la viveza de los colores. Realidad y pintura parecían ponerse de acuerdo; atrás quedaban los cielos cubiertos de Holanda, Bélgica y París. En Sembrador con el sol poniente (1888, Museo Vincent van Gogh, Ámsterdam), el sol meridional irradia los campos con su energía, mientras un campesino -inspirado en Millet- siembra la tierra. La obra expresa la alegría del autor ante un lugar que estimuló su fuerza creativa y le permitió avanzar en su trabajo artístico.


Sembrador con el sol poniente (1888)

Van Gogh intentó convencer a Émile Bernard y Paul Gauguin para que se trasladaran a vivir a este paraíso meridional y crear, así, una pequeña comunidad de artistas. Vincent se dejó seducir por los contornos nítidos y los extensos planos de color puro que caracterizaba el estilo de sus compañeros, y se dejó influir por ellos en obras como El café de noche de Arlés (1888, Yale University Art Gallery, New Haven, Connecticut).

Pero Van Gogh, instalado en Arlés ocho meses antes de la llegada de Gauguin, había encontrado su propio estilo más allá del impresionismo y del divisionismo. Las divergencias y enfrentamientos entre ambos artistas fueron múltiples. Gauguin rechazaba los empastes que Van Gogh utilizaba porque le parecían desordenados; se veía a sí mismo como un primitivo refinado, mientras que consideraba a Vincent un artista impulsivo y romántico.

En una serie que tenía como tema Les Alyscamps, un parque de Arlés, Van Gogh siguió los consejos de Gauguin de hacer una pintura "de memoria", inspirada en el cuadro Mujeres en el jardín (1888, Art Institute, Chicago) pintado por su compañero. Es también el caso de Mujeres de Arlés (1888, Museo del Hermitage, San Petersburgo), uno de los escasos trabajos del artista no creados al natural. Gauguin le imponía con insistencia tal procedimiento, el cual terminaría siendo otro motivo de desavenencia artística entre ambos maestros, ya que Van Gogh consideraba que el trabajo al natural era el único medio a través del cual podía expresar sus ideas.


Mujeres de Arlés (1888)

Mujeres de Arlés también es conocido con el título Recuerdo del jardín de Etten (pequeña ciudad del norte de Holanda en la que trabajó el pintor algún tiempo). Probablemente fue este hecho, el del recuerdo, el que hizo innecesario el trabajo al natural. Las figuras y el paisaje se extienden sin profundidad, paralelamente a la superficie del lienzo, en zonas peculiares, de acuerdo a un método adquirido de los pintores japoneses. A primera vista parece que el cuadro está pintado en anchas extensiones de colores, pero una mirada atenta nos demuestra que estas extensiones están saturadas de pequeñas y precipitadas pinceladas, que crean el dinamismo interno de las formas y las hace sumamente expresivas. Los rostros de las mujeres, pensativos y tristes, transmiten al espectador un sentimiento de angustia.

En el plano artístico, su estancia de poco más de un año en Arlés se tradujo en unos doscientos lienzos. La habitación de Van Gogh en Arlés (1889, Museo de Orsay, París) es uno de los más célebres. Representa el dormitorio del pintor, tema que trató en varias ocasiones con el deseo de expresar la idea de un "completo descanso" a través únicamente del uso de colores claros y empastados. En él, con una extrema concisión, el pintor mostró el ambiente de la pieza, amueblada con suma sencillez con una cama, una mesa, dos sillas, un espejo, varios cuadros y dos dibujos. Una de las versiones de este lienzo fue acabada por Van Gogh en 1889, durante su estancia en el asilo de Saint-Rémy-de-Provence.


La habitación de Van Gogh en Arlés (1889)

De la estancia en Arlés hay que destacar también otras obras famosísimas: Los girasoles (1888, National Gallery, Londres) formaba parte de una serie destinada a decorar el estudio donde trabajaban juntos Van Gogh y Gauguin; en algunos de los lienzos las flores están colocadas sobre un fondo azul, pero en éste todo está pintado en distintas gamas de amarillo, color que en el artista se asocia a la luz del sol y a la felicidad. Pintó también paisajes, naturalezas muertas y retratos, así como sus conocidos lienzos de campos de trigo luminosos y resplandecientes bajo un cielo azul intenso.

Los últimos años

Cuando a principios de diciembre de 1888 Gauguin realizó un retrato de Vincent, Van Gogh pintando girasoles (1888, Museo Vincent van Gogh, Ámsterdam), Van Gogh creyó ver representada su propia locura. Después, con el lance turbulento de la mutilación de la oreja (nunca del todo esclarecido) terminó una tempestuosa convivencia de dos meses y, con ella, la utopía de crear una comunidad de artistas en el sur de Francia. Todo ello lo sumió en una gravísima crisis mental que acabaría con su internamiento en un hospital.

Van Gogh sufriría desde entonces varias crisis nerviosas, aunque sólo ocasionalmente afectaron a su acelerado ritmo de trabajo; estuvo internado, primero, en el sanatorio mental de Saint-Rémy, y luego, bajo la atención del doctor Gachet, en Auvers-sur-Oise. En los varios cuadros que dedicó a su médico (como el Retrato del doctor Gachet, 1890, Museo de Orsay, París) subraya su pasividad y melancolía en un gesto plenamente romántico. Las obras de este período final acusan un fuerte contraste y reflejan su íntima desdicha y los tormentos interiores que le afligían; el tratamiento formal, nervioso y desasosegado hasta el paroxismo, las pinceladas gruesas y ondulantes y los bruscos colores de su paleta expresan su zozobra.


Detalle de un Autorretrato (1890, Museo de Orsay, París)

También en esta última etapa abundan las obras maestras; a ella pertenecen sus mejores autorretratos, entre los que sobresale el Autorretrato de 1890 (Museo de Orsay, París), que regaló al doctor Gachet. El predominio de los tonos azules contrasta con los rojos y naranjas del pelo y el rostro; azules son también los ojos, cuya mirada fija y penetrante atrae inmediatamente la atención del espectador. En cierta ocasión escribió a su hermano Theo: "Se ha dicho -y estoy dispuesto a creerlo- que no es fácil conocerse uno mismo, ni tampoco pintarse uno mismo". El cuadro es uno de los resultados culminantes del laborioso ejercicio de introspección a que se sometió Van Gogh.

Aunque también puedan encontrarse lienzos de límpido esplendor, en sus últimos paisajes la belleza natural aparece a menudo turbada por una subterránea agitación, reflejo de la ansiedad del artista. Las barracas (1889, Museo del Hermitage, San Petersburgo) presenta en apariencia un sencillo paisaje, con un campo en primer plano, un grupo de barracas, unos cerros y el cielo como telón de fondo. Sin embargo, ni una sola parcela del lienzo se halla libre de inquietud: todo está en tensión y todo se encuentra en impetuoso movimiento. El cielo, pintado con grandes pinceladas, parece precipitarse sobre los cerros, los cuales a su vez se asemejan a fuertes oleadas de agua que se abalanzan sobre las construcciones. Las imágenes de las barracas tampoco irradian tranquilidad con sus quebradas siluetas. La misma tensón posee la gama cromática: predominan los tonos verdes variados, pero de golpe un tejado casi rojo rompe el equilibrio.


Cipreses (1889)

En Cipreses (1889, Metropolitan Museum, Nueva York), esos infamados árboles que simbolizaron siempre la hospitalidad se yerguen como dos llamaradas desde una espesura de matas bajas, diabólicamente inquietas contra un luminoso cielo azul arremolinado de nubes blancas. Las pinceladas son espesas, se arraciman y se superponen en torbellino, y el conjunto del paisaje queda traspasado por una turbadora ansiedad. Una proyección aún más intensa de su estado de ánimo en el paisaje se encuentra en Noche estrellada (1889, MOMA, Nueva York), donde las ondulaciones sacuden una visionaria representación del cielo, reflejo de una abrumadora angustia interior. La fuerza de tales obras ha valido al artista la consideración de genial precursor del expresionismo.


Noche estrellada (1889)

No siempre fue sombrío el ánimo de Van Gogh en esta fase final. De hecho, muchas de las cartas a Theo de los últimos meses están iluminadas por una alta y feliz embriaguez creadora, por el gozo de una liberación artística finalmente alcanzada en íntima comunión con la libre naturaleza. La desazón interior convivía con una pasión creativa inextinguible y con su exacerbada sensibilidad por la belleza, y tal tensión está en la base de muchas obras. Campo de trigo con cipreses (1889, National Gallery, Londres) muestra el espíritu inquieto de un hombre al borde de la locura, pero también expresa la admiración del artista por la belleza y el poder de la naturaleza, como se manifiesta en los cipreses flameantes y en las espigas dobladas por el viento.


Campo de trigo con cipreses (1889)

Análoga complejidad anímica se refleja en obras como Las lilas (1889, Museo del Hermitage, San Petersburgo). La espesa hierba y las flores del primer plano son especialmente hermosas, y los radiantes colores con los cuales está pintado el arbusto en flor suenan como un himno a la belleza y al poder de la naturaleza; pero el azul del segundo plano presenta una tonalidad tan intensa que hace pensar en el estado anímico del pintor. Cada forma pictórica y cada pincelada manifiestan el máximo de tensión: los tallos y los pétalos de las filas se retuercen como si estuvieran en el fuego.

Pero la naturaleza, que alegraba y sorprendía al maestro con su belleza, no lograba sosegar su atormentada alma. Dos semanas antes de su suicido pintó una de sus obras más sobrecogedoras, Trigal con cuervos (1890, Museo Van Gogh), que ha sido objeto de dispares interpretaciones. Un premonitorio cielo oscuro con una bandada de cuervos cubre uno de sus amados trigales, atravesado a medias por un camino cortado.


Trigal con cuervos (1890)



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JUAN DE ESPINOSA

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JUAN DE ESPINOSA

Juan de Espinosa (activo entre 1628 y 1659), fue un pintor barroco español, especializado en la pintura de bodegonesBiografía[editar] Se conocen dos pintores casi homónimos, activos en Madrid y dedicados ambos a la pintura de naturalezas muertas, lo que ha dado lugar a confusiones entre ellos e... Ver mas
Juan de Espinosa (activo entre 1628 y 1659), fue un pintor barroco español, especializado en la pintura de bodegonesBiografía[editar]
Se conocen dos pintores casi homónimos, activos en Madrid y dedicados ambos a la pintura de naturalezas muertas, lo que ha dado lugar a confusiones entre ellos e incluso con un Juan de Espinosa, dorador de retablos, documentado en Madrid entre 1608 y 1613, casado con María de Aranda en la parroquia de San Sebastián. El segundo de los hijos de este matrimonio, nacido en 1610 y también llamado Juan, podría ser el mejor conocido de los dos pintores de bodegones de este nombre.1​


Bodegón de uvas, manzanas y ciruelas, 1630, óleo sobre lienzo, 76 × 59 cm, Museo del Prado; ejemplo de bodegón típico español de la primera mitad del siglo.
El mayor de los Espinosa bodegonistas ha de ser el que firma Joanes Bapta. Despinosa faciebat Anno D’1624, un bodegón de piezas de plata de la Fundación Hilman Reksten de Bergen (Noruega), utilizando la misma fórmula que empleó en 1612 al ingresar en la cofradía del Sacramento de la parroquia de San Sebastián en Madrid. En fecha incierta tasó el retablo mayor de la parroquial de Alcaudete de la Jara (Toledo), lo que ha dado pie a pensar que repartiese su trabajo entre Madrid y Toledo.2​ Poco más se sabe de él, salvo que había fallecido ya en 1641, cuando su viuda hizo testamento. Estilísticamente es pintor estrechamente vinculado a la obra de Juan van der Hamen, con su mismo sentido del orden y de la simetría.

El segundo, más joven, activo aún en 1659, firmó Juan de Espinosa en la carta de dote del pintor Francisco de Burgos Mantilla en 1645, la misma fecha que llevaba un Bodegón de flores y frutas, del Museo del Louvre, firmado del mismo modo. Se trata de un pintor más libre, de colores brillantes e iluminación intensa aplicada a composiciones complejas. De la misma mano que el óleo del Louvre son sendos bodegones de frutas del Museo Nacional del Prado y el Bodegón con pájaro muerto del Museo de Córdoba (depósito del Prado), procedentes los tres de las colecciones reales, en todos los cuales muestra el mismo tratamiento preciosista de las uvas, logrado a base de veladuras, y la entonación rojiza clara. Más compleja es la relación que se establece entre las distintas piezas en el Bodegón ochavado con racimos de uvas, firmado en 1646. Ingresado en 2006 en el Museo del Prado, con otros dos bodegones de Espinosa procedentes de la colección Naseiro, en él aparece de nuevo un pajarillo muerto, ahora en disposición diagonal, entre racimos de uvas, peras, manzanas, algún fruto seco y un cacharro de barro rojizo mexicano semejante al empleado en el bodegón del Louvre. El tratamiento pormenorizado y a la vez fresco de las frutas, particularmente de las uvas, que parecen recibir la luz desde su interior, y la utilización de contraluces para perfilar las hojas de pámpano, aproximan estilísticamente el trabajo de este pintor a la obra de Juan Fernández, el Labrador.

Aún se conoce otro Juan de Espinosa coetáneo, pintor navarro que falleció en 1653 en San Millán de la Cogolla, cuando trabajaba en las pinturas del claustro, pintor discreto de obras religiosas apegado a la tradición claroscurista.
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MAERTEN BOELEMA DE STOMME

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MAERTEN BOELEMA DE STOMME

Maerten Boelema de Stomme (Leeuwarden, 17 de febrero de 1611 - Haarlem, 1644), fue un pintor holandés de bodegones del Siglo de Oro neerlandés.1​ Bodegón con vaso, limón, pelado, nueces y caracola en tapete rojo. Reims. Su apodo de "estúpido" se debe al hecho de que era sordo y mudo, lo... Ver mas
Maerten Boelema de Stomme (Leeuwarden, 17 de febrero de 1611 - Haarlem, 1644), fue un pintor holandés de bodegones del Siglo de Oro neerlandés.1​


Bodegón con vaso, limón, pelado, nueces y caracola en tapete rojo. Reims.
Su apodo de "estúpido" se debe al hecho de que era sordo y mudo, lo cual no le supuso inconveniente alguno para firmar sus obras como "M. B. el estúpido".

Desde 1642, fue alumno de Willem Claesz Heda, un maestro de la naturaleza muerta en Haarlem, pero murió muy joven.2​ Dada la notable calidad de sus trabajos, se piensa que probablemente ya era un pintor cualificado antes de su etapa de formación con Heda.
Obras[editar]
A pesar de su temprana muerte, en dos años, desde 1642 hasta 1644, produjo una veintena de naturalezas muertas, cuyos temas incluían frutas, "banquetes" y "desayunos".

Bodegón con vaso, limón, pelado, nueces y caracola en tapete rojo. 1626-1644, óleo sobre panel, 49 x 40 cm, Musée des Beaux-Arts de Reims.3​
Bodegón con una jarra y una copa de nautilus, 1644, óleo sobre panel, 73 × 96 cm, Museo de los Viejos Maestros, Bruselas.4​
Bodegón con una jarra, óleo sobre madera, 55 × 70 cm, Museo de Bellas Artes de Agen.5​
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BALTHAZAR VAN DER AST

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BALTHAZAR VAN DER AST

(Middelburg, antes de 1590-Delft, c. 1656) Pintor neerlandés. Discípulo y cuñado de A. Bosschaert, retomó sus temas y su técnica al especializarse en bodegones de flores y conchas marinas. Fue también influido por Bruegel de Velours.
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PIETER AERTSEN

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PIETER AERTSEN

(Pieter Aertsen, llamado Lange Pier; Amsterdam, 1508- id., 1575) Pintor flamenco. Se especializó en la representación de escenas de cocina, de mercados y de fiestas campesinas.
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ANDY WARHOL

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ANDY WARHOL

(Andrew Warhola; Pittsburgh, Estados Unidos, 1928 - Nueva York, 1987) Artista plástico estadounidense que llegó a ser el más conocido representante del pop art, corriente artística en boga durante las décadas de 1950 y 1960 que se inspiró en la cultura de masas. Hijo de emigrantes eslovacos... Ver mas
(Andrew Warhola; Pittsburgh, Estados Unidos, 1928 - Nueva York, 1987) Artista plástico estadounidense que llegó a ser el más conocido representante del pop art, corriente artística en boga durante las décadas de 1950 y 1960 que se inspiró en la cultura de masas. Hijo de emigrantes eslovacos, inició sus estudios de arte en el Instituto Carnegie de Tecnología, entre 1945 y 1949. En este último año, ya establecido en Nueva York, comenzó su carrera como dibujante publicitario para diversas revistas como Vogue, Harper's Bazaar, Seventeen y The New Yorker.


Andy Warhol

Al mismo tiempo pintó lienzos cuya temática se basaba en algún elemento o imagen del entorno cotidiano, de la publicidad o el cómic. Pronto comenzó a exponer en diversas galerías. Eliminó progresivamente de sus trabajos cualquier rasgo expresionista hasta reducir la obra a una repetición seriada de un elemento popular procedente de la cultura de masas, el mundo del consumo o los medios de comunicación.

Dicha evolución alcanzó su cota máxima de despersonalización en 1962, cuando pasó a utilizar como método de trabajo un proceso mecánico de serigrafía, mediante el cual reproducía sistemáticamente mitos de la sociedad contemporánea y cuyos ejemplos más representativos son las series dedicadas a Marilyn Monroe, Elvis Presley, Elizabeth Taylor o Mao Tse-tung, así como su célebre tratamiento de las latas de sopa Campbell, obras todas ellas realizadas durante la fructífera década de 1960.

El uso de imágenes de difusión masiva, fácilmente reconocibles por todo tipo de públicos, como las ya mencionadas latas de sopa o los botellines de Coca-Cola, se convirtió en uno de los rasgos más interesantes y estables de toda su producción. En otras ocasiones plasmó crudamente situaciones reales, como accidentes, luchas callejeras, funerales o suicidios; dentro de esta temática, Electric chair es una de sus obras más significativas.


Marilyn Monroe y
Latas de sopa Campbell


Este apropiacionismo, constante en los trabajos de los partidarios del pop art, se extendió a obras de arte de carácter universal y de autores como Rafael Sanzio, Giorgio de Chirico, Edvard Munch o Leonardo da Vinci. Se caracterizan las obras de esta época por su libérrima manipulación y la polémica que suscitaron en su momento. Tanto por el uso del color, unas veces monocromo y otras fuertemente contrastado, pero en todo caso vivo y brillante, como por la temática, su obra resulta siempre provocadora y, a menudo, angustiosa. Mediante la reproducción masiva consiguió despojar a los fetiches mediáticos que empleaba de sus referentes habituales, para convertirlos en iconos estereotipados con mero sentido decorativo.

Otra faceta destacada de su obra es su potentísima fuerza visual, que en buena parte procede de sus conocimientos sobre los mecanismos del medio publicitario. En 1963 creó la Factory, taller en el que se reunieron en torno a él numerosos personajes de la cultura underground neoyorquina. La frivolidad y la extravagancia que marcaron su modo de vida establecieron a la postre una línea coherente entre obra y trayectoria vital; su peculiar aspecto, andrógino y permanentemente tocado con un rubio flequillo característico, acabó por definir un nuevo icono: el artista mismo.



De hecho, fue uno de los primeros creadores en explotar conscientemente su imagen con objetivos autopromocionales; de ese modo, y mediante un proceso de identificación, adquirió a los ojos del público significaciones propias de un producto publicitario más. En 1963 inició una carrera cinematográfica basada en los mismos principios que su obra plástica (como la reiteración visual), en ocasiones de fuerte contenido sexual y erótico: Kiss (1963), Empire (1964), Chelsea girls (1966). En una última etapa retornó a un formato más tradicional y rodó The loves of Ondine (1967) y Women in revolt (1970).



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JEAN SIMEON CHARDIN

(París, 1699 - id., 1779) Pintor barroco francés. Su carrera profesional se inició oficialmente al ser admitido como miembro de la Real Academia de Pintura en 1728. Considerado actualmente el más importante pintor de bodegones del siglo XVIII, Jean-Siméon Chardin combinó la representación de... Ver mas
(París, 1699 - id., 1779) Pintor barroco francés. Su carrera profesional se inició oficialmente al ser admitido como miembro de la Real Academia de Pintura en 1728. Considerado actualmente el más importante pintor de bodegones del siglo XVIII, Jean-Siméon Chardin combinó la representación de este tema con la de escenas costumbristas.


Pompas de jabón (1734), de Jean-Siméon Chardin

La observación tranquila en el tratamiento de los objetos lo acerca más a la pintura austera de los hermanos Le Nain que a la de sus contemporáneos, mucho más preocupados por el brillo superficial y la fastuosidad. Los personajes de sus obras, sin embargo, no son los campesinos humildes de Le Nain, sino burgueses parisinos representados con la máxima suavidad.

Chardin llegó a gozar en su época de una gran consideración, e incluso Denis Diderot le dedicó críticas artísticas en las que se refería a él como al «gran mago» que tanto admiraba. Hacia el final de su vida sufrió progresivamente el rechazo de la Academia, que se concentró en la pintura de la historia y fue perdiendo cualquier interés por unas obras que representaban la belleza de la realidad más inmediata.



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ABRAHAM VAN BEYEREN

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ABRAHAM VAN BEYEREN

Abraham Hendriksz van Beijeren, conocido como Abraham van Beyeren (1620 La Haya – marzo de 1690 Róterdam) fue un pintor barroco de los Países Bajos. Si bien en su época no fue reconocido, en la actualidad se considera uno de los más grandes pintores de naturalezas muertas. Biografía[editar... Ver mas
Abraham Hendriksz van Beijeren, conocido como Abraham van Beyeren (1620 La Haya – marzo de 1690 Róterdam) fue un pintor barroco de los Países Bajos. Si bien en su época no fue reconocido, en la actualidad se considera uno de los más grandes pintores de naturalezas muertas.


Biografía[editar]
Van Beyeren vivió en varias ciudades holandesas. Aunque principalmente radicó en La Haya, también vivió en Delft, Ámsterdam, Alkmaar y Gouda. En 1678 finalmente se estableció en Rótterdam, donde murió en 1690.

Obra[editar]
Desafortunadamente Van Beyeren firmaba sus telas con el monograma AVB y nunca incluía la fecha de la obra. Consecuentemente ha sido difícil compilar una cronología de sus trabajos.

Mientras que en la década de 1640 la mayor parte de las sus pinturas eran paisajes marinos, Van Beyeren comenzó a perfeccionarse como pintor experto de bodegón de los pescados. En los años 1650 y 1660 se centró en la cubertería fina, porcelana china, cristal y selecciones de frutas. También pintó un gran número de bodegones con motivos florales.

La Academia de Bellas Artes de Viena, el Museo Ashmolean en la Universidad de Oxford, el Museo de arte de Cleveland, el Instituto de Arte de Detroit, el Museo del Louvre, el Museo Metropolitano de Arte son sólo alguno de los lugares públicos en los cuales puede disfrutarse de los trabajos de Abraham van Beyeren.
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JAN DAVIDSZ. DE HEEM

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JAN DAVIDSZ. DE HEEM

Jan Davidsz de Heem nació en Utrecht en 1606 y murió en Amberes en 1684. Discípulo de su padre y de Baltasar van der Ast, vivió gran parte de su vida en Amberes. Ingreso como miembro del gremio de San Lucas en Utrecht y luego entre 1635 y 1636 en el gremio de pintores de Amberes. Se... Ver mas
Jan Davidsz de Heem nació en Utrecht en 1606 y murió en Amberes en 1684.

Discípulo de su padre y de Baltasar van der Ast, vivió gran parte de su vida en Amberes.

Ingreso como miembro del gremio de San Lucas en Utrecht y luego entre 1635 y 1636 en el gremio de pintores de Amberes.

Se caso dos veces : la primera, en 1626 con Aletta van Weede, de la que tuvo dos hijos Jansz, en 1628 y Cornelis, en 1631, que también fue pintor ; la segunda en 1644 con Ana Puckers, de la que tuvo un hijo, Jan, en 1650.

Jan Davidsz de Heem fue un gran pintor de bodegones y floreros.

Las características principales de los bodegones de Heem fueron inteligentes transparencias y un dominio de la luz y de las sombras para dar volumen a las cosas.

Encontrará arriba de esta página un cuadro expuesto en la Galería Nacional de Washington y abajo otro expuesto en el museo de Leipzig.
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NICOLAS DE LARGILLIERE

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NICOLAS DE LARGILLIERE

París, 1656- id., 1746) Pintor francés. Estudió pintura en Amberes y en Londres, donde trabajó con P. Lely. Ya en París (1682), se convirtió en el retratista de la gran burguesía. Es autor de cuadros de historia y de bodegones, en los que se aprecia la influencia flamenca. Entre sus obras, cabe... Ver mas
París, 1656- id., 1746) Pintor francés. Estudió pintura en Amberes y en Londres, donde trabajó con P. Lely. Ya en París (1682), se convirtió en el retratista de la gran burguesía. Es autor de cuadros de historia y de bodegones, en los que se aprecia la influencia flamenca. Entre sus obras, cabe destacar La bella de Estrasburgo (1703), María Clementina Sobieski y, sobre todo, los cuadros de tema religioso (Concejales de París implorando a Santa Genoveva, 1696).
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CLARA PEETERS

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CLARA PEETERS

Clara Peeters (Amberes, 1594 - La Haya, 1657)1​ fue una pintora flamenca considerada una de las iniciadoras del bodegón o naturaleza muerta en los Países Bajos.2​ Se caracterizó por popularizar el uso del autorretrato escondido en objetos de las naturalezas muertas que muchos otros artistas... Ver mas
Clara Peeters (Amberes, 1594 - La Haya, 1657)1​ fue una pintora flamenca considerada una de las iniciadoras del bodegón o naturaleza muerta en los Países Bajos.2​ Se caracterizó por popularizar el uso del autorretrato escondido en objetos de las naturalezas muertas que muchos otros artistas emularían.2​ En el mundo se conservan unas 30 obras atribuidas a esta pintora que fue una de las pocas mujeres artistas activa en Europa durante la primera mitad de siglo XVII. En 2016 Clara Peeters se convirtió en la primera mujer pintora protagonista de una exposición en el Museo del Prado.3​
Biografía[editar]
De mal conocida biografía, se la supone hija de Jan Peeters, nacida en Amberes donde consta su bautizo en la iglesia de Santa Walpurgis el 15 de mayo de 1594. Artista precoz, su primera obra conocida se fecha en 1607 (Bodegón de galletas, La Haya, galería Hoogsteder) cuando tenía catorce años de edad.4​ Se desconoce todo lo relativo a su formación, aunque su estilo muestra concomitancias con la obra de Osias Beert. Se han supuesto estancias en Ámsterdam y La Haya que no han podido ser documentadas, pero su estilo maduro muestra, en efecto, influencias de los bodegonistas holandeses. Podría haber contraído matrimonio en Amberes en 1639 y la última de sus pinturas firmadas, actualmente perdida, estaría fechada en 1657. Con todo y a falta de documentación más precisa, el periodo de actividad probable, en el que quedan comprendidas sus obras firmadas, iría de 1607 a 1621.5​

Obra[editar]
Véase también: Anexo:Cuadros de Clara Peeters
Estaba especializada en el género del bodegón, en particular como autora de escenas de desayuno y florales en las que objetos preciosos de metal o cerámica se acumulan aparentemente desordenados junto a flores, frutos y piezas de pesca o caza creando un conjunto multicolor.6​

Meticulosa en el detalle, Peeters incluyó pequeños autorretratos en miniatura en los reflejos de las copas de algunos de sus bodegones. También era muy hábil a la hora de distinguir texturas. Algunos autores apuntan en sus pinturas simbolismos religiosos, singularmente en el Bodegón con un pez y un gato (Museo Nacional de Mujeres Artistas), en el que el pez, símbolo de Cristo, estaría colocado en la posición de una cruz.7​


Mesa, 1611, óleo sobre tabla, 52 x 73 cm. Madrid, Museo del Prado, procedente de la colección de la reina Isabel Farnesio.
Clara Peeters aparece citada por Wendy Wasserstein en The Heidi Chronicles, donde la escritora norteamericana afirma en su primera escena que la obra de Peeters fue infravalorada debido a su sexo.

El Museo Nacional del Prado cuenta con cuatro de sus mejores bodegones, procedentes de la colección real y tres de ellos firmados en 1611; constituyen el grupo de obras más amplio que puede verse en un solo museo, pues la producción conocida de esta artista es muy escasa y se haya desperdigada en múltiples colecciones, varias de ellas privadas.

En 2016 Clara Peeters se convirtió en la primera mujer pintora protagonista de una exposición en el Prado, organizada con la colaboración del Museo Real de Bellas Artes de Amberes. Junto a su exposición se puso el foco en la situación de las mujeres artistas a principios de la Europa Moderna.3​Entre las pocas mujeres pintoras de esa época, no estaba permitido el dibujo anatómico, que implicaba el estudio a partir del natural de cuerpos masculinos desnudos. Esto reducía sus oportunidades de aprendizaje y por eso muchas pintoras se especializaron en el bodegón.8​
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JAN FYT

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JAN FYT

(Amberes, 1611 - id., 1661) Pintor flamenco. Es uno de los principales maestros en el género de bodegones y de escenas de caza (Los dos lebreles, Flores y frutos en un paisaje, Caza en una despensa). En la pintura flamenca del siglo XVII se desarrolló dentro del género del bodegón una nueva... Ver mas
(Amberes, 1611 - id., 1661) Pintor flamenco. Es uno de los principales maestros en el género de bodegones y de escenas de caza (Los dos lebreles, Flores y frutos en un paisaje, Caza en una despensa).

En la pintura flamenca del siglo XVII se desarrolló dentro del género del bodegón una nueva variedad, la de la pintura de animales, cuyos máximos representantes fueron Frans Snyders, Jan Fyt y el pintor de cacerías Paul de Vos. Era un tema muy solicitado por los nuevos ricos de la época, porque a través de él se reflejaban tanto la riqueza y abundancia de la naturaleza como el poderío económico de la casa.


Liebre y aves de caza (c. 1642), de Jan Fyt

Jan Fyt fue discípulo de Frans Snyders y, como él, destacó como pintor de bodegones (caza, flores, frutos) y de escenas de caza, que supo captar con especial finura gracias a su notable dominio de la composición de la escena y de la gradación cromática. Sus naturalezas muertas conservan una vívida vibración que recuerda a Rubens, y que resulta especialmente atractiva en la evocación de animales muertos recientemente.

Dentro del barroquismo de su línea, Jan Fyt buscó, más que lo puramente decorativo, los efectos plásticos, las iluminaciones y colores en contraste, los efectos de luz y sombra. Entre sus obras principales cabe citar Los dos lebreles (Museo de Amberes), Legumbres y setas (Museo de Bruselas), Pájaros muertos (Museo de Londres) y Perro y caza (Museo del Louvre). El Museo del Prado expone una buena representación de su pintura.





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MARGARITA CAFFI

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MARGARITA CAFFI

Margherita Caffi, llamada en España Margarita Caffi (c. 1650-Milán, 20 de septiembre de 1710)1​ fue una pintora barroca italiana especializada en la pintura de bodegones de flores y frutas. ÍBiografía.[editar] Son pocos los datos ciertos que se conocen de la biografía de esta pintora, que... Ver mas
Margherita Caffi, llamada en España Margarita Caffi (c. 1650-Milán, 20 de septiembre de 1710)1​ fue una pintora barroca italiana especializada en la pintura de bodegones de flores y frutas.

ÍBiografía.[editar]
Son pocos los datos ciertos que se conocen de la biografía de esta pintora, que debió de nacer en Vicenza, pues firma alguna obra como vicencina, aunque otras fuentes la hacen natural de Venecia o de Milán, pues así se la encuentra mencionada en algunos inventarios.2​ Hija de Vincenzo Volò, pintor de naturalezas muertas, casó en Milán el 15 de octubre de 1667 con otro pintor especializado en la pintura de flores, Ludovico Caffi, de quien tomó el apellido. El matrimonio se estableció en Cremona, pero en 1670 se vieron obligados a trasladarse a Piacenza, al verse envueltos el marido y un cuñado en un caso de homicidio.3​ Desde finales de 1672 y hasta 1677, cuando se produce un hueco documental en los registros placentinos, es posible que residiesen en Bolonia, donde en 1675 bautizaron al sexto y último hijo.4​

Desarrolló su abundante actividad entre Lombardía y el Véneto, desde donde trabajó para los grandes duques de Toscana, Fernando II de Médici y su mujer Victoria della Rovere, los archiduques del Tirol y la corte española, siendo aquí muy estimada como demuestran las menciones en antiguos inventarios y la influencia ejercida sobre pintores como Bartolomé Pérez de la Dehesa junto con las numerosas obras conservadas en museos y colecciones españolas (Museo del Prado, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Fundación Santamarca, entre otras).

Obras de Margarita Caffi en España[editar]

Jarrón con flores, Museo Cerralbo.
Jarrón con flores, óleo sobre lienzo de 85 x 120 cm, Madrid, Museo Cerralbo. Datable hacia 1670-1680 representa un gran ramo de flores rojas, blancas y azules en un jarrón, del que han caído dos claveles, junto a otro arreglo floral. Se trata de un ejemplo característico del tipo de bodegón de flores y guirnaldas practicado por Caffi, muy popular en determinados ambientes aunque menospreciado por los teóricos del arte que, conforme a la jerarquía de los géneros, ponían la representación de la figura humana en la cima del arte.5​


Florero. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Florero, óleo sobre lienzo, 75 x 103 cm, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El museo de la Real Academia de Bellas Artes dispone de una pareja de floreros de similares características, firmado uno de ellos «Marg. Caffi F.». Procedentes de la colección de Manuel Godoy, muestran sendos jarrones de bronce desbordados de flores, entre las que se encuentran rosas, claveles y nardos.6​


Rosal en Flor (finales del siglo XVII). Museo del Prado.
Rosal en flor, óleo sobre lienzo, 152 x 196 cm, Madrid, Museo del Prado. Obra tradicionalmente atribuida a Bartolomé Pérez y por Alfonso E. Pérez Sánchez a Caffi, prescinde del soporte del jarrón y las flores –rosas y tulipanes– nacen directamente desde el suelo contra un fondo negro, recurso habitual en la pintora y raro en la pintura madrileña a la que pertenece Bartolomé Pérez.7​8​

Cestillo de flores (94 x 127 cm) y Florero (94 x 125,5 cm), pareja de óleos sobre lienzo conservados en la colección Santamarca de Madrid, el primero de ellos firmado «Margª Caf. F.»9​10​
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FLORIS CLAESZ. VAN DIJCK

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FLORIS CLAESZ. VAN DIJCK

Floris Claesz. van Dijck o Floris van Dyck (Delft, hacia 1574/1575-Haarlem, 1651) fue un pintor barroco neerlandés especializado en la pintura de bodegones. Nacido probablemente en Delft, viajó a Italia donde lo retrató el Caballero de Arpino. De regreso a los Países Bajos en 1605 se... Ver mas
Floris Claesz. van Dijck o Floris van Dyck (Delft, hacia 1574/1575-Haarlem, 1651) fue un pintor barroco neerlandés especializado en la pintura de bodegones.

Nacido probablemente en Delft, viajó a Italia donde lo retrató el Caballero de Arpino. De regreso a los Países Bajos en 1605 se estableció en Haarlem donde se le documenta se le documenta abundantemente hasta 1651. En Haarlem contrajo matrimonio y ocupó cargos de responsabilidad en la guilda de San Lucas, a la que en 1637, para ornamentar su nueva cámara, regaló «una obra maestra de una cabeza moldeada y realizada del natural por Miguel Ángel».1​
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LOUISE MOILLON

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LOUISE MOILLON

Louise Moillon (o Louÿse) (París, 1610 - 21 de diciembre de 1696) fue una pintora francesa especializada en bodegones. Biografía[editar] Nacida en París, en el seno de una familia de pintores protestantes, fue hija del pintor Nicolás Moillon. muerto en 1619. Su madre contrajo nuevo... Ver mas
Louise Moillon (o Louÿse) (París, 1610 - 21 de diciembre de 1696) fue una pintora francesa especializada en bodegones.

Biografía[editar]
Nacida en París, en el seno de una familia de pintores protestantes, fue hija del pintor Nicolás Moillon. muerto en 1619. Su madre contrajo nuevo matrimonio un año más tarde con François Garnier, pintor de naturalezas muertas y marchante de pintura, con quien se formó Louise junto con su hermano Isaac, también pintor.

Entre 1630, año de la muerte de su madre, y 1640 Luise trabajó activamente como pintora de bodegones, a los que ocasionalmente incorporó figuras humanas. Con una evidente influencia de la pintura holandesa y flamenca, aunque empleando una gama de colores más reducida, sus motivos más frecuentes son los frutales, generalmente en pequeño número y analizados con encantadora rusticidad.1​ Corresponden a esta etapa la mayor parte de los alrededor de cuarenta bodegones de su mano que se conocen en la actualidad. En 1640 contrajo matrimonio con Étienne Girardot de Chancourt, un rico comerciante de maderas de París y hugonote, pero Louise no abandonó por completo la pintura, que continuó practicando hasta 1682.

Tras el Edicto de Fontainebleau de 1685, por el que se revocaba el Edicto de Nantes, la familia Girardot fue perseguida y la propia Louise sufrió vejaciones. Su marido fue encarcelado y dos hijos huyeron a Inglaterra, en tanto otro fue convertido a la fuerza.

Murió en París a los 86 años, dejando en su testamento una ambigua confesión de fe, dando gracias a Dios por «haber dado a luz en la Iglesia y perseverado en la religión cristiana». Fue enterrada conforme al rito católico.2​
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RALPH GOINGS

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RALPH GOINGS

Ralph Goings (9 de mayo, 1928 en Corning, California) es un pintor estadounidense asociado con el fotorrealismo de los años 1960s y 1970s. Es conocido por las pinturas detallistas de los puestos de hamburguesas, los camiones, los bancos en California, retratados en una forma objetiva de manera... Ver mas
Ralph Goings (9 de mayo, 1928 en Corning, California) es un pintor estadounidense asociado con el fotorrealismo de los años 1960s y 1970s. Es conocido por las pinturas detallistas de los puestos de hamburguesas, los camiones, los bancos en California, retratados en una forma objetiva de manera deliberada.


Vida temprana[editar]
Nació en una familia de clase trabajadora el 9 de mayo de 1928 en Corning, California, Estados Unidos y creció durante la Gran Depresión. Durante sus primeros años en el liceo, Goings estuvo expuesto al arte y a las pinturas en sus clases de Arte y estuvo inspirado por su descubrimiento de un Rembrandt en su biblioteca local.

Fue alentado por su tía para que hiciera dibujo, quien le compró unos libros y material de estudio. Cuando comenzó a pintar en sus primeros años, usaba materiales tales como pintura de las pinturerías locales y ferreterías, y sábanas viejas cuando no tenía lienzo1​

Educación[editar]
Después de hacer su servicio militar, se inscribió en la Universidad, en Hartnell College, en Salinas, California.

Fue alentado a concurrir a la escuela de arte por Leon Amyx, jefe del departamento de arte en Harnell en ese tiempo, así como también un conocido pintor del momento.

Goings estudió arte en la Escuela de Arte de California (California College of the Arts) en Oakland, California. Durante sus estudios allí, estudió con otros pintores del fotorrealismo, incluyendo Robert Bechtle, Richard Mclean y Nathan Oliveira.

Recibió su MFA en pintura en la Universidad Estatal de Sacramento en 1965.

Fue inspirado por artistas tales como Wayne Thiebaud, Johannes Vermeer, Thomas Eakins. Su interés en el fotorrealismo se disparó luego de estar decepcionado por la calidad y las imágenes del arte pop en ese tiempo; sintió que si algo debía representar un objeto, entonces por qué no hacer que se pareciera a una fotografía tanto como fuera posible.2​

Colecciones y Trabajos[editar]
Goings es un pionero del movimiento denominado fotorrealismo. Su trabajo está presente en varias galerías de arte prominentes, incluyendo el Museo de Arte Moderno, el Museo R. Guggenheim, el Museo Whitney de Arte Americano y el Museo de Arte Contemporáneo en Chicago.

Ha producido una serie de naturaleza muerta retratando saleros, servilleteros, jarras de crema, botellas de ketchup y ceniceros.3​
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JUDITH LEYSTER

42

JUDITH LEYSTER

Judith Jans Leyster (también Leijster) (Haarlem, 28 de julio de 1609–Heemstede, 10 de febrero de 1660)1​ fue una pintora del Siglo de Oro neerlandés. Trabajó con formatos de dimensiones variadas. Cultivó la pintura de género, los retratos y los bodegones. Toda su obra fue atribuida a Frans Hals... Ver mas
Judith Jans Leyster (también Leijster) (Haarlem, 28 de julio de 1609–Heemstede, 10 de febrero de 1660)1​ fue una pintora del Siglo de Oro neerlandés. Trabajó con formatos de dimensiones variadas. Cultivó la pintura de género, los retratos y los bodegones. Toda su obra fue atribuida a Frans Hals o a su marido, Jan Miense Molenaer, hasta 1893 cuando Cornelis Hofstede de Groot le atribuyó siete pinturas, seis de las cuales están firmadas con su distintivo monograma 'JL *'.2​ La atribución errónea de sus obras a Molenaer puede haberse debido a que después de su muerte muchas de sus pinturas fueron inventariadas como "la esposa de Molenaer", no como Judith Leyster.

Biografía[editar]
Leyster nació en Haarlem,3​ octava hija de Jan Willemsz Leyster, un cervecero y sastre local. Si bien los detalles de su formación son inciertos, ya en su juventud llegó a ser lo suficientemente conocida como para ser mencionada en un libro de Samuel Ampzing titulado Beschrijvinge ende lof der stadt Haerlem, escrito originariamente en 1621, revisado entre 1626 y 1627, y publicado en 1628.

Se cree que Leyster desarrolló su carrera como pintora ante la necesidad de aportar fondos a la familia como resultado de la bancarrota de su padre. Podría haber aprendido pintura con Frans Pietersz de Grebber,4​ quien dirigía un respetado taller en Haarlem en la década de 1620.5​ En estos años su familia se trasladó a Utrecht, donde entró en contacto con los caravaggistas de Utrecht.1​

Su primer trabajo firmado data de 1629, cuatro años antes de ingresar en el gremio de artistas.6​ En 1633 era miembro de la guilda de San Lucas de Haarlem. Existe cierto debate acerca de quién fue la primera mujer registrada en el gremio, pues algunas fuentes indican que fue Leyster, inscrita en 1633, y otras que lo fue Sara van Baalbergen en 1631.7​ Decenas de otras artistas femeninas fueron admitidas en el gremio durante el siglo XVII, pero no fueron reconocidas como tales, al entenderse sus actividades como oficios menores (bordado, cerámica, metal y madera) o bien porque se las consideraba continuadoras del trabajo de sus maridos al fallecer.7​

El autorretrato de Leyster de 1633 (Galería Nacional de Arte, Washington), se ha especulado con que fuese su pieza de presentación para el gremio. Este trabajo marca un cambio histórico con el abandono de la rigidez de los autorretratos femeninos a favor de una pose más relajada y dinámica.8​ Su actitud es muy relajada según los estándares de cualquier retrato holandés y comparable principalmente con algunos retratos de Frans Hals. Ángeles Caso analiza respecto a los ropajes, cómo en aquella época se solían retratar con trajes y complementos elegantes, mostrando estatus y dignidad para su profesión.9​

En 1636, se casó con Jan Miense Molenaer, un pintor más prolífico, aunque con menos talento, que se dedicó a temas similares. Se trasladaron a Ámsterdam para mejorar económicamente, dado que allí el mercado de arte era más estable. En Heemstede compartieron un estudio en una pequeña casa ubicada en el actual Groenendaal Park. Leyster y Molenaer tuvieron cinco hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron hasta la edad adulta.

La mayoría de las obras fechadas de Leyster son de entre 1629 y 1635, antes de casarse y tener hijos. Hay pocas piezas conocidas pintadas después de 1635: dos ilustraciones en un libro sobre tulipanes de 1643, un retrato de 1652 y una naturaleza muerta de 1654 que fue descubierta recientemente en una colección privada.10​ Leyster también pudo haber trabajado en colaboración con su esposo.1​ Murió en 1660, a los 50 años.

Su obra pictórica[editar]
Leyster firmó sus trabajos con un monograma formado por sus iniciales JL con una estrella adjunta como en un juego de palabras: Leister significaba "estrella líder" en holandés y era para los navegantes holandeses de la época el nombre común de la estrella polar. El Leistar era el nombre de la cervecería de su padre en Haarlem.7​ Solo ocasionalmente firmó sus trabajos con su nombre completo.

Se especializó en escenas de género de, por lo general, una a tres figuras, que normalmente rezuman optimismo y se muestran en un contexto sencillo. Muchos son niños o niñas, músicos, hombres con bebida.

Leyster fue particularmente innovadora en sus escenas de género domésticas. Estas son escenas íntimas de mujeres en el hogar, a menudo con velas o lámparas, evocando el punto de vista de una mujer.11​ Hombre ofreciendo dinero a una mujer joven (Mauritshuis, La Haya) es una variante inusual en estas escenas, mostrando a una niña que se muestra indiferente a las proposiciones y monedas de un hombre. Lo frecuente en aquella época era representar a una prostituta dispuesta.

Gran parte de su obra, especialmente centrada en músicos, era similar en naturaleza a la de muchos de sus contemporáneos, como su esposo Molenaer, los hermanos Frans y Dirck Hals, Jan Steen, y los caravaggistas de Utrecht Hendrick ter Brugghen y Gerrit van Honthorst. Sus pinturas de género, generalmente de tabernas y otras escenas de entretenimiento, satisfacían los gustos e intereses de un segmento creciente de la clase media holandesa. Pintó pocos retratos reales, y su única pintura de historia conocida es David con la cabeza de Goliat, que no se aparta de su estilo típico, con una sola figura cerca del frente del espacio de la imagen.

Leyster y Frans Hals[editar]
Aunque conocida durante su vida y estimada por sus contemporáneos, Leyster y su obra se olvidaron en gran parte después de su muerte. Su redescubrimiento se produjo en 1893, cuando se supo que una pintura admirada durante más de un siglo como obra de Frans Hals había sido pintada por Leyster.

La confusión (o quizás el engaño) tal vez se remonta a la vida de Leyster. En 1868 Luke Schamb adquirió un cuadro de Leyster, La alegre compañía (París, Museo del Louvre), como si fuese un Hals.12​ La obra pasó al comerciante de arte Wertheimer de Bond Street, Londres, quien la describió como una de las mejores pinturas de Hals. John Millars estuvo de acuerdo con Wertheimer sobre la autenticidad y el valor de la pintura. Wertheimer vendió la pintura a una firma inglesa por £ 4,500. Esta empresa, a su vez, vendió la pintura como un Hals al barón Schlichting en París.

En 1893, el Louvre encontró el monograma de Leyster bajo la firma fabricada de Hals. No está claro cuándo se agregó la firma falsa. Cuando se descubrió la firma original, el Barón Schlichting demandó a la firma inglesa, que a su vez intentó rescindir su propia compra y recuperar su dinero del comerciante de arte, Wertheimer. El caso se resolvió en la corte el 31 de mayo de 1893, y los demandantes (la firma inglesa sin nombre) acordaron mantener la pintura por un valor de £ 3,500 + £ 500. Durante el proceso, no se consideró la obra como un pieza de valor dada su nueva atribución. No se tienen indicios de que se valorara el descubrimiento inesperado de esta artista, capaz de igualar a Hals en su mejor momento.13​ Otra versión de la Alegre compañía, vendida en Bruselas en 1890 llevaba el monograma de Leyster "crudamente alterado a un FH entrelazado".13​

En 1893, Cornelis Hofstede de Groot escribió el primer artículo sobre Leyster.14​ Desde la historia del arte se la ha clasificado como imitadora o seguidora de Hals, aunque esta interpretación está cambiando en los últimos años.15​

Colecciones Públicas[editar]
Entre los museos que conservan obras de Judith Leyster se cuentan el Rijksmuseum de Ámsterdam, el Mauritshuis de La Haya; el Museo Frans Hals, de Haarlem; el Louvre de París; la National Gallery de Londres y la Galería Nacional de Arte de Washington DC.
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JUAN SÁNCHEZ COTÁN

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JUAN SÁNCHEZ COTÁN

(Orgaz, España, 1560-Granada, 1627) Pintor español. Se formó con Blas de Prado y trabajó en Toledo hasta 1604, año en que ingresó en la Cartuja de Granada, rodeado ya de un considerable prestigio. Estas dos etapas de su vida coinciden con los dos grandes períodos de su creación artística: el... Ver mas
(Orgaz, España, 1560-Granada, 1627) Pintor español. Se formó con Blas de Prado y trabajó en Toledo hasta 1604, año en que ingresó en la Cartuja de Granada, rodeado ya de un considerable prestigio. Estas dos etapas de su vida coinciden con los dos grandes períodos de su creación artística: el toledano, durante el cual cultivó esencialmente la naturaleza muerta por encargo de particulares, y el granadino, dedicado a la pintura religiosa. De este último son estimables la acertada disposición de las figuras sobre hermosos fondos de paisaje; pero lo que convierte a Sánchez Cotán en una gran figura de la pintura de su tiempo son los bodegones, en los que destacan el increíble realismo en la representación y la extrema claridad compositiva, gracias a los cuales rebosan de verdad y vida. En el uso de un cierto tenebrismo, Sánchez Cotán se anticipó al propio Caravaggio.
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PIETER CLAESZ

44

PIETER CLAESZ

Pieter Claesz. o Claessen. (Berchem (Amberes), c.-1597/1598-Haarlem, 1660) fue un pintor barroco neerlandés especializado en la pintura de bodegones. Nació en Amberes donde consta activo en 1620 y un año más tarde se instaló en Haarlem, donde desarrolló la mayor parte de su trabajo. Él y... Ver mas
Pieter Claesz. o Claessen. (Berchem (Amberes), c.-1597/1598-Haarlem, 1660) fue un pintor barroco neerlandés especializado en la pintura de bodegones. Nació en Amberes donde consta activo en 1620 y un año más tarde se instaló en Haarlem, donde desarrolló la mayor parte de su trabajo.

Él y Willem Claeszoon Heda son en los Países Bajos los más representativos pintores de ontbijte ( pronunc.: [ontbait]), es decir, pequeños desayunos, continuando con su minuciosidad y detallismo una tradición pictórica inaugurada por los pintores flamencos, aunque los desayunos de Claesz como los de Heda los interpretarán de una manera nueva, conocida como «banquetes monócromos», por servirse de paletas sutilmente monocromáticas en texturas y luces.

Claesz. seleccionaba objetos más sencillos que Heda, pero sus obras llegarán a ser más coloristas y decorativas. Los dos artistas son los fundadores de una tradición de naturalezas muertas en Harlem; pero el hijo de Claesz., Nicolaes Berchem, se hizo conocido por sus paisajes.
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PAUL GAUGUIN

45

PAUL GAUGUIN

(París, 1848 - Atuona, Polinesia francesa, 1903) Pintor francés, uno de los principales representantes del postimpresionismo. Hijo de un periodista francés y con sangre peruana por parte de madre, su familia hubo de huir a Lima tras el golpe de Estado de Napoleón III (1851). Cuando era todavía... Ver mas
(París, 1848 - Atuona, Polinesia francesa, 1903) Pintor francés, uno de los principales representantes del postimpresionismo. Hijo de un periodista francés y con sangre peruana por parte de madre, su familia hubo de huir a Lima tras el golpe de Estado de Napoleón III (1851). Cuando era todavía un adolescente, Paul Gauguin se enroló en la marina mercante; tras regresar en 1871 a París, entró a trabajar en una empresa financiera de la capital, contrajo matrimonio y llevó una vida acomodada.


Autorretrato (1893) de Paul Gauguin

En esta época Paul Gauguin empezó a desarrollar un fuerte interés por el arte, que le llevó a tomar clases de pintura y a reunir una copiosa colección de obras impresionistas que incluía trabajos de Édouard Manet, Paul Cézanne, Claude Monet y Camille Pissarro. En 1875 trabó conocimiento personal con este último y empezó a trabajar con él; resultado de tan fecunda colaboración fue la invitación a participar en la quinta Exhibición Impresionista de 1880, que sería reiterada en los dos años siguientes.

En 1883, su creciente interés por la pintura se unió al desplome de la Bolsa parisina para conducirle a tomar la decisión de dedicarse íntegramente a la actividad artística. Al año siguiente se trasladó a Copenhague, residencia familiar del padre de su esposa, en busca de apoyo económico, pero su empeño fracasó rotundamente y poco después abandonaría a esposa e hijos.

A partir de ese momento Gauguin vivió en la penuria, rechazado por una sociedad que con anterioridad le había abierto los brazos y que en breve iba a aborrecer. Entre 1886 y 1888 su obra experimentó un giro radical, cuyo origen cabe buscar en dos experiencias vitales de gran importancia: su encuentro con Vincent van Gogh y su primer viaje a la Martinica.


Mujeres tahitianas con flores de mango (1899), de Paul Gauguin

Paul Gauguin conoció al pintor holandés en París y quedó fuertemente impresionado por el modo en que éste conseguía plasmar sus inquietudes vitales en unos lienzos rebosantes de expresividad. En 1888 incluso se desplazó a Arlés con la intención de trabajar conjuntamente con Van Gogh, pero las incompatibilidades de carácter dieron espectacularmente al traste con el proyecto al cabo de tan sólo unas pocas semanas.

Poco antes, Gauguin se había trasladado durante un tiempo a la colonia francesa de la Martinica, donde había descubierto un paisaje repleto de sensual colorido y una sociedad, la indígena, en estrecha convivencia con la naturaleza. Ambos factores se unieron para despertar en el artista una aguda nostalgia por lo primitivo, cauce en el que iba a encontrar una vía idónea para expresar una emotividad no contaminada por el naturalismo propio del arte refinado.

Tras su desastrosa experiencia con Van Gogh en Arlés, Gauguin regresó a París, donde su interés por las formas del arte popular se acrecentó por vía de su amistad con el joven artista Émile Bernard. De resultas de sus propias experiencias en la Martinica y del aporte teórico de Bernard iba a surgir el sintetismo, estilo personal caracterizado por la representación no imitativa y la separación de la imagen pictórica en zonas de color fuertemente contrastadas y a menudo delineadas en negro.


Mujeres en la playa (1892), de Paul Gauguin

Dicho estilo, con su rechazo frontal al uso de trucos formales para recrear la percepción visual, significó una ruptura absoluta, desde el punto de vista conceptual, con el impresionismo que había abrazado anteriormente, razón por la cual la moderna historiografía del arte ha situado su producción más significativa en el postimpresionismo, etiqueta que también se aplica a maestros como Vincent van Gogh y Paul Cézanne, aunque apenas comparten otro rasgo que no sea el abandono parcial o total del ideario estético impresionista.

Entre 1891 y 1903 Paul Gauguin efectuó largas estancias en Tahití y las islas Marquesas, donde su primitivismo fue atemperándose al abrirse a la influencia de neoclásicos como Jean Auguste Dominique Ingres o contemporáneos como el nabi Pierre Puvis de Chavannes. Este proceso corrió de la mano de un creciente refinamiento tonal y de la presencia en su producción de una aura onírico-poética que en modo alguno parece reflejar la enfermedad y los conflictos personales (particularmente sus enfrentamientos con las autoridades locales en defensa de las comunidades indígenas) que marcaron los últimos años de su vida.





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WILLEM KALF

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WILLEM KALF

(Rotterdam, 1619 - Amsterdam, 1693) Pintor neerlandés. Activo en París (1642-1646) y en Amsterdam, es un notable pintor de cocinas y de bodegones, en los que se aprecia la influencia del estilo y de la luminosidad de Vermeer de Delft o el Joven.
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OSIAS BEERT

47

OSIAS BEERT

Osias Beert (c. 1580 - 1624) fue un pintor flamenco y uno de los más tempranos especialistas en el género del bodegón. Se ha señalado su posible influencia en el nacimiento del bodegón español, especialmente a través de Juan van der Hamen. Pocos datos se conocen de su biografía. Se sabe que... Ver mas
Osias Beert (c. 1580 - 1624) fue un pintor flamenco y uno de los más tempranos especialistas en el género del bodegón. Se ha señalado su posible influencia en el nacimiento del bodegón español, especialmente a través de Juan van der Hamen.

Pocos datos se conocen de su biografía. Se sabe que en 1602 obtuvo el grado de maestro en la guilda o gremio de San Lucas de Amberes, donde en 1615 se le menciona formando parte de una academia literaria. Casado con Marguerite Ykens, tuvo un hijo pintor, Osias Beert II (1622-1678), con el que a veces se le ha confundido. Tuvo numerosos discípulos entre ellos su sobrino Frans Ykens, llegando a colaborar al final de su carrera en alguna obra de Peter Paul Rubens.

Los bodegones de Beert, conocidos como "bodegones de desayuno", situados en nichos poco profundos y contemplados con un punto de vista elevado, suelen reunir un número limitado de elementos, ordenadamente dispuestos y minuciosamente descritos, iluminados con tonos castaños. También es importante su producción de floreros, en los que predomina el dibujo sobre el color.
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