2. LA LUNA
LOS MITOS DE LA LUNA EN MESOPOTAMIA
Una vez más, en esa gran civilización antigua es donde encuentro una magnífica representación del astro lunar divinizado. Pero antes de darle un nombre y describirla, en este caso debo precisar que muy a menudo los astrólogos, e incluso a veces los mismos mit...
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LOS MITOS DE LA LUNA EN MESOPOTAMIA
Una vez más, en esa gran civilización antigua es donde encuentro una magnífica representación del astro lunar divinizado. Pero antes de darle un nombre y describirla, en este caso debo precisar que muy a menudo los astrólogos, e incluso a veces los mismos mitógrafos, confundiendo culturas, civilizaciones, creencias y el sentido profundo, frecuentemente mucho más sutil de lo que parece, interpretaron algunos mitos de forma confusa e incoherente. Por ello, casi siempre vemos una mezcla de mitos de la Luna de Venus y de la Gran Diosa o de la Tierra Madre.
Es cierto que al estar asociados con los mismos elementos y al tener cualidades comunes, al menos parecidas, estas divinidades se prestan fácilmente a confusión y a la mezcla. Sin embargo, como puedo constatar, ya en Mesopotamia, la Luna, que mucho más tarde se convertiría en una divinidad femenina del tiempo y de la noche, se diferencia claramente, por una parte, de la diosa del amor y de la fertilidad y, por otra, de la Gran Diosa, que a veces estaba presente justo antes o justo después de Caos primordial. Se distingue porque,de hecho, no estamos ante una diosa, sino ante un dios lunar.
En efecto, era Sin o En-zu, que más tarde se convirtió en Nanna, y cuya esposa se llamaba Ningal (lo que prueba perfectamente que se trataba de un dios masculino y no femenino), y que no debe confundirse con Inanna, diosa del amor, que se asoció a Ishtar, Astarté o Lilit, de la que tendré ocasión de hablar más adelante en esta misma lista. Nanna-En-zu es hijo de Enlil, dios del Aire, a su vez hijo de An, dios del Cielo.
Por tanto, en Mesopotamia, la Luna era un dios masculino. Señalaré que también existe una divinidad hitita, presente desde la primera mitad del milenio II antes de nuestra era, denominada Arinna, que significa ''Madre-Sol'', cuyo esposo no era otro que Menesis, la Luna...
LOS MITOS DE LA LUNA EN EGIPTO
La media luna a veces se consideraba la barca de Ra. Éste es el caso de algunas representaciones de Khonsu, dios lunar egipcio, cuyo nombre significa ''el errante'' o ''el viajero'', representado ocasionalmente mediante un niño cubierto con un manto, o las más de las veces, por un hombre con cabeza de halcón, coronado por una media luna que soporta un disco solar. De nuevo, Khonsu no es una diosa lunar, sino un dios.
Sin embargo, según los egipcios, el Sol y la Luna no tenían ningún parentesco ni formaban ninguna pareja divina; puesto que era el Sol o Ra quien ejercía la supremacía y, en este caso, se trataba de un dios, y no de una diosa.
En cambio, la Luna también se identificaba con un dios, como en el caso del los sumerios y los hititas.
De todas maneras, según la teología tebaica, existía un vínculo de parentesco entre Ra y Khonsu, puesto que, según los sacerdotes de Tebas, Khonsu era hijo de Amón, dios tutelar asociado a Ra, y de Mut, es decir, la ''Madre'' en egipcio. Así pues,el dios Luna de Egipto era hijo del Sl y de la Tierra Madre.
LOS MITOS DE LA LUNA EN GRECIA
En primer lugar, encontramos a Selene, personificación de la Luna, el astro de la noche, cuyo nombre derivado de selas, significaba ''resplandor brillante''. Según la leyenda mítica griega más recurrente, era hija de Hiperión, ''el que habita arriba o encima de la Tierra'', un Titán, a su vez hijo de Urano, el Cielo, y de Gea, la Tierra, que además tuvo un hijo, Helios, el Sol, y una hija, Eos, la Aurora. Dicho de otra forma, Hiperión, la gran claridad celeste, y Tea, la Divina, su hermana y esposa, engendran el Sol, la Luna y la Aurora.
Sin embargo, otra leyenda cuenta que Selene era la hija de Helios, es decir, del Sol. En este caso se representaba bajo el aspecto de una muchacha muy bella, recorriendo el cielo en un magnífico carro de plata tirado por dos caballos blancos. Selene se relaciona con la leyenda de Endimión, un pastor muy hermoso y atractivo, cuyo nombre en griego se puede traducir como ''el que seduce con naturalidad'' y de quien la Luna se enamoró perdidamente.
Según las versiones, descubrimos que Zeus, cumpliendo el deseo de Endimión, sumerge al bello pastor en un sueño eterno, que le permite tener la eterna juventud y que, desde entonces, al ser seducida Selene por su gran belleza, volvía todas las noches para contemplarle; o bien que fue la misma Luna la que besando a Endimión, le sumergió en un sueño eterno para que siempre conservara su juventud y poder amarle eternamente. Ambas versiones, en todo caso, hacen alusión a la noción de tiempo y sueño que, como sabemos, son cualidades típicamente lunares.
Pero en Grecia, además de esta personificación de la Luna, existe otra gran figura lunar. Se trata de Hera, la Protectora, la mayor diosa del panteón de las divinidades griegas, es decir, del Olimpo, hermana y esposa celosa de Zeus, hija de Cronos, el Tiempo, y de Rea, la tierra, no del planeta Tierra, sino de la superficie sólida y del suelo cultivable de la tierra. Al igual que sus hermanos y hermanas, hades, Poseidón, Deméter y Hestia, fue devorada por su padre, Cronos, pero devuelta a la vida gracias a la intervención de Metis y de Zeus que, como sabemos, mató a su padre. También se dice que fue adoptada por Océano y Tetis, cuyo nombre significa ''la que ordena y organiza'', o bien por las mismas Horas, que no eran más que las divinidades de las estaciones. Por lo tanto, de entrada, a Hera van asociadas las nociones de tiempo (Cronos), de organización (Tetis), del ritmo y de las estaciones (las Horas) y del agua que cubre el mundo (Océano), todas ellas características atribuidas igualmente a la Luna en astrología. Hera se convirtió en la protectora de las mujeres casadas. Sus escenas de celos eran célebres. En Roma se la identificó con la diosa Juno, personificando el ciclo lunar.
¿FUE SELENE, LA LUNA GRIEGA, O FUE ZEUS QUIEN SUMERGIÓ A ENDIMIÓN EN UN SUEÑO ETERNO? NADIE LO SABE EN REALIDAD. EN TODO CASO, SELENE, PERDIDAMENTE ENAMORADA DE ESTE JOVEN PASTOR, IBA TODAS LAS NOCHES A CONTEMPLAR AL BELLO DURMIENTE.
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