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LOS MITOS DE LOS ASTROS.

LOS MITOS DE LOS ASTROS.

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  • Publicada el 10.09.2012 a las 16:47h.
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LA LUNA

1. LA LUNA

LOS MITOS DE LA LUNA EN MESOPOTAMIA Una vez más, en esa gran civilización antigua es donde encuentro una magnífica representación del astro lunar divinizado. Pero antes de darle un nombre y describirla, en este caso debo precisar que muy a menudo los astrólogos, e incluso a veces los mismos mit... Ver mas
LOS MITOS DE LA LUNA EN MESOPOTAMIA
Una vez más, en esa gran civilización antigua es donde encuentro una magnífica representación del astro lunar divinizado. Pero antes de darle un nombre y describirla, en este caso debo precisar que muy a menudo los astrólogos, e incluso a veces los mismos mitógrafos, confundiendo culturas, civilizaciones, creencias y el sentido profundo, frecuentemente mucho más sutil de lo que parece, interpretaron algunos mitos de forma confusa e incoherente. Por ello, casi siempre vemos una mezcla de mitos de la Luna de Venus y de la Gran Diosa o de la Tierra Madre.

Es cierto que al estar asociados con los mismos elementos y al tener cualidades comunes, al menos parecidas, estas divinidades se prestan fácilmente a confusión y a la mezcla. Sin embargo, como puedo constatar, ya en Mesopotamia, la Luna, que mucho más tarde se convertiría en una divinidad femenina del tiempo y de la noche, se diferencia claramente, por una parte, de la diosa del amor y de la fertilidad y, por otra, de la Gran Diosa, que a veces estaba presente justo antes o justo después de Caos primordial. Se distingue porque,de hecho, no estamos ante una diosa, sino ante un dios lunar.

En efecto, era Sin o En-zu, que más tarde se convirtió en Nanna, y cuya esposa se llamaba Ningal (lo que prueba perfectamente que se trataba de un dios masculino y no femenino), y que no debe confundirse con Inanna, diosa del amor, que se asoció a Ishtar, Astarté o Lilit, de la que tendré ocasión de hablar más adelante en esta misma lista. Nanna-En-zu es hijo de Enlil, dios del Aire, a su vez hijo de An, dios del Cielo.

Por tanto, en Mesopotamia, la Luna era un dios masculino. Señalaré que también existe una divinidad hurrita, presente desde la primera mitad del milenio II antes de nuestra era, denominada Nikkal (de procedencia sumeria), cuyo esposo no era otro que Kushuh, la Luna...

LOS MITOS DE LA LUNA EN EGIPTO
La media luna a veces se consideraba la barca de Ra. Éste es el caso de algunas representaciones de Khonsu, dios lunar egipcio, cuyo nombre significa ''el errante'' o ''el viajero'', representado ocasionalmente mediante un niño cubierto con un manto, o las más de las veces, por un hombre con cabeza de halcón, coronado por una media luna que soporta un disco solar. De nuevo, Khonsu no es una diosa lunar, sino un dios.

Sin embargo, según los egipcios, el Sol y la Luna no tenían ningún parentesco ni formaban ninguna pareja divina; puesto que era el Sol o Ra quien ejercía la supremacía y, en este caso, se trataba de un dios, y no de una diosa.

En cambio, la Luna también se identificaba con un dios, como en el caso del los sumerios y los hititas.

De todas maneras, según la teología tebaica, existía un vínculo de parentesco entre Ra y Khonsu, puesto que, según los sacerdotes de Tebas, Khonsu era hijo de Amón, dios tutelar asociado a Ra, y de Mut, es decir, la ''Madre'' en egipcio. Así pues,el dios Luna de Egipto era hijo del Sol y de la Tierra Madre.

LOS MITOS DE LA LUNA EN GRECIA
En primer lugar, encontramos a Selene, personificación de la Luna, el astro de la noche, cuyo nombre derivado de selas, significaba ''resplandor brillante''. Según la leyenda mítica griega más recurrente, era hija de Hiperión, ''el que habita arriba o encima de la Tierra'', un Titán, a su vez hijo de Urano, el Cielo, y de Gea, la Tierra, que además tuvo un hijo, Helios, el Sol, y una hija, Eos, la Aurora. Dicho de otra forma, Hiperión, la gran claridad celeste, y Tea, la Divina, su hermana y esposa, engendran el Sol, la Luna y la Aurora.

Sin embargo, otra leyenda cuenta que Selene era la hija de Helios, es decir, del Sol. En este caso se representaba bajo el aspecto de una muchacha muy bella, recorriendo el cielo en un magnífico carro de plata tirado por dos caballos blancos. Selene se relaciona con la leyenda de Endimión, un pastor muy hermoso y atractivo, cuyo nombre en griego se puede traducir como ''el que seduce con naturalidad'' y de quien la Luna se enamoró perdidamente.

Según las versiones, descubrimos que Zeus, cumpliendo el deseo de Endimión, sumerge al bello pastor en un sueño eterno, que le permite tener la eterna juventud y que, desde entonces, al ser seducida Selene por su gran belleza, volvía todas las noches para contemplarle; o bien que fue la misma Luna la que besando a Endimión, le sumergió en un sueño eterno para que siempre conservara su juventud y poder amarle eternamente. Ambas versiones, en todo caso, hacen alusión a la noción de tiempo y sueño que, como sabemos, son cualidades típicamente lunares.

Pero en Grecia, además de esta personificación de la Luna, existe otra gran figura lunar. Se trata de Hera, la Protectora, la mayor diosa del panteón de las divinidades griegas, es decir, del Olimpo, hermana y esposa celosa de Zeus, hija de Cronos, el Tiempo, y de Rea, la tierra, no del planeta Tierra, sino de la superficie sólida y del suelo cultivable de la tierra. Al igual que sus hermanos y hermanas, hades, Poseidón, Deméter y Hestia, fue devorada por su padre, Cronos, pero devuelta a la vida gracias a la intervención de Metis y de Zeus que, como sabemos, mató a su padre. También se dice que fue adoptada por Océano y Tetis, cuyo nombre significa ''la que ordena y organiza'', o bien por las mismas Horas, que no eran más que las divinidades de las estaciones. Por lo tanto, de entrada, a Hera van asociadas las nociones de tiempo (Cronos), de organización (Tetis), del ritmo y de las estaciones (las Horas) y del agua que cubre el mundo (Océano), todas ellas características atribuidas igualmente a la Luna en astrología. Hera se convirtió en la protectora de las mujeres casadas. Sus escenas de celos eran célebres. En Roma se la identificó con la diosa Juno, personificando el ciclo lunar.



¿FUE SELENE, LA LUNA GRIEGA, O FUE ZEUS QUIEN SUMERGIÓ A ENDIMIÓN EN UN SUEÑO ETERNO? NADIE LO SABE EN REALIDAD. EN TODO CASO, SELENE, PERDIDAMENTE ENAMORADA DE ESTE JOVEN PASTOR, IBA TODAS LAS NOCHES A CONTEMPLAR AL BELLO DURMIENTE.

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JÚPITER

2. JÚPITER

LOS MITOS DE JÚPITER EN MESOPOTAMIA Una vez más, en esta civilización (cuya riqueza cultural y espiritual fue inspiradora de muchos mitos, leyendas y símbolos, tan anclados en nuestras conciencias que siguen estando presentes hoy en día) es donde encuentro la más perfecta, compleja y también... Ver mas
LOS MITOS DE JÚPITER EN MESOPOTAMIA
Una vez más, en esta civilización (cuya riqueza cultural y espiritual fue inspiradora de muchos mitos, leyendas y símbolos, tan anclados en nuestras conciencias que siguen estando presentes hoy en día) es donde encuentro la más perfecta, compleja y también sorprendente representación de Júpiter, tal como se enfoca, estudia y comprende en el zodíaco.

La astrología que nuestros antepasados plantearon no debe nada a la influencia de los astros y no se basa en ningún caso en su existencia física. Por eso, cuando los partidarios de las ciencias llamadas físicas y matemáticas (que, por ignorancia o voluntad de estar en posesión de la verdad más absoluta, la cual es más fácil de demostrar, pero también más inmutable, lo que ciertamente da más seguridad) sostienen que las fuerzas y las leyes universales a las que se someten los astros son universales, y que además deben entenderse desde el punto de vista de las radiaciones y atracciones de la gravitación y, por lo tanto, en ningún caso en términos de influencias o existencias individuales, hacen que con sus palabras los conceptos astrológicos parezcan caducos y sin fundamentos. Al menos es la impresión que se puede tener.

En realidad, no es así. Puesto que toda astrología que sea digna de este nombre nunca estudiará Júpiter en el zodíaco de la carta astral, por ejemplo, desde el punto de vista de su radiación. Para ella, Júpiter es una representación simbólica de un componente de la personalidad de un ser, cuyas características se agrupan bajo el astro denominado Júpiter. Y para entender toda su riqueza, toda su complejidad, todo su valor y sus significados profundos, algunos mitos, leyendas míticas, símbolos se relacionan con él, al tiempo que le acompañan signos de reconocimiento, los cuales, juntos, forman un lenguaje en sí mismo, que tiene el poder de estimular nuestra imaginación, nuestros sentidos y nuestra inteligencia.

Por eso, en Mesopotamia Júpiter era Marduk, una figura mítica de primer orden, valga la expresión, puesto que según el Enuma Elis, que significa ''Cuando en lo alto'', poema religioso compuesto de 7 cantos, escrito en honor de Marduk probablemente a principios del siglo XII antes de nuestra era, pero que reúne creencias míticas mucho más antiguas, este dios salvador fue nombrado paladín de todos los dioses reunidos para luchar contra Tiamat, divinidad primordial que simbolizaba las aguas abismales, el caos original, salvaje, voraz y destructor. Para erigirse contra Tiamat y vencerle, Marduk poseía un arco, una maza y una red. Siempre según el Enuma Elis, Tiamat envió contra marduk un ejército de demonios y monstruos míticos, llenos de esplendor y parecidos a los dioses, a cuál más salvaje. Pero Marduk consiguió matar a Tiamat con una sola flecha que le atravesó el estómago, luego le cortó el cuerpo en dos mitades, una de las cuales se convirtió en la bóveda celeste y la otra en tierra firme. La leyenda mítica cuenta, finalmente, que a partir de los ojos de Tiamat surgieron el Tigris y el Éufrates, los dos ríos de Mesopotamia.

Por eso, levantándose contra Tiamat, dios primordial, Marduk creó el mundo a partir del caos, del desorden original, separando el cielo de la tierra, preservando los vínculos que les unían, creando las leyes universales para este nuevo mundo.

Por último, una vez cumplida su tarea, entregó a Anu, el gran ancestro de los hombres, la tabla de los destinos, que se convertiría en Anutu, el talismán de poder supremo.

LOS MITOS DE JÚPITER EN EGIPTO
Como véis, si me refiero al mito mesopotámico relativo a Júpiter improvisando una mezcla de Marduk, dios sumerio, y Nut y Gea, divinidades típicamente egipcias, es lícito deducir que Nut (la bóveda celeste) y Gea (la Tierra) salieron del cuerpo de Tiamat cortado en dos por Marduk. Sin embargo, a juzgar por la jerarquía divina egipcia, Nut y Gea eran hijos de Shu y Tefnut, que personificaban la atmósfera y la humedad del aire terrestre, y en sí mismos suponían un dios y una diosa puestos en el mundo por Amón, el dios primitivo de Heliópolis, que más tarde sería asociado a Ra.

Ahora bien, según la leyenda mítica egipcia, justamente en esta lucha despiadada es cuando Ra se enfrenta a Apopis (que al igual que Tiamat en Mesopotamia, personifica el caos primordial y se representa bajo la forma de una gran serpiente) y, al salir victorioso, también crea el cielo y la tierra, el día y la noche.

De manera que podéis ver en Amón-Ra una representación de Júpiter en Egipto, pero también podemos incluir a su bisnieto, es decir, el hijo de Nut y de Gea, Seth, cuyos atributos eran la tormenta y la lluvia, el gran guardian del antiguo Egipto que cada mañana volaba en ayuda de Ra, amenazado por Apopis.

LOS MITOS DE JÚPITER EN GRECIA
Por lo tanto, muy probablemente los griegos, para crear el mito de Zeus, el ''Cielo luminoso'' como le llamaban, dios de los dioses del Olimpo, se inspiraron a un tiempo en los mitos de Marduk, de Amón-Ra y de Seth.

Zeus, dios del cielo claro, de la Luz, lo es también de todos los fenómenos celestes: la tormenta, el rayo y la lluvia. Los rayos de Zeus, de su cólera vengativa y violenta son manifestaciones de la justicia en el mundo de los dioses y en el de los hombres.

Sin embargo, si creemos en todas las leyendas y aventuras míticas que se le han dedicado, Zeus no siempre fue justo y recto, ni mucho menos. Tuvo enormes debilidades, fallos, grandes lagunas, aunque su poder y su supremacía nunca fueron realmente quebrantados. En cuanto a los excesos y abusos, la proliferación, la expansión natural, la entusiasta, generosa y pródiga alegría de vivir, que son las cualidades típicamente jupiterianas en astrología, no hay más que hacer una lista de los frutos de las uniones de Zeus para convencerse de ello: Afrodita-Venus, Atenea, Artemisa,Helena, Perséfone, las Horas, las Parcas, las Musas, los Dioscuros... fueron algunas de sus hijas; Apolo, Ares-Marte, Argos,Dioniso, Heracles-Hércules, Hermes-Mercurio, Perseo, Tántalo... fueron algunos de sus hijos. ¡Y muchos más!

A ZEUS, EL JÚPITER GRIEGO, LE GUSTÓ TANTO EL PRÍNCIPE TROYANO GANÍMEDES, QUE SE LO LLEVÓ CON ÉL AL OLIMPO.

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EL SOL

3. EL SOL

LOS MITOS DEL SOL EN MESOPOTAMIA El Sol para los antiguos habitantes de Mesopotamia era Shamash, en lengua acadia, y Utu, en sumerio. Era el destructor de las tinieblas, que lo ilumina y aclara todo, eliminando la oscuridad, reinando tanto en el cielo de Arriba como en el de Abajo, aniquilando... Ver mas
LOS MITOS DEL SOL EN MESOPOTAMIA
El Sol para los antiguos habitantes de Mesopotamia era Shamash, en lengua acadia, y Utu, en sumerio. Era el destructor de las tinieblas, que lo ilumina y aclara todo, eliminando la oscuridad, reinando tanto en el cielo de Arriba como en el de Abajo, aniquilando el mal y al que todos los hombres debían adorar, venerar y aclamar. Asistimos, pues, a una verdadera deificación del Sol, pero no sólo de éste, puesto que Shamash-Utu nunca llegará a ser un dios supremo, como lo fue Ra en Egipto.

No era más importante que Nanna, la Luna, o Inanna, Venus, por ejemplo. Es la ocasión de destacar que en la mente de los astrólogos mesopotámicos, cuyas primeras observaciones celestes conocidas datan de finales del V milenio antes de nuestra era, los astros que regían el zodíaco (que para ellos eran 7) no ejercían ninguna onfluencia sobre los hombres. Para ellos, los movimientos armónicos o inarmónicos celestes constituían un lenguaje completo, que sus observaciones astronómicas les permitieron descodificar. Era el lenguaje de los dioses.

LOS MITOS DEL SOL EN EGIPTO
Esta vez, pues estamos ante un dios supremo, el dios de los dioses del antiguo Egipto, el gran dios de Heliópolis, que los mismos griegos bautizaron como ciudad del Sol.

De tal manera, el faraón era considerado ''hijo de ra'', sobre el cual muchas leyendas egipcias contaban cómo su dios creador de todo el universo recorría el cielo en su barca y cómo la serpiente mítica Apopis, cuando cada mañana acechaba la barca de Ra, salía de la sombra del otro mundo y le atacaba, amenazando con sumergir el universo en el caos. Pero en cada ocasión, con ayuda de Seth, hijo de Geb (la tierra) y de Nut (la bóveda celeste), Ra vencía a Apopis.

Padre de todos los dioses, Ra se asoció a otras divinidades que nunca lo pudieron reemplazar. Fue el caso de Amón, que se convirtió en Amón-Ra, dios del Imperio Nuevo de Egipto, cuyos sacerdotes y alto clero, establecidos en tebas, fueron muy poderosos hasta la caída de esta gran ciudad en el siglo VII antes de nuestra era, tomada y saqueada por los asirios. Fue el caso de Ra-Horakhty, dios triunfador, inmortal, cuyo nombre significaba Ra-Horus-del-Horizonte, una de las primeras figuras del monoteísmo, puesto que el faraón Akhenaton (décimo rey de la XVIII dinastía egipcia, entre 1372 y 1354 antes de nuestra era) se inspiró en su nombre para crear el suyo. Fue el caso de Ra-Atum, primero considerado como el dios creador, luego con el aspecto de un anciano luminoso, irradiante como un sol poniente y que se veneró sin duda en Tebas antes que Amón, posteriormente Amón-Ra.

Lo mismo ocurrió con Khunum-Ra, que el primero se consideró el ba o alma de Ra, antes de identificarse con él y representarse bajo el aspecto de un hombre con cabeza de carnero y cuya función de creador de la vida humana era dar forma a un niño en pie, a partir del barro, en su torno de alfarero.

Había muchos más, pero no puedo enumerarlos todos aquí. Sin embargo, como vemos, el culto al Sol estaba presente en todas partes en el antiguo Egipto, sin que por ello podamos realmente reconocer características simbólicas propias del Sol, tal como se define actualmente en el zodíaco.

LOS MITOS DEL SOL EN GRECIA
Evidentemente es en Grecia donde los mitos del Sol resultan más representativos de la idea que los astrólogos contemporáneos tiene de ses astro.

En primer lugar, tengo que hablar de Helios, que, según los griegos, era la mismo tiempo un dios y un demonio. En efecto, según las leyendas míticas que tienen que ver con él, Helios era un Titán, hermano de Eos o la Aurora, a la que precedía cada mañana, y de Selene o la Luna, a la que seguía cada noche. Era un descendiente directo de Urano, el Cielo, y de Gea, la Tierra. En Grecia, Helios se representaba bajo el aspecto de un muchacho cuyos cabellos de oro parecían rayos solares alrededor de su cabeza. Cada mañana le despertaba el gallo, su animal tutelar, y recorría el cielo en un carro de fuego, tirado por 4 caballos, cuyos nombres evocaban el fuego y la luz. Helios tenía el poder de verlo todo sobre la Tierra. Se le denominaba el ojo del mundo.

Entonces vemos que Helios presentaba algunas similitudes con Ra, pero estaba lejos de ser un dios supremo. Por lo que rápidamente fue destronado por Apolo, cuyas leyendas míticas también tienen algunas semejanzas con las cualidades del Sol, tal como son definidas astrológicamente. Como sabreís (me supongo), el Sol representa la voluntad instintiva del individuo en una carta astral, pero también indica las cualidades de coraje, voluntad, fuerza dominadora, autoridad, benevolencia y generosidad. También es el regente del quinto signo del zodíaco: Leo.

Ahora bien, según la mitología griega, Apolo era hijo de Zeus, el dios del Olimpo. Era el dios de la música, sus instrumentos eran la flauta y la lira (cuya invención se le atribuye), y la entregó a hermes que, a cambio, le dio su rebaño. También era un dios de la adivinación y sus oráculos a menudo se transmitían en forma de versos rimados; por ello también fue el dios de la poesía. Además, fue un dios guerrero, capaz de matar a distancia a sus más feroces enemigos con su arco y sus flechas. El Laurel era su planta oracular, que la pitonisa mascaba antes de entrar ent rance y emitir sus oráculos. Finalmente, le eran consagrados muchos animales: el corzo y la cierva, el lobo, el cisne,el milano, el cuervo y el buitre, y sobre todo, por supuesto, el delfín, cuyo nombre evocaba el más célebre santuario construido en honor a Apolo, situado en Delfos. Sin embargo, estas leyendas de dioses míticos que personificaban al Sol sólo nos dan una pequeña idea de las múltiples representaciones de este astro en el pasado.

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SATURNO

4. SATURNO

LOS MITOS DE SATURNO EN MESOPOTAMIA En Sumeria, Saturno era Kayamanu, lo que significa ''el lento''. En akkadio, se le llamaba Ninurta. Sin embargo, parece que a Ninurta, casi siempre asociado a los principios y cualidades de Nabu, también se le denominaba Ninurta pero, en este caso, se... Ver mas
LOS MITOS DE SATURNO EN MESOPOTAMIA
En Sumeria, Saturno era Kayamanu, lo que significa ''el lento''. En akkadio, se le llamaba Ninurta. Sin embargo, parece que a Ninurta, casi siempre asociado a los principios y cualidades de Nabu, también se le denominaba Ninurta pero, en este caso, se trataba de Mercurio, al que los mesopotámicos denominaban Shihtu, es decir, ''el que se eleva''.

De hecho, si comparamos los mitos y las leyendas de Mesopotamia y los de la mitología griega, observamos que los primeros están menos jeraquizados y son más difusos, casi siempre toman diferentes aspectos y que sus cualidades, funciones y también virtudes se confunden o son intercambiables, según los relatos míticos. Por lo tanto, existe una clara distinción entre Kayamanu, Saturno, que es, pues, una representación del astro tal como figura en el zodíaco, y el dios o los dioses cuyas aventuras, peripecias y características pueden asociarse a la idea que tenemos del regente del signo Capricornio en la actualidad.

En cambio en Grecia, como veréis, Cronos y Saturno hacen uno solo.

En todo caso, en Kalah, segunda capital de la antigua Asiria, llamada luego Nimrud, se encontraba el templo de Ninurta, del Ninurta asociado a Saturno, en vez de a Mercurio. Una gran leyenda mítica suya cuenta cómo Ea (Enki en sumerio), la gran divinidad del abismo, de las aguas subterráneas o matriciales, que reina en el Abajo, uno de los tres principales dioses de Mesopotamia junto con An, dios del Cielo, y Enlil, dios de la Tierra, recurrió a Ninurta, hijo del dios Enlil, para luchar contra Anzu. Se trataba de un ave mítica, rápida y poderosa, que tenía la función de mensajero entre Enlil, el dios supremo, y los dioses, y se encargaba de asignar a cada dios el papel y la función que Enlil le había atribuido. Sin embargo, Anzu, aprovechando su posición privilegiada respecto a Enlil, le usurpó su poder, que consistía en determinar el destino de los dioses y de los hombres. En este relato vemos las premisas del relato bíblico que habla de Satán, el ángel caído y que fue su fuente de inspiración. Sin embargo, las armas de Ninurta no servían para combatir a Anzu, pues blandía la tabla de los destinos, lo que le permitía por ejemplo, ordenar que la madera en la que había sido tallado el arco de Ninurta retornara a su árbol, y que la cuerda del arco volviera a colocarse en su lugar inicial, en la piel del cordero. Únicamente una tormente acabó con el demonio, a quien Ninurta cortó las alas, devolviendo a Enlil su poder supremo.

De este relato mítico se deduce que Anzu y sus atributos tienen muchas semejanzas con Cronos, es decir, con Saturno. Sin embargo, este último es el que se asocia con Ninurta, sin duda a causa de su paciencia, perseverancia, tenacidad e incluso belicosidad, atributos típicamente saturnianos, como es sabido, y que le permitieron vencer a Anzu.

LOS MITOS DE SATURNO EN EGIPTO
En el panteón de los dioses egipcios, no existe un dios, propia y totalmente, representativo de Saturno tal como aparece en el zodíaco. Resulta bastante lógico, puesto que la astrología no es una creación del antiguo Egipto, sino que nació en Mesopotamia y, más tarde, ejercería una gran influencia la mentalidad y cultura griegas a través de los caldeos. Sin embargo, los dioses Seth y Thot presentan algunas semejanzas con Saturno. En primer lugar, Seth, porque lucha contra Apopis, la gran serpiente de la noche, y que prestaba ayuda al dios de los dioses egipcio, Ra, que gracias a él podía renacer cada mañana. En esta leyenda mítica encuentro muchos puntos en común con la de Ninurta y Anzu, que acabo de descubriros. En segundo lugar, Thot, que sin duda alguna es un dios lunar, pero asimismo el regente del tiempo, del calendario y del saber, todas ellas cualidades atribuidas a Saturno. Lo cual no pone en duda el hecho de que Thot presente también muchas correspondencias con Hermes-mercurio como, por otro lado, ya he precisado.

LOS MITOS DE SATURNO EN GRECIA
De entrada, señalaré que Cronos, que en Roma se convertirá en Saturno, es un Titán, hijo de Urano, que a su vez es una personificación del Cielo. Así, Cronos es hijo de Cielo-Urano, al igual que Ninurta era hijo de Cielo-Enlil en Mesopotamia.

Según la leyenda mítica que se haría célebra, por instigación de su madre, Gea, la Tierra, cansada de ser madre (Urano y Gea tuvieron innumerables hijos), Cronos mató a su padre, cortándole los testículos. Aun siendo un parricida, se convierte en el dueño del Cielo y se casa con su hermana, Rea, heredando de su difunto padre el poder de conocer el destino y así anticiparse a los acontecimientos. De tal manera, sabiendo que uno de sus hijos le destronaría algún día, puesto que estaba escrito, los iba devorando uno a uno a medida que nacían. Cuando Rea trajo al mundo a Zeus, su sexto hijo, ésta le dio a luz a escondidas y confió el recién nacido a los Curetes, los hijos de la Tierra, a las Ninfas y a Amaltea, la cabra que le amamantó y, en su lugar entregó a Cronos una piedra envuelta en pañales, que éste devoró sin percatarse del subterfugio. Una vez Zeus se hizo adulto, siguió una nueva guerra parricida, de la que salió vencedor el hijo de Cronos y de Rea.

Sin embargo, según la tradición religiosa órfica, menos conocida, Cronos y Zeus acabaron reconciliándose y Cronos se nos presenta en el aspecto de un gran rey, bueno y sensato. Durante su reinado, la Tierra tuvo su Edad de Oro:


''De oro fue la raza de los hombres perecederos que los Inmortales, habitantes del Olimpo, crearon en primer lugar. En aquel tiempo, Cronos reinaba en el cielo: los hombres vivían como los dioses, con el corazón libre de preocupaciones, al abrigo de las penas y de la miseria. Incluso ignoraban la vejez y, siempre con el ánimo vigoroso, disfrutaban de los placeres de los banquetes, lejos de todo mal''.

(Hesiodo, Los trabajos y los días).


LAS DOS DIVINIDADES, THOT Y SETH, PARECEN SER LAS MÁS PRÓXIMAS A SATURNO EN EL PANTEÓN EGIPCIO.

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VENUS

5. VENUS

LOS MITOS DE VENUS EN MESOPOTAMIA Bajo la dirección de Austen Henry Layard se descubrieron en Nimrud, Iraq, en la década de 1840, en los vestigios del palacio de Assurbanipal, muchas estatuas con la eficgie de la diosa que los babilonios denominaron Ishtar, y que también fue la diosa semítica... Ver mas
LOS MITOS DE VENUS EN MESOPOTAMIA
Bajo la dirección de Austen Henry Layard se descubrieron en Nimrud, Iraq, en la década de 1840, en los vestigios del palacio de Assurbanipal, muchas estatuas con la eficgie de la diosa que los babilonios denominaron Ishtar, y que también fue la diosa semítica Ashtart o Astarté, todas ellas procedentes del siglo VIII antes de nuestra era. Sin embargo, los orígenes de esta diosa, cuyas virtudes y cualidades se parecen a las que se otorgan a Venus en astrología, hasta el punto de confundirse, seguramente son mucho más lejanos, pero también mucho más confusos y borrosos, por múltiples y variados. No debe de sorprenderte.

En efecto, en el zodíaco Venus posee una doble naturaleza, ya que este astro rige los signos de Tauro y de Libra; por tanto, propone dos interpretaciones de virtudes femeninas. Ocasionalmente, pues, Ishtar se asocia a Inanna, la grandiosa sumeria, que algunas veces, evidentemente por error, se confundió con Nanna, divinidad masculina de la Luna en Sumeria, como recordaréis (si habéis leído lo referente a la Luna en esta lista). A Inanna-Ishtar se le atribuían cualidades lunares propias de Nanna-Sin, con las que, en cierta forma, podía identificarse sin que fueran propiamente las suyas. En efecto, las cualidades lunares y venusinas se podían confundir fácilmente porque están muy próximas unas a otras, pues tienen puntos en común en lo que se define como virtudes puramente femeninas. Sin embargo, Nanna-Sin, dios de la Luna, e Inanna-Ishtar, diosa del amor, son dos entidades distintas. Y además, en Sumeria, Inanna no es únicamente la diosa del amor, sino también una divinidad guerrera:


¡Altiva soberana, Inanna,
Experta en desencadenar las guerras,
Devastas la tierra y conquista las regiones
con tus flechas desde muy lejos!
¡Aquí abajo y allí arriba, has rugido como
una fiera,
Y atacado las poblaciones!


[Extracto de un poema atribuido a la hija del gran Sargon de Acad (2334-2279 antes de nuestra era), Enheduanna, sacerdotisa de Nanna en Ur, en tiempos de Naram-Sin (2251-2218 antes de nuestra era), recuperado por los divulgadores Jean Bottéro y Samuel Noah Kramer].

De tal manera, la Ishtar babilónica, en la que se inspiraron los griegos para crear los mitos de Afrodita y Perséfone, fue originalmente la Inanna acadia, pero seguramente también Dilbah, la estrella de la mañana, que no era otra que el planeta Venus, de la que todavía se cree sin razón, que es la primera estrella de la noche visible a simple vista.

En realidad, también, y principalmente, lo es por la mañana, aunque el resplandor del sol no nos deja distinguirla en el cielo del amanecer.

Y luego, parece que Anâhitâ, la múltiple diosa que ocupa un lugar de importancia en la Avesta de Zaratustra, y que igualmente es una divinidad guerrera, fue otra inspiradora de los adoradores de Ishtar, a la que los hebreos denominaron Astoreth, ''la vergonzosa'', y a la cual los cristianos, mucho más tarde, convirtieron en uno de los brazos de Satanás, el ángel caído.

Pero además de ser guerrera y vengativa, Ishtar es también una divinidad del amor, una prostituta sagrada, una diosa de los cielos, que movía los astros, los motivaba, los enamoraba.

De tal modo, los babilonios bautizaron el zodíaco como ''el cinturón de Ishtar''. Asimismo, todo lo que tenía que ver con la adivinación, con los oráculos y con la magia era de su incumbencia.

LOS MITOS DE VENUS EN EGIPTO
Así como en Egipto abundan las divinidades femeninas asociadas a la fecundidad, la magia, la muerte y la guerra, la figura que las supera a todas, que reúne y sintetiza todas sus cualidades es, por supuesto, Isis, la hechicera, hermana y esposa de Osiris. Nadie duda que desempeñó un papel preponderante en el espíritu del clero egipcio, donde los sacerdotes ejercieron un poder paralelo al del faraón, incluso a veces sustituyéndole o gobernando este gran país en la sombra. Es cierto que ocupó un lugar esencial en la jerarquía de las divinidades tutelares, tan numerosas en las civilizaciones antiguas, para acabar identificándose con algunas de ellas y tomar su lugar.

Además, esta diosa a la que los egipcios atribuían virtudes y poderes excepcionales causó impresión mucho más allá de Egipto. Así pues, en Grecia, en Chipre, en Creta, las cualidades de Artemisa, de Hécate y de Perséfone, se asociaron a las suyas.

Y en el año 80 a.C., en Roma, el emperador Calígula hizo construir un templo en el Capitolio, dedicado a isis.

Isis, tanto podía ser tranquila como peligrosa, a veces protectora, benévola, y salvaba o devolvía la vida, otras veces la quitaba de forma radical echando maldiciones o empleando la magia negra, cuyos secretos poseía. Pero, normalmente, era apreciada como una mujer cariñosa, de cualidades humanas innegables.

LOS MITOS DE VENUS EN GRECIA
Finalmente, aquélla en la que se inspiraron los romanos para crear el mito de Venus, diosa del amor, fue la Afrodita griega. Pero como ya hemos visto, Afrodita, la prostituta sagrada, solamente es un aspecto de Ishtar, aunque los griegos distinguieran a Afrodita Urania, que encarnaba el amor espiritual, de Afrodita Pandemos, que representaba el amor carnal.

Por eso, en Grecia, encontramos otra divinidad que, según la leyenda mítica, sufrió lo que se puede considerar un verdadero descenso a los infiernos, al ser secuestrada por Hades, el dios de los muertos y del que acabó convirtiéndose en esposa.

Se trata por supuesto de Perséfone, cuyo nombre significa ''que conlleva la destrucción'' y cuya desaparición llevó a Deméter, su madre. furiosa de rabia por haber perdido a su hija, a esterilizar la tierra. Por último, aún queda el carácter guerrero de ishtar que, en Grecia, fue encarnado por Atenea, cuyo nombre deriva directamente de Anâhitâ, que fue a su vez una divinidad femenina imperial aparecida mucho antes que Ishtar.



SI BIEN ISIS ES LA PRINCIPAL VENUS EGIPCIA, OTRA DE LAS MÁS IMPORTANTES ES HATHOR, DIOSA MADRE.

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PLUTÓN

6. PLUTÓN

LOS MITOS DE PLUTÓN EN MESOPOTAMIA En Sumer, y luego en Akkad, Plutón no era conocido. Asi, aproximadamente hacia el siglo VII antes de nuestra era, cuando apareció el concepto caldeo y babilónico de la transmigración del alma (es decir, del recorrido que hace el alma a través de las 7 esferas... Ver mas
LOS MITOS DE PLUTÓN EN MESOPOTAMIA
En Sumer, y luego en Akkad, Plutón no era conocido. Asi, aproximadamente hacia el siglo VII antes de nuestra era, cuando apareció el concepto caldeo y babilónico de la transmigración del alma (es decir, del recorrido que hace el alma a través de las 7 esferas, justo antes de encarnarse en la Tierra y justo después de la muerte física, pero en el sentido inverso), sólo se hace alusión a los 7 astros-dioses primordiales, de los que ya he hablado en esta lista. Para los astrólogos modernos, no se trata de astros, ni de características astrológicas que pueden ponerse en el camino de lo que serán Urano, Neptuno y Plutón.

Sin embargo, el principio de un gran Caos primordial, de donde surgió toda existencia física y a donde ésta vuelve de forma fatal después de la muerte, así como este ciclo de la vida y de la muerte (las cuales se reúnen en un lugar divino al mismo tiempo que maldito), no sólo se encuentran en Mesopotamia, sino también en todas las Cosmogonías del mundo.

A partir de estas creencias nació el mito de Plutón y se definieron sus características, que tanto están relación con la muerte, como con la vida, según un principio de regeneración constante. Esto se entiende fácilmente cuando se analiza a este astro desde la óptica de la astrología hebraica y su relación con la letra-Número mem.

En la actualidad, la vida y la muerte se hallan separadas, e incluso opuestas, hasta tal punto que nos cuesta considerar que la muerte no es un final, es decir, el final de todo lo que conocemos en vida. Sin embargo, aunque nuestros antepasados, al igual que nosotros, se sintieron angustiados, e incluso atormentados, por la muerte, no por ello la separaron de la vida. Y el gran principio de regeneración, que a menudo se produce en la muerte o que es su fruto (y sin el cual la vida en la naturaleza no podría transmitirse, proseguir, durar), formaba parte integrante de sus creencias. Es lo que aparece claramente en un poema sumerio que nos cuenta cómo Ishtar-Inanna se arriesgó voluntarimanete a descender hasta los Infiernos, situados en el mundo de Abajo, cuyo dios indiscutible era Enki-Ea.

La recibió Ereshkigal, la guardiana y soberana de los Infiernos, que la despojó de todos sus talismanes y poderes, para que se quedara ahí eternamente muerta. Pero gracias a la intervención de Enki-Ea, volvería a la vida y saldría triunfante y regenerada del mundo de los Muertos. Luego, durante toda su vida, sería condenada a vivir seis meses en la Tierra y seis meses en los Infiernos. Por supuesto, los mitógrafos griegos se inspiraron en este poema (que conocían, pero cuyo rastro los astrólogos e historiadores no encontraron hasta el siglo XX), cuando compusieron la historia mítica de Perséfone, otra figura de Venus que tanta relación tiene con las características de Libra, como he subrayado anteriomente en esta misma lista.

Por otro lado, es interesante destacar que, según este poema sumerio, si bien el dios del mundo de Abajo es Enki-Ea, dios de las ''Aguas fertilizadoras'' que vuelven fecunda a la tierra, los Infiernos, donde también reina, son vigilados por una mujer, Ereshkigal, cuyo marido no es otro que Nergal, es decir, Marte. Volvemos a ver la relación daleth-Marte y mem-Plutón de la astrología hebraica.

LOS MITOS DE PLUTÓN EN EGIPTO
El dios de los Muertos, el dios que muere, pero cuya alma puede vivir eternamente después de haber atravesado y superado muchas pruebas, siguiendo el recorrido que une el mundo de los vivos con la vida eterna, era, evidentemente, Osiris, el hermano-esposo de Isis. En muchos aspectos, se parece al Enki-Ea mesopotámico, puesto que también se trata de un dios civilizador y un dios de la vegetación, de la cual sabemos que nace, muere y renace cada año. Junto a Osiris, a menudo hallamos a Anubis, es decir, Inpú o Anepú en egipcio, dios de la Necrópolis, el guardián de la morada o país de los Muertos, el inventor de la momificación, y que se representa con el aspecto de un perro o chacal tumbado, o bien de un hombre con cabeza de perro, con el hocico cuadrado y largas orejas erguidas.

LOS MITOS DE PLUTÓN EN GRECIA
A propósito de Anubis, ¿cómo no pensar en Cerbero, el ''perro de Hades'', el guardián del umbral del Imperio de los Muertos, que prohibía la entrada a los vivos y cuyo nombre significa ''demonio del abismo''? Según las leyendas míticas relacionadas con él, Cerbero era un monstruo con 3 cabezas de perro, una cola de serpiente aterradora y la espalda cubierta por multitud de cabezas de serpientes.

Pero, evidentemente, Hades, es decir, ''el Invisible'', era el que reinaba en el reino de los Muertos, según los griegos. Hades era hijo de Cronos y Rea, por consiguiente, hermano de Zeus-Júpiter y Poeidón-Neptuno, entre otros. Después de que Zeus asesinara a su padre, se repartieron el reinado del mundo entre 3 dioses: el Cielo era el reino de Zeus, el Mar el de Poseidón, y los Infiernos o el mundo subterraneo, el de Hades.

Al igual que Ereshkigal, la soberana de los Infiernos se Sumer, Hades era un dios despiadado. De tal modo, velaba para que nadie pudiera abandonar el reino de los Infiernos una vez había entrado en el mismo.

A ello le ayudaban muchos demonios o genios maléficos. Uno de éstos, Caronte (nombre asignado a la única luna del astro Plutón), era considerado el barquero de las almas difuntas, que conducía en su barca por el río que unía el país de los vivos con el reino de los Muertos, de donde no se volvía. Se representaba bajo la forma de un demonio alado con unacabellera hirsuta entremezclada de serpientes, que, por otro lado, se convertiría en el ''demonio de los muertos'' de los estruscos, unos siglos más tarde. Para terminar la travesía, los muertos tenían que pagar un óbolo a Caronte. Por eso en la Grecia antigua, figuraba la costumbre de colocar una moneda en la boca de los cadáveres antes de amortajarlos, con la que pudieran pagar la travesía.


CERBERO, EL PERRO DE HADES, DIOS GRIEGO DEL REINO DE LOS MUERTOS, ERA UNO DE LOS GUARDIANES DE LOS INFIERNOS. CASI SIEMPRE SE LE REPRESENTA CON TRES CABEZAS.

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NEPTUNO

7. NEPTUNO

LOS MITOS DE NEPTUNO EN MESOPOTAMIA Al igual que Urano y Plutón, Neptuno no era un astro-dios de los que dominaban uno de los 12 signos del zodíaco. Sólo después de su localización (que estableció Urbain Le Verrier en 1846 a partir de ciertas perturbaciones de Urano) y de su primera observación... Ver mas
LOS MITOS DE NEPTUNO EN MESOPOTAMIA
Al igual que Urano y Plutón, Neptuno no era un astro-dios de los que dominaban uno de los 12 signos del zodíaco. Sólo después de su localización (que estableció Urbain Le Verrier en 1846 a partir de ciertas perturbaciones de Urano) y de su primera observación real en el telescopio del astrónomo J.G. Galle, el 23 de septiembre de 1846, fue integrado en el zodíaco por parte de los astrólogos de la primera mitad del siglo XIX, que lo convirtieron en el regente del signo Piscis.

A mi entender, Júpiter mantendría su supremacía sobre el signo Piscis, y Neptuno tendría un papel secundario, aunque ciertamente nada despreciable, transformando, afinando o precisando algunas cualidades inherentes al primer regente de los signos Sagitario y Piscis. Al respecto, observaréis que ambos signos del zodíaco presentan algunas analogías en los sectores de la inteligencia superior, de la vida espiritual y la elevación del espíritu. En efecto, el espíritu superior, filosófico o religioso, se atribuye normalmente al signo Sagitario, mientras que el espíritu práctico y la sociabilidad son características del signo Géminis, su opuesto. El signo Piscis también tiene que ver en parte con el espíritu superior y la vida interior, en el sentido que está relacionado con la renunciación, la mística, la vida religiosa, la meditación, etc.

Además, se puede observar que el eje Géminis-Sagitario del zodíaco corresponde a un eje Mercurio-Júpiter, ambos respectivos regentes de estos signos. Sucede exactamente lo mismo con el eje Virgo-Piscis, al tener ambos signos los mismos regentes respectivos.

Estas precisiones son muy importantes si se quiere comprender el significado del mito sumerio de Oannes, dios civilizador de Mesopotamia, que es una representación ideal de Neptuno, astro que a menudo causa desconcierto entre los astrólogos más experimentados de nuestro tiempo.

Es cierto que se olvida con demasiada frecuencia que, bajo la doble influencia jupiteriana y neptuniana, es cuando se ha desarrollado nuestra moderna y tecnológica civilización, en el último tercio de la era Piscis, ahora bien, como acabo de decir, Oannes es un auténtico dios civilizador.

Esto es lo que explica el sacerdote, astrólogo e historiador caldeo Beroso, emigrado a Grecia y fundador de la primera escuela de astrología, en la isla de Cos hacía el año 300 antes de nuestra era. En su opinión, mientras la humanidad vegetaba y llevaba una existencia inculta y primitiva, un monstruo fabuloso surgió del mar Rojo, con cuerpo de pez gigante, con dos cabezas colocadas una encima de la otra y dos pies de hombre, e inició a los hombres en la escritura, las ciencias y las técnicas en la construcción de casas, en la fundación de ciudades, en los trabajos de regadío y agrícolas, etc. En resumen, si nos atenemos a esta leyenda mítica revelada por Beroso, Oannes, dios procedente del mar, que estaba entre los hombres durante el día y volvía a la mar al caer la noche, por lo tanto, era un anfibio, se lo enseño todo a los hombres. Más tarde, siempre según lo que nos dice Beroso, otros seres semejantes aparecieron y siguieron su iniciación para con los hombres. A estos seres monstruosos, maravillosos y fabulosos se les llamaba los ''siete brillantes apkallu''.

LOS MITOS DE NEPTUNO EN EGIPTO
Por razones evidentes, los egipcios concedían mucha más importancia al Nilo y a su Delta que al mar Mediterráneo, que bordea el norte de Egipto, o al mar Rojo, que se encuentra al este.

Por lo tanto, no es posible encontrar un dios egipcio relacionado directamente con el Oannes sumerio, este iniciador llegado del fondo de los mares.

En cambio, en Ptah, el dios tutelar de Menfis, y en la diosa Hatmehyt, asociada a Banebdjedet, el dios carnero de Mendes, encontramos figuras míticas que presentan algunos puntos en común con Oannes y, por consiguiente, con Neptuno. En efecto, Ptah es, como su nombre indica ''el que abre'', o dicho de otra forma ''el que inicia''. Es creador a través de la palabra, inventor de la ciencia y de la técnica, y por ese motivo se convertirá en el protector de los artesanos.

Sin duda, Banebdjedet era el dios carnero, pero su atributo era una diosa pez, y se consideraba el padre de Harpócrates, es decir, del Horus niño, representación del Sol naciente, símbolo de la eterna juventud y de la inmortalidad.

LOS MITOS DE NEPTUNO EN GRECIA
En la Grecia antigua, en cambio, el mito y las leyendas vinculadas a Posidón están un poco más directamente relacionadas con el Oannes mesopotámico, pero sobre todo las leyendas míticas griegas le convierten en un dios que reina en el mar.

Según éstas, Posidón, dios feroz, a veces violento como la tormenta, es pos supuesto muy prolífico, ya no tiene un papel civilizador, excepto en un punto, como veréis.

A veces se le ha confundido con Océano, hijo de Urano (el Cielo) y de Gea (la Tierra), el mayor de los Titanes, pero Posidón es nieto de Urano y Gea, ya que es hijo de Cronos y Rea, y hermano mayor de Zeus, quien le salvó de la voracidad infanticida de su padre.

Sin embargo, Posidón, que se solía representar armado con su tridente, el arma de los pescadores de atún, conduciendo su carro arrastrado por una especie de monstruos marinos fantásticos, mitad caballos, mitad serpientes de mar, sí uqe era efectivamente el señor del mar. La Atlántida, sea mito o lyenda, tal vez lo descubramos algún día, era, pues, la isla de Posidón. Ahora bien, esta famosa Atlántida, una especie de El Dorado, de ciudades magníficas rebosantes de riquezas y tesoros, fundada por Atlas, y cuyos habitantes, los atlantes, parecían ser especialmente evolucionados, instruidos y sabios, no deja de recordarme el mito de Oannes de los sumerios.

Por eso, en cuanto a Neptuno, nunca hay que perder de vista su aspecto iniciador y civilizador, considerado el octravo superior de Mercurio, como nos demuestran los mitos y letendas, relacionados con el mismo.



AL PRINCIPIO, EN EL PANTEÓN DE DIVINIDADES GRIEGAS, NEPTUNO ERA EL DIOS DE LAS AGUAS. NO SE CONVIRTIÓ EN EL DIOS DEL MAR HASTA QUE FUE ASIMILADO A POSIDÓN (POSEIDÓN).

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MERCURIO

8. MERCURIO

LOS MITOS DE MERCURIO EN MESOPOTAMIA Una de las características de este astro, que le distingue de todos los demás, es que casi siempre permaneces en la estela del Sol. De manera que es casi imposible observarlo a simple vista, a no ser una vez al año y sólo durante unas horas, en Europa... Ver mas
LOS MITOS DE MERCURIO EN MESOPOTAMIA
Una de las características de este astro, que le distingue de todos los demás, es que casi siempre permaneces en la estela del Sol. De manera que es casi imposible observarlo a simple vista, a no ser una vez al año y sólo durante unas horas, en Europa, evidentemente al caer la noche, en otoño y sobre todo en primavera, aunque en condiciones meteorológicas excepcionales y adecuadas.

En efecto, tiene que coincidir con un cielo brumoso o ligermanete nublado para que pueda verse.

Los factores que deben confluir para su observación son sin duda la causa del carácter ambiguo, inestable y fugaz, que los antiguos astrólogos le atribuyeron, pero también de su papel de mensajero entre los dioses y los hombres, puesto que está constantemente en la estela del mayor dios del cielo (el Sol), de quien tal vez sea el servidor, el que le sigue.

Sin embargo, en Mesopotamia, la rueda zodiacal, situada en uno y otro lado de la eclíptica, se denomina ''Camino del Sol, de la Luna'', y se suponía que todos los astros seguían el camino de Nanna (la Luna), puesto que se trataba de una astrología lunar. Nabú (Mercurio) sigue, pues, el camino de la Luna.

Es el regente de Mash-Ta-Ba o los Grandes Gemelos, que se convirtieron en Géminis, el tercer signo del zodíaco mesopotámico, y al que los babilonios no llegarán a dar su estructura definitiva de 12 signos, que conocemos y todavía hoy utilizamos, hasta principios del siglo V antes de nuestra era.

Mercurio también se llamaría Shihtu, es decir, ''el que se eleva''.

LOS MITOS DE MERCURIO EN EGIPTO
Pero es sobre todo en el panteón de los dioses tutelares del antiguo Egipto donde aparece una representación del astro Mercurio, en el cual los griegos se inspiraron mucho, como veréis, y que tiene muchos puntos en común con las características que los astrólogos le atribuyen y le otorgan todavía.

Se trata de Thot, dios de los escribas, astrónomos, curanderos, así como de los contables, de los Misterios, del Mago, el escriba de los infiernos, que desempeña un papel primordial en la jerarquía divina egipcia y al que se representa con el aspecto de un hombre ibiocéfalo (es decir, con una cabeza de ibis), cuyo pico puntiagudo sería un símbolo del espíritu práctico, pero que también hace alusión, por su forma, a una media luna. Puesto que en Egipto, y a pesar de los atributos y parecidos tan similares que presenta con los que se conceden normalemente a Mercurio en astrología, Thot es un dios lunar. Sin embargo, las ''decisiones del dios supremo, primero debían ser dictadas a Thot para convertirse en operativas. El que realiza una copia y se encarga de promulgarlas. [...] Una vez una decisión ya pasa a estar registrada por escrito, Thot vigila personalmente su aplicación, haciendo saber su contenido verbalmente a su destinatario, si se trata de un caso de excepción, o bien informando del mismo modo a la compañia de dioses, si se trata de un asunto de alcance más general. Este procedimiento implica muchas idas y venidas, lo que explica por qué Thot sirve de intermediario entre los demás dioses, tomados colectiva o individualmente, y su soberano, o incluso de mensajero, todas ellas actividades que sólo derivan de su función principal''. (Dimitri Meeks, Christine Favard-Meeks, Los dioses egipcios).

En Thot, dios lunar, encontramos, pues, todas las actividades a las que se entrega el nativo que tiene un Mercurio fuerte en su carta astral: escritor, secretario, corresponsal, informador, mensajero, intermediario, etc. La palabra y la escritura son funciones del intelecto. Éstas eran las funciones de Thot. Y también son las de Mercurio en astrología.

LOS MITOS DE MERCURIO EN GRECIA
El dios mítico griego con el que se identificaba Mercurius o Mercurio, dios romano de los comerciantes y viajeros, pero también de los ladrones, es Hermes, al que los griegos representaban con el aspecto de un joven llevando unas sandalias aladas, símbolos de elevación (ahí existe una clara alusión a Shihtu, ''el que se eleva'', el dios babilónico), y con un sombrero de fieltro, no muy alto y de ala ancha, que en Roma se denominaba petasus, o el petaso, y que tanto en Italia como en Grecia se llevaba para protegerse del sol y de la lluvia. Por eso, los artistas griegos cuando dibujaban o pintaban un viajero, siempre lo representaban con un petasus.

Este mismo sombrero lo lleva también el personaje que figura en el primer arcano mayor del tarot adivinatorio, el Mago, que revela efectivamente cualidades típicamente mercurianas: inteligencia, espíritu de iniciativa, habilidad manual e intelectual, etc.

Según la leyenda mítica, Hermes era hijo de Zeus y de Maya, denominada la abuela, a su vez nieta de Atlas, quien llevaba sobre sus hombros la bóveda celeste y que, según la leyenda, era uno de los hijos de Urano.

Así pues, según los mitógrafos griegos, Hermes era nieto de Cronos, por parte de padre, y de Urano, por parte de madre, e hijo de Zeus.

Astrológicamente, teniendo en cuenta que los griegos se inpiraron mucho en la cultura babilónica y egipcia, deduzco que Mercurio es un producto de Júpiter y un subproducto de Saturno y Urano. Si a ello le añadimos el hecho de que, según los egipcios, Thot, cuyos atributos se corresponden totalmente con los que los griegos y los romanos otorgaron a Mercurio, era un dios lunar, se puede ver en Maya, madre de Hermes, una figura lunar, y así llegar a la conclusión de que Mercurio presenta cualidades derivadas de la Luna y de Júpiter, por una parte, y de Saturno y urano, por otra.

Como véis mediante este ejemplo, al estudiar la historia de los mitos de los astros tal como fueron recreados en la Antigüedad, podríamos descubrir actualmente una nueva perspectiva para cada uno de los regentes del zodíaco.

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URANO

9. URANO

LOS MITOS DE URANO EN MESOPOTAMIA Sabemos que en esta antigua civilización, cuna de nuestra cultura, de la escritura, de la ciencia de los números y de la astrología, los astros-dioses eran siete. Por eso, aunque en los mitos asidos fue relativamente fácil encontrar las correspondencias con... Ver mas
LOS MITOS DE URANO EN MESOPOTAMIA
Sabemos que en esta antigua civilización, cuna de nuestra cultura, de la escritura, de la ciencia de los números y de la astrología, los astros-dioses eran siete.

Por eso, aunque en los mitos asidos fue relativamente fácil encontrar las correspondencias con las características atribuidas al Sol, a la Luna, a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, en astrología, para el caso de Urano, que ahora me ocupa, no fue tan simple, ni tampoco para Neptuno y Plutón, como veréis a continuación.

Sin embargo, si sé que los mitos elaborados por los griegos, que todavía hoy son una referencia, estaban inspirados, a su vez, en las fuentes legendarias y míticas de Akkad y Babilonia, deberé, por tanto, poder encontrar historias y personajes, también míticos, cuyas aventuras y características presenten analogías con Urano. Éste es el caso del dios que los akkadios llamaban Anu y los sumerios An, es decir, el Cielo, que reinaba en el Arriba.

Para la cosmogonía akkadia, es decir, la creación del mundo según Akkad, Anu creó los cielos. Así, al principio de un tratado de astrología que data del milenio III antes de nuestra era, leemos: ''cuando Anu, Enlil y Ea, los grandes dioses, reunidos en consejo (purhum) establecieron los designios (usurati) de los cielos y de la tierra y los confiaron a los grandes dioses'' (citado por Elena Cassin, directora de investigación del CNRS, Centro Nacional de Investigación Científica de Francia).

Según la leyenda mítica que ya mencioné ampliamente al hablar de los mitos de Júpiter, Anu no intervino cuando Tiamat amenazó con sumergir el mundo en el caos. Entonces, fue Marduk, representación de Júpiter en Mesopotamia, quien consiguió vencerle y devolver a Anu la tabla de los destinos que Tiamat le había robado. Además, según el mito de Atrahasis, el Gran Sabio, héroe en el cual se inspiraron los redactores del Génesis creando el mito bíblico de Noé, Anu es considerado el padre de los Siete Anunnaki, los grandes dioses cuyos esclavos y servidores eran los Igigi, dioses inferiores que se pueden considerar los antepasados de los hombres. Ahora bien, fue Anu quien defendió a los Igigi cuando éstos, agotados por sus trabajos excesivamente duros, se rehelaron, y sus lamentos alcanzaron los cielos.

Como veis, Anu no resistió al caos, pero se solidarizó con aquellos que trabajaban, sufrían, se lamentaban y se rebelaban. ¿No son éstas las típicas características de Urano?

LOS MITOS DE URANO EN EGIPTO
Si comparamos a Urano con el Cielo, como fue el caso de Mesopotamia con Anu, y tal como sucederá a continuación con Urano en Grecia, nos inclinaremos a ver en Nut, diosa del Cielo, una representación mítica de este astro en Egipto. Sin embargo, Nut sólo designa la bóveda celeste, mientras que su hermano y esposo, Geb, representa la tierra firme.

Se trata, pues, de dos representaciones del Cielo y de la Tierra, separados por su padre, Shu, como también lo fueron, según la leyenda mítica asiría, después que Marduk hubo atravesado el cuerpo de Tiamat con una flecha mortal. Tenemos que remontar más, pues, en la jerarquía del panteón divino del antiguo Egipto.

El padre de Nut y de Geb es, por lo tanto, Shu, el dios cósmico, personificación de la atmósfera terrestre, que casi siempre se representa de pie, con los brazos hacia arriba para sostener a Nut, el Cielo, su hija, mientras que entre sus piernas se encontraba Geb, la Tierra, su hijo.

Una vez más, la atmósfera no bastó para representar perfectamente los elementos que evoca Urano. Sin embargo, Shu y su hermana, Tefnut, que simbolizaba a su vez la humedad, fueron la primera pareja divina engendrada por Atum, el dios creador por excelencia, que fue más tarde asociado a Ra y se convirtió en un dios solar.

La figura alusiva de Urano en Egipto debemos verla, por lo tanto, en el Atum original, tal como fue concebido antes de ser identificado con Ra para convertirse en una representación del Sol poniente.

LOS MITOS DE URANO EN GRECIA
Urano, el Cielo fecundo, el dios que los griegos denominaban el ''Rey de las montañas'', simplemente porque el Cielo, que para ellos era su personificación, está evidentemente más elevado que las montañas, era tanto el hijo, como el hermano, como el esposo de Gea, la Tierra. Se suponía que el vasto Cielo cubría todo el cuerpo de la Tierra, por ello Urano tuvo tantos hijos de Gea, y por ello esta última, agotada de su prolífico esposo, consiguió que uno de sus hijos, Cronos, le cortara los testículos a su padre.

Sin embargo, aunque esta desventura mítica, a la cual el psicoanálisis hizo mucho caso (viendo en ella un parricidio castrador de consecuencias simbólicas y psicológicas, por supuesto, edificantes), parezca ser la más conocida, también existe otra, atribuida a Urano y que me parece más interesante.

Cuenta que este dios fue el primer rey de los atlantes, es decir, el rey de la famosa y no menos mítica y legendaria Atlántida, de la que todavía hoy no se ha encontrado ningún rastro arqueológico e histórico serio.

Ahora bien, los atlantes, tal como se presentan en esta tradición, dan la impresión de tener una gran sabiduría y un gran saber. Y Urano fue quien trajo la civilización y la cultura entregándoles, por ejemplo, los secretos del calendario y los movimientos de los astros, así como las previsiones que podían deducir de ellos.

Así, al igual que Anu en Mesopotamia, Urano poseía también una especie de tabla de destinos que le permitía predecir el futuro. Por tanto, los atlantes tienen muchas semejanzas con los Anunnaki.

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LA LUNA NEGRA

10. LA LUNA NEGRA

LOS MITOS DE LA LUNA NEGRA Como ya sabéis, la Luna negra no es un astro, sino un punto ficticio. Lo que indica en el zodíaco de la carta astral es tan original, entra tan poco en el orden de cosas establecidas e identificables, en las que tendemos a creer actualmente, que los astrólogos han... Ver mas
LOS MITOS DE LA LUNA NEGRA
Como ya sabéis, la Luna negra no es un astro, sino un punto ficticio. Lo que indica en el zodíaco de la carta astral es tan original, entra tan poco en el orden de cosas establecidas e identificables, en las que tendemos a creer actualmente, que los astrólogos han terminado por ocultarla y relegar las informaciones que revela y las interrogaciones que despierta a los confines de la astrología en desuso y polvorienta, que no se basa en ningún fundamento serio.

Paradójicamente, el entusiasmo por la psicología (por parte de aquellos que, en cualquier tiempo, época, lugar y desde cualquier punto de vista, siempre se han interrogado sobre ellos mismos y han tenido sed de conocerse mejor y comprender a los demás) es lo que ha devuelto la afición por los principios enunciados por la Luna negra.

¿QUÉ NOS DICE LA LUNA NEGRA?
Es imposible hacer alusión a los mitos y a los múltiples aspectos adoptados por la Luna negra en el mundo y en los tiempos más remotos de la historia de la humanidad sin, previamente sumergirnos en su universo, sin impregnarnos de los mensajes que transmite, de lo que representa y de lo que todavía nos dice. Puesto que la Luna negra es un concepto actual, que no ha envejecido con el transcurso de los siglos y milenios. Está vivo en cada uno de nosotros, pero actúa sin que lo sepamos, ya que casi siempre, más que ser conscientes de quiénes somos y cómo estamos hechos, pensamos, actuamos y vivimos tan directamente que, a veces, nos engañamos.

Para comprenderlo, debemos aceptar el hecho de que en cada uno de nosotros hay una zona sombría, oscura, e impenetrable (de ahí el adjetivo de ''negra''), provista de cualidades femeninas de receptividad, de una función creadora y de una fuerza caótica regeneradora (de ahí su nombre de ''Luna''). Esta zona oscura es indomable. No se puede domesticar ni someter. En cambio, se la puede ignorar, rechazar o inhibir. Pero al intentarlo, no la hacemos desaparecer, puesto que cuanto más la ignoramos, voluntaria o inconscientemente, sus efectos son más temibles y poderosos.

Esta zona oscura, que reside en cada uno de nosotros, nos induce, pues, a no aceptar jamás lo inaceptable, a no tomar ningún compromiso ni hacer concesiones respecto a algunos puntos de nuestra vida.

Así, se puede considerar que pone de relieve el hecho de que, en alguna parte de nosotros, una fuerza nos obliga a no ceder jamás ni resignarnos, ni estancarnos, ni decaer. Entonces se expresa en nuestra vida en forma de exorcismos, que pueden manifestarse en el transcurso de accidentes, dramas pasionales, ataques de locura, enfermedades graves..., todas esas cosas que nos hacen perder nuestras facultades y a veces también la razón, o que nos hacen salir de la normalidad, como para volver a llamarnos al orden.

Por tanto, el mensaje sutil que nos trae la Luna negra es que nadie debe de ignorar quién y cómo es, de qué está hecho, lo que son todos sus pensamientos y actos, y no debe conformarse en ver en sí mismo lo que le gusta, le complace, le da seguridad y le conforta.

La Luna negra deroga las prohibiciones y hace caer las máscaras, denuncia los prejuicios, los lugares comunes y los tópicos.

En conclusión: molesta, provoca y sacrifica.

LILIT, MITO UNIVERSAL DE LA LUNA NEGRA
La Luna negra es Lilit. En primer lugar fue una diosa sumeria, sin duda anterior a Sin-Nanna, la Luna, que, como ocurría a menudo en la Antigüedad, se trataba de una divinidad masculina y no femenina, al contrario de los atributos actuales de la Luna.

En cuanto a Lilit, es una diosa. De esto no hay ninguna duda. Y sus cualidades son tanto lunares como venusianas, e incluso ligeramente uranianas y plutonianas. es, pues, un mito muy complejo e inclasificable.

El nombre de Lilit procede de la tradición hebrea Lil, que significa'' noche'', ''oscuridad'', ''penumbra'' y también ''época desgraciada'' y ''calamidad'', por otro lado Lilit significa ''lechuza'', ''mochuelo''. Su nombre también significa ''reina de las diablesas'', de igual modo Lilha se refiere al color lila (muy usado por cierto tipo de personas en épocas de reivindicaciones, en ciertas mujeres aparece hasta en el color de sus labios).

A juzgar por las leyendas bíblicas relacionadas con ella, Lilit era una especie de Satán en femenino, es decir, una divinidad caída, que no sólo desafió a Yahvé, sino que penetró en el sentido divino y sagrado de los misterios de su nombre, arrogándose así su poder y reinado en su presencia después de apoderarse de sus alas.

En Sumer, se la representaba desnuda, en pie sobre dos leones tumbados, con una corona lunar, provista de dos largas alas, que partían de sus hombros, pegadas a la espalda, con pies de un lagarto y acompañada de dos lechuzas. Con ambas manos, levantadas, sostenía un símbolo: el de Ishtar-Inanna-Afrodita-Venus.

Los cabalistas de la Edad Media con certeza se inspiraron en esta figura cuando crearon los 22 arcanos mayores del tarot, especialmente el del Diablo.

LOS MÚLTIPLES ROSTROS DE LILIT
Es importante recordar que cada cultura describe a un mismo arquetipo en función de su estado evolutivo o de sus condiciones sociales.

Lilit la insumisa: En el mito hebreo se cuenta que fue la primera mujer (se conoce a Lilit como esta primera mujer, anterior a Eva), creada al mismo tiempo que Adán, pero no de una de sus costillas, como se relata en Génesis 2.22, sino con él, directamente de la tierra, como dice antes en Génesis 1.27. "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y varona los creó." (repito varón y varona, así viene escrito en hebreo).

Para los hebreos es el modelo de mujer que se niega a someterse al marido, es la enemiga de Eva y representa la instigadora de los amores ilegítimos, la perturbadora del lecho conyugal. Lilit rehusó a someterse a su marido y le abandono, ella le dice a Adán: "Somos iguales, puesto que venimos de la tierra". Cuando le dice esto surgen los desacuerdos y las desavenencias, pero en realidad la disputa consiste sobre quién debe tener mayor autoridad. En "Enciclopedia Judaica" se dice que "Lilit consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía". "¿Por qué he de acostarme debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual". Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó.

En su desesperación Lilit invoca el inefable nombre de Yahvé, y de inmediato se le conceden alas con las que huye del Paraíso trasladándose a su presencia; ruega (cosa extraña en Lilit) a Yahvé que por ser conocedora de su verdadero nombre y por tanto igual que Él, (refiriéndose a Dios) que la aceptara como compañera suya. Negóse Yahvé a sus pretensiones y Lilit le amenaza (este es el primer chantaje de la historia) con revelar su nombre a Adán, para ser ambos como Él. Para evitar que eso ocurriera, Yahvé la expulsó del Paraíso. También se dice que la pareja nunca encontró la paz, principalmente porque Lilit, no queriendo renunciar a su igualdad, polemizaba con su compañero sobre el modo y la forma de realizar su unión carnal.

En otros lugares se cuenta que Lilit fue infiel a Adán y se dejo seducir por Satanás y se marchó con él. Si interpretamos a Satanás con el materialismo y el consumismo se puede deducir que este modelo femenino se decanta hacia la seguridad material y rompe o deja en segundo plano la relación idílica con el hombre, pesa más en ella la realidad material que lo espiritual. Pero cuando más logra sus propósitos más crece la sombra de su Lilit.

Lilit de los sumerios y babilonios: Los sumerios y los babilonios la consideraban como un ser que habita en el mundo inconsciente de los sueños. Para ellos era un súcubo que visitaba a los hombres en sus sueños, de esta relación nacían monstruos sin cara; además tenía muchos servidores que de forma parecida procuraban seducir a los hombres en sus sueños. Era pues la princesa de los súcubos, una seductora y devoradora de hombres. Cuando esta mitología entronca con la hebrea, unen a Lilit con Asmodeo (Asmodeus), en el persa Aëshma- dev ''el espíritu de la concupiscencia''. También en persa Asma Daëva, significa el demonio de la sensualidad, que se identifica con Belcebú.

Pandora, la Lilit griega: Mientras que los griegos describían a este arquetipo como Pandora, la primera mujer creada por Zeus quién ordenó a Hefestos su elaboración; además solicitó la colaboración de Atenea (la Sabiduría) que le cedió sus vestiduras y la ciñó con su cinto; Hermes le transfirió sus cualidades y Afrodita le ungió la frente con la gracia y la persuasión. Fue creada como castigo para los hombres.



SEGÚN EL SIGNO DEL ZODÍACO EN QUE SE HALLA, LA LUNA NEGRA SUGIERE CARACTERÍSTICAS PROPIAS DE UNA O VARIAS FIGURAS MÍTICAS FEMENINAS QUE LE CORRESPONDEN PERFECTAMENTE... ¡SERÍA DEMASIADO LARGO QUE ENUMERARA AQUÍ LAS CUALIDADES DE CADA UNA DE ELLAS.

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MARTE

11. MARTE

LOS MITOS DE MARTE EN MESOPOTAMIA A veces un@ se pregunta: ¿por qué hay 12 signos del zodíaco y únicamente 7 astros regentes, a los que ciertamente se han añadido 3 astros suplementarios (Urano, Neptuno y Plutón)? ¿Cómo pueden estar dos signos regidos por el mismo astro, mientras que sus... Ver mas
LOS MITOS DE MARTE EN MESOPOTAMIA
A veces un@ se pregunta: ¿por qué hay 12 signos del zodíaco y únicamente 7 astros regentes, a los que ciertamente se han añadido 3 astros suplementarios (Urano, Neptuno y Plutón)?

¿Cómo pueden estar dos signos regidos por el mismo astro, mientras que sus significados y correspondencias con las estaciones, entre otras cosas, son totalmente distintas?

Tomemos el ejemplo de Marte, que ahora me ocupa; si dejamos a un lado Plutón (al que los astrólogos contemporáneos asignaron como segundo regente del signo Escorpio, cuando no lo consideran el único regente de este octavo signo del zodíaco) y si admitimos que Marte, del mismo modo, es el regente del signo de Aries y el de Escorpio, ¿cómo se puede asignar un regente común a dos signos de características tan diferentes, que seguro pueden resultar complementarios, pero cuyas cualidades divergen en muchos aspectos esenciales?

Podréis comprenderlo si nos remontamos en el tiempo y observamos cómo era percibido Marte en mesopotamia, cuna de la astrología. Y cuando descubrimos que Nergal ''el ardiente'' (que se convertirá en regente de Lu Ku Mac ''el trabajador'', es decir, el primer signo del zodíaco, Aries, así como de Gir Tab ''el escorpión'') era considerado el dios-rey de los Infiernos, es decir, del Abajo, cuyo servidor fiel, al que los sumerios llamaban ''el cazador de trampas de Nergal'', no era otra cosa que la representación de la muerte, entiendo cómo y por qué los astrólogos griegos vieron en Nergal el Marte original mesopotámico, una representación de las cualidades del signo Aries, todo fuego y llamas, y las de Escorpio asociado a la figura de la muerte. Nergal regente de Aries es el fuego victorioso que todo lo purifica y que triunfa sobre la muerte, mientras que Nergal regente de Escorpio es el fuego del sacrificio que elimina la muerte. Por ello, al principio, en Mesopotamia, Aries se consideraba el hombre victorioso, y Escorpio el hombre libre, el primero más fuerte que la muerte, y el segundo capaz de reducirla a la esclavitud: la muerte se convierte en su sirvienta. Asimismo, el fuego de la energía vital que arde en nosotros y que, simbólica y astrológicamente, viene representado por Marte, nos impulsa a vivir o nos consume, nos quema, nos destruye o nos regenera, según el caso.

LOS MITOS DE MARTE EN EGIPTO
En el antiguo Egipto no se encuentra ninguna divinidad que presente unas cualidades similares a las que los sumerios, en primer lugar, y luego los babilonios, atribuyeron a Nergal. Así que marte se puede ver bajo el aspecto del Horus guerrero que era Heryshaf, el dios-carnero que los griegos identificaron con Heracles (el Hércules romano) y que a menudo fue considerado un héroe provisto de cualidades típicamente marcianas: coraje, fuerza, audacia, pero también violencia, brutalidad e incluso, a veces, crueldad. Para los egipcios, Marte era tal vez una mezcla de Horus, el dios-halcón, y Annubis, el dios-perro o chacal, siendo el halcón, el perro o el chacal los animales que, tradicional y astrológicamente, están en analogía con Marte.

LOS MITOS DE MARTE EN GRECIA
En cambio, encuentro una figura emblemática de Marte en la mitología griega, en el dios de la guerra Ares, el guerrero masculino, como se le llamaba, y cuyas características y leyendas son totalmente reveladoras de las cualidades belicosas, violentas, mortales, así como, por supuesto, enérgicas, primarias y vitales, que se atribuyen a este astro regente de los signos Aries y Escorpio.

Según los griegos, quienes, como os recuerdo, se inspiraron mucho en los mitos mesopotámicos para crear su propio panteón de divinidades olímpicas, Ares era el dios de la Guerra, el que da lo mejor de sí mismo en el campo de batalla, cuya protección invocan los soldados antes de iniciar las matanzas y cubrirse de sangre. Por eso, Ares se representaba como un hombre fuerte, un soldado dispuesto a luchar, cuyo cuerpo iba cubierto con una coraza, con un casco en la cabeza, una espada a un lado, sosteniendo una lanza y un escudo y una altura tal que un@ tenía la impresíon de estar ante un gigante, del que se decía que emitía unos gritos aterradores que dejaban de piedar a sus adbversarios.

Ares no era, pues, ni un dios ni un héroe tranquilo. Casi siempre, luchaba descalzo, pero también poseía un carro tirado por 4 caballos de mítica rapidez. Como si esto no bastara, contabacon los servicios de cuatro escuderos, que a la vez eran sus hijos y sus demonios, llamados Deimo (el Miedo), Fobo (el Terror), Eris (la Discorida) y Ennio (la Guerra).

Sin embargo, aparte de armado con la lanza, la espada y el escudo, también se le representaba a veces enarbolando una antorcha, que simbolizaba el poder que los griegos le concedían de ser capaz de guiar, mostrar el camino, dar luz e iluminar. Se trata de un símbolo propio del signo de Aries, que puede tener el papel de pionero, iniciador o visionario.

Todas las leyendas míticas en las cuales Ares tiene un papel principal son, evidentemente de guerra.

Pero también era enamorado, apasionado, fogoso y, a veces, incluso celoso y violento. Así que de sus amores tumultosos, apasionados y clandestinos con Afrodita, los astrólogos han deducido y concluido que tienen que ver con las relaciones Marte-Venus en el zodíaco.

Señalaré que, todavía hoy, el símbolo de Marte, es decir, de Ares, se utiliza para representar al hombre, y el de Venus o Afrodita para representar a la mujer ¡y no lo hacen exclusivamente los astrólogos! Ahora bien, de los amores entre Ares y Afrodita, nació una hija llamada Harmonía, símbolo de equlibrio, concordia, templanza, comunión y paz.

Por ello, cuando se encuentran y se fusionan las cualidades de Marte-Venus, aparentemente opuestas, pero en relidad, complementarias, se puede considerar que el resultado es una especie de acuerdo perfecto. Finalmente, nunca debemos olvidar que todo ser, hombre o mujer, lleva en su seno cualidades contradictorias de Marte y de Venus inscritas en el zodíaco de su carta artral, y que también se pueden fusionar en su seno para producir armonía.



EL REY SARGÓN, QUE VIVIÓ EN EL SIGLO VII ANTES DE NUESTRA ERA, ES UNA PERFECTA REPRESENTACIÓN DE LAS CUALIDADES DEL MARTE MESOPOTÁMICO. AL IGUAL QUE ÉSTE, DESTRUYÓ Y CONSTRUYÓ, DIO MUERTE A ALGUNAS POBLACIONES Y PERMITIÓ A OTRAS VIVIR EN MEJORES CONDICIONES.

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