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LOS MITOS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO...

LOS MITOS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO...

  • Lista creada por Bcn Cdad.
  • Publicada el 05.09.2012 a las 15:58h.
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EN ISRAEL

1. EN ISRAEL

En Israel, los redactores de la Biblia se inspiraron en dos relatos cosmogónicos, uno de los cuales da inicio al AntiguoTestamento. No se puede hablar del nacimiento del mundo según Israel, por supuesto, sin mencionar el Génesis bíblico. Sin embargo, actualmente, en un plano histórico, est... Ver mas
En Israel, los redactores de la Biblia se inspiraron en dos relatos cosmogónicos, uno de los cuales da inicio al AntiguoTestamento.


No se puede hablar del nacimiento del mundo según Israel, por supuesto, sin mencionar el Génesis bíblico. Sin embargo, actualmente, en un plano histórico, está establecido que dos relatos fueron el origen de la Biblia, la cual, más que un mito, constituye una convicción religiosa profunda muy arraigada en la mentalidad de los judíos y los cristianos del mundo entero, que tienen un común referente en el Antiguo Testamento.

La Biblia contiene, pues, dos relatos de la Creación, el más antiguo de los cuales es el Yahvista, que dataría del siglo VIII antes de nuestra era, mientras que el más reciente es el Elohísta, denominado ''Código sacerdotal'', para aludir así el espíritu original del judaismo que aflora en los textos que contiene. Este dataría del siglo VI antes de nuestra era. El nombre del texto llamado Yahvista proviene del que recibe el Dios de Israel, es decir, Yahvé.

En cuanto al texto llamado Elohísta, su apelación procede de Elohím, que designa a Dios, al que los hebreos llamaron Elohím, ''el Hombre de arriba'', frente a Adán, ''el Hombre de abajo''.

UNA LEYENDA JUDÍA SOBRE EL PRIMER DÍA DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
Pero antes de entrar en el universo Yahvista, y luego en el Elohísta o del código sacerdotal, y antes de subrayar lo que tienen en común y lo que les distingue, quiero que descubras las primeras líneas del relato del primer día de la creación del mundo según una leyenda judía, cuyo origen, muy lejano, fue tal vez contemporáneo, aunque sin duda más bien anterior, a la redacción de los textos de las leyendas Yahvista y Elohísta: ''El primer día de la creación, Dios creó diez cosas: el cielo y la tierra, Tohu y Bohu, la luz y las tinieblas, el viento y las aguas, la duración del día y la duración de la noche''. (Louis Ginzberg, Leyendas judías, 1997.) Las ''diez cosas'' que ''Dios creó'', según este relato, son para mí muy interesantes. Al enumerarlas, observaremos que el cielo y la tierra, es decir, la bóveda celeste y el suelo terrestre, se crearon al mismo tiempo, así como la luz y las tinieblas, es decir la claridad y la oscuridad, el viento y las aguas, la duración del día y la de la noche, es decir, el tiempo. En otros términos, el cielo, la tierra, los 4 elementos, el Fuego , la Tierra, el Aire y el Agua, y el tiempo, se crearon el mismo día, en este caso, el primero de ellos según la leyenda. Finalmente, he dejado para lo último Tohu y Bohu a propósito, pues, aunque han sido nombres humorísticos atribuidos a islas imaginarias por el escritor Frangois Rabelais, a mediados del siglo XVI, y aunque ahora en francés forman juntos una locución familiar empleada para designar un gran desorden o una gran confusión, no dejan de ser las palabras utilizadas por los hebreos para designar el gran caos original, de donde surgió la creación, según el relato del Elohísta o código sacerdotal del Génesis, escogido para ser el texto con el que empieza la Biblia, del cual sabemos que su redacción es posterior al texto del Yahvista.

EL RELATO DEL GÉNESIS YAHVISTA
Por mi parte, no seguiré el orden cronológico que figura en la Biblia acerca de la redacción de estos dos relatos, sino el histórico y, en primer lugar, trataré el texto Yahvista. Al leerlo, nos daremos cuenta de entrada de que su introducción presenta muchos puntos en común con los primeros versos del Enuma Elish mesopotámico. No es sorprendente desde el momento en que, históricamente, la cultura del pueblo de Israel proviene de la de los sumerios, akkadios, babilonios y caldeos. ''Cuando Yahvé hubo creado el cielo y la tierra, no existían todavía malezas en las landas, ni había crecido la hierba, porque Yahvé todavía no había hecho caer la lluvia sobre la tierra y no había ningún hombre que trabajara el barro''. (Jean Bottéro, El origen del mundo según Israel, 1959.)

Según esta introducción al relato Yahvista, cuando Yahvé creó el cielo y la tierra, esta última era todavía virgen o desértica.

EL RELATO DEL GÉNESIS ELOHÍSTA O CÓDIGO SACERDOTAL
El primer texto que abre el relato Elohísta y que constituye, pues, las primeras frases de la Biblia, no contradice el texto precedente, sino que aporta indicaciones suplementarias: ''Al principio, Elohím creó el cielo y la tierra. Ahora bien, la tierra estaba desierta y vacía: las tinieblas cubrían el haz del Abismo y el Espíritu de Elohím se cernía sobre las Aguas''. (Jean Bottéro, El origen del mundo según Israel, 1959.)

A propósito de este famoso ''Al principio'', que ha suscitado ríos de tinta, precisaré que, según la interpretación que le dan los cabalistas, la palabra que se tradujo del hebreo, es decir, Bereshit, la primera palabra de la Biblia, sería intraducibie.

Según ellos, resume toda la tradición de la Torah y tal vez podría leerse Brit-Esh, lo que puede traducirse por ''alianza de fuego''. Se trata, si queremos, de una representación simbólica y arquetípica de la vida, fuente y origen de toda vida. Por supuesto, en su traducción pierde todo el sentido y ya no se puede percibir desde este punto de vista.

Sin embargo, es interesante destacar que, aunque el primer relato del Génesis parezca un texto inspirado en la tradición oral, más poética y más legendaria, el segundo, que es a su vez el primero de la Biblia, es un texto principalmente escrito.

Se puede suponer que fue redactado en una época en que el paso del lenguaje oral al escrito fue un hito importante para la historia de la humanidad, y en que aún se sentía la necesidad de preservar un sentido oculto e iniciático de las palabras, del método y de la tradición, que los cabalistas han sabido conservar a lo largo de siglos y milenios.

Además, también observaremos que en el primer párrafo que abre el relato Yahvista del nacimiento del mundo, de entrada se menciona al hombre, aunque solamente sea para precisarnos que todavía no está presente.

Mientras que en el relato del nacimiento del mundo del Elohísta, el hombre, personificado en Adán, no aparece hasta el segundo párrafo. En ningún momento aparece antes.

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EN GRECIA

2. EN GRECIA

Antes de que apareciera el Olimpo, sede de los dioses y morada de Zeus, reinaba el Caos, origen de toda creación. Al menos ésta es la versión griega del nacimiento del mundo. Desde el Renacimiento, el pensamiento, la filosofía y las bases ideológicas de la civilización griega ejercieron una... Ver mas
Antes de que apareciera el Olimpo, sede de los dioses y morada de Zeus, reinaba el Caos, origen de toda creación. Al menos ésta es la versión griega del nacimiento del mundo.


Desde el Renacimiento, el pensamiento, la filosofía y las bases ideológicas de la civilización griega ejercieron una gran influencia sobre el espíritu científico y político de los occidentales. La literatura, la escultura y el espacio pictórico de los griegos marcaron el imaginario europeo, a pesar de las prohibiciones de la Iglesia, que hizo lo imposible para que la ciencia griega permaneciera oculta, escondida, ridiculizada y olvidada.

Los romanos se inspiraron mucho en el modelo griego y, seguidamente, las naciones de Europa, e incluso del mundo, que al adoptar el sistema democrático, las asambleas parlamentarias y el senado, imitaron a los griegos. Sin embargo, desde hace algún tiempo, los historiadores tienden a mirar el mundo griego con menos admiración y con más espíritu crítico. Simultáneamente, su curiosidad les lleva a investigar con más rigor la cuna o, para ser más exactos, las raíces de esta civilización. Normalmente, al estudiar y analizar los cuentos y leyendas de la gran mitología griega; de la cual se puede decir que es parte integrante de nuestra cultura occidental, y al remontarnos hacia sus fuentes, nos damos cuenta de que los pensadores y artistas griegos obtenían su inspiración de los mitos y creencias de las tradiciones mesopotámicas, egipcias y tal vez incluso de ciertas tribus africanas.

EN LOS ORÍGENES DE LA MITOLOGÍA GRIEGA
La mitología griega ha ejercido tal influencia en la mentalidad occidental, que durante mucho tiempo se ha creído que simbolizaba a la mitología en sí misma.

Ahora bien, sabemos que los mitos, los símbolos y las leyendas que les acompañan, forman juntos una constante en la historia de los hombres y las mujeres, que hallamos en todas partes, en todas las épocas, bajo formas distintas, pero que siempre cuentan más o menos las mismas historias, las mismas peripecias y los mismos prodigios. Sin embargo, el éxito que ha tenido la mitología griega a lo largo de los siglos se ha debido seguramente al hecho de que pone en escena una historia de dioses y hombres muy bien construida, con una jerarquía divina rigurosa, unos relatos fantásticos y espectaculares, que impresionan las conciencias pero, sobre todo, que se hacen eco de las costumbres, debilidades y emociones humanas. En efecto, los sentimientos y actos de dioses del Olimpo se parecen a los humanos hasta el punto de confundirse entre sí. Freud y los psicoanalistas no se equivocaron al ver en los mitos griegos, sino los arquetipos de todos los comportamientos y hábitos intelectuales, morales y afectivos de hombres y mujeres, al menos los moldes en los que fueron moldeados. En otros términos, los acontecimientos que protagonizan estos grandes dioses representan una sublimación o exageración, según el caso, de las situaciones o circunstancias más banales, sin dejar de ser dramáticas o divertidas, en las que los hombres se han visto sumergidos.

Pero para comprender cómo los griegos se imaginaron el nacimiento del mundo o, para ser más exactos, de su mundo, hay que admitir que su civilización vivió casi siempre en estado de guerra, que el pueblo griego en general era racista y segregacionista, elitista y bárbaro, lo que tal vez explique que sus artes hayan sido tan ricas, evolucionadas, refinadas y buscaran la perfección. En efecto, esta aspiración por lo bello, lo maravilloso, la pureza estética y el idealismo que aflora en todo el pensamiento griego, no hubiera podido tal vez prevalecer sin la historia sangrienta y atormentada que fue la de las grandes ciudades griegas.

LA TEOGONÍA O LA COSMOGONÍA SEGÚN HESIODO
En primer lugar, si nos remitimos a los mitos súmenos y akkadios, egipcios y hebreos, nos damos cuenta de que el mito del nacimiento del mundo según los griegos se inspira forzosamente en los citados, puesto que hallamos reminiscencias de los mismos. De tal manera que podríamos decir que al principio no había el caos, sino Caos, una personificación del Vacío absoluto y primordial. Caos, pues, engendra totalmente solo a Erebo, es decir, las Tinieblas infernales, y a Nix, la Noche. El dios-demonio Erebo y la diosa Nix, hijos de Caos, consecuentemente, hermano y hermana, tuvieron a su vez dos hijos más: Æther, o el Éter, o bien la Atmósfera, un dios, pues, y Hémera, o el Día, una divinidad femenina, puesto que en griego el día es un nombre femenino.

Aquí doy la versión de la cosmogonía griega llamada hesiódica, establecida por Hesiodo, un poeta griego del siglo VIII antes de nuestra era, que compuso una teogonia, es decir, un largo poema describiendo la cosmogonía o creación del mundo según sus contemporáneos (para mayor información, leer de Hesiodo Los trabajos y los días y la Teogonia).

Como podemos constatar, en este estadio de la creación del mundo, el Cielo y la Tierra todavía no habían hecho su aparición.

En cambio, Nix, la Noche, engendra sola y, esta vez, sin su hermano Érebo, todo tipo de entidades extrañas, que desempeñarán un papel importante en la historia de los dioses del Olimpo y en la vida de los hombres más adelante.

Se trata, entre otros, de Éride (la Discordia), de las Hespérides (las ninfas de la Noche o del Durmiente), de Hipno (el Sueño), de Ceres (una especie de genios o de demonios guerreros que acompañan a los héroes en las batallas), de las Parcas (la personificación del destino atribuido a cada individuo), de Momo (el Sarcasmo), de Moro (la Suerte), de Némesis (que representa la Venganza divina), de Filotes (la Ternura), etc.

Hasta más tarde no aparecerán Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra), que engendrarán un número incalculable de hijos, los más celebres y más importantes de los cuales son los 6 Titanes y las 6 Titánides, y entre ellos Crono (el Tiempo) y Rea (considerada la más antigua divinidad de la Tierra y madre de los dioses según los griegos), los cuales serán el padre y la madre de Zeus, que se convertirá en el dios de los dioses del Olimpo.



LA MITOLOGÍA GRIEGA FORMA PARTE INTEGRANTE DE NUESTRA CULTURA OCCIDENTAL. EN LA HISTORIA DE LA CREACIÓN DEL MUNDO, LA LUCHA DE DIOSES CONTRA TITANES ES UNO DE SUS NUMEROSOS EPISODIOS.

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DE LAS COSMOGONÍAS ANTIGUAS A LA COSMOLOGÍA MODERNA

3. DE LAS COSMOGONÍAS ANTIGUAS A LA COSMOLOGÍA MODERNA

De la teoría del Big Bang al origen de la vida en la Tierra, pasando por el nacimiento de las estrellas, el hombre moderno escruta el Universo en busca de un principio antes del inicio de los tiempos. ¿De dónde viene esta tendencia del hombre a querer conocer sus orígenes y pretender que... Ver mas
De la teoría del Big Bang al origen de la vida en la Tierra, pasando por el nacimiento de las estrellas, el hombre moderno escruta el Universo en busca de un principio antes del inicio de los tiempos.


¿De dónde viene esta tendencia del hombre a querer conocer sus orígenes y pretender que cualquier cosa tenga un comienzo? ¿No ocurre simplemente que todo ser humano nace y muere un día determinado, por lo que debe explicarse una historia que empieza y acaba con él? Pero la especie humana, desde que reflexiona, parece haberse preocupado sobre todo por el inicio, el origen. Y a propósito de esto, ¿desde cuándo reflexiona el hombre?

¿Desde cuándo sabe que es ''especia humana'' y que se distingue de las demás especies, que posee una memoria y el don, la capacidad o el recurso de transmitirla, que cada individuo que compone la especie puede permanecer en la memoria de los demás, y que le es posible desafiar al tiempo y a la muerte, puesto que, una vez desaparecido, existirá todavía en la memoria de sus congéneres?

LA GRAVITACIÓN UNIVERSAL Y LA TEORÍA DEL BIG BANG
Mi intención en esta lista no es la de enumerar los muchos hallazgos y teorías que los científicos del mundo entero (hoy con los astrofísicos en cabeza) realizan y enuncian respecto al universo, su inicio, el nacimiento del Sistema Solar, la aparición de la Tierra y el origen de la vida sobre nuestro planeta; este buen planeta que frecuentemente tendemos a tomar por un inmenso vertedero, enterrando en él todos los residuos nucleares, utilizando el agua del mar como quien utiliza una palangana para limpiar las bodegas de monstruosos petroleros que surcan el océano, que a su vez nos proporciona su valioso líquido gracias al cual vamos modificando poco a poco el aire que respiramos cada vez a peor.

Desde hace un siglo aproximadamente, cada década nos aporta su nueva teoría relativa al nacimiento y estructura del universo. Una de ellas, nacida en 1920, y que aún se abre camino, pues parece gustar mucho a la conciencia colectiva de los hombres y las mujeres que forman los pueblos de la Tierra y las civilizaciones contemporáneas, es la famosa teoría del Big Bang, derivada de otra teoría que parece una certeza: la gravitación universal. Según la teoría del Big Bang, se produjo la explosión inicial y original de un ''átomo primordial'', donde se encontraba una energía extremadamente concentrada, a partir de la cual el universo surgió y empezó su expansión.

Parece que muchas observaciones radioastronómicas confirman esta teoría. Sin embargo, otras teorías enunciadas por otros sabios e investigadores han sido incorporadas a ésta y a veces incluso se oponen a ella.

En todo caso, una cosa es segura, puesto que se trata de un fenómeno que podemos observar en la Tierra: el aspecto del universo varía en función del punto de vista y la dirección desde la cual lo observamos.

Por eso, hoy en día se suele decir que el universo no es isótropo. Sin embargo, lo que aquí me interesa es subrayar la teoría del Big Bang (cuyo ''ruido'' algunos radioastrónomos afirman haberlo ''oído'' y grabado en alguna parte, en lo más recóndito del cosmos, gracias a sus perfeccionados instrumentos), que se hace eco de todas las cosmogonías de las civilizaciones antiguas, que en su tiempo no fueron otra cosa que transposiciones o adaptaciones de creencias o visiones del mundo todavía mucho más lejanas en la Historia, por lo que se demuestra que el ser humano siempre se ha preocupado por su origen.

Después de la explosión inicial del Big Bang, parece haber surgido una especie de bola cósmica, que poco a poco se ha resquebrajado para dar lugar a las primeras galaxias. Luego, siempre según el principio de gravitación universal, aparecieron vastas nebulosas, nubes de gas interestelar, que se fragmentaron y se concentraron en su máxima intensidad, de modo que dieron lugar a que se encendieran las primeras estrellas en el universo. En resumen, según la teoría del Big Bang, la materia (el universo) nació de la energía (''átomo primordial''), hace 10.000 ó 20.000 millones de años, ya que llegados a este punto... ¡las cifras son inconmensurables!

DEL MITO DE LA CREACIÓN DEL MUNDO AL PRIMER SEGUNDO DEL UNIVERSO
En tiempos lejanos, se hablaba en función de las creencias. Para ser más exacta por mi parte, se contaba, de generación en generación, la historia de los nacimientos progresivos o simultáneos, según unas creencias cuyo origen parecía remontarse a la noche de los tiempos.

Actualmente, explicamos lo mismo en forma de teoría. ¿Qué ha cambiado al respecto? En realidad, poca cosa. La teoría del Big Bang, por ejemplo, parece confundirse (explicada con otras palabras, utilizando otras consideraciones y empleando instrumentos de medida, cuya utilidad e interés [¿estamos seguros, por otro lado, de que los tienen?]) con el mito del Huevo cósmico, que encontramos un poco en todas partes bajo formas distintas, pues siempre aparece en los cuentos cosmogónicos y en leyendas míticas de muchos pueblos de la Antigüedad. Asimismo, el famoso Caos primordial al que aludieron los griegos, chinos, egipcios e indios, especialmente, el Gran Antepasado de los chinos y el demiurgo autógeno de los egipcios, es decir engendrado por sí mismo a partir de la nada, no dejan de recordarnos la bola que se resquebraja para engendrar las galaxias y el famosos ''átomo primordial'' que causó el Big Bang.

A pesar de la nostalgia del pasado que siempre le atormenta, el ser humano está hecho de manera que tiende a pensar que lo que él cree en la actualidad es la verdad y siempre lo será. Nuestro tiempo y civilizaciones actuales no escapan a esta regla. Por eso, ya no se habla de cosmogonía, sino de cosmología. En efecto, para el hombre moderno, y sobre todo para el científico, la cosmogonía era una teoría que podía explicar el nacimiento del universo, mientras que la cosmología es una ciencia al cien por cien, cuyo objetivo es investigar y, si es posible, encontrar y explicar, por supuesto, las leyes generales que rigen y estructuran el universo.

Por mi parte, en esta lista me he centrado sobre todo en las cosmogonías. Y después de estos breves viajes por el espacio y el tiempo a través de las creencias apreciadas por nuestros antepasados, al meterme de lleno en las teorías y principios enunciados por las cosmogonías y la cosmología científica moderna me quedo con una vaga sensación de reminiscencia...



NO RESULTA DIFÍCIL ENCONTRAR SIMILITUDES ENTRE EL MITO DEL HUEVO CÓSMICO DE LA ANTIGÜEDAD Y LA TEORÍA DEL BIG BANG, DE LA QUE SE HABLA EN LA ACTUALIDAD.

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EN EGIPTO

4. EN EGIPTO

Atum, Khnum, Khepri, Amón y Sobek fueron representaciones del mismo demiurgo que, según los egipcios, creó el mundo. ¿Por qué para los hombres tiene que haber siempre un comienzo para todo? Tal vez porque el hombre que, en el fondo, no está muy capacitado para mostrarse objetivo, no puede... Ver mas
Atum, Khnum, Khepri, Amón y Sobek fueron representaciones del mismo demiurgo que, según los egipcios, creó el mundo.


¿Por qué para los hombres tiene que haber siempre un comienzo para todo? Tal vez porque el hombre que, en el fondo, no está muy capacitado para mostrarse objetivo, no puede evitar ver este mundo de una forma subjetiva y parcial.

Así pues, ya que el hombre nace un día, según él es lógico que su mundo haya nacido también un día. Puesto que el hombre tiene una madre, es normal que el mundo también tenga una madre, de cuyo vientre nació el hombre, como el mundo nació de la nada y del caos. Y si hubo una madre para dar a luz a este mundo, indudablemente también hubo un padre para engendrarlo. Pero fuera de la madre y del padre míticos, no hay otra especulación posible para el hombre. Puesto que, aunque su espíritu audaz y lleno de recursos no deja nunca de sorprendernos, permitiéndole producir o imitar, a veces de forma muy compleja y otras veces con mucha simplicidad, los fenómenos y prodigios de la naturaleza, su poder mental de concepción y profundización sigue siendo limitado. Supone una barrera que su pensamiento no puede superar, por más evolucionado que esté.

Paradójicamente, para no caer en la locura, es decir, para no ser víctima de una desestructuración de su espíritu o yo consciente, poniendo en peligro su capacidad de discernimiento, de análisis y de síntesis, ha optado por una interpretación del mundo que percibe, regido por un orden y una lógica de vida bastante constantes, unas leyes y unas reglas relativamente inmutables y coherentes. Pero en el interior de este sistema bien organizado, si quiere encontrarse, por decirlo de alguna manera, tiene que haber tenido lugar un comienzo, y luego un final, en alguna parte, en algún momento...

EL DEMIURGO, CREADOR DEL MUNDO SEGÚN EL ANTIGUO EGIPTO
En Egipto, este famoso comienzo se representó mediante un gran demiurgo, que describimos como autógeno, porque parece que fue engendrado por él mismo. ¡Y que todos aquellos que creen o dicen que es realmente absurdo creer que un ser, anterior o superior a todo lo que es, pudo crearse él solo, a partir de la nada, para enseguida producir el universo con toda su riqueza y complejidad, que se lo piensen dos veces! Puesto que no sólo no es absurdo, sino como se dice actualmente, todavía habría que pensar en ello, sobre todo cuando nadie lo había imaginado. ¿Hasta cuándo remonta esta creencia en la probable existencia de un demiurgo? No lo podemos saber. En todo caso, fue sin duda anterior al nacimiento de la civilización egipcia y no hay duda de que sus fundadores se inspiraron en creencias más antiguas.

Sin embargo, lo que nos parece digno de interés en este concepto de un demiurgo inicial, que aparece a finales del IV milenio antes de nuestra era, período de la primera dinastía faraónica, es que parece el inspirador del dios único, invisible pero omnipresente, que tomarán como modelo todas las religiones monoteístas, entre las cuales se hallará la de Yavhé, gracias a Moisés, y que será la más representativa.

Ahora bien, como es sabido, Moisés o Moshé era tanto hebreo como egipcio.

LAS DIFERENTES FIGURAS DEL GRAN DEMIURGO
En todo caso, a través de los siglos, las creencias, las ciudades y la larga historia de esta civilización que, como recordaremos, se extendió a lo largo de 3.000 años, aunque el demiurgo se revele como una constante, el aspecto que adoptará para los egipcios difiere. Ciertamente, el que prevalece acaba siendo Ra, dios supremo, porque tarde o temprano todos los demiurgos se asocian a él.

Así pues, tenemos a Atum, el progenitor de Shu y de Tefnut. Shu personifica la atmósfera primordial, el aire y el espacio comprendido entre el Cielo y la Tierra, sin los que el hombre no podría respirar ni vivir, Tefnut personifica la humedad, el agua, sin las cuales, como es sabido, tampoco nadie podría vivir aquí abajo.

Pero lo que resulta extraordinario, pensándolo bien, es que estos lejanos ancestros, mucho antes de haber creado instrumentos de medida que les permitiesen demostrar científicamente que sin aire, ni agua, ninguna vida podría haber aparecido, ya tenían la certeza de ello. Ahora bien, Shu, la atmósfera, y Tefnut, la humedad, formando una pareja primitiva son los que engendrarán a Nut, la bóveda celeste, el techo del mundo, y Geb, la tierra, el suelo del mundo. Según las leyendas míticas de Heliópolis, de Atum nacieron Shu y Tefnut, a partir del líquido seminal que hizo brotar de su sexo masturbándose, o bien de los salivazos que lanzaba, o bien, por último, de sus lágrimas (el esperma, los salivazos o las lágrimas de Atum-Ra no eran otra cosa que los rayos del Sol). Algo parecido ocurre con Khnum, el dios procreador, origen de toda vida sobre la Tierra, que casi siempre se representaba con aspecto de hombre con cabeza de carnero, dando forma con sus manos en su torno de alfarero a un niño, el primer hombre, y luego evidentemente a todos los hombres. Lo mismo sucede con Khepri o Kheperer, el escarabajo sagrado, que engendra el mundo, la vida, los dioses y los hombres, sometiéndose a una transformación permanente de su propia sustancia, de su existencia, siendo transformación y existencia el doble significado de su nombre egipcio, y que acabará convirtiéndose en el símbolo del eterno retorno, de la metamorfosis y de la inmortalidad. Y lo mismo ocurre con Amón, el gran dios tebano, el más humano de los demiurgos egipcios, ya que se representaba con aspecto de un hombre de cuerpo azul, emulando la bóveda celeste, acompañado de su esposa, Mut, la diosa-madre de Egipto, asociada a la gran diosa-buitre, ave que posee cualidades maternales innegables, y su hijo, Khonsu, el viajero o el errante, asociado a la Luna. Por eso, según este mito, de la unión de Amón-Ra, el Sol, y de Mut, la Tierra, nació la luna, divinidad masculina. También ocurrió lo mismo con Sobek, el dios cocodrilo, ciertamente la divinidad creadora del mundo, pero también temible, voraz y feroz, tanto capaz de procrear como de devorar a su prole, así pues, tanto de dar la vida como de quitarla.



EN EL ANTIGUO EGIPTO, EL DEMIURGO, CREADOR DEL MUNDO, REVISTIÓ FORMAS DISTINTAS, PERO SIEMPRE ACABA ASOCIÁNDOSE CON RA. ATUM ES UNO DE LOS GRANDES DEMIURGOS EGIPCIOS. ES EL TODO, EL CREADOR DE TODO, PERO TAMBIÉN EL INEXISTENTE QUE SE ENGENDRA A SÍ MISMO.

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EN LA INDIA

5. EN LA INDIA

En la historia de la India no hay sólo una, sino múltiples versiones de la creación del mundo. La de Brahman y Maya, que crean el mundo en todo momento, me parece de lejos la más original. Los primeros textos del conocimiento y del saber en la India (mezcla y recopilación de relatos hist... Ver mas
En la historia de la India no hay sólo una, sino múltiples versiones de la creación del mundo. La de Brahman y Maya, que crean el mundo en todo momento, me parece de lejos la más original.


Los primeros textos del conocimiento y del saber en la India (mezcla y recopilación de relatos históricos, legendarios, míticos y religiosos, como los de la Biblia), fueron evidentemente los célebres Vedas. Según las fuentes históricas actuales fueron escritos a partir del II milenio antes de nuestra era. En otras palabras, la aparición de los primeros textos de los Vedas fue sin duda contemporánea a la creación del Código de Hammurabi de Babilonia, que data del siglo XVIII antes de nuestra era. Todo hace suponer que éste fue la fuente de inspiración del Decálogo de Moisés, creado al menos cinco siglos después del Código de leyes del sexto rey amorita Hammurabi, y que era al mismo tiempo administrativo, político y religioso, y de donde surgía un dios único, Marduk, y por consiguiente los primeros signos del monoteísmo. Si hacemos este paralelismo, y vemos que, al observar cualquier planisferio, resulta notorio que la distancia que separa Babilonia de la India no era infranqueable, podremos pensar que todos estos pueblos de la Antigüedad seguramente ejercieron entre sí influencias culturales, especialmente debido a los numerosos intercambios comerciales que llevaron a cabo.

EL GÉNESIS SEGÚN EL RIG VEDA
En general, los textos que constituyen los Vedas representan aproximadamente el equivalente a seis veces los de la Biblia. Se agruparon en cuatro grandes libros, llamados simplemente los cuatro Vedas. En uno de ellos, el Rig Veda o Veda de los versos, que sería el más reciente de los cuatro Vedas, hallamos este himno:



''Entonces no existía el No-Ser, ni tampoco el Ser.
No existía el espacio aéreo, ni el firmamento más allá.
¿Qué se movía con fuerza? ¿Dónde? ¿Quién vigilaba?
¿Se trataba del agua insondablemente profunda?
En aquel tiempo no existía ni la muerte, ni la no-muerte;
No había signo distintivo para la noche o para el día.
Se respiraba del propio hálito, sin que se respirara.
Aparte de esto, no existía nada más''.


(Himnos especulativos del Rig Veda, traducidos del sánscrito).


Al descubrir este himno no podemos evitar trazar un paralelismo con una parte del Enuma Elish mesopotámico, por un lado, y con el relato del Génesis Yahvista, por otro. Más adelante nos preguntaremos sobre estas ''coincidencias''. Leyendo otro himno del Rig Veda relacionado con la creación del mundo, podemos hacer otro paralelismo con el relato del Génesis, esta vez según el Chu I Ching y el P'an-Ku, el Gran Ancestro de los Diez mil seres que pueblan el universo, según los chinos:


''El Hombre tiene mil cabezas;
tiene mil ojos y mil pies;
Cubriendo el cielo de parte a parte
Le sobran diez dedos.
El Hombre no es más que el universo, el pasado y el futuro.
Es el que rige el dominio de lo inmortal,
porque crece más allá del alimento''.


(Himnos especulativos del Rig Veda, traducidos del sánscrito).


Como vemos al leer este himno, en la India también existía un Gran Ancestro, llamado Purusha, es decir, el Hombre cósmico, original, eterno y supremo, al que los hindúes consideraron sin embargo el principio y el fin de todo, ¡el Absoluto!

BRAHMAN Y MAYA O LA REALIDAD SUPREMA Y LA ILUSIÓN ABSOLUTA
Más que perdernos en la miríada de himnos y relatos del nacimiento del mundo, que abundan en los cuatro Vedas, preferimos dar un salto en el tiempo y fijarnos en dos mitos de capital importancia en esta cultura religiosa llena de dioses. Se trata de Brahman [que no debemos confundir con Brahma, el dios creador, la divinidad superior de la Trimurti o Trinidad hinduista, en cierto modo el equivalente de la Trinidad cristiana, compuesta pues por Brahma, Vishnu (el Activo) y Shiva (el Bueno)] y de Maya. Brahman y Maya, según el concepto hinduista de la constitución del mundo, son personificaciones del Ser y del No-Ser. No tienen equivalentes en las otras Cosmogonías, creencias y religiones de los demás pueblos y civilizaciones de la Antigüedad, tal vez excepto la concepción, más tardía, aunque ciertamente más antigua de lo que creemos, de la cábala mística. En efecto, al igual que el Aleph, la primera letra-Número del alfabeto hebreo que constituye el código de la cábala, Brahman es un principio que no puede formularse ni retenerse en el pensamiento, ni definirse de ninguna manera. Es, pues, un concepto impensable, que existe sin existir, pero que hay que explicar. Se dice de él que es el Principio y el Fin de todo, pero también que está antes del Principio y no tiene Fin. O bien que es inmutable, permanente, Ser absoluto, Conciencia suprema, Realidad total, fuera de la cual nada existe. Según los hindúes, sobre él hemos creado por entero a Maya, la ilusión del mundo o el mundo de las ilusiones que salen de nuestra imaginación y que dan cuerpo, sustancia y multiplicidad de formas a este mundo.

En efecto, Maya es el mundo de las ilusiones y de las apariencias. ''Maya es la ilusión que hace que Brahman se presente bajo la apariencia del universo o, subjetivamente, la ilusión que nos hace ver Brahman bajo el aspecto del mundo. [...] La parábola clásica es la de una cuerda abandonada en un campo y que uno que pisa, en la penumbra, la confunde con una serpiente.» (Jean Herbert, Espiritualidad hindú, 1947.) Para acabar, diré que la parábola citada se hace eco del episodio del ''bastón que se convierte en serpiente'', práctica que tanto utilizaban los magos hebreos como los de Egipto (Éxodo 7, 8-13). Así que Brahman y Maya se crean en todo momento, están en un estado de creación permanente, para ser más exacta, uno es la Realidad Suprema del No-Ser, de lo que no existe, y el otro es la Ilusión Absoluta del Ser, de todo lo que existe.



SEGÚN LOS HINDÚES, POR SUPUESTO SIMBÓLICAMENTE, MAYA ES LA ILUSIÓN DEL MUNDO QUE PERMITE LA EXISTENCIA DE BRAHMAN, LA REALIDAD TOTAL.

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EN CHINA

6. EN CHINA

Madre creadora, demiurgo, caos o ser sobrenatural de carácter divino de cuyo cadáver surgió el mundo. En China abundan las leyendas míticas y las cosmogonías. Las leyendas míticas chinas que cuentan el nacimiento del mundo y el principio de los tiempos se hacen eco de otros mitos y leyendas... Ver mas
Madre creadora, demiurgo, caos o ser sobrenatural de carácter divino de cuyo cadáver surgió el mundo. En China abundan las leyendas míticas y las cosmogonías.


Las leyendas míticas chinas que cuentan el nacimiento del mundo y el principio de los tiempos se hacen eco de otros mitos y leyendas cosmogónicos cuyo contenido ya hemos revelado. Al descubrirlos, nos damos cuenta de que los mitos del Caos inicial, de la creación del Cielo y de la Tierra mucho antes de que la humanidad existiera, antes del modelado de los hombres a partir de la arcilla, de la pareja primordial, del diluvio o de la gran inundación y de un héroe que presenta muchas semejanzas con Noé y el Supersabio, ya existían en China de una forma original y singular, distinta de la de los relatos transmitidos oralmente y después en escritura cuneiforme, pero, en el fondo, idéntica. Así pues, en la Antigüedad, e incluso mucho antes, en el Próximo y el Lejano Oriente, excepto algunos detalles, tenían una visión muy similar de la aparición del mundo y de la vida sobre la Tierra. Lo que hace suponer, no tanto que los hombres y las mujeres del mundo entero tienen un tronco común, sino que, como mínimo, siempre han aspirado a tenerlo; aunque posiblemente se han cruzado e intercambiado sus puntos de vista, creencias y visiones del mundo y de la vida, mucho antes de establecer los instrumentos tecnológicos de la comunicación que, en lo sucesivo, les ofrecieron la posibilidad de conectarse y contactar desde cualquier punto del planeta.

LA MADRE CREADORA
Según una leyenda popular china, de la que se encuentran restos escritos que remiten al siglo II antes de nuestra era, pero que indudablemente es anterior a esta fecha, el Cielo y la Tierra fueron creados en un tiempo en que la humanidad todavía no existía. En cambio, la gran madre creadora, Niu-kua, ya vivía. ¿Cómo nació exactamente? ¿De dónde venía? ¿Quién era exactamente? El relato no nos hace ninguna precisión al respecto. Nos basta con saber lo que hizo y el papel esencial que desempeñó en la creación del mundo, es decir, dio forma a los hombres con la tierra amarilla, por supuesto, la tierra de China. Sin embargo, el relato especifica que la tierra sola no era el material ideal, o el más adaptado, para dar forma a los hombres. Así pues, habiendo dado forma a unos pocos con la tierra amarilla, después creó la mayoría de ellos con barro. Esto explica que en la Tierra, según los chinos, haya hombres ''nobles'', es decir, salidos de la tierra, y hombres ''viles'', nacidos del barro.

EL DEMIURGO SURGIDO DEL CAOS, QUE ERA COMO UN HUEVO
Otra leyenda, anterior o cuando menos contemporánea a la precedente, relata la aparición de un ser sobrenatural, totalmente extraordinario, pero no realmente divino en el sentido en que lo entendemos en el Occidente religioso o místico, sino más bien una especie de demiurgo impensable e inaccesible, capaz sin embargo de adoptar los rasgos y el aspecto de un héroe típicamente humano dotado de todos los poderes, como tantos existían en China.

Este personaje fabuloso se llamaba P'an-ku y había nacido del Caos, el cual según cuenta esta historia mítica parecía un huevo.

Éste fue, pues, el primer ser vivo que surgió del caos, donde vivió durante 18.000 años.

Su nacimiento, tal como se describe en esta antigua historia china, presenta muchas similitudes con la trinidad divina egipcia formada por Shu, la Luz o la atmósfera, y sus dos hijos: Nut, el Cielo, y Geb, la Tierra.

En efecto, lo que desencadena el nacimiento de P'an-ku es la aparición del Cielo, que procedía de los elementos puros yang y de la Tierra, formada por elementos puros yin.

En un primer momento, tanto se confunde con los elementos yang del Cielo como con los principios primordiales yin de la Tierra, siempre entre ambos, impregnándose de ellos y transformándose sin cesar para convertirse finalmente en él mismo.

Dicho de otra forma, P'an-ku, el primer ser, surgió del Caos, pero nació al mismo tiempo que nacieron el Cielo y la Tierra.

Y a medida que se transformaba para convertirse en un ser vivo y manifiesto, el Cielo se iba elevando cada vez más sobre la Tierra, hasta que ambos se separaron y quedaron en la posición en que los conocemos actualmente.

El Cielo, según este texto chino, se consideraba infinitamente alto, y la Tierra infinitamente profunda.

LA GÉNESIS SEGÚN EL ''SHU I CHING''
El Shu I Ching es una recopilación de textos, cuentos y leyendas míticas chinas que realizó en el siglo VI un autor o autores anónimos que reunieron varios relatos de mitos muy antiguos. Entre ellos, se encuentra una versión del mito de P'an-ku, que sigue a la primera, que acabamos de resumir, y da indicaciones complementarias que nos recuerdan la Génesis bíblica. Este relato cuenta que, al principio, estaba P'an-ku, el equivalente de Yahvé en China. P'an-ku, efectivamente, es el Gran Antepasado de los Diez mil seres que pueblan el universo entero

Sin embargo, aunque P'an-ku sea el creador de toda vida, debe sacrificarse y morir para engendrar el mundo; puesto que a partir de su cadáver fue creado el mundo. Su cabeza se convirtió, pues, en la Montaña sagrada, sus ojos en el Sol y la Luna, su sangre, en los ríos y los mares, y su vello y cabellos en los árboles y todas las plantas de la Tierra. A partir de su respiración nació el viento, de su voz surgió el trueno, de sus ojos los relámpagos y el rayo, etc.

Sin embargo, todo hace suponer que esta leyenda mítica es muy anterior a la redacción del Shu I Ching, puesto que un texto, de origen confuso, donde aparece Lao Zi, filósofo chino contemporáneo de Confucio en el siglo VI antes de nuestra era, identifica al presunto autor del Tao Te Ching con P'an-ku: ''El T'ai-chang Lao-kiun (Lao Zi divinizado) creó el Cielo y la Tierra...

Después Lao Zi se transformó: su ojo izquierdo se convirtió en el Sol; su ojo derecho se convirtió en la Luna; su cabeza se volvió el monte Kuenluen; sus cabellos fueron las estrellas; sus huesos se volvieron dragones; su carne, los cuadrúpedos; sus intestinos, las serpientes; su vientre, los mares; sus dedos, los cinco picos sagrados; su pelo, los vegetales; su corazón, el monte Hua-kai''. (Extracto del Hua-hu Ching, El Libro de la conversión de los bárbaros).



SEGÚN UNA DE LAS MUCHAS LEYENDAS CHINAS, P'AN-KU, EL DEMIURGO DE ROSTRO HUMANO, FUE EL PRIMER SER VIVIENTE QUE SURGIÓ DEL CAOS.

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EN EL TÍBET

7. EN EL TÍBET

Según los tibetanos, al principio de los tiempos hubo un Gran Antepasado de los hombres, enviado por los dioses a la Tierra, una especie de extraterrestre anticipado... ¿Por qué dedicar el último tramo de este recorrido por los mitos y leyendas cosmogónicas al Tíbet, en lugar de dedicarlo a... Ver mas
Según los tibetanos, al principio de los tiempos hubo un Gran Antepasado de los hombres, enviado por los dioses a la Tierra, una especie de extraterrestre anticipado...


¿Por qué dedicar el último tramo de este recorrido por los mitos y leyendas cosmogónicas al Tíbet, en lugar de dedicarlo a algún país europeo, donde por ejemplo culturas como la celta también tienen una visión del principio de los tiempos y del nacimiento del mundo?

Simplemente porque el Tíbet, cuya cultura y tradiciones, como es sabido, están actualmente expoliados por la dominación china, es una frontera natural, un mundo aparte, un ''techo del mundo'' que se alza entre China y la India, en la encrucijada entre dos civilizaciones muy diferentes en sus costumbres, pero tal vez también (al menos es lo que nos enseña la historia) entre Oriente, el Lejano Oriente y Europa. En efecto, el Tíbet ha padecido varias influencias, procedentes evidentemente de China y de la India, pero también de Asia central, de Irán y de Europa central, entre otras.

LOS ORÍGENES DE LOS MISTERIOS Y DE LA MAGIA DEL MUNDO EN EL TÍBET
A pesar de las influencias que han ejercido las tradiciones del budismo indio y chino, los tibetanos han sabido preservar e integrar dentro de una especie de budismo muy particular una visión cósmica y cosmogónica singular, donde, como es sabido, la creencia en la reencarnación desempeña un papel muy importante. Según ellos, lo visible y lo invisible están unidos y forman un conjunto de tres niveles superpuestos: en medio viven los hombres, por supuesto, pero también conviven con seres sobrenaturales, comparables a los genios, tal como los conciben los orientales, y son bastante parecidos a los ángeles de los occidentales. Son los Gnyan y los Btsan, seres fabulosos que habitan las montañas y las rocas; encima, es decir, en el cielo, viven los dioses de la luz o dioses blancos, los Lha; debajo, en el mundo subterráneo, viven los Klu, los demonios, que tienen aspecto de serpientes de azul y negro.

Esta es la estructura original del mundo tal como la percibían los antepasados de los actuales tibetanos, antes incluso de que el budismo hiciera su aparición en esta región del mundo a mediados del siglo VII de nuestra era, cuando el rey tibetano Srong-Btsam-Sgam-Po, siguiendo los consejos de sus dos esposas, la princesa china Wen-Cheng y la princesa nepalesa Tri-Tsun, se convirtió al budismo.

Hasta ese momento, los ritos y creencias que tenían fuerza de ley en el Tíbet eran de inspiración chamánica, basados en una voluntad de comunión extática con las grandes fuerzas de la naturaleza y los elementos del mundo visible e invisible. Esta tradición esotérica, anterior al budismo tibetano, se halla en el Bon-po o Libro puro de las den mil serpientes, cuya primera versión dataría del siglo VIII de nuestra era, poco después de que el budismo hiciera su aparición en el Tíbet, y como si algunos hubieran sentido la necesidad de preservar creencias y tradiciones que estaban a punto de desaparecer, sustituidas por las del budismo. Según los textos del Bon-po: ''Primero, la creación no se creó. A esta creación se la llamaba 'existencia'; se la llamaba así y sin embargo no había espacio intermedio (entre Cielo y Tierra). No había nada tangible. No había ni realidad ni signo. Como (este mundo) no poseía ni carácter de existencia, ni carácter de no-existencia, se le llamó "el mundo en potencia" y todo lo que existe, todo lo que es visible salió de él''. (Extractos del Bon-po).

EL GRAN ANTEPASADO
En la continuación de este texto entraba en escena un personaje mítico que presenta muchos evidentes puntos en común con el Yahvé de los hebreos, así como con P'an-ku, el demiurgo chino: ''Se creó un hombre dotado de una capacidad de metamorfosis prodigiosa (en primer lugar). Se otorgó a sí mismo un nombre. Tomó el nombre de Dueño del mun-do-en-potencia, Vencedor absoluto'. Entonces, al ser Dueño del mundo-en-potencia tenía poder sobre todo lo que existió y sintió una gran alegría''. (Extractos del Bon-po).

Este personaje mítico del Gran Antepasado subsistirá hasta después de la aparición del budismo en el Tíbet. Sin embargo, si el ''Dueño del mundo en potencia, Vencedor absoluto'' del Bon-po había salido del caos, de las fuerzas subterráneas, del nivel inferior del mundo según la cosmogonía tibetana, el Gran Antepasado que interviene a continuación es el ''Hijo del Cielo''.

Los dioses celestes le habían elegido para descender entre los hombres y convertirse en su rey, lo que hizo deslizándose por una cuerda mágica que unía el Cielo y la Tierra, yendo a parar encima de la ''Montaña de los Dioses''.

Al descubrir esta leyenda mítica de la aparición del primer hombre sobre la Tierra según los tibetanos, se comprende mejor por qué ciertos autores, sobre todo a lo largo de la primera mitad del siglo XX, creyeron haber descubierto historias de la intervención de visitantes extraterrestres, que habrían sido el origen de la aparición del hombre en la Tierra.

En efecto, no hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación para considerar que el Gran Antepasado o Hijo del Cielo, que descendió del cielo por la cuerda de Dmu (este término designa el cielo o los cielos en tibetano), y se posó encima de la Montaña de los Dioses, fue un extraterrestre.

Sin embargo, al respecto, es útil subrayar que la creencia en visitantes extraterrestres apareció en la mente de los hombres modernos y que ha aumentado en proporción a su rechazo por los mitos ancestrales y los vínculos, que podríamos calificar de íntimos, que nuestros antepasados mantenían con las grandes fuerzas de la naturaleza.

Dicho de otra forma, al haber perdido todo contacto físico y real con lo maravilloso y al dejar de ser capaces de sentir estas emociones que les hacían subir al rango de dioses, vivir los tiempos fuertes de lo sagrado, del acontecimiento excepcional y primordial como lo hacían sus antepasados, los hombres y mujeres modernos se han inventado necesariamente otras creencias sobrenaturales.

Por eso interpretan los mitos antiguos, de los cuales ya no comprenden el sentido, desde el punto de vista de sus creencias actuales. El mito extraterrestre es, pues, un mito moderno.


EL GRAN ANTEPASADO, ORIGINARIO DE UNA TRADICIÓN ESOTÉRICA ANTERIOR AL BUDISMO TIBETANO, SE DESIGNÓ A SÍ MISMO ''EL DUEÑO DEL MUNDO-EN-POTENCIA, VENCEDOR ABSOLUTO''.

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EN MESOPOTAMIA

8. EN MESOPOTAMIA

Veamos cómo en Sumer, y luego en Akkad, los hombres imaginaron el nacimiento del mundo. Todo un bestiario de monstruos aterradores acompañaba al pensamiento religioso de la época. En esta gran civilización antigua, que fue sin duda cuna de la nuestra, cuya cultura, mentalidad y creencias... Ver mas
Veamos cómo en Sumer, y luego en Akkad, los hombres imaginaron el nacimiento del mundo. Todo un bestiario de monstruos aterradores acompañaba al pensamiento religioso de la época.


En esta gran civilización antigua, que fue sin duda cuna de la nuestra, cuya cultura, mentalidad y creencias todavía están presentes como telón de fondo en muchos de nuestros estilos de vida y de pensamiento, las Cosmogonías, es decir los mitos del nacimiento del mundo, comunes a todos los pueblos y a todas las sociedades mínimamente estructuradas, brillan por su ausencia. En el país ''entre ríos'', como le llamaban los griegos (es lo que significa literalmente Mesopotamia), en Sumer en los primeros tiempos, y luego en Akkad, durante el reino de las famosas ciudades-estado independientes, parece que se preocuparon bien poco de saber cuándo y cómo nació el mundo. Hasta la llegada de los babilonios, durante la segunda mitad del II milenio antes de nuestra era, no aparece un mito un poco elaborado de la creación del mundo, en un texto que en adelante sería célebre, el Enuma elish, que relata cómo la pareja primordial, formada por Tiamat y Apsu, creó el universo.

LAS LEYENDAS MÍTICAS DEL NACIMIENTO DEL MUNDO EN SUMER
En esta civilización naciente, poblada por innumerables dioses, que surgió hacia el V milenio antes de nuestra era, donde sumerios, cuyo origen es desconocido, y semitas, los pueblos autóctonos, se mezclaron y se enfrentaron sucesivamente, tal vez los seres humanos estaban demasiado ocupados con su presente, organizándose para vivir en pueblos primitivos cada vez más grandes, estructurados y autónomos, como para estudiar el mundo, su mundo, antes de su creación. Por otro lado, podríamos decir que, cuanto más recursos para ejercer un poder sobre la naturaleza han empleado los hombres y las mujeres, más han sentido la necesidad de justificar sus actos, como si actuando así, tuvieran el sentimiento de engendrar un desorden en el mundo que, antes de eso, les parecía perfectamente armonioso y coherente.

Así pues, según Sumer, la creación del mundo se produjo por un desgarramiento, una ruptura, una separación: An, el Cielo, y Ki, la Tierra, que originariamente estaban unidos, fueron lanzados el primero hacia arriba y la segunda hacia abajo. La causa de esta desunión fue la intervención perturbadora y poco afortunada de Enlil, el Señor del Viento o de la Atmósfera, que sin embargo había surgido de la unión entre An y Ki, de alguna manera su hijo, pero que se considera al mismo tiempo como un factor ajeno, un intruso.

Así pues, siguiendo con Sumer, el viento o la atmósfera es el origen del orden del mundo tal como lo conocemos todavía hoy: el Cielo arriba y la Tierra abajo, con el viento o la atmósfera, factor de división, situado entre ambos. Pero Enlil no estaba solo. Tenía un compañero llamado Enki, el Señor del Abismo y el Dueño de los destinos, que vertería sobre la Tierra el agua necesaria para la vida. Entonces Enki se convirtió en el dios primordial y principal en Sumer, puesto que era considerado el organizador del mundo, pragmático y concreto, nada místico, siendo sus actitudes y comportamientos bastante similares a los del hombre inmerso en su vida cotidiana.

Son sus palabras, sus gestos, sus pensamientos y sus actos los que serán origen de todo lo creado, de los hombres y de la civilización.

LAS LEYENDAS MÍTICAS DEL NACIMIENTO DEL MUNDO EN AKKAD Y BABILONIA
El relato más bello, y también el más explícito, del nacimiento del mundo según la Cosmogonía akkadia, que sucedió al pensamiento cosmogónico sumerio, se halla en el famoso texto que los asiriólogos coinciden en llamar ''poema de la creación'', pero que, inicialmente, llevaba por título las primeras palabras de dicho relato: Enuma elish..., es decir:



''Cuando Arriba
El cielo todavía no se llamaba cielo,
Y Abajo, a la tierra firme,
No se la lllamaba por su nombre,
Solamente Apsu-el-primero,
Su progenitor,
Y Madre-Tiamat,
La genitora de todos,
Mezclaban juntos
Sus aguas:
Ni bancos de caña se habían aún aglomerado
Ni cañaverales se podían distinguir''.


(Los 12 primeros versos del Enuma elish, Jean Bottéro y Samuel Noah Kramer, Cuando los dioses hacían a los hombres,1989).


Esta obra primordial parece que siempre se había compuesto de 7 tablas, grabadas en escritura cuneiforme, y contenían aproximadamente 150 versos cada una. A principios del siglo XIX se hallaron muchos fragmentos dispersos, a partir de los cuales se reconstruyó el poema completo. Estos fragmentos fueron datados hacia períodos que iban desde el siglo IX al II a.C., pero todo hace suponer que el origen de la redacción del Enuma elish se remonta a principios del II milenio a.C., sustituyendo a la versión sumeria del comienzo de los tiempos, que acabo de exponer brevemente.

Después de una introducción que explica la génesis del mundo, este poema se basa en la lucha épica y titánica que tendrá lugar entre Marduk (que, por otro lado, ya hemos visto que fue indudablemente el inspirador del Zeus de los griegos y del Júpiter de los romanos), elegido paladín de todos los dioses y a su vez dios y salvador del mundo, y la gran divinidad primordial Tiamat, rodeada de su corte de monstruos y demonios, a cuál más aterrador. De este combate grandioso y titánico, el orden del mundo, encarnado por Marduk, surgirá el caos original, representado por Tiamat.

Siempre según el Enuma elish, Marduk venció a Tiamat atravesando su estómago con una flecha mortal. Cortó su cuerpo representad!} por el de un pez gigantesco, que cubijía el Cielo y la Tierra, en dos mitades, la primera de las cuales se convirtió en la bóveda celeste y todo el cielo estrellado, y la segunda la tierra firme. Así, a instigación de Marduk, el mundo salió del caos original, hubo un orden, unas reglas y unas leyes, inmutables y universales. Después, al igual que Enki, el Señor del Abismo y el Dueño de los destinos según Sumer, devolvió a Anu, el primero de todos los hombres, la tabla de los destinos, Anûtû o el talismán de poder supremo. Por tanto, según este relato, al principio de los tiempos, que vieron cómo el uniyerso se ordenaba, gracias a la intervención benefactora y magnífica de un dios salvador, y luego cómo nacía el hombre, éste recibió de manos de Marduk las llaves de su destino, del que se convertiría en dueño.



HACÍA EL AÑO 2500 A.C. SE UTILIZARON MUCHOS CLAVOS PARA AFIANZAR TEMPLOS EN LA TIERRA DE LOS HOMBRES, POR SUPUESTO EN UN SENTIDO SIMBÓLICO.

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