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LEYENDAS TERRORIFICAS (SEGUNDA ENTREGA)

LEYENDAS TERRORIFICAS (SEGUNDA ENTREGA)

  • Lista creada por RockStereoSpectro.
  • Publicada el 27.06.2011 a las 20:32h.
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El abrazo del Diablo
La casa del chivo
La mujer del espejo
Las mujeres misteriosasde la grita
La llorona 1
Luces misteriosas
La muerte
Los titeres
Obscuridad
Sombras Perfectas

Revivan la primera entrega:

http://listas.20minutos.es/lista/leyendas-terrorificas-primera-entrega-292383/

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

La Llorona 1

1. La Llorona 1

Se dice que una mujer indígena muy hermosa se enamora de un caballero español. Fruto de este amorío nacieron tres hijos. La madre los trataba muy bien los cuidaba de una manera devota. Cuando la mujer le pide al caballero que formalicen la relación ante la sociedad este se niega... Ver mas
Se dice que una mujer indígena muy hermosa se enamora de un caballero español.

Fruto de este amorío nacieron tres hijos.

La madre los trataba muy bien los cuidaba de una manera devota.

Cuando la mujer le pide al caballero que formalicen la relación ante la sociedad este se niega rotundamente seguramente por el temor al que dirán. Ya que esta muy mal visto que un caballero español estuviera en relación con una mujer indígena

Después de tiempo el hombre decidió dejarla ya que tenia planeado un casamiento con una mujer española de alta sociedad.

Cuando la mujer se entero de esta desgracia asesino a sus tres hijo en el rió. Ya que en cada uno de ellos recordaba aquel hombre que la hizo tanto sufrir.

Luego ella se suicida ya que no puede con el rencor así misma, con la culpa de quitarle la vida a tres criaturas inocentes

Desde ese día, se escucha el lamento lleno de dolor de la joven en el río donde esto ocurrió. Luego de que México fuera establecido, comenzó un toque de queda a las once de la noche y nadie podía salir. Es desde entonces que dicen escuchar un lamento cerca de la plaza mayor, y que al ver por las ventanas para ver quien llamaba a sus hijos de forma desesperada, veían una mujer vestida enteramente de blanco, delgada y que se esfumaba en el lago de Texcoco

Ha recibido 200 puntos

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Obscuridad

2. Obscuridad

Era un niño normal como cualquier otro. Tenia buenas calificaciones en el colegio,amigos,amigas,jugaba en el parque cercano a su casa todo era normal en su vida,regaños de sus padres,travesuras leves, en fin era un niño mas que normal. Pero llega un día en que todo cambia... El chico tenia... Ver mas
Era un niño normal como cualquier otro. Tenia buenas calificaciones en el colegio,amigos,amigas,jugaba en el parque cercano a su casa todo era normal en su vida,regaños de sus padres,travesuras leves, en fin era un niño mas que normal.

Pero llega un día en que todo cambia...

El chico tenia una pequeña cama al lado de la de sus padres ya que la mama quería que el durmiera un tiempo de su niñez en su cuarto

Pero cuando el niño cumplió los 8 años los padres decidieron que ya era momento de que el tuviera su propio cuarto

Los padres hablaron con el y le contaron que iban a comprar todo lo que el quisiera para su nuevo cuarto, el niño se entusiasmo.

Total compraron todo

Y llego la primera noche del chico en su habitación

El sintió un terrible miedo, miedo que sentimos la mayoría, miedo a la obscuridad

Al día siguiente el niño le contó a sus papas lo que sentía, pero ellos lo ignoraron ya que creían que era algo normal

Pero paso un mes y el chico cambio totalmente..

bajo sus calificaciones,se volvió callado, derrepente se vio sin amigos, solo, tenia una cara deprimente,baja la mirada, ojos llorosos, todo cambio de ese niño normal y alegre

Todo

Los padres decidieron tomar cartas en el asunto cuando el niño perdió el interés en todo

Hablaron con un psicólogo y este les recomendó comprarle un cachorro es decir un perro

Un perro grande para que le hiciera compañía al pequeño.

Y si, los papas compraron a el animal

Y llego el primer día de estar con el perro

Cuando el chico lo vio sintió una química extraordinaria con el animalito
Y se llego la peor hora de el niño "dormir"

Ya cuando el chico empezaba a dormirse mas temprano de lo normal por la confianza que tenia, sintio un golpe debajo de la cama

Entonces hizo algo que le causaba un gran temor
bajar la mano para que el perrito se la lamiera

Y si el perro le lamió la mano (al menos eso creía el)

Cuando sintió eso, el niño se durmió, tuvo una paz enorme

Al día siguiente se sentía tan bien.

Con ganas de jugar, con ganas de salir al campo y jugar con sus amigos del parque.

Se puso de pie y cambio el tono de su cara al ver a su perro muerto totalmente masacrado

y

en el piso una leyenda que decia:

" TEN CUIDADO AMIGO MIO POR QUE NO SOLO LOS PERROS LAMEN"

Ha recibido 167 puntos

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El Abrazo Del Diablo

3. El Abrazo Del Diablo

Era un hermoso día, en el municipio de Abasolo, todo parecía mas bonito, el pueblo estaba de fiesta y por la noche se celebraría un baile. Las muchachas animadas conversaban, comentando sobre los vestidos nuevos que llevarían esa noche y los jóvenes hablaban de las muchachas con quienes... Ver mas
Era un hermoso día, en el municipio de Abasolo, todo parecía mas bonito, el
pueblo estaba de fiesta y por la noche se celebraría un baile.

Las muchachas animadas conversaban, comentando sobre los vestidos nuevos que
llevarían esa noche y los jóvenes hablaban de las muchachas con quienes bailarian.
El ambiente de fiesta reinaba en todos lados y la gente mayor se ocupaba de adornar
la casa donde celebraría el baile. Era en la casa de María Luisa una de las jóvenes
mas celebradas por su hermosura. Sabiéndose que bonita era soberbia y orgullosa y había
anunciado a sus amigas que ella sólo bailaría con el joven mis guapo.

Por fin llegó la noche. La casa abrió sus puertas a los invitados que empezaron a
llegar, y las risas y música no se hicieron esperar.

Maria Luisa no bailaba. Esperaba la llegada de alguien. No sabía de quien, pero
sería el mis guapo.Era la media noche cuando apareció en la casa un joven que
llamaba la atención por su porte varonil y tanta belleza en sus facciones.


María Luisa lo vió y anhelante esperó que él se acercara. La música se dejó oír
nuevamente y el joven, como si supiera que ella lo esperaba, fue y la sacó a bailar.
Ya no se separaron. Bailaron mucho hasta que él le pidió que salieran un momento al
jardin, en donde las resedades, el albahaca y el "huele de noche" perfumaban el ambiente.

María Luisa estaba emocionada y esperaba una declaración de amor. Sin decirle nada el
joven acercó a ella y le abrazó. En ese momento ella sintió que los brazos a él
la quemaban y dejó escapar un grito, que asustó a todos los asistentes que corrieron
al patio donde la encontraron desmayada.

Al volver en sí, encontraron queen su cuerpo se podían ver marcas como las que produce
una quemadura y las huellas de unas manos, que quedaron para siempre.

Era... el abrazo del diablo!

Ha recibido 144 puntos

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La Muerte

4. La Muerte

La Secretaria le hizo saber a don Guillermo Pacheco que una señora lo esperaba adentro de su oficina. Tal noticia le causó una natural sorpresa. Es que nunca antes lo había llegado a visitar ninguna señora que de una vez se hubiera metido a su oficina. Aún cuando no logró comprenderlo, un... Ver mas
La Secretaria le hizo saber a don Guillermo Pacheco que una señora lo
esperaba adentro de su oficina. Tal noticia le causó una natural sorpresa.
Es que nunca antes lo había llegado a visitar ninguna señora que de una vez se
hubiera metido a su oficina. Aún cuando no logró comprenderlo, un pequeño miedo
se le comenzó a trepar por la espalda. Dándose un ligero aire de importancia y poniendo
cara de circunstancias se dispuso a entrar.

Efectivamente, adentro estaba una señora. Blanca, pálida, de una palidez casi mortal,
vestida de negro absoluto que en todo caso la hacía ver muy elegante. LLevaba el pelo
liso, arreglado hacia un lado y tenía la mirada bien penetrante. A él le pareció que
tenía algo de sobrenatural. Estaba sentada en una de las dos sillas que habían justo
adelante de su escritorio. Como ella le tendiera su mano, él se la dio en normal
saludo y se la sintió fría. Definitivamente sepulcral. En ese momento don Guillermo
Pacheco estuvo seguro que si le hubiera tomado el pulso no se lo habría encontrado.
Terminó de arreglar sus cosas, colocó su saco en el perchero, se sentó en su silla, se
sintió extrañamente nervioso y se dispuso a atenderla.

-He venido a traerle buenas noticias. Se acabaron sus problemas- Le dijo ella. Y
se lo dijo de una manera tan impersonal, tan contundente, tan estudiada, tan maquinal,
tan fría, que él se sintió asustado.

Se acomodó en su sillón sin saber exactamente qué hacer. Como ella sólo se lo quedara
mirando sin decirle nada inició un estúpido juego mental que consistió en tratar
de establecer en qué iba a parar todo ese asunto. De pronto ella le dijo bien fríamente:

-Vengo a venderle un contrato funerario.

Y comenzó a sacar de su portafolios una serie de papeles en los que se podían ver
preciosas fotografías de brillantes ataúdes, de mausoleos rodeados de bellas áreas
jardinizadas, de relucientes carros fúnebres, de estatuas de Cristos en diferentes
poses, de carreteras sólidamente adoquinadas para el fácil acceso, Etc.

Las reacciones mentales de don Guillermo Pacheco siempre fueron lentas, y si a eso
agregamos que el hombre estaba comenzando a sentirse presa del terror, no entendió,
-o no pudo entender-, (o no quiso entender), lo que había escuchado. Levantó su
maletín y lo colocó sobre el escritorio. Después lo devolvió a su lugar y se dio
cuenta que estaba realmente confundido. Se miró sus manos y casi se sorprendió de
vérselas allí, luego se las colocó sobre sus piernas y se las sintió heladas. La dama,
sin inmutarse en lo más mínimo le dijo en tono maquinal: -Nuestros precios son en
dólares Don Guillermo Pacheco trató de levantarse de su silla pero no pudo. Sus piernas
no le obedecían. Escuchó el violento ritmo de su corazón. Se sintió la boca seca. Sacó
un cigarrillo y quiso llevárselo a la boca, pero se le cayó de las manos.

-¡Firme aquí!- Le ordenó ella alcanzándole un papel lleno de letritas, indicándole con
su dedo largo, blanco y huesudo el lugar en el que debía firmar. Don Guillermo trató de
decir algo, de hacer algo, de argumentar alguna cosa pero no pudo. Frente a él se
encontraban los ojos más penetrantes enmarcados en la cara más dura que había visto jamás.
Con su mano engarrotada y temblorosa firmó de una vez todos los papeles.

La señora guardó sus documentos, se despidió con un frío apretoncito de manos, se dio
la vuelta y se fue. Don Guillermo Pacheco se encontró descompuesto. Y se puso peor cuando
comprendió que acababa de contraer una deuda espantosa. Como primera providencia llamó a
su secretaria y a gritos le ordenó que jamás volviera a permitir que nadie entrara a su
oficina.

Cuando se calmó tuvo la inequívoca certeza que ese día precisamente se había comenzado a
morir.

Ha recibido 105 puntos

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La Mujer Del Espejo

5. La Mujer Del Espejo

Santa Rosa era un pueblito muy pequeño y demasiado tranquilo que se escondía entre cerros áridos y hostiles. Demasido tranquilo para que alguién se decida mudar en ella. Fue la vida personal amorosa fracasada de Daniel que lo obligó a volver a su pueblo natal después de casi treinta años... Ver mas
Santa Rosa era un pueblito muy pequeño y demasiado tranquilo que se escondía entre cerros
áridos y hostiles. Demasido tranquilo para que alguién se decida mudar en ella.

Fue la vida personal amorosa fracasada de Daniel que lo obligó a volver a su pueblo
natal después de casi treinta años. Era un escritor de treinta y dos, rubio, alto y
delgado, inconforme con su forma de ser pasiva y poética que fue definitiva en la
decisión de Luise por su rival Jean-Claude, alcohólico pero machista. Quería olividar,
y Santa Rosa le parecía el lugar perfecto.

Y realmente no tardó acostumbrarse al nuevo lugar, después de poco tiempo ya conocía
practicamente a todos habitantes. Estaba viviendo en una pieza de la casa de sus abuelos.
Una pieza chica, pero cómoda, con una cama de doble plaza en el medio, un gran escritorio
frente a la ventana que daba a la iglesia de Santa Rosa, y un impresionante espejo del
tamaño de un hombre con bordes de madera tallada apollado en la pared.

Ese espejo lo tenía hipnotizado.

Era cómo si lo hubiese visto en otro lugar, pero no recordaba donde.

En fin, Daniel pasaba la mayoría de su tiempo sentado en su escritorio terriblemente
recargado de objetos extraños, pero inspiradores, escribiendo poemas. Todas las noches.

Era un primer de Mayo, con luna llena, cuando de pronto comenzó a sentirse el estruendoso
sonido del campanario del frente, avisando las doce. Daniel todavía seguía despierto, y
había fijado su vista sobre el espejo concentrado. ¡Pero, qué extraño! Dentro del espejo
reconoció a una figura negra, ¡que con cada campanada parecía acercarse un paso hacia a él!
Quedó helado, no podía creer lo que veía... congelado en su puesto, no podía pronunciar
ni siquiera una sola palabra... Fue la duodécima campanada que la hizo desaparecer.

Esa noche durmió pésimo. No se podía quitar esa silueta de la cabeza, negra y rígida,
que se le había aparecido. ¿Qué habrá sido? -Seguro que fue una simple alucinación- se
dijo, y para convencerse quiso fijarse esa misma noche, a media noche, en el espejo.
-...Hoy noche, obviamente ya no iría a aparecer.-

Se sentó frente al espejo y esperó... ya se acercaba la media noche, ya le corría el
sudor de la frente. Faltaba poco para las doce, y comenzaba a sentir el latido del
corazón cada vez más fuerte e intenso...

-¡Ban...!- El corazón ya se le salía del cuello... ¡cuando apareció nuevamente la misma
figura negra, en el lugar donde había desaparecido ayer... -¡Ban...!- ...y seguía avanzando!...

Daniel se tapó los ojos, esperando que pasen las doce campanadas, no se podía convencer
de lo que había visto... -...no puede ser...- se dijo -...es un sueño, ahora voy a abrir
los ojos y todo habrá desaparecido...-

Seguían las campanadas, ya iban once, y la última no llegaba nunca. El tiempo parecía
haberse quedado quieto, y los nervios de Daniel lo estaban impulsando hasta la desesperación...
-¡Ban!- ¡Última campanada!

Daniel abrió los ojos... y se desmayó.

Al otro día despertó muy tarde. Recordaba perfectamente la última imagen que había visto.
Todavía veía la figura frente a él, a unos diez pasos de distancia, en el espejo. Ya sabía
que se trataba de una mujer, con una cara horriblemente pálida, y unos ojos rígidos que se
clavaban profundamente en los suyos. Una mujer con un traje negro que parecía
de boda si no fuera por el color, que escondía un cuerpo con unas curvas suaves
y delgadas.

Pero ahora él ya se sentía más fuerte y valiente. Reviso el espejo con mucha
atención. Debajo de una rosa encontró un nombre tallado: Jaqueline Dufois. Sin
duda debía ser la dueña original del espejo. Partió decidido al cementerio del
pueblo para ver si podía encontrar su tumba. Buscó toda la tarde, y estaba maravillado
de la sensación que le daba ese lugar. No parecía terrenal. Estaba impregnado de
sentimientos y recuerdos nostálgicos. Las tumbas estaban hechas con muchísimo cariño,
y los poemas que albergaban evocaban con una mágica exactitud al alma en descanso.

-...Jaqueline Antoinette Dufois Maestranza, 21 Octubre 1857 - 3 Mayo 1885...-
¡Hace exactamente cien años! - pensó Daniel. -...emprendiendo un largo viaje al
paraíso, en busca de su ansiado amor...- así terminaba su iscripción. Esta última
frase le dió muchas vueltas en la cabeza.

No habló ni una sola palabra cuando estaba cenando. Sin embargo, los abuelos notaron
esa eufórica sonrisa que llevaba en la cara. -¿Qué te pasa, hijo, que estás tan contento
y a la vez callado? ¿No nos quieres contar de tu buen día?- -No, no. No es eso... simplemente
amanecí muy contento hoy.- replicó levantándose lentamente. Se despidió de sus abuelos como
nunca lo había hecho, y se dirigió a su pieza.

Esta vez no tenía miedo. Sólo se sentó frente al espejo y esperó... esperó una eternidad.
-¡Ban...!- Uno.- comenzó a contar -¡Ban!- Dos.-... La mujer seguía avanzando, y su mirada
fría y rígida traspasaba a Daniel sin dejarlo respirar... y él se acercaba lentamente al
espejo, temblando de miedo... ya no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo... pero ya
no podía retroceder. Esa mujer se acercaba más y más, y comenzó a levantar sus manos pálidas
y duras, con unas uñas plateadas que parecían hojas de cuchillas... -¡Ban!-...¡Doce!
No aguantaba más... quería huir... pero unas manos frías y delgadas lo sostuvieron del cuello,
enterrándole lentamente las uñas...

Al otro día, el pueblo quedó escandalizado por la noticia que lo había sacudido. Pero nunca
sospecharon que el cuerpo horrorosamente descuartizado que encontraron en la pieza de Daniel
había liberado un alma... para dencansar en un amor eterno.

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Los Titeres

6. Los Titeres

Hace algunos años, la casa del profesor José D. Oviedo (fallecido a la edad de 96 años en 1984) se ubicaba desde la calle de Hidalgo, hasta la calle de Bravo de la ciudad de Celaya en Guanajuato. El profesor Oviedo, conocido por todos como "El Capi Oviedo" , fue maestro de cultura física... Ver mas
Hace algunos años, la casa del profesor José D. Oviedo
(fallecido a la edad de 96 años en 1984) se ubicaba desde
la calle de Hidalgo, hasta la calle de Bravo de la ciudad
de Celaya en Guanajuato.
El profesor Oviedo, conocido por todos como "El Capi Oviedo" ,
fue maestro de cultura física de varias generaciones y era persona
muy afecta a todo lo que se relacionara con la cultura y las bellas artes. Sucede que una
de sus entretenciones del Capi, cuando aun era joven, era dar funciones de títeres a algunos
de sus amigos o alumnos que acudieran a su domicilio en la calle de Hidalgo. El mismo capi
preparaba el teatro y los telones así como todas las decoraciones requeridas. Los títeres
del Capi eran de regular tamaño y alguna viejecita muy experimentada era la encargada de
confeccionar el vestuario adecuado para las figuras con gran gusto y delicadeza. Las obras
que se presentaban eran las clásicas de los titiriteros; La Llorona, Barba Azul, Cruz
Diablo y una que otra de las fábulas de Esopo.
Una noche-nos contaba el Capi-tuve una experiencia inolvidable: "no estaba
dormido todavía, cuando oí que en el tendero donde tenía colgados los muñecos,
se empezaron a mover... y lo peor que escuché los pasos y bailes en la tarima
del teatro. Al día siguiente, encontré fuera de su lugar a la pareja que se
supone en la noche anterior había ejercitado el bailable... No quise impresionarme
y seguí dando mis funciones como si nada hubiera pasado. Yo solo me engañé, pues
lo que platico sucedió una y otra vez y a nadie quise comentar lo que ocurría sino
que opté por terminar mis funciones de títeres, pues sería imaginación o no sé como
atribuirlo, pero una vez que mis títeres daban una representación de un tribunal equis,
uno de los monitos,-el que la hacía de Juez-como que me clavó sus ojos en los míos y
como coincidencia, yo perdí en un juicio abogaderil mi casa de Hidalgo y de títeres no
quise saber nada y siendo una auténtica obra de arte todo aquel conjunto de muñequitos,
realmente no supe ni en donde quedaron". Pero lo que sí quedó fue una leyenda para Celaya.

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Luces Misteriosas

7. Luces Misteriosas

Ocurrió en Atotonilco el Grande Hidalgo, eran como las 9:30 a 11 de la noche, estaba con toda la familia y acababamos de sacrificar a un borrego, recogiendo todas las cosas utilizadas; junto a la casa de mis abuelitos, hay un terreno de una hectárea y media que tiene 200 metros de largo y... Ver mas
Ocurrió en Atotonilco el Grande Hidalgo, eran como las 9:30 a 11 de la noche,
estaba con toda la familia y acababamos de sacrificar a un borrego, recogiendo
todas las cosas utilizadas; junto a la casa de mis abuelitos, hay un terreno de
una hectárea y media que tiene 200 metros de largo y al fondo hay otra casa, con
un pino alto cerca donde hay corrales con borregos y vacas, al fondo se ve el cerro
"Mineral del Chico, Santiagüito", donde se cree que existen brujas, de repente se vió
en el horizonte rumbo al cerro una luz brillante en forma de bola de color blanco-amarillo,
se escucho una voz de alguien de la familia que dijo "Miren una bruja" y despues se vió
otra luz igual brincando en el cerro haciendo semicirculos cruzandoce entre sí, esto
duró cerca de 10 minutos, después se acercaban rápidamente y se alejaban de nuevo,
hasta que una se decidió a acercarse al lugar, se paró en el pino de la vecina
(mencionado anteriormente) y ahí se mantuvo parada la bola de luz cerca de 5 minutos
y todos estabamos espantados, en ese momento mi primo (policía judicial federal)
sacó su rifle con mira telescópica le apuntó y comentó que dentro de la bola de luz
se veía la silueta de una mujer a la cual quiso disparar, pero el arma se trabó y no
disparó misteriosamente, sin ningun problema aparente, después la luz saltó hacia el
siguiente arbol distante a 10 metros del anterior y después se alejó otra vez hacia el
cerro, y continuó birncando con la otra bola de luz hasta que 20 minutos después volvió
a acercarse pero esta vez en los pinos del panteón (cementerio) distante a 400
metros de donde nos encontrabamos, y ahí estuvo 2 o3 minutos y se alejó hacia el
cerro y de repente las 2 luces desaparecieron. Todos los que estabamos ahí esa
noche casi no dormimos pensando en la bruja o lo que haya sido...

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La Casa Del Chivo

8. La Casa Del Chivo

Esto sucedió hace más de medio siglo en la ciudad de Celaya en una casa de la calle de mártires. En esta casa vivía un estudiante que estudiaba en la capital del Estado, era interno del colegio del Estado y venía cada fin de semana a estar con su familia. El joven era huérfano de padres y... Ver mas
Esto sucedió hace más de medio siglo en la ciudad de Celaya en una casa de la calle
de mártires.
En esta casa vivía un estudiante que estudiaba en la capital del Estado, era interno
del colegio del Estado y venía cada fin de semana a estar con su familia. El joven era
huérfano de padres y sólo vivía en dicha casa con un hermano y una hermana.
El estudiante, muchacho acostumbrado y avezado en la vida de bromas y aventuras con
los compañeros y personas sin prejuicios ni criterios cerrados, tuvo una experiencia
que se repitió en varias ocasiones y al relatárnoslas, después de muchos años, todavía
siente que su ánimo se estrecha, pues aunque actualmente lo toma como un hecho inexplicable,
ya casi se le ha olvidado todo; pero que todavía, cuando tiene necesidad de transitar por
cualquier motivo por la callesita de mártires, sinceramente no voltea para nada a ver la casa,
pues un día sin recordadr lo sucedido años atras, tuvo que transitar por ahí y sintió como que
una fuerza superior lo atraía, como el imán a una aguja y un escalofrío recorrió su cuerpo y
apretó el paso para pasar cuanto antes por la casa del chivo.
Nuestro estudiante escuchaba todas las noches cuando dormía en esta casa, la carrera
clásica de un chivo, pues distinguía perfectamente el ruido de sus pezuñas sobre los
ladrillos de la casa y siempre terminaba su carrera tirándose al pozo de agua, de los
que antes abundaban en las casas de Celaya.
Esto sucedió con tanta realidad y a la misma hora (las 12 de la noche), que un día el
joven se vió precisado a platicarlo a sus hermanos y constantemente se estaban hablando
de recámara a recámara para que estuvieran al pendiente de las carreras del chivo y
sucedió que casi 5 minutos antes en que todavía le contestaron que no se habían dormido,
exactamente a las 12 de la noche no obtuvo respuesta y la carrera del chivo volvió a
escucharse con su consiguiente chapuzón en el pozo. Desesperado fue por su hermana y
entre los dos se fueron a investigar al pozo, asomándose sobre el brocal y vieron
perfectamente las ondas que hace el agua cuando cae una cosa pesada y el
misterio de la casa del chivo ahí quedó, pues hubieron de cambiarse de
domicilio ante el problema al que nunca encontraron explicación natural.

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Las mujeres misteriosas de la Grita

9. Las mujeres misteriosas de la Grita

Un grupo de muchachos conversa animadamente en la Plaza Bolívar de La Grita. Un poco antes de las doce comenzaron a despedirse. Quieren regresar a sus casas antes de la media noche. Dicen que después de las doce se aparecen por la Plaza Jáuregui dos mujeres vestidas de blanco: Rima y María... Ver mas
Un grupo de muchachos conversa animadamente en la Plaza Bolívar de La Grita. Un poco
antes de las doce comenzaron a despedirse. Quieren regresar a sus casas antes de
la media noche. Dicen que después de las doce se aparecen por la Plaza Jáuregui
dos mujeres vestidas de blanco: Rima y María de los Ángeles. Muchos las han visto
acercarse pausadamente, pasar por su lado y luego alejarse.....


¡ Hasta mañana !.

¡ Hasta mañana !, me voy rápido antes de que sean las doce.

En un momento quedo la plaza desierta y las muchachas corrieron hacia
sus hogares.

La brisa fresca montañera mueve las ramas de los arboles y comienza a
llover.

Al día siguiente se reúnen otra vez para conversar en la plaza. entre las muchachas
están dos jóvenes recién llegadas a La Grita con su familia. estas preguntan al grupo:

¿ Por que se fueron todos antes de dar las doce ?, Hoy es sábado y no tenemos clase.
¿ Por que tanto apuro ?.

Mañana podemos dormir con tranquilidad. ¿ Nos quedaremos hasta mas tarde ?.

No. - Repuso un joven.

Pero ¿ Por que ?, - insistió María.

Yo me he encontrado en una noche fría y solitaria una mujer vestida de blanco. paso
a mi lado y desapareció sin decir nada. Eso fue hace unos meses, pero aun estoy
impresionado.

Luego me dijeron otros que también la han visto, que es Irma. me la encontré al cruzar
la Plaza Jáuregui a la una de la madrugada, cuando regresaba a casa después de salir de
una fiesta.


¡ Y yo me encontré a María de los Ángeles !, - dijo otro.

¿ Donde ? - le preguntaron.

En la calle que sube por la misma Plaza Jáuregui. Eran las tres de la mañana y regresaba
de un velorio. ante mi, cruzo una mujer alta de cabellos largos y rubios vestida de blanco.
No me dijo nada y no causa daños, pero al verla y reconocer su figura me produjo escalofríos.

¿ Y en que se diferencian ?, - pregunto Marta.

En que Irma es mas baja y tiene el cabello corto.

Otro joven continuo:

Irma y María de los Ángeles fueron asesinadas salvajemente. En el pueblo todos las conocen
y son muchas las personas que se las han encontrado cuando pasan por las cercanías de la Plaza
Jáuregui después de las doce de la noche. pasan tranquilas por el lado de uno, pero si se
les dicen piropos empiezan a crecer hasta tomas formas gigantescas.

Dijo Cheo:

Las voy a llevar al cementerio para que visiten sus tumbas.

En la de Irma siempre hay flores, cuadernos y lápices. En la de María de los Ángeles, además
de estos se encuentran siempre casitas, velones y milagros. Su tumba la construyeron con puros
milagros. Dicen que es muy buena con los pobres y los socorre en sus necesidades.

Siguieron hablando de otras cosas. Risas, chistes, canciones.

Se divirtieron sanamente, pero al acercarse la media noche comenzaron a despedirse. las
muchachas mas miedosas salieron corriendo después de un ¡ Hasta mañana !. Los jóvenes se
fueron tranquilos calle arriba o calle abajo.

Las calles del pueblo andino duermen bajo espesa niebla.

Todo esta en silencio. Ni jóvenes ni viejos interrumpen la quietud y las figuras
blancas de Irma y María de los Ángeles aun siguen por la Plaza Jáuregui.

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Sombras Perfectas

10. Sombras Perfectas

Toda mi vida a transcurrido envuelta en la más tediosas sucesión de hechos monótonos. Podría decirse que soy el mortal más común y silvestre. ¿Entonces, por que tuvo que ocurrir aquello? Transcurría el día trece de Octubre de 1998. Unos amigos y yo emprendimos un campamento al bosque... Ver mas
Toda mi vida a transcurrido envuelta en la más tediosas sucesión de hechos
monótonos. Podría decirse que soy el mortal más común y silvestre. ¿Entonces,
por que tuvo que ocurrir aquello?

Transcurría el día trece de Octubre de 1998. Unos amigos y yo emprendimos un
campamento al bosque, sin saber que uno de nosotros ya jamas regresaría. Todo
estaba contemplado y listo con una semana anticipación para que no hubiese
errores; la casa de campaña, las latas de conserva, barajas, tequila. Todo
menos el carbón, el cual fue olvidado por Guillermo. Pero de esto nos enteramos
hasta ya entrado el día.

- Traigan el carbón para la parrilla - grito Ivan con su voz mandona y prepotente.

- Guillermo fue el encargado de eso, el debe de saber donde esta - Dijo Salvador.

- Ha, mmmm,. ¡Ca- carbón! . Chin, el carbón, lo deje en la casa de Asdruval.

- Estúpido

- Infeliz

- Babas

- Ya no jodan, ahorita tomo el hacha y voy por madera. Asunto arreglado. ¡Chillones!.

No sé que oscuro deseo tuve, pero lo acompañe. Creo que fue para burlar la
posibilidad de colaborar con alguna cosa más difícil.

Caminamos un largo trecho hasta topar con una hermosa arboleda.

Él me dijo que cortaría madera y que yo tendría que cargarla. Me pareció injusto
pero accedí, sabiendo que una vez cortada yo me negaría a llevar sobre mis hombros
peso alguno. Irremediablemente mi olvidadizo amigo haría todo el trabajo.

El sol de las tres de la tarde bañaba de su sofocante calor: Siendo un verdadero
martirio, aun para nuestros jóvenes cuerpos de 18 años.

Recuerdo que nuestras sombras se expandían extrañamente sinuosas, esto debió de
ser una señal, pero no quise hacer comentario alguno por temor a ser criticado.

Corto un par de ramas, las cuales por estar muy verdes resultaban inservibles. Por
ello - maldigo el momento - le señale un viejo eucalipto, cuya triste figura hablada de
termitas, años de estar seco y de una hermosa fogata.

- Este vejestorio lo derribare de un solo hachazo.

- Si chucha como no, lo que tu digas.

Guillermo blandió el hacha con fiereza, dando un certero golpe en la base del pequeño y
decrépito árbol.

- ¡Carajo! - Dijo mi compañero mientras se sobaba la muñeca - Esta correoso.

- Te dije, ni para eso eres bueno.

Mi camarada no cesó en sus intentos por derribar el vetusto eucalipto.

- Hemos estado mas de media hora, y en todo este rato no has logrado hacerle cosquillas.

- ¡Me tienes harto!, ahorita vas a ver todo mi poder en acción.

En eso, furioso por la falta de consideración de ese árbol, y aun más enojado por mis poco
sutiles ironías, dio un nuevo y más potente golpe de hacha.

Inesperadamente el árbol cedió, comenzando a caer. Un ridículo gesto de pueril alegría se
dibujo en aquella faz regordeta.

Es curioso, pero el sol en ese momento proyectaba nuestras sombras muy cercanas, quizá, me
atrevo a decirlo, exactamente iguales al tamaño real.

Debido al inesperado triunfo, arrojó el hacha a un lado, quedando clavada en la tierra,
para poder, supongo, festejar a gusto. Desgraciadamente mi mano derecha prolongaba la sombra
de su dedo índice de tal forma que esta fue interceptada en la tierra por el hacha.

Después todo sucedió muy rápido.

El árbol cayo sobre la sombra de Guillermo. Justo en medio de los hombros y cabeza. Un grito
que duro solo medio segundo fue emitido.

Inexplicablemente su cabeza cayo, rodando por el suelo. La sangre broto por doquier.

Al mirar con mas calma, puede ver como el pedazo de cuello que quedo adherido a su cuerpo tenia

las marcas de un tronco.

Fue justo en ese instante que reaccionaron mis nervios, los cuales seguramente permanecieron
aletargados por la impresión, mandando la descarga de dolor. Al bajar mi vista me percate que el
dedo índice de mi mano derecha se encontraba cercenado hasta la falange.

Mi ropa se encontró grotescamente empapada del sumo de su yugular, así como del de mi pobre
dedo.

Preocupado por no ser acusado de asesinato fui a un arrollo que sabia cercano y me lave.

Escondí el cuerpo de lo que fue mi amigo y regrese al campamento. A los otros les dije que
Guillermo, muy ofendido con nosotros, se había marchado rumbo a su casa.

A mi dedo lo cubrí y hasta la fecha aun lo cubro con un guante.

Esa noche no pude conciliar el sueño.

La policía nos interrogó a todos, a mí con mas ahínco. Sin embrago no nos pudieron comprobar
nada. De hecho yo encabece una exhaustiva búsqueda junto con sus padres por todo el bosque.

El cuerpo fue encontrado un mes mas tarde en tal estado de descomposición que no pudieron
precisar con certeza quien era. Sus padres lo suponían, pero aun guardan la esperanza de que
siga con vida.

Creo que hay veces que los ángeles o los demonios quieren divertirse, y yo, en esa ocasión,
estuve presente.

En algunas ocasiones, ahora mas que antes, pienso que tal vez si se hubiese tardado o apresurado
la caída del eucalipto solo unos segundos - por supuesto, solo como una febril hipótesis -,
nuestras sombras no hubiesen sido perfectas y entonces él viviría y yo tendría mi índice.

Después de eso mi vida a seguido con la cotidianidad de siempre. Soy yo quizá él más común de
los mortales.

Tan solo plasmo esto para advertir a los incrédulos, que fuerzas misteriosas nos controlan,
jugando bromas macabras cuando menos lo esperamos.

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