Versión impresa

LEYENDAS TERRORIFICAS (PRIMERA ENTREGA)

LEYENDAS TERRORIFICAS (PRIMERA ENTREGA)

  • Lista creada por RockStereoSpectro.
  • Publicada el 17.06.2011 a las 17:57h.
  • Clasificada en la categoría Otros.
  • La lista SI admite nuevos comentarios.
  • La lista SI admite que sus elementos sean votados.
  • La lista NO admite que otros usuarios añadan nuevos elementos.

Avatar de RockStereoSpectro

Último acceso 19.11.2016

Perfil de RockStereoSpectro

  • Las estadísticas del usuario se mostrarán en los próximos días.

Ver el perfil de RockStereoSpectro

Acciones de la lista

Esta lista sera semanal

cada semana

les dare 10

leyendas

impactantes

asi k empezaremos con:

Jim:El Maldecido

Pensamientos de Un condenado

La Feria Del Diablo

Las Chicas De La Bañera

El Psicópata

Lujuria Ensangrentada

Mis Memorias pt7

Psicofonias

Las Señoras de la noche

¿Por Que?

Visiten relatos.escalofrio.com

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

La Feria Del Diablo

1. La Feria Del Diablo

La gente se paseaba tranquilamente por la feria. Escudriñando los tenderetes, observando las atracciones. Los más pequeños disfrutaban con ellas, y los no tan pequeños también. Móra La Nova es la ciudad donde se celebraba dicha feria. Cada año se llenaban tres calles enteras con atracciones y... Ver mas
La gente se paseaba tranquilamente por la feria. Escudriñando los tenderetes, observando las atracciones. Los más pequeños disfrutaban con ellas, y los no tan pequeños también. Móra La Nova es la ciudad donde se celebraba dicha feria. Cada año se llenaban tres calles enteras con atracciones y tenderetes. El poli deportivo era inundado con tiendas de todo tipo. La escuela servía de concesionario improvisado. Todo el mundo salía a divertirse:

El muchacho que en la máquina del gancho intentaba cogerse un reloj mientras hacía creer a su novia que intentaba conseguirle el osito de peluche…

El chico que se compraba petardos y los lanzaba en medio de la calle asustando a la gente… El abuelo que paseaba nostálgico recordando el día en que nació la feria. Probablemente habría miles de historias que contar. Dignas de rellenar un buen libro repleto de cotilleos y curiosidades. Los chicos gamberros no se quedaban atrás, pues también rondaban por la feria. No obstante, lo que empezó como un juego para un chiquillo, terminó con la muerte de todos los asistentes a la feria.

Alfonso reía bajo la ventana. Su calle estaba inundada por la feria, y Alfonso lo aprovechó para sus travesuras. Corría un día de sol intenso que se adhería a los ropajes de la gente. El suelo, como de costumbre, estaba lleno de papeles, propagandas y basura en general. La multitud pasaba por debajo de los perturbados ojos de Alfonso sin verlo. ¡pam! Se oyó. Una bolita diminuta de color blanco como la leche salió disparada de una ventana. Se desplazó por los aires en línea oblicua hasta que impactó a toda velocidad contra las gafas de un anciano solitario. La bolita le dio en el reborde que sujetaba el cristal y éste dio un saltito despojándose de las gafas. Cayó al suelo agrietándose al instante.

El anciano notó algo, como si le tiraran una piedrecilla, pero no le dio más importancia. Recogió el cristal agrietado y siguió caminando solitario. Agachado debajo de la ventana, Alfonso reía con una mueca cruel en sus labios. Sus ojos mostraban unas diminutas venas de sangre que se extendían por las pupilas, el lirio reflejaba un volcán en su interior. Alfonso se hartó. Llevaba media hora usando la pistola y mucha gente había sido herida. Pero sentía ansias de hacer más daño. La pistola con balas de plástico le parecía un juego de niños.

— Ellos, jajaja —rió jocoso— tengo que... hacer… algo ¿yo? Si claro que sí, jajaja. Bajó. Bajó al piso de abajo. Se encaminó hacia la cocina. La escrutó al completo. Abrió un armario de vidrio, su madre era una adicta al vidrio podría decirse.

Coleccionaba hasta calcetines de cristal. Sacó vasos y más vasos del armario. Los subió arriba, abrió la puerta de la terraza y posó los vasos en el suelo. Cuando tuvo bastantes vasos dejó el armario cerrado y volvió a subir.

— Yo… no puedo hacerlo. No puedo.

Alfonso se convulsionó unos segundos y paró de repente. Erguido y con el rostro apaciguado sus ojos habían perdido la rojez de las pupilas y el lirio. Ahora eran los globos blancos de sus ojos los que enrojecían, estaban inyectados en sangre. Su aspecto transmitía un aspecto de demente y psicópata. Agarró un vaso y lo lanzó vertical con toda su fuerza. El vaso voló hasta confundirse con el sol. Una estrellita reluciente se reflejó mientras caía a velocidad estrepitosa. Cayó contra el suelo y estalló en mil pedazos, los cristales salieron dispersos en un radio de 15 metros. Cristales que se hundieron en la carne de chicos y chicas cortándoles el rostro, las piernas, los brazos y todo lo que se les puso por delante.

— Jua jua jua —emitió una carcajada que los heridos lo oyeron. Se estremecieron todos. Alfonso agarró con tanta fuerza otro vaso que le explotó en la mano. Los vidrios se le clavaron e incrustaron en la mano. La sangre chorreó con rapidez ensuciando el suelo. No le importó. Cogió otro vaso, esta vez no estalló. Se agachó para impulsarse hacia arriba. Dio un salto magistral a la vez que el vaso se le escapaba de las manos a una gran velocidad. Iba mucho más rápido que el anterior y dio en el blanco. El vaso explotó contra un policía. Le atravesó la gorra que llevaba posada con delicadeza y llegó a su cabeza. Allí estalló en mil pedazos. Varios de ellos se clavaron en el cráneo del policía. Los trozos restantes desgarraron la cara de miles de personas que aún seguían en el mismo lugar. La gente comenzó a correr espantada, con el pánico haciendo palpitar su corazón a diez mil por hora. Los humanos corrían. Se pisaban, caían unos encima de otros. Los niños lloraban, las madres gritaban. Los que caían eran aplastados por los pasos histéricos de las demás personas. Una ola humana intentaba huir.

— No, no señor, no lo permitiré - La terraza le escondía por una pared que se erguía un metro por encima de su cabeza. Detrás de la pared un tejado se extendía un par de metros. Alfonso no lo pensó.
—Es verdad - Saltó agarrándose a lo alto de la pared. Hizo fuerza, desgarrándose los pantalones y la ropa hasta que al fin consiguió subir al tejado.
— ¡Maldita sea! ¡Los vasos! Extendió la mano. Movió los dedos invitando a que los vasos vinieran con él. Uno de ellos le hizo caso y se acercó hasta caer al tejado junto a su lado. Se aferró a él y se lo apretujó contra su pecho.
— No lo harán - Se levantó. Apuntó con el vaso como si llevara un lanzagranadas. Lo lanzó con tanta fuerza que impactó contra la multitud, atravesando la espalda de un hombre y saliendo por su vientre golpeó la cabeza de un chiquillo y éste se desplomó casi inerte al suelo. Murió aplastado entre gritos y lloros de la gente que huía aterrada.

— ¡Allí arriba! —chilló una mujer señalando a Alfonso. Multitud de personas se volvieron para contemplar al muchacho. En él vieron un joven con la mano envuelta en sangre. Con una postura psicópata, una mueca de ira homicida y con los ojos poseídos por el diablo. Los gritos resonaron entre la multitud y corrieron más y más. Golpeándose entre ellos, cayéndose encima los unos de los otros. Cuatro niños fueron aplastados y murieron agónicamente.

— ¡No escapareis! —aulló. Corrió hacia la ventana. La ventana que había utilizado para disparar con la pistola de bolas. Golpeó el cristal y arrancó un buen trozó cortándose la mano con cortes profundos. La sangre comenzó a colorearle sus pantalones. Cogió el cristal como un bumerán. Lo impulsó de atrás a delante. El cristal salió disparado contra la multitud.

Testigo ocular 1; 01 de diciembre de 2005, el cristal, con forma puntiaguda y alargada me pasó por encima de la cabeza. Era una auténtica guillotina… Cortó cuanto encontró a su paso: cabezas, brazos, pies… Fue una auténtica masacre.
Fin: (el sujeto no pudo continuar, se mordió la lengua en un ataque de epilepsia y se murió al instante)


Victorioso alzó sus manos vociferando un grito de guerra. Sus pies se movieron. Primero lentamente y después despacio. Su tejado estaba contiguo al de ocho casas más. Sus pasos se movieron con más rapidez. Parecían un rastro borroso. Alfonso corría por el tejado mirando a los humanos heridos. Corrió con una velocidad infernal. Se desvió hasta el final del tejado y saltó. Saltó en dirección al público. Se elevó por los aires y entonces fue cuando…

Testigo ocular 2, 1 de diciembre de 2005, en los aires se detuvo. Empezó a cambiar, su piel bulló, las ampollas se le formaron en la carne y gotas ácidas cayeron al suelo, la gente que estaba debajo fue traspasada completamente por las gotas.

FIN: (el sujeto no pudo continuar. Murió de un infarto)
El cuerpo se enrojeció. Sus manos se agrandaron, sus pantalones se desgarraron ante los prominentes músculos que salían de sus piernas. Su camisa estalló en los aires, y su pecho flácido se convirtió en un pectoral voluminoso. Su espalda se desgarró y sangró. La sangre se derramó encima de la gente.

Testigo ocular 3, 1 de diciembre de 2005, - co... corríamos y oía gente gritar. Cuando me di cuenta un chorro de sangre proveniente del cielo se derramó sobre mi brazo (mostró el brazo amputado). Y ya ve…

Fin: (El sujetó ardió ante todos como si lo hubieran rociado con NAPALM.)

Las alas le salieron de la espalda. Unas alas fuertes y macizas se extendían a lo alto del cielo. Alfonso se fue volando para no volver nunca más.

Último testigo superviviente (Johnny Keeper), 1 de diciembre de 2005, arranqué mi coche al oír gritos dentro de la feria. No sé porque lo hice. Pero huí haciendo rugir el motor y acelerando tan rápido como pude. Vi un río de lava cayendo del cielo. Me quemó la parte trasera del coche y volqué. Cuando desperté no notaba nada…

MANICOMIO PERE MATA:

— ¡Les digo que es verdad! Tienen que creerme…
— Seguro Johnny…
— ¡Ardieron!, ardieron todos delante de mí cuando les contaba lo que ocurrió, todo está destruido, ¡ardieron delante de mí!
— Te entiendo Johnny - Johnny entró en la celda. La puerta hermética se cerró dejándolo a la vista por un pequeño cristal que se encontraba encima de la puerta.
— Seguro Johnny —Rió— El cristal de la puerta estalló disparándose contra Johnny. Su cuerpo fue clavado contra la pared por miles de trozos de cristal.

Alfonso disfrazado de médico sonrió. — El demonio siempre gana.

Ha recibido 103 puntos

Vótalo:

Jim: El Maldecido

2. Jim: El Maldecido

Jim vivía en un pequeño pueblo aislado de la ciudad, el cual siempre esta cubierto de nieve y espesa neblina, que cubría todo el valle. Jim era un chico a quien le sucedió una gran desgracia y en el pueblo decían los rumores que era una maldición porque sus padres eran malas personas y no lo... Ver mas
Jim vivía en un pequeño pueblo aislado de la ciudad, el cual siempre esta cubierto de nieve y espesa neblina, que cubría todo el valle. Jim era un chico a quien le sucedió una gran desgracia y en el pueblo decían los rumores que era una maldición porque sus padres eran malas personas y no lo decían solo por eso, sino porque un año después de que nació sus padres se fueron a buscar leña y un poco de comida, porque eran pobres, pero ese día no volvieron y nadie se preocupó porque robaban todo lo que podían en el mercado del pueblo y por eso no tenían amigos excepto su tía Hillary quien se encargo de cuidar a Jim esa noche a Jim. La misma noche que la apariencia de Jim cambió y se hizo todo blanco, pálido y su pelo se alargo hasta llegarle a la mitad de su espalda. Por esto decían que estaba maldito, pero ella igualment lo cuidó haciendo a un lado lo que le había pasado.

Por la mañana la tía de Jim salió a buscar a su hermana (la madre de Jim y a su padre). La búsqueda duro varias horas porque solo ella los estaba buscando y había muchos kilómetros que recorrer, pero al final no los encontró y permaneció con Jim para cuidarlo.

A Hillary jamás le habían gustado los niños y desde que Jim tenia seis años, ella no lo dejaba salir de casa, le hacia trabajar como un esclavo y si no hacia bien su trabajo lo dejaba sin comida por cuatro días mínimo, pero nunca lo había tocado, ni la mano ni nada, Jim nunca había tocado a nadie. Cuando cumplió los 10 años ella lo dio más libertada porque la tía Hillary ya era mayor.

Jim estaba muy contento era el momento mas feliz de su vida y por ello le preguntó por primera vez sobre sus padres y ella no le quiso responder. La mañana siguiente Jim caminaba por la calle y encontró a los chicos del pueblo por primera vez en su vida, todo era nuevo para el, Jim se dirigió a ellos y les saludo pero se fueron corriendo por el miedo que le tenían. Sin embargo, Jim siguió a uno y al final le agarró, el chico se paralizó y se seco, hasta volverse blanco, también se deshidratado y finalmente murió en cuestion de segundos.

Jim sin saber que había pasado fue a casa de su tía y explicó todo a
Hillary. Ella intentó tranquilizarlo, pero el estaba asustado con emociones mezcladas, tenia mucha tristeza y rabia, porque nadie le había querido nunca y la primera vez que toca a alguien muere. Impulsado por sus sentimientos quería tocar a todo el mundo y rellenar el hueco de amor que tenia, Jim empezó con su tía Hillary, se dirigió a ella corriendo y la abrazo con todas sus fuerzas y aunque ella muriera Jim estaba contento por haberla tocado.

Y así Jim fue por todo el pueblo tocando a toda la gente y rellenando su vacío emocional, las personas que pudieron escapar huyeron a la montaña más alta a esconderse. Jim los siguió hasta el lago y cuando los iba a tocar vio su rostro reflejado en el lago junto con su madre y su padre a su lado, el se lanzó y nunca volvió.

Los que sobrevivieron buscaron a los que no lo lograron, pero no estaban. Y cada año el mismo día del suceso se ve una luz blanca que sube al cielo. Los pueblerinos dicen que son las personas que Jim tocó.

Ha recibido 89 puntos

Vótalo:

Las Chicas De La Bañera

3. Las Chicas De La Bañera

Corría el año 1990 y yo apretaba mi dedo índice contra el timbre en una casa del barrio bonaerense de Florida, investigaba el caso de las Chicas de la Bañera. Una señora con los ojos repletos de venitas rojas salió a mi encuentro. La inquilina del departamento, donde un par de años atrás, uno de... Ver mas
Corría el año 1990 y yo apretaba mi dedo índice contra el timbre en una casa del barrio bonaerense de Florida, investigaba el caso de las Chicas de la Bañera. Una señora con los ojos repletos de venitas rojas salió a mi encuentro. La inquilina del departamento, donde un par de años atrás, uno de los enigmas más complejos de la historia policial acosó el ingenio de los especialistas.

La mujer desconfiaba, se le notaba en la forma por la que se mordía los labios para que no se escapen sus silencios. Finalmente accedió, como si de pronto hubiera reconocido en mis palabras un tono familiar y, rompiendo a llorar, me dijo: - "Necesito saber los nombres de las chicas muertas. Es que vamos a llamar a un cura, ¿sabe? Acá las puertas se abren y se cierran solas… y ese frío en el baño, venga pase, pase".

La historia, también fue conocida como el caso de Las primas, dos jóvenes fueron halladas muertas en una bañadera. Sin ningún indicio o detalle que probara su asesinato. Una estaba acostada, la menor, 15 años, desnuda, la otra arriba. Juntas en la bañera, la de arriba tenía 18 y estaba semi-vestida con una bombacha y un chaleco de lana.

Los cuerpos hinchados, cianóticos, el tejido necrótico e inflamado obligaron a los bomberos a trabajar durante horas para desencajar los cuerpos. El nivel de descomposición era similar al que experimenta una cadáver luego de de estar dos meses en el agua.

Ha recibido 70 puntos

Vótalo:

Psicofonias

4. Psicofonias

La noche era fría, distante e inmensamente vacía y yo estaba allí sentada en el mismo rincón, en la misma posición en la que me encontré aquella vez contigo. Dentro de mi alma ansié volver a verte. Han pasado tres años desde que te vi por primera vez... por dentro moría lentamente, me... Ver mas
La noche era fría, distante e inmensamente vacía y yo estaba allí sentada en el mismo rincón, en la misma posición en la que me encontré aquella vez contigo.

Dentro de mi alma ansié volver a verte. Han pasado tres años desde que te vi por primera vez... por dentro moría lentamente, me consideraba una loca que parecía cuerda o una cuerda que parecía loca, daba lo mismo.

Depresivamente feliz comencé a escribir sobre lo que sentía y sobre lo que era. La oscuridad invadía mi alma, podía sentir como se intensificaba más y más.

Y allí apareciste tú: mi fantasma. Mi rayo de fuego, por el que he luchado toda mi vida. Tu hermosa esencia me invadió completamente. Adoraste mi alma herida, a tal punto que vagabas en el mundo por mí; era tu doncella, era por la que llorabas en tu oscura soledad.

Nuestras almas bailaron de amor, tus psicofonías eran acompañadas por el viento que las repartía por toda la habitación. Deseo vivir por la eternidad vagando por el mundo y sus sombras, amándonos en la oscuridad de nuestros corazones, sintiendo cada vez más nuestras almas unirse por una fina hebra manchada con nuestra sangre.

Quizás no lo reconozcas pero tu doncella desea jurarte amor eterno... y seremos uno, una única alma y un único corazón.

Ha recibido 61 puntos

Vótalo:

Lujuria Ensangrentada

5. Lujuria Ensangrentada

Si la insolencia no lastima, su indiferencia causa la tuya...Ya que como el fuego no se controla su horror se hace cada vez mas visible. Y así su infierno se hizo inminente ante la caída de su conciencia mientras sus aterrorizados ojos recorrían el lugar su corazón explotaba en convulsiones... Ver mas
Si la insolencia no lastima, su indiferencia causa la tuya...Ya que como el fuego no se controla su horror se hace cada vez mas visible. Y así su infierno se hizo inminente ante la caída de su conciencia mientras sus aterrorizados ojos recorrían el lugar su corazón explotaba en convulsiones incontrolables. Haciendo pesado su pecho volviéndola adolorida y jadeante.

Perdida se sentía entre su aliento perdió en control y cayo al suelo lastimando su frágil cuerpo resquebrajando su insensatez. Haciendo casi imposible su huida ante el miedo, ella seguía solo allí en el suelo tirada sin escapatoria, ya no era de la tierra, ya no era de nadie. Sus ojos se iluminaron con los recuerdos ella y Aliss en las sabanas reconociéndose una a la otra amándose después de tantos problemas, después de tan duras pruebas, pero ella no pudo evitar que le gustara él... Él tenia algo que a ella le hacía perder la cordura algo más fuerte que la Fe.

Para ella, él era algo que necesitaba, algo que necesitaba tanto como los cristianos necesitan el cuerpo de Dios.
- Te aprietan mucho las cadenas querida? - que triste que aquella voz que tanto había amado se había convertido en el verdugo de ella. Muy en el fondo siempre lo supo su oscuridad era muy grande en su corazón.
- Suéltame- repetía ella, estupidas cadenas realmente le estaban haciendo daño
- Pero Charlotte, querida. Acaso no te gusta ese nuevo juego? te vez tan apetitosa así tan débil en comparación a mi, se me hace agua a la boca, no tienes ni idea.

Y así se acercó Aliss y produjo un crucifijo de plata no sin antes haberle amarrado mas las cadenas, después la beso descaradamente, pero Aliss en algo si tenia razón ella era tan frágil.. tan débil.

- No sabes como te extraño Charlotte. No sabes como deseaba tenerte entre mis brazos de nuevo como sucumbía ante el deseo de que fueras siempre mía -rió.
- No sabes lo que dices Aliss suéltame -Empezaba a desesperarse era como una pequeña paloma herida.

- Este crucifijo me lo regalo mi madre quiero que tu lo tengas mi amor en promesa de todo el amor que nos tuvimos. Y sin decir mas le clavó el crucifijo en el pecho ahora entendía, ella quería que el mismo Dios estuviera presente en lo que ella acababa de hacer en su amor. Su fe no era nada comparado con lo que le haría.

Charlotte sentía como su cuerpo luchaba por mantenerse despierto nunca pensó que le causaría tanto dolor..

Aliss tomo el crucifijo y lo hundió más en su carne rechinando sus dientes, tratando de no gritar, pero el dolor iba creciendo y ella ya no pudo controlar su boca y sus gritos salieron sofocados por la garganta y pronto comenzó a palidecer.

Aliss pensaba que era de placer. Así que sin esperar mas trajo sus otros juguetes esto no lo hacia por odio esto no lo hacia por el engaño, lo hacia porque quería cada centímetro de su piel.

- Querida todavía no te duermas ni siquiera he echo nada, ven déjame besarte-Arrodillándose ante ella le lamió la sangre que corría por su cuello y sintió por ultima vez sus labios.

Aliss trajo un cuchillo y rompió las vestimentas de Charlotte dejándola aun mas expuesta a su merced. Charlotte sabía que haría. Aliss dibujaría en ella como si fuera su lienzo.

Comenzó con la parte baja del abdomen haciendo una especie de nube que iba subiendo hasta su pecho. El corte era profundo realmente la había tatuado con fuerza, después en su pecho alrededor del crucifijo hizo un corazón para que cuando la encontraran la gente sepa que la había amado y marcado con la señal de su pasión. Después volteo su brazo y comenzó a dibujarle sus venas, tan frágil y delicada pensó Aliss, que casi podía romperla de un golpe.

- Aliss por favor perdóname - Su voz se apagaba, realmente no sobreviviría mucho, ella era muy débil.

- Querida ya es tarde para el perdón. -Y así mientras la iba besando fue cortando su cuello salvajemente.

Ha recibido 55 puntos

Vótalo:

Pensamientos de un condenado

6. Pensamientos de un condenado

Todo se encontraba en silencio, solo mi respiración resonaba en aquel cuarto oscuro donde me hallaba. No sé qué hacer, siento que me vuelvo loca estando aquí en este lugar, pero es la única forma para proteger a quienes amo, es la única forma de salvarme a mí misma. Todos pensamos que aquellas... Ver mas
Todo se encontraba en silencio, solo mi respiración resonaba en aquel cuarto oscuro donde me hallaba. No sé qué hacer, siento que me vuelvo loca estando aquí en este lugar, pero es la única forma para proteger a quienes amo, es la única forma de salvarme a mí misma.
Todos pensamos que aquellas historias de vampiros y hombres-lobos son solo mitos o leyendas, me hubiera gustado que así fuese, pero no, yo soy un caso de ellos. Si, así es por desgracia soy un hombre-lobo o mejor dicho una mujer-lobo.

Me siento muy sola y asustada, sobre todo asustada pues he tenido que vivir en las sombras mientras soy perseguida por aquellas personas que en un tiempo ame y me amaron. Simplemente no puedo aceptar esto, debe ser un error o una pesadilla de la que muy pronto despertare... no sé porque me sigo haciendo esa idea, se que jamás despertaré esta es mi escalofriante realidad; Dios que hice para merecer esta existencia, ¡que hice para sufrir eternamente este destino!

Tengo miedo de que llegue la noche, debo permanecer aquí, no debo de asustarme de ser así no podre controlar este instinto que me despedaza por dentro, el es el que me hace sufrir y al mismo tiempo disfrutar mis actos. No puedo seguir así, no por mucho tiempo, el permanecer así me volverá loca.

Y si esto es lo que debe ocurrir, espero no darme cuenta de cuando esto suceda no quiero saber que atrocidades cometeré, a quienes matare por hambre y furia... solo espero no recordarlo para cuando el día acabe, si es que algún día llegase a terminar.

Se hace de noche, tendré que resignarme y seguir mi vida de la manera que sea; humano lobo cual es la diferencia, de una u otra forma sufriré mi inmortal destino. La luna llena está en su máximo esplendor, la transformación está ocurriendo la transformación, mi vista se nubla, todo se ve distorsionado; pasara lo que tenga que pasar, ese es mi destino y creo que jamás lo podré cambiar.

Un don o quizás una maldición, para mi es igual pues solo sé que lo que la vida me depare es algo de lo que jamás recordaré.

Ha recibido 54 puntos

Vótalo:

¿Por Que?

7. ¿Por Que?

Recostado sobre mi cama, observando la pulcritud de mi obscura habitación, admirando el vacío que ha dejado tu partir en mi vida, llenando de pensamientos mi mente, recuerdos, imágenes, maravillas y pesadillas, mi alma sufre desasosegada por tu maldito recuerdo. Aún recuerdo cuando te vi por vez... Ver mas
Recostado sobre mi cama, observando la pulcritud de mi obscura habitación, admirando el vacío que ha dejado tu partir en mi vida, llenando de pensamientos mi mente, recuerdos, imágenes, maravillas y pesadillas, mi alma sufre desasosegada por tu maldito recuerdo. Aún recuerdo cuando te vi por vez primera, aquella noche fatídica que mí ser jamás podrá olvidar, cuando aún trataba de que estuvieses a mi lado, cuando al fin lo logre y estuviste conmigo, cuando no sé cómo paso pero te aleje de mí y cuando al fin te perdí de una manera que jamás olvidare.
Ahora en mi mente tu recuerdo es como una pesadilla, una pesadilla recurrente que embriaga mi ser lo llena de sufrir, pues alguna vez fui feliz a tu lado pero ahora sufro por que no estas más junto a mí. Miro en rededor y observo cada pieza que hay en esta mi habitación, aquella silla donde solia verte sentada por las mañanas apreciando el amanecer y el paisaje, aquel sillón frente a la chimenea donde te postrabas a leer alguna novela, esta cama donde estoy ahora donde tu cuerpo se recostaba a mi lado noche tras noche, donde hicimos el amor tantas veces, donde nos unimos el uno al otro, esta cama donde compartimos desayunos, aquí donde estuvimos alguna vez juntos.
Mi cuerpo sufre la falta de ti, eres como una droga que era mi adicción, ahora que no estas mi ser está en decadencia pues le hace falta su elixir, si yo fuese capaz de mantenerte a mi lado un poco más de tiempo daría lo que fuese, lo que me pidieras seria tuyo, todo te lo daré para que estés con migo.
¿Por qué?, ¿Por qué ya no estas a mi lado?, ¿Cómo es que te hice eso?, ¿Por qué maldita sea?, ¿Por qué?
Ahora tu aroma vuelve a mí en cada instante como si mis pulmones estuviesen llenos de tu perfume, tu aroma que alguna vez me lleno de gozo, deseo, pasión, amor, lujuria ahora es mi pesar, tu y yo alguna llegamos a ser felices, ahora yo sin ti no soy más que nada. Mi alma sufre desasosegada tu partida, tu ausencia mata mi ser lentamente como un ser atrapado dentro de un pozo sin poder salir sin alimento, sin agua muriendo lentamente pues necesita subsistir pero no lo puede hacer sin alimento y bebida, tu eres mi alimento, mi bebida, mi amor, mi vida, mi razón para vivir, mi todo, ahora seguiré sufriendo tu partir. Noche tras noche seguiré llorando y pidiéndole a la luna que te traiga de vuelta a mi lado, y esta sin responderme siempre postrada sobre mi riendo de mi desgracia, deleitándose con mi sufrir, con ese ademan de deidad que tiene, ahí iluminando noche tras noche mi patética existencia después de tu partir.
Ahora cada que tu recuerdo retoma mi memoria no puedo dejar de sufrir, mis mejillas se humedecen al ir rodando las lágrimas tras ellas, no sé cómo poder explicar este mi sufrir, sencillamente mi ser sufre como jamás lo había hecho, algunas veces dije que no sería así que nunca sufriría por el partir de alguien, pero ahora recapacito y me doy cuenta de que tú eras esencial para mi vida, para mi ser, para mi alma, para mi existir, para mi…
A ti que ya no estás aquí quisiera recordarte cuanto amor te he entregado, toda mi vida junto a ti había deseado, una eternidad juntos habíamos prometido, un jamás despertar de este sueño hermoso habíamos querido, una larga y maravillosa vida juntos, trascender de la muerte y seguir en el purgatorio unidos como dos almas que se siguen, reencarnar volver a encontrarnos y seguir amándonos, seguir juntos a pesar de la muerte, continuar con esto maravilloso, aun muertos seguir amándonos como veníamos haciéndolo. Ahora ya te has ido de mi lado, ¿Qué puedo hacer con esto?, ¿Dónde quedo nuestro juramento de amor?, ¿Por qué has partido de mí?, ¿Cómo es que te has alejado de mí?, ¿Por qué ahora sufro la agonía de la soledad?, ¿Cómo es que te perdí?, ¿Por qué ya no estas junto a mí?, ¿Por qué faltaste a tu promesa?, ¿Por qué?... ¿Por qué te mate?..

Ha recibido 54 puntos

Vótalo:

El Psicópata

8. El Psicópata

Una noche Max y Suzanne transitaban en coche por una estrecha y pedregosa carretera -si es que podía llamarse así- a lo largo de un extenso desierto que parecía situarse en los confines del mundo, ambos llevaban meses de noviazgo y como jóvenes con fines ulteriores, hacían ocasionales escapadas... Ver mas
Una noche Max y Suzanne transitaban en coche por una estrecha y pedregosa carretera -si es que podía llamarse así- a lo largo de un extenso desierto que parecía situarse en los confines del mundo, ambos llevaban meses de noviazgo y como jóvenes con fines ulteriores, hacían ocasionales escapadas para librarse temporalmente del estrés de sus insignificantes vidas rutinarias, así satisfacían sus ansias de aventura mediante esas salidas que solían hacer los fines de semana. Normalmente llevaban consigo algunos colegas, pero aquella vez no sería así, estarían sólo ellos, sin curiosos, cosa que ambos agradecieron, pero que poco después ambos acabarían lamentándolo muy profundamente, sobretodo él, porque ¿puede acaso un muerto lamentar su propia muerte?

Las estrellas abarrotaban el cielo como cientos de hogueras en la bóveda celeste, llevaban horas sin ver ningún rastro de vida humana, de vez en cuando algún coche abandonado en el arcén y algún que otro tétrico hostal con una o dos luces encendidas que más bien parecían una abandonada casa del terror habitada por vampiros. Max puso la radio y tras un rato de música fue interrumpido por una especie de avance informativo nocturno que comentaba la inexplicable fuga de un peligroso criminal y depravado sexual que por lo visto era bien conocido en la región por ser un violador en serie, las pocas mujeres de la región llevaban largo tiempo sintiéndose con seguridad para transitar aquellas siniestras zonas, poco adecuadas para una chica por la gran cantidad de borrachos, violadores y camioneros morbosos que transitaban las escasas gasolineras y bares que allí había. Cuando dieron el nombre del asesino una inminente oleada de pánico inundó la columna vertebral de Max, se puso pálido como el mármol y hasta sintió nauseas que le llevaron a tener que parar el coche rápidamente y salirse del vehículo para tomar aire fresco, no sin antes de que su amada, Suzanne, le preguntara la causa de su alteración, Max se lo explicó: “Oh! Si yo te contara, ese peligroso asesino es la causa de que noche tras noche terribles pesadillas abarquen mi mente y despierte en sudores fríos, estoy seguro de que ese hombre ha estado pensando en la forma más cruel de matarme desde que entró en la cárcel, ya que desgraciadamente fui yo quién hice que le detuvieran, lo encontré entrando en un prostíbulo de carretera situado a unas 30 millas de aquí y yo informé a las autoridades locales para que lo detuvieran, aún recuerdo esa terrible mirada provista de odio y de rojizos ojos maquiavélicos, no dijo más nada, pero aquella mirada fue suficiente para darme a entender de que tarde o temprano saldría de la cárcel como fuera y me buscaría para asesinarme hasta el fin del mundo si hiciera falta”.

Max salió del coche y para tranquilizarse un poco sacó un cigarrillo que se fumó lentamente, la certeza de que el protagonista de sus peores pesadillas estuviera libre y muy probablemente en aquél momento buscándole le causó un gran terror.

Finalmente intentó olvidarlo un poco y se sintió mejor, tiró el cigarrillo y se volvió al coche: “Bueno, ya se me ha olvidado un poco, prosigamos” dijo Max, cuando este intentó poner el vehículo en marcha no pudo, cosa que le extrañó, salió y abrió el capó para ver si podía determinar el origen del problema: “Otra aventura más” pensó él, pero lo que no sabría es que iba a ser la última, llamó a Suzanne, pero no contestó, creyó que se había quedado dormida, así que se acercó al asiento del copiloto y se percató de que Suzanne no estaba, Max comenzó a temblar y a tambalearse del miedo, olía a whisky, no vio a su novia por ninguna parte, así que cogió la linterna y se internó entre los arbustos, vio un reguero de sangre que le llevó por un largo camino, apuntó con la linterna al rastro de sangre y al final divisó una forma redonda y oscura, se acercó corriendo frenéticamente y casi se desmayó al ver que se trataba de la cabeza de su mujer arrancada brutalmente con una expresión de terror en la cara. De pronto su linterna se apagó y quedó sumido en una impenetrable oscuridad, estaba aterrorizado, casi sin quererlo pisó algo duro en el suelo, lo cogió con cuidado, se trataba de una grabadora y algo más… un revólver!

Cuando puso la grabadora una voz ruda y espantosa habló: “Te dejo la cabeza de recuerdo, gracias por el cuerpo -risa- ahora podré satisfacer…hmm… mis necesidades… -risa-, ahí tienes un regalito para que hagas los honores por mí, para que después no digas que soy un hombre malo…jajajaja”. Max lo comprendió, sabía que iba a morir de una forma horrible antes de llegar al vehículo, así que rápidamente cogió el revólver, se metió el cañón en la boca y disparó.

Ha recibido 49 puntos

Vótalo:

Las Señoras de la noche

9. Las Señoras de la noche

Debía buscar un trabajo. Las cosas no andaban bien en casa y necesitaba dinero. Mis padres no estarían toda la vida prestándome dinero así que decidí buscar un trabajo. Comencé a buscar en el periódico y nada. La sección de empleo ya comenzaba a terminarse, tal vez mañana habría alguno. Pero... Ver mas
Debía buscar un trabajo. Las cosas no andaban bien en casa y necesitaba dinero. Mis padres no estarían toda la vida prestándome dinero así que decidí buscar un trabajo.
Comencé a buscar en el periódico y nada. La sección de empleo ya comenzaba a terminarse, tal vez mañana habría alguno. Pero de inmediato, uno llamo mi atención. Estaba entre los últimos anuncios, en letras mayúsculas, como si fuera algo urgente.

“SE NECESITA NIÑERA QUE CUIDE A DOS NIÑOS DE 7 Y 8 AÑOS EN LAS AFUERAS DE LA CIUDAD. SE PAGA MUY BIEN. LA NECESITAMOS PARA EL FIN DE SEÑANA Y PODRA DORMIR EN LA CASA. LLAMAR AL 555-685-443”.

Decidí llamar, la idea de que me pagaran para cuidar unos niños y dormir era estupendo.

El sábado a la mañana ya me encontraba en la vieja casa. Se encontraba en las afueras de la ciudad y al cruzar el camino había un pequeño bosque. Al costado del camino que entraba al bosque había un cartel donde se podía leer “No entres al hogar del conejo”. Me dio mala vibra, pero no me preocupo, no tendría la necesidad de entrar ahí.

Los niños eran agradables, la casa era toda mía, ellos sabían que hacer, cobraría por hacer nada.

La tarde paso y se convirtió en media noche, estaba despierta viendo un maratón de películas de terror y el clima era excelente. En la mitad de “el juego del miedo IV” se escuchó un ruido horrible. Salte del sillón, estaba asustada y no quería subir, me convencí de que eran los niños. No pasaron ni cinco minutos que otro ruido pudo escucharse. Esta vez no eran los niños, era obvio. Fui a la cocina y tome un cuchillo. Quedarme viendo las películas no me había ayudado mucho. Subí cuidadosamente por las escaleras, tenía miedo, mucho miedo. Cuando estaba en la mitad de las escaleras se pudo escuchar el portazo de la puerta principal. Se me puso la piel de gallina. Pensé que era el padre de los niños así que lo llame, pero nadie contesto, solo empeoro las cosas. Si no era el dueño de casa, ni los niños, entonces ¿Quién era? . Subí hasta el cuarto de los niños, su puerta estaba entreabierta, desde adentro salía un horrible olor.

Abrí la puerta y me di cuenta que la película “juego del miedo” era una película infantil al lado de lo que mis ojos podían ver. Los niños estaban muertos, asesinados brutalmente, como nunca se vio, como ninguna película, ni la más cruel y sanguinaria mostro. Una sensación de repugnancia y terror subió por mi cuerpo. Había estado cerca de la misma muerte o tal vez lo estoy todavía. Mi cuerpo se paralizo por completo, no podía moverme, ni pedir auxilio, solo podía pensar que el asesino podía atacarme en cualquier momento.

Pude divisar en una de las paredes del cuarto un mensaje escrito en sangre “tienes 20 segundos para correr, o terminaras como ellos, nosotros te observamos. Los señores de la noche”. Eran más de uno.

Bajé las escaleras tan rápido como pude, abrí la puerta y Salí de la casa, debían quedarme solo unos 10 segundos así que corrí hacia el bosque. Mientras cruzaba el camino, pude ver de nuevo el cartel, no le tome importancia, tenía problemas más graves ahora. Corrí por el bosque sin mirar atrás, mi corazón latía tres veces más de lo normal, mis lágrimas caían, pensaba en mis padres, en mi niñez, deseaba estar en casa. Corrí sin detenerme, los ruidos del bosque me ponía nerviosa, podía sentir que alguien me seguía, tenia miedo, quería llorar. Cuando me di cuenta ya estaba en lo profundo del bosque. Me detuve, tome un respiro, cuando levante mi cabeza pude sentir que algo se clavaba en mi columna.

Desperté, toda mi espalda me dolía y no sentía mis piernas. Al ver hacia arriba pude ver cuatro personas que me miraban fijamente. Los cuatros estaban encapuchados y por su altura y físico pude ver que eran hombres. Uno de ellos hablo.

— ¿No leíste el cartel? —

De repente, se quitaron sus capuchas, dejando ver lo que parecían mascaras aterradoras. Un jabalí, un pato, un caballo y un conejo. El conejo, él era su líder, estaba en su bosque, estaba indefensa ante 4 personas con máscaras grotescas, ellos me rodeaban, no había escapatoria. El conejo comenzó a hablar.

— Somos los señores de la noche, los dueños del bosque. Estamos en todas partes, cuando los perros ladran por las noches, cuando tu sientes miedo de la nada, cuando te sientes observado, cuando estas solo e indefenso, cuando estás haciendo del miedo un sentimiento de placer, cuando te vas a dormir y mientras duermes. Todas las noches seleccionamos una víctima para nuestro sacrificio, no hay escapatoria—

Al terminar su discurso, los cuatro animales sacaron de sus capas cuatro grandes cuchillos. Lentamente se acercaron a mi, pude sentir como mi cuerpo era atravesado por sus armas y como la sangre se escapaba de mi cuerpo. Fue el final para mi.

Así que cuídate, porque cuando escuches a los perros ladrar o te sientas observado o simplemente cuando estés solo, pueden ser uno de los cuatro asesinos enmascarados. No debes temer a fantasmas o a espíritus en pena, a lo que debes temer son a las personas de carne y hueso que son las que pueden oirte, verte y seguirte, son las que pueden cometer los mas sanguinarios crímenes, son los que pueden acabar con tu vida en solo un segundo. Recuerda ellos están por todas partes, puede que estén justo detrás de ti. Tu puedes ser su próxima victima. ¿quieres morir como yo? Entonces cuida tus pasos.

Ha recibido 44 puntos

Vótalo:

Mis Memorias pt7

10. Mis Memorias pt7

- ¡Aghhhhh…! - Pienso en el horrible sufrimiento que fue observar mi mano despedazarse, fundirse en el fuego y resignarme a que terminara en fugaces y oscuras cenizas… Cecilia sin pensarlo dos veces corrió al balde de agua, arrojó su contenido sobre mi miembro quemado, y esperó a que me... Ver mas
- ¡Aghhhhh…! - Pienso en el horrible sufrimiento que fue observar mi mano despedazarse, fundirse en el fuego y resignarme a que terminara en fugaces y oscuras cenizas…

Cecilia sin pensarlo dos veces corrió al balde de agua, arrojó su contenido sobre mi miembro quemado, y esperó a que me recuperara, para oír la explicación que yo tenía de lo sucedido. Pero le aguardaba una sorpresa más, viendo como la carne renacía de lo que alguna vez fueron mis huesos…

-¿Qué…? –
Antes de que formulara alguna teoría, me le adelanté para hacerla entender…

-Tengo una enfermedad que me impide tocar el sol, como ya notaste… -
- Pero ¿Por qué tu mano se regenera?... -
- Es… parte del padecimiento, la piel crece rápidamente… - Que idea tan estúpida…
- Está bien, me lo hubieras dicho… -

Ya el primer cliente de la mañana se acercaba, mi compañera y yo nos concentramos en nuestros deberes, y así transcurrió el día hasta la hora de cerrar…
- Adiós Daniel, que tengas una buena noche… - Pronunció con algo de escepticismo por lo ocurrido al inicio de la jornada…
- Muchas gracias, te deseo lo mismo… -
Me mantuve estático algunos minutos, inmóvil en frente de la entrada, prestando atención al suave caminar de esa bellísima dama, después de un rato, perdí su pista en aquellos eternos caminos de la magnifica Italia (…)

No diré que me resultó fácil encontrar la iglesia, pasó un largo tiempo antes de que apareciera en medio de unas viejas casuchas…

- ¿Día difícil? - Ahí estaba Victoria, esperándome con una copa de sangre en la mesita de mi cuarto.
- Para empezar, me quemé la mano con el sol, y esta iglesia se encuentra demasiado escondida… - Dije cínicamente…
- No te preocupes, mañana mejorará… -
- ¿Tu en que trabajas?.. – Pregunté curioso…
- En el vaticano… -
- ¿Qué?... –
- En el se hospeda el Papa, la personificación de Dios en la tierra… -
- Ahhh… (…) –
- Cuestión de humanos, no soy la indicada para explicártelo… -
- De acuerdo… hay otra cosa… -
-¿Si?... –
-¿A que te referías cuando me advertiste “ten cuidado” esta mañana…? -
-Talvez fui algo paranoica… se supone que no debo decirte esto pero… -

De la oscuridad apareció un hombre alto, atractivo y fríamente sereno, casi en un susurro dirigió unas pocas palabras a Victoria…

- Te lo diré en el desayuno… Me tengo que ir… -
Apresuradamente concluyó y me dejó a mis pensamientos…

- Una copa de sangre para olvidarlo todo… Estoy cansado… -

Ha recibido 39 puntos

Vótalo:

Bienvenido

Con las Listas de 20minutos.es puedes crear tu propio top y leer y votar los del resto de usuarios. Ver más

Crear una nueva lista

Encuentra una lista al azar

Busca una lista

Conectados recientemente

Comentarios
Haz tu comentario aquí

© 2013-2016 - Listas de 20minutos.es | Ir a la versión móvil