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LAS LEYENDAS DE LOS PUEBLOS DE LOS ÁRBOLES.

LAS LEYENDAS DE LOS  PUEBLOS DE LOS ÁRBOLES.

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  • Publicada el 06.09.2012 a las 20:50h.
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El árbol por sí mismo ya es una representación simbólica del hombre. Pero también tiene características particulares, un nombre determinado, una madera, unas hojas, a veces incluso frutos distintos y, por supuesto... ¡mitos y leyendas que únicamente le pertenecen a él!


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EL NOGAL

1. EL NOGAL

Érase una vez un árbol que nos recuerda a las cariátides, esas estatuas de piedra que representan a mujeres, casi siempre diosas, que a veces sustituyen las columnas de algunos templos para sostener el techo. En efecto, según la leyenda mítica griega, Dioniso, dios del éxtasis místico (que... Ver mas
Érase una vez un árbol que nos recuerda a las cariátides, esas estatuas de piedra que representan a mujeres, casi siempre diosas, que a veces sustituyen las columnas de algunos templos para sostener el techo.

En efecto, según la leyenda mítica griega, Dioniso, dios del éxtasis místico (que para los romanos se convirtió en Baco, dios de la vid y las fiestas orgiásticas), se enamoró de Caria, una princesa de Laconia. Se daba el caso de que tenía dos hermanas que, por celos, denunciaron estos culpables amores a su padre. para vengarse de ellas, Dioniso las transformó en estatuas de piedra. Sin embargo, Caria, que amaba a sus hermanas, murió de pena. Entonces, Dioniso transformó el cuerpo de Caria en nogal, que en griego se dice karyon, es decir caria o cario, que significa ''nuez'', pero también ''hueso''.

Pero nuestros antepasados consideraron también el nogal un árbol adivinatorio (consagrado tanto a Diana-Artemisa, la diosa cazadora, como Proserpina-Perséfone, hija de Deméter, secuestrada por Hades-Plutón, dios de los Infiernos), ¡un árbol inquietante! pues, bajo el cual se desaconsejaba adormilarse o dormir.

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EL CASTAÑO

2. EL CASTAÑO

Érase una vez un árbol de gran longevidad, cuyos frutos, provistos de no poco valor calórico, nutritivos y deliciosos, que caen de sus ramas en otoño, fueron el símbolo de la previsión, puesto que el castaño los ofrecía para el invierno que llegaba. ''La castaña es útil contra toda debilidad... Ver mas
Érase una vez un árbol de gran longevidad, cuyos frutos, provistos de no poco valor calórico, nutritivos y deliciosos, que caen de sus ramas en otoño, fueron el símbolo de la previsión, puesto que el castaño los ofrecía para el invierno que llegaba.

''La castaña es útil contra toda debilidad del hombre. Come castañas a menudo, antes y después de comer, y verás cómo tu cerebro se desarrolla y se llena. Tus nervios se fortalecen y así te pasará el dolor de cabeza'', así es como Hildegarda de Bingen alababa las virtudes de la castaña en la Edad Media. Tostadas, hervidas, en sopa o en puré, las castañas se consumían desde la más alta Antigüedad. Los griegos las llamaban nueces de Heracles.

Un árbol que produce unos frutos tan benefactores no podía menos que ser honrado por nuestro antepasados, los cuales tenían conocimiento de su longevidad. Con sus ramas confeccionaban bastones y mangos, a través de cuyo contacto obtenían nuevas fuerzas y se regeneraban.

A veces, algunas castañas caían por desgracia sobre la cabeza de alguien y podía causarle daño. Por ello, a partir del siglo XVII, la castaña se convirtió en sinónimo de tortazo o batacazo.

Así que, actualmente, en el lenguaje popular, darse un castañazo es darse un buen golpe.

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EL ABETO

3. EL ABETO

Érase una vez un árbol que, para los antiguos celtas centroeuropeos, tenía una función tan importante como la del haya, de la que tal vez recordarás (si has leído esta lista), metían su leña en el hogar durante la noche del solsticio de invierno, acto simbólico para protegerse de los rayos del... Ver mas
Érase una vez un árbol que, para los antiguos celtas centroeuropeos, tenía una función tan importante como la del haya, de la que tal vez recordarás (si has leído esta lista), metían su leña en el hogar durante la noche del solsticio de invierno, acto simbólico para protegerse de los rayos del cielo. Sin embargo, a la misma noche del 21 de diciembre, la llamaban ''la noche del abeto plateado''. Por eso también quemaban un enorme tronco de abeto, incluso un abeto entero.

Ahora bien, quienes hayáis visto arder un abeto, sabréis que las espinas y la resina de este árbol hacen que la combustión sea difícil y bastante impresionante.

Más tarde, además de asociarse a las nociones de inmortalidad y eternidad, estos dos árboles se recuperaron para celebrar la Navidad: uno en los postres en forma de sabroso pastel (el haya) y el otro ejerciendo la función de árbol de navidad (el abeto).

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EL CEDRO

4. EL CEDRO

Érase una vez un árbol, cuyas raíces se hundían en los mitos de la más alta Antigüedad, y que todavía reina en las montañas del Líbano contemporáneo y en las laderas de Taurus, en Turquía, dando muestras de su longevidad. Pero el cedro ya existía en abundancia Biblos, en Ebla y en Jerusalén... Ver mas
Érase una vez un árbol, cuyas raíces se hundían en los mitos de la más alta Antigüedad, y que todavía reina en las montañas del Líbano contemporáneo y en las laderas de Taurus, en Turquía, dando muestras de su longevidad. Pero el cedro ya existía en abundancia Biblos, en Ebla y en Jerusalén, donde los arquitectos del rey Salomón realizaron la magnífica estructura del templo de los hebreos con su madera. En cuanto a los egipcios, utilizaron esta madera para construir barcos y estatuas.

Según una leyenda egipcia, el rumor de las hojas bajo el viento de los bosques de cedro era el lamento de Osiris, cuyo cuerpo estaba encerrado en un ataúd confeccionado con madera de cedro. Por eso, en egipcio, el término que designaba el cedro significaba también gemir. Así, este árbol simbolizaba la inmortalidad y la incorruptibilidad, al igual que el alma de Osiris convertida en eterna, razón por la cual los carpinteros de Egipto realizaban ataúdes con madera de cedro, cuyo fuerte olor resinoso tenía la fama de suavizar el de putrefacción del cuerpo y eliminar los insectos.

Este árbol tenía tantos atractivos para nuestros antepasados que incluso los mismos autores de la Biblia lo consideraron una representación del Árbol del Jardín del Edén, una de cuyas ramas fue el bastón de Moisés, otra la vara de Aarón, y cuya madera se utilizó para confeccionar la Cruz de Cristo.

''El justo sale como una palmera y crece como un cedro en el Líbano'', dice inspiradamente el salmista en el Libro Sagrado (Salmos 92, 13).

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EL SAUCE

5. EL SAUCE

Érase una vez un árbol llamado llorón, sin duda porque sus ramas largas y frondosas cuelgan hasta el suelo alrededor de su tronco y, a lo largo de las mismas, brillan algunas gotas de agua que nos recuerdan las lágrimas. Por otro lado, una de sus características es permanecer verde todo el... Ver mas
Érase una vez un árbol llamado llorón, sin duda porque sus ramas largas y frondosas cuelgan hasta el suelo alrededor de su tronco y, a lo largo de las mismas, brillan algunas gotas de agua que nos recuerdan las lágrimas.

Por otro lado, una de sus características es permanecer verde todo el año. Este hecho no pasó desapercibido a los chinos, que hicieron de él un árbol de inmortalidad, de sensatez, de inspiración espiritual, de comunicación con el cielo; ni a los tibetanos, que hicieron de él el Árbol de la Vida. Por eso, según algunas leyendas chinas, Lao-Tsé, el presumible autor de Tao Te Ching, libro a partir del cual nació la religión taoísta en la China del siglo VI antes de nuestra era, era agradable meditar bajo la sombra de un sauce. Se dice que bajo un sauce fue donde Confucio y Lao-Tsé tuvieron su célebre conversación, después de la cual el primero confió a sus discípulos: ''Sé que los pájaros vuelan, que los peces nadan y que los cuadrúpedos corren. Los animales que corren se pueden cazar con una red, los que nadan con un anzuelo, alos que vuelan se les puede alcanzar con flechas. En cuanto al dragón, no puedo describir cómo se eleva hacia los cielos sobre los vientos y las nubes. Hoy, he visto a Lao-Tsé: sólo se puede comparar con el dragón''.

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EL ROBLE

6. EL ROBLE

Érase una vez un árbol divino y sagrado, símbolo de fuerza y de sabiduría, plantado en el centro del mundo, que unía el Cielo y la Tierra. Los griegos le hicieron el árbol tutelar de Zeus. Así que el primer templo dedicado al dios griego de los dioses del Olimpo no fue sino un bosque de robles... Ver mas
Érase una vez un árbol divino y sagrado, símbolo de fuerza y de sabiduría, plantado en el centro del mundo, que unía el Cielo y la Tierra. Los griegos le hicieron el árbol tutelar de Zeus. Así que el primer templo dedicado al dios griego de los dioses del Olimpo no fue sino un bosque de robles, situado en Dodona, una ciudad de Epiro, en el país de los molosos, donde la gente iba a consultar el oráculo de Zeus, así como el de Afrodita. Entonces, era la voz del mismo Zeus la que respondía mediante el rumor de las hojas de los robles sagrados, agitadas por el viento.

En cuanto a los celtas, adoraban al roble. Sus sacerdotes, llamados los hombres del roble (el nombre de roble en celta era druivids, que significaba ''muy sabio''), recogían muérdago, la flor del roble, en Año Nuevo.

Simbolizaba una nueva vida, una regeneración y la inmortalidad del alma. Sin embargo, tengo que señalar que la flor del roble es muy excepcional. Encontrarla en un bosque de robles era, pues, casi un milagro. El druida partía en busca del muérdago el sexto día de la Luna nueva y si volvía con las manos vacías, era un mal presagio para aquel pueblo celta o galo.

Finalmente, el fruto del roble, la bellota, casi siempre fue considerado símbolo de fecundidad y de prosperidad; puesto que nuestros antepasados sabían que a partir de la semilla contenida en este pequeño fruto nacería un nuevo roble que se haría centenario.

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EL TILO

7. EL TILO

Érase una vez un árbol legendario, de virtudes medicinales curativas y adivinatorias, y que, si nos basamos en su leyenda mítica, procedía de una bella mujer llamada Fílira, cuyo nombre significa, sencillamente, ''tilo''. Ahora bien, Cronos amaba a Fílira, y era además su tío, ya que era hija de... Ver mas
Érase una vez un árbol legendario, de virtudes medicinales curativas y adivinatorias, y que, si nos basamos en su leyenda mítica, procedía de una bella mujer llamada Fílira, cuyo nombre significa, sencillamente, ''tilo''. Ahora bien, Cronos amaba a Fílira, y era además su tío, ya que era hija de Océano. Pero Rea, esposa de Cronos, les sorprendió. para escapar a su vista y a su cólera, Cronos se transformó en caballo y se unió a Fílira con este aspecto antes de huir al galope. De su unión nació niño, mitad hombre, mitad caballo, el centauro, Quirón, que se convirtió en un famosos médico, sabio y adivino.

Presa de un profundo disgusto y una repulsión irresistible hacia el monstruo al que acababa de dar a luz y al que tenía que amamantar, Fílira imploró a su padre que la liberara de esta adversidad. Entonces, Océano, cediendo a las súplicas de su hija, la transformó en un tilo. Y Quirón, alimentándose de la leche del tilo, su madre, aprendió y conoció mejor que nadie, no sólo las virtudes medicinales calmantes y perfumadas de este árbol, sino también las de todas las plantas y frutos, que siempre utilizó para bien y salvaguarda de la humanidad.

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EL ARCE

8. EL ARCE

Érase una vez un árbol muy popular entre los canadienses, quienes escogieron su hoja (mapleaf) como emblema de su país, y cuyo jarabe, que confeccionan a partir de la savia calentada y batida, se ha convertido en su producto nacional. Por supuesto, las abejas conocían mucho antes que el... Ver mas
Érase una vez un árbol muy popular entre los canadienses, quienes escogieron su hoja (mapleaf) como emblema de su país, y cuyo jarabe, que confeccionan a partir de la savia calentada y batida, se ha convertido en su producto nacional.

Por supuesto, las abejas conocían mucho antes que el hombre el sabor de la savia de arce y la delicadeza de sus flores. Desde siempre han libado con voluptuosidad, dando después una miel de arce deliciosa y rica en azúcar. Pero ya en tiempos remotos, en China, el arce se asociaba a la idea de honor.

El nombre que designa este árbol presenta una homofonía con el verbo chino que significa ''conceder un honor''.

El arce, símbolo de longevidad y de vigor en Norteamérica, así como en todos los países anglosajones, también tenía fama de eliminar los demonios y los malos espíritus nocturnos. Por eso, se colocaba arce en las puertas de las casas o al pie de la cama, al igual que la cigüeña coloca muchas ramitas de arce en su nido, con el fin de eliminar los murciélagos, tan aficionados a sus huevos.

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EL OLIVO

9. EL OLIVO

Érase una vez un árbol de gran dulzura, de una gran riqueza, cuyo fruto es una prueba de fecundidad, longevidad, purificación y cuya rama es símbolo de paz y prosperidad. En la Grecia antigua, el olivo era el árbol dedicado a Atenea, la diosa guerrera, hija de Zeus y de Metis, armada con una... Ver mas
Érase una vez un árbol de gran dulzura, de una gran riqueza, cuyo fruto es una prueba de fecundidad, longevidad, purificación y cuya rama es símbolo de paz y prosperidad.

En la Grecia antigua, el olivo era el árbol dedicado a Atenea, la diosa guerrera, hija de Zeus y de Metis, armada con una lanza, provista de un casco y de una égida (una cobertura de piel de cabra que le permitía ser invisible cuando quería) y de un escudo en el que figuraba la Gorgona Medusa, que paralizaba de terror a todos los que la miraban. Sin embargo, a pesar de su aspecto a menudo impresionante y guerrero, Atenea era la diosa protectora de las ciudades griegas.

El olivo también era el árbol de Apolo, en honor al cual los sacerdotes quemaban lámparas con aceite de oliva en los templos dedicados al dios solar.

Siempre según las leyendas míticas griegas, la maza de Heracles-Hércules era de madera de olivo.

Finalmente, en la Biblia, el olivo se considera el rey de los árboles (Libro de los Jueces 9,8), un alimento divino y un ungüento sagrado (Deuteronomio 8,8 y Ezequiel 16, 9).

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LA HIGUERA

10. LA HIGUERA

Érase una vez un árbol generoso, cuyos frutos tienen la reputación de volver sensato a quien ha nacido para serlo sin saberlo, o volver loco a quien se cree sensato. ¿Era, por otro lado, una hoja de vid con la que Adán y Eva se cubrieron después de haber cometido su pecado? En absoluto... Ver mas
Érase una vez un árbol generoso, cuyos frutos tienen la reputación de volver sensato a quien ha nacido para serlo sin saberlo, o volver loco a quien se cree sensato. ¿Era, por otro lado, una hoja de vid con la que Adán y Eva se cubrieron después de haber cometido su pecado? En absoluto. Repasemos la Biblia: ''Entonces, los ojos se les abrieron y se dieron cuenta de que estaban desnudos; cosieron hojas de higuera y se hicieron unos faldares'' (Génesis, 3.7).

Asimismo, siempre a juzgar por los autores de la Biblia, el fruto del pecado, el del árbol prohibido, no era la manzana, sino el higo; el árbol del Jardín del Edén, cuyo fruto saborearon Adán y Eva, era el higo. ¿Pero de dónde sale esta fuerza de la vida regeneradora, esta fuerza de la inteligencia fecundadora atribuida desde siempre a a la higuera y su fruto?

Según el Upanishad, textos sagrados que constituyen los elementos esenciales del Vedânta, la última parte de los Vedas (los textos más antiguos de la literatura india, anteriores a la Biblia y seis veces más largos que el Libro de los Libros), la higuera es el árbol del mundo que una la Tierra con el Cielo. Además, en cualquier parte del mundo, si miramos hacia el pasado, siempre aparece la higuera. En la India, es el árbol de Vishnu; en Grecia, el de Dioniso; en Egipto, el árbol de la iniciación y el conocimiento; en China, el árbol de Buda; en Roma, el árbol debajo del cual nacieron Rómulo y Remo.

Las mujeres y los hombres de la Antigüedad, se obsequiaban con higos secos, confitados o macerados en aceite de oliva con un poco de pan de cebada y queso de cabra. Por supuesto, ya conocían el sabor de este fruto, pero también su riqueza nutritiva, que actualmente se reconoce precisa y científicamente: hierro, magnesio, calcio, vitaminas A,B1,B2,PP y C, etc. Es un fruto tonificante, aconsejable para niños, convalecientes, ancianos, deportistas y mujeres embarazadas.

Por último, no puedo terminar hablando de ello sin mencionar la alusión a la vulva del sexo femenino y el escroto masculino del hombre, que tal fruto representaba simbólicamente para nuestros antepasados. De tal manera, en griego, el verbo que significa ''coger higos'', también cobraba un sentido mucho más obsceno.

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EL PINO

11. EL PINO

He aquí lo que Plinio el Viejo escribió a propósito del pino, en el siglo I después de Cristo: ''... el más admirable es el pino piñonero: lleva un fruto que está madurando, uno que alcanzará la madurez al año siguiente y otro al tercer año. No hay ningún árbol que se prodigue tanto: el mismo... Ver mas
He aquí lo que Plinio el Viejo escribió a propósito del pino, en el siglo I después de Cristo: ''... el más admirable es el pino piñonero: lleva un fruto que está madurando, uno que alcanzará la madurez al año siguiente y otro al tercer año. No hay ningún árbol que se prodigue tanto: el mismo mes que cogemos una piña, otra está ya madurando; la producción es tan grande que no pasa un mes sin que madure una piña''.

Al leer esta líneas entenderemos por qué la piña para los griegos se convirtió en un símbolo de fecundidad, de reproducción, de eterno retorno a la vida y de renacimiento perpetuo. En Grecia el pino estaba dedicado a Atis, un héroe cuya leyenda mítica me resulta bastante compleja.

Según ésta, fue amado por su propio padre, que era un ser hermafrodita y que le volvió loco. Bajo su influencia, se castró y murió. Sin embargo, crecieron pinos encima de su tumba y las piñas de esos árboles se reproducían sin parar, simbolizando entonces su vida eterna.

Finalmente, señalaré que en China el pino también se considera un símbolo de vida eterna. De ahí que los monjes taoístas mastiquen sus granos, sus agujas y su resina, ofreciendo oraciones con la esperanza de volverse inmortales...

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EL CIPRÉS

12. EL CIPRÉS

Érase una vez un árbol de virtudes extrañas, provisto de tales poderes mágicos y de fuerzas tan vivas, que le llamaban ''el árbol de la vida''. De manera que, según unos, sólo con frotar los talones con resina de ciprés se podía caminar por encima del agua. Según otros, observando las llamas de... Ver mas
Érase una vez un árbol de virtudes extrañas, provisto de tales poderes mágicos y de fuerzas tan vivas, que le llamaban ''el árbol de la vida''. De manera que, según unos, sólo con frotar los talones con resina de ciprés se podía caminar por encima del agua. Según otros, observando las llamas de un fuego hecho con ramas de ciprés se podían consultar los oráculos y encontrar oro o un bien todavía más preciado.

Es cierto que si este árbol pudiera hablar, tendría mucho que contarnos: cuentos, leyendas y relatos fantásticos como históricos, ya que fue uno de los primeros en aparecer sobre la Tierra, hace cientos de millones de años, mucho antes que los árboles frondosos. El que ha venido a llamarse ''el árbol de la resurrección'', también fue un árbol funerario, consagrado a Hades, dios griego de los infiernos como todos sabemos, sin duda por su aspecto inmutable durante todo el año, sea cual sea su estación. Por eso entendemos por qué a menudo los cipreses se yerguen cerca de los cementerios. ''Un ciprés en el cementerio aleja del infierno'', dice un proverbio.

Pero según Ovidio (Las Metamorfosis), el ciprés no es otro que Cipariso, un joven que vivía con un ciervo grande y hermoso, consagrado a las ninfas, al cual mató por equivocación de un golpe de jabalina. Por tristeza y arrepentimiento, se transformó a sí mismo en ciprés y, desde entonces, el ciprés es el símbolo de la tristeza eterna.

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EL SERBAL

13. EL SERBAL

Érase una vez un árbol provisto de extraños poderes sobre los espíritus, los fantasmas y las almas errantes, a juzgar por lo que dicen nuestros antepasados. Por eso, según antiguas creencias que atribuimos a los celtas, si se hundía una estaca de madera de serbal en el pecho de un cadáver, esto... Ver mas
Érase una vez un árbol provisto de extraños poderes sobre los espíritus, los fantasmas y las almas errantes, a juzgar por lo que dicen nuestros antepasados. Por eso, según antiguas creencias que atribuimos a los celtas, si se hundía una estaca de madera de serbal en el pecho de un cadáver, esto ayudaba a encontrar su alma ya fijar su espíritu, para que ya no apareciera en los sitios donde había vivido.

Inspirados en este poder atribuido a la madera de serbal, quienes creían en la existencia de vampiros hicieron correr una leyenda según la cual se podía llegar a eliminar a dichos vampiros clavándoles una estaca en el corazón.

Es cierto que este árbol siempre ha estado rodeado de misterios, y se invocaba y se hacía hablar a los demonios bajos sus ramas, al tiempo que se creía que protegía de las enfermedades mortales y de los animales feroces.

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EL AVELLANO

14. EL AVELLANO

De nuevo, este árbol ocupa un lugar importante en las leyendas mitológicas y poéticas de la Edda germánica. En efecto, el bastón de avellano es uno de los atributos de Thor, hijo de Odín, junto con el martillo, evidentemente, con el cual golpea el yunque, acto simbólico que representa su temible... Ver mas
De nuevo, este árbol ocupa un lugar importante en las leyendas mitológicas y poéticas de la Edda germánica. En efecto, el bastón de avellano es uno de los atributos de Thor, hijo de Odín, junto con el martillo, evidentemente, con el cual golpea el yunque, acto simbólico que representa su temible fuerza y su terrible cólera. Pero apoyándose sobre su bastón de avellano que le entregó la gigante Gridr, cuyo nombre significa ''la ávida'' o ''la violenta'', es como consigue evitar ahogarse en el río Vimur, o ''el burbujeante'', y vencer a los gigantes. Este bastón se llamaba Gridarvörl, de Gridr, la gigante, y vörl o völva, nombre que se daba a las varitas mágicas de los videntes.

Más tarde, en plena Edad Media, inspirándose sin duda en esta leyenda de la mitología germánica, el bastón de avellano se convirtió en la varita mágica de las hadas, así como el bastón de nochizo (un avellano silvestre) y el mismo avellano se convirtieron en la horquilla de los zahoríes.

También fue el bastón mágico que Apolo entregó a Hermes-Mercurio y gracias al cual este último pudo ejercer la medicina, aliviar y curar a los hombres, así como sosegar su corazón y espíritu de sus males y tormentos. De tal forma, el bastón de Hermes, otra varita mágica, alrededor de la cual se enroscan las dos serpientes del conocimiento, se convirtió en caduceo, símbolo de la medicina y que todavía hoy se utiliza como tal.

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EL OLMO

15. EL OLMO

Érase una vez un árbol mágico y profético dedicado al Diablo, que los Grandes Inquisidores buscaban por su maldición o procuraban hacerlos quemar o cortar con el hacha a los leñadores, creyendo que así arrancaban las raíces del mal y vencían a los demonios. En efecto, según el clero, bajo el... Ver mas
Érase una vez un árbol mágico y profético dedicado al Diablo, que los Grandes Inquisidores buscaban por su maldición o procuraban hacerlos quemar o cortar con el hacha a los leñadores, creyendo que así arrancaban las raíces del mal y vencían a los demonios.

En efecto, según el clero, bajo el olmo, así como bajo el roble, se administraba justicia a los paganos o a los incrédulos. No la justicia divina, cristiana, católica o papista, sino la justicia de la Tierra, de los hombres, la naturaleza, las hadas y los elfos. De manera que cuando surgía algún litigio entre dos personas, se tenía la costumbre de situarlas bajo un olmo, una a la derecha y otra a la izquierda de su tronco, hasta que caía una hoja del árbol sobre la que, según este juicio, tenía razón o había dicho la verdad; puesto que, para los campesinos de la Edad Media, el olmo era un padre, un gran maestro de la sabiduría, al que podían consultar con toda tranquilidad y que, por consiguiente, impartía justicia con imparcialidad.

Sin embargo, en la Antigüedad, el olmo tuvo una nefasta reputación de árbol funerario o que provocaba la esterilidad, simplemente porque no da ningún fruto.

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EL TEJO

16. EL TEJO

Hemos olvidado que, al igual que los samurais, los guerreros que no habían estado a la altura de su misión y cuyo honro quedaba puesto en duda (o simplemente para defender a muerte sus creencias y convicciones) se daban muerte empalándose en sus espadas plantadas en el suelo, bajo el tejo... Ver mas
Hemos olvidado que, al igual que los samurais, los guerreros que no habían estado a la altura de su misión y cuyo honro quedaba puesto en duda (o simplemente para defender a muerte sus creencias y convicciones) se daban muerte empalándose en sus espadas plantadas en el suelo, bajo el tejo sagrado, consagrado al reino de los muertos, puesto que para los celtas el tejo era un símbolo de inmortalidad.

Tal vez por el hecho de que los antiguos bárbaros de Europa utilizaban la madera del tejo para fabricar sus escudos, se le atribuyeron virtudes protectoras contra la muerte. Los romanos, a los celtas del noroeste de Francia, de Bretaña e Irlanda les llamaron eburovices, es decir, los combatientes del tejo. Los actuales habitantes de la ciudad de Évreux, Normandía, aún reciben este nombre.

Según la mitología celta, Hu-Ar-Bras, el primer druida y más tarde, su discípulo Mog-Ruith, consultaban el oráculo y los dioses con una rueda de tejo, considerada la rueda de los renacimientos, de los destinos humanos y del fin de los tiempos. Pero en la Edad Media, de la noción de inmortalidad que los celtas atribuyeron al tejo sólo se conservaba su papel de árbol funerario. Así pues, entonces nunca debíamos sentarnos o dormirnos bajo un tejo, a riesgo de contraer una enfermedad mortal o de que el sueño eterno se apoderase de nosotros.

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EL HAYA

17. EL HAYA

Érase una vez un árbol mágico que en la Edad Media se llamaba el árbol de las hadas. En efecto, nuestros antepasados creían que, al caer la noche, las hadas dibujaban su círculo mágico alrededor de su tronco sólido y sosegador, en el interior del cual cantaban y bailaban. Bajo el haya, cerca... Ver mas
Érase una vez un árbol mágico que en la Edad Media se llamaba el árbol de las hadas. En efecto, nuestros antepasados creían que, al caer la noche, las hadas dibujaban su círculo mágico alrededor de su tronco sólido y sosegador, en el interior del cual cantaban y bailaban.

Bajo el haya, cerca de Domrémy, fue donde Juana de Arco oyó las voces, después de haber visto a las hadas bailar, tal como ella misma reconoció en su interrogatorio con el obispo de Beauvais, Pierre cauchon, el 24 de febrero de 1430.

En la Grecia antigua, el haya esa un árbol oracular, pero también estaba consagrado a Zeus, el cual le protegía de los rayos de la tormenta.

Según la Edda, el largo relato épico y poético de la mitología germánica y escandinava, Avilda, Hetha y Visna, las Valquirias, reinas guerreras esposas de Odín, el dios de los dioses, vivían en un bosque de hayas, en la isla de Rügen, en el Báltico, protegidas de las cóleras, a veces destructivas de su divino marido que, al igual que Zeus en Grecia, lanzaba truenos y rayos sobre la Tierra.

Finalmente, de este tronco, aparentemente protegido de los dioses y al que el rayo parece no alcanzar nunca, se cortaba el tronco de Navidad, que luego se quemaba tradicionalmente en la chimenea durante la Edad Media, pero que en la actualidad, lo encontramos en muchas mesas de Europa en forma de sabroso pastel.

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EL FRESNO

18. EL FRESNO

Érase una vez un árbol cuya altura a veces vertiginosa, era un símbolo de grandeza. Esto no impedía que los hombres de tiempos pasados le cortaran las ramas para alimentar a las cabras, a las cuales les gustaban mucho y se dice que sus virtudes las inmunizaban contra las enfermedades que... Ver mas
Érase una vez un árbol cuya altura a veces vertiginosa, era un símbolo de grandeza. Esto no impedía que los hombres de tiempos pasados le cortaran las ramas para alimentar a las cabras, a las cuales les gustaban mucho y se dice que sus virtudes las inmunizaban contra las enfermedades que padecían estos animales de constitución frágil.

Los celtas empleaban madera de fresno para confeccionar sus venablos, lanzas y flechas. Al igual que los chamanes indios de América, los druidas rezaban al fresno para invocar a la lluvia en tiempos de sequía.

Pero fue sobre todo en la mitología germánica y escandinava cuando este árbol desempeño un papel esencial. Es Yggdrasill, el caballo de Odín, padre de los dioses, dios de los poetas, de los muertos, de la guerra, de la magia, del éxtasis y de las runas.

Es el Árbol del Mundo, según la Edda, relato mítico y poético de la creación y de la historia del mundo germánico, Yggdrasill, el Gran Fresno, está plantado en el centro del mundo, el cual domina y cubre con sus gigantescas ramas tocando y penetrando el cielo. Posee tres raíces igualmente fabulosas.

La primera se encuentra en el mundo de los dioses.

La segunda ene el mundo de los gigantes de hielo que poblaron el mundo antes de que apareciera el hombre.

La tercera cae sobre Niflheimr, literalmente ''el mundo nebuloso'', equivalente al Hades griego o al Más Allá de los egipcios.

Por debajo de esta tercera raíz nace la fuente de toda vida, la fuente del Mundo, Hvergemir, cuyo nombre significa ''el caldero que retumba'', que alimenta todas las fuentes, ríos y riachuelos de la Tierra. Así que, según la leyenda mítica de la Edda, el fresno es el origen de la vida. Es el eje del mundo. es el árbol vital.

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EL ÁLAMO

19. EL ÁLAMO

Desde la más alta Antigüedad también fue un árbol funerario, puesto que se encontraron tocados realizados con hojas de álamo en las tumbas reales de la civilización mesopotámica, que datan de finales del IV milenio antes de nuestra era. Asimismo, en Grecia estaba relacionado con los muertos... Ver mas
Desde la más alta Antigüedad también fue un árbol funerario, puesto que se encontraron tocados realizados con hojas de álamo en las tumbas reales de la civilización mesopotámica, que datan de finales del IV milenio antes de nuestra era.

Asimismo, en Grecia estaba relacionado con los muertos. Por ello, Heracles, al realizar su Duodécimo Trabajo, cuando descendió a los Infiernos para capturar a Cerbero, se hizo una corona de hojas de álamo, simbolizando la inmortalidad obtenida después de haber sido iniciado en los Misterios de Eleusis. ¿Fue por la misma razón por la que esos personajes reales fueron amortajados con una corona de ramitas de álamo hace cinco mil años? Es posible.

En todo caso, en una época más cercana, la Edad Media, se asociaron a este árbol los recuerdos, la nostalgia, los arrepentimientos y remordimientos, los sentimientos culpables, el sacrificio y la expiación.

Es cierto que puede vivir hasta 300 años y se le supone cierta memoria, calidad de la que por desgracia carecen los hombres a los que, a menudo, les cuesta aprender o sacar provecho de la lección a partir de sus penas, sus faltas, errores anteriores...

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EL MANZANO

20. EL MANZANO

Érase una vez un árbol cuyo fruto sensual y generoso se convirtió, para los pueblos primitivos europeos, y más tarde para los cristianos y católicos, en el fruto del pecado, sustituyendo así al fruto original que, a juzgar por el relato del Génesis, era un higo. Así es como el fruto de la... Ver mas
Érase una vez un árbol cuyo fruto sensual y generoso se convirtió, para los pueblos primitivos europeos, y más tarde para los cristianos y católicos, en el fruto del pecado, sustituyendo así al fruto original que, a juzgar por el relato del Génesis, era un higo. Así es como el fruto de la sensatez y la revelación se convirtió en el fruto del pecado original y tomó el aspecto de una manzana, y cómo la higuera del Jardín del Edén, situada seguramente en la región del Tigris y el Éufrates, se transformó en un manzano florido con la tentadora serpiente enrollada alrededor de su tronco.

Y así, como los prejuicios no desaparecen fácilmente, y hasta se convierten en más verdaderos que la propia verdad histórica, el manzano reina en el paraíso desde hace siglos y resulta que Eva dio a morder una manzana a Adán.

Pero también es cierto que, en otro tiempo, fue una manzana lo que la diosa Éride, cuyo nombre significa ''discordia'', lanzó a Afrodita, Atenea y Hera, siendo la primera la más sensual de todas, a quien Paris la entregó.

También es cierto que en los Jardines de las Hespérides, las manzanas de oro ofrecían la inmortalidad a quienes saboreara su carne.

Así que, después de todo, no es tan sorprendente que la manzana se haya asociado al fruto del bien y del mal, y que el manzano se haya considerado el Árbol de la Vida.

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EL ABEDUL

21. EL ABEDUL

Érase una vez un hermosos árbol, cuya especie abundaba en las llanuras siberianas, y que los habitantes de aquellas regiones frías convirtieron en árbol sagrado, cortando 7 ó 12 veces seguidas su tronco para marcar la escala cósmica que une el Cielo y la Tierra. Los rusos le llamaban árbol de... Ver mas
Érase una vez un hermosos árbol, cuya especie abundaba en las llanuras siberianas, y que los habitantes de aquellas regiones frías convirtieron en árbol sagrado, cortando 7 ó 12 veces seguidas su tronco para marcar la escala cósmica que une el Cielo y la Tierra.

Los rusos le llamaban árbol de la primavera. Para ellos simbolizaba una joven casadera; pero también creían que en su corteza se escondía el espíritu del bosque, el cual tenía el don de proteger contra los malos espíritus y contra el mal de ojo sólo con posar su mano sobre la cabeza de quienes le encontraban, para así eliminar los malos espíritus o castigarlos, según el caso.

En cuanto a los bárbaros de la Galia, éstos fabricaban antorchas que se encendían los días de nupcias a modo de amuleto de la suerte. Así invocaban al hada Guilledouce, que a veces se encontraba en el bosque, cubierta únicamente con su vestido de musgo.

Algunos asociaban el abedul a la Luna y también se utilizaba su madera para fabricar la famosa escoba de las brujas, sobre la cual, como todo el mundo sabe, a veces volaban para ir a su aquelarre. Según otros, se asociaba al astro Júpiter y se le atribuían todas las virtudes protectoras y benefactoras. Las famosas varas que utilizaban los maestros a principios del siglo XX para castigar a los niños se confeccionaban de madera de abedul.

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EL CARPE

22. EL CARPE

Érase una vez un árbol con un encanto que embrujaba. Hasta tal punto que, en el transcurso del tiempo, a fuerza de sentarse, tumbarse o soñar al pie de su tronco, hemos acabado creyendo estar bajo su hechizo; puesto que, desde siempre, el carpe se asoció a los hechizos de los magos, hechiceros y... Ver mas
Érase una vez un árbol con un encanto que embrujaba. Hasta tal punto que, en el transcurso del tiempo, a fuerza de sentarse, tumbarse o soñar al pie de su tronco, hemos acabado creyendo estar bajo su hechizo; puesto que, desde siempre, el carpe se asoció a los hechizos de los magos, hechiceros y chamanes, que utilizaban sus ramas para fabricar las varitas mágicas con las que pronunciaban sus encantamientos para efectos saludables, casi siempre para romper los maleficios lanzados por seres de dudosas intenciones. Así era cómo se rompía el hechizo. A menudo, dichas fórmulas estaban grabadas en las varitas, y acabaron llamándose también encantamientos.

El carpe es de la familia de las betuláceas, por lo que está emparentado con el abedul, sus flores son femeninas y aparecen en racimos rojos.

Los celtas, que apreciaban las virtudes protectoras de este árbol, lo utilizaban para construir defensas contra sus eventuales enemigos. De manera que le atribuyeron la cualidad de lealtad, ya que la eficacia y la solidez de las estacas de los carpes, colocados en fila y muy juntos alrededor de las ciudades fortificadas, nunca les decepcionaban.

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