8. Chapada Diamantina (Bahia-Brasil)
El agua se precipita desde un farallón de 400 metros de altura y forma en la parte inferior una suerte de cortina de vapor que inspiró su nombre.
Es un excelente pretexto para el trekking, a través del Valle del Capón y tirolesa, descendida en cabo de acero a una altura de 60 m para, enseguida...
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El agua se precipita desde un farallón de 400 metros de altura y forma en la parte inferior una suerte de cortina de vapor que inspiró su nombre.
Es un excelente pretexto para el trekking, a través del Valle del Capón y tirolesa, descendida en cabo de acero a una altura de 60 m para, enseguida, saltar en el pozo de la cascada, o una caminata menos exigida, de 12 kilómetros desde el poblado.
Para una aventura más intensa es preciso llegar a la parte baja de la cascada en cuyo caso se requiere un poco más de aliento y tres días de caminata con acampamientos bajo la noche estrellada y fogatas para asar carne fresca del monte, por ejemplo. En este caso se hacen escalas en lugares como la Sierra del Veneno, Cascada de Palmital, Cascada del Sosiego, entre otros.
Con recorrido de 48 km, entre los municipios de Lençóis y Palmeras, la cascada del Humo es la que se califica como aventura punk. Sobredosis de adrenalina pura es lo que el turista va a encontrar en la Chapada Diamantina, donde el cascading y el caving son practicados en la mayor parte de las cascadas y cavernas, con diversos niveles de dificultad.
El cascading en la cascada del Humo, en Palmeiras, con 340 m de caída de agua y 420 m de altura del pozo al tope, es un dos mayores desafíos, por ser considerado de los más arriesgados, solo recomendado para deportistas con mucha práctica. Además de la altura máxima -es la mayor caída libre de Brasil- la gran velocidad del viento que circula en el cañón puede interferir en el descenso. Todo cuidado es poco
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