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LAS BELLAS ILUSTRACIONES DE FERNANDO VICENTE PARA EL LIBRO 'DRÁCULA'.

LAS BELLAS ILUSTRACIONES DE FERNANDO VICENTE PARA EL LIBRO 'DRÁCULA'.

  • Lista creada por Bcn Cdad.
  • Publicada el 02.08.2015 a las 15:05h.
  • Clasificada en la categoría Cultura.
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Último acceso 13.10.2016

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AMIGO MÍO:

Bienvenido a los Cárpatos. Le espero con ansiedad. Descanse bien esta noche. Mañana a las tres partirá la diligencia a Bucovina; tiene usted reservada una plaza en ella. Mi carruaje le esperará en el paso de Borgo para traerle hasta mí. Confío en que su viaje desde Londres haya sido feliz, y que disfrutará de su estancia en mi bello país. Su amigo,

DRÁCULA



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EL REFRIGERIO

1. EL REFRIGERIO

Por un instante mi corazón se detuvo por completo, e intenté gritar, sólo que estaba completamente paralizada. Entonces me dijo con una especie de susurro cortante e intenso, señalando a Jonathan mientras hablaba: ''¡Silencio! Si haces el más mínimo ruido, le cogeré y le aplastaré el cerebro... Ver mas
Por un instante mi corazón se detuvo por completo, e intenté gritar, sólo que estaba completamente paralizada. Entonces me dijo con una especie de susurro cortante e intenso, señalando a Jonathan mientras hablaba: ''¡Silencio! Si haces el más mínimo ruido, le cogeré y le aplastaré el cerebro delante de tus propios ojos''. Yo estaba espantada y demasiado desconcertada para decir o hacer nada. Con una sonrisa burlona, él colocó una mano sobre mi hombro y, agarrándome fuerte, desnudó mi garganta con la otra, diciendo mientras lo hacía: ''Primero, un pequeño refrigerio para recompensar mis esfuerzos. No hará falta que te resistas, ¡no es la primera ni la segunda vez que tus venas apaciguan mi sed!''.

Yo estaba desconcertada y, por extraño que parezca, no deseaba resistirme. Supongo que eso forma parte de la horrible maldición que pesa sobre su víctima cuando su toque recae sobre ella. Y entonces... ¡Oh, Dios mío, Dios mío, compadécete de mí! ¡Puso sus hediondos labios sobre mi garganta

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EL CASTILLO

2. EL CASTILLO

De repente fui consciente del hecho de que el cochero estaba dirigiendo los caballos hacia el patio de un vasto castillo en ruinas, de cuyas altas ventanas negras no surgía un solo rayo de luz, y cuyas derruidas almenas mostraban una línea dentada contra el cielo iluminado por la luna.

Ha recibido 63 puntos

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LA CALESA

3. LA CALESA

A veces, dado que la carretera atajaba a través de bosques de pinos que en la oscuridad parecían estar cada vez más cerca de nosotros, grandes masas de gris, que ocasionalmente cubrían los árboles, producían un efecto peculiarmente extraño y solemne, que reavivó las ideas y sombrías figuraciones... Ver mas
A veces, dado que la carretera atajaba a través de bosques de pinos que en la oscuridad parecían estar cada vez más cerca de nosotros, grandes masas de gris, que ocasionalmente cubrían los árboles, producían un efecto peculiarmente extraño y solemne, que reavivó las ideas y sombrías figuraciones engendradas durante la tarde, cuando la menguante puesta del sol puso de extraño relieve las fantasmales nubes que, a lo largo y ancho de los Cárpatos, parecían recorrer incesantemente los valles.

Ha recibido 60 puntos

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EL LOBO

4. EL LOBO

Al cabo de un rato se alzó de nuevo el grave aullido afuera, entre los arbustos, y poco después algo golpeó contra la ventana, y un montón de cristales rotos cayeron al suelo. La cortinilla de la ventana voló hacia atrás empujada por el viento que se abalanzó al interior, y entre los vidrios... Ver mas
Al cabo de un rato se alzó de nuevo el grave aullido afuera, entre los arbustos, y poco después algo golpeó contra la ventana, y un montón de cristales rotos cayeron al suelo. La cortinilla de la ventana voló hacia atrás empujada por el viento que se abalanzó al interior, y entre los vidrios rotos asomó la cabeza de un enorme y escuálido lobo gris. Mamá chilló de terror e intentó sentarse esforzadamente, agarrando frenéticamente todo aquello que pudiera ayudarla.

Ha recibido 60 puntos

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LOBOS

5. LOBOS

Pronto nos vimos completamente rodeados de árboles, que en algunos lugares se arqueaban por encima de la carretera hasta tal extremo que pasábamos por debajo de ellos como por un túnel; y, una vez más, grandes y amenazadores peñascos se alzaban imponentes a cada lado. Aunque estábamos a... Ver mas
Pronto nos vimos completamente rodeados de árboles, que en algunos lugares se arqueaban por encima de la carretera hasta tal extremo que pasábamos por debajo de ellos como por un túnel; y, una vez más, grandes y amenazadores peñascos se alzaban imponentes a cada lado. Aunque estábamos a resguardo, pude oír cómo se iba levantando el viento, pues gemía y ululaba a través de las rocas, y las ramas de los árboles chocaban entre sí a nuestro paso. Cada vez hacía más y más frío, y empezó a caer una fina nieve en polvo, de modo que en poco tiempo tanto nosotros como todo lo que nos rodeaba quedó cubierto por una sábana blanca. El viento cortante seguía arrastrando los aullidos de los perros, aunque éstos fueron tornándose más débiles a medida que avanzábamos. El aullido de los lobos, sin embargo, sonaba cada vez más cerca, como si estuvieran aproximándose a nosotros desde todos los costados. Sentí un miedo terrible, y los caballos compartían mi miedo; pero el conductor no dio muestras de inquietud.

Ha recibido 58 puntos

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LUCY... VAMPIRA

6. LUCY... VAMPIRA

Cuando Lucy nos vio -llamo Lucy al ser que teníamos frente a nosotros porque tenía su apariencia-, retrocedió con un gruñido de furia, como el de un gato al que han cogido por sorpresa; después sus ojos cayeron sobre nosotros, uno tras otro. Eran los ojos de Lucy en forma y color; pero unos ojos... Ver mas
Cuando Lucy nos vio -llamo Lucy al ser que teníamos frente a nosotros porque tenía su apariencia-, retrocedió con un gruñido de furia, como el de un gato al que han cogido por sorpresa; después sus ojos cayeron sobre nosotros, uno tras otro. Eran los ojos de Lucy en forma y color; pero unos ojos de Lucy impuros y rebosantes de fuego infernal, despojados de la pureza y amabilidad que habíamos conocido. En aquel momento, todo lo que quedaba de mi amor se convirtió en odio y desprecio; si hubiera sido necesario asesinarla entonces, podría haberlo hecho con salvaje placer. Mientras nos miraba, sus ojos refulgieron con una luz impía, y su rostro se engalanó con una sonrisa voluptuosa. ¡Oh, Dios, cómo me estremeció sólo verla! Con un movimiento descuidado, arrojó al suelo, imperturbable como un demonio, al niño que hasta entonces había apretado enérgicamente contra su pecho, gruñendo por encima de él como un perro gruñe por un hueso. El niño profirió un grito agudo, y permaneció allí sollozando. Hubo tal indiferencia en su acción que arrancó un gemido de la garganta de Arthur.

Ha recibido 55 puntos

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EL PERRO

7. EL PERRO

Había mucho interés en el perro que saltó a tierra cuando encalló el barco, y más de un par de miembros de la S.P.C.A, que tiene mucho arraigo en Whitby, han intentado ayudar al animal. Para decepción general, en cualquier caso, aún no ha sido encontrado. Puede que estuviera asustado y se... Ver mas
Había mucho interés en el perro que saltó a tierra cuando encalló el barco, y más de un par de miembros de la S.P.C.A, que tiene mucho arraigo en Whitby, han intentado ayudar al animal. Para decepción general, en cualquier caso, aún no ha sido encontrado. Puede que estuviera asustado y se abriera camino hasta los páramos, donde quizá aún siga escondiéndose aterrorizado. Algunos observan con temor esta posibilidad, no vaya a ser que más tarde pueda convertirse en un peligro, pues evidentemente se trata de un animal fiero.

Ha recibido 54 puntos

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EL BEBÉ

8. EL BEBÉ

¿No vamos a tener nada esta noche? dijo una de ellas, con una risa grave, mientras señalaba un saco que él había arrojado al suelo, y que se movía como si hubiera un ser vivo en su interior. A modo de respuesta, él asintió con la cabeza. Una de las mujeres saltó hacia delante y lo abrió. Si mis... Ver mas
¿No vamos a tener nada esta noche? dijo una de ellas, con una risa grave, mientras señalaba un saco que él había arrojado al suelo, y que se movía como si hubiera un ser vivo en su interior. A modo de respuesta, él asintió con la cabeza. Una de las mujeres saltó hacia delante y lo abrió. Si mis oídos no me engañaron, de su interior surgieron un suspiro sofocado y una queja llorosa, como la de un niño medio ahogado. Las mujeres se arracimaron a su alrededor, mientras yo quedaba paralizado por el horror; pero mientras las observaba, desaparecieron, y con ellas el espantoso saco.

Ha recibido 52 puntos

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VAN HELSING Y MINA JUNTO A LA HOGUERA

9. VAN HELSING Y MINA JUNTO A LA HOGUERA

El único sonido era el de los caballos relinchando y encogiéndose, completamente aterrorizados. Empecé a sentir miedo, un miedo horrible; pero entonces me inundó la sensación de seguridad que desprendía aquel anillo en cuyo interior me encontraba. Empecé a creer, también, que la noche y la... Ver mas
El único sonido era el de los caballos relinchando y encogiéndose, completamente aterrorizados. Empecé a sentir miedo, un miedo horrible; pero entonces me inundó la sensación de seguridad que desprendía aquel anillo en cuyo interior me encontraba. Empecé a creer, también, que la noche y la penumbra y la falta de sueño acumulada y todas las terribles preocupaciones estaban afectando a mi imaginación. Era como si mis recuerdos de la horrenda experiencia de Jonathan me estuvieran engañando; pues los copos de nieve y la niebla empezaron a girar y a arremolinarse, hasta que pude ver como una imagen difusa de aquellas mujeres que querían besarle. Entonces los caballos se encogieron aún más y gimieron de terror tal y como lo hacen los hombres heridos. Ni siquiera podían recurrir a la locura como vía de escape. Cuando estas extrañas figuras se acercaron a nosotros y nos rodearon, temí por mi querida madam Mina.

Ha recibido 52 puntos

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LAS TRES MUJERES JÓVENES

10. LAS TRES MUJERES JÓVENES

En el claro de la luna, frente a mí, había tres mujeres jóvenes; damas, a juzgar por sus vestidos y modales. En el preciso instante en que las vi, pensé que debía de estar soñando, pues aunque tenían la luna a sus espaldas no arrojaban sombra alguna sobre el suelo. Se acercaron a mí y me... Ver mas
En el claro de la luna, frente a mí, había tres mujeres jóvenes; damas, a juzgar por sus vestidos y modales. En el preciso instante en que las vi, pensé que debía de estar soñando, pues aunque tenían la luna a sus espaldas no arrojaban sombra alguna sobre el suelo. Se acercaron a mí y me observaron un rato, y luego murmuraron entre sí. Dos eran morenas, y tenían altas narices aquilinas, como la del Conde, y enormes ojos oscuros y penetrantes, que parecían casi rojos en contraste con la palidez amarillenta de la luna. La otra era de tez clara, y tan hermosa como pueda serlo una mujer, con grandes, ondulantes masas de pelo dorado y ojos como pálidos zafiros. Por alguna razón su rostro me resultó familiar, y me pareció reconocerlo en relación a algún temor soñado, pero en aquel momento no conseguí recordar cuándo ni dónde.

Ha recibido 51 puntos

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LA MUERTE DE LUCY

11. LA MUERTE DE LUCY

''Pensamos que estaba muerta mientras dormía, y durmiendo cuando murió''.

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EL FÉRETRO DE LUCY

12. EL FÉRETRO DE LUCY

Allí, aparentemente tal y como la habíamos visto la noche antes de su funeral, yacía Lucy. Estaba, si es que aquello era posible, más radiantemente hermosa que nunca; y me resultó imposible creer que estuviera muerta. Tenía los labios tan rojos… no, mucho más rojos que antes; y las mejillas... Ver mas
Allí, aparentemente tal y como la habíamos visto la noche antes de su funeral, yacía Lucy. Estaba, si es que aquello era posible, más radiantemente hermosa que nunca; y me resultó imposible creer que estuviera muerta. Tenía los labios tan rojos… no, mucho más rojos que antes; y las mejillas mostraban un delicado rubor.

- ¿Se trata de un truco? le dije

- ¿Estás convencido ahora? preguntó el profesor a modo de respuesta. Mientras hablaba extendió la mano y, de un modo que me hizo temblar, echó hacia atrás los labios exánimes y dejó al descubierto los blancos dientes.

Ha recibido 51 puntos

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MINA Y DRÁCULA

13. MINA Y DRÁCULA

Arrodillada en el extremo cercano de la cama, mirando hacia fuera, se encontraba la figura vestida de blanco de su esposa. Junto a ella se alzaba un hombre alto, delgado, vestido de negro. Su rostro quedaba de espaldas a nosotros, pero en el mismo instante en el que le vimos reconocimos al Conde... Ver mas
Arrodillada en el extremo cercano de la cama, mirando hacia fuera, se encontraba la figura vestida de blanco de su esposa. Junto a ella se alzaba un hombre alto, delgado, vestido de negro. Su rostro quedaba de espaldas a nosotros, pero en el mismo instante en el que le vimos reconocimos al Conde con todo detalle, incluida la cicatriz de su frente. Con la mano izquierda tenía agarradas las dos manos de la señora Harker, empujándolas hacia atrás todo lo que se lo permitían sus brazos; con la mano derecha la agarraba por la nuca, obligándola a apoyar la cabeza contra su pecho desnudo. El camisón blanco de ella estaba pringado de sangre, y un fino hilillo goteaba por el pecho del hombre, que asomaba a través de su desgarrada camisa. La postura de ambos se parecía horriblemente a la de un niño forzando el morro de un gatito contra un plato de leche para obligarle a beber.

Ha recibido 51 puntos

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EL CONDE DRÁCULA

14. EL CONDE DRÁCULA

Su rostro era marcadamente aquilino; de nariz delgada, con el puente alto y unos orificios nasales peculiarmente arqueados. Tenía la frente amplia y abombada y, aunque el pelo escaseaba alrededor de las sienes, crecía profusamente en el resto de la cabeza. Sus cejas eran enormes, y casi se... Ver mas
Su rostro era marcadamente aquilino; de nariz delgada, con el puente alto y unos orificios nasales peculiarmente arqueados. Tenía la frente amplia y abombada y, aunque el pelo escaseaba alrededor de las sienes, crecía profusamente en el resto de la cabeza. Sus cejas eran enormes, y casi se encontraban por encima de la nariz, con un pelo espeso que parecía rizarse bajo su misma profusión. La boca, hasta donde podía ver bajo el poblado mostacho, era firme y de aspecto más bien cruel, con unos colmillos blancos y singularmente afilados que asomaban por encima de los labios, cuyo intenso color rojo denotaba una sorprendente vitalidad en un hombre de su edad. En cuanto al resto, sus orejas eran pálidas y extremadamente puntiagudas; la barbilla era ancha y fuerte, y las mejillas firmes aunque hundidas. El efecto general era de una extraordinaria palidez.

Ha recibido 50 puntos

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MINA HARKER

15. MINA HARKER

Al llegar al borde del acantilado oeste, sobre el malecón, miré por encima del puerto, hacia el acantilado este, con la esperanza o el temor (no sé cuál de los dos) de ver a Lucy en su banco favorito. Había un claro de luna brillante sobre el que flotaban unas nubes negras y pesadas que... Ver mas
Al llegar al borde del acantilado oeste, sobre el malecón, miré por encima del puerto, hacia el acantilado este, con la esperanza o el temor (no sé cuál de los dos) de ver a Lucy en su banco favorito. Había un claro de luna brillante sobre el que flotaban unas nubes negras y pesadas que convertían toda la escena en un fugaz diorama de luces y sombras al desplazarse por delante. Durante unos momentos fui incapaz de ver nada, ya que la sombra de una nube ocultaba la iglesia de St. Mary y todo lo que la rodeaba. Entonces, cuando la nube terminó de pasar, vi aparecer las ruinas de la abadía; y a medida que el borde de una estrecha banda de luz, tan nítida como el filo de una espada, iba avanzando, la iglesia y el cementerio se hicieron gradualmente visibles.

Ha recibido 50 puntos

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LA HUIDA DE DRÁCULA

16. LA HUIDA DE DRÁCULA

El problema del Conde Drácula es cómo regresar a su castillo. (a) Alguien debe llevarle. Esto es evidente; pues, si tuviera la facultad de desplazarse a su antojo, podría hacerlo como hombre, como lobo, como murciélago, o de alguna otra forma. Evidentemente, teme ser descubierto o... Ver mas
El problema del Conde Drácula es cómo regresar a su castillo.

(a) Alguien debe llevarle. Esto es evidente; pues, si tuviera la facultad de desplazarse a su antojo, podría hacerlo como hombre, como lobo, como murciélago, o de alguna otra forma. Evidentemente, teme ser descubierto o interceptado, en el estado de indefensión en el que debe de encontrarse, confinado como está en su caja de madera desde el amanecer hasta la puesta de sol.

(b) ¿Cómo va a ser llevado? Un proceso de exclusión podría sernos útil en este punto. ¿Por carretera, por ferrocarril, por el río?

Ha recibido 50 puntos

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EL PROFESOR VAN HELSING

17. EL PROFESOR VAN HELSING

Los seres que llamamos vampiros existen; algunos de nosotros tenemos pruebas irrefutables de ello. Pero, aunque no contáramos con nuestra propia y desgraciada experiencia, las enseñanzas y crónicas del pasado son prueba suficiente para cualquier persona sensata. Admito que en un principio me... Ver mas
Los seres que llamamos vampiros existen; algunos de nosotros tenemos pruebas irrefutables de ello. Pero, aunque no contáramos con nuestra propia y desgraciada experiencia, las enseñanzas y crónicas del pasado son prueba suficiente para cualquier persona sensata. Admito que en un principio me mostré escéptico. De no haber sido porque durante largos años me he esforzado por mantener una mente abierta, no lo habría creído hasta el momento mismo en el que la realidad hubiera bramado a mi oído: ''¿Lo ves? ¿Lo ves? ¡Te lo demuestro! ¡Te lo demuestro!''

Ha recibido 49 puntos

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EL SUEÑO DE MINA

18. EL SUEÑO DE MINA

La niebla se espesó más aún, y entonces descubrí cómo había penetrado en la habitación, pues la vi derramándose como humo -o como el blanco vapor del agua en ebullición-, no por la ventana sino a través de los resquicios de la puerta. Siguió espesándose más y más, hasta que pareció concentrarse... Ver mas
La niebla se espesó más aún, y entonces descubrí cómo había penetrado en la habitación, pues la vi derramándose como humo -o como el blanco vapor del agua en ebullición-, no por la ventana sino a través de los resquicios de la puerta. Siguió espesándose más y más, hasta que pareció concentrarse en una especie de columna nubosa en el centro de la habitación, a través de cuyo extremo superior pude ver la luz del gas brillando como un ojo rojo. Las ideas se arremolinaron en mi cerebro del mismo modo que la columna nubosa se arremolinaba en la habitación, y a través de todo ello me vinieron a la memoria las palabras de las Escrituras: ''... una columna de nubes durante el día y de fuego durante la noche''.

Ha recibido 49 puntos

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LA VENTANA

19. LA VENTANA

Pero mis sentimientos se tornaron repulsión y terror cuando vi todo su cuerpo emerger lentamente por la ventana y empezar a descender reptando por el muro del castillo, cabeza abajo sobre aquel terrible abismo, con su capa ondulando a su alrededor como unas enormes alas. Al principio no pude... Ver mas
Pero mis sentimientos se tornaron repulsión y terror cuando vi todo su cuerpo emerger lentamente por la ventana y empezar a descender reptando por el muro del castillo, cabeza abajo sobre aquel terrible abismo, con su capa ondulando a su alrededor como unas enormes alas. Al principio no pude creer lo que veían mis ojos. Pensé que se trataba de un engaño provocado por la luz de la luna, algún efecto óptico de las sombras; pero continué observando, y no podía ser ninguna ilusión. Vi los dedos de manos y pies agarrar las esquinas de las piedras, desprovistas de mortero tras el desgaste de los años, y así, sirviéndose de todo saliente e irregularidad, descender a velocidad considerable, igual que un lagarto recorre una pared.

Ha recibido 47 puntos

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EL BAÑO DE VAN HELSING A LUCY

20. EL BAÑO DE VAN HELSING A LUCY

En breve, ambos empezamos a percibir que el calor estaba surtiendo algún efecto. El corazón de Lucy latía un poquito más fuerte en el estetoscopio, y el movimiento de sus pulmones volvió a ser perceptible. El rostro de Van Helsing se iluminó y, mientras la sacábamos del baño y la envolvíamos en... Ver mas
En breve, ambos empezamos a percibir que el calor estaba surtiendo algún efecto. El corazón de Lucy latía un poquito más fuerte en el estetoscopio, y el movimiento de sus pulmones volvió a ser perceptible. El rostro de Van Helsing se iluminó y, mientras la sacábamos del baño y la envolvíamos en una sábana caliente para secarla, me dijo:

-¡El primer triunfo es nuestro! ¡Jaque al rey

Ha recibido 46 puntos

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CONVERSANDO CON RENFIELD

21. CONVERSANDO CON RENFIELD

Esto pareció afectar a su imaginación, pues se tapó los oídos con los dedos, y cerró los ojos, apretándolos con tanta fuerza como un niño pequeño cuando le están enjabonando la cara. Había cierto patetismo en esta imagen que me impresionó; también aprendí una lección, pues tuve la impresión de... Ver mas
Esto pareció afectar a su imaginación, pues se tapó los oídos con los dedos, y cerró los ojos, apretándolos con tanta fuerza como un niño pequeño cuando le están enjabonando la cara. Había cierto patetismo en esta imagen que me impresionó; también aprendí una lección, pues tuve la impresión de encontrarme frente a un niño, aunque fuese un niño de rasgos ajados y abundante barba blanca. Resultaba evidente que estaba inmerso en algún proceso de perturbación mental y, sabiendo que sus anteriores cambios de humor habían servido de indicador de acontecimientos aparentemente ajenos para él, pensé que intentaría penetrar en su mente tanto como me fuera posible con objeto de intentar averiguar algo.

Ha recibido 46 puntos

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EL ATAQUE A DRÁCULA

22. EL ATAQUE A DRÁCULA

Cuando el Conde nos vio, una especie de horrible gruñido cruzó su rostro, mostrando los colmillos largos y puntiagudos; pero la maléfica sonrisa se transformó con idéntica rapidez en una fría mirada de desdeño leonino. Su expresión cambió de nuevo cuando, siguiendo un único impulso, todos... Ver mas
Cuando el Conde nos vio, una especie de horrible gruñido cruzó su rostro, mostrando los colmillos largos y puntiagudos; pero la maléfica sonrisa se transformó con idéntica rapidez en una fría mirada de desdeño leonino. Su expresión cambió de nuevo cuando, siguiendo un único impulso, todos avanzamos hacia él. Fue una lástima no haber dispuesto de un plan de ataque mejor organizado, pues incluso en aquel momento me pregunté qué íbamos a hacer. Yo mismo ignoraba si nuestras armas letales servirían de algo.

Ha recibido 46 puntos

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RENFIELD

23. RENFIELD

Cuanto más consigo comprender a Renfield, más interesante se vuelve su caso. Posee ciertas características enormemente desarrolladas: egoísmo, reserva, y determinación. Ojalá pudiera averiguar el propósito de esta última. Parece seguir un plan propio trazado de antemano, pero aún no he... Ver mas
Cuanto más consigo comprender a Renfield, más interesante se vuelve su caso. Posee ciertas características enormemente desarrolladas: egoísmo, reserva, y determinación. Ojalá pudiera averiguar el propósito de esta última. Parece seguir un plan propio trazado de antemano, pero aún no he conseguido averiguar en qué puede consistir. Su cualidad redentora es el amor por los animales, aunque a veces experimenta cambios tan extraños que en ocasiones imagino que sólo es anormalmente cruel. Sus mascotas son muy variadas. Ahora mismo su afición consiste en capturar moscas. Ha llegado a reunir tal cantidad que he tenido que llamarle la atención.

Ha recibido 45 puntos

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EN LA  ABADÍA DE CARFAX

24. EN LA ABADÍA DE CARFAX

La luz de las diminutas linternas alumbró todo tipo de formas extrañas, mientras los haces se entrecruzaban y la opacidad de nuestros cuerpos arrojaba grandes sombras. Por mucho que lo intenté, no conseguí desprenderme de la sensación de que no estábamos solos. Supongo que fue el recuerdo de mis... Ver mas
La luz de las diminutas linternas alumbró todo tipo de formas extrañas, mientras los haces se entrecruzaban y la opacidad de nuestros cuerpos arrojaba grandes sombras. Por mucho que lo intenté, no conseguí desprenderme de la sensación de que no estábamos solos. Supongo que fue el recuerdo de mis terribles experiencias en Transilvania, intensamente reavivado por el siniestro entorno. Creo que todos experimentamos la misma sensación, pues me di cuenta de que los otros no dejaban de mirar a sus espaldas cada vez que oían un ruido o veían una sombra, igual que hacía yo.

Ha recibido 44 puntos

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EL ORIENT EXPRESS

25. EL ORIENT EXPRESS

Salimos de Charing Cross el día 12 por la mañana. Llegamos a París esa misma noche, y ocupamos las plazas que teníamos reservadas en el Orient Express. Hemos viajado incansablemente, hasta llegar hoy aquí a eso de las cinco.

Ha recibido 44 puntos

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EL DEMETER

26. EL DEMETER

Una maldición parece cernirse sobre este barco. Ya nos faltaba un marino al entrar en el golfo de Vizcaya con un tiempo terrible frente a nosotros y anoche perdimos otro hombre. Desaparecido. Como el primero, terminó su guardia y no volvió a ser visto. Los hombres tienen pánico; me han hecho... Ver mas
Una maldición parece cernirse sobre este barco. Ya nos faltaba un marino al entrar en el golfo de Vizcaya con un tiempo terrible frente a nosotros y anoche perdimos otro hombre. Desaparecido. Como el primero, terminó su guardia y no volvió a ser visto. Los hombres tienen pánico; me han hecho llegar una petición solicitando guardias dobles, pues temen estar solos. Primer oficial violento. Temo que habrá problemas, pues o bien él o bien los hombres recurrirán a la violencia.

Ha recibido 42 puntos

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