12. Tintín en el Tibet
Todo comienza en un imaginario centro turístico en Vargèse (Saboya) junto al Capitán Haddock, Tintin lee sobre un accidente aéreo en las montañas del Himalaya.
Esa misma tarde en el hotel, Tintín se duerme un poco mientras juega al ajedrez con el Capitán, a quien le está costando decidir su pr...
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Todo comienza en un imaginario centro turístico en Vargèse (Saboya) junto al Capitán Haddock, Tintin lee sobre un accidente aéreo en las montañas del Himalaya.
Esa misma tarde en el hotel, Tintín se duerme un poco mientras juega al ajedrez con el Capitán, a quien le está costando decidir su próximo movimiento.
Tintin tiene un sueño muy real sobre su amigo Chino Chang Chong-Chen (véase El loto azul) despertando en medio de un aeroplano en llamas, y en este momento despierta violentamente, gritando "¡Chang!" y tirando todo lo que hay en la mesa.
A la mañana siguiente, lee en el periódico que Chang se encontraba en el avión siniestrado en Tíbet.
Creyendo firmemennte que el sueño era una visión cierta, Tintín viaja a Kathmandu, seguido por un más que escéptico Capitán Haddock.
Allí contratan a un sherpa llamado Tharkey, y acompañados por varios porteadores, se dirigen al lugar del impacto.
Tras una serie de acontecimientos, descubre grandes huellas en la nieve y Tharkey afirma que pertenecen al yeti.
Los porteadores abandonan al grupo, y Tintín, Haddock y Tharkey siguen, tomando la carga que pueden.
Finalmente consiguen llegar al lugar de la colisión, donde Tintín encuentra un osito de peluche semienterrado en la nieve, el cual parece ser pertenencia de Chang.
Tintín se interna en la nieve tratando de seguir los pasos de Chang, y encuentra una cueva donde Chang talló su nombre en la roca.
Seguidamente se produce una tormenta y Tintín cae en una hendidura en la tierra, se reincorpora a Haddock y Tharkey, quienes se habían abrigado en el avión siniestrado.
Tharkey decide no seguir más adelante, afirmando que Chang estaba muerto, y Tintín, Milú y Haddock prosiguen cuando Tintín ve una bufanda en la ladera de una montaña. Haddock pierde su agarre y se balancea peligrosamente sobre el abismo.
Quiere que Tintín corte la cuerda que les une y pueda salvarse, pero Tintín rechaza la idea, diciendo que o se salvan ambos o mueren juntos.
Tharkey, movido por el desinterés de Tintín, vuelve justo a tiempo para salvarlos.
Montan una tienda en la cima, pero el fuerte viento se la lleva, hasta la cara del yeti.
Deciden caminar toda la noche, y finalmente ven el monasterio de Khor-Biyong.
Se produce una avalancha, y los tres son enterrados por la nieve.
Rayo Bendito, un monje del monasterio, 've' a Tintín, Milú, Haddock y Tharkey en la nieve, en una visión.
Arriba en las montañas, Tintín recupera la conciencia, e incapaz de llegar hasta el monasterio, escribe una nota y manda a Milú para que la entregue.
Milú marcha al monasterio pero se entretiene y pierde la nota.
Por fin Milú consigue que los monjes le sigan.
El capitán Haddock despierta en el monasterio.
Allí encuentra a Tintín y Tharkey de nuevo.
Después Tintín le cuenta al Gran Abad porqué están allí, y éste les recomienda abandorar la búsqueda y volver a su país.
Rayo Bendito tiene otra visión, a través de la cual Tintín concluye que Chang sigue vivo, en una cueva, pero el "migou" (el yeti) le retiene.
Haddock no cree en la visión, pero el abad le explica que mucho de lo que ocurre en Tíbet parece imposible a los occidentales.
Tintin se dirige a Charabang, un pueblo en las montañas cercano a donde Rayo Bendito dijo que se encontraba Chang.
Haddock al principio rechaza seguir a Tintín, pero acaba yendo a Charabang, y ambos, con Milú, escalan hasta el "Cuerno del Yak" - el sitio donde el monje vio a Chang.
Esperan hasta que el yeti abandona la cueva.
Tintín entra con una cámara, ya que el capitán le había ordenado tomar una fotografía al yeti si podía.
Dentro de la cueva, Tintín encuentra al fin a Chang, quien está temblando y con fiebres.
Haddock no consigue avisar a Tintín del regreso del yeti, y este se adentra en la cueva, Tintín nervioso dispara accidentalmente el flash de la cámara.
El yeti, asustado por la potente luz, sale corriendo de la cueva, embistiendo al Capitán, quien estaba entrando en la cueva.
Llevan en camilla a Chang, éste les cuenta la historia de su supervivencia, y de como el yeti le cuidó.
Chang lo llama yeti "Pobre Hombre de las Nieves", y a Tintín le asombra que no dijera "abominable".
"Por supuesto que no," dice Chang, "él me cuidó.
Sin él hubiera muerto de frío y hambre."
Se encuentran de nuevo con el Gran abad y un comité de monjes, que regalan a Tintin una bufanda de seda en honor al coraje demostrado, y la fortaleza de su amistad con Chang.
Son hospedados de nuevo en el monasterio, y tras una semana, cuando Chang se recupera, vuelven a Nepal a caballo. Chang medita sobre que el yeti no es un animal salvaje, sino que tiene un alma humana.
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