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Las 4 órdenes militares españolas.

Las 4 órdenes militares españolas.

  • Lista creada por Venhut.
  • Publicada el 04.07.2012 a las 22:00h.
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Último acceso 31.12.2012

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En el siglo XII se fundan en el Reino de Castilla tres órdenes religiosas y militares: Santiago, Calatrava y Alcántara. Dos siglos después, aparece la Orden de Montesa en el Reino de Aragón que, junto a las anteriores, conformará las llamadas “Órdenes Militares Españolas”.

"Los caballeros, viendo el gran peligro que estaba aparejado a los cristianos, inspirados por la gracia del Espíritu Santo, para reprimir a los enemigos de Cristo y para defender su Santa Iglesia, ficieron de sí muro para quebrantar la soberbia de aquellos que eran sin fe y pusieron la cruz en sus pechos a manera de espada, y prometieron lidiar siempre contra los paganos por tener a Dios aplacado cerca de sí y de vivir ordenadamente por la Ley Divina".

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Orden de Santiago.

1. Orden de Santiago.

Fue fundada en el siglo XII en el Reino de León. Debe su nombre al patrón nacional de España, Santiago el Mayor. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y hacer retroceder a los musulmanes de la península Ibérica. Tras la muerte del gran maestre Alonso de... Ver mas
Fue fundada en el siglo XII en el Reino de León. Debe su nombre al patrón nacional de España, Santiago el Mayor. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y hacer retroceder a los musulmanes de la península Ibérica.

Tras la muerte del gran maestre Alonso de Cárdenas en 1493, los Reyes Católicos incorporaron la Orden a la Corona de España y el papa Adriano VI unió para siempre el maestrazgo de Santiago a la corona en 1523.

El nombre definitivo de la Orden tiene su fundamento en la devoción que durante los siglos medievales se tuvo en España al apóstol Santiago. Se considera a Santiago el Mayor como el primero en predicar el evangelio en la Península. Según la tradición, sus discípulos trasladaron su cuerpo a España y lo depositaron en Iria-Flavia (Galicia) a principios del siglo IX. Antes de entrar en batalla, los caballeros se encomendaban al Apóstol, sintiendo su protección celestial.

La I República suprimió la Orden en 1873 y, aunque en la Restauración fue nuevamente restablecida, quedó reducida a un instituto nobiliario de carácter honorífico regido por un Consejo Superior dependiente del Ministerio de la Guerra, que quedó a su vez extinguido tras la proclamación de la II República en 1931.

La Orden de Santiago, junto con las de Calatrava, Alcántara y Montesa, fue reinstaurada como una asociación civil en el reinado de Juan Carlos I con el carácter de organización nobiliaria honorífica y religiosa y como tal permanece en la actualidad.


CRUZ DE SANTIAGO

La insignia de la orden es una cruz de gules simulando una espada, con forma de flor de lis en la empuñadura y en los brazos. Los caballeros portaban la cruz estampada en el estandarte y en la capa blanca. La cruz del estandarte tenía una venera en el centro y otra al final de cada uno de los brazos.

Las tres flores de lis representan el honor sin mancha, que hace referencia a los rasgos morales del carácter del Apóstol.

La espada representa el carácter caballeresco del apóstol Santiago y su forma de martirio, ya que fue decapitado con una espada. También puede simbolizar, en cierto sentido, tomar la espada en nombre de Cristo.

Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias.


FUNDACIÓN MILITAR

El origen de esta orden es confuso, debido a la doble fundación que tuvieron las órdenes militares. La primera fundación fue militar, cuando en el año 1170 el rey Fernando II de León y el obispo de Salamanca, Pedro Suárez de Deza, encargaron a un grupo de trece caballeros, conocidos como los Fratres o Caballeros de Cáceres, la defensa de la ciudad de Cáceres ante los musulmanes.

Este grupo de caballeros estaba encabezado por Pedro Fernández de Fuentencalada, que era descendiente de los reyes de Navarra, por línea paterna, y de los condes de Barcelona, por la materna. Del resto de caballeros destacan: Pedro Arias, el conde Rodrigo Álvarez de Sarriá, Rodrigo Suárez, Pedro Muñiz, Fernando Odoarez, señor de la Varra y Arias Fumaz, señor de Lentazo.

Según relata la bula fundacional, estos caballeros, arrepentidos de la vida licenciosa que hasta entonces habían llevado, se habían unido previamente bajo unos mismos estatutos y decidieron formar una congregación para defender a los peregrinos que visitaban el sepulcro de Santiago Apóstol en Galicia y para guardar las fronteras de Extremadura.

Con los años se fueron erigiendo muchos hospitales para albergar a los peregrinos, desde los Pirineos hasta la citada ciudad de Santiago de Compostela. Para una defensa eficaz, los Freires de Cáceres determinaron asociarse a aquellos religiosos y se obligaron por voto solemne a guardar y defender aquellos caminos.

Los canónigos, aceptando el ofrecimiento de los caballeros, convinieron en recibirlos en su orden, vivir con ellos en comunidad y ser sus capellanes para dirigirlos espiritualmente y administrarles los sacramentos. Fue entonces cuando los Freires de Cáceres cambiaron su nombre al de Freires de Santiago, organizándose así la Orden.

En la fundación de la Orden participaron Don Cerebruno y Don Pedro Gundestéiz, arzobispos de Toledo y Santiago de Compostela; Don Juan, Don Fernando y Don Esteban, obispos de León, Astorga y Zamora, respectivamente, así como el legado papal, cardenal Jacinto.

El 29 de julio de 1170 quedó fundada, organizada y establecida la Orden de Santiago, y en 1172 se había extendido a Castilla. Aunque la Orden de Santiago había nacido en el reino de León, también se extendió por los reinos de Portugal, Aragón, Francia, Inglaterra, Lombardía y Antioquía.


FUNDACIÓN RELIGIOSA

La fundación religiosa hay que atribuírsela al rey Alfonso VIII de Castilla, con la aprobación del papa Alejandro III mediante una bula otorgada el 5 de julio de 1175 en Ferentino, cerca de Roma, con el fin de que fueran criados en temor a Dios:

...y para remedio de la flaqueza humana, se permite el matrimonio a los que no pudieran ser continentes; guardando a la mujer la fe no corrompida y la mujer al marido, porque no se quebrante la continencia del tálamo conyugal, según la institución de Dios y la permisión del Apóstol San Pablo.

En dicha bula aprobó sus constituciones y la hizo exenta de la jurisdicción de los frailes ordinarios, cuya gracia ratificaron más adelante los papas Lucio III, Urbano III e Inocencio III por diferentes bulas que arreglaron igualmente el estado de los caballeros y el de los religiosos. A partir de este momento se les conoció con el nombre de Caballeros de Santiago.

Como efecto de este doble acto fundacional (institución real y aprobación pontificia), la Orden quedó constituida como una Militia Christi, con vocación tanto religiosa como militar, cuya misión era «El servicio de Dios, el ensalzamiento y la defensa de la Cristiana religion y la Fe católica».

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Orden de Calatrava.

2. Orden de Calatrava.

Fue fundada en el Reino de Castilla en el siglo XII por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, ubicada cerca de Ciudad Real. Pertenece al grupo de las órdenes cistercienses y en la actualidad únicamente tiene carácter honorífico y nobiliario... Ver mas
Fue fundada en el Reino de Castilla en el siglo XII por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, ubicada cerca de Ciudad Real. Pertenece al grupo de las órdenes cistercienses y en la actualidad únicamente tiene carácter honorífico y nobiliario.

ORIGEN Y FUNDACIÓN

La ciudad de Calatrava, junto al río Guadiana, había sido arrebatada a los árabes por Alfonso VII en 1147. Dada la importancia estratégica del lugar, tras la corta posesión por parte de ciertos magnates, el rey quiso asegurar su defensa entregándola en 1150 a la Orden del Temple. Unos años más tarde, ante el empuje islámico, el Temple dio la empresa por perdida, y devolvió la fortaleza al sucesor de Alfonso, el rey Sancho III.

Ante la situación creada y el inminente peligro, Este reunió a sus notables y ofreció Calatrava a quien se hiciera cargo de su defensa. Entre la sorpresa y las bromas de los nobles, Raimundo, abad del monasterio cisterciense de Fitero, alentado por el monje de su monasterio Diego Velázquez, que había sido anteriormente guerrero, aceptó el reto.

Al no haber alternativa, el rey cumplió su palabra, entregando Calatrava a los monjes de Fitero mediante donación realizada el 1 de enero de 1158 en Almazán. Ellos, por su parte, formaron en poco tiempo un ejército de más de 20.000 monjes y soldados, uniendo, a los que había conseguido organizar fray Diego Velázquez en las cercanías de Calatrava, los que había reclutado Don Raimundo en el reino de Aragón. Ante tal multitud, los árabes rehusaron entrar en batalla, retirándose hacia el sur.

Como el compromiso de defender Calatrava se mantenía y, pasado el tiempo, los caballeros se resistían a tener por superior a un Abad del Císter y a vivir entre los monjes, decidieron elegir un Maestre de la Orden. Los monjes se retiraron a Ciruelos y los caballeros a Ocaña, donde se convirtieron en una orden militar, la primera hispana, que adoptó el nombre propio del lugar.

El primer Maestre de la Orden fue Don García, que obtuvo del Císter y del Pontificado la primera regla. Esta regla, modelada sobre las costumbres cistercienses para hermanos laicos, impuso a los caballeros, además de las obligaciones de los tres votos religiosos (obediencia, castidad y pobreza), las de guardar silencio en el dormitorio, refectorio (comedor) y oratorio; ayunar cuatro días a la semana, dormir con su armadura, y llevar, como única vestimenta, el hábito blanco cisterciense con una sencilla cruz negra (luego roja, a partir del siglo XIV) «flordelisada»: una cruz griega con flores de lis en las puntas.

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Orden de Montesa.

3. Orden de Montesa.

El rey Jaime II de Aragón y Valencia cedió a la orden el Castillo de Montesa, enclavado en territorio valenciano, frontera con los sarracenos. Fue aprobada por el Papa Juan XXII el 10 de junio de 1317, aprobando y confirmando la Orden de Montesa como lo había propuesto el rey, invirtiendo los... Ver mas
El rey Jaime II de Aragón y Valencia cedió a la orden el Castillo de Montesa, enclavado en territorio valenciano, frontera con los sarracenos. Fue aprobada por el Papa Juan XXII el 10 de junio de 1317, aprobando y confirmando la Orden de Montesa como lo había propuesto el rey, invirtiendo los bienes de la orden de los Templarios extinguida por Clemente V en dotar una nueva orden que pretendía fundar el susodicho rey.

La fundación se verificó el domingo 22 de julio de 1319, en la capilla real del palacio de Barcelona, siendo la cabeza y sacro convento de ella el de la villa de Montesa de Valencia, de que el rey hizo donación a la orden, y de la cual tomó nombre.

Por divisa tomó una cruz roja sin flores y el manto capitular blanco que aprobó Clemente VII el 5 de agosto de 1397. Pero más adelante, con motivo de haberse incorporado a esta orden en 1399 la de San Jorge de Alfama, dejó aquella insignia y adoptó una cruz de gules de color rojo por concesión de Benedicto XIII, otorgada en 1400 y que Martín V confirmó posteriormente.

La orden sufrió numerosas dificultades. Según la bula de fundación, era el maestro de Calatrava a quien le correspondía la creación de la nueva orden, así como la capacidad de armar a los caballeros y hacer vestir los hábitos a los montesanos. Jaime II, con antelación, había escrito al maestre de Calatrava para que acelerara la acción. El maestre, a quien no le gustaba obedecer órdenes ni de su propio rey, el de Castilla, ni siquiera contestó a las misivas.

El rey se dirigió entonces al Papa para que diera la orden al de Calatrava. El Pontífice pasó el encargo al arzobispo de Valencia, que tampoco recibió respuesta por parte del Maestre de Calatrava. El arzobispo de Valencia envió finalmente hasta Castilla al abad del Monasterio de Nuestra Señora de Benifazá, perteneciente a la Orden del Císter. El Maestre de Calatrava se negó a acudir a Valencia, alegando que sus obligaciones custodiando la frontera se lo impedían, aunque la razón real parece ser que era la poca disposición por parte de la Orden de Calatrava a ceder las posesiones de Aragón a otra orden. Finalmente, cedió y envió a Valencia a un procurador para que obrara en su nombre.

El convento de la Orden se encontraba en la villa de Montesa. Un terremoto en 1748 hizo que se desplomara la roca en la que se situaba y mató a muchos de sus miembros. Entonces, la Orden pasó a tener su centro en Valencia, en la casa del Temple.

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Orden de Alcántara.

4. Orden de Alcántara.

Fue fundada como Cofradía de Armas en 1156 por varios caballeros de Salamanca que lucharon heroicamente contra los moros en la fortaleza de San Julián del Pereiro, a cuyo frente figuraba don Suero Fernández Barrientos. Fue confirmada por el Papa Alejandro III en calidad de Orden de Caballería... Ver mas
Fue fundada como Cofradía de Armas en 1156 por varios caballeros de Salamanca que lucharon heroicamente contra los moros en la fortaleza de San Julián del Pereiro, a cuyo frente figuraba don Suero Fernández Barrientos. Fue confirmada por el Papa Alejandro III en calidad de Orden de Caballería.

En sus comienzos se llamó Orden de San Julián del Pereiro. Adoptó la regla del Císter y fue enriquecida por el Rey Fernando II de Castilla. El Papa Lucio III la puso bajo la custodia directa de la Santa Sede, obligándose la Orden a la defensa de la fe y a la guerra perpetua contra los moros. Vestían túnica de lana blanca muy larga y capa negra, que sustituían por un manto blanco en las ceremonias, adoptando como blasón un peral silvestre con las raices descubiertas y sin hojas sobre campo de oro. Ningún caballero podía recibir los sacramentos sin el manto blanco, que también lo usaban como sudario.

Cuando había paz o tregua, los caballeros permanecían dentro del convento, que desde 1213 tuvo su sede en la villa de Alcántara, de la que tomó el nombre. En 1494 fue incorporada a la Corona como todas las demás. En 1546 se autorizó el casamiento de los caballeros, que sustituyeron el voto de castidad por el de defender el dogma de la Inmaculada Concepción.

Hasta la ocupación de los franceses en 1808 poseyó la orden 35 comendadurías con 53 villas y aldeas, dos conventos de comendadores y un colegio en Salamanca fundado en 1552 por Felipe II cuando era Príncipe. La I República suprimió esta orden en 1873, pero el Rey Don Alfonso XII la restauró.

La villa de Alcántara y sus alrededores alcanzó gran prosperidad bajo el gobierno de los Maestres. Tenían fábricas de paños, de sayales, de jergas y de lienzos. El comercio se hacía por Lisboa sirviéndose de grandes barcas y veleras, exportando curtidos, calzado, lienzos, granos, ganados, vinos, etc.

Como destacados hechos de armas cabe destacar que los caballeros de Alcántara ofrecieron sus servicios al Rey Alfonso VIII en la acometida que preparaba en la Extremadura musulmana, llevando triunfalmente el pendón de Castilla hasta las playas de Algeciras. El Rey encomendó a los caballeros la guardia de Trujillo, donde fundaron un convento, y el mismo Alfonso VIII les donó la villa de Ronda.

La toma del castillo de Almeida, efectuada con auxilio de los caballeros de Santiago, es también un hecho notable. En 1221 el Maestre don Nuño Fernández, habiendo recibido el pendón de manos del Rey en Ciudad Rodrigo, reunió un gran número de caballeros y cayó sobre Valencia de Alcántara adueñandose de ella. También se distinguieron en la toma de Badajoz. El Maestre don Arias Pérez recobró de los moros la ciudad de Trujillo y las plazas de Magacela y Zalamea, y en una segunda campaña de Medellín.

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