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JUANA DE IBARBOUROU... ¡POEMAS!.

JUANA DE IBARBOUROU... ¡POEMAS!.

  • Lista creada por Bcn Cdad.
  • Publicada el 10.05.2011 a las 18:08h.
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JUANA DE IBARBOUROU nació el 8 de marzo de 1892 (aunque ella proclamaba haber nacido en 1895) en Melo (departamento de Cerro Largo), Uruguay y falleció el 15 de julio de 1979. Su nombre es Juana Fernández Morales. Su padre era vasco español y su madre perteneció a una de las familias españolas más antiguas de nuestro país, pero adoptó el apellido de su marido el capitán Lucas Ibarbourou con quien se casó a los veinte años de edad.

Sus primeros poemas fueron publicados en periódicos, entre ellos en La Razón. Su poesía ha enriquecido la literatura de América marcándola con su fuerte y delicada personalidad plena de amor. En el año 1929 fue proclamada ''Juana de América'' en una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio Legislativo de Uruguay, presidida por el poeta Juan Zorrilla de San Martín.

En el año 1950 fue presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores. Luego, en 1955 premiaron su obra en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid y en el año 1959 recibió el Gran Premio Nacional de Literatura. Su obra en prosa estuvo enfocada fundamentalmente hacia el público infantil.



Lista dedicada al usuario Joaquin XD

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

LA HIGUERA

1. LA HIGUERA

Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera. En mi quinta hay cien árboles bellos: ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. En las primaveras, todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. Y la... Ver mas
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos:
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se visten...

Por eso,
cada verz que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
-Es la higuera el más bello
de los árboles en el huerto.

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!.

Y tal vez a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo, le cuente:
-Hoy a mi me dijeron hermosa.

Ha recibido 301 puntos

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TE DOY MI ALMA DESNUDA

2. TE DOY MI ALMA DESNUDA

Te doy mi alma desnuda, como estatua a la cual ningún cendal escuda. Desnuda con el puro impudor de un fruto, de una estrella o una flor; de todas esas cosas que tienen la infinita serenidad de Eva antes de ser maldita. De todas esas cosas, frutos, astros y rosas, que no sienten... Ver mas
Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.

De todas esas cosas,
frutos, astros y rosas,
que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.

Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
¡que tuviera una intensa blancura de azucena!.

Desnuda, y toda abierta de par en par
¡por el ansia del amar!.

Ha recibido 207 puntos

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SALVAJE

3. SALVAJE

Bebo del agua limpia y clara del arroyo y vago por los campos teniendo por apoyo un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido. Así paso los días, morena y descuidada sobre la suave alfombra de la grama aromada, comiendo de la carne jugosa de las... Ver mas
Bebo del agua limpia y clara del arroyo
y vago por los campos teniendo por apoyo
un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido
que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.
Así paso los días, morena y descuidada
sobre la suave alfombra de la grama aromada,
comiendo de la carne jugosa de las fresas
o en busca de fragantes racimos de frambuesas.

Mi cuerpo está impregnado del aroma ardoroso
de los pastos maduros. Mi Cabello sombroso
esparce, al destrenzarlo, olor a sol y a heno,
a salvia, a hierbabuena y a flores de centeno.

¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena,
cual si fuera la diosa del trigo y de la avena!.
¡Soy casta como Diana
y huelo a hierba clara nacida en la mañana!.

Ha recibido 183 puntos

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EL DULCE MILAGRO

4. EL DULCE MILAGRO

¿Qué es esto?. ¡Prodigio!. Mis manos florecen. Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. Mi amante besóme las manos, y en ellas, ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas. Y voy por la senda voceando el encanto y de dicha alterno sonrisa con llanto y bajo el milagro de mi encantamiento se... Ver mas
¿Qué es esto?. ¡Prodigio!. Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
''¿No veis que está loca?. Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!''.

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!.

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: ''Voy con la dulzura'',
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: ''Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen''.
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!.

Ha recibido 177 puntos

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LA SED

5. LA SED

Tu beso fue en mis labios de un dulzor refrescante. Sensación de agua viva y moras negras me dio tu boca amante. ... Cansada me acosté sobre los pastos con tu abrazo tendido, por apoyo. Y me cayó tu beso entre los labios, como un fruto maduro de la selva o un lavado guijarro del arroyo... Ver mas
Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.

... Cansada me acosté sobre los pastos
con tu abrazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.

... Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río.

Ha recibido 174 puntos

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EL POZO

6. EL POZO

Asiento de musgo florido sobre el viejo brocal derruido. Sitio que elegimos para hablar de amor, bajo el enorme paraíso en flor. ¡Ay, pobre del agua que del fondo mira, tal vez envidiosa, quizás dolorida! ¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta bajo esta nerviosa ramazón violeta... Ver mas
Asiento de musgo florido
sobre el viejo brocal derruido.
Sitio que elegimos para hablar de amor,
bajo el enorme paraíso en flor.

¡Ay, pobre del agua que del fondo mira,
tal vez envidiosa, quizás dolorida!
¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta
bajo esta nerviosa ramazón violeta!.

-Vámonos. No quiero que el agua nos vea
cuando me acaricies. Tal vez eso sea
darle una tortura. ¿Quién la ama a ella?.
-Tonta!, ¡si de noche la besa una estrella!.

Ha recibido 135 puntos

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AMÉMONOS

7. AMÉMONOS

Bajo las alas rosa de este laurel florido, amémonos. El viejo y eterno lampadario de la luna ha encendido su fulgor milenario y este rincón de hierba tiene calor de nido. Amémonos. Acaso haya un fauno escondido junto al tronco del dulce laurel hospitalario y llore al encontrarse sin amor... Ver mas
Bajo las alas rosa de este laurel florido,
amémonos. El viejo y eterno lampadario
de la luna ha encendido su fulgor milenario
y este rincón de hierba tiene calor de nido.

Amémonos. Acaso haya un fauno escondido
junto al tronco del dulce laurel hospitalario
y llore al encontrarse sin amor, solitario,
mirando nuestro idilio frente al prado dormido.

Amémonos. La noche clara, aromosa y mística
tiene no sé qué suave dulzura cabalística.
Somos grandes y solos sobre el haz de los campos

... y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos,
con estremecimientos breves como destellos
de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.

Ha recibido 118 puntos

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LA HORA

8. LA HORA

Tómame ahora que aun es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aun es sombría esta taciturna cabellera mía. Ahora que tengo la carne olorosa y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligra la sandalia viva de la primavera. Ahora que... Ver mas
Tómame ahora que aun es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aun es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligra
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que mis labios repica la risa
como una campana sacudida a prisa.

Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso mas tarde tendré!.

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aun es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!.

Hoy, y no mas tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante!, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?.

Ha recibido 109 puntos

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COMO LA PRIMAVERA

9. COMO LA PRIMAVERA

Como una ala negra tendí mis cabellos sobre tus rodillas. Cerrando los ojos su olor aspiraste, dicendome luego: -¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?. ¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?. ¿Tu almohada es de trébol?. ¿Las tienes tan negras porque acaso en ella exprimiste un... Ver mas
Como una ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste,
dicendome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?.
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?.
¿Tu almohada es de trébol?. ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ella exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?.
¡Que fresca y extraña fragancia te envuelve!.
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas?. Y riendo te dije:
-¡Nintuno, ninguno!.
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!.

Ha recibido 108 puntos

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DESPECHO

10. DESPECHO

¡Ah, qué estoy cansada!. Me he reido tanto, tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto; tanto, que este rictus que contrae mi boca es un rastro extraño de mi risa loca. Tanto, que esta intensa palidez que tengo (como en los retratos de viejo abolengo) es por la fatiga de la loca risa... Ver mas
¡Ah, qué estoy cansada!. Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.

¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Que rara ocurrencia decir que estoy triste!.
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?.

¡Mentira!. No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...

Ha recibido 106 puntos

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RAÍZ SALVAJE

11. RAÍZ SALVAJE

Me ha quedado clavada en los ojos la visión de ese carro de trigo que cruzó rechinante y pesado sembrando de espigas el recto camino. ¡No pretendas ahora que ría!. ¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos estoy abstraida!. Desde el fondo del alma me sube un sabor de pitanga a los labios... Ver mas
Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!.
¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraida!.

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!.

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Ha recibido 104 puntos

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OLOR FRUTAL

12. OLOR FRUTAL

Con membrillos maduros perfumo los armarios. Tiene toda mi ropa un aroma frutal que da a mi cuerpo un constante sabor a primavera. Cuando de los estantes pulidos y profundos saco un brazado blanco de ropa íntima, por el cuarto se esparce un ambiente de huerto. ¡Parece que tuviera... Ver mas
Con membrillos maduros
perfumo los armarios.
Tiene toda mi ropa
un aroma frutal que da a mi cuerpo
un constante sabor a primavera.
Cuando de los estantes
pulidos y profundos
saco un brazado blanco
de ropa íntima,
por el cuarto se esparce
un ambiente de huerto.

¡Parece que tuviera en mis armarios
preso el verano!.
Ese perfume es mío. Besarás mil mujeres
jóvenes y amorosas, mas ninguna
te dará esa impresión de amor agreste
que yo te doy.

Por eso, en mis armarios
guardo frutas maduras,
y entre los pliegues de la ropa íntima
escondo, con manojos secos de vetiver.
Membrillos redondos y pintones.

Mi piel está impregnada
de esta fragancia viva;
Besarás mil mujeres, mas ninguna
te dará esta impresión de arroyo y selva
que yo te doy.

Ha recibido 103 puntos

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EL NIDO

13. EL NIDO

Mi cama fue un roble y en sus ramas cantaban los pájaros. Mi cama fue un roble y mordió la tormenta sus gajos. Deslizo mis manos por sus claros maderos pulidos, y pienso que acaso toco el mismo tronco donde estuvo aferrado algún nido. Mi cama fue un roble. Yo duermo en un... Ver mas
Mi cama fue un roble
y en sus ramas cantaban los pájaros.
Mi cama fue un roble
y mordió la tormenta sus gajos.

Deslizo mis manos
por sus claros maderos pulidos,
y pienso que acaso toco el mismo tronco
donde estuvo aferrado algún nido.

Mi cama fue un roble.
Yo duermo en un árbol.
En un árbol amigo del agua,
del sol y la brisa, del cielo y el musgo,
de lagartos de ojuelos dorados
y de orugas de un verde esmeralda.

Yo duermo en un árbol.
¡Oh amada!, en un árbol dormimos.
Acaso por eso me parece el lecho
esta noche, blando y hondo cual nido.

Y en ti me acurruco como una avecilla
que busca el reparo de su compañera.
¡Que rezongue el viento, que gruña la lluvia!.
Contigo en el nido, no sé lo que es miedo.

Ha recibido 103 puntos

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LA PROMESA

14. LA PROMESA

Todo el oro del mundo parecía diluído en la tarde luminosa!. Apenas un crepúsculo de rosa, la copa de los árboles teñía. Un imprevisto amor, mi mano unía a tu mano, morena y temblorosa. ¡Eramos Booz y Ruth ante la hermosa era que circundaba la alquería!. ''¿Me amarás?'', murmuraste... Ver mas
Todo el oro del mundo parecía
diluído en la tarde luminosa!.
Apenas un crepúsculo de rosa,
la copa de los árboles teñía.

Un imprevisto amor, mi mano unía
a tu mano, morena y temblorosa.
¡Eramos Booz y Ruth ante la hermosa
era que circundaba la alquería!.

''¿Me amarás?'', murmuraste. Lenta y grave
vibró en mis labios la promesa suave
de la dulce, la amante moabita.

Y fué como un ¡Amén! en ese instante
el toque de oración que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita.

Ha recibido 101 puntos

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VIDA - GARFIO

15. VIDA - GARFIO

Amante: no me lleves, si muero al camposanto A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente alboroto divino de alguna pajarera o junto a la encantada charla de alguna fuente A flor de tierrra, amante. Casi sobre la tierra, donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos, alargados en... Ver mas
Amante: no me lleves, si muero al camposanto
A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente
alboroto divino de alguna pajarera
o junto a la encantada charla de alguna fuente

A flor de tierrra, amante. Casi sobre la tierra,
donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,
alargados en tallos, suban a ver de nuevo
la lámpara salvaje de los ocasos rojos.

A flor de tierra, amante. Que el tránsito así sea
más breve. Yo presiento
la lucha de mi carne por volver hacia arriba,
por sentir en sus átomos la frescura del viento.

Yo se que acaso nunca allá abajo mis manos
podrán estarse quietas.
Que seimpre como topos arañarán la tierra
en medio de las sombras estrujadas y prietas.

Arrójame semillas. Yo quiero que se enraícen
en la greda amarilla de mis huesos menguados.
¡Por la parda escalera de las raices vivas
Yo subiré a mirarte en los lirios morados!.

Ha recibido 101 puntos

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SUPREMO TRIUNFO

16. SUPREMO TRIUNFO

Estoy ahora impregnada toda yo de dulzura. Desde que me besaste, toda yo soy amor. Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura, ya no seré otra cosa que amor, amor, amor.... En la carne y el alma, en la sombra y los huesos, ya no tendré más nunca otro olor y sabor, que el sabor y el... Ver mas
Estoy ahora impregnada toda yo de dulzura.
Desde que me besaste, toda yo soy amor.
Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura,
ya no seré otra cosa que amor, amor, amor....

En la carne y el alma, en la sombra y los huesos,
ya no tendré más nunca otro olor y sabor,
que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos;
me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor.

Hasta el último átomo de mi piel es aroma,
¡oh mortal podredumbre, te he vencido tal vez!.
Eres mi hermano, ¡oh lirio!. Eres mi hermana, ¡oh poma!.
Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.

Ha recibido 101 puntos

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AMOR

17. AMOR

El amor es fragante como un ramo de rosas. Amando, se poseen todas las primaveras. Eros trae en su aljaba las flores olorosas de todas las umbrías y todas las praderas. Cuando viene a mi lecho trae aroma de esteros, de salvajes corolas y tréboles jugosos. ¡Efluvios ardorosos de nidos de... Ver mas
El amor es fragante como un ramo de rosas.
Amando, se poseen todas las primaveras.
Eros trae en su aljaba las flores olorosas
de todas las umbrías y todas las praderas.

Cuando viene a mi lecho trae aroma de esteros,
de salvajes corolas y tréboles jugosos.
¡Efluvios ardorosos de nidos de jilgueros,
ocultos en los gajos de los ceibos frondosos!.

¡Toda mi joven carne se impregna de esa esencia!.
Perfume de floridas y agrestes primaveras
queda en mi piel morena de ardiente transparencia.

Perfumes de retamas, de lirios y glicinas.
Amor llega a mi lecho cruzando largas eras
y unge mi piel de frescas esencias campesinas.

Ha recibido 99 puntos

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LA ESPERA

18. LA ESPERA

¡Oh lino, madura, que quiero tejer sábanas del lecho donde dormirá mi amante, que pronto, pronto tornará!. Con la primavera tiene que volver. ¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega!. Has de ser el pomo que arome su estancia. Concentra colores, recoge fragancia, dilata tus poros, que mi... Ver mas
¡Oh lino, madura, que quiero tejer
sábanas del lecho donde dormirá
mi amante, que pronto, pronto tornará!.
Con la primavera tiene que volver.

¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega!.
Has de ser el pomo que arome su estancia.
Concentra colores, recoge fragancia,
dilata tus poros, que mi amante llega.

Trabaré con grillo de oro sus piernas,
cadenas livianas del más limpio acero,
encargué con prisa, con prisa al herrero
Amor, que las hace brillantes y eternas.

Y sembré amapolas en toda la huerta.
¡Que nunca recuerde caminos ni sendas!.
Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas.
Molicie: sé el perro que guarde la puerta.

Ha recibido 98 puntos

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