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Jardines historicos de Barcelona

Jardines historicos de Barcelona

  • Lista creada por alberto4898.
  • Publicada el 24.05.2013 a las 22:21h.
  • Clasificada en la categoría España.
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Esta lista esta dedicada a RAFACDA2 por pasarse siempre por mis listas,comentarlas, en agradecimiento a su dedicacion y por ser lo buena persona que es por lo menos en listas. Espero que te guste esta hermosa lista sobre una de las ciudades mas bellas y la mas turistica de España, esta ciudad es BARCELONA.

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

Parque del Laberinto de Horta

1. Parque del Laberinto de Horta

Tiene el mérito de acoger al jardín más antiguo que se conserva en la ciudad y ser un exponente de jardín neoclásico del siglo XVIII con un toque de fisonomía italiana. Debe su nombre al laberinto de cipreses recortados que se encuentra en la parte baja del recinto. Posiblemente, es el parque... Ver mas
Tiene el mérito de acoger al jardín más antiguo que se conserva en la ciudad y ser un exponente de jardín neoclásico del siglo XVIII con un toque de fisonomía italiana. Debe su nombre al laberinto de cipreses recortados que se encuentra en la parte baja del recinto.
Posiblemente, es el parque más hermoso de Barcelona. Sus jardines, su estructura y su arquitectura le convierten en el lugar ideal para perderse. Además del famoso laberinto, el parque contiene otras pequeñas delicias para la vista, la reflexión o el descanso. Encontramos los jardines de los Bojes, que muestra el arte topiario (que forma figuras); el Doméstico, que contiene una plantación de camelias; el de los Musgos; el Pequeño Laberinto; o el Romántico, que cierra significativamente su recinto con un falso cementerio. Destaca también el canal romántico, al final del cual se encuentra la isla del Amor.
El Parque del Laberinto está distribuido en tres niveles o, mejor dicho, terrazas escalonadas. En la parte superior se encuentra una alberca que recoge el agua para el riego. En la zona intermedia se encuentran los templetes con cúpulas sostenidas por columnas toscanas. Y en la parte inferior está el laberinto, la pieza central de la iconografía del recinto.
El acceso al Parque del Laberint es de pago. Consulta las tarifas de acceso llamando al telefono de información municipal 010 o visitando la web www.bcn.cat. Prohibido el acceso al recinto a perros.

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El Parque de la Ciutadella

2. El Parque de la Ciutadella

Ha recibido 97 puntos

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Jardines de la Universidad

3. Jardines de la Universidad

Situados en el corazón del distrito del Eixample, los jardines de la Universidad visten un gran semicírculo verde alrededor del edificio histórico de la Universidad de Barcelona. Entrar en ellos es adentrarse en un mundo de calma y de recogimiento. La luz penetra tamizada a través de la... Ver mas
Situados en el corazón del distrito del Eixample, los jardines de la Universidad visten un gran semicírculo verde alrededor del edificio histórico de la Universidad de Barcelona. Entrar en ellos es adentrarse en un mundo de calma y de recogimiento. La luz penetra tamizada a través de la vegetación, francamente frondosa y, entre las ochenta especies que tiene el jardín, se encuentran algunos de los árboles más antiguos de la ciudad.
A pesar de que, de hecho, la puerta principal del edificio de la Universidad de Barcelona es un acceso más propio de este centro docente que de los visitantes, lo cierto es que, una vez se ha atravesado el grande y majestuoso vestíbulo, al salir al jardín encontramos una de sus perspectivas más encantadoras.

Ha recibido 92 puntos

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Park Güell

4. Park Güell

Más que un parque, es un símbolo de Barcelona. El Park Güell, una de las obras más emblemáticas de Antoni Gaudí, es único en el mundo, ya que fue concebido como un recinto monumental donde el entorno natural es inseparable de los elementos arquitectónicos. En el año 1969 se reconoció su... Ver mas
Más que un parque, es un símbolo de Barcelona. El Park Güell, una de las obras más emblemáticas de Antoni Gaudí, es único en el mundo, ya que fue concebido como un recinto monumental donde el entorno natural es inseparable de los elementos arquitectónicos.
En el año 1969 se reconoció su singularidad, cuando fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional y sobre todo en 1984, al ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Su consideración como espacio monumental de reconocimiento internacional no le quita importancia como parque público equipado con todas las instalaciones y los servicios que le hacen adecuado para el recreo de los vecinos y de todos los visitantes en general. El recinto, que es totalmente accesible, cuenta con áreas de juegos infantiles, un área de recreo para perros y zonas de descanso. Desde finalizó la rehabilitación integral realizada en 2006, funciona un servicio de guía con el que se facilita el conocimiento del parque a las personas con discapacidad visual y auditiva.
Historia
Se inauguró como parque público en 1922; sin embargo, Gaudí lo concibió como una ciudad jardín por encargo del aristócrata Eusebi Güell, quien en el año 1895 compró un extensa finca rural situada en el Turó del Carmel con la intención de construir una ciudad jardín como las que había conocido en Inglaterra. El proyecto de Gaudí consistía básicamente en la edificación de viviendas unifamiliares y debía incluir unos espacios de uso público, como una gran plaza cubierta -que sería el mercado-, una plaza-teatro al aire libre, una capilla, un pabellón de conserjería, un pabellón de servicios -con recepción y teléfono público- y otros servicios comunes. Se eliminaba expresamente la ubicación de fábricas, clínicas, talleres o industrias, ya que desvirtuarían los principios de retorno a la naturaleza del proyecto.
El proyecto no tuvo éxito y se interrumpió en 1914 cuando ya se habían construido algunas de las dependencias colectivas. En 1922, seis años después de la muerte de Eusebi Güell, el Ayuntamiento de Barcelona compró la finca para convertirla en parque público.
Puntos de interés
La entrada principal por la calle Olot está vigilada por dos pabellones realizados siguiendo el estilo propio de Gaudí, con formas redondeadas y estallido de luces y colores. Aquí se inicia la escalera monumental, presidida por la salamandra acabada en trencadís (decoración arquitectónica realizada con trozos irregulares de cerámica), que subraya la importancia del acceso de peatones a las dependencias colectivas de la ciudad jardín, el mercado y la plaza.
La Sala Hipóstila, que debía alojar el mercado de la ciudad jardín, está formada por 86 columnas de estilo dórico.
La plaza nace en la montaña, sobre tierra firme y se extiende sobre las columnas de la Sala Hipóstila. Destaca el banco con revestimiento en trencadís que delimita el perímetro.
Los viaductos, caminos con diferentes desniveles, según estuvieran destinados a carros o a peatones.
El Turó de les Creus, que era el emplazamiento escogido para levantar una gran capilla que nunca se llegó a construir.
El Museo Gaudí. Era la casa donde Gaudí se instaló cuando las obras ya estaban muy avanzadas. En 1963, la asociación Amics de Gaudí compró el edificio para destinarlo a museo.
Vegetación
Aunque la naturaleza parece quedar en un segundo plano, cierto es que el arquitecto la tuvo muy en cuenta para lograr una perfecta simbiosis entre la piedra y el verde. La perspectiva del viaducto, coronado de palmeras y revestido de arbustos y plantas tapizantes plasma bien la complicidad entre naturaleza y arquitectura. Gaudí preservó la vegetación espontánea del lugar, que hoy constituye una extensión forestal donde abundan algarrobos, robles, pinos y encinas, rodeados de un espeso sotobosque.

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Jardins de Joan Maragall

5. Jardins de Joan Maragall

Al entrar en estos jardines se tiene la impresión de que son propios de un rey. Y lo son, ya que a principios del siglo XX fueron creados para un rey. Los Jardines de Joan Maragall son elegantísimos, con avenidas arboladas, amplias extensiones de césped, parterres de broderie, fuentes... Ver mas
Al entrar en estos jardines se tiene la impresión de que son propios de un rey. Y lo son, ya que a principios del siglo XX fueron creados para un rey. Los Jardines de Joan Maragall son elegantísimos, con avenidas arboladas, amplias extensiones de césped, parterres de broderie, fuentes ornamentales, numerosas esculturas al aire libre y un palacete que fue, y aún lo es, residencia real.
Los Jardines de Joan Maragall son un espacio lleno de serenidad, un mundo aparte donde solamente se percibe el canto de los pájaros y el sonido del agua que brota de las fuentes ornamentales. Si se entra por la puerta que hay en la avenida del Estadio, lo primero que encuentra el visitante son grandes parterres de césped donde crecen árboles altísimos. De vez en cuando, ligeros desniveles con bordes de piedra forman una suave bajada por el terreno hasta llegar al corazón de los jardines: el Palacete Albéniz.

Ha recibido 77 puntos

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Jardines del Palacio de Pedralbes

6. Jardines del Palacio de Pedralbes

Detrás de un muro de 250 m de largo cubierto a rebosar de buganvillas, se encuentra uno de los jardines más señoriales de Barcelona: el del Palacio de Pedralbes. Tanto afrancesados como ingleses, un tanto románticos y muy frondosos, lo cierto es que adentrarse en ellos nos transporta a un tiempo... Ver mas
Detrás de un muro de 250 m de largo cubierto a rebosar de buganvillas, se encuentra uno de los jardines más señoriales de Barcelona: el del Palacio de Pedralbes. Tanto afrancesados como ingleses, un tanto románticos y muy frondosos, lo cierto es que adentrarse en ellos nos transporta a un tiempo en el que la serenidad y la majestuosidad fueron elementos determinantes del paisaje.
Cuando cruzamos la magnifica puerta de entrada de hierro forjado, nos da la bienvenida un gran espacio en cuyo centro se encuentra un elegante estanque ovalado con la escultura de una mujer en el centro. Enfrente, grupos de flores y, detrás, una ligera pendiente cubierta de césped con laureles y naranjos muy bien esculpidos y una pequeña cascada completan un conjunto de gran belleza.
El eje vertebrador
En ambos lados del estanque empiezan los caminos de sablón que se entrecruzan por todo el parque y permiten ir descubriéndolo. Tanto si nos vamos hacia la derecha como hacía la izquierda, el camino nos permite acceder a un paseo central donde los tilos son los protagonistas. Están plantados en un extenso parterre cubierto de hiedra y determinan el eje a partir del cual se distribuye el jardín.
Este es un espacio sombrío, igual que las zonas de descanso, con bancos que vamos encontrando en ambos lados, con una vegetación densa y exuberante donde destacan cuatro grandes jarrones, profusamente esculpidos con dibujos y adornos alegóricos, desde donde cuelgan largas ramas de espárrago de jardín.
A ambos lados de este eje central se sitúan grandes parterres regulares de césped muy soleados y surcados por pequeños caminos. Destacan las grandes bolas de evónimos de Japón (Evonymus japonicus) perfectamente recortadas y dos

Ha recibido 64 puntos

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Parque del Guinardó

7. Parque del Guinardó

Este parque es un espacio donde conviven la rusticidad del bosque con la elegancia de un jardín de arbustos recortados, donde el agua tiene un gran protagonismo. Es uno de los espacios verdes más extensos y con más contrastes de Barcelona. Abajo de todo, tocando a la calle, un niño juguetón hace... Ver mas
Este parque es un espacio donde conviven la rusticidad del bosque con la elegancia de un jardín de arbustos recortados, donde el agua tiene un gran protagonismo. Es uno de los espacios verdes más extensos y con más contrastes de Barcelona. Abajo de todo, tocando a la calle, un niño juguetón hace girar su aro en medio de un mar de flores.
El parque del Guinardó tiene tres partes bien diferenciadas: una urbana, que constituye la antesala del gran espacio que ocupa esta zona verde, otra histórica y, arriba del todo, la frondosidad de la vegetación forestal. Sus terrazas ajardinadas y los pinares convierten este lugar en uno de los espacios verdes más refrescantes y plácidos de la ciudad.
El parque urbano
Es fruto de la remodelación realizada en la parte inferior del parque en el año 1977, en que fue ampliada y se enlazó con la plaza del Nen de la Rutlla, que es donde se encuentra la entrada principal del parque. Está formada por terrazas situadas en diferentes niveles separadas por taludes con césped, árboles y arbustos. Éste es un espacio que, por su proximidad a la calle, invita a sentarse en un banco para descansar un rato en él.
El parque histórico
Está formado por un jardín frondoso de factura eminentemente rústica, que va ascendiendo por la montaña siguiendo el eje de un torrente mediante terrazas comunicadas por caminos y escaleras. Arriba de todo hay un lavadero desde donde se puede gozar de la primera de las magníficas vistas de Barcelona que pueden contemplarse en este parque.
En la parte central de la subida hay pequeños muros de piedra surcados por pequeños canales por donde corre el agua que baja desde el lavadero, formando cascadas y llenando estanques.
El parque forestal
De fuerte pendiente, está constituido por una importante arboleda que circunda la parte más alta de la zona histórica y va extendiéndose colina abajo. Todo está lleno de caminos que se cruzan, donde es frecuente encontrar gente paseando, jugando con sus perros o yendo en bicicleta. Hay espacio para todo el mundo.
Un lugar a tener en cuenta es el mirador de la Mitja Lluna, junto a la plaza del mismo nombre. Como el parque es bastante empinado, éste es un buen lugar para los que prefieran visitarlo de bajada. El autobús 28 nos lleva allí desde la plaza Catalunya.

Ha recibido 63 puntos

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Los Jardines de Can Castelló

8. Los Jardines de Can Castelló

Los de Can Castelló son unos jardines elegantes y románticos. Destacan en ellos los parterres de formas irregulares, redondeados, muy bien definidos, densos y de gran belleza paisajística. Están repletos de árboles y palmeras, la mayoría de tamaño y edad considerables, puesto que fueron... Ver mas
Los de Can Castelló son unos jardines elegantes y románticos. Destacan en ellos los parterres de formas irregulares, redondeados, muy bien definidos, densos y de gran belleza paisajística. Están repletos de árboles y palmeras, la mayoría de tamaño y edad considerables, puesto que fueron plantados a comienzos del siglo pasado.
Si los bancos que hay en los caminos garantizan el descanso y la conversación, el muro que valla el jardín -absolutamente tapizado de vegetación- garantiza el silencio, algo muy preciado en una ciudad tan viva como Barcelona.
Existen detalles en los que merece la pena fijarse por su encanto, como las pequeñas canalizaciones excavadas a ambos lados de los caminos cubiertas con guijarros de río, que los enmarcan y permiten conducir el agua de lluvia sin que erosione los caminos.

Ha recibido 54 puntos

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Jardins del Palau de les Heures

9. Jardins del Palau de les Heures

Sobre el barrio de Montbau, a los pies de la sierra de Collserola, se encuentra uno de los edificios más singulares de Barcelona. Se trata del Palau de les Heures, que fue construido a finales del siglo XIX. Enfrente se extienden unos valiosos jardines, tanto por su belleza como por la... Ver mas
Sobre el barrio de Montbau, a los pies de la sierra de Collserola, se encuentra uno de los edificios más singulares de Barcelona. Se trata del Palau de les Heures, que fue construido a finales del siglo XIX. Enfrente se extienden unos valiosos jardines, tanto por su belleza como por la vegetación que contienen, rodeados de un entorno muy arbolado.
Una de las perspectivas más bonitas de los jardines es la que se puede contemplar desde la terraza que se encuentra delante del palacio. El conjunto es de una gran armonía, con amplias escalinatas a ambos lados del edificio que, descendiendo por la montaña, permiten llegar a las sucesivas partes en que está distribuido el jardín.

Ha recibido 54 puntos

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Jardines del Teatre Grec

10. Jardines del Teatre Grec

Estos jardines, que nacieron como rosaleda, constituyen uno de los espacios verdes creados en la montaña de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Una antigua pedrera permitió la construcción de un anfiteatro, que cada verano acoge muchas de las representaciones del Festival... Ver mas
Estos jardines, que nacieron como rosaleda, constituyen uno de los espacios verdes creados en la montaña de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Una antigua pedrera permitió la construcción de un anfiteatro, que cada verano acoge muchas de las representaciones del Festival Grec de Barcelona. Es un lugar soleado, organizado en parterres geométricos, con pérgolas y terrazas, desde donde se puede contemplar la montaña ajardinada y la ciudad.
Subiendo por el paseo de Santa Madrona nos encontraremos frente a una gran escalinata imperial de piedra que asciende por ambas partes del muro. Es el acceso principal a los Jardines del Teatre Grec. Desde el propio paseo ya resulta posible contemplar algunos de los elementos más característicos de los jardines: la pérgola, el antiguo pabellón y los cuidados cercados vegetales que recortan una pendiente tras la cual se elevan grandes árboles.
El mirador y la pérgola
Una vez que hemos subido el primer tramo de escaleras, un camino que se abre a nuestra izquierda, delimitado por una reja de hierro forjado que envuelve los jardines y por un talud dibujado de vegetación, nos conducirá hasta una terraza que hace las veces de mirador.
Es este un sitio ideal para sentarse al sol y contemplar una excepcional panorámica de Barcelona. Enfrente podemos observar Collserola; más allá el Tibidabo y a la derecha, la ciudad que se inclina hacia el mar, los contrafuertes de la sierra Litoral y, al fondo, el Montseny. Justo debajo del mirador se extiende la Ciudad del Teatro.
A la izquierda del mirador se encuentra uno de los extremos de la pérgola que cruza los jardines, y que, a su vez, se divide en dos grandes tramos que fluyen a ambos lados de la escalinata. Aquí las plantas trepadoras se convierten en las protagonistas y enmarcan otro buen lugar para descansar y contemplar los jardines y Barcelona, si lo que se desea es sombra.

Ha recibido 52 puntos

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Jardins de Can Sentmenat

11. Jardins de Can Sentmenat

Situados en el lado mar de la sierra de Collserola, los Jardines de Can Sentmenat son uno de los pocos testigos que quedan en Barcelona de los jardines señoriales que creó la aristocracia catalana a finales del siglo XIX. De exquisita factura, son un espacio de obligada visita para los amantes... Ver mas
Situados en el lado mar de la sierra de Collserola, los Jardines de Can Sentmenat son uno de los pocos testigos que quedan en Barcelona de los jardines señoriales que creó la aristocracia catalana a finales del siglo XIX. De exquisita factura, son un espacio de obligada visita para los amantes de los jardines clásicos.
De carácter romántico y afrancesado, los Jardines de Can Sentmenat tienen un valor testimonial innegable, ya que han conservado su estructura y tipología originarias, convirtiéndolo en un importante elemento vivo de información sobre el jardín catalán de la época.
Delante del imponente edificio que fue residencia de los marqueses de Sentmenat hay una gran terraza de acceso que se transforma en un pequeño paseo que se extiende entre los dos extremos del jardín. Está adornado con seis esculturas femeninas de tamaño natural que se erigen bajo de las amplias copas de árboles de gran porte.
En ambos lados del edificio, los muros de cierre están cubiertos por enredaderas y desde cualquier punto de la terraza se pueden contemplar hermosas vistas de Barcelona y de la sierra de Collserola que, junto con el cielo, se convierten en un excepcional telón de fondo de los jardines.

Ha recibido 51 puntos

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Jardines de la Tamarita

12. Jardines de la Tamarita

Estos jardines son un buen lugar donde ir a descansar, a estar tranquilo lejos del ruido de la circulación, por otra parte bien próxima. Es justo al otro lado de las vallas de piedra y hierro forjado que rodean el jardín, construidas para guardar un espacio que fue privado y que ahora es público... Ver mas
Estos jardines son un buen lugar donde ir a descansar, a estar tranquilo lejos del ruido de la circulación, por otra parte bien próxima. Es justo al otro lado de las vallas de piedra y hierro forjado que rodean el jardín, construidas para guardar un espacio que fue privado y que ahora es público.
Los jardines de la Tamarita están llenos de detalles de una gran delicadeza. Nada más entrar nos da la bienvenida un pequeño estanque semicircular alimentado por fuentes de pequeños surtidores, con plantas acuáticas y dos leones de terracota adormilados a ambos lados. Detrás suyo, la filigrana de una cerca semicircular hecha con alambre, por donde sube hasta cubrirla del todo una trepadora de hojas menudas y muy verdes, la enredadera.

Ha recibido 48 puntos

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Los Jardines de Laribal

13. Los Jardines de Laribal

Es una de las perlas del Parque de Montjuïc y pasearse por ellos es un autentica delicia. La riquísima vegetación, junto con el agua que baja por cascadas y se escurre delicadamente en medio de amplias barandillas, los bancos de ladrillo y las placetas, crean un conjunto de una belleza... Ver mas
Es una de las perlas del Parque de Montjuïc y pasearse por ellos es un autentica delicia. La riquísima vegetación, junto con el agua que baja por cascadas y se escurre delicadamente en medio de amplias barandillas, los bancos de ladrillo y las placetas, crean un conjunto de una belleza excepcional. Es un lugar en el que estar, para contemplarlo e ir descubriendo los miles de detalles que lo configuran, con una armonía difícil de superar.
Los Jardines de Laribal, de gran valor histórico, están formados por terrazas, caminos, placetas, pequeños estanques y una vegetación lozana y consolidada. Una serie de terrazas sobrepuestas están unidas entre si por caminos y atajos de gran pendiente, con tramos de escaleras intercalados de diseño siempre diferente. Pérgolas de ladrillo visto, piedra y pilares blancos dan sombra a las zonas más llanas. La vegetación, exótica en su mayoría, es rica y variada en especies.
Jardines mediterráneos
Estos jardines, incluidos en el recinto de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, obtuvieron una gran reputación. Sus autores, Jean Claude Nicolas Forestier y Nicolau M. Rubió Tudurí, crearon un nuevo estilo paisajístico de raíz mediterránea.
La vegetación preexistente, desde plantas autóctonas hasta árboles frutales del pasado agrícola de la montaña, se integró en los jardines con un concepto de jardinería renovador y original, que sigue libremente la inspiración de los antiguos jardines árabes y de los "cármenes" de Granada, con una gran presencia de azulejos de cerámica, aguas ornamentales y el cultivo de plantas de flor en macetas colocadas en barandillas y alféizares.
Las escaleras del Generalife
El agua es la esencia del jardín, con pequeños y grandes estanques. Para conectar la parte superior del parque con los Jardines Amargós, actualmente Jardines del Teatre Grec, Forestier diseñó una escalera inspirada en la de los jardines del Generalife, con cascadas en los pasamanos, estanques con fuentes en los rellanos y bancos de piedra para reponerse y disfrutar del frescor y el sonido del agua.
Los jardines de la Font del Gat
Unas pérgolas mirador llevan de unos jardines a otros, unidos por ejes de rampas, escaleras y cascadas que desembocan en la Font del Gat desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas de Barcelona.

Ha recibido 48 puntos

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El Turó Park

14. El Turó Park

El Turó Park es un lugar recogido, elegante y acogedor. Un espacio a la sombra de pequeños bosquecillos, parterres de hiedra, caminos curvilíneos y rincones paisajísticos de gran belleza. Desde su creación a principios del siglo XX es, sin duda, uno de los parques más emblemáticos de Barcelona... Ver mas
El Turó Park es un lugar recogido, elegante y acogedor. Un espacio a la sombra de pequeños bosquecillos, parterres de hiedra, caminos curvilíneos y rincones paisajísticos de gran belleza. Desde su creación a principios del siglo XX es, sin duda, uno de los parques más emblemáticos de Barcelona.
Si accedemos al parque por la entrada principal, situada en la avenida Pau Casals, dentro de un pequeño estanque una escultura dedicada a este gran violonchelista nos da la bienvenida. Está situada en una plaza ovalada al fondo de la cual, en la reja que rodea el parque, hay tantas puertas como caminos para entrar: uno principal, en el centro, y a cada lado dos caminos perimetrales, todos ellos enmarcados por más de cincuenta encinas muy bien recortadas. Un exquisito preludio de lo que nos espera dentro del recinto.
El estanque y el prado
Los caminos perimetrales de la izquierda nos llevan hasta una gran área de juegos infantiles y, un poco más allá, hasta dos de los espacios más bonitos del parque: el estanque y la pradera. El estanque es ovalado, está rodeado de chopos y plátanos y cubierto de ninfas. Por encima se extiende, espléndido, una gran pradera presidida por tilos majestuosos.
La plaza del Teatret
Si giramos a la derecha encontraremos la plaza del Teatret, con un quiosco de bebidas para hacer una pausa refrescante y que nos recuerda al teatro al aire libre que durante muchos años estuvo activo en este parque. Con un toque romántico, por debajo del antiguo teatro existe un cobertizo de aire mediterráneo, presidido por un ciruelo de hojas rojas. Se trata de un espacio de sombra y frescor; la zona de estar por excelencia, justo en medio del jardín. En los parterres perimetrales hay rosales y plantas aromáticas.
Magnolias y Boulangrin
Dos filas con dieciséis magnolias enmarcan el parterre principal del jardín: el de Boulangrin, que constituye el legado más genuino del proyecto inicial del parque. En él se fusionan elementos árabes, como el riachuelo de agua que lo atraviesa, con elementos anglosajones propios del estilo del parterre. Alrededor encontramos bancos de piedra para sentarse un rato y descansar o charlar tranquilamente.
Vegetación
El Turó Park es rico en especies y en ejemplares arbóreos excepcionales, tanto por su tamaño como por su edad. Si cogemos el camino principal del acceso por la avenida Pau Casals encontramos un espléndido bosquecillo de encinas (Querus ilex), con un sotobosque a base de plantas arbustivas y trepadoras propias de la vegetación mediterránea, como el durillo (Viburnum tinus).
En este parque también destacan, entre otras especies arbóreas, las magnolias (Magnolia grandiflora), los pimenteros falsos (Shinus molle), los chopos (Populus alba "Pyramidalis"), los cedros del Himalaya (Cedrus deodara), los tilos (Tilia X europaea y Tilia tromentosa), los plátanos (Platanus X hispanica), los árboles del amor (Cercis siliquastrum) y las tipuanas (Tipuana tipu).
En cuanto a las palmeras, hay grandes ejemplares de palmera datilera (Phoenix dactylifera), de palmera de Canarias (Phoenix canariensis) y de washingtonia (Washington filifera). Entre los arbustos destacan los laureles (Laurus nobilis) y las adelfas (Nerium oleander).
Para disfrutar aún más de la vegetación, un recorrido botánico nos acerca al conocimiento de las principales especies del parque, que cuenta con uno de los ejemplares incluidos en el Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona: un algarrobo (Ceratonia siliqua) centenario.
Arte y arquitectura
Las esculturas son un importante elemento del Turó Park: la de Apel·les Fenosa dedicada a Pau Casals; la de Josep Calarà dedicada a Francesc Viñas; Un Oiseau de Jean Michel Folan y, en la pradera, La ben plantada, de Eloïsa Cerdan, una pieza de bronce que rinde homenaje al escritor Eugeni d'Ors. Presidiendo el eje de parterres de las magnolias, Biga de la Font de l'Aurora, de Joan Borrell i Nicolau, una estructura en bronce que representa una biga (carro tradicional) tirado por caballos con un parterre de rosales delante.
En este espacio verde el arte también está presente de una forma literaria. Un recorrido poético nos permite visitarlo de mano de Federico García Lorca, Fernando Pessoa, Dylan Thomas, Sylvia Plath, Walt Whitman, Narcís Comadira, Salvador Espriu, Joan Vinyoli y Alfonsina Storni.
Historia
El origen de estos jardines, dedicados al poeta Eduard Marquina, está en el antiguo parque de atracciones Turó Park -de aquí su nombre popular-, situado en una extensa finca propiedad de la familia Bertrand-Girona, el cual abrió sus puertas el año 1912 y funcionó hasta 1929. En 1917, la finca se incluyó en la previsión de espacios verdes de Barcelona, por la que estaba afectada. Cuando cerró el parque de atracciones, los propietarios hicieron un pacto con el Ayuntamiento en el que se cedía la parte central de los terrenos a cambio de poder urbanizar el resto.
Nicolau M. Rubió i Tudurí, el entonces director del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona, fue quien propuso la trama urbanística que hizo posible el parque, con un modelo que lo tomaba como centro, separado de las futuras construcciones por las calles actuales.
Rubió pensó en un jardín de uso básicamente vecinal, con la seguridad de que Barcelona se dotaría "de una constelación de espacios parecidos". Pero esto no fue así durante décadas, en las que el Turó Park fue el único espacio verde de la zona y uno de los pocos de la ciudad. Con los años, a pesar del progresivo incremento de los espacios verdes en toda Barcelona, este parque ha continuado teniendo un uso que sobrepasa el puramente vecinal.

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