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Instrumentos musicales del Renacimiento

Instrumentos musicales del Renacimiento

  • Lista creada por KillTheDj.
  • Publicada el 17.07.2013 a las 13:15h.
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Llamamos Instrumentos musicales del Renacimiento a los utilizados para

La interpretación de la música culta occidental durante los siglos XV

Y XVI.

Existían instrumentos de todo tipo como el violín, el Arpa …

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Fuentes: Wikipedia

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Violín

1. Violín

El violín (etimología: del italiano violino, diminutivo de viola o viella) es un instrumento de cuerda frotada que tiene cuatro cuerdas. Las cuerdas se afinan por intervalos de quintas: sol re la mi (El número está indicado de acuerdo con el índice acústico internacional, que se utiliza... Ver mas
El violín (etimología: del italiano violino, diminutivo de viola o viella) es un instrumento de cuerda frotada que tiene cuatro cuerdas. Las cuerdas se afinan por intervalos de quintas:

sol
re
la
mi

(El número está indicado de acuerdo con el índice acústico internacional, que se utiliza en todo el mundo, según el cual el do central del piano es un do)
La cuerda de sonoridad más grave es la de sol3, y luego le siguen, en orden creciente, el re, la y mi. En el violín la primera cuerda en ser afinada es la del la; esta se afina comúnmente a una frecuencia de 440 Hz, utilizando como referencia un diapasón clásico de metal ahorquillado o, desde finales del siglo XX, un diapasón electrónico. En orquesta y agrupaciones, el violín suele ser afinado a 442 Hz, ya que las condiciones del medio como la temperatura, o la progresiva destensión de las cuerdas hace que estas se desafinen, y para compensarlo se afinan algo por encima. El cuerpo del violín posee una forma abombada, con silueta estilizada determinada por una curvatura superior e inferior con un estrechamiento a la cintura en forma de C. Las tapas del violín se modelan con suaves curvas que proporcionan la característica de abovedado. Los aros, que van alrededor del violín dando la silueta, son de poca altura, el mástil posee cierto ángulo de inclinación hacia atrás respecto al eje vertical, longitudinal y se remata por un caracol llamado voluta. La estructura interna del violín la constituyen dos elementos fundamentales en la producción sonora del instrumento dados por la barra armónica y el alma. La barra armónica corre a lo largo de la tapa justo debajo de las cuerdas graves y el alma está ubicada justo debajo del pie derecho del puente donde se ubican las cuerdas agudas.



Las partituras de música para violín usan casi siempre la clave de sol, llamada antiguamente «clave de violín». El violín no posee trastes, a diferencia de la guitarra. Es el más pequeño y agudo de la familia de los instrumentos de cuerda clásicos, que incluye la viola, el violonchelo y el contrabajo, los cuales, salvo el contrabajo, son derivados todos de las violas medievales, en especial de la fídula.
En los violines antiguos las cuerdas eran de tripa. Hoy pueden ser también de metal o de tripa entorchada con aluminio, plata o acero; la cuerda en mi, la más aguda ―llamada cantino― es directamente un hilo de acero, y, ocasionalmente, de oro. En la actualidad se están fabricando cuerdas de materiales sintéticos que tienden a reunir la sonoridad lograda por la flexibilidad de la tripa y la resistencia de los metales.
El arco es una vara estrecha, de curva suave, y construida idóneamente en la dura madera del palo Brasil o «de Pernambuco» (Caesalpinia echinata), de unos 77 cm de largo, con una cinta de 70 cm constituida por entre 100 y 120 (con un peso de unos 60 gramos según longitud y calibre) crines de cola de caballo, siendo las de mejor calidad las llamadas "Mongolia", que provienen de climas fríos donde el pelo es más fino y resistente. Tal cinta va desde una punta a la otra del arco. Para que las cuerdas vibren y suenen de un modo eficiente, la cinta de cola de caballo del arco debe ser frotada adecuada y regularmente con una resina llamada colofonia (en España se llama "perrubia", de "pez-rubia"). También, actualmente ―muchas veces para abaratar costos―, la crin blanqueda de caballo es sustituida por fibras vinílicas. El arco del violín tiene en la parte por la que es tomado un sistema de tornillo que al hacer desplazar la pieza por la cual se aferra un extremo de la cinta de crin hace que esta se tense o se distienda.
El violín es el instrumento más barato de su familia, pero también es el que llega a los precios más desorbitados.
Los violines se clasifican de acuerdo con su tamaño: el 4/4 ―cuya longitud suele ser de 14 pulgadas o 35,5 cm y su ancho máximo de 20 cm, y un alto de 4,5 cm― es el más grande y es el utilizado por los adultos; le siguen violines de tamaño menor, destinados a jóvenes y niños, denominados 3/4, 2/4 y 1/4. Existe también un violín de tamaño 7/8, llamado también "Lady", que es utilizado por algunas mujeres o por varones adultos de manos pequeñas.


Sin embargo, la genealogía que lleva al violín actual es más compleja. Se encuentra en el frotamiento de las cuerdas del laúd y el rebab ―y su versión europea, el rabel―, instrumentos difundidos en la Europa mediterránea durante la expansión medieval de los árabes. En Italia, a partir de la lira bizantina o el rebab, surgen los antecedentes más evidentes, tanto del violín como de la llamada viola de gamba; son tales precedentes la viola de arco (nombre que se utilizaba para todo instrumento de cuerda frotada con arco, como el rebec o rabel, y que también recie las denominaciones de viela, vihuela, vihuela de arco, fídula y giga) y la lira o viola da braccio, esta ya muy semejante a un violín o viola primitivos, aunque con el diapasón separando los bordones. Es en el siglo XVII que aparece el violín propiamente dicho, aunque con algunas diferencias respecto a la mayoría de los violines que se vienen fabricando desde el siglo XIX. La tapa superior y las tablas laterales se hacen de madera blanda, mientras que la tapa inferior se hace de madera dura. La ciudad de Cremona se hallaba entre un bosque de pinos (madera blanda) y uno de arces (madera dura), por lo que estas maderas eran las usadas por los grandes maestros violeros. El arco ha sufrido muchas modificaciones. El modelo actual data del siglo XIX, cuando François Tourte le dio una curvatura cóncava, que en los modelos más primitivos era convexa, como la del arco de cacería.
Aunque en el siglo XVII el violín (violino) se encontraba bastante difundido en Italia, carecía de todo prestigio (el laúd, la vihuela, la viela, la viola da gamba, la guitarra, la mandolina eran mucho más considerados). Sin embargo, Claudio Monteverdi es uno de los que descubren la posibilidad de las calidades sonoras del violín, y es por ello que lo usa para complementar las voces corales en su ópera Orfeo (1607). Desde entonces el prestigio del violín comienza a crecer. Hacia esa época comienzan a hacerse conocidos ciertos fabricantes de violines (llamados aún luteros o lauderos, o luthiers — más frecuentemente que violeros— ya que inicialmente se dedicaron a la fabricación de laúdes). Así se hacen conocidos Gasparo Bertolotti de Saló, o Giovanni Maggini de Brescia, o Jakob Steiner (luthier) de Viena; sin embargo, una ciudad se hará celebérrima por sus lauderos especializados en la confección de violines: Cremona. En efecto, de Cremona son los justamente afamados Andrea Amati, Giuseppe Guarneri y Antonio Stradivari (sus apellidos suelen ser más conocidos en su forma latinizada: Amatius, Guarnerius, Stradivarius). Durante el siglo XIX se destacaron François Lupot y Nicolas Lupot. Es a partir de entonces, y sobre todo con el barroco, que se inicia la Edad de Oro (al parecer de allí en más perpetua) del violín.

Desde entonces el violín se ha difundido por todo el mundo, encontrándose incluso como "instrumento tradicional" en muchos países no europeos, desde América hasta Asia. El violín es un instrumaento protagonista en las orquestas, grupos de cámara etc. Especial atención ha recibido en la música árabe, en la que el ejecutante lo toca apoyado en la rodilla cual si fuera un chelo, y en la música celta irlandesa, donde el instrumento recibe el nombre de fiddle (derivado del italiano fidula), y sus músicas derivadas como, en cierto grado, el country. Ha habido también grandes violinistas de jazz, como Stéphane Grappelli, Jean-Luc Ponty o Joe Venuti.


En cuanto al secreto de la sonoridad típica de los violines realizados por las familias Stradivarius y Guarneri, existen hoy diversas hipótesis que, más bien que excluirse, parecen sumarse; en primer lugar se considera que la época fue particularmente fría, motivo por el cual los árboles desarrollaron una madera más dura y homogénea. A esto se suma el uso de barnices especiales que reforzaban la estructura de los violines. También se supone que los troncos de los árboles eran trasladados por ríos cuyas aguas tenían un pH que reforzaba la dureza de las maderas; también influye un comprobado tratamiento químico (acaso más que con el objetivo de la sonoridad, el de la conservación) de los instrumentos, que reforzó la dureza de las tablas. Por último, ciertos violines Stradivarius tienen en sus partes internas un acabado biselado de los contornos en donde contactan las maderas, el cual parece beneficiar la acústica de estos violines.
Además del efecto logrado por el arco, se pueden conseguir otros efectos: pizzicato (pellizcando las cuerdas como si se tratase de una guitarra, pero no con la misma posición), trémolo (moviendo el arco arriba y abajo muy rápido), vibrato (haciendo vibrar los dedos sobre las cuerdas), glissando (moviendo la mano izquierda arriba y abajo sobre las cuerdas), col legno (tocando con la parte de madera del arco), sul ponticello (tocando prácticamente sobre el puente)..

El violín consta principalmente de una caja de resonancia que posee elegantes y hermosas formas ergonómicas (de sección oval con dos estrechamientos cerca del centro). Tal caja de resonancia está constituida por dos tablas: la tabla armónica y la tabla del fondo (tradicionalmente hecha con madera de arce), las cubiertas laterales o aros y la tabla superior o tapa armónica (tradicionalmente de madera de abeto blanco o rojo); la tapa se encuentra horadada simétricamente y casi en el centro por dos aberturas de resonancia llamadas "oídos" o "eses", ya que en el tiempo de su diseño se usaba aún en la escritura o imprenta la S larga, semejante a una "efe" cursiva pero sin el travesaño horizontal, y en desuso a partir del siglo XVIII. Por la misma razón, actualmente se tienden a llamar "efes".
En el interior de la caja se encuentra el alma del violín, que es una pequeña barra cilíndrica de madera dispuesta perpendicularmente entre la tapa y la tabla armónica del lado derecho del eje de simetría de la caja (esto es: prácticamente abajo, hacia la derecha, de la zona en donde se apoya el puente), del lado contrario al alma, a lo largo de la cara interna de la tapa, se encuentra adherido con cola un listón llamado barra armónica. Tanto el alma como la barra armónica cumplen dos funciones: ser soportes estructurales (el violín sufre mucha tensión estructural) y transmitir mejor los sonidos dentro de la caja de resonancia.
La caja de resonancia tiene, en el violín de orquesta, 35,7 cm de longitud, y se encuentra orlada por rebordes en ambas tablas; tales rebordes cumplen, además de una función decorativa, la función de reforzar el instrumento.
Por fuera, la caja de resonancia se continúa por el mango o astil; el mástil o "mango" concluye en un clavijero, oquedad rectangular en la que se insertan las cuerdas anudadas y tensionadas allí mediante sendas clavijas para cada cuerda, las clavijas son como llaves simples de sección ligeramente conoidal; luego del clavijero, un remate llamado ―por su forma― voluta (aunque en ciertos casos la voluta se encuentra sustituida por otras formas, por ejemplo una cara humana o la figuración de una cabeza de león).

En cierto ángulo, las líneas de la voluta, en perspectiva, hacen una línea recta y continua con las cuerdas, especialmente mi y sol, y se juntan en el horizonte. Esto permite saber, cuando el violín está puesto en el hombro, cuándo se encuentra correctamente recto.
Sobre el mango se ubica el diapasón del violín o tastiera, este suele ser de ébano ya que esta madera produce ese sonido "maderil" que los instrumentos de cuerda frotada requieren además el ébano es sumamente duro y denso por lo que la fricción de las cuerdas no daña el diapasón. En violines antiguos pueden encontrarse tastieras de marfil.
Sobre la tapa de la caja se encuentra el ponticello o puente el cual mantiene elevadas las cuatro cuerdas, en la parte posterior de la caja de resonancia, unida a ella por un nervio flexible que se engancha a un botón, se encuentra otra pieza (tradicionalmente de madera de ébano) de forma triangular llamada el cordal, como su nombre lo indica, el cordal sirve para retener las cuatro cuerdas, estas se apoyan en los siguientes puntos: los orificios del cordal, el ponticello, la cejilla ubicada sobre el astil y las clavijas.
Cuando se quiere atenuar el sonido, se aplica sobre el puente una especie de tabique llamado sordina.
Desde fines de siglo XIX es común añadir a la parte trasera de la caja de los violines una mentonera o "berbiquí" desmontable, aunque tal aditamento no es indispensable (la invención de este añadido se atribuye a Louis Spohr); en cambio sí es de bastante importancia el barniz (Tradicionalmente "gomalaca" diluida en alcohol) con el cual se recubre, en su parte externa, a la mayor parte del violín.
La singular acústica del violín ha sido muy estudiada durante todo el siglo XX, destacándose las investigaciones del alemán Ernst Chladni, del cual deriva toda una formulación llamada esquema de Chladni.

Instrumento de singular resistencia, el violín suele requerir de pocos cuidados especiales. Cuando no se usa debe estar guardado en un estuche lo más hermético y acolchado posible, con la caja, la vara del arco y las cuerdas limpias, y las crines del arco levemente distendidas. El violín ha de estar al resguardo en todo lo posible para que no le afecte la humedad ni cambios bruscos de temperatura; por lo demás, sólo requiere una habitual limpieza con un paño seco, o bien con productos especialmente diseñados para ello. Las cuerdas suelen romperse por la tensión y la fricción; y por este motivo es conveniente que el violinista tenga un juego de cuerdas de repuesto. También suelen romperse los pelos de cola de caballo (crines) que constituyen la cinta del arco, por este motivo los que ejecutan con bastante frecuencia música con el violín se ven obligados a un recambio anual de las crines. Si se ejecuta el violín sin la mentonera, conviene usar un pañuelo en la parte del cuello y mentón en la cual se apoya el violín para evitar que el instrumento se vea afectado por la transpiración. En general ocurre que un violín "viejo" que haya sido bien ejecutado, suena mejor que un violín nuevo o con poco uso.
Una característica importante en el cuidado es que al guardar el violín durante un período largo de tiempo, este no debe quedar afinado, es decir, las cuerdas no deben quedar tensas. Esto se debe hacer si el instrumento va a ser transportado en avión, con los cambios de presión las cuerdas podrían romperse. Con esto, la estructura del violín no quedará sometida a una tensión innecesaria.

Desde la segunda mitad del siglo XX las cuerdas y la cinta del arco, en muchos casos, están siendo fabricadas con materiales sintéticos; empero, el uso de materiales sintéticos se ha extendido a otras partes en el caso de los violines fabricados en serie, por ejemplo cordales, mentoneras, tastieras, están siendo fabricados en plástico. Esto amerita la detracción de parte de los violinistas profesionales de escuela tradicional. Sin embargo, se construyen "violines eléctricos", con casi todos sus componentes sintéticos, tales violines suelen usarse en conjuntos de pop, rock, jazz y afines.

La introducción hacia fines del siglo XVI e inicios del XVII del violín en el ámbito del Cono Sur se debe principalmente a los frailes jesuitas y franciscanos, muchos de ellos nacidos italianos como Domenico Zipoli, cuyo nombre lleva una famosa escuela de música cordobesa.
Los jesuitas introdujeron la enseñanza musical en las reducciones creadas en territorios que hoy pertenecen a la Argentina, Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil, en una región poblada en los citados siglos por indígenas entre los cuales preponderaba la cultura guaraní. La mayor parte de esas pequeñas ciudades fue destruida con la expulsión de los jesuitas, en 1767 en la colonia española, precedida por una decisión del reino de Portugal. Las misiones jesuíticas de Bolivia son las únicas que se salvaron de la destrucción que sobrevino a la expulsión de los religiosos. Se trata de siete ciudades en la región conocida como Chiquitania donde anualmente se realiza un festival de música barroca.

En Brasil, el violín artesanal conocido por el nombre de "rabeca" fue introducido también por los religiosos, especialmente en la zona de las misiones jesuíticas, pero su utilización en la música se desarrolló más intensamente durante la breve presencia colonizadora del holandés Mauricio de Nassau, en Recife, entre 1637 y 1643. Otro importante estímulo representó la instalación de la Corte portuguesa en Río de Janeiro en 1807.
Actualmente, la utilización de la rabeca como instrumento melódico es común en la música de la región nordeste y también en el norte amazónico. En la ciudad amazónica de Bragança, en el estado de Pará, la tradición de la rabeca recibió un notable impulso por parte del poder público que ayudó a instalar una escuela para la enseñanza del instrumento, basada en el conocimiento y la técnica de los maestros locales.
Dentro de los folclores sudamericanos el violín es particularmente relevante en el folclore de Argentina y en zonas aledañas, donde fue utilizado en la música religiosa, aunque rápidamente las poblaciones criollas y autóctonas supieron utilizarlo para músicas profanas. Así es que en gran parte del norte argentino y el sur de Bolivia, el violín (e incluso una variante más rústica que ha mantenido el arcaico nombre de rebab) es uno de los instrumentos musicales principales, tras la guitarra y el bombo. Con el violín se suelen acompañar los gatos, chacareras, las cuecas bolivianas y en menor medida chamamés, zambas y polcas criollas.
Música de origen folclórico, el tango cuenta con el violín como uno de sus principales instrumentos. El violín de tango suele ser el mismo que el violín de concierto para la llamada música clásica, en cambio los violines de las otras músicas mencionadas anteriormente suelen ser violines "criollos", de formas muy semejantes al violín clásico, aunque la gran diferencia se encuentra en las maderas con que están confeccionados (algarrobo criollo y mistol o chañar por ejemplo); en gran parte de Argentina (especialmente en el NOA) a los músicos especializados en tocar el violín no se les dice violinistas sino violinistas o violistos, en el noreste es frecuente el término violinero (que sin embargo suele aplicarse más al "luthier"). Las etnias de ascendencia directamente aborigen también suelen confeccionar interesantes tipos de "violines", por ejemplo entre los qom'lek (o tobas) son característicos los "violines" fabricados a partir de una lata cuadrangular de aceite comestible a la cual se le aplica un mango de leño, las cuerdas suelen ser realizadas con tripa aunque más modernamente se realizan con los cables de metal que se obtienen de los sistemas de frenos de bicicletas; teniendo tales violines una entonación llamada m'biké, tal entonación, se considera, es similar a la que poseían los violines europeos en el siglo XVI.
En Venezuela se utiliza principalmente en la región de Los Andes para ejecutar bambucos y valses de la región. En México, su uso se extiende al son huasteco, música calentana, música planeca y mariachi. En España, se utiliza en los verdiales. En los países anglosajones, al violín folclórico se le denomina fiddle.3
En Chile, la única región en la que el violín fue introducido de manera tradicional en la música folckórica es Chiloé, llegando a generarse una variante de este instrumento conocido como violín chilote, el cual, aparte de incorporar el uso de maderas nativas de la Patagonia chilena en la lutheria de violines, como alerce, coigüe y ciruelillo, presenta una caja acústica más plana y de mayor tamaño que el violín docto, dándole un sonido característico. Una variante del violín chilote que ocupaba tripas de carnero como cuerdas es conocida como Barraquito, siendo común escuchar ambos instrumentos en danzas como la Pericona y en pasacalles en honor a santos y vírgenes. En Chiloé es común encontrar también al rabel como parte de los instrumentos musicales tradicionales.

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El Arpa

2. El Arpa

El arpa1 es un instrumento de cuerda pulsada compuesto por un marco resonante y una serie variable de cuerdas tensadas entre la sección inferior y la superior. Las cuerdas pueden ser pulsadas con los dedos o con una púa o plectro. Además del arpa clásica, usada actualmente en las orquestas... Ver mas
El arpa1 es un instrumento de cuerda pulsada compuesto por un marco resonante y una serie variable de cuerdas tensadas entre la sección inferior y la superior. Las cuerdas pueden ser pulsadas con los dedos o con una púa o plectro. Además del arpa clásica, usada actualmente en las orquestas, existen otros tipos, como el arpa celta y el arpa paraguaya.
El arpa es el instrumento musical nacional de Irlanda, Paraguay y Perú.

Si bien existen instrumentos muy antiguos semejantes al arpa, debe tenerse en cuenta que la clasificación de Hornbostel y Sachs distingue entre los cordófonos tipo arpa (con un mástil que cierra el arco) y los tipo arco (que no disponen de ese mástil). Así pues, varias de las primitivas arpas que se describen en la historia del instrumento son literalmente, arcos musicales.
Han existido distintas formas, en diferentes partes del mundo, al igual que en distintas épocas. Pertenece al grupo de los cordófonos. Se conocía ya en la antigua Asiria, en Israel y Egipto, de donde pasó a Grecia. aron el término griego ki‧thá‧ra para traducir la palabra kin‧nóhr más o menos la mitad de las cuarenta y dos veces que aparece en el texto hebreo. La ki‧thá‧ra era un instrumento parecido a la lira (en griego lý‧ra), pero con una tabla de resonancia más llana.2
Fue un instrumento muy en boda durante la Edad Media, siendo abandonado durante el Renacimiento. Se recuperó en el siglo XVIII, cuando se le agregaron los pedales

Se puede dividir el arpa europea en dos modelos:
«Arpa medieval», (de origen irlandés), también conocida como arpa bárdica. No superior a los 75 cm de altura y de afinación diatónica, cuerdas metálicas, ornamentalmente rica en tallas, dibujos e incrustaciones de metal. En la actualidad aun se tienen dos ejemplos claros, uno es el arpa del rey Brian Boru (muerto en 1014) que se puede encontrar en el Museo de Dublín, y otra es el arpa de la reina Mary de escocia, en el Museo Nacional de Edimburgo.
«Arpa celta» (de origen galés), puede tener hasta 105 cm de altura, 34 cuerdas y con la posibilidad de incorporar sistemas de semitonos.
Ambas tienen el pilar curvado y su caja de resonancia se ensanchaba en las cuerdas graves

El arpa medieval era diatónica, y el arpa moderna, por el contrario, nació con los primeros intentos de cromatismo que la evolución de la música occidental exigía. Los primeros intentos surgieron de los talleres de luthiers irlandeses en el siglo XVI, que proveyeron al arpa de una doble fila de cuerdas. En el siglo XVII se incorpora una tercera fila, la 1ª la 3ª fila eran diatónicas (29 cuerdas cada fila) mientras que la 2ª fila, con 20 cuerdas, estaba reservada para los semitonos.
A mediados del XVII unos constructores tiroleses inventaron el arpa de ganchos, con los cuales era posible estirar la cuerda y subirla un semitono. En esta época fueron muchos los mecanismos incorporados para subir el tono, pero todos accionados manualmente, por lo que debía hacerse antes de empezar la interpretación.
A finales del siglo XVII, luthier bávaro fabricó la primera arpa con pedales que situados a ambos lados del soporte del instrumento, estaban unidos a los ganchos fijos de la consola mediante un sistema de transmisión. Eran siete los pedales, correspondientes a los siete grados de la escala musical y para cuyo instrumento Mozart escribió su Concierto para flauta y arpa en 1778. A raíz del descubrimiento se inspiraron numerosas ideas a cual más estrafalarias para ampliar las posibilidades del arpa (como fue la colocación de doble número de pedales y sordinas), pero el mayor éxito lo obtuvo S. Erard en 1811. Erard presentó el modelo llamado de «doble acción» que, con ligeras modificaciones posteriores, es la que se usa normalmente en la actualidad.
Los pedales se hallan unidos a unos listones de acero que se introducen en la columna, estos terminan en un mecanismo situado en la consola que, a su vez, está formada por varias capas de sicomoro y serbal. Dicho mecanismo, muy elaborado, lleva dos sistemas de horquillas, discos provistos de tornillos ajustables entre los cuales pasa la cuerda. Cuando un pedal –llamado de doble acción– se suelta (posición de reposo en la muesca superior), la cuerda pasa libre entre los tornillos (bemol); enganchado en la muesca intermedia, el pedal imprime a los discos una revolución parcial que produce el 1ª semitono (becuadro); enganchado en la muesca inferior, el pedal provoca la continuación del movimiento, lo cual da lugar al 2ª semitono (sostenido). Cada uno de los siete pedales actúa sobre todas las octavas de una misma escala, pudiendo ser accionado dos veces, subiendo sucesivamente un semitono en todas las notas de la misma tonalidad.
Ahora el número de cuerdas se eleva a 47 y son de clases diferentes. Hay 26 en el registro medio que son de tripa de carnero, 10 u 11 en el registro agudo que son de nylon, en tanto que las 12 restantes son de alpaca o cobre (entorchadas en acero) para el registro grave. La extensión es de 6 octavas y media (desde do1 (alterable mediante afinación manual) a sol#6): después del órgano y el piano, el arpa es el instrumento con la extensión más amplia.El arpa moderna de orquesta incluye más de 1988 piezas y la presión que ejercen las cuerdas sobre el instrumento es alrededor de dos toneladas y media. Su construcción supone un costo elevado por lo que son pocos los luthiers que se aventuran a fabricarla. En este proceso se incluye la utilización de contrachapados de haya, arce o palisandro ―que son maderas que se curvan fácilmente al vapor― para la caja de sonido que, a su vez, está reforzada en su interior por una moldura triangular a veces metálica.
Tanto las sencillas arpas medievales, pasando por las elegantes celtas y las muy estructuradas arpas de orquesta, invitan a su constructor a armarse de imaginación e ingenio para solventar las posibles dificultades que puedan cruzársele en el maravilloso sueño que es la construcción de un arpa. Los mecanismos opcionales como los sistemas de semitonos, clavijas y puentes se encuentran en el mercado a disposición del comprador.
Este viaje litúrgico de la historia y arquitectura del arpa hace diminuto honor a la importancia que se merece pero puede ayudar a quien hasta ahora desconocía muchos datos de este bello instrumento. Puede que su industrialización mengüe su calidad, pero hace más fácil que la gente pueda adquirirla por un precio cómodo y asequible (sobre todo en las arpas celtas).
Una variante de las arpas es la cromática que posee el doble de cuerdas que una convencional (que son 47 para la de orquesta) y el arpa mágica o colombina que posee 17 cuerdas.

El arpa se usa ampliamente en la música académica, normalmente para efectos como el glisando o los arpegios. En la ópera italiana y alemana se usa para arias románticas y bailes, como el «Vals de Musetta» en La bohème. Compositores franceses como Claude Debussy y Maurice Ravel compusieron conciertos para arpa y música de cámara que se siguen interpretando. Durante el siglo XIX, el compositor y arpista francés Nicolas Bochsa3 compuso cientos de piezas de todo tipo (transcripciones de ópera, música de cámara, conciertos, óperas, métodos para el arpa).
Los arpistas del siglo XX Henriette Renié y Marcel Grandjany compusieron muchos solos y piezas de cámara que figuran en el repertorio de arpa. Los compositores modernos utilizan el arpa con frecuencia porque los pedales de un arpa de concierto permiten toda clase de escalas y sonidos con efectos, aunque algunas piezas modernas requieren mucho uso del pedal.

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Laúd

3. Laúd

El laúd (del árabe العود al-`ūd) es un instrumento de cuerda pulsada, cuyo origen se remonta a la Edad Media y cuya introducción en Europa se dio por medio de la España islámica (Al-Ándalus). Por extensión, laúd puede designar cualquier instrumento en el que las cuerdas se sitúan en un plano... Ver mas
El laúd (del árabe العود al-`ūd) es un instrumento de cuerda pulsada, cuyo origen se remonta a la Edad Media y cuya introducción en Europa se dio por medio de la España islámica (Al-Ándalus). Por extensión, laúd puede designar cualquier instrumento en el que las cuerdas se sitúan en un plano paralelo a la caja, a lo largo de un mástil saliente.
Fue muy utilizado entre los siglos XIV y XVIII, y también resurgió en el siglo XX.

Los laúdes que se encuentran en oriente y los laúdes medievales, renacentistas y barrocos poseen una caja de resonancia abombada, fabricada con duelas o costillas longitudinales, o bien tallados a partir de un bloque de madera (pipa, laúd medieval). El instrumento de tesitura tenor, habitualmente usado en la tuna y en rondallas, llamado laúd español, tiene fondo plano y aros laterales, y pese a su nombre, no está emparentado con los laúdes antiguos, sino más bien con la bandurria.
Consta de las siguientes partes:
Clavijas: son piezas de madera alargadas, con una ligera conicidad, en las cuales se enrolla la cuerda para tensarla.
Trastes: son cuerdas de tripa anudadas alrededor del mástil. Acortan la cuerda a la longitud deseada cuando el intérprete las pisa entre dos de estos trastes.
Mástil: es el mango alargado que surge del cuerpo del instrumento sobre el cual se tienden las cuerdas y se ejecutan las posiciones de la mano que se use.
Diapasón: es la lámina que cubre el mástil para protegerlo del desgaste y darle rigidez, pues sobre ella se apoyan los dedos del ejecutante al pisar las cuerdas. Suele ser de ébano.
Caja de resonancia: abombada, construida a partir de costillas longitudinales, con forma de media pera.
Boca: en los laúdes antiguos ostenta un rosetón decorativo finamente tallado.
Cuerdas: son de tripa las agudas, y de núcleo de tripa y entorchado de metal, las graves; son seis dobles cuerdas afinadas al unísono por pares, como las de la bandurria.
Puente: llamado también barra-cordal, en él las cuerdas vibran directamente desde el nudo, sin apoyarse en ninguna lámina, como las guitarras actuales.
Cordal: solo algunos laúdes medievales poseían una pieza aparte para anudar las cuerdas, pues a partir de ahí y hasta el XVIII el puente y el cordal coincidían en una única pieza, la barra-cordal.

El intérprete coge el instrumento de una manera semejante a la guitarra. Con la mano con la que ecribe, en el caso de los instrumentos orientales, medievales y en el del laúd español, tañe las cuerdas mediante una púa o plectro. A partir de la época medieval se abandonó el uso de la púa, y el intérprete tocaba con las yemas de los dedos o las propias uñas. Esta técnica proporcionaba mayor libertad expresiva y de ahí viene la técnica de la mano hábil de la guitarra actual; los recursos de la púa son más reducidos que los de los dedos. Con la mano contraria pisa las cuerdas permitiendo la formación de acordes y la ejecución de melodías. En el caso de la tiorba, el archilaúd, el laúd barroco, etc., también existen unas cuerdas de bajo, llamadas bordones, que no se pisan, pues no pasan por encima del diapasón, pero que sí se tocan con la mano hábil para producir notas de bajo en determinado momento de una pieza solista, o bien para acompañar instrumentos más agudos.
Grandes compositores e intérpretes del periodo barroco y renacentista fueron John Dowland, Giovanni Girolamo Kapsberger o Robert de Visée.

La palabra laúd deriva de la voz árabe `ūd (عود), una de cuyas acepciones es ‘madera’.
El laúd usado en los países árabes y en todo el Medio Oriente carece de trastes, pues estos impedirían la realización de cuartos de tono, necesarios en las escalas orientales. Tiene el mástil algo más corto, en comparación con el laúd europeo, y una caja de resonancia más grande. Usualmente sólo cuenta con una bordona y cuatro dobles cuerdas, aunque se encuentran laúdes de hasta siete órdenes. Su registro suele ser de dos octavas y media. Este instrumento es usado en la música clásica y popular de todos los países árabes, además de Turquía, Irán, Pakistán, Armenia, Georgia.


El cuerpo tiene forma de pera aplastada, tallada a partir de un bloque de madera, y cuatro cuerdas. Se encuentran referencias que datan de su existencia en el siglo II a. C.
Normalmente acompaña al canto de poemas, frecuentemente épicos, en los que se describen batallas o hechos históricos relevantes. Aunque también se utiliza en grupos musicales, la pipa o laúd chino se utiliza principalmente para la interpretación de solos. El repertorio para pipa consiste en obras tradicionales chinas, anónimas en su mayoría, y música contemporánea de compositores con influencias tanto chinas como occidentales.
Se toca mediante una técnica con espectacular destreza de dedos, para conseguir sonidos característicos. Liu Fang es una consumada intérprete de este instrumento.

El laúd disfrutó de un renacimiento con el despertar del interés en la música histórica alrededor de 1930 y a lo largo del siglo XX, y ese resurgir fue impulsado por el movimiento en pro de la música antigua, renacentista y barroca. Julian Bream se hizo famoso por sus conciertos de laúd y violín, así como Hans Neemann, Walter Gerwig, Suzanne Bloch y Diana Poulton.
Los laúdes actuales son réplicas o copias de aquellos instrumentos históricos que han sobrevivido y se encuentran en los museos o en colecciones privadas, pero todavía es posible encontrar artesanos dedicados a la construcción de nuevos laúdes. Se realizan por encargo, o pueden adquirirse de segunda mano en un mercado muy limitado. Como resultado de ello, los laúdes son, en general, más caros que los instrumentos modernos producidos en masa, como la guitarra, llegando o en ocasiones superando el precio del violín.
A diferencia de lo que ocurría en otras épocas, hoy existen muchos tipos de laúd: medievales, renacentistas, el archilaúd para obras barrocas, tiorbas para partes de bajo continuo en conjuntos barrocos, y otros.
Hay laúdes de diversidad regional en Grecia: laouto, y outi, emparentados ambos con el ud u oud árabe.
Entre los laudistas mundialmente famosos cabe citar a Konrad Ragossnig, Robert Barto, Desmond Dupré, Eduardo Egüez, Edin Karamazov, Luca Pianca, Edmund Spencer ,Hopkinson Smith, Axel Wolf, Nigel North, Eligio Quinteiro, Stephen Stubbs, Richard Stone, Pascal Monteilhet, Ariel Abramovich, Evangelina Mascardi, Luciano Contini, William Waters, Paul O' Dette, Rolf Lislevand, Anthony Rooley, Eugène Ferré.
El cantante popular Sting toca el laúd y el archilaúd, ocasionalmente en colaboración con Edin Karamazov. Dentro de la cultura pop, también la cantante colombiana Shakira utiliza el laúd, como en su canción Ojos así, con la colaboración del músico Tim Mitchell.
El llamado laúd español es imprescindible, al igual que la bandurria, en una tuna universitaria de tradición española, así como en las orquestas de pulso y púa. Es importante recalcar que este instrumento no tiene absolutamente nada que ver con los laudes llamados antiguos.
También hay un laúd cubano, tocado por Barbarito Torres con el Buena Vista Social Club. Tiene la misma apariencia que la versión en español, solo que la afinación es diferente.

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Órgano (instrumento musical)

4. Órgano (instrumento musical)

Un órgano es un instrumento musical de teclado. Los sonidos se generan haciendo pasar aire por tubos de diferentes longitudes (desde pocos centímetros hasta varios metros). Se clasifica como instrumento de viento o aerófono en la categoría instrumentos de teclado y también dentro de la... Ver mas
Un órgano es un instrumento musical de teclado. Los sonidos se generan haciendo pasar aire por tubos de diferentes longitudes (desde pocos centímetros hasta varios metros). Se clasifica como instrumento de viento o aerófono en la categoría instrumentos de teclado y también dentro de la subcategoría aire insuflado, junto al acordeón y al armonio.
Consta de diferentes registros o sonidos, cuyo timbre dependerá de la forma, tamaño, material o mecanismo de producción del sonido. Se maneja mediante uno o más teclados para tocar con las manos, y otro consistente en unos pedales en la parte inferior. Los distintos registros se accionan mediante unas palancas o botones al alcance de la mano de quien toca el instrumento.
En el pasado, el aire se suministraba por medio de unos fuelles movidos a mano. Actualmente, también se suministra mediante compresores.
El órgano se toca con manos y pies, lo cual hace recomendable el estudio de otros instrumentos de teclado para poder pasar a su estudio como instrumento


El órgano tubular tiene su origen en Grecia por el antiguo inventor Ctesibio quien ideó diversos artilugios que funcionaban con agua y aire, tal es el caso del hydraulis. El órgano fue conocido por los romanos y se adoptó por la Iglesia Católica Romana y otras iglesias como acompañamiento a los servicios religiosos en el siglo VII.
A lo largo de la historia, los órganos han sido
portátiles y fijos, según estén o no preparados para ser trasladados.
hidráulicos o neumáticos, según sea que el aire se genere por la tensión o presión de agua (fría o caliente), o bien por fuelles manuales o eléctricos (que es el sistema actualmente en uso).
La invención de los fuelles actualmente en uso parece remontarse al siglo IV en Oriente, pues se dibujan en un bajorrelieve del obelisco de Teodosio en Estambul. Hasta el siglo XII se emplearon los dos sistemas, resultando siempre muy embarazosos y al llegar al siglo XIII se abandonaron completamente los hidráulicos. Se generalizó desde entonces en las iglesias este instrumento que fue adquiriendo lentamente su perfección hasta el siglo XVI. En el siglo XIV se simplificó el juego de los fuelles que antes exigía la fuerza de muchos hombres y se convirtió el teclado en cromático siendo antes diatónico.



En el siglo XV se construyeron órganos de dimensiones más grandes y fijos, continuando los portátiles y pequeños para iglesias menores y se le añadieron pedales. En el siglo XVI se aumentó el tamaño de los órganos, se los encerró en una caja, tal como hoy los conocemos y se inventaron los teclados sobrepuestos. En el siglo XIX se perfeccionó hasta el punto de alcanzar un solo órgano la extensión de diez octavas con cinco teclados. En las últimas décadas con la aplicación de la electricidad a los órganos, se ha conseguido simplificar los sistemas de palancas y dar mayor rapidez a todos los movimientos.

En la música académica europea el órgano, como solista y tocado a solo, ha tenido grandes compositores que le destinaron obras célebres, sobre todo en la época barroca, edad de oro del instrumento, destacando el aporte de Johann Sebastian Bach en el siglo XVIII y Olivier Messiaen en el siglo XX.

Ya en la edad media hubo colecciones de piezas para órgano solo, conduciendo, en el Renacimiento, la primera edad de oro. Antonio de Cabezón (1510-1566) es uno de los mejores organistas de su época y uno de los más destacables en el ámbito español. Para el órgano escribió tientos, pasacalles, variaciones, etc.

En el barroco el órgano tuvo su apogeo y época dorada, tanto en intérpretes como en compositores y organeros.
En Italia destaca la figura de Frescobaldi (1585-1641), donde su obra Fiori musicali (1635) es una de las obras más importantes en el ámbito teclístico.
En los Países Bajos hay otro ilustre ejemplo con Jan Pieterszoon Sweelinck(1560-1621), que junto con Frescobaldi son los 2 primeros genios de la literatura barroca del teclado.
En Francia el órgano tenía bastante papel en la vida musical, habiendo incluso una escuela, la escuela francesa del órgano, que tuvo su máximo apogeo entre 1660 y 1720. Los más ilustres exponentes de la escuela son F. Couperin (1668-1733) entre otros. Después la escuela, junto con la escuela del clave, pierde prestigio y la música francesa del instrumento desaparece ante la indiferencia de los grandes compositores, como J. P. Rameau (1683-1764). En 1790 la escuela ya esta en plena decadencia, habiendo solo compositores menores.
En España hay bastantes figuras destacables durante todo el periodo, desde Francisco Correa de Arauxo, Juan Cabanilles hasta Antonio Soler (1729-1783), donde su producción organística es la más importante del siglo XVIII a nivel nacional.
En Inglaterra los dos más ilustres representantes son Purcell (1659-1695), que compuso piezas de temática libre y Händel (1685-1759), que compuso conciertos para órgano y orquesta. En Alemania el órgano tuvo una importancia capital en todos los sentidos, donde la calidad y cantidad de las obras y el gran número de compositores que hubo durante todo el periodo hicieron que el órgano tuviera aquí el máximo apogeo que se haya conocido en su época y en toda la historia.
Como en Francia, en Alemania el órgano tuvo una escuela alemana, donde a la vez esta escuela se dividía en 3 grandes escuelas: la del norte, la del sur y la del centro. Esta escuela tuvo su apogeo entre 1650 y 1750, con los 3 compositores más importantes de la literatura Alemana: Pachelbel (sur) (1653-1706), Buxtehude (norte) (1637-1707) y, sobre todo, Bach (1685-1750), donde su aportación fue la más destacable y capital del periodo barroco y de toda la historia.

Después de la época barroca y de la muerte de los grandes compositores nacionales del periodo entre 1706 y 1750, el órgano entró en decadencia en el papel de la música de concierto, donde la indiferencia de los grandes compositores hace que se le reserve casi exclusivamente para música religiosa. En el periodo clásico, Mozart y Haydn solo componían apenas unas sonatas y fantasías el primero, y el segundo, conciertos para órgano. Beethoven, por su parte, ignoraba el instrumento.
En el romanticismo, salvo contadas excepciones, sigue igual de relegado y marginado entre los grandes compositores. Solo Mendelssohn, Anton Bruckner, Brahms, Jesús Guridi y Franck destinan grandes obras a este instrumento, como ejemplo, los corales (1897) y las sonatas (1845) de Brahms y Mendelssohn respectivamente.
Sin embargo, los organistas y compositores belgas César Franck (1822-1890) y Jacques-Nicolas Lemmens (1823-1881) recuperan las obras de Bach y hacen revivir el órgano, coadyuvando a una edad de plata en sus discípulos franceses Alexandre Guilmant (1837-1911) y Charles Marie Widor (1844-1937). Las sonatas del primero y, sobre todo, las nueve sinfonías del segundo representan obras que explotan las enormes posibilidades del gran órgano romántico, gracias también a la labor innovadora del organero Aristide Cavaillé Coll (1811-1899). Puede decirse que Widor es al órgano lo que Bruckner a la orquesta sinfónica: un autor que al explorar las posibilidades más amplias y complejas del instrumento lleva a la forma sinfonía/sonata a su máxima expansión, sin romper con la tonalidad clásica.
De entre los discípulos de Widor, seguramente el más notable es Louis Vierné (1870-1937). Vierné, que llegó a recibir el estímulo y aprecio de un César Frack ya mayor, es autor de 6 importantes sinfonías y de numerosas piezas de fantasía y de diversos estilos para órgano. Asimismo, con Vierné los conciertos de órgano en París adquieren la categoría de acontecimiento cultural, y el autor llegará a dar varios recitales por los Estados Unidos. También tuvo éxito en Norte América como intérprete Joseph Bonnet (1884-1944), discípulo de Guilmant. Bonnet compuso solamente para órgano, y casi toda su obra entre 1908 y 1913. Autor ecléctico, recuperador de la tradición gregoriana y notable maestro de la variación, compuso desde obras litúrgicas hasta otras de corte romántico o impresionista.
Con ello, en el siglo XX el órgano recupera otra vez su papel de instrumento concertante e importante, alcanzando su cumbre en la rica y compleja obra de Olivier Messiaen (1908-1992), no siempre fácil de escuchar, así como en el concierto de órgano (1938) de Francis Poulenc, aunque el autor sin duda más prolífico es Marcel Dupré (1886-1971).
En el Museo de la Música de Barcelona se expone una importante colección de órganos barrocos, clásicos y románticos de distintos orígenes.

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Viola da gamba

5. Viola da gamba

La viola da gamba es un cordófono de arco, provisto de trastes, de amplio uso en Europa entre finales del siglo XV y las últimas décadas del siglo XVIII. El modelo más extendido tiene seis cuerdas afinadas por cuartas (con una tercera mayor entre las centrales), un aspecto similar al del... Ver mas
La viola da gamba es un cordófono de arco, provisto de trastes, de amplio uso en Europa entre finales del siglo XV y las últimas décadas del siglo XVIII. El modelo más extendido tiene seis cuerdas afinadas por cuartas (con una tercera mayor entre las centrales), un aspecto similar al del violonchelo, una extensión de re a re", y es tañido tomando el arco palma arriba. Al intérprete se le conoce como violagambista.


Su denominación, de origen italiano, significa "viola de pierna". Se opone así a la de la viola convencional, llamada da braccio (de brazo), y a la viola de mano pulsada. Se debe a la forma de ser asida por el músico, entre sus piernas. Aunque actualmente se ha impuesto la expresión "viola da gamba" en los países hispanohablantes, el instrumento ha sido denominado en castellano de otras muchas formas a lo largo de su historia, tales como "vihuela de arco" (Cerone, 1613), "vigüela de arco" (Covarrubias, 1611) o "violón" (Ortiz, 1553). En francés es llamada viole, en inglés viol y en alemán Gambe.

Existe una gran variedad de modelos históricos de viola da gamba; no obstante, podemos señalar una serie de características constructivas típicas que suelen coincidir en la mayor parte de ellos:
Diapasón curvo y con siete trastes.
Caja con hombros caídos y fondo plano, con talud hacia el mango.
Tabla armónica tallada.
Escotaduras pronunciadas.
Oídos en forma de C.
Puente curvo.
Cuerdas de tripa (las más graves entorchadas con metal), en número entre cinco y siete.
Afinación por cuartas con una tercera mayor intercalada.
Clavijero tallado con motivos figurativos.
De modo análogo las formas de tañer el instrumento suelen coincidir en:
Sujetar el instrumento entre las piernas, incluso los de menor tamaño (con la única excepción de las violas de muy gran tamaño, apoyadas en el suelo) y sostenerlo verticalmente, con ligera inclinación del mango hacia la izquierda del músico.
Tomar el arco palma arriba teniendo algún dedo en contacto directo con las cerdas, técnica similar a la tradicional en los instrumentos de cuerda folclóricos.

En cuanto al tamaño y, consecuentemente, la tesitura, las violas da gamba constituyen una amplia familia. Las tallas más en uso son las de soprano, tenor y (sobre todo) bajo, pero existe una gran variedad de modelos. De menor a mayor podemos encontrar:
El quinton francés, instrumento de afinación mixta entre el violín y el pardessus de viole: sol-re'-la'-re"-sol".
El pardessus de viole francés, afinado sol-do'-fa'-la'-re"-sol".
La viola soprano, afinada re-sol-do'-mi'-la'-re".
La viola alto, raramente usada, afinada La-re-sol-si-mi'-la'.
La viola tenor, de afinación idéntica a la del laúd renacentista en Sol: Sol-do-fa-la-re'-sol'.
La lyra viol, modelo inglés del siglo XVII de tamaño algo mayor que la viola tenor y al que se aplicaban diversas afinaciones para interpretar música de tablatura.
La division viol, instrumento inglés descrito entre otros por Christopher Simpson (Simpson, 1659), de afinación semejante a la de la viola bajo pero de menor tamaño, apropiada para el uso solístico.
La viola bastarda, denominación italiana que podría identificarse con la division viol.
La viola bajo, afinada Re-Sol-do-mi-la-re'. Es, con diferencia, el modelo más usado de la familia, desde Diego Ortiz (S. XVI) hasta Abel (S. XVIII), y es hoy el modelo básico en la enseñanza reglada del instrumento. Sainte-Colombe impuso en la Francia del siglo XVII una variante de siete cuerdas, al añadirle una cuerda más grave (La,). Por el agudo su extensión en el repertorio suele llegar al re".
El violone en Sol, afinado Sol,-Do-Fa-La-re-sol.
El violone en Re, afinado Re,-Sol,-Do-Mi-la-re.
No obstante, en todo momento ha habido un gran número de afinaciones alternativas recogidas en tratados históricos: así, por ejemplo, en la Francia del XVI las violas solían tocarse en conjuntos formados por instrumentos de cinco cuerdas afinados enteramente por cuartas, al igual que ocurre con muchos violones posteriores. Hay que advertir también de la notable confusión de términos entre lyra viol, division viol y viola bastarda.
Actualmente se investiga en la producción de nuevos modelos de viola da gamba, algunos de ellos eléctricos.

Ya en la Edad Media existen representaciones de instrumentos de cuerda, como vihuelas de arco y rabeles, que son tañidos con arco y sujetos entre las piernas de los músicos. Hay que esperar a fines del siglo XV para registrar los primeros instrumentos con las características propias de la viola da gamba, tales como el diapasón con trastes y las escotaduras. Abundantes testimonios iconográficos de ca. 1500 sustentan la hipótesis de que este instrumento fue creado en los dominios de la Corona de Aragón (Reino de Valencia, Baleares, Cerdeña, sur de Italia) como evolución de la vihuela de mano, al ser tañida ésta con arco siguiendo la técnica morisca del rabel, aún entonces muy extendido en Valencia (Woodfield, 1984; Andrés, 1995). Muy pronto se recogen testimonios escritos de la presencia del instrumento en Roma y en la corte hispana de Isabel la Católica, y ca. 1514 es representado por Rafael Sanzio en su Éxtasis de Santa Cecilia. En ese momento han sido ya desarrollados modelos de diversos tamaños y el instrumento se expande rápidamente por toda España, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra.

Casi desde su origen la viola da gamba fue utilizada en conjuntos, hoy llamados consorts, formados por violas de diversos tamaños; con ellos se interpretaba música polifónica (fuese o no de origen vocal). Pero muy pronto tratados como el de Diego Ortiz describen también su uso virtuosístico en la improvisación y la disminución.
El repertorio específico para viola da gamba se crea consecutivamente en los países que se situaron a la vanguardia del instrumento; así, los principales autores del XVI publican en Italia: Silvestro Ganassi (Ganassi, 1542 y 1543), Ortiz y más tarde Rognoni, con el que ya a principios del XVII el repertorio de disminuciones para viola bastarda alcanza una muy notable dificultad, lleno de grandes saltos, agilidades y pasajes en tesituras extremas.
Emigrado el italiano Alfonso Ferrabosco a Inglaterra, la obra de su hijo homónimo da inicio a la prolífica escuela inglesa: durante el siglo XVII se produce una gran floración del repertorio para consort con autores como John Dowland (Lachrimae or Seven Teares, 1604), Gibbons, Coprario, Lawes y, finalmente, las Fantasías de Henry Purcell. Simultáneamente se desarrolla allí el repertorio de variaciones sobre grounds para division viol (Simpson, Poole, Jenkins) y el de piezas para lyra viol (Ferrabosco hijo, Hume, Sumarte, Corkine), difundido mediante manuscritos en tablatura para uso doméstico.


La visita de Maugars a Inglaterra origina la escuela francesa de los siglos XVII y XVIII, que llevaría al instrumento a su máximo desarrollo solístico gracias a Hotman, Sainte-Colombe, Marin Marais y los Forqueray. El repertorio francés se organizaba habitualmente en forma de suites para viola da gamba bajo (de siete cuerdas) y bajo continuo. Si los cinco libros publicados por Marin Marais han alcanzado el mayor prestigio musical, el instrumento llegó a su máximo grado histórico de dificultad técnica y riqueza de recursos en las piezas de Antoine Forqueray, publicadas por su hijo Jean-Baptiste Antoine en París (1747).
Es también en el siglo XVIII cuando trabajan en Alemania sus principales virtuosos (como el holandés Johannes Schenck y los Abel), escribiendo para la viola da gamba autores de primera línea como Buxtehude y Telemann. Johann Sebastian Bach creó para Christian Ferdinand Abel sus tres Sonatas para viola da gamba y clave obligado (en Sol mayor, en Re mayor y en Sol menor, respectivamente BWV 1027, 1028 y 1029), y utilizó igualmente la viola da gamba bajo en varias intervenciones en las Pasiones según San Juan y San Mateo. Carl Friedrich Abel, hijo de Christian Ferdinand, es considerado el último gran violagambista de la época histórica, alcanzando legendaria fama sus improvisaciones londinenses, recogidas en manuscritos de piezas para viola da gamba sola.


Asociada al mundo aristocrático del Ancien Régime y carente del poderío sonoro de su rival el violonchelo, la viola da gamba fue perdiendo durante el siglo XVIII su posición predominante como instrumento principal entre los graves de cuerda. Pese a su reivindicación entre los franceses, por autores como Hubert Le Blanc (Le Blanc, 1740), como representante de su música frente a la invasión del gusto italiano, la viola da gamba prácticamente desapareció de la práctica musical en torno a 1800, tras una efímera resurrección encarnada en el baritón, una variante con cuerdas de resonancia añadidas.

Durante la primera mitad del siglo XX los pioneros más destacados en la recuperación de la viola da gamba fueron la familia Dolmetsch (en concreto Arnold Dolmetsch) y August Wenzinger. Ya en la segunda mitad del siglo XX el instrumento recuperó su lugar en el mundo concertístico, siempre en el contexto de la llamada "interpretación históricamente documentada", movimiento de recuperación de la música antigua interpretada con criterios historicistas, con particular protagonismo de centros de enseñanza como la Schola Cantorum Basiliensis (Suiza) o los conservatorios holandeses. Entre los gambistas sobresalientes de esa segunda mitad del siglo XX cabe destacar a Wieland Kuijken, Jordi Savall, Vittorio Ghielmi y Paolo Pandolfo. A partir de los años ochenta el instrumento ha normalizado su presencia en la vida musical académica, pudiendo actualmente ser estudiado en todos los grados de enseñanza en la mayoría de los países europeos, como Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia y España.
Han surgido igualmente instituciones y asociaciones que fomentan la recuperación de la viola da gamba, como la Viola da Gamba Society, fundada en 1948 en Gran Bretaña, o la Orpheon Foundation, liderada por el profesor José Vázquez y que cuenta con una colección de más de cincuenta violas da gamba históricas en estado de uso. La popularidad del instrumento conoció un gran empuje gracias a la película Todas las mañanas del mundo, de Alain Corneau (1991), libremente basada en las vidas de Marin Marais y Monsieur de Sainte-Colombe, cuya banda sonora, dirigida por Jordi Savall, fue un enorme éxito de ventas.
En las últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI la viola da gamba ha normalizado también su vida musical. Si bien su repertorio básico sigue siendo el histórico, diversos conjuntos y solistas han fomentado la composición de nuevas obras para el instrumento y para consort de violas, encargadas a autores como Ernst Reijseger, George Benjamin, Michael Nyman, Elvis Costello, John Tavener, Gavin Bryars, Ivan Moody o Barry Guy, entre otros muchos.

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Flauta dulce

6. Flauta dulce

La flauta dulce o flauta de pico es un instrumento de viento muy antiguo. Popular desde la Edad Media hasta finales del Barroco, fue quedando relegado su uso al desarrollarse la orquesta clásica, poblada de instrumentos más sonoros. A partir del siglo XX retorna de los museos, en principio por... Ver mas
La flauta dulce o flauta de pico es un instrumento de viento muy antiguo. Popular desde la Edad Media hasta finales del Barroco, fue quedando relegado su uso al desarrollarse la orquesta clásica, poblada de instrumentos más sonoros. A partir del siglo XX retorna de los museos, en principio por el interés de interpretar la música renacentista y barroca con sus instrumentos originales, pero su difusión mundial se basa en las posibilidades pedagógicas como herramienta para la iniciación musical.

A partir del Renacimiento la flauta dulce se construye utilizando y formando familias que asemejan la distribución tonal de la voz humana, mediante conjuntos (consorts, en inglés) también comunes en los instrumentos de cuerda (violín; viola; violonchelo y contrabajo).
Por este motivo existen flautas dulces de menos de 15 centímetros de longitud, hasta modelos de más de 2 metros y medio. Las más difundidas y conocidas -sin embargo- son la flauta dulce soprano, instrumento común en las escuelas para iniciación musical, y la flauta dulce contralto o también llamada a veces flauta dulce alto. Todas tienen una tesitura de dos octavas y media, y en general son instrumentos afinados en Do o en Fa:

La flauta dulce se sostiene en posición vertical, con la mano izquierda más cercana a la embocadura. Una técnica correcta implica atender a la emisión del sonido, su articulación, y la digitación que permite generar las distintas notas.

La emisión es de carácter "natural", evitando la idea de "soplar". La embocadura, del instrumento es un "bloque" (A) dentro del cual un canal de viento (B) dirige el aire directamente contra un borde afilado o lengüeta (C), que transmite su vibración de aire hacia la columna de aire dentro de la flauta. Por este motivo es relativamente sencillo producir sonidos, aunque la posición de la boca produce variaciones notables en la calidad y timbre del instrumento.

La articulación es fundamental para la separación entre notas, permitiendo la expresión de la interpretación. La técnica de articulación es común a prácticamente todos los instrumentos de viento, y consiste en el llamado "toque de lengua" , cuyas variantes producen distintos modos. El toque de lengua se logra articulando fonemas simples (sin poner en vibración las cuerdas vocales del intérprete), logrando por ejemplo:
estilo normal: tu-tu-tu
articulación legato: du-du-du
articulación staccato: t-t-t
articulación non legato: dad-dad-dad
articulación doble staccato: tu-ku-tu-ku
El manejo de esta técnica permite limpieza en los pasajes rápidos, y posibilidades expresivas importantes.

Tratados como "La Fontegara" de Silvestro Gannassi, editado en Venecia en 1535 mencionan un tipo adicional de articulación con el nombre de "Lingua riversa" en el sentido invertida o "al revés". Gannassi propone las sílabas le-re con variantes en todas la vocales. Un tipo de articulación similar es citado en algunos tratados posteriores, por ejemplo Joachim Quantz con la sílaba did'll. El efecto que se busca es el de crear una suerte de superposición de las notas independientemente de la dureza del ataque inicial.
La flexibilidad de esta técnica con la cual se pueden crear notas que van desde un casi legato a un suave stacatto, la llevó a ser considerada uno de los tipos principales si no el principal para articular pasajes rápidos con elegancia (Dalla Casa). En las escuelas de flauta dulce modernas, en su mayoría de vertiente anglosajona, esta técnica es estudiada partiendo del tratado de Quantz (did'll). Un criterio unívoco sobre como abordar esta articulación partiendo del le-re de Gannassi no existe. Sin embargo, observando la tendencia a la guturalidad que existe aún hoy en la pronunciación de la r en el norte de Italia, se podría pensar que una r entendida como una g suave unida a una compresión de los fonemas, consecuencia natural de la velocidad de los pasajes, podría conducir a una especie de legl- legl en forma natural, creándose en este modo un efecto prácticamente igual al did'll ya citado.


En el Siglo XVII se produjeron varios cambios en la construcción del instrumento, resultando en lo que se conoce como "flauta dulce" . Las innovaciones permitieron esta marca en una tesitura de dos octavas y media cromáticas, y la obtención de un timbre más "dulce" que los modelos anteriores. Durante el Siglo XVII, en forma algo confusa, el instrumento es a menudo referenciado simplemente como "Flauta" (Flauto en italiano), mientras que la flauta travesera es llamada "Traverso". Para esta flauta dulce fue que Bach escribió su 4º Concierto brandenburgués en Sol mayor, a pesar de que Thurston Dart sugirió erróneamente que fue escrito para flageolets.


Realmente, Bach escribió esta obra para dos "flauti d'echo", o flautas de eco, un ejemplo de las cuales sobrevive hasta hoy en Leipzig. Consiste en dos flautas dulces en fa, conectadas por pestañas de cuero, de forma que una de ellas se usa para tocar "forte" , la otra "piano".
Antonio Vivaldi escribió tres conciertos para "flautino", un instrumento que se pensaba correspondía al píccolo. Actualmente se acepta que realmente, se trataba de la flauta dulce sopranino. Sin embargo en uno de los manuscritos de estos conciertos se puede leer la indicación "strumenti alla quarta bassa" , hecho que ha llevado a formular la hipótesis que en realidad el instrumento pensado por Vivaldi para estos conciertos era la flauta dulce soprano.Esta hipótesis está avalada por la muy escasa presencia de la flauta dulce sopranino en el barroco tardío y varias referencias al "flauto piccolo" o "flautino" indicando la flauta soprano en re o en do.



La flauta dulce renació a principios del Siglo XX, gracias al interés de los intérpretes de música renacentista y barroca en utilizar los instrumentos originales de aquellas épocas. Uno de los principales impulsores de su uso fue Arnold Dolmetsch en el Reino Unido, quien junto a otros estudiosos e intérpretes en Alemania ayudó a difundir el instrumento.
A mediados del Siglo XX, varios fabricantes fueron capaces de construir flautas dulces en bakelita y derivados plásticos, produciendo un instrumento barato y accesible. A causa de esto, a las facilidades que da el plástico en la cabeza de la flauta, para tocar soportando gran caudal de aire para principiantes, y a la creación de la digitación alemana siendo más fáciles de tocar, la fusión de flautas enterizas de plástico y digitación alemana, este tipo de flautas dulces comenzaron a ser muy populares a nivel escolar por ser más fáciles de tocar y tener un bajo costo, considerando además su relativamente sencilla técnica inicial, y el hecho de no ser instrumentos tan estridentes en manos musicalmente no experimentadas.
Parte del éxito de la flauta dulce es su pobre reputación de "instrumento para niños". Esto se debe a la facilidad de generar sonidos, aunque dicho esto, muy pocos principiantes logran sonidos agradables, aun así siendo la cabeza de plástico y digitación alemana, teniendo este instrumento la misma dificultad que cualquier otro. Otra característica por la cual se subestima la flauta de pico es la creación de las flautas de digitación alemana ya citadas, que es más fácil que la digitación barroca, la digitación barroca de material madera es la que se debe aprender para tocar a nivel profesional y estudiar este instrumento en un conservatorio. Sin embargo, es incorrecto suponer que la maestría es fácil, pues no es fácil como en ningún instrumento; como cualquier instrumento este requiere de mucho estudio y talento para tocar en un nivel avanzado.
Una figura influyente en el renacimiento de la flauta dulce como instrumento serio de concierto fue David Munrow, cuyo doble álbum "El Arte de la Flauta dulce" (1975) , permanece como una importante antología de la música para el instrumento a través de las diferentes épocas. Sin embargo, en modo casi unánime se indica a Frans Brüggen como el personaje más influyente en el renacimiento de la flauta dulce en los escenarios musicales alrededor del mundo. Sus numerosos discos y su actividad pedagógica en Ámsterdam contribuyeron en modo indeleble a formar la así llamada "escuela holandesa" de la flauta, de la cual hoy en día prácticamente todas las escuelas profesionales de flauta dulce descienden directa o indirectamente.
Compositores modernos de gran estatura han escrito obras para la flauta dulce, incluyendo a Paul Hindemith, Luciano Berio, Karlheinz Stockhausen, John Tavener, Michael Tippett, Benjamin Britten, Leonard Bernstein, Robin Milford,Gordon Jacob y Miguel Oblitas Bustamante. También es ocasionalmente utilizada en música popular, incluyendo grupos como los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, Jimi Hendrix.

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Clavecín

7. Clavecín

El clavecín (también llamado clavicémbalo, cémbalo, gravicémbalo, clave o clavicímbalo) es un instrumento musical con teclado y cuerdas pulsadas, como el arpa y la guitarra. El clave, muy conocido y utilizado durante el Barroco, fue cayendo en el olvido, y la mayoría de las piezas escritas para... Ver mas
El clavecín (también llamado clavicémbalo, cémbalo, gravicémbalo, clave o clavicímbalo) es un instrumento musical con teclado y cuerdas pulsadas, como el arpa y la guitarra.
El clave, muy conocido y utilizado durante el Barroco, fue cayendo en el olvido, y la mayoría de las piezas escritas para él empezaron a ser interpretadas en el nuevo pianoforte, antepasado de nuestro piano moderno. Como su nombre indica, éste permite cambios de volumen con sólo variar la intensidad de pulsación de las teclas.

Se cree que derivó del salterio griego (psalterion), aunque su invención se da durante el Renacimiento, a mediados del siglo XV y XVI.


Mecanismo de martinete de un clave.
Su estructura básica es uno o dos teclados o manuales, en los cuales, al presionar cada tecla, una púa de pluma de ganso, de cuervo o cóndor (llamada plectro), que se encuentra en una pequeña estructura de madera llamada martinete o saltador, eleva la cuerda correspondiente, punzándola. Esto produce un sonido determinado (nota). El volumen del instrumento no varía, al menos perceptiblemente, según sus teclas se opriman suave o fuertemente, sólo se consigue un cambio de volumen agregando registros o acoplándolos. El arte de ornamentar una línea melódica permite también sugerir efectos dinámicos.
A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el instrumento fue revivido, en parte, gracias a la pianista Wanda Landowska, quien fue la primera profesora interesada en el clave en tiempos modernos (en la ciudad de Berlín), y no sólo interpretó antiguas obras escritas para el instrumento, sino que también encargó obras nuevas a diferentes autores, entre ellos el compositor español Manuel de Falla.
Landowska no se interesó en el sonido de los claves antiguos, sino que propició la construcción de claves modernos, con estructuras derivadas de la construcción del piano (como los clavecines Pleyel).
Con los excelentes progresos de restauración y fabricación de copias de los instrumentos antiguos, desde hace más de cuarenta años ha resurgido el interés por el clave histórico. La claridad de su timbre y exquisita riqueza en armónicos lo hacen irremplazable para la ejecución de música polifónica.
El clave tiene variantes más pequeñas, como la espineta y el virginal, que no deben confundirse con el clavicordio (en inglés clavichord).

El clave ha tenido un importante papel en la música académica europea desde el siglo XVI hasta el XVIII y, después, en el siglo XX, ya sea como solista, como acompañante o a solo, teniendo su edad dorada en el Barroco, para después caer en el olvido en el Romanticismo y resurgir con fuerza en el siglo XX.
Las aportaciones de músicos italianos, como Girolamo Frescobaldi, alemanes, como Johann Jakob Froberger y Johann Sebastian Bach, franceses, cual François Couperin o Jean-Philippe Rameau, y Domenico Scarlatti que compuso la mayor parte de su obra para teclado en España, creando una escuela propia entre cuyos seguidores figuran autores como Sebastián de Albero o Antonio Soler, crearon un repertorio clásico para este instrumento durante los siglos XVII y XVIII.


El interés en componer música específica para el instrumento se remonta a la Edad Media, etapa de la que datan manuscritos anónimos con obras para teclado solista. El interés por instrumentos cercanos, como el clavicordio, el virginal o la espineta, irá creciendo hasta el Renacimiento tardío, en que aparecen los primeros grandes compositores en el ámbito de la música de teclado. Los españoles Antonio de Cabezón (1510-1566) y Antonio Valente (1520?-1580?), junto con los virginalistas ingleses de entre 1560 y 1600, escriben las obras más interesantes de la música renacentista para este instrumento de cuerda pulsada mecánicamente. Poco después, la música para tecla de Jan Pieterszoon Sweelinck (1560-1621) emprende la transición hacia el Barroco temprano.

El clave goza cada vez de más popularidad y reconocimiento, y tras las contribuciones de Cabezón y Valente, los virginalistas ingleses y el holandés Jan Pieterszoon Sweelinck, entre finales del siglo del siglo XVI y 1630, abrirán una época importante en la música para clave, que abarca todo el Barroco, desde 1600 hasta 1750, y reunirá un nutridísimo corpus de obras compuestas por músicos de toda Europa.
Pero el instaurador de las formas clásicas para el clave barroco europeo es, sin duda alguna, el italiano Girolamo Frescobaldi (1583-1643), que estableció un repertorio de tocatas, caprichos, fantasías, ricercare (nombre genérico para cualquier pieza contrapuntística) y variaciones o diferencias virtuoso para el clavicémbalo a solo en la primera mitad del seicento. Siguiendo su estela e influidos por él surgen las escuelas del clavecín barroco en la segunda mitad de su mismo siglo XVII. Inglaterra (con Henry Purcell), Alemania (con la personalísima música de Johann Jakob Froberger) o Francia, si bien en el caso francés se mantuvo una tradición propia en el XVII que, sin embargo, adoptó finalmente la influencia italiana a fines de ese siglo y en la primera mitad del XVIII.
Un caso excepcional es el de Domenico Scarlatti, que nace en 1685 en el Reino de Nápoles perteneciente por entonces a la Monarquía Hispánica. Tras sus primeras sonatas italianizantes, adopta un estilo fuertemente influido por los modos arabizantes y el sentido del ritmo muy marcado de la música popular española. Todo ello le llevó a crear un variado y original de sonatas bipartitas para clave que suponen uno de los grandes monumentos a las posibilidades virtuosas y al desarrollo de la composición de este instrumento.

El primer gran compositor de la escuela inglesa es William Byrd (1540-1623), uno de los músicos de teclado más importante de todos los tiempos.
Le suceden John Bull, Giles Farnaby, Peter Philips y Orlando Gibbons. La escuela decae entre 1620 y 1630 y no aparecerá un compositor notable hasta la Restauración inglesa de 1660, en que descuella uno de los más importantes músicos del siglo XVII: Henry Purcell (1658-1695), ya plenamente barroco. Purcell compone, fundamentalmente para virginal, 62 piezas variadas de tipo italiano y francés, que incluyen fantasías, tocatas y diversas piezas de suites.
Entrado el siglo XVIII, destaca la obra de William Croft, quien inaugura la última etapa del clave barroco inglés.
Entre 1712 y 1759, la música para teclado en Inglaterra alcanza su techo y comienza su ocaso tras la obra de Händel, alemán de origen pero que compondrá mucha de su música en las islas británicas. Sin embargo, su obra es ecléctica y no puede adscribirse de modo característico a la producción de la escuela para tecla inglesa. Händel es estricto contemporáneo de Bach y Domenico Scarlatti —curiosamente los tres nacen el mismo año— y bastante cercano en el tiempo a la trayectoria de François Couperin y Jean Phillippe Rameau. Su obra, por tanto, recibe el influjo tanto germánico como italiano y francés. Las más conocidas de sus composiciones para clave son las colecciones de grandes suites (HWV 426-433 y HWV 434-438) y las seis fugas (HWV 605-610).

En Francia, junto con Alemania, el clave alcanza gran prestigio y difusión. Entre 1610 y 1789 hay una importante escuela francesa del instrumento, ligada a la escuela del órgano francés. Jacques Champion de Chambonnières (1601-1672) es su fundador y primer gran compositor. A partir de Chambonnières, la música de clave en Francia gana muchos adeptos y desplaza al laúd como instrumento favorito para componer a solo. Louis Couperin es, junto con su fundador Chambonnères, el más destacado compositor francés de la primera mitad del siglo XVII.
En la segunda mitad del siglo XVII tomarán su relevo Jean-Henri d'Anglebert (1626-1691), Jean-Nicolas Geoffroy (1633-1694) y Nicolas Lebègue (1632-1702), quienes llevaron la música barroca de clave francesa a un alto grado de refinamiento. La forma compositiva predominante en Francia fue la suite para teclado, que reunía una serie de piezas básicas (alemanda, courante, zarabanda y giga), cuyo origen estuvo en danzas variadas de ritmos binarios (alemanda) o ternarios (zarabanda) que alternan tiempos vivos y pausados.
La siguiente generación, que desarrolló su música entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, siguió cultivando la suite pero adoptó influencias italianas y alemanas. Con ella el clave francés llegó a su máxima expresión, con dos nombres que figuran entre los más grandes compositores de la música culta occidental, tales son François Couperin (1668-1733) y Jean-Philippe Rameau (1683-1764). En su órbita se situó una importante nómina de compositores para el clave: Louis Marchand, Charles Dieupart, Louis-Nicolas Clérambault, Gaspard Le Roux, Jean-François Dandrieu, Élisabeth Jacquet de la Guerre, Joseph Nicolas Pancrace Royer o Nicolas Siret.
François Couperin compuso sus cuatro libros de suites entre 1713 y 1731. Se caracterizan por prestar una atención especial a la ornamentación. En tanto, la obra de Jean-Philippe Rameau presenta aspectos más variados. Sus tres libros de suites aparecieron en 1706, 1724 y 1728. Después de esta fecha, sólo compuso para el clavecín solista una pieza aislada, La Dauphine (1747). Alterna en ellos piezas en la más pura tradición de la suite francesa con piezas imitativas, como «Le Rappel des Oiseaux» o «La Poule», y de descripción emotiva, cual son «Les tendres Plaintes» o «L'entretien des Muses». Muchas de ellas ofrecen un virtuosismo a la italiana. La invención y los efectos sorprendentes son en ellas notables, como se puede observar en «Les Tourbillons» y «Les trois Mains». En otras se aplican sus innovadores teorías musicales, como sucede en «L'Enharmonique» y «Les Cyclopes».


En esta época, la música para clave alcanza en Alemania (al igual que en Francia) su máxima expresión, aunque, a diferencia de lo que sucede para la música de clave gala, no llega a considerarse una escuela, aunque sí se postula para el órgano.
Johann Jakob Froberger (1613-1667) es el primer representante ilustre de la música clavecinística germana. Influido por Frescobaldi y Sweelinck, Froberger representa la referencia de la música de clave en Alemania en la primera mitad del siglo XVII. Tras él, y ya en la segunda mitad del mismo siglo, muchos de los compositores célebres que componían para órgano también lo hicieron de forma brillante para el clave, entre los cuales destacaron Matthias Weckmann, Dietrich Buxtehude, Johann Kaspar Kerl, Johann Pachelbel y Georg Muffat. Pachelbel y Buxtehude son las cumbres de la música de teclado germana posterior a Froberger.
Johann Kuhnau (1661-1722) es el más sobresaliente de los compositores del clave en Alemania entre 1670 y 1720. Sus Sonatas bíblicas (1700) suponen uno de los primeros ejemplos de música programática. Junto a Kuhnau, y ya adentrándose con la generación de Bach y Telemann, se halla Georg Böhm (1661-1733), contemporáneo de François Couperin.
En la primera mitad del siglo XVIII, la música nacional, y de todo el periodo, alcanza sus máximas cotas, y la obra capital de Johann Sebastian Bach (1685-1750) establece un antes y un después en la música de este instrumento. Sus obras son trascedentes en importancia, repercusión y extrema calidad, como El clave bien temperado, las Suites inglesas, las Suites francesas, las Partitas, BWV 825-830 y las Variaciones Goldberg, entre otras. Otros célebres compositores germánicos de la primera mitad del siglo XVIII en el ámbito clavecinístico son Johann Mattheson, Christoph Graupner y Georg Philipp Telemann (1681-1767). La siguiente generación alumbra la obra de los hijos de Bach, Wilhelm Friedemann Bach (1710-1784) y Carl Philipp Emanuel Bach, que emprenden la transición del clave barroco al galante en Alemania.


En Italia, la música para clave sufre altibajos, como en el caso de Inglaterra.


Girolamo Frescobaldi
El primer gran compositor del clave italiano del siglo XVII es Girolamo Frescobaldi que compuso tocatas, caprichos, fantasías, canciones, ricercare, danzas y variaciones en la primera mitad del siglo XVII, estableciendo las bases para la música de clave solista europea. En los dos libros de tocatas publicados entre 1615 y 1637 se incluyen las Cento Partite, una obra virtuosa y experimental. Además de a Frescobaldi, cabe mencionar en esta época también a Sweelink. Su obra Toccate et partite(1615) es una de las de mayor relevancia del clave italiano.
Tras Frescobaldi, el clave en Italia tiene en Bernardo Pasquini (1637-1710) el compositor que más sobresale hasta Domenico Scarlatti, aunque su obra no llega a lograr la maestría y originalidad su antecesor.
En la primera mitad del siglo XVIII, entre 1700 y 1720 aparece un compositor cuya obra igualará (si no supera) el alto nivel de Frescobaldi. Se trata del compositor napolitano, que posteriormente asimilará la influencia de la música popular española, enriqueciendo ampliamente el registro compositivo del clavicémbalo, Domenico Scarlatti (1685-1757). En 1721, con su marcha a la Península Ibérica como maestro de clave de la infanta de Portugal (y futura reina de España) María Bárbara de Braganza, Italia ya no conocerá más compositores notables durante el resto del periodo barroco


ntre finales del siglo XVI y principios del XVII, el compositor Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621) es el más destacable del clave holandés, haciendo la transición del renacimiento al barroco en su país.Junto con Frescobaldi, los mejores compositores de teclado. Después de 1621, no hay más compositores que se destaquen en el ámbito del clave.

La música para clave en la Península Ibérica tiene un hito importante en la llegada de Domenico Scarlatti, compositor y clavecinista napolitano, a la corte lisboeta de la princesa portuguesa Bárbara de Braganza como maestro de música y teclado en 1721. Cinco años más tarde, tras el matrimonio de su alumna con el futuro rey de España Fernando VI, se traslada a Sevilla, donde escuchó los aires populares andaluces que tanto influyeron en su música, y posteriormente a la corte de Madrid, donde murió en 1757.
En estos más de treinta y cinco años, Scarlatti desarrolló un estilo profundamente influido por las tonalidades y modos andalusíes y por el ritmo vivo de los rasgueos de guitarra o las castañuelas en las más de quinientas sonatas bipartitas que compuso para el clavicémbalo y que supusieron un monumento capital de la música española e influyó en la escuela de clavecinistas ibéricos contemporáneos y posteriores.
Así, se pueden observar concomitancias en la figura principal del clave lusitano del siglo XVIII, Carlos Seixas, nacido en Coímbra y organista de la Catedral de Lisboa. Poco más tarde fue ascendido a vicemaestre de la Capilla Real, cuyo titular era Doménico Scarlatti, y a cuyo contacto se debe la influencia del clavecinista italo-español.
Al lado de Scarlatti en la corte española trabajó el maestro de clave de Fernando VI, Sebastián de Albero. Se trata de un clavecinista vigoroso y vanguardista que, sin embargo, dejó poca obra debido en parte a que no fue publicada o conservada y a su pronta muerte a los treinta y cuatro años.
La segunda mitad del siglo dieciocho está ocupada por la imponente figura del Padre Soler. Nacido en Olot, pronto obtuvo el cargo de organista y director del coro del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde entabló contacto con Scarlatti y otros clavecinistas españoles como José de Nebra. Su música, que ya preludia el clasicismo, se diversificó en conjuntos instrumentales y corales, con obras sacras y profanas en las que mostro una prolífica maestría.


En la segunda mitad del siglo XVIII, después de la muerte de Rameau, Bach, Händel y Scarlatti entre 1750 y 1764, la música destinada al clave sufre una rápida decadencia pues los compositores están cada vez más interesados con el nuevo pianoforte. Fascinados con las posibilidades del nuevo instrumento, el clave será totalmente remplazado entre 1775 y 1790 por primitivo piano, aunque en este periodo, y durante algunas décadas, la música compuesta para el pianoforte también era interpretada en el clave, o a la inversa, indistintamente.
Entre los períodos del barroco y el clasicismo son los dos hijos mayores de Johann Sebastian Bach los más sobresalientes compositores de música para el clave: Wilhelm Friedemann Bach (1710-1784), y sobre todo Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788).
Otros compositores del clave clásico, son los ingleses Thomas Augustine Arne (1710-1778), William Boyce (1711-1779) y el español Antonio Soler (1728-1783). La escuela francesa del clave, que tuvo su apogeo con Rameau y Couperin entre 1706 y 1748 declinará hasta su desaparición tras la Revolución francesa a partir de 1789 y la imposición del nuevo estilo romántico y el piano.
Mozart y Haydn, que aunque en sus primeros años destinaban sus obras al clave y al pianoforte sin distinción alguna adoptaron en su etapa de madurez el nuevo instrumento.
A partir de 1790, los compositores dejan totalmente de componer para el antiguo clave, cayendo en desuso hasta el siglo XX. El renacimiento del instrumento se produce gracias a la figura de la clavecinista Wanda Landowska, que recupera el interés por el clavicémbalo en la música contemporánea.


En los inicios del siglo XX, a partir de la decisiva labor de la clavecinista Wanda Landowska, el clave vuelve a ser protagonista en el interés de los compositores, después de una largo tiempo olvidado y eclipsado por el piano desde finales del siglo XVIII.
A partir de 1912, con la primera interpretación en público del instrumento por parte de Landowska, los compositores prestan la atención al redescubierto instrumento, que les atrae su sonido metálico, antiguo y exótico. La célebre intérprete, aparte de impulsar la interpretación en el clave, también reaviva el interés de componer música encargando nuevas obras específicas a los grandes compositores del momento.
A partir de los encargos, el clave rápidamente se vuelve a nutrir de muchas obras, empezando en 1923 con el Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla (1876-1946), el primer gran compositor destacado de música para clave del siglo XX después de C. P. E. Bach.
Más tarde, en 1928, Francis Poulenc compone el Concierto campestre para clave, luego Falla compone el Concierto para clave compuesto el mismo año, el clave ya ha despertado el interés entre los compositores, que crearán música para el instrumento durante el resto del siglo, llegando hasta nuestros días.
Los compositores que más sobresalen en la primera mitad del siglo XX son los antes mencionados Manuel de Falla y Francis Poulenc (1899-1963).
Entre sus contemporáneos se encuentran Bohuslav Martinů (1890-1959) y Frank Martin (1890-1974).


De la segunda mitad del siglo XX en adelante, el clave se encuentra totalmente instaurado en la música académica europea, la música clavecinística goza de buena salud y muchos compositores componen para el instrumento ya sea como solista, a solo o en formaciones de cámara. En estos años, además la música para clave traspasa el ámbito de la música académica, y se expande por diferentes estilos musicales relacionados con la música académica: la música de cine, la música de anime, y la música de videojuegos. Incluso el clave esta presente en géneros como el flamenco, tango, pop, rock y J pop, que son totalmente ajenos al ámbito musical tradicional del clave, acentuando la relevante importancia en el panorama musical actual.[cita requerida]
Entre los compositores destacables en el ámbito clavecinístico de la música académica, se podría citar a Krzysztof Penderecki, Viktor Kalabis, Jiří Válek, Alfred Schnittke, Henryk Górecki, Jacques Valmond, Philip Glass, Roberto Carnevale, Elliott Carter, Vladimír Godár, Vittorio Rieti, Jean Courtioux, György Ligeti, Daniel Pinkham, Pēteris Vasks, Henri Dutilleux, Goffredo Petrassi, Jacques Valmond, Jiří Válek, Jiri Gemrot, Lubor Barta, Milan Slavicky, Jiri Teml, Petr Eben, Dmitri Shostakovich, Alain Louvier y el clavecinista Hendrik Bouman.
La fabricación de clavecines es artesanal e artística. En Francia, David Boinnard ha desarrollado una larga pericia en la concepción de instrumentos medievales como los clavicembalos o los clavicytheriums.

El clave, desde el siglo XV hasta el XVIII, y el XX hasta nuestros días, prácticamente ha abarcado los géneros vocales e instrumentales, en multitud de combinaciones y sin acompañamiento alguno. Son muchas las formas musicales en que el clave ha participado, siendo omnipresente e imprescindible en los siglos XVII y XVIII, en prácticamente toda la música, por su uso como bajo continuo.
Formas específicas, y de gran importancia para el clave solista, se encuentran en las fantasías, fugas, sonatas, caprichos, las suites, los preludios, las variaciones, las oberturas y las tocatas, formas habituales en el barroco.
Frescobaldi es el gran maestro de estas formas (excluyendo la suite), que desarrolla hacia 1650 e influye notablemente en las generaciones posteriores. Es el punto de partida de Bach, Couperin, Rameau y Scarlatti. Su obra Fiori musicale contiene ejemplos cimeros de las formas antedichas.
Pachelbel, y Kuhnau también contribuyeron a la variación y la sonata respectivamente, en la segunda mitad del siglo XVII, donde son muy importantes las sonatas bíblicas, y las variaciones Hexacordum epalinis.
Bach es una figura capital en el desarrollo estas formas en el clave. Los preludios y fugas tienen un hito en los libros I y II del Clave bien temperado (BWV 846-893). La variación con las famosas Variaciones Goldberg (BWV 988). La fantasía con su Fantasía cromática (BWV 903). Las suites inglesas, francesas y partitas, en su obra BWV 812-830. La obertura un ejemplo destacado en la Obertura francesa (BWV 831).
François Couperin y Rameau se aplicaron a la evolución de la suite francesa para teclado, a la que dedicaron los esfuerzos de siete obras publicadas entre 1706 y 1730. Junto con las BWV 812-830 de Bach, componen el repertorio clásico de la suite barroca europea para tecla.
Scarlatti, con sus más de 500 sonatas de un solo movimiento, es el máximo compositor de esta forma en el clave. Además de suponer el cénit de la sonata para teclado barroca, se adelanta y anticipa soluciones que culminarán en las sonatas para pianoforte de Haydn, Mozart y Beethoven. Su discípulo Antonio Soler también compuso y desarrolló ampliamente la sonata, escribiendo unas 200 piezas de ese género, si bien más variadas, pues incluyó la división de la sonata en tres movimientos y el clave concertante.
Händel es el otro gran maestro en la forma de la variación, junto con Bach, con las variaciones Blacksmith, compuestas hacia 1720. Igualmente, sus ocho grandes suites para clave, compuestas en 1720, es otro ejemplo del nivel alcanzado en esa forma musical.
En el siglo XX Shostakovich rinde homenaje a estas formas para clave, y a Bach y su Clave bien temperado, con sus 48 preludios y fugas, aunque no están escritas para clave, sino al piano.

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Clavicordio

8. Clavicordio

El clavicordio es un instrumento musical europeo de teclado, de cuerda percutida y sonido muy débil. Este instrumento no se debe confundir con el clave (harpsichord, clavecín, clavicémbalo, clavicímbano), la espineta o el virginal.Las teclas del clavicordio son simples palancas; cuando se hunde... Ver mas
El clavicordio es un instrumento musical europeo de teclado, de cuerda percutida y sonido muy débil. Este instrumento no se debe confundir con el clave (harpsichord, clavecín, clavicémbalo, clavicímbano), la espineta o el virginal.Las teclas del clavicordio son simples palancas; cuando se hunde una de ellas se puntea la cuerda con una pequeña púa de metal ("tangente") insertada en el extremo contrario de la tecla. Esta tangente determina la afinación (tono) de la cuerda al dividirla en su longitud. La longitud de la cuerda entre el puente y la tangente determina la altura (afinación) del sonido. Una de las dos partes de la cuerda dividida no suena porque está en contacto con una faja de fieltro agudo.
El intérprete puede hacer un pequeño vibrato (rápida y casi imperceptible variación de la afinación) realizando un efecto con el dedo, llamado en alemán Bebung ('temblor'): hace variar la fuerza con que mantiene apretada la tecla mientras la tangente se encuentra en contacto con la cuerda. Cuando el martillo abandona la cuerda, ésta deja de sonar y tiene una curva de extinción rápida.
El clavicordio —a diferencia del clave— posee "respuesta al tacto" (touch response): según la fuerza del ataque se puede variar la intensidad, aunque ésta siempre será muy débil. A partir del mecanismo del clavicordio —que permite tocar con diferentes dinámicas entre el piano (suave) y el forte (fuerte)—, los italianos crearon el pianoforte (el actual piano), que desplazó a sus dos antecesores, el clavicordio y el clave. En Barcelona el taller de "MANUEL BORDAS" destacó en la artesanía de Clavicordios.Como las cuerdas vibran desde el puente sólo hasta donde se aplicó el martillo, se pueden asignar varias teclas con sus respectivos martillos a la misma cuerda (como en el monocordio). A este sistema se le llama "clavicordio trasteado" (fretted clavichord). Esta técnica simplifica la construcción (debido a que se requieren menos cuerdas) pero limita las habilidades del instrumento ya que en cada cuerda sólo se puede ejecutar una altura (nota) a la vez. Por eso era muy raro que se le asignaran más de dos notas a cada cuerda. Generalmente para compartir una misma cuerda se elegían pares de notas que en esa época nunca se oían juntas (por ejemplo el do y el do#, en su defecto se prefería el trino, es decir, variación muy rápida de la nota).Aunque casi cualquier música escrita para clave, piano u órgano se puede tocar con clavicordio, su sonido es demasiado tenue como para tocar en conjuntos de cámara. Carl Philipp Emmanuel Bach (hijo de Johann Sebastian Bach) fue un gran compositor de obras para clavicordio.
El clavinet —que se usaba en la música funk y en el rock desde los años cincuenta— era básicamente un clavicordio eléctrico que utilizaba una cápsula magnética para generar una señal eléctrica amplificable.

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Chirimía

9. Chirimía

La chirimía es un instrumento musical de viento-madera de doble lengüeta, trabajada antiguamente de forma grosera y labrada por nueve agujeros laterales, seis únicamente, destinados a taparse por medio de los dedos, las había agudas, altas y bajas.1 Es el antepasado directo del oboe, y muy... Ver mas
La chirimía es un instrumento musical de viento-madera de doble lengüeta, trabajada antiguamente de forma grosera y labrada por nueve agujeros laterales, seis únicamente, destinados a taparse por medio de los dedos, las había agudas, altas y bajas.1 Es el antepasado directo del oboe, y muy similar a la dulzaina. El nombre proviene del francés «chalemie», que a su vez viene del latín «calamus», caña, y este a su vez del griego «aulós kalamitēes», flauta de caña.2 Fue de uso común en Europa desde el siglo XIII, y llevado a las colonias hispanoamericanas a partir de finales del siglo XV.


1. Chirimía (Colombia, Guatemala); 2. Ghaita (Marruecos); 3. Mizmar (Túnez); 4. Sib (Egipto); 5. Zumari (Kenia); 6. Kaba Zurna (Turquía); 7. Zurna (in A-flat) (Turquía); 8. Sorna (Irán); 9. Sharnai (Pakistán); 10. Rgya-Gling (Tíbet); 11. Pi nai (Tailandia); 12. So-na (China); 13. Vombard (Bretaña); 14. Ciaramella, cialamedda (Italia del Sur); 15. Piffero (Italia del Norte);Colombia (Diferentes sectores como popayan)


Se utiliza en festejos populares, profanos y religiosos. Durante el siglo XVI, la chirimía de España llegó a las Américas. En México, entre los nahuas de la región de occidente se adoptó una de las versiones antiguas de chirimía, cuya característica particular es la utilización de cuatro lengüetillas elaboradas de palma real en lugar de carrizo, amarradas al tubillo o tudel a manera de tapón. El conjunto de chirimía en Jalisco y en Oaxaca está integrado por dos músicos: uno que toca la chirimía (aerófono de doble lengüeta) y otro que percute un tambor (membranófono de doble parche). En Tlaxcala y el Estado de México, al conjunto que toca chirimía se conoce como banda azteca, y lleva huéhuetl y tambor redoblante. En México también se le llama chirimía a cierta música de flauta y tamboril.
En Guatemala, diversas celebraciones mayas y mestizas utilizan a la chirimía y el tum (tambor) como acompañamiento. En Perú a la chirimía también se la conoce como «chirisuya»; y en Bolivia, como «chirituya».

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Triángulo (instrumento musical)

10. Triángulo (instrumento musical)

El triángulo es un instrumento percutido de acero, perteneciente al grupo de los idiofonos, porque el sonido resultante es fruto de la vibración del metal tras ser golpeado con la baqueta. El triángulo es una barra o estructura cilíndrica de acero doblada en forma de triángulo, como su nombre... Ver mas
El triángulo es un instrumento percutido de acero, perteneciente al grupo de los idiofonos, porque el sonido resultante es fruto de la vibración del metal tras ser golpeado con la baqueta.
El triángulo es una barra o estructura cilíndrica de acero doblada en forma de triángulo, como su nombre indica, con la particularidad de que uno de sus vértices queda abierto. Normalmente, el ejecutante no sostiene directamente el instrumento haciéndolo por uno de sus lados sino mediante un cordel que, atado al vértice superior, sirve para suspenderlo.
El sonido del triángulo es muy bueno agudo y de altura indefinida, lo que no significa que no genere notas determinadas. El músico puede hacer que el sonido del triangulo sea abierto o cerrado según como lo sostenga. El triángulo posee gran sonoridad, lo que permite que sea oído por encima de la orquesta. Es usado en la música cajún de Louisiana y en el forró brasileño.


Los triángulos musicales miden un aproximado de 16 a 20 cm.


En la música clásica, se ha usado en la orquesta desde mediados del siglo XVIII. Mozart, Haydn y Beethoven lo utilizaron frugalmente. La primera pieza en hacer al triángulo prominente fue el "Concierto para piano No.1" de Liszt, donde es utilizado como instrumento solista en el tercer movimiento. Se aprecia también en el tercer movimiento de la sinfonía No.4 de Brahms, en el tercer movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak y en la "Marcha Nupcial" de la ópera "Lohengrin", de Wagner. El triángulo es manejado extensivamente en la sinfonía en Mi mayor de Hans Rott y en el tercer movimiento del Concierto para Violín de Glass.

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Virginal

11. Virginal

El virginal es un tipo de clave, clavicémbalo o espineta pero más pequeño, de forma diferente (oblonga o rectangular) y con un solo teclado a lo largo del instrumento, no en un extremo. Ha sido revivido en el siglo XX para ejecutar música antigua. Se difundió en los Países Bajos (en el 1500) y... Ver mas
El virginal es un tipo de clave, clavicémbalo o espineta pero más pequeño, de forma diferente (oblonga o rectangular) y con un solo teclado a lo largo del instrumento, no en un extremo. Ha sido revivido en el siglo XX para ejecutar música antigua.
Se difundió en los Países Bajos (en el 1500) y en Inglaterra (en el 1600). Sus cuerdas corrían paralelamente al teclado o, a veces, en diagonal.
El nombre proviene probablemente del latín virga, palo, verga, varilla o martinete; también podría provenir del latín virginâlis ('virginal') lo que indicaría el hecho de que era tocado generalmente por muchachas; en cambio actualmente se ha desechado la teoría de que derivaba de la Reina Virgen porque ya desde muchos años antes era conocido con el nombre de virginal.
El término italiano spinetto o espineta se utiliza tanto para el virginal como para un instrumento parecido con forma de ala de pájaro.

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Espineta

12. Espineta

La espineta es un Instrumento de teclado. Es muy parecido al clave. Al igual que en el clave, a cada orden (tecla) le corresponde una sola cuerda. Su mecanismo consistía en una serie de palancas verticales provistas de plectros (puntas de pluma), las cuales pulsaban las cuerdas bajo la presión... Ver mas
La espineta es un Instrumento de teclado. Es muy parecido al clave.
Al igual que en el clave, a cada orden (tecla) le corresponde una sola cuerda. Su mecanismo consistía en una serie de palancas verticales provistas de plectros (puntas de pluma), las cuales pulsaban las cuerdas bajo la presión de los dedos sobre las teclas. Las cuerdas son cortas y dispuestas en diagonal dentro de la caja.
La espineta lleva su nombre del constructor italiano Giovanni Spinetti, que residía en Venecia durante la segunda mitad del S. XIII y que fue uno de los primeros fabricantes (ya que se conocen instrumentos parecidos en Italia en el S.XII). Su máximo esplendor se sitúa en el S. XVI y el S. XVII. Existen espinetas de dos teclados, que se colocan uno sobresaliendo por debajo del otro (como en el órgano).

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Bajón

13. Bajón

El bajón es un instrumento musical de viento-madera creado en el Renacimiento. Consiste en un largo tubo de madera doblado y de sección cónica, en uno de cuyos extremos se inserta un tudel de cobre de forma curva en el que a su vez se encaja una caña o lengüeta doble con la que se hace sonar el... Ver mas
El bajón es un instrumento musical de viento-madera creado en el Renacimiento. Consiste en un largo tubo de madera doblado y de sección cónica, en uno de cuyos extremos se inserta un tudel de cobre de forma curva en el que a su vez se encaja una caña o lengüeta doble con la que se hace sonar el instrumento. Posee agujeros y un par de llaves para facilitar la digitación.
Si bien se solía fabricar en diferentes tamaños formando toda una familia instrumental, que incluía los pequeños bajoncillos para las tesituras más agudas, el modelo más típico reforzaba la línea del bajo de la polifonía en las capillas renacentistas (función de la que procede su nombre1 ), sonando junto al resto de instrumentos de viento de los ministriles (cornetto, chirimía, sacabuche, flauta de pico) y acompañando a los salmistas en los oficios eclesiásticos. Llegó a su máximo auge en torno a 1600, con intérpretes destacados como Bartolomé de Selma y Salaverde.
Aunque durante el siglo XVII sus funciones fueron asumidas en casi toda Europa por su sucesor natural, el fagot, en la conservadora música eclesiástica hispana el bajón tuvo una larga permanencia, conviviendo incluso durante siglos con aquél.
Según la obsoleta definición de la Enciclopedia Espasa, tal vez reflejo de una tradición aún no del todo desaparecida alrededor del año 1900, el bajón poseía "pabellón de metal", "fue inventado por Rigibo en 1780 y se utilizaba para acompañar el canto llano".2 No obstante, hay que esperar a la segunda mitad del siglo XX para que el instrumento sea recuperado en el contexto de la interpretación de la música antigua con instrumentos originales.
La palabra bajón designa también un registro del órgano.

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Sacabuche

14. Sacabuche

El Sacabuche, es un instrumento de viento del periodo renacentista y barroco, antepasado del moderno trombón de varas. El nombre deriva del francés "sacquer" y "bouter" (tirar o sacar, y empujar) y el término sobrevive con numerosas variaciones en inglés ("sacbut, sagbut, shagbolt, shakbusshe... Ver mas
El Sacabuche, es un instrumento de viento del periodo renacentista y barroco, antepasado del moderno trombón de varas. El nombre deriva del francés "sacquer" y "bouter" (tirar o sacar, y empujar) y el término sobrevive con numerosas variaciones en inglés ("sacbut, sagbut, shagbolt, shakbusshe"), en alemán ("Posaune"), en italiano ("Trombone"), en francés ("Sacqueboute") El término sacabuche se usa para diferenciar el instrumento histórico de su contraparte moderna. El creciente interés en la interpretación con los instrumentos originales ha relacionado a muchos músicos con el sacabuche.

El sacabuche deriva de la familia medieval de las trompetas. Originario de la Edad Media, la primera referencia al instrumento data de 1468, en la boda de Carlos el Valiente y Margarita de York en Brujas, durante la cual fue utilizada una trompette saicqueboute. El movimiento del tubo permite interpretar toda la escala cromática, por lo que en su época fue considerado el instrumento de boquilla más perfeccionado y completo.
El instrumento evolucionó en lo que hoy conocemos como trombón, pero se le suele describir con un sonido más suave. Fue empleado principalmente en tamaños alto, tenor y bajo. Fue uno de los instrumentos más importantes en los trabajos de la escuela polifónica veneciana del Barroco, junto con la corneta y el órgano. Comparado con un trombón tenor actual, el sacabuche es considerablemente más pequeño, con un tubo de diámetro inferior y una campana también más pequeña.


Los sacabuches vienen en varios registros. De acuerdo con Michael Praetorius, existían el alto, el tenor, bajo cuarta y bajo quinta, así como el contrabajo. El más usual en la actualidad es el alto en Mi bemol, tenor en Re bemol, bajo en Fa (cuarta) o Mi Bemol (quinta). Los bajos, debido a su longitud, tienen una manija en la barra fija, que se usa para permitir la posición más abierta.

Los conjuntos de viento del Renacimiento tenían típicamente una afinación de La = 415 Hz., medio tono más bajo que la afinación moderna. Los tenores que sobreviven en si bemol están afinados con la = 415 Hz. Otras fuentes de la época describen un alto en re, tenor en la y bajo en mi. Algunos conjuntos comenzaron a usar posiciones en la y en mi para interpretar obras medievales con mayor precisión, en lugar de transponerlas medio tono hacia arriba.

El sonido del sacabuche se caracteriza por un timbre más vocal, más delicado que los instrumentos modernos. Su flexibilidad dinámica le permite un estilo vocal de interpretación y facilita la articulación más efectiva del fraseo.

El sacabuche reemplazó a la trompeta de tubo en el siglo XV, con conjuntos que eran comunes en las ciudades de toda Europa. También ha sido usado en música sacra, tanto para música instrumental (llevado a un fino arte por la familia Gabrieli a finales del siglo XVI en Venecia) como para doblar la polifonía coral. En este caso las partes de soprano y contralto eran a menudo interpretadas por corneta o por shawms (oboe medieval), con la corneta a menudo es reemplazada por violines en la música italiana del siglo XVII. Los sacabuches también se tocaban en las cortes (dance music).
En el siglo XVII existió un considerable repetorio de música de cámara para sacabuche, en varias combinaciones con violines, cornetas, dulzainas, a menudo con bajo continuo. Algunos de los compositores fueron Dario Castello, Giovanni Battista Fontana, Johann Heinrich Schmelzer, Giovanni Paolo Cima y Andrea Cima. Giovanni Martino Cesare escribió «La Hyeronima», la pieza más antigua conocida para trombón solista con acompañamiento.
Daniel Speer (1636-1707), compositor alemán, escribió importantes tratados de teoría musical y la manera de tocar los instrumentos de su tiempo. Su Sonata para trompeta y tres sacabuches, la Sonata para tres sacabuches, la Sonata para cuatro sacabuches y la Sonata para dos trompetas y tres sacabuches muestran su maestría en componer perfectamente para los metales.
El organista y compositor alemán Johann Rudolf Ahle, en 1674, publicó un número de colecciones que especifican el uso de sacabuches (hasta siete en una composición), cornetas y trompetas, así como violines y violas.
Johann Sebastian Bach compuso su Cantata n.º 4 «Christ lag in Todes Banden» (1707) con corneta, sacabuches, cuerdas y bajo continuo. Probablemente la pieza más fina de los trabajos de Bach que utilizan cornetas y sacabuches es su Cantata n.º 118 «O Jesu Christ, mein Lebens Licht», con corneta, dos lituii (parecidos a la trompeta) y tres sacabuches. Declinó el uso del sacabuche o trombón en la música formal después del 1700, pero se mantuvo constante en bandas de pueblo.

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Violone

15. Violone

Un violone es un instrumento de cuerda frotada de gran tamaño. Actualmente el término se reserva para instrumentos históricos o reproducciones de ellos, encordados con tripa y utilizados para la interpretación de música con criterios historicistas, pudiendo incluso designar al contrabajo cuando... Ver mas
Un violone es un instrumento de cuerda frotada de gran tamaño. Actualmente el término se reserva para instrumentos históricos o reproducciones de ellos, encordados con tripa y utilizados para la interpretación de música con criterios historicistas, pudiendo incluso designar al contrabajo cuando es utilizado según tales criterios.
Un uso más restrictivo del término designa específicamente a instrumentos de la familia de la viola da gamba, provistos de trastes, existiendo dos variantes básicas:
El Violone en Sol, afinado Sol,-Do-Fa-La-re-sol, esto es, una quinta baja de la viola da gamba bajo convencional.
El Violone en Re, afinado Re,-Sol,-Do-Mi-la-re, esto es, una octava baja de la viola da gamba bajo convencional, y utilizado para doblar a la octava las líneas de bajo.
No obstante es hoy posible encontrar otras afinaciones e instrumentos de menos de seis cuerdas.
Por último, la palabra "violone" designa también a un registro de órgano, aunque en español se suele usar el término violón para éste.

El uso histórico de la palabra "violone" ha dado ocasión a duras polémicas entre los eruditos sobre su significado exacto, debidas por un lado a la imprecisión con la que ha sido utilizado el propio término desde el siglo XVI y, por otro, a la enorme variabilidad de tamaños, modelos y afinaciones que ha habido (y hay aún) entre los instrumentos graves de cuerda frotada, siempre lejanos de la estandarización. Los primeros violoni son utilizados ya en el siglo XVI, y Praetorius en su Syntagma Musicum registra, ya en 1619, una gran variedad de afinaciones. Durante el siglo XVII la palabra fue utilizada sobre todo para denominar al violone en Sol y al violonchelo (término italiano que significa literalmente pequeño violone), destinándole por ejemplo Arcangelo Corelli el acompañamiento de su Op. V (Sonate a Violino e Violone o Cimbalo, Roma, 1700). A lo largo del siglo XVIII el violone en Sol cae progresivamente en desuso, quedando finalmente reservada la palabra para instrumentos que doblan el bajo a la octava, como el contrabajo.

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Cromorno

16. Cromorno

El cromorno o cromcorno es un instrumento musical aerófono que fue popular durante el Renacimiento. Durante el Siglo XX se produjo un renovado interés en la Música antigua, por lo que el instrumento comenzó a ser utilizado nuevamente. Su nombre viene del alemán Krummhorn,1 que significa "cuerno... Ver mas
El cromorno o cromcorno es un instrumento musical aerófono que fue popular durante el Renacimiento. Durante el Siglo XX se produjo un renovado interés en la Música antigua, por lo que el instrumento comenzó a ser utilizado nuevamente.
Su nombre viene del alemán Krummhorn,1 que significa "cuerno (-horn) curvo (Krumm-)".
El cromorno es un instrumento de lengüeta encapsulada. Su estructura es similar a la del tubo de una gaita. Una doble lengüeta está montada dentro de una cámara en el interior del extremo de un largo tubo y fino. Soplando dentro de la cámara expulsando aire fuerte se produce un sonido. La altura o frecuencia del sonido puede modificarse abriendo o cerrando con los dedos agujeros a lo largo del tubo. Una característica inusual del Cromorno es su forma; el extremo se curva hacia arriba, con lo que el instrumento recuerda a una banana, o para ser más prosaico, una letra "J".
El sonido del instrumento es fuertemente zumbón. Tiene una tesitura limitada, usualmente una octava más una nota. Aunque teóricamente es posible obtener hasta 12 tonos sobre la nota fundamental, ello es extremadamente difícil ya que la lengüeta no está al alcance de la boca. En la práctica, por lo tanto, todos los instrumentistas quedan limitados a la octava fundamental.
Los modelos más grandes extienden su rango hacia el registro grave por medio de agujeros adicionales y llaves, o controlando la presión del aire. A causa de la tesitura limitada, la música para cromorno es usualmente interpretada por un consort de instrumentos2 de diferente tamaño y tonalidad.

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Cornetto

17. Cornetto

El cornetto, también conocido como corneta renacentista, corneta negra o corneta curva es un instrumento de viento del periodo medieval, renacentista y barroco. No debe ser confundido con la corneta actual, que aunque se parezca en el nombre, se refiere a cosas distintas. Este instrumento se... Ver mas
El cornetto, también conocido como corneta renacentista, corneta negra o corneta curva es un instrumento de viento del periodo medieval, renacentista y barroco. No debe ser confundido con la corneta actual, que aunque se parezca en el nombre, se refiere a cosas distintas. Este instrumento se utilizó en el Renacimiento.


La corneta (su auténtico nombre en español, como veremos en el apartado de Nomenclatura) tiene la forma de un tubo, alrededor de 60 centímetros de longitud, hecho de madera, marfil, o en el caso de algunos modelos modernos reconstruidos, ebonita, con digitación común a los instrumentos de madera.
Usualmente la sección transversal del instrumento es octogonal, y está revestido de cuero, con los agujeros penetrando esta cobertura. El cornetto es levemente curvo, normalmente hacia la derecha, mejorando el confort del intérprete que entonces digita los agujeros superiores con la mano izquierda y los inferiores con la derecha. Esta posición es prácticamente el estándar para los instrumentos de madera. Al extremo superior del instrumento hay una boquilla pequeña, del tipo de las usadas en los instrumentos de metal, donde la vibración se genera con los labios.
Por esta razón el cornetto es un instrumento de construcción inusual entre los vientos; un cuerpo al estilo de las maderas (clarinete, flauta dulce, fagot), con una boquilla - y en consecuencia la generación del sonido- al estilo de los metales (trombón, trompeta, corneta). Varios estudiosos aseguran que el último criterio es el más importante, con lo que clasifican al cornetto entre los metales. En particular el sistema de clasificación de instrumentos de Hornbostel-Sachs, ubica al instrumento entre las trompetas. Los intérpretes puristas del cornetto tienden a usar una boquilla más pequeña de la que necesitarían para poder interpretar instrumentos de metal modernos, ya que otra opción es tornear la base de las boquillas actuales para que puedan calzar en el cuerpo del cornetto.

Históricamente, el cornetto fue usado en conjunto con el sacabuche, a menudo para doblar un coro de iglesia. Esto fue particularmente popular en Venecia, en la basílica de San Marcos, donde se utilizó frecuentemente el estilo en especial en los coros de antífonas. Giovanni Bassano fue un ejemplo de virtuoso del cornetto, y Giovanni Gabrieli escribió mucha de su esplendorosa música polifónica pensando en él.
Heinrich Schütz también usó el instrumento en forma extensa en sus primeros trabajos; estudió en Venecia con Gabrielli, y estaba al tanto del virtuosismo de Bassano.
También el cornetto, como todos los instrumentos renacentistas, se construía en una familia completa; los diferentes tamaños empiezan con el agudo cornetino, el cornetto, el lizard, o cornetto tenor y el raro cornetto bajo o serpentón, que consiste en un instrumento curvado sin boquilla, utilizado como bajo en conjuntos de cuerda o de flautas dulces.
El instrumento fue usado como instrumento solista, y sobrevive una relativamente grande cantidad de piezas para cornetto solista. El uso del instrumento declinó alrededor de 1700, aunque fue común en Europa hasta muy avanzado el siglo XVIII. Johann Sebastian Bach, Georg Philipp Telemann y los grandes compositores alemanes de la época usaron juntos al cornetto y al cornetino en sus cantatas para tocar en unísono con la voz soprano del coro. Ocasionalmente estos compositores incluían una parte de solo para el instrumento, (por ejemplo en la cantata BWV 118 de Bach). Alessandro Scarlatti usó el cornettos en varias de sus óperas. Johann Joseph Fux usó un par de cornettos con sordina en un Requiem. Una de las últimas composiciones conocidas fue la de la ópera Orfeo y Eurídice de Gluck, donde se sugiere el trombón soprano como alternativa. Resulta interesante saber que Gluck fue también el último de los compositores de la época en incluir una parte para flauta dulce dentro de la obra.



La corneta es generalmente considerada un instrumento difícil de tocar. Representa un diseño que sobrevive en instrumentos antiguos, es decir, el tubo principal tiene sólo el largo de un instrumento de madera típico, pero la boquilla es del tipo de los metales, obligando al intérprete a producir la vibración sonora con sus labios. La mayoría de los modernos instrumentos de metal son considerablemente más largos que el cornetto, lo que permite utilizar la resonancia del tubo más fácilmente para controlar la afinación.
La época de la música barroca fue relativamente tolerante respecto del brillo y la cualidad tonal extravertida, tal como atestigua la música de órgano sobreviviente. Así, el teórico de música barroca Marin Mersenne describe al sonido del cornetto como "un rayo de sol perforando las sombras". Aun así es también evidente que el cornetto fue a menudo mal tocado. Su registro superior suena como el de una trompeta o corneta moderna, mientras que su registro grave recuerda al sacabuche que a menudo lo acompaña. El registro medio da un sonido estilo lamento que no es atractivo cuando se toca "solo". La afinación del Cornetto tiende por otro lado a ser insegura.
Como resultado de su diseño, el cornetto requiere una embocadura especial que produce cansancio si se toca durante un tiempo prolongado. Es inevitable que los intérpretes de las maderas hayan prestado atención a un instrumento que comenzaba a desarrollarse en el Barroco como alternativa: el oboe.


Como resultado del renacimiento de la música antigua en el Siglo XX. el cornetto ha sido redescubierto, y como en su época, atrae a los intérpretes más perfeccionados. En muchas piezas, particularmente aquellas desde el Barroco temprano al medio, compositores como Claudio Monteverdi, Giovanni Gabrieli, Francesco Cavalli, Girolamo Frescobaldi, Giovanni Battista Riccio, Dario Castello, Antonio Bertali, Pavel Josef Vejvanovský, Jan Křtitel Tolar, Michael Praetorius, Johann Hermann Schein, Samuel Scheidt, Sebastian Knüpfer, Johann Schelle, Johann Pachelbel, Giovanni Felice Sances, Johann Joseph Fux, Johann Heinrich Schmelzer, Heinrich Ignaz Franz von Biber, Andreas Hofer, Alessandro Stradella, Matthew Locke, John Adson y Heinrich Schütz) requieren al cornetto como instrumento obligado, y el resultado no es igual si otro instrumento lo sustituye. Los sustitutos usuales en las actuales interpretaciones, de todas formas, suelen ser el violín, la flauta dulce, la moderna trompeta en Si bemol, el oboe, el saxofón soprano.


Por desconocimiento, ya que en España siempre se llamó a este instrumento Corneta, y para evitar confusión entre este instrumento y la corneta, el cornetto se menciona habitualmente con su nombre italiano. Ocasionalmente se lo llama con su nombre alemán, que es Zink. El instrumento fue conocido también como "cornet à bouquin" en Francia, y simplemente corneta en España. Corneta se denomina también al músico que toca este instrumento.

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El Pífano

18. El Pífano

El pífano es un instrumento musical de viento consistente en una pequeña flauta muy aguda que se toca atravesada. Parece que fueron los suizos quienes introdujeron el pífano en sus regimientos después de la batalla de Marignan (1515). Lo adoptaron posteriormente los franceses y se extendió... Ver mas
El pífano es un instrumento musical de viento consistente en una pequeña flauta muy aguda que se toca atravesada.
Parece que fueron los suizos quienes introdujeron el pífano en sus regimientos después de la batalla de Marignan (1515). Lo adoptaron posteriormente los franceses y se extendió luego por otras naciones.1
Ha sido tradicionalmente un instrumento tocado en infantería acompañado por la caja. Posteriormente, su uso derivó hacia las bandas de música o charangas de los regimientos de infantería, con excepción de las compañías de alabarderos, que siguieron utilizándolo como antiguamente.

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Consort

19. Consort

Un consort es un conjunto de cámara formado por instrumentos de diferentes tallas pertenecientes a una misma familia instrumental. Es el conjunto prototípico de la música instrumental del Renacimiento. El origen del consort, como el de la música instrumental renacentista en general, es la... Ver mas
Un consort es un conjunto de cámara formado por instrumentos de diferentes tallas pertenecientes a una misma familia instrumental. Es el conjunto prototípico de la música instrumental del Renacimiento.
El origen del consort, como el de la música instrumental renacentista en general, es la interpretación de la polifonía vocal. Los instrumentos hubieron de adaptarse a las diferentes tesituras vocales, creándose para ello familias completas de instrumentos similares pero de diferentes tamaños; tales instrumentos solían ser luego utilizados en conjuntos homogéneos. Los consorts más habituales estaban formados, naturalmente, por los instrumentos más extendidos, tales como las flautas de pico o las violas da gamba, pero también eran comunes los formados por bajones, laúdes, etc. Cada conjunto solía constar de entre tres y seis instrumentos; de este modo, por ejemplo, un consort de violas da gamba podía estar formado, típicamente, por una viola soprano, dos violas tenor y dos violas bajo. El actual cuarteto de cuerda (formado por dos violines, viola y violonchelo) es un ejemplo de consort originado en torno a 1600 y que pervive aún en la actualidad.
La Inglaterra del XVII vio florecer un gran repertorio para consort de violas da gamba, con autores como John Dowland (Lachrimae or Seven Teares, 1604), Gibbons, Coprario, Lawes y, finalmente, las Fantasías de Henry Purcell.
El broken consort era un conjunto formado por instrumentos de diferentes familias. Suele designar específicamente cierta combinación muy usada en la Inglaterra isabelina.

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Xilófono

20. Xilófono

http://instrumentosmusicales10.net/

Sugerido por Lucia.Yaniz el 01.04.2016 a las 14:26h.

El xilófono es un instrumento musical formado por láminas de madera. Estas láminas están dentro de una caja de resonancia donde se le golpea con una baqueta.

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