HISTORIAS DE BANDOLEROS ANDALUCES

HISTORIAS DE BANDOLEROS ANDALUCES

  • Lista creada por HUEVODURO.
  • Publicada el 13.11.2011 a las 21:46h.
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Muchas han sido las definiciones que se han dado sobre la palabra BANDOLERO. derivada de la palabra latina bannitus (desterrado), que se aplicaba a los que, forzosa o voluntariamente, se apartaban de la sociedad civil para hacer la vida en los montes y despoblados, convirtiéndose en lo que hoy llamaríamos BANDOLEROS, por que se dedicaban claramente al robo, en lucha continua contra la autoridad y las leyes.

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

JOSE MARÍA  "EL TEMPRANILLO"

1. JOSE MARÍA "EL TEMPRANILLO"

"De Puente Genil a Lucena, de Loja a Benamejí, las mocitas de Sierra Morena se mueren de pena llorando por ti"... Esta popular copla se cantaba cuando "Fernando VII era el rey de las Españas y José María "el Tempranillo" el amo de Andalucía". El bandolero impuso su dominio sobre la... Ver mas
"De Puente Genil a Lucena,
de Loja a Benamejí, las mocitas
de Sierra Morena se mueren de pena
llorando por ti"...

Esta popular copla se cantaba cuando "Fernando VII era el rey de las Españas y José María "el Tempranillo" el amo de Andalucía". El bandolero impuso su dominio sobre la serranía durante una década ganándose el respeto y el temor que suscitaban su nombre y su leyenda... "cuando hace frente José María, tiembla la gente de Andalucía". Su generosidad con los humildes motivó que estos se convirtieran en espontáneos espías y confidentes, lo que garantizó su pervivencia.

Y así comienza la leyenda de José María Hinojosa Cobacho, más conocido por José María, "el Tempranillo", aquel que naciera en Jauja, al sur de Córdoba, una aldea de Lucena a la orilla del Genil, el 21 de junio de 1805. De su niñez se sabe bien poco. Muy joven, las dificultades económicas por las que atravesaba su familia le obligaron a trasladarse a Montilla. A la temprana edad de once años su padre murió de un disparo, en un supuesto accidente de caza.
Años más tarde supo que esa muerte no fue accidental y conoció a su asesino, un rico hacendado de la zona. Su venganza no se hizo esperar. y escondido en el recodo de un camino esperó la llegada de su víctima y la mató de un disparo. Tenía diecisiete años de edad.
Tras la muerte se ocultó en el cortijo conocido como "Monte Alto", dándole albergue una mujer llamada María Fuensanta quien, al contarle lo ocurrido, exclamó: - ¡Tempranillo has empesao... tempranillo!... lo que dio origen a su apodo.
Las visitas al cortijo y los encuentros con la joven se repitieron posteriormente. Esto cegó de celos a un gitano apodado "Chuchito", quien pretendía a la joven. Este enfrentamiento terminó en un duelo a navajas durante la romería de San Miguel, en el que "Chuchito" resulto herido de muerte. José María no había cumplido los dieciocho años y ya contaba con dos muerte en su haber. ¡Tempranillo había empesao... tempranillo!.
La búsqueda del bandolero fue decretada por el corregidor Pedro Aurioles. Éste, para forzar la entrega del "Tempranillo", mandó detener a María, su madre. Pero en contra de toda previsión José María secuestró a la hija del funcionario. Días más tarde el mandatario pondría en libertad a María a cambio de la entrega de la joven. A la edad de 22 años "el Tempranillo" era una leyenda viva.
Sobre su aspecto físico, una orden de captura dictada contra él en febrero de 1830 decía:
"el tal Tempranillo es hombre de una estatura de cinco pies escasos, grueso y rubio. Tiene el labio superior un poco levantado y es alegre de cara".
Se casó con María Jerónima Francés, con la que tuvo su único hijo. La mujer fallecería durante el parto."El Tempranillo" tenía 26 años y la Real Audiencia de Córdoba ya ofrecía ocho mil reales "a quien lo entregue vivo o muerto". Sobre esta recompensa se cuenta anecdóticamente que José María se dirigió hasta el Gobierno Civil de Córdoba, acompañado de tres miembros de su banda. Pidió hablar a solas con el Gobernador argumentando que iba a descubrirle dónde se encontraba el buscado bandolero.
Pidió al funcionario que le mostrase si realmente disponía del dinero. El Gobernador sacó de un cajón una bolsa que contenía la prometida cantidad. Entonces José María le contesto: -"Lo tiene delante suyo. Yo soy "El Tempranillo". Acto seguido le arrebató el dinero, lo amordazó y ató al sillón, huyendo por la ventana. Al otro lado le esperaban sus compañeros con los que huyó.
En 1832 la popularidad del bandido era tan grande en Córdoba que se hablaba más de él que de la grave enfermedad que afectaba al Rey, de la que fallecería un año después.
Sobre su fama no cabe la menor duda que contribuyó en gran manera su manera de actuar. Pero también que innumerables viajeros escribieran mucho y bien de él. Bernaldo de Quirós dijo: "José María es el gran inventor de la criminología del campo andaluz, estableciendo una evolución más refinada del bandolerismo. Procuraba eludir la violencia implantando la costumbre del tributo exigido al viajero de una forma casi cortés, ofreciéndoles, un caprichoso intercambio, la salvaguarda de su fuerza y su influencia para preservarle de las asechanzas de los demás bandidos de menor envergadura que pululaban por la tierra andaluza".
Merimée, en La Revista de París, escribió sobre "El Tempranillo": "cuando detenía una diligencia hasta daba la mano gentilmente a las señoras para que bajaran, cuidando incluso de que se sentarse a la sombra, sus cumplidos no tenían par: "iAh!, señora -sustrayendo la sortija del dedo de una mujer-, una mano tan bonita, no necesita adornos. Y al mismo tiempo que desliza la sortija a lo largo del dedo, besará la mano con un ademán capaz de hacer creer, según la expresión de una señora española, que el beso tiene para él más precio que la sortija.
La sortija la toma como por distracción, pero el beso se prolongará cuanto pueda. Otro escritor francés, el barón Davillier, escribiría después de la muerte del "Tempranillo": "era el auténtico modelo de bandido cortés y caballeroso''. Incluso el popular y tristemente desaparecido cantautor andaluz Carlos Cano entonaba estas coplas:

!Qué maravilla, quinientos migueletes y no lo pillan.
Lo buscan por Lucena y está en Sevilla!
!Quién lo diría que un Rey manda en España!
!Quién lo diría, que en la sierra manda José María!

Su fama llegó incluso a oídos de la Corte. La simpatía que profesaba el pueblo al bandolero era tal que el propio Rey Fernando VII llegó a la conclusión de que no había modo de acabar por la fuerza con "el Tempranillo". Así que ese mismo año de 1832 el monarca no sólo concedió el indulto al "Tempranillo" sino que le propuso crear, en unión de quienes le habían acompañado en sus fechorías, un escuadrón de caballería al que denominó "Franco de Protección y Seguridad Pública de Andalucía". José María, cansado de vagar por la serranía con temores y recelos, acepta, convirtiéndose en comandante de este grupo.
Conocedor de caminos y senderos frecuentados por los salteadores, el escuadrón del "Tempranillo" persigue sin descanso y detiene cada vez a más delincuentes.
Un año después, el 22 de septiembre de 1833, un bandolero sin historia ni leyenda, apodado el "Barberillo", hirió de muerte a José María en un enfrentamiento en el cortijo de Buenavista, en las inmediaciones de la sierra de la Camorra, junto a la población de Alameda. Moría la leyenda "viva", pero su recuerdo nunca pudo desaparecer.
Los restos mortales de José María "El Tempranillo" descansan en la iglesia de esa última población. Una lápida colocada en el suelo recuerda al visitante que "Aquí reposan los restos mortales del Comandante José María Hinojosa Cobacho, Jefe del Escuadrón Franco y de Protección y de Seguridad de Andalucía, muerto en acto de servicio el 22 de septiembre de 1883". Alguien se encargaría de añadir "Aquí yace el Rey de Sierra Morena".

Casi cien años después la vida y leyenda de José Mª. Hinojosa Cobacho, alias "El Tempranillo", quedaba inmortalizada en la gran pantalla de la mano del director Carlos Saura en la película "Llanto por un bandido", protagonizada por el entrañable y ausente Paco Rabal.

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FRANCISCO JIMENEZ  "CURRO JIMENEZ" (El barquero de Cantillana)

2. FRANCISCO JIMENEZ "CURRO JIMENEZ" (El barquero de Cantillana)

Seguro que en más de una ocasión se han planteado si realmente existió Curro Jiménez, el protagonista de la popular serie televisiva aparecida en el año 1978, y a quien dio vida el actor Sancho Gracia. Espero no decepcionarles al descubrir que, si bien es cierto que existió un bandolero cuyo... Ver mas
Seguro que en más de una ocasión se han planteado si realmente existió Curro Jiménez, el protagonista de la popular serie televisiva aparecida en el año 1978, y a quien dio vida el actor Sancho Gracia. Espero no decepcionarles al descubrir que, si bien es cierto que existió un bandolero cuyo nombre corresponde al de “Curro Jiménez” (aunque fue popularmente conocido como “el Barquero de Cantillana”), no son ciertas todas y cada una de las anécdotas que la serie hizo suyas. La historia de un personaje elegido al azar fue escrita con lances y pasajes de la vida de distintos bandoleros. Prueba significativa de ello es que el verdadero Curro (o “Frasquito”, como es probable que también le conocieran) no puede ubicarse en la Guerra de la Independencia, y por tanto enfrentarse a los franceses, ya que no nació hasta 1820.

Su nombre completo fue el de Francisco Antonio Jiménez Ledesma y nació en el municipio de Cantinalla (Sevilla). Era el único hijo de una familia que se sustentaba de los dineros que el padre obtenía en su profesión de barquero, transportando mercancías y pasajeros en una barca que atravesaba el Guadalquivir desde Cantinalla hasta Sevilla.
Aunque Curro ayudaba a su padre en el oficio, la débil salud de éste forzó a que D. Antonio, el alcalde, pusiera a otra persona a cargo de los remos. El muchacho, un zagal de diecisiete años, se convirtió entonces en el único sostén de la familia, dedicándose a todo tipo de labores en el campo.
No pasaría mucho tiempo antes de que su padre muriera y Curro reclamara al alcalde el puesto de barquero. Pero éste ya había adjudicado la barca a otra persona. Curro prometió vengarse de tan manifiesta injusticia. Su audacia sólo sirvió para que, por temor a las posibles represalias del alcalde, todos en el pueblo le negaran un empleo cuando el joven comenzó a buscar trabajo.
Con 18 años cometió la osadía de enamorarse de María, la joven prometida de Enrique, hijo del alcalde. Esta nueva temeridad le costó una tremenda paliza, con el resultado de varios huesos rotos, a cargo del mentado Enrique y dos de sus primos. A pesar de que se abrió un proceso por la agresión, la influencia del alcalde hizo que los acusados fueran absueltos de sus cargos.
Y la venganza no se haría de esperar. Una mañana de domingo Curro se dirigió a casa del regidor donde, de mortales navajazos, acabó con las vidas de Enrique y sus primos, después huyó y se escondió en la sierra. Había nacido un bandolero.
La primera aparición de la banda de Curro Jiménez fue en Cantillana, a la muerte de la madre de Curro. El bandido, considerando al alcalde responsable del fallecimiento, prendió fuego al cortijo donde éste almacenaba la cosecha anual. El edil consiguió que los alcaldes de varios municipios de la comarca solicitaran ayuda al gobernador de Sevilla, quien organizó diversas partidas de Escopeteros para capturarle. Ninguna tuvo éxito. En pocos meses la banda del “Barquero de Cantillana” se hacía famosa. Entre sus miembros destacaban “el Mochuelo”, “el Malos Pelos”, “el Guindilla”, “el Zurdo” o “el Algarrobo”, entre otros.
Y parece ser que María, la primera pretendida de Curro, y personaje principal en el comienzo de la vida delincuencial del mismo, nunca más se cruzó en su vida. Así el corazón del bandolero quedaba libre para ser ocupado por Amparo, sobrina del alcalde de La Algaba (resulta curiosa la poderosa atracción que los bandoleros ejercieron sobre las mujeres, sobre todas las de buena posición) y uno de los más encarnizados perseguidores de Curro.
La pareja se estuvo viendo hasta que el tío de la joven se enteró. Entonces ofreció una espectacular recompensa para quien presentase al bandolero vivo o muerto. Esta situación sólo sirvió para que la mujer se marchara con Curro al cortijo de Las Cañas, guarida de la banda. Pasado un tiempo, y temiendo por la seguridad de la dama en el cortijo, ésta se ocultó en Burguillos, en casa de Dolores Muro, una parienta del padrino de Amparo.
Pero lo que “el Barquero” ni Amparo podían prever era que Dolores se enamorara del proscrito. Y pasaron los días y las visitas del hombre a su amada hasta que una noche Dolores le declaró su amor. Curro la rechazó y en venganza la resentida mujer envenenó a la joven. Si el amor por Amparo estuvo a punto de regenerar al bandolero, la muerte de ésta forzó que su agresividad se duplicara. “El Barquero de Cantillana” se convirtió entonces en uno de los criminales más sanguinarios de Andalucía.
Tras peligrosas gestiones el Barquero de Cantillana consiguió entrevistarse con Jaime de Almirola, Gobernador de Sevilla y, tras unos minutos de “convincente negociación”, consiguió que éste publicase la lista de la banda, entre cuyos nombre se encontraba el de Juan de Guzmán, alcalde de La Algaba. El edil, tras salir airoso de las acusaciones contra él vertidas tras el aireamiento de la lista, crea una nueva partida de 25 miembros para la captura del bandolero. Al frente de la misma pone a “Matasiete”, un temido matón a sueldo.
Pero la confianza en su número, y en el supuesto factor “sorpresa” para la captura, les hizo olvidar el entramado de espías de que disponía “el Barquero”. Los hombres de Curro Jiménez tendieron una emboscada a sus perseguidores, propiciando el mayor crimen de la banda al asesinar a la totalidad de la partida. Tras ello no pasaría mucho tiempo antes de que el alcalde de La Algaba terminara sus días colgado de la rama de un olivo.
La mañana del día 1 de noviembre de 1849, y tras más de tres meses de ocultación en la Sierra de Cazalla, “Curro” decide hacer una visita a la venta de su compadre Juan Galindo. Allí, un buhonero atraído por la fuerte recompensa que daban por Curro, delató su presencia a la Guardia Civil. Poco después numerosos agentes rodeaban el cortijo esperando la salida del bandolero. Al romper el día y a lomos de “Pantalones”, el caballo alazán que tantas veces le había salvado la vida, el bandolero salía de la venta.
En esta ocasión el galope de su montura no fue lo suficientemente veloz. El animal sería el primero en caer al suelo mortalmente herido. Parapetado detrás de un árbol, y tras una brava resistencia en la que provocó algunas de las primeras bajas en el recién creado Cuerpo de la Benemérita, Francisco Antonio Jiménez Ledesma, alias “el Barquero de Cantillana” y popularmente conocido como “Curro Jiménez”, moría abatido a tiros.
Fallecía a la temprana edad de 29 años y de la manera que el novelista Fernández y González apostilló en su obra: “Murió en carácter, como deben morir los valientes: vestido, calzado y sin sacramentos”.

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JUAN CABALLERO  "EL LERO"

3. JUAN CABALLERO "EL LERO"

Nació el 23 de agosto de 1804 en Estepa. (Sevilla) Se comenta que el apodo de “Lero” le viene de la infancia. Siendo un bebé su padre le preguntaba con frecuencia ¿cómo te llamas?, y añadía posteriormente: ¡caballero!. La repetición de esta palabra debió motivar que cuando el pequeño empezó a... Ver mas
Nació el 23 de agosto de 1804 en Estepa. (Sevilla) Se comenta que el apodo de “Lero” le viene de la infancia. Siendo un bebé su padre le preguntaba con frecuencia ¿cómo te llamas?, y añadía posteriormente: ¡caballero!. La repetición de esta palabra debió motivar que cuando el pequeño empezó a balbucear sus primeros vocablos, si alguien le preguntaba ¿cómo te llamas?, él repetía, con esa peculiar y característica “lengua de trapo”: ¡lero!.
Su adolescencia transcurrió dedicado a las labores del campo. Se casó con una joven llamada María Fernández el verano de 1827. En ese momento no debía imaginar que tan sólo un año más tarde se pondría al frente de una partida de bandoleros. Por cierto... jamás se supo cual fue el verdadero motivo que le impulsó a echarse al monte.
El caso es que, a pesar de ser un bandolero temido y respetado, sus fechorías habitualmente hacían honor a su apellido. Como ejemplo les expondré un par de las innumerables anécdotas en las que estuvo involucrado.
Durante una persecución a la que se vio sometido por parte de un pelotón de soldados, el cadete que estaba al mando montaba un caballo tan magnífico como el del bandolero. Al tiempo de comenzar la carrera sólo el perseguido y el Mando militar se encontraban en ella. Al cruzar un río “el Lero”, conocedor de la zona, supo dar el impulso necesario al corcel que montaba para rebasar el obstáculo. No ocurrió así con el cadete, cuya montura cayó arrastrándole al suelo y golpeándose en la cabeza. Juan Caballero, lejos de desentenderse y huir de su perseguidor, se aproximó y recogió al soldado que estaba inconsciente y malherido. Lo trasladó a una venta cercana para que fuera atendido. Cuando el soldado recobró el conocimiento el bandolero, sonriente, le dijo: - “No lo maté a osté, señor cadete, porque es osté un valiente. Aquí estará bien atendío”. Acto seguido se marchó del lugar.
También se comenta que durante una cena, que estaba celebrando toda la partida en una venta, irrumpió un anciano haraposo. Uno de los bandoleros, animado por el buen vino, reprochó al abuelo la perturbación de la comida. El hombre dijo que sólo quería un poco de aceite para el candil, para poder alumbrar el cadáver de su hija que acababa de morir. “El Lero” ordenó al ventero que le diera al viejo todo lo que necesitara. Después añadió: - “Tú, buen viejo, ve pa tu casa. Después iremos nosotros a darte compañía”. El bandolero hizo honor a su palabra y después de cenar él y toda su cuadrilla acudieron a casa del anciano para acompañarle en el velatorio.
Las correrías y atracos de la partida de “el Lero” fueron incesantes. Y a éstas se unieron las de otras partidas de bandoleros que asolaban la zona sur de Andalucía. Hubo un momento en el que la presión de los bandoleros en la política local de aquella zona fue tan importante que comenzó a preocupar seriamente a la monarquía, en ese momento representada por Fernando VII.
El Rey comisionó al General Manso para parlamentar y pactar una solución viable con los capitanes de determinadas partidas de bandoleros. La primera llamada a negociar fue la de “el Lero”. Al líder se le planteó el perdón individual a cambio de entregar al resto de su grupo.
El bandolero no titubeó un solo momento en su respuesta: - “Zeré un bandoero, pero no un traídó”, aclarando que si querían negociar el perdón éste debía ampliarse al resto de su partida.
Tras comunicar las condiciones del bandolero al Monarca éste indicó al General un nuevo ofrecimiento. Juan Caballero y todos sus hombres serían indultados si facilitaban la captura de otras dos partidas, concretamente la de José María “el Tempranillo” y la de José Luis Germán “el Venitas”. La respuesta de “el Lero” fue clara y contundente: - “¡o tos o nenguno!”.
Seguramente el Monarca y el General debían desconocer que Juan Caballero era el padrino de del hijo del “Tempranillo”.
El General Manso regresó a Madrid y transmitió la respuesta al Rey. El mes de agosto de 1832 Fernando VII no sólo firmaba una Real Orden por la que se concedía el indulto a las tres cuadrillas de bandoleros citadas si no que, a cambio del compromiso de vivir pacíficamente, todos los indultados podrían conservar legalmente los bienes obtenidos en sus fechorías. Fue una gran victoria para Juan Caballero, que en ese momento contaba con 29 años.
El día 1 de abril de 1875, con casi 71 años de edad, un flemón difuso consiguió lo que no hicieran las balas de los Migueletes ni las navajas de sus oponentes. Esta enfermedad acabó con la vida de quien entre sus convecinos fuera considerado como un héroe.

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DIEGO CORRIENTES MATEO "DIEGO CORRIENTES"

4. DIEGO CORRIENTES MATEO "DIEGO CORRIENTES"

Diego Corrientes Mateos fue el primero y posiblemente el más expresivo de todos los bandoleros andaluces. Nacido en Utrera (Sevilla) el día 20 de agosto de 1757, comenzó sus andanzas allá por el año 1778, centrando su actividad en las provincias de Sevilla y Badajoz. Se dedicó preferentemente al... Ver mas
Diego Corrientes Mateos fue el primero y posiblemente el más expresivo de todos los bandoleros andaluces. Nacido en Utrera (Sevilla) el día 20 de agosto de 1757, comenzó sus andanzas allá por el año 1778, centrando su actividad en las provincias de Sevilla y Badajoz. Se dedicó preferentemente al robo de caballos y yeguas para, más tarde, venderlos en Portugal.
Se dice que ideó un particular sistema de sustracción, trasladando y cambiando los caballos de un cortijo a otro. De esta manera aceleraba la huída y agotaba las monturas de sus perseguidores, ya que evitaba el tiempo obligado de descanso de los animales. Lógicamente los sementales que finalmente se apropiaba eran los de la última finca. Los equinos sustraídos eran trasladados a Portugal, a una dehesa que poseía. Allí esperaban hasta encontrar comprador.
La clave de su éxito se mantuvo, básicamente, en la habilidad para burlar a sus perseguidores. Decía a los más humildes que robaba a los ricos para después dar a ellos lo robado.
De esta manera se ganaba su simpatía y así garantizaba el silencio y complicidad para no ser descubierto.
Luis de Coloma, en su obra “Recuerdos de Fernán Caballero”, describe a Diego Corrientes como “un hombre de hermosas facciones y cuerpo robusto; dotado de esa elegante flexibilidad que tan airosos hacen a los hombres andaluces”.
Con respecto a su vestimenta se reconoce que lucía impecable “uniformidad” de bandolero, ataviado con todos los elementos que caracterizan tan ilícita ocupación y como arma gustaba utilizar de un trabuco corto de ancha boca, conocido como “naranjero”.
Debido a la popularidad que Diego iba alcanzando entre la población, el Gobernador de Sevilla, Don Francisco de Bruma y Ahumada, pone en el 1780 todos los medios disponibles para la captura del bandolero. Aunque tan sólo se verían en un par de ocasiones.
Sobre esta descrita animadversión se dice que tuvo su origen en el primer encuentro entre Diego Corrientes y Francisco de Bruna, cuando el primero atracó el carruaje en el que viajaba el funcionario en “La Torre”, cerca de Utrera. Probablemente fue la serenidad que caracterizó al bandido durante toda la situación o quizá la osadía apreciada y la humillación sentida por el Gobernador cuando Diego, colocando su bota en la ventanilla del carruaje, le obligó a atarle la cordonera. Sea como fuere esta circunstancia desató su ira y sed de venganza, ya que la segunda y última vez que se vieran sería en la cárcel de Sevilla, detenido Diego, y a pocos días de su juicio y ejecución.
Y no pasó mucho tiempo antes de que su partida de bandoleros fuera apresada y ejecutados sus miembros en Sevilla, obligando a Diego a huir a Portugal. Y hasta allí, le persigue el humillado Gobernador, que utilizando toda su influencia dispuso una formación de 20 soldados vestidos de paisano pertenecientes a la “Compañía de Escopeteros de Sevilla”, al mando del teniente D. José de Puértolas.
Y allí, sin la complicidad y la simpatía de los lugareños que hasta entonces le habían protegido y apoyado en nuestro país, el “bandolero generoso” no tardaría mucho en ser localizado en las proximidades de “Pozo del Caño”, en Olivenza, y tras una brava resistencia, y sin munición, Diego es apresado. Fuertemente custodiado es trasladado a la cárcel de Badajoz para, después ingresar en la de Sevilla, donde fue juzgado el día 25 de marzo de 1781.
Celebrado el juicio en la ciudad del Guadalquivir Diego Corrientes fue condenado por sus delitos según dictaba la sentencia,a “ser arrastrado hasta el patíbulo, ahorcado y descuartizado,dejando sus despojos por los caminos”.
El 30 de marzo de 1781 se cumplió la sentencia. La ejecución se llevó a cabo en la Plaza de San Francisco de Sevilla. Posteriormente su cuerpo se trasladó a la Mesa Real, cerca del Puerto de Carmona. Esta “mesa” consistía en una construcción plana donde los reos eran degollados y que no fue destruida hasta 1932.
Tal como señalaba la sentencia judicial, sus restos mortales (brazos y piernas) fueron colgados en ganchos y expuestos a modo de escarmiento en los caminos de mayor tránsito de la provincia de Sevilla. Su cabeza fue exhibida en una jaula en el mismo lugar donde obligó a Francisco de Bruna a abrocharle la bota. El tronco fue enterrado en la parroquia de San Roque el mismo día de su ajusticiamiento.

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FRANCISCO RIOS  " EL PERNALES"

5. FRANCISCO RIOS " EL PERNALES"

El mote de "Pernales" parece que proviene de "pedernales" por la dureza de su carácter."El Pernales" nació el 23 de julio de 1879 en Estepa (Sevilla), sobrino del "Soniche" otro bandolero andaluz. No tuvo ninguna instrucción, cuidaba de las cabras junto con su padre, junto a él cometió varios... Ver mas
El mote de "Pernales" parece que proviene de "pedernales" por la dureza de su carácter."El Pernales" nació el 23 de julio de 1879 en Estepa (Sevilla), sobrino del "Soniche" otro bandolero andaluz.
No tuvo ninguna instrucción, cuidaba de las cabras junto con su padre, junto a él cometió varios robos.Con solo diez años un médico le dio un poco de instrucción y le buscó un trabajo en unas cuadras, de ahí aprendería su gran destreza en la monta que lo haría famoso junto a su caballo "Relámpago".
En uno de los robos, la guardia civil sorprendió a su padre y un sargento de la guardia civil, llamado Padilla, de un culatazo mató al padre. A raiz de ésto "Pernales" se unió a la partida de su tío el "Soniche", él medía 1.49 y tenía fama de cobarde en el pueblo, quizás por eso demostraba una extrema crueldad en sus acciones.El tras cada hurto volvía a su pueblo. En 1901 se casó con María de las Nieves Caballero, tuvieron dos hijas a las que maltrataba constantemente. Incluso una vez porque sus hijas lloraban mucho les pego con un tizón. Su mujer pese a lo difícil que era en la época lo abandonó llevándose sus hijas con ella.
Organizó su propia partida, con tres compañeros: "El Pepino", el Canuto, y el Niño de la Gloria, luego se le unieron "El Reverte" y el "Niño del Arahal que sólo estuvo unos meses. Todos eran andaluces.
Asaltaban cortijos y otros robos, con gran violencia, una vez entraron en un cortijo, robando al dueño y violando a su mujer. Tuvieron varios encuentros con la Guardia Civil pero siempre conseguían escapar. En una ocasión él y dos compañeros entre ellos su tío "El Soniche" entraron en una taberna, el tabernero que presumía de su valentía les dio arroz con arsénico y azufre, muriendo dos compañeros,entre ellos su tío "El Soniche", Pernales que no comió apenas porque tenía una cita con una ramera y consiguió salvarse, tras dos meses de recuperación, regresó y acuchilló con sadismo al tabernero, dándole varios cortes y esperando a que se desengrase, según el testimonio de un pastor.
La leyenda también cuenta que siempre salía victorioso de sus enfrentamientos con la Guardia Civil, cosa que no es cierta porque solamente tuvo un encuentro directo y fue el de su muerte. Lo que si es verdad es que su caballo "Relámpago" era espectacular y su lugarteniente "El Reverte" era un gran jinete muy valiente conocedor de todas las sierras. Él se quedaba como reclamo para distraer a las partidas de civiles mientras escapaba el resto del grupo.
Su fama se extendió, llegando hasta Madrid, donde su captura fue una prioridad para el Ministro de Instrucción, teniendo hasta dos mil guardias civiles tras sus pasos. Intentó huir a América con una amante "La Concha" con la que tenía una hija que le esperaba en Valencia para la huída, pero no lo consiguió, el 31 de agosto de 1907 en las lomas de Villaverde de Guadalimar en la Sierra de Alcaraz el guarda Gregorio Henares lo vió, y dio aviso al alguacil del pueblo que mandó a una partida de guardias civiles.
Fue sorprendido por el teniente Haro que mandaba la partida mientras comía con "El niño del Arahal" que le acompañaba a Valencia, y fueron abatidos a tiros.
Se cuenta que llegaron cinco guardias civiles más el alguacil y el guarda forestal que los había delatado, aunque la leyenda dice que se entabló una lucha entre ambos. La autopsia parece indicarnos que la primera versión es la verdadera, pues los tiros vienen de arriba a abajo es decir que estaban sentados. Según el certificado de defunción "El Pernales" murió de dos disparos en la cadera que atravesaban la arteria femoral, con fractura de la cabeza del fémur, mientras que el "Niño del Arahal" solo tenía un disparo en el corazón. Fueron expuestos en la plaza de Villaverde en la puerta del Ayuntamiento mientras que llegaba la orden de juez de Alcaraz para su traslado.

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JUAN JOSE MINGOLLA  "PASOS LARGOS"

6. JUAN JOSE MINGOLLA "PASOS LARGOS"

En 1873 nace en El Burgo (Málaga) Juan José Mingolla Gallardo, más conocido como “Pasos Largos”. Era un hombre alto y flaco y muy aficionado a la caza, a la que se dedicó furtivamente en un comienzo al par que, de forma ocasional, robaba algunos cortijos. Un día fue denunciado a la Guardia... Ver mas
En 1873 nace en El Burgo (Málaga) Juan José Mingolla Gallardo, más conocido como “Pasos Largos”. Era un hombre alto y flaco y muy aficionado a la caza, a la que se dedicó furtivamente en un comienzo al par que, de forma ocasional, robaba algunos cortijos.
Un día fue denunciado a la Guardia Civil por un cortijero y la Benemérita lo detuvo. La paliza que hubieron de propinarle no hubo de ser pequeña con miras a un escarmiento seguro, pero “Pasos Largos”, lejos de cambiar de vida, juró vengarse en su delator. Y así lo hizo: poco después, el hombre que lo había denunciado y su hijo caían muertos víctimas de dos certeros escopetazos. Fue entonces cuando creció su fama y se echó a la sierra a seguir con sus robos hasta que, tras el secuestro de un ricachón, sale herido y no le queda más remedio que entregarse.
Es juzgado y condenado a cadena perpetua, pero luego, en 1932, fue puesto en libertad por su buena conducta en la cárcel. Empieza a trabajar como guarda en la finca del hombre que años atrás había secuestrado, pero Juan José echa de menos su anterior vida y vuelve a lo suyo: la caza furtiva y el robo.
En una de las huidas de las autoridades, se refugia en la cueva de ‘El Parmito’, Sierra Blanquilla, pero es delatado y en el enfrentamiento que tuvo con la Guardia Civil, recibe dos balazos y cae herido de muerte. Era el día 18 de marzo de 1934.

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JOSE ULLOA  "TRAGABUCHES"

7. JOSE ULLOA "TRAGABUCHES"

“Tragabuches” nació en 1780 en Arcos de la Frontera, hacia 1800 fue banderillero en la cuadrilla de los Romero llegó a tomar la alternativa en la Plaza de toros de Salamanca en 1802. Se retiró pronto sin embargo del toreo. Vivía en Ronda con una bailarina llamada María “La Nena” que le... Ver mas
“Tragabuches” nació en 1780 en Arcos de la Frontera, hacia 1800 fue banderillero en la cuadrilla de los Romero llegó a tomar la alternativa en la Plaza de toros de Salamanca en 1802. Se retiró pronto sin embargo del toreo.
Vivía en Ronda con una bailarina llamada María “La Nena” que le ayudaba en la tarea del contrabando, se convirtió en hombre fuera de la ley a raíz de un altercado que relatan así: Partía invitado por su antiguo compañero de cuadrilla , Panchón, a torear a Málaga un día de 1814 por el camino su yegua tropieza y derriba a Tragabuches dislocándose un brazo y por consiguiente sin poder torear; pensó como gitano, que se trataba de una señal para no volver a torear, así que decidió regresar con su amada y dedicarse al bandolerismo.
Cual fue su sorpresa que al llegar a su casa de Ronda se encontró a María con su amante el sacristán de la Iglesia. llamado Pepe el Listillo, fue tal la ira que degolló al sacristán dentro de la tinaja donde estaba escondido y a María la tiró por el balcón.
Tras dar muerte al amante y la infiel esposa, no halló otra solución para su destruida vida que alistarse en la cuadrilla de bandoleros de Los Siete Niños de Écija, que dirigía en aquella época Juan Palomo.
En ella permaneceria hasta 1817, año en el que todos los miembros de la cuadrilla, excepto Tragabuches cuyo rastro se pierde desde entonces, fueron capturados y ejecutados.

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LUIS MUÑOZ   "EL BIZCO DEL BORGE"

8. LUIS MUÑOZ "EL BIZCO DEL BORGE"

Luis Muñoz Garcia, mas conocido con el apodo de " El Bizco del Borge" Nace el 2 de Septiembre de 1837 en el Borge, alde de Torrox (Malaga) Sus padres de origen humilde se llamaban Luis y Ana, era hijo único y tenia unas cualidades físicas, que le hacían parecer mas fuerte y robusto, naci... Ver mas
Luis Muñoz Garcia, mas conocido con el apodo de " El Bizco del Borge" Nace el 2 de Septiembre de 1837 en el Borge, alde de Torrox (Malaga)
Sus padres de origen humilde se llamaban Luis y Ana, era hijo único y tenia unas cualidades físicas, que le hacían parecer mas fuerte y robusto, nació bizco, de ahí, su apodo aunque tenia una puntería excelente. Se caso con Josefa Fernandez Abril, su primer amor.
Formo su primera partida con otros dos bandoleros de la zona, como Manuel Melgares de Torrox y Francisco Antonio, de Velez Malaga. A este trío se les unió años después, Pepe el Portugués, Manuel Vertedor y Antonio Duplas. Sus correrías por Andalucía fueron terribles, siendo uno de los grupos que causaron mas bajas a la Guardia Civil.
Muere el 21 de Mayo de 1889, con 52 años en "el Cortijo Grande de Lucena " en Córdoba.
fue envenenado y rematado a disparos por la Guardia Civil.
Su fama después de muerto le precedió hasta nuestros días, en su casa de nacimiento se ha
creado un museo, que es visitado por numerosos turistas

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