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HÉRCULES: SUS DOCE TRABAJOS.

HÉRCULES: SUS DOCE TRABAJOS.

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  • Publicada el 15.04.2010 a las 01:51h.
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HÉRCULES (Heracles en su equivalente griego) es hijo de Zeus (Júpiter en su equivalente griego) y de la mortal Alcmena, lo que le convertía en un semidiós.

Odiado desde su nacimiento por Hera, la legítima esposa de Zeus, fue sometido a numerosas pruebas desde su infancia. Al llegar a la edad adulta se casó con Mégara, hija del rey tebano Creonte quien se la había dado como esposa por librarle de la tiranía del rey Minio de Orcómeno.

Hércules tuvo varios hijos con Mégara pero, inducido por Hera (Juno es su equivalente griega), quien le causa un ataque de locura, asesina a sus hijos y a dos de sus sobrinos. Con la ayuda de Antiquireo, recobra la cordura y cuando se da cuenta del crimen que ha cometido, peregrina hasta el Oráculo de Delfos para solicitar un consejo sobre cómo expiar su crimen. El oráculo (inducido por Hera) le ordena ponerse durante diez años a las órdenes del rey de la Argólida Euristeo (que había llegado al trono en lugar de Hércules gracias a la intervención de Hera) y cumplir cualquier tarea que éste le encomiende. Euristeo le ordena cumplir diez tareas que se convertirán en doce ya que el rey no da validez a dos de ellas.



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Capturar a Can Cerbero

1. Capturar a Can Cerbero

La última de las tareas de Hércules es la captura del can Cerbero, un temible perro de tres cabezas, con una cola que era una serpiente e innumerables cabezas de serpiente en su lomo que guardaba las puertas del Hades y cuya misión era que ningún muerto pudiera salir del infierno ni ningún vivo... Ver mas
La última de las tareas de Hércules es la captura del can Cerbero, un temible perro de tres cabezas, con una cola que era una serpiente e innumerables cabezas de serpiente en su lomo que guardaba las puertas del Hades y cuya misión era que ningún muerto pudiera salir del infierno ni ningún vivo pudiese penetrar en él. Cerbero era hijo de la ninfa Equidna y de Tifón, lo que le convertía en hermano de Esfinge, la hidra de Lerna o del león de Nemea.

El principal problema para Hércules no era la captura de Cerbero sino asegurarse que una vez llegase al Hades podía volver a salir de él. Para ello, Hércules viaja hasta la ciudad de Eleusis y aprende los misterios eleusinos; es decir, aquellos secretos por los que Perséfone podía regresar del inframundo durante dos terceras partes del año.

Tras aprender estos misterios, Hércules se dirige a Tenaron en el Peloponeso donde se encontraba la entrada a los infiernos. Una vez allí, y gracias a la ayuda de Hermes, Cartonte accede a ayudar a Hércules en el cruce del río Aqueronte. Una vez en el Hades, Hércules libera a Teseo pero no puede liberar a Piritoo (encadenado por haber intentado raptar a Perséfone).

Acerca de cómo Hércules captura a Cerbero existen discrepancias.

En algunas versiones de la leyenda, Hércules simplemente le pide a Hades (Dios del inframundo) que le regale a Cerbero; en otras versiones, Hércules lucha con Hades; en otras, con quién lucha Hércules es con Cerbero y, por fin en otras, las más románticas, Hércules se acerca a Cerbero y le trata con cariño tras lo que Cerbero decide seguir a Hércules. Cerbero aparece en otros mitos clásicos como el de Orfeo y Eurídice. En ese caso, Orfeo logra dormir a Cerbero con música. También aparece en la Eneida en la que Eneas le adormece con una droga enmascarada en aguamiel.

Tras presentarlo ante Euristeo lo devolvió a Hades.

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La Hidra de Lerna

2. La Hidra de Lerna

El segundo trabajo ordenado por Euristeo fue la destrucción de la hidra de Lerna, enorme serpiente multicéfala hija de Tifón y Equidna. Este monstruo había sido criado por la propia Hera para enfrentarlo a Hércules; sus cabezas se reproducían al ser cortadas, y exhalaban un vaho capaz de matar a... Ver mas
El segundo trabajo ordenado por Euristeo fue la destrucción de la hidra de Lerna, enorme serpiente multicéfala hija de Tifón y Equidna. Este monstruo había sido criado por la propia Hera para enfrentarlo a Hércules; sus cabezas se reproducían al ser cortadas, y exhalaban un vaho capaz de matar a todo el que se hallara cerca.

Hércules, conteniendo la respiración, comenzó a luchar contra la hidra aplastando sus cabezas con una maza, pero enseguida brotaban otras nuevas. Hera envió un enorme cangrejo para que ayudase a la hidra, pero Hércules lo aplastó con el pie. Yolao acudió en ayuda de Hércules, y mientras éste cortaba las cabezas con una espada Yolao quemaba las heridas con una antorcha para evitar que se reprodujesen. Tras dar muerte a la hidra y desentrañarla, mojó sus flechas en la hiel del monstruo, a partir de entonces la más pequeña herida que estas flechas causasen sería letal.

En premio a los servicios prestados por el cangrejo, Hera colocó su imagen entre los doce signos del Zodíaco (la constelación de Cáncer).

Euristeo no consideró este trabajo como debidamente ejecutado, ya que Yolao había ayudado a Hércules.

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El León de Nemea

3. El León de Nemea

El primer trabajo que Euristeo impuso a Hércules fue dar muerte al león de Nemea, hijo de los monstruos Ortro y Equidna, fiera temible cuya piel era invulnerable a toda clase de armas. Hércules intentó matarlo con una maza pero sólo logró asustarlo, el león se introdujo en su cueva y Hércules lo... Ver mas
El primer trabajo que Euristeo impuso a Hércules fue dar muerte al león de Nemea, hijo de los monstruos Ortro y Equidna, fiera temible cuya piel era invulnerable a toda clase de armas. Hércules intentó matarlo con una maza pero sólo logró asustarlo, el león se introdujo en su cueva y Hércules lo siguió y luchó con la fiera cuerpo a cuerpo, estrangulándola. Presentó el cadáver del animal a Euristeo, quien, asombrado y aterrorizado, le prohibió que volviera a entrar jamás en la ciudad; en adelante debía exhibir los frutos de sus trabajos ante las puertas de Micenas. Euristeo ordenó a sus herreros que le fabricasen una jarra de bronce que escondió bajo tierra. En adelante, siempre que se anunciaba la llegada de Hércules, se refugiaba en ella y enviaba sus órdenes por medio de un heraldo.

Utilizando las garras del león, Hércules lo despellejó y llevó a partir de entonces su piel invulnerable como armadura, y su cabeza como casco. El león de Nemea, tras su muerte, se convirtió en la constelación Leo.

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El Toro de Creta

4. El Toro de Creta

Su séptima tarea consistió en capturar un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices y que causaba estragos en Creta. Este toro es el que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió sacrificar al dios lo que saliera del mar; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo... Ver mas
Su séptima tarea consistió en capturar un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices y que causaba estragos en Creta.

Este toro es el que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió sacrificar al dios lo que saliera del mar; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños y el dios, enfurecido, hizo que la reina Pasifae se enamorara del animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro.

Así pues Hércules se presentó a Minos que le autorizó para capturar al toro si podía. Hércules consiguió subir a lomos del animal y lo condujo, a través del mar Egeo, hasta Micenas. Euristeo, al ver al hermoso animal lo quiso ofrecer a Hera, pero la diosa lo rechazó al ver la ferocidad del toro por lo que Euristeo lo dejó libre.

El toro causó estragos allá por donde pasó hasta que finalmente el héroe ateniense Teseo consiguió matarlo en la llanura de Maratón.

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Las Aves del Lago Estinfalo

5. Las Aves del Lago Estinfalo

Hércules recibió de Euristeo la orden de expulsar del lago Estínfalo a ciertos pájaros comedores de hombres y ganado que tenían picos, alas y garras de bronce y cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Hércules no podía ahuyentar a las aves con sus flechas, pues eran demasiado... Ver mas
Hércules recibió de Euristeo la orden de expulsar del lago Estínfalo a ciertos pájaros comedores de hombres y ganado que tenían picos, alas y garras de bronce y cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos.

Hércules no podía ahuyentar a las aves con sus flechas, pues eran demasiado numerosas. Atenea le entregó un par de címbalos de bronce, que Heracles agitó con fuerza produciendo tal estruendo que las aves, enloquecidas de terror, alzaron el vuelo. Muchas de ellas fueron derribadas por las flechas de Hércules, y las restantes huyeron hacia la isla de Ares en el Mar Negro, donde fueron encontradas años después por los Argonautas.

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Las Manzanas de Oro de las Hespérides

6. Las Manzanas de Oro de las Hespérides

Euristeo le mandó traer a Hércules tres manzanas de oro del jardín de las Hespérides. El jardín era cuidado por las ninfas Hespérides y tenía como guardián un dragón que Hera, dueña del jardín, había puesto para tal fin. Hércules viajó por muchos lugares buscando el jardín, ya que nadie sabía... Ver mas
Euristeo le mandó traer a Hércules tres manzanas de oro del jardín de las Hespérides. El jardín era cuidado por las ninfas Hespérides y tenía como guardián un dragón que Hera, dueña del jardín, había puesto para tal fin.

Hércules viajó por muchos lugares buscando el jardín, ya que nadie sabía dónde estaba, hasta que unas ninfas le dijeron que el dios Nereo sabía dónde se encontraba. Hércules atrapó a Nereo que al no conseguir liberarse del héroe, le reveló el camino.
En el viaje, encontró a Prometeo que, cumpliendo el castigo de Zeus por robar el fuego sagrado, estaba atado a una montaña. Hércules vio la gigantesca águila que devoraba las entrañas de Prometeo cada día y le disparó una de sus flechas espantándola, tras lo cual liberó al titán. Prometeo en agradecimiento, le dijo que buscara a Atlas y le convenciera para que fuera él a por las manzanas ya que las Hespérides eran sus hijas.

Así lo hizo Hércules y se dirigió a África en busca de Atlas. Cuando lo encontró, no le costó mucho convencerle y mientras Hércules sostenía el peso del mundo en lugar del titán, Atlas fue al jardín donde consiguió las manzanas. Pero cuando Atlas regresó, no estaba dispuesto a seguir soportando tal peso sobre sus hombres y así se lo dijo a Hércules que fingió alegrarse por su nueva tarea; sin embargo, pidió al titán que sostuviera el mundo unos momentos mientras él preparaba unas correas que le librarían un poco de la presión que tan descomunal peso provocaba. Atlas accedió y sostuvo de nuevo el mundo sobre sus hombros, engañado con su propio ardid, y Hércules se despidió y se marchó con las manzanas.

Tras vivir una serie de aventuras en Libia y Egipto Hércules regresó a Micenas donde entregó las manzanas a Euristeo, quien las devolvió a Hera.

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El Jabalí del Erimanto

7. El Jabalí del Erimanto

El jabalí de Erimanto era una criatura que causaba estragos en todo el contorno y que vivía en Erimanto, un monte de la Arcadia y la Élide, y nombre también de un afluente del Alfeo. Cazar a esta enorme criatura fue el trabajo que Euristeo mandó realizar a Hércules. En el camino hacia Erimanto... Ver mas
El jabalí de Erimanto era una criatura que causaba estragos en todo el contorno y que vivía en Erimanto, un monte de la Arcadia y la Élide, y nombre también de un afluente del Alfeo. Cazar a esta enorme criatura fue el trabajo que Euristeo mandó realizar a Hércules.
En el camino hacia Erimanto, Hércules hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien en memoria de tiempos lejanos compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos se enfurecieron de tal manera que atacaron a Hércules, quien primero los rechazó y luego con sus flechas envenenadas con el veneno de la Hidra, mató a varios de ellos mientras los demás se retiraban. Mientras Hércules enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas de Hércules y la examinó asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables, pero con tan mala suerte que la flecha se le cayó hiriéndolo en un pie y matándolo. Hércules lo enterró al pie de la montaña que tomó su nombre. Retomando el trabajo que tenía que finalizar, Hércules encontró al jabalí y persiguiéndole durante varias horas, lo fue acorralando a una zona cubierta de nieve donde saltó sobre su lomo atándolo con cadenas después, llevándoselo a Micenas sobre sus hombros.
Los colmillos del jabalí de Erimanto se conservaron en el templo de Apolo en Cumas.

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Las Yeguas de Diomedes

8. Las Yeguas de Diomedes

Su octava tarea consistía en llevarle a Euristeo las yeguas de Diomedes, un jefe tracio que las crió dándoles carne humana. Esta vez Euristeo permitió a Hércules llevar voluntarios con él. En el viaje hacia Tracia hicieron un alto en el palacio del rey Admito. Hércules rescató a Alcestes, esposa... Ver mas
Su octava tarea consistía en llevarle a Euristeo las yeguas de Diomedes, un jefe tracio que las crió dándoles carne humana. Esta vez Euristeo permitió a Hércules llevar voluntarios con él. En el viaje hacia Tracia hicieron un alto en el palacio del rey Admito. Hércules rescató a Alcestes, esposa del rey, del Hades ya que ella había dado su vida por la de su esposo.

Tras el rescate de Alcestes, prosiguieron su camino a Tracia, donde robaron las yeguas. Al percatarse Diomedes del hurto, reunió un grupo de soldados y fueron tras los griegos. Ambos bandos se enfrentaron y fueron muchos los tracios que murieron, entre ellos Diomedes, pero al finalizar la lucha, Hércules vio con pesar que las yeguas salvajes habían devorado a Abdero que se había quedado a su cuidado durante la lucha. Hércules, enfurecido, arrojó el cuerpo de Diomedes a las yeguas que tras devorarlo se volvieron mansas, y enterró los restos de su amigo en un bello sepulcro junto al que fundó la ciudad de Abdera.

Consiguió llevar al fin las yeguas a Euristeo que las suelta; algunas de ellas se dirigieron al Olimpo, donde fueron devoradas por las fieras que vivían allí. El resto tuvo descendencia entre la que algunos aseguraban que se encontraba Bucéfalo, el caballo que sólo Alejandro Magno consiguió domar.

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La Cierva de Cerinia

9. La Cierva de Cerinia

En su tercer trabajo, Hércules tenía que capturar a la cierva de Cerinia y llevarla viva a Micenas. La cierva de Cerinia, tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro, estaba consagrada a Artemisa ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su... Ver mas
En su tercer trabajo, Hércules tenía que capturar a la cierva de Cerinia y llevarla viva a Micenas. La cierva de Cerinia, tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro, estaba consagrada a Artemisa ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y había sido la única que había logrado escapar.

Hércules persiguió a la cierva día y noche sin descanso hasta el pais de los Hiperbóreos, entonces, aprovechando un momento en que el animal se detuvo a beber, Hércules inmovilizó sus patas delanteras utilizando una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso sin derramar sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas.

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Los Establos del Rey Augias

10. Los Establos del Rey Augias

Augias, rey de Elide, era el hombre que más ganado poseía en el mundo, los dioses habían hecho a sus rebaños inmunes a todas las enfermedades, y eran increíblemente fértiles. Pero Augias no había limpiado jamás sus establos, que esparcían un hedor insoportable por todo el Peloponeso. Además la... Ver mas
Augias, rey de Elide, era el hombre que más ganado poseía en el mundo, los dioses habían hecho a sus rebaños inmunes a todas las enfermedades, y eran increíblemente fértiles. Pero Augias no había limpiado jamás sus establos, que esparcían un hedor insoportable por todo el Peloponeso. Además la capa de estiércol sobre la tierra de los valles era tan gruesa que ya no podían labrarse para sembrar grano.

Euristeo ordenó a Hércules limpiar aquello en un solo día, sonriendo al imaginar al héroe cargando el estiércol en cestos y llevándoselo sobre sus hombros. Heracles, sin mencionar el mandato de Euristeo, convino con Augias en que, si lograba limpiar todo aquello en un solo día, obtendría a cambio la décima parte de los rebaños.

Hércules derribó dos de las cuatro paredes de cada establo, tras lo cual desvió de sus cursos los ríos Alfeo y Peneo, consiguiendo que las aguas se llevasen todo el estiércol de los establos, así como el que cubría los valles. Pero Augias, al enterarse de que Euristeo ya había ordenado a Hércules limpiar sus establos, se negó a pagar lo acordado. Hércules pidió que el caso se sometiera a arbitraje, el hijo de Augias declaró ante los jueces que su padre había hecho un trato con Hércules, por lo cual Augias, lleno de cólera, desterró de Elide a su hijo y a Hércules, afirmando que los dioses de los ríos, y no él, habían realizado el trabajo. Euristeo, por su parte, no consideró el trabajo como uno de los diez, ya que Hércules había sido contratado por Augias.

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El Cinturón de la Reina Hipólita

11. El Cinturón de la Reina Hipólita

Euristeo quería hacer un regalo a su hija y encomendó a Hércules que le llevara el cinturón de oro que Ares, dios de la guerra, había regalado a la reina amazona Hipólita. Embarcó hacia el país de las amazonas junto a algunos compañeros y una vez en su destino, la reina Hipólita, enterada de los... Ver mas
Euristeo quería hacer un regalo a su hija y encomendó a Hércules que le llevara el cinturón de oro que Ares, dios de la guerra, había regalado a la reina amazona Hipólita. Embarcó hacia el país de las amazonas junto a algunos compañeros y una vez en su destino, la reina Hipólita, enterada de los motivos del viaje, subió al barco y le dio a Hércules su cinturón.

Sin embargo, Hera, disfrazada de amazona, se presentó ante las tribus amazonas y les contó que su reina había sido hecha prisionera. Las guerreras fueron al barco a liberarla y Hércules, al verlas, creyendo que era una estratagema de Hipólita, la mató y zarparon hacia Grecia.
En el camino de vuelta llegó a Troya. Los dioses Poseidón y Apolo habían sido castigados, por rebelarse contra Zeus, a construir las murallas de la ciudad bajo las órdenes del rey Laomedonte. Finalizado el trabajo, el rey se negó a darles el salario prometido y cuando los dioses recuperaron su condición divina enviaron un monstruo marino y una peste que asolaban la ciudad. Para apaciguarlos, Laomedonte debía entregar al monstruo a su hija Hesíone. Es entonces cuando llega Hércules que mata al monstruo y libera a la joven a cambio de unos caballos que Zeus había regalado al rey. Pero Laomedonte intenta engañar a Hércules con otros caballos y el héroe dándose cuenta del engaño se marchó, prometiendo venganza, a entregar el cinturón a Euristeo.

En el camino de vuelta Hércules, al pasar cerca de Troya, vio a una muchacha encadenada a unas rocas. Se trataba de Hesíone, hija del rey troyano Laomedonte, quien había sido castigado por Poseidón (el Dios de los Mares) por haber incumplido un trato. Hesíone sería sacrificada a un monstruo enviado por Poseidón. Hércules rompió las cadenas de Hesíone y se ofreció a matar al monstruo a cambio de dos yeguas inmortales que Zeus había regalado a Laomedonte. Hércules dio muerte al monstruo pero Laomedonte se negó a cumplir lo pactado, tras lo cual Heracles se hizo de nuevo a la mar, jurando vengarse.

Más tarde, finalizados los trabajos, Hércules reunió un ejército con el que tomó Troya. Mató a Laomedonte y sus hijos excepto a Hesíone y Podarces; Hesíone fue entregada en matrimonio al héroe Telamón y pidió como regalo de bodas a su pequeño hermano Podarces, que cambió su nombre por Príamo. Hércules al marcharse dejó el trono troyano en manos de Príamo.

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OTRAS AVENTURAS DE HÉRCULES + SU MUERTE Y  APOTEOSIS

12. OTRAS AVENTURAS DE HÉRCULES + SU MUERTE Y APOTEOSIS

Después de haber completado los doce trabajos impuestos por Euristeo, libre al fin de la servidumbre de éste, Hércules se dirigió hacia Ecalia al enterarse de que el rey Eurito había prometido casar a su hija Yole con el arquero que disparase mejor que él y sus cuatro hijos. El Dios Apolo había... Ver mas
Después de haber completado los doce trabajos impuestos por Euristeo, libre al fin de la servidumbre de éste, Hércules se dirigió hacia Ecalia al enterarse de que el rey Eurito había prometido casar a su hija Yole con el arquero que disparase mejor que él y sus cuatro hijos. El Dios Apolo había regalado un arco a Eurito y le había enseñado a utilizarlo, y el rey se jactaba de superar al dios en puntería. Hércules ganó la competición pero Eurito despreció a Hércules y no cumplió su promesa. Hércules, enfadado, abandonó Ecalia. Poco después se produjo un robo en Ecalia, varias yeguas del rey Eurito habían desaparecido y éste culpó inmediatamente a Heracles. Ifito, hijo de Eurito, siguió las huellas de las yeguas, que conducían a Tirinto; disimulando sus sospechas, Ifito pidió a Hércules que lo ayudase a buscar el ganado robado; Hércules comprendió que Ifito lo acusaba de ser el ladrón, y lo mató arrojándolo desde la torre más alta de Tirinto.

A consecuencia del homicidio Hércules sufrió un segundo ataque de locura. A pesar de ser purificado por el rey Deífobo el héroe sufría terribles pesadillas y tuvo que acudir al oráculo de Delfos en busca de consejo. Al negarse la pitonisa a atenderlo por haber matado a Ifito Hércules, airado, se apoderó del trípode de Apolo sobre el que la pitonisa se sentaba. El dios Apolo, indignado, acudió para evitar el robo del trípode sagrado y luchó con Hércules hasta que Zeus separó a los combatientes con un rayo y los obligó a hacer las paces. A continuación la pitonisa accedió a los deseos de Hércules y profetizó que para librarse de su aflicción éste debería venderse a sí mismo como esclavo durante un año y entregar a los hijos de Ifito el dinero que obtuviese. Hércules fue comprado por la reina Onfale de Lidia, a quien Hérules sirvió durante el tiempo convenido, librando Asia Menor de los bandidos que la infestaban.

Una vez libre Hércules regresó a Tirinto, donde reclutó un ejército para atacar Troya y vengarse del rey Laomedonte, quien había incumplido la promesa hecha a Hércules en su camino de regreso del país de las Amazonas. Hércules arrasó Troya y dio muerte a Laomedonte y a todos sus hijos con excepción del menor, Podarces, y de Hesíone. Tras entregar a Hesíone como esposa a su amigo y lugarteniente Telamón, Hércules invitó a Hesíone a elegir como regalo de bodas a uno de los prisioneros; Hesíone eligió a su hermano pequeño Podarces, y pagó además su libertad ofreciendo su velo de oro a cambio; de aquí, según la tradición, Podarces tomó el nombre de Príamo (que significa comprado). Hércules, tras saquear Troya, puso a Príamo en el trono y partió rumbo a Tirinto.

Por aquél entonces tenía lugar la batalla entre los Dioses y los Gigantes, enfurecidos estos últimos porque Zeus había recluido a sus hermanos los Titanes en el Tártaro. Hera profetizó que los Gigantes jamás morirían por mano de un dios sino por la de un humano vestido con una piel de león. Atenea, enviada por Zeus, pidió ayuda a Hércules quien mató primero al jefe de los gigantes, Alcioneo, cayendo a continuación Porfirión -quien, herido por una flecha de Eros, había cambiado su cólera por lujuria y se disponía a violar a Hera-, el siguiente en caer fue Efialtes, quien cuando estaba a punto de vencer a Ares fue alcanzado por una flecha de Apolo en el ojo izquierdo y por otra de Hércules en el derecho. Cada vez que un dios hería a un gigante era Heracles quien tenía que asestarle el golpe mortal.

Poco después de su regreso a Tirinto, Hércules reunió un nuevo ejército y atacó Elide para vengarse del rey Augias, a quien guardaba rencor a causa del quinto trabajo. Esta vez, sin embargo, Hércules enfermó y fue derrotado por los llamados Moliónidas, generales del ejército contrario, quienes hirieron gravemente a su hermano Ificles y obligaron a Hércules a retirarse. Poco tiempo después Heracles tendió una emboscada a los Moliónidas cuando iban de camino hacia los Juegos Istmicos, los mató y organizó una segunda expedición contra Elide, tomando la ciudad y matando a Augias, tras lo cual estableció como rey a Fileo, hijo de Augias que había defendido los derechos de Hércules siendo por ello desterrado por su padre.

A continuación Hércules saqueó y quemó la ciudad de Pilos, cuyos habitantes habían acudido en ayuda de Elide. Uno de los defensores de la ciudad era Periclímeno, nieto de Poseidón, quien tenía el poder de adoptar formas diversas. Periclímeno se transformó primero en león, luego en serpiente, al cabo de un rato para pasar desapercibido tomó forma de abeja, Atenea advirtió a Hércules y Periclímeno, al verse descubierto, tomó forma de águila y se abalanzó sobre el héroe, quien lo atravesó con una flecha.

Hércules se dirigió luego hacia Calidón, donde pidió al rey Eneo la mano de su hija Deyanira, tal como había prometido a Meleagro en el Tártaro. Uno de los pretendientes de Deyanira era el dios-río Aqueloo, con quien Heracles se vio obligado a luchar. Tras una dura batalla en la que Aqueloo luchó adoptando sus tres formas de toro, serpiente y hombre con cabeza de toro, Hércules lo venció y le arrancó uno de sus cuernos. Después de casarse con Deyanira Hércules se quedó a vivir en Calidón hasta que durante un banquete mató involuntariamente al sobrino del rey Eneo, y a pesar del perdón de éste Hércules decidió pagar con la debida pena del exilio y partió hacia Traquis acompañado de Deyanira.

De camino hacia Traquis Hércules y Deyanira llegaron al río Eveno, donde el centauro Neso se ofreció a trasladar a Deyanira a la otra orilla a cambio de dinero. Pero Neso, en lugar de cumplir el trato, escapó al galope con Deyanira en sus brazos con la intención de violarla; Hércules hirió al centauro con una de sus flechas envenenadas y Neso, antes de morir, aconsejó a Deyanira que recogiese en un tarro la sangre que manaba de su herida y mojase con ella una túnica de Hércules, si algún día le era infiel, indicándole que de esta forma recuperaría el amor del héroe.

Tras llegar a Traquis y haber realizado varias acciones guerreras en Tesalia Hércules marchó sobre Ecalia, cuyo rey Eurito se había negado a entregarle a su hija Yole años atrás. Hércules tomó la ciudad y se llevó a Yole como concubina.

Tras la conquista de Ecalia Hércules, agradecido por su victoria, quiso erigir un altar en honor de su padre Zeus y envió a su heraldo Licas a Traquis para que le trajese una túnica para la ceremonia. Deyanira, celosa al ver que Yole acompañaba a Licas, impregnó la túnica con la sangre del centauro Neso; cuando Hércules se vistió la túnica el calor derritió el veneno de la Hidra -inoculado por la flecha de Hércules- mezclado con la sangre del centauro. El veneno corroía la carne de Hércules y éste, al intentar quitarse la túnica, se arrancaba también pedazos de carne. Su sangre hervía a borbotones, se tiró de cabeza al arroyo más cercano y las aguas empezaron a hervir (posteriormente fueron llamadas Termópilas, o "paso caliente"). Nadie se atrevía a acercarse a Hércules hasta que, retorciéndose de dolor, éste mandó venir a su hijo Hilo, a quien ordenó que construyese una gran pira y quemase su cuerpo inmortal hasta que quedase totalmente destruido. Deyanira, desolada, se suicidó.

Nadie se atrevía a encender la hoguera hasta que Filoctetes consintió en hacerlo, recibiendo como recompensa el arco y las flechas de Hércules. Mientras el fuego destruía su cuerpo una gran nube envolvió la pira y pudo escucharse un formidable trueno. Al disiparse la nube no quedaba ya rastro del cuerpo de Hércules: su alma inmortal había ascendido al Olimpo.

Tras reconciliarse con Hera, ésta ofreció a Hércules a su hija Hebe en matrimonio. Hércules vivirá desde entonces eternamente entre los dioses.

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Los Bueyes de Geriones

13. Los Bueyes de Geriones

Euristeo, impulsado por Hera, impuso a Hércules su tarea más difícil de todas: robar la manada de bueyes que pertenecía a Gerión; estos animales estaban protegidos y custodiados por un ser gigantesco llamado Euritión y por su monstruoso perro, Ortro (cuyo nombre nos roba una sonrisa), monstruo... Ver mas
Euristeo, impulsado por Hera, impuso a Hércules su tarea más difícil de todas: robar la manada de bueyes que pertenecía a Gerión; estos animales estaban protegidos y custodiados por un ser gigantesco llamado Euritión y por su monstruoso perro, Ortro (cuyo nombre nos roba una sonrisa), monstruo bicéfalo hermano de Cerbero, el guardián de los infiernos. Además de estos obstáculos, el propio Gerión era un gigante de tres cabezas, tres troncos, seis brazos y seis piernas; varias veces se lo había visto acompañado por sus tres hermanos, igualmente monstruosos.
En su camino a la isla de Gerión en Eritia, Hércules llegó al punto donde el Atlántico se une al Mediterráneo y creó las columnas que desde ese momento llevan su nombre y que, actualmente, llamamos Estrecho de Gibraltar, ubicado entre España y Marruecos.
Abrasado por el intensísimo calor de aquellos parajes, Hércules tomó la osada decisión de disparar sus flechas contra Helios, el sol, quien quedó completamente sorprendido por la valentía y la desfachatez del hijo de Zeus y, en lugar de atacarlo, aceptó de buen grado ayudarlo. Hércules le pidió prestada la copa de oro con la cual Helios surcaba los cielos y éste acepto, aunque no estuvo muy a gusto.
Fue así como llegó a Eritia e inmediatamente tuvo que soportar el ataque del descomunal perro que guardaba a los bueyes (el del nombre divertido) y que cayó bajo la fuerza del semi dios con un golpe de su cachiporra que terminó el combate. Luego de la victoria, Hércules enfrentó a Euritión, dueño del pichicho, quien también fue vencido por el invasor.Hércules llegó hasta los animales y comenzó a llevárselos, siendo esto visto por Menetes, quien acudió a Gerión a contarle lo que estaba ocurriendo.
Esto produjo el encuentro de estos dos guerreros.
El gran monstruo alcanzó a Hércules a orillas del río Antemo y se produjo una de las batallas más tremendas que nuestro protagonista tuvo que enfrentar en toda su vida. Eran dos colosos impactantes combatiendo con todas sus fuerzas, sabiendo que solo uno de ellos saldría de allí con vida.
Se cuenta que la propia Hera acudió a combatir junto a Gerión, pero un flechazo recibido en el centro del pecho la apartó de la contienda.
Finalmente, Gerión no pudo resistir a su rival y cayó derrotado.
En su camino de regreso, Hércules tuvo que enfrentar a los hermanos de Gerión y también pudo vencerlos; luego fue atacado por unos indígenas entre los cuales desató una carnicería salvaje. También venció a dos hijos de Poseidón, Alebión y Dércino, que trataron de robarle la manada y luego mató a Caco por el mismo motivo.
Antes de que se terminara la terrible tarea, Hera envió unos tábanos enormes contra los bueyes y éstos enloquecieron y se dispersaron por todos lados siendo unos cuantos recuperados por Hércules. Aquellos que no fueron atrapados vagaron libres y tuvieron enorme descendencia.
Al llegar a Micenas Hércules entregó el ganado a Euristeo, quien lo sacrificó en honor a Hera. Hércules clamó su libertad por haber cumplido con los diez trabajos, pero como Euristeo no le reconocía dos le impuso una nueva tarea.

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