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Guerreros en la inmortalidad

Guerreros en la inmortalidad

  • Lista creada por Deverauxs.
  • Publicada el 09.04.2013 a las 06:08h.
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Hola a todos de nuevo, esta es mi tercer lista la anterior se titulo "grandes estrategas de la historia"

Espero que esta les guste mucho

faltan muchos sin embargo reúno los que mas me han marcado y viven en mi como un ejemplo de vida y de grandeza

"juremos con gloria morir!!"

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

LEONIDAS

1. LEONIDAS

Leónidas, rey de Esparta, fue una figura legendaria de las guerras médicas y es especialmente recordado por su papel final en la batalla de las Termópilas, donde contuvo el avance de las fuerzas Persas comandadas por Jerjes I. Leónidas, en su último acto sobre la tierra, se convirtió en uno de... Ver mas
Leónidas, rey de Esparta, fue una figura legendaria de las guerras médicas y es especialmente recordado por su papel final en la batalla de las Termópilas, donde contuvo el avance de las fuerzas Persas comandadas por Jerjes I. Leónidas, en su último acto sobre la tierra, se convirtió en uno de los caudillos que sería recordado hasta nuestros días por su gran valor, simbolizando una voluntad de hierro y también el máximo esfuerzo y sacrificio en favor de un ideal, que en este caso sería la libertad de Grecia.

Leónidas era miembro de la familia de los Agiadas y no se conoce mucho de su historia y origen hasta el momento en que toma parte en la batalla de las termpópilas en el año del 480 aC. Jerjes I, emperador de Persia, había decidido conquistar Grecia, y emprendió la campaña con una fuerza extremadamente numerosa para la época consistente de entre 250,000 a 1,000,000 de hombres. En principio Atenas organizó la resistencia Griega y pidió a Leónidas I, rey de Esparta que se uniera a la causa. Al enterarse de la invasión de los persas, Leónidas decide incorporarse al ejército griego, que planeaba detener a las fuerzas persas en el paso de las termópilas, un paso muy estrecho donde los persas no podían desplegar su superioridad numérica.

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WILLIAM  WALLACE

2. WILLIAM WALLACE

Sir William Wallace de Elderslie; Elderslie, 1270 - Londres, 1305) Caballero escocés de ascendencia galesa, uno de los héroes medievales de Escocia. Desde 1297 dirigió la insurrección contra Eduardo I de Inglaterra, que había usurpado el trono escocés. Fue derrotado en Falkirk (1928), pero... Ver mas
Sir William Wallace de Elderslie; Elderslie, 1270 - Londres, 1305) Caballero escocés de ascendencia galesa, uno de los héroes medievales de Escocia. Desde 1297 dirigió la insurrección contra Eduardo I de Inglaterra, que había usurpado el trono escocés. Fue derrotado en Falkirk (1928), pero continuó la lucha hasta que fue capturado y ejecutado en Londres (1305). Es el representante por antonomasia del espíritu escocés de independencia, motivo central de su vida, causa de su muerte y razón de su salto a la posteridad.

Durante el reinado de Alejandro III (1249-1286), Escocia vivió una época de paz y prosperidad que se tradujo en un crecimiento económico del reino. Pero a su muerte, las tensiones larvadas entre los dos linajes más importantes de la aristocracia escocesa, los Bailleul y los Bruce, estallaron con violencia. La heredera del trono de Alejandro era su nieta, la princesa-niña Margaret, conocida como la "dama de Noruega", por lo que un consejo de regencia se hizo cargo del gobierno. El rey de Inglaterra, Eduardo I, intentó aprovechar la coyuntura para anexionarse Escocia, casando a la "dama de Noruega" con su hijo y heredero, el futuro Eduardo II. Pero la inesperada muerte de la princesa Margaret frustró el plan, dando lugar a las disputas de los clanes escoceses por el trono. Eduardo de Inglaterra se erigió como árbitro de la cuestión, pero también dispuso que un numeroso ejército se aprestase a tomar posiciones en Escocia. Antes de que la situación se le escapara de las manos, Eduardo decidió recurrir directamente a la fuerza de las armas e invadió Escocia en 1296.

En este contexto se inicia la leyenda de William Wallace. Segundo hijo de Malcolm Wallace, un rico terrateniente con propiedades y rentas en el condado escocés de Ayrshire, la primera mención a su actividad como guerrillero lo sitúa en la villa de Ayr, capital del condado, donde Wallace, junto a unos cuantos de sus bandoleros, atacó en 1296 el destacamento inglés destinado en el condado y asesinó a un gran número de soldados. Apenas un par de días más tarde fue capturado por las fuerzas realistas y encerrado en prisión; según unas fuentes una multitud lo liberó de la mazmorra, mientras que otras prefieren indicar que su astucia le sirvió para evadirse de la cárcel. A partir de entonces William Wallace comenzó a reclutar y a enseñar las artes de la guerra a todos aquellos que quisiesen luchar contra la dominación inglesa.

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RODRIGO DIAZ DE VIVAR "EL CID CAMPEADOR"

3. RODRIGO DIAZ DE VIVAR "EL CID CAMPEADOR"

(Rodrigo Díaz de Vivar, llamado El Cid Campeador; Vivar, actual España, h. 1043 - Valencia, 1099) Caballero castellano. Hijo de Diego Laínez, descendiente del semilegendario Laín Calvo, quedó huerfano a tierna edad y fue educado junto al infante Sancho, hijo del rey Fernando I de Castilla y León... Ver mas
(Rodrigo Díaz de Vivar, llamado El Cid Campeador; Vivar, actual España, h. 1043 - Valencia, 1099) Caballero castellano. Hijo de Diego Laínez, descendiente del semilegendario Laín Calvo, quedó huerfano a tierna edad y fue educado junto al infante Sancho, hijo del rey Fernando I de Castilla y León, quien, al acceder al trono castellano, lo nombró alférez real (1065). Hacia 1066, el prestigio de Rodrigo Díaz se vio notablemente incrementado a raíz de su victoria en el combate singular que mantuvo con el caballero navarro Jimeno Garcés, para dirimir el dominio de unos castillos fronterizos que se disputaban los monarcas de Castilla y Navarra; el triunfo le valió el sobrenombre de Campeador.

Como jefe de las tropas reales, Rodrigo participó en la guerra que enfrentó a Sancho II de Castilla con su hermano Alfonso VI de León, quien, derrotado en las batallas de Llantada (1068) y Golpejera (1072), se vio obligado a buscar refugio en la corte musulmana de Toledo. El destino, sin embargo, quiso que Sancho II muriera en 1072, cuando intentaba tomar Zamora, con lo que Alfonso VI se convirtió en soberano de Castilla y León.

El nuevo monarca no sólo no manifestó resentimiento hacia el Campeador, sino que, consciente de la valía de sus servicios, lo honró concediéndole la mano de su sobrina, doña Jimena, con quien casó en julio de 1074. No obstante, unos años después, en 1081, una inoportuna expedición a tierras toledanas sin el premiso real, que puso en grave peligro las negociaciones emprendidas por Alfonso VI para obtener la emblemática ciudad de Toledo, provocó su destierro de Castilla y la confiscación de todas sus posesiones.

Acompañado de su mesnada, el Campeador ofreció sus servicios primero a los condes Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II de Barcelona, pero, al ser rechazado, decidió ayudar a al-Muqtadir, rey de Zaragoza, en la lucha que mantenía con su hermano al-Mundir, rey de Lérida, Tortosa y Denia, quien contaba con el apoyo de los condes de Barcelona y del monarca Sancho I Ramírez de Aragón.

Al servicio de al-Muqtadir, venció en Almenar a Berenguer Ramón II (1082) y cerca de Morella a al-Mundir y el soberano aragonés (1084). Durante este período fue cuando recibió el sobrenombre de Cid, derivado del vocablo árabe sid, que significa señor.

En 1086, la derrota de Alfonso VI frente a los almorávides en Sagrajas propició la reconciliación del monarca con Rodrigo Díaz, quien recibió importantes dominios en Castilla. De acuerdo con el soberano castellanoleonés, el Cid partió hacia Levante, donde, entre 1087 y 1089, hizo tributarios a los monarcas musulmanes de las taifas de Albarracín y de Alpuente e impidió que la ciudad de Valencia, gobernada por al-Qadir, aliado de los castellanos, cayera en manos de al-Mundir y Berenguer Ramón II. En 1089, sin embargo, una nueva disensión con Alfonso VI provocó su definitivo destierro de Castilla, acusado de traición por el rey. Rodrigo decidió regresar al oriente peninsular, se convirtió en protector de al-Qadir y derrotó una vez más a Berenguer Ramón II en Tévar (1090).

Muerto su protegido, decidió actuar en interés propio, y en julio de 1093 puso sitio a Valencia, aprovechando el conflicto interno entre partidarios y opuestos a librar la ciudad a los almorávides. El 15 de junio de 1094, el Cid entró en Valencia y organizó una taifa cristiana que tuvo una vida efímera tras su muerte, acaecida el 10 de julio de 1099. Doña Jimena, su viuda y sucesora, con la ayuda del conde Ramón Berenguer III de Barcelona, casado con su hija María en 1098, consiguió defender la ciudad hasta el año 1101, en que cayó en poder de los almorávides.

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ESPARTACO

4. ESPARTACO

Espartaco (Tracia, 113 a. C. - Lucania, 71 a. C.) fue un esclavo tracio que, según fuentes romanas, dirigió la rebelión más importante contra la República romana en suelo itálico (conocida como III Guerra Servil, Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores), hecho ocurrido entre los años... Ver mas
Espartaco (Tracia, 113 a. C. - Lucania, 71 a. C.) fue un esclavo tracio que, según fuentes romanas, dirigió la rebelión más importante contra la República romana en suelo itálico (conocida como III Guerra Servil, Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores), hecho ocurrido entre los años 73 a. C. y 71 a. C.

n el sur de Italia Espartaco comenzó a ser entrenado como gladiador en Capua. Corría el año 73 a.C. Allí llegó a forjar algunas amistades, entre ellas la del galo Criso. Y entre todos decidieron que no podían seguir siendo esclavos más tiempo. Con unas improvisadas armas Espartaco y sus compañeros acabaron con los guardias y huyeron hacia el monte Vesubio.
Los 70 gladiadores iniciales pronto crecieron en número: la noticia se extendió rápidamente y muy pronto esclavos fugados o liberados se unieron a la causa. Un pequeño contingente de esclavos estaba pues dispuesto a resistir.
La noticia no causó gran alarma en el Senado romano. Tardaron en actuar, totalmente convencidos de su victoria, y dieron tiempo al pequeño grupo de esclavos a organizarse. Por otra parte, las legiones romanas, el arma militar más temible de su tiempo, estaban fuera de Italia, manteniendo el orden en las provincias o combatiendo con los enemigos de Roma. Por lo tanto se decidió enviar a tres mil milicianos para acabar con la rebelión. Una vez llegados al Vesubio sitiaron a Espartaco y sus hombres.
Pero el tracio no se dejó amilanar. Aprovechó la noche para burlar a los romanos y atacarles por la retaguardia. El inexperto pretor que mandaba las milicias no había fortificado el campamento ni establecido guardias adecuadas. La victoria para Espartaco fue total. La noticia de la victoria sorprendió más que inquietó a los senadores de la ciudad eterna. Sin embargo, dio a miles de esclavos en toda Italia una esperanza de libertad. Muy pronto miles de ellos se unieron al nutrido grupo de rebeldes.
El gladiador tracio se había revelado como un excelente estratega, dotado de una gran intuición para la batalla y siempre consciente de la realidad. Su entrenamiento como legionario romano fue crucial, pues de ese modo conocía el modo en que luchaban las tropas romanas y el mejor modo de vencerlas. Sabedor de que era inútil enfrentarse a las legiones en campo abierto, Espartaco llevo a cabo una táctica de supervivencia, parecida a una guerra de guerrillas. Su único objetivo era alcanzar la libertad, pero mientras debía aprovisionar a lo que eran ya varios miles de esclavos y trazar un plan para escapar de las garras romanas.
Los pillajes eran el único modo de aprovisionamiento para los rebeldes, y con cada granja y cada pueblo saqueado decenas y decenas de esclavos liberados o huidos se unían al que ya era un ejército rebelde en toda regla. Pero por supuesto Roma no iba a permitir que sus posesiones huyeran así como así.
Por dos veces envió Roma a sus tropas, y por dos veces fueron derrotadas. Espartaco había creado un eficaz sistema de entrenamiento, y los inexpertos reclutas enviados desde Roma no fueron rivales para los curtidos esclavos y gladiadores. Una vez llegado el invierno, las tropas esclavas se acuartelaron mientras se preparaban para las nuevas luchas de la primavera.
Los cónsules electos del año 72 a.C, Gelio Publícola y Cornelio Léntulo, fueron enviados junto con sus fuerzas para sofocar de una vez por todas la rebelión. Por su parte, Espartaco, con un ejército que ya constaba de unas 70.000 personas (incluyendo a mujeres, niños y ancianos), estaba dispuesto a llevar a sus gentes al norte de la Península Itálica y escapar por los Alpes.
Pero muchos de sus hombres tenían una idea distinta. Tras la sucesión de victorias sobre los romanos y los cuantiosos saqueos, muchos rebeldes confiados creían poder vencer a Roma, o al menos despojarla de sus riquezas para luego emprender una nueva vida. Desoyendo a Espartaco, Criso lideró a miles de esos descontentos y se dirigió hacia el sur de Italia. El tracio continuó su camino hacia el norte.
Los dos ejércitos romanos se separaron para acabar con los dos grupos; mientras uno corría a cortar el paso a Espartaco, el otro se aprestaba a plantar batalla a Criso. Éste, con un ejército inferior en número y sin la experiencia del tracio, sucumbió con todos sus acólitos.
El líder tracio tan pronto como conoció la noticia se decidió a atacar a las fuerzas romanas. Primero derrotó a uno de los ejércitos romanos, después al otro. Una vez más, el ejército de esclavos humillaba a la todopoderosa Roma.
Las razones de lo que aconteció a continuación no están claras. La hipótesis más generalizada es que gran parte de los seguidores de Espartaco se negaron a marchar hacia el norte. Las causas tal vez pudieran ser otras, pero sea mito o realidad, la imagen romántica del líder que decide permanecer junto a su familia, su pueblo, los esclavos que le han acompañado tan fielmente, es irresistible. Un hombre que anhelando la libertad se ha enfrentado a la potencia más grande de su tiempo, renuncia a ella por fidelidad a los suyos. Heroicismo en estado puro. Ya que si los acontecimientos se desarrollaron de esa manera, Espartaco sabía perfectamente que regresar al sur era un suicidio. Las posibilidades de sobrevivir eran muy remotas.
Hasta la derrota de los dos cónsules, ningún general romano había siquiera pensado en dirigir sus tropas contra los esclavos. Para un militar, derrotar a un puñado de evadidos no representaba ningún honor. Pero en la intrincada vida política de Roma, las oportunidades se presentaban para ser tomadas por el más audaz.
La situación en Roma era muy distinta a la de meses atrás. La derrota de los cónsules había sembrado el pánico entre la población, y se temía que Espartaco cayera con sus rebeldes sobre la capital. La situación no era halagüeña, pero cualquiera lo bastante inteligente sabía que quién derrotara al tracio y salvara a Roma tendría a ésta en sus manos. Con los mejores generales romanos en el extranjero, el hombre más rico de su tiempo, Marco Licinio Craso, se ofreció a pagar varias legiones de su propio bolsillo para acabar con el enemigo. El Senado aceptó, y entre las legiones aportadas por Roma y por el propio Craso se formó un ejército de diez legiones, unos 60.000 hombres.
Una primera refriega entre Craso y Espartaco se saldó con una victoria a favor de éste. Un subordinado del romano desoyó sus órdenes, y atacó directamente al ejército esclavo. Muchos orgullosos legionaros acabaron lanzando sus armas y huyendo. Un error que Craso no volvería a cometer.
En la primavera del 71 Espartaco había acampado en la región de Calabria. Su plan era huir por el estrecho y establecerse en Sicilia. Para ello había alquilado varios barcos a piratas de la región. Mientras Craso cercaba en aquella estrecha franja a los rebeldes, con el paso del tiempo Espartaco comprendió que los barcos nunca aparecerían. Había sido engañado.
Ya no quedaban más recursosni vias de escape, sólo cabía luchar. Vencer o morir. Como prueba de su determinación, Espartaco crucificó a un prisionero romano frente a las líneas de Craso. La crucifixión era un castigo aplicado sólo a esclavos, por lo que crucificar a un ciudadano era una gran ofensa. Estaba claro que no había vuelta atrás.
Era obvio que todo estaba perdido. Concluidos varios de los conflictos externos, dos competentes generales romanos se dirigían a toda velocidad hacia Italia. Mientras el tiempo apremiaba, Espartaco logró quebrar las defensas romanas y huir hacia Brindisi. Pero Craso reaccionó rápidamente e interceptó a los rebeldes en Lucania. Reforzado con las veteranas legiones venidas del extranjero, la batalla que se libró a continuación significó una masacre para las tropas rebeldes. El propio Espartaco, cuyo cadáver nunca fue localizado, sucumbió probablemente en la batalla. El sueño de la libertad había terminado.
Sin embargo el triste capítulo final aún no se había cerrado. Craso estaba decidido a resacir a Roma y dar un cruel ejemplo del poderío romano. La Vía Appia, una de las principales articulaciones de Italia con más de 560 km de longitud, sirvió de escenario para el terrible castigo que Roma infligió a los rebeldes. A lo largo de la carretera 6.000 esclavos fueron crucificados y quedaron como mudos testimonios de lo que aguardaba a todo aquél que osara oponerse al Senado y al pueblo romano.
Aun así, el nombre de Espartaco se convirtió en sinónimo de rebeldía, de lucha por la libertad y por la igualdad entre los hombres. Su leyenda ha servido durante siglos a las causas y rebeliones (tanto personales como colectivas) que se han producido desde entonces, y ha quedado impresa en la memoria colectiva de la mayoría de ciudadanos libres de este mundo.

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BOUDICA

5. BOUDICA

Miembro de la aristocracia icena, se casó con el rey de esta tribu celta. Al morir éste, defendió su territorio de las ansias anexionistas de Roma. Acaudilló a las tribus autóctonas y lideró un ejército –de entre 100.000 y 230.000 soldados– contra la ocupación de Gran Bretaña. La expansión... Ver mas
Miembro de la aristocracia icena, se casó con el rey de esta tribu celta. Al morir éste, defendió su territorio de las ansias anexionistas de Roma. Acaudilló a las tribus autóctonas y lideró un ejército –de entre 100.000 y 230.000 soldados– contra la ocupación de Gran Bretaña.

La expansión territorial del Imperio Romano se produjo no sin dificultades con terribles guerras que jalonaron de sangre y devastación el mundo conocido. En el caso de Britania, fue el emperador Claudio quien, en el año 43, ocupó la isla con cuatro legiones que avanzaron hacia al interior entre grandes muestras de resistencia local. Pero uno de los principales obstáculos ante la dominación romana lo constituyó la rabia de una indómita guerrera que puso en jaque a las mejores tropas imperiales.

a gran heroína de los británicos vino al mundo en torno al año 30, en algún lugar de la tierra habitada por los icenos, una tribu de origen celta que se distribuía por la antigua región de Anglia del Este (actuales Norfolk y Suffolk).Seguramente, su familia formaba parte de la predominante elite aristocrática que gobernaba su pueblo, por lo que recibió una educación acorde a dicha posición social. En 48, la hermosa joven de largos cabellos rojizos y elevada estatura se casó con Prasutagus, rey de los icenos, con quien tuvo sus dos únicas hijas.

Todo hacía ver que la existencia de Boudica sería feliz junto a su esposo y viendo cómo crecía su familia en un contexto en el que los icenos sobrevivían siendo clientes de los invasores romanos. No en vano, el propio monarca había firmado un pacto con los latinos por el que se comprometía a que tras su óbito su reino fuera repartido entre sus hijas y Roma a cambio de constantes ayudas militares y económicas.

En el año 60 se produjo el fallecimiento de Prasutagus. Su esposa quedó como regente, dispuesta a proteger la herencia de sus hijas ante las insistentes peticiones de los romanos, los cuales reclamaron para sí la anexión del territorio iceno y una abundante fortuna, que incluía la dote gestionada por la ahora reina Boudica.

Su negativa ante el abuso extranjero provocó que unidades legionarias, enviadas por el pretor Catus Decianus, arrasasen la región de los icenos, humillando de paso a Boudica. Ésta fue desnudada en público y azotada mientras veía con horror cómo los soldados de Roma violaban a sus hijas.

La afrenta desató la furia de la britana y, enarbolando su brillante carisma, fue capaz de convocar a las tribus autóctonas hasta entonces desunidas para enfrentarse, en un combate sin igual, contra la maquinaria bélica más demoledora del mundo antiguo.

Según los investigadores históricos, entre 100.000 y 230.000 guerreros siguieron a su jefa militar, quien antes de iniciar los combates invocó la ayuda de Andraste, la diosa celta del triunfo. Asimismo, Boudica –nombre que venía a significar, precisamente, victoria– realizó una ceremonia en la que liberó de los pliegues de su vestimenta una liebre (animal sagrado para los britanos), lo que enardeció aún más el ánimo de los insurrectos.

Con determinación, las tropas rebeldes avanzaron sobre diversas ciudades dominadas por los ocupantes. En primer lugar cayó Camulodonum (actual Colchester), en medio de violentas luchas que acabaron con la destrucción de la guarnición romana. En auxilio de la ciudad acudió la IX Legión Hispana. Pero los sublevados habían preparado un plan de emboscada que acabó con la vida de más de 5.000 legionarios.

El terror se propagó entonces por las filas latinas, ya que –siguiendo sus costumbres de guerra– los britanos nunca hacían prisioneros y los vencidos eran ejecutados sin compasión. El siguiente objetivo para los insurgentes fue Londinium (actual Londres), plaza que fue tomada casi sin oposición para ser quemada hasta los cimientos.

No obstante, a Roma, por entonces bajo los designios del emperador Nerón, le restaban en la isla de Gran Bretaña suficientes recursos y generales experimentados para sofocar cualquier levantamiento. Y en el año 61, el magister militum Suetonio Paulino asumió el mando de dos experimentadas legiones, con las que asestó un golpe definitivo a los mal entrenados guerreros que seguían a su valiente soberana.

La derrota fue total para los autóctonos y su reina, antes de verse presa del enemigo, prefirió quitarse la vida junto con sus hijas ingiriendo veneno.

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KAWAKAMI GENSAI

6. KAWAKAMI GENSAI

Kawakami Gensai (河上彦斎?) (4 de diciembre de 1834 - 13 de enero de 1871) fue un seguidor del Emperador de Japón y uno de los cuatro grandes Hitokiri (幕末四大人斬り? literalmente "destajador de hombres") del período Bakumatsu, en el Japón de mediados del siglo XIX. Luchó contra el shogunato Tokugawa... Ver mas
Kawakami Gensai (河上彦斎?) (4 de diciembre de 1834 - 13 de enero de 1871) fue un seguidor del Emperador de Japón y uno de los cuatro grandes Hitokiri (幕末四大人斬り? literalmente "destajador de hombres") del período Bakumatsu, en el Japón de mediados del siglo XIX. Luchó contra el shogunato Tokugawa, quien gobernaba el país desde 1600 y que había promulgado un edicto (sakoku) que aisló el país del resto del mundo; sin embargo, desde 1853 los Estados Unidos de América del Norte forzaron al shogunato a abolir este edicto y aceptar un proceso de occidentalización y apertura a los demás países.
Con este cambio debilitó grandemente al shogunato y provocó el clamor de seguidores del Emperador de Japón, quien era durante ese período un dirigente ceremonial y religioso, para que éste derrocara al shogunato, tomara el poder del país y expulsar a los extranjeros. De ahí Kawakami Gensai luchó contra el shogunato mediante el asesinato de sus seguidores.
Rara vez se le podía ver enfadado, mostrando increíble frialdad en momentos de tensión y decisión. Físicamente, era de rasgos finos y pelo largo; se dice que a cierta distancia uno podía llegar a confundirlo con una mujer o un niño.

Nació con el nombre de Komori Genjiro,1 pero lo cambió cuando fue adoptado por la familia Kawakami para convertirse en un monje.1 Fue un budista no practicante, pero dedicado al estudio de esta religión y era conocido por estar calmado frente a situaciones difíciles. Existe una historia en donde pudo controlar un incendio y se convirtió en un héroe local.1
En 1851, él se unió al baron Kumamoto Hosokawa Narimori y fue a Edo para la rotación tailandesa sankin ko de su barín. Estaba durante su servicio para El Señor en Edo hasta que el Commodoro Perry llegase en 1853. Como el shogunato subsiguientemente entró en una serie de tratados progresivamente desiguales injustos, Gensai dejó a Edo ab irato y regresó a Kumamoto, donde él introdujo la academia de Gendo-Kan de la O-En. de kinno-scholar Hayashi Después De una educación cabal en el kinno-philosophy de O-En, Gensai regresó a Edo.
Gensai estaba presente en la residencia Kumamoto en Edo durante el Ansei Purge. En la secuela del asesinato de Ii Naosuke, cuando un grupo de los asesinos que escapa repentinamente entró en la residencia, fue Gensai que apaciguó el subsiguiente alboroto, llamando a un doctor y teniendo una ceremonia privada de té para el hombre. Estaba durante esta ceremonia de la que él los dio a los hombres cuenta su admiración para ellos.
En 1861, Gensai se casó con Misawa Teiko, la hija de otro retenedor Kumamoto. Un artista marcial sí misma, ella fue altamente experta en el uso del naginata. La pareja tendría a un hijo, Gentaro-, que sobrevivió aun después de la ejecución de Gensai, gracias a los esfuerzos de Teiko.
En 1862, él se unió a las Fuerzas Armadas a Kumamoto que estaban echadas al correo para el deber prendario en Kyoto. Quedó a este punto, él dejó su puesto como bo-zu, y al poco tiempo, dejó servicio Kumamoto enteramente. En 1864, él perdió a su mentor Miyabe Teizo para un asalto Shinsengumi en Ikedaya. Al poco tiempo, Gensai llevó a cabo su único asesinato confirmado y más famoso: Eso de Sakuma Sho zan. Él mató Sho-Zan en un golpe, a plena luz del día. Mientras otros asesinatos han sido atribuidos a él, sólo el asesinato de Sho-Zan puede ser probado.
Después de esto, él se retiró para Cho-Shu-And tomó parte en las acciones militares del Kiheitai de Takasugi Shinsaku en contra del Choshu Expeditions de shogunate. Sin embargo, durante la acción en Kokura, él se rindió a las Fuerzas Armadas Kumamoto, y estaba detenido poco después de ll Restauración Meiji.
Aun así, su faceta estuvo orientada más a ser un guerrero que un monje, y estudia el manejo de la espada y de estrategias. Su disciplina de combate fue el estilo Furanui kenjutsu ("relampágo veloz"), también conocido como Shiranui-ryu.
Fue leal al Imperio y perteneció al grupo Ishin Shishi, una fuerza que combatía contra el shogunato Tokugawa. Debido a estas creencias, y sus habilidades como espadachín, se convirtió en uno de los Cuatro Hitokiri del Bakumatsu, que era un grupo de samurai asesinos de élite, que servían con vehemencia al Emperador. Este grupo lo conformabanNakamura Hanjiro (también conocido como Kirino Toshiaki), Tanaka Shimbe, Okada Izō y él mismo; sin embargo Kawakami era considerado el más letal de los cuatro.
Kawakami se hizo famoso con el asesinato de Sakuma Shōzan en 1864, un prominente político y erudito japonés que estaba a favor de la presencia extranjera en Japón; dicho asesinato fue hecho a plena luz del día. Se presume que hizo otros asesinatos, pero no han podido ser probados hasta la fecha.
Durante la Restauración Meiji, Gensai fue liberado de prision. Cambió su nombre a Takada Genbei, e hizo la funciones de un maestro y oficial militar para el dominio Kumamoto. Sin embargo, por lo de el abrigando de algunas personas siempres rezagadas Kiheitai bajo su viejo camarada Oraku Gentaro, fue otra vez puesto en prisión, y fue ejecutado hacia 1871.

Después de la restauración Meiji y del final de la era de los samurai, Kawakami enseñó la filosofía de los samurai por un breve tiempo. Sin embargo, sus ideas acerca del aislacionismo contravenían con el nuevo gobierno imperial, quien lo veían como una amenaza al futuro de la nación.1 Fue arrestado y acusado con falsos cargos, y ejecutado en el cuarto año de la era Meiji (1871).

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MIYAMOTO MUSASHI (EL RAYO DEL CIELO)

7. MIYAMOTO MUSASHI (EL RAYO DEL CIELO)

Nace aproximadamente en el año 1584, en un pueblo llamado Miyamoto, provincia de Mimasaka. Los ancestros de Musashi pertenecían al poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Su abuelo, Hirada Shokan, era un samurai al servicio de Shinmen Iga No... Ver mas
Nace aproximadamente en el año 1584, en un pueblo llamado Miyamoto, provincia de Mimasaka. Los ancestros de Musashi pertenecían al poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Su abuelo, Hirada Shokan, era un samurai al servicio de Shinmen Iga No Kami Sudeshige, señor del castillo de Takeyama y un importante señor feudal de la época.

Cuando Musashi tenía siete años de edad, su padre, Munisai, desapareció sin que nunca más se supiera de él. Ya que su madre había fallecido tiempo atrás, el chico fue puesto bajo la tutela de un sacerdote, tío materno suyo. Así, de un día para el otro, el pequeño Musashi queda huérfano durante la época de las campañas de unificación del país del Taiko Hideyoshi. Solo, al cuidado de un duro sacerdote, durante una de las épocas más violentas de la historia de Japón, Musashi, en vez de caer victima de su fatídico destino, se fortalece enormemente, transformándose poco a poco en lo que mas adelante será.

los escritos le describen como un joven de carácter iracundo, con gran fuerza de voluntad, rozando casi con la terquedad y físicamente muy desarrollado para su edad. Su tío insistió en que estudiase las artes del guerrero, (ya que desde un primer momento advirtió los grandiosos dotes de guerrero que afloraban en el joven Musashi). Así es como el joven prodigio se da por completo al estudio y desarrollo del “camino de la espada”, esto unido a su carácter violento y a su extraordinaria fortaleza física, hizo que pronto se viese involucrado en un sinfín de enfrentamientos y duelos por la supremacía del mejor espadachín.

Se guarda registro de una lucha en la cual derrotó y mató a un guerrero experimentado en el arte de la guerra, teniendo tan solo trece años de edad. Su oponente era Arima Kigei, un aguerrido samurái de la escuela guerrera Shinto.
Musashi le lanzó a tierra y acabó con él golpeándole la cabeza con un palo cuando intentaba levantarse.

Otro combate del cual se guarda registro, por la ferocidad del mismo y la importancia en pericia de su oponente, ocurrió cuando Musashi tenía 16 años, en el cual derrotó a Tadashima Akiyama poderoso samurai respetado por su habilidad y ferocidad en combate.

En esa convulsionada época, el joven Musashi se da cuenta de que debe recorrer todo el Japón en busca de aquel contrincante que sea realmente un serio oponente y que lo pueda enfrentar de igual a igual, así, abandona su casa para comenzar un peregrinaje en el cual perfeccionó sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas.

En ese periodo de la historia de Japón hubo muchos guerreros embarcados en peregrinajes similares, algunos en solitario, como Musashi; otros bajo el patrocinio de alguna escuela de lucha o algún señor feudal.

Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo al margen de la sociedad, dedicándose exclusivamente a la búsqueda de la iluminación suprema a través del Camino de la Espada.Dedicándose solamente a perfeccionar sus habilidades de espadachín. Dejo de lado todos los placeres y bondades de la vida, sin mas posesión que su katana y su espíritu indomable, vagabundeando por todo el Japón, durmiendo con el firmamento como único techo, con simples harapos como vestimenta, adoptando en sus huesos el helado frío del invierno, sin preocuparse de su aspecto físico, ni tomar esposa, ni dedicarse a ninguna profesión, aparte de su propio estudio del arte de la espada.En la batalla de Sekigahara, en la cual Ieyasu sucedió a Hideyoshi como máximo dirigente del Japón, Musashi estaba entre las filas del ejército Ashikaga y contra Ieyasu. Es decir, estuvo en el bando perdedor. Sobrevivió no solo a los tres días que duró la batalla, en los cuales murieron alrededor de 70.000 guerreros, sino también a la siguiente caza y masacre de los supervivientes del ejército derrotado.

Después de Sekigahara, decidió partir en Musha Shugyo, un viaje de auto-perfeccionamiento, en que los samuráis viajaban de ciudad en ciudad, buscando oponentes fuertes para probar sus habilidades.El Musha Shugyo de Musashi lo llevó a tener más de 160 combates entre los 17 y 30 años, nunca fue derrotado. En todo su duro derrotero en busca del conocimiento supremo, se enfrento no solo en combates individuales, sino muchas veces combatió con mas de un oponente por vez, perfeccionando con cada golpe de su katana invencible, su maravilloso arte guerrero.
En guerras y disputas, su actitud era serena, aún frente a la muerte. Aquél que encontraba la iluminación por medio del Kenjutsu, desarrollaba una decisión precisa de la realidad, premiada con una conducta digna y honesta. Musashi fue un maestro en el Camino de la Espada. Buscó la perfección en el arte delcombate, hasta que su fama alcanzó las principales cortes de Japón.A los 30 años, después de vencer, en una violenta lucha a Sasaki Kojiro, considerado uno de los más hábiles samuráis de la época, Musashi pasó por una gran mudanza espiritual. Conforme escribió, años más tarde en su obra más famosa, el Libro de Los Cinco Anillos, Musashi sentía que venció en esos duelos, no por haber dominado el arte de la estrategia, o por ser más fuerte, o simplemente por suerte. Se da cuenta que hay algo mas detrás de todas esas victorias, entiende que con la muerte del oponente no finaliza el combate, comprende que el verdadero camino de la espada va mas allá de la propia espada; entonces pasa a buscar el significado más profundo del Camino de la Espada, que lo lleva a entrar en contacto con otras formas de arte, como escultura, pintura, caligrafía y también meditación Zen.
Fue con 50 años que finalmente Musashi alcanzó su objetivo de comprender los principios del camino, conforme escribió en la introducción del Libro de Los Cinco Anillos. Cerca de esta época estableció su estilo, el Niten Ichi Ryu.En el último período de su vida, Musashi se hizo vasallo del clan Hosokawa, viviendo en el castillo Kunamoto.
Cansado de esa nueva vida vacía de contenido, Musashi retorna a la soledad de la meditación haciéndose ermitaño y optando por un retiro espiritual en una caverna de Reigando. Allí escribió el Go Rin No Sho, el Libro De las Cinco Anillos o Esferas, dónde plasmo todos sus conocimientos en las artes de la espada y de la estrategia. Luego de dos años de auto exilio en las montañas, Musashi, la leyenda viviente, el rayo del cielo, el mas grande espadachín de la historia del Japón, desaparece, nunca mas se supo de él, nunca mas nadie lo vio, nunca se encontró su cuerpo. La leyenda se hizo más extraordinaria aun, y a partir de ese momento el gran Musashi fue ejemplo de todos los jóvenes que se iniciaban en el difícil camino de la espada adoptando su libro como guía de estudio y conocimiento.
La espada de Musashi sigue envainada, lista, transitando el aletargado paso del tiempo, al asecho de algún oponente que logre darle lo que siempre busco.

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JOAN DE ARCO "LA DONCELLA DE ORLEANS"

8. JOAN DE ARCO "LA DONCELLA DE ORLEANS"

(Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomodada, la infancia de Juana de Arco transcurrió durante el sangriento conflicto enmarcado en la guerra de los Cien Años que enfrentó al delfín Carlos, primogénito de Carlos VI de... Ver mas
(Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomodada, la infancia de Juana de Arco transcurrió durante el sangriento conflicto enmarcado en la guerra de los Cien Años que enfrentó al delfín Carlos, primogénito de Carlos VI de Francia, con Enrique VI de Inglaterra por el trono francés, y que provocó la ocupación de buena parte del norte de Francia por las tropas inglesas y borgoñonas.

A los trece años, Juana de Arco confesó haber visto a san Miguel, a santa Catalina y a santa Margarita y declaró que sus voces la exhortaban a llevar una vida devota y piadosa. Unos años más tarde, se sintió llamada por Dios a una misión que no parecía al alcance de una campesina analfabeta: dirigir el ejército francés, coronar como rey al delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país.

En 1428 viajó hasta Vaucouleurs con la intención de unirse a las tropas del príncipe Carlos, pero fue rechazada. A los pocos meses, el asedio de Orleans por los ingleses agravó la delicada situación francesa y obligó al delfín a refugiarse en Chinon, localidad a la que acudió Juana, con una escolta facilitada por Roberto de Baudricourt, para informar a Carlos acerca del carácter de su misión.

Éste, no sin haberla hecho examinar por varios teólogos, accedió al fin a confiarle el mando de un ejército de cinco mil hombres, con el que Juana de Arco consiguió derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans, el 8 de mayo de 1429. A continuación, realizó una serie de campañas victoriosas que franquearon al delfín el camino hacia Reims y permitieron su coronación como Carlos VII de Francia (17 de julio de 1429).

Acabado su cometido, Juana de Arco dejó de oír sus voces interiores y pidió permiso para volver a casa, pero ante la insistencia de quienes le pedían que se quedara, continuó combatiendo, primero en el infructuoso ataque contra París de septiembre de 1429, y luego en el asedio de Compiègne, donde fue capturada por los borgoñones el 24 de mayo de 1430.

Entregada a los ingleses, Juana de Arco fue trasladada a Ruán y juzgada por un tribunal eclesiástico acusada de brujería, con el argumento de que las voces que le hablaban procedían del diablo, con lo cual se pretendía presentar a Carlos VII como seguidor de una bruja para desprestigiarlo. Tras un proceso inquisitorial de tres meses, fue declarada culpable de herejía y hechicería; pese a que ella había defendido siempre su inocencia, acabó por retractarse de sus afirmaciones, y ello permitió conmutar la sentencia de muerte inicial por la de cadena perpetua.

Días más tarde, sin embargo, recusó la abjuración y reafirmó el origen divino de las voces que oía, por lo que, condenada a la hoguera, fue ejecutada el 30 de mayo de 1431 en la plaza del mercado viejo de Ruán. Durante unos años, corrió el rumor de que no había muerto quemada en la hoguera, ya que habría sido sustituida por otra muchacha, para casarse posteriormente con Roberto des Armoises. En 1456, Juana de Arco fue rehabilitada solemnemente por el papa Calixto III, a instancias de Carlos VII, quien promovió la revisión del proceso. Considerada una mártir y convertida en el símbolo de la unidad francesa, fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, año en que Francia la proclamó su patrona.

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GIUSEPPE GARIBALDI

9. GIUSEPPE GARIBALDI

(Niza, 1807-Caprera, Italia, 1882) Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina... Ver mas
(Niza, 1807-Caprera, Italia, 1882) Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina sarda, tomó parte en un motín republicano en el Piamonte que resultó fallido. Si bien pudo escapar, fue condenado al exilio. Por aquel entonces había entrado en contacto con la obra de Giuseppe Mazzini, el gran profeta del nacionalismo italiano, y la del socialista francés Saint-Simon.
Entre 1836 y 1848 vivió en Sudamérica, donde participó en varios acontecimientos bélicos, siempre al lado de quienes combatían por la libertad o la independencia. En 1836 intervino voluntariamente como capitán de barco en la fracasada insurrección secesionista de la república brasileña de Rio Grande do Sul y en 1842 fue nombrado capitán de la flota uruguaya en su lucha contra el dictador argentino Juan Manuel de Rosas. Al año siguiente, durante la defensa de Montevideo, organizó una legión militar italiana, cuyos miembros fueron los primeros «camisas rojas».

Noticias de su buen hacer como militar y estratega llegaron hasta Europa, adonde regresó en 1848 para luchar en Lombardía contra el ejército austriaco y dar un primer paso hacia la unificación de Italia, que fue su objetivo durante las tres siguientes décadas. Su intento de hacer retroceder a los austriacos no prosperó y debió refugiarse primero en Suiza y posteriormente en Niza.

A finales de 1848, sin embargo, el papa Pío IX, temeroso de las fuerzas liberales, abandonó Roma, adonde se dirigió Garibaldi junto a un grupo de voluntarios. En febrero de 1849 fue elegido diputado republicano en la asamblea constituyente, ante la cual defendió que Roma debía convertirse en una república independiente. En abril, se enfrentó a un ejército francés que intentaba restablecer la autoridad papal, y lo propio hizo en mayo ante un ejército napolitano. Si bien no tenía opción alguna de evitar la caída de la ciudad, su lucha se convirtió en uno de los más épicos y recordados pasajes del Risorgimiento.

El 1 de julio, Roma fue finalmente asaltada, y Garibaldi y sus hombres se refugiaron en el territorio neutral de San Marino. Condenado por segunda vez al exilio, residió en Tánger, Staten Island (Nueva York) y Perú, donde regresó a su antiguo oficio de capitán de buque mercante.

En 1854, Cavour, el primer ministro piamontés, creyó que si le permitía volver a Italia, Garibaldi se alejaría del republicano Mazzini. Para ello, le concedió el mando de las fuerzas piamontesas en lucha con las austriacas. Venció en Varese y Como, ambas en mayo de 1859, y entró en Brescia al mes siguiente, con lo cual el Reino de Lombardía se apropió del Piamonte. Conseguida la paz en el norte del país, Garibaldi se dirigió a Italia central. Víctor Manuel II, rey piamontés, dio al principio su apoyo a un ataque contra los territorios papales, pero a última hora le pareció demasiado peligroso y le obligó a abandonar el proyecto.

Garibaldi aceptó la renuncia y se mantuvo fiel, pero la cesión de Niza y Saboya a Francia por parte de Cavour y Víctor Manuel le pareció un acto de traición y decidió actuar por su cuenta. Como por el norte un acuerdo era imposible, decidió forzar la unificación conquistando el Reino de Nápoles, bajo soberanía borbónica. En mayo de 1860, al frente de un ejército de un millar de hombres (la expedición de los mil o de los «camisas rojas»), se apoderó de Sicilia y en septiembre entró en Nápoles, que cedió a Víctor Manuel II.

En 1861 se proclamó el nuevo Reino de Italia, pero desde sus inicios Garibaldi se mantuvo en la oposición, pues Roma continuaba siendo ciudad papal. Con la consigna de «Roma o la muerte», intentó durante años luchar contra el poder pontificio, sin demasiado éxito, hasta que en 1862, en la batalla de Aspromonte, cayó herido y fue hecho prisionero. Tras ser amnistiado, pasó a presidir el Comité Central Unitario Italiano y ofreció sus servicios a Francia. Fue elegido diputado para la Asamblea de Burdeos (1871) y diputado al Parlamento italiano (1875), el cual pocos años antes de su muerte le asignó una pensión vitalicia por los servicios prestados.

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