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EL SIMBOLISMO DEL CUERPO.

EL SIMBOLISMO DEL CUERPO.

  • Lista creada por Bcn Cdad.
  • Publicada el 07.09.2012 a las 15:59h.
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LOS MUSLOS, LA PELVIS, LOS RIÑONES Y EL SEXO

1. LOS MUSLOS, LA PELVIS, LOS RIÑONES Y EL SEXO

Nuestro cuerpo es lo que somos. Si todos sintiéramos curiosidad por tomar algunas lecciones de anatomía y disponer así de nociones de esta ciencia del cuerpo humano, sumiéndonos al mismo tiempo en la simbología del cuerpo elaborada por nuestros antepasados con mucha agudeza y precisión, seríamos... Ver mas
Nuestro cuerpo es lo que somos. Si todos sintiéramos curiosidad por tomar algunas lecciones de anatomía y disponer así de nociones de esta ciencia del cuerpo humano, sumiéndonos al mismo tiempo en la simbología del cuerpo elaborada por nuestros antepasados con mucha agudeza y precisión, seríamos capaces de interpretar nuestros síntomas, es decir, leer y traducir el lenguaje del cuerpo.

Realmente, sabemos que el cuerpo tiene su propio lenguaje y lo que nos dice no carece de interés. Y lo que aún es más, ''síntoma'' no significa sistemáticamente enfermedad.

En efecto, las raíces etimológicas de esta palabra nos enseñan que deriva de una palabra griega cuyo significado es sinónimo de coincidencia, es decir, ''caer juntos, ocurrir en el mismo momento''.

''Síntoma'' significa, pues, ''coincidencia de signos''.

A menudo los orígenes etimológicos de las palabras nos informan sobre su verdadero sentido, que a través de los tiempos hemos deformado, alimentándonos de mentiras que han terminado por constituir una verdadera contracultura popular.

Pero, tarde o temprano, la curiosidad puede empujarnos a buscar los orígenes, para encontrarnos de lleno en la verdad, por supuesto nuestra verdad, puesto que no hay nada más cambiante que la verdad, y la única verdad es, tal vez, la del instante presente, es decir, la del momento preciso en que la encontramos.

LOS MUSLOS
Ahora bien, cuando el ser humano busca la verdad o la persigue, pone en movimiento sus muslos, sus piernas, sus pies y, evidentemente, también todo su cuerpo. Pero el impulso del movimiento de las piernas y su fuerza provienen de los muslos. De manera que, así como en los ríñones, es donde residen las pulsiones y los deseos, el impulso que empuja a avanzar se sitúa en los muslos.

LA PELVIS
En la pelvis del ser humano se sitúa toda la problemática del caminar, avanzar y conducir. Los cabalistas la denominaron la ''puerta de los hombres''. Esta ''puerta'', en efecto, es el paso obligatorio para que las energías circulen de abajo arriba y de arriba abajo, en un ciclo sin fin, que es el de la sangre, entre otras cosas, que corre por las venas y las arterias. Cuando la sangre no circula bien, cuando hay un corte, una interrupción o perturbación en la región de la pelvis, casi siempre existen problemas arteriales o venosos. Tampoco olvidemos que bajo la pelvis se encuentra un punto energético de primera importancia, vital y regenerador, que corresponde al Mulad-hara-Chakra, situado en los órganos genitales y el ano, y que se considera el centro de energías psíquicas y pulsionales.

LOS RIÑONES
Una pelvis flexible permite dominar las propias energías primordiales gracias al equilibrio y la fuerza de los riñones, cuyas formas, por otro lado, te revelo que presentan numerosas analogías con los pies. En efecto si, gracias a sus pies puestos en el suelo, el hombre se mantiene de pie, también esto es debido a los ríñones, de manera simbólica. Los ríñones es donde reside el equilibrio físico, material y moral. Además, su forma presenta también muchas semejanzas con las orejas. Sé el importante papel que juega el oído y la percepción de los sonidos del mundo exterior en la obtención y el mantenimiento del equilibrio. Por eso, el vínculo orejas-riñones-pies tiene un papel primordial en el dominio del equilibrio físico y psíquico. El que oye correctamente, tanto en el sentido propio como figurado, se sostiene correctamente. Y sabemos que la postura y el caminar son reveladores del comportamiento de un ser.

EL SEXO

De tal manera, quien tiene una buena postura, quien se sabe guardar la ''compostura'' y, por consiguiente, quien tiene unos ríñones sólidos y una pelvis con cierta flexibilidad, que favorece la libre circulación de energías vitales, es capaz de dominar sus pulsiones, y así, pues, no malgastar dichas energías vitales ejerciendo una influencia sobre su sexualidad, que puede pasar de cuantitativa a cualitativa. Esta transformación es muy importante para su evolución. Puesto que a través del sexo, o de lo que simbólicamente representa, se conjugan los verbos tener y ser. El primero es cuantitativo, el segundo cualitativo. Brevemente, para ahorrarme consideraciones bastante complejas que implican una auténtica iniciación en el código de la cábala, este paso del tener al ser o de la cantidad a la calidad, se ilustra en dos etapas, presentes en la Biblia:

- el famoso ''creced y multiplicaos'', pronunciado por Yahvé en el Génesis 1,28;

- la circuncisión instituida por Abraham en signo de alianza con Yahvé en el Génesis 17.

Continuando en el ámbito simbólico, la primera etapa constituye una pérdida de las energías primordiales, que se gastan únicamente en la reproducción, y que debilitan y empobrecen al ser.

La segunda etapa, en cambio, implica un dominio de la procreación, que permite asimilar la savia o la semilla del verbo creador para que el ser pueda dirigirla a sí mismo, hacia sí mismo, exactamente como lo hacen los seguidores del tantrismo.

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EL ÁRBOL DE LA VIDA SEGÚN LA CÁBALA

2. EL ÁRBOL DE LA VIDA SEGÚN LA CÁBALA

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El ser humano es un Árbol de la vida en potencia. El Árbol de los sefirot de los cabalistas es un ejemplo muy representativo. El Árbol de la vida es un mito recurrente y universal. Ejemplo de ello es el árbol mítico en el que se inspiran los redactores de la Biblia al evocar el Árbol de la... Ver mas
El ser humano es un Árbol de la vida en potencia. El Árbol de los sefirot de los cabalistas es un ejemplo muy representativo.


El Árbol de la vida es un mito recurrente y universal. Ejemplo de ello es el árbol mítico en el que se inspiran los redactores de la Biblia al evocar el Árbol de la vida en estos términos: ''Hizo Yahvé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en medio del jardín el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal'' (Génesis 2, 9), seguramente se trataba del Kishkanu negro, un árbol sagrado y divinizado, según las leyendas mesopotámicas, cuyas raíces, sumergiéndose hacia el centro del mundo, es decir, hacia el Abajo, se encontraban en la morada de Enki-Ea, dios de las ''Aguas'', de la vegetación y de la agricultura.

Sin embargo, a propósito de este extracto del texto del Génesis, es bueno subrayar que existe una amalgama, causa de confusión, en torno al Árbol de la vida y el del bien y del mal, ya que claramente no son el mismo. Por eso, el que se parece al ''Árbol de la vida'' en medio del jardín del Génesis es el Kishkanu mesopotámico, no ''el árbol de la ciencia del bien y del mal''.

La prohibición de Yahvé recaerá en el árbol del conocimiento del bien y del mal, no en el Árbol de la vida: ''De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comas; porque el día que de él comieras, ciertamente morirás''. (Génesis 2, 16-17).

Estos dos árboles están tan confundidos que a menudo se les ha mezclado. En efecto, desde que el Hombre comió del árbol de la ciencia del bien y del mal, fue expulsado del Edén, y ya no pudo alimentarse del Árbol de la vida. En otros términos, el conocimiento que adquirió le hizo perder la vida, la copa de su sustancia original. Conoció el mundo, pero ya no se conocía a sí mismo. Perdió su norte, su vía, su razón de ser. Y mientras no muera por sí mismo, caminará en la oscuridad y vivirá en la ignorancia.

Para volver a encontrar su eje o vía, deberá subir la escalera que conduce a la abertura de su conciencia que, según todas las creencias religiosas del mundo, se llama Vía, Verdad, Vida, Revelación, Iluminación, etc. Esta escalera cósmica y los grados que el Hombre debe franquear uno a uno para encontrar su estado de gracia están maravillosamente simbolizados por los chakras y el despertar de la kundalinî, tal como se describen en el hinduismo. Ahora bien, los 7 chakras esenciales se hallan situados en la base de la columna vertebral y en la parte superior de la cabeza. El Árbol de los sefirot está compuesto por los mismos elementos y fundamentos. Podemos decir que el principio de los chakras y el de los sefirot simbolizan el Árbol de la vida, cada uno a su manera y en función de sus distintas culturas.

Pero entonces, hay que entender que cada uno de nosotros es un Árbol de la vida que se ignora, y que únicamente depende de nosotros encontrar nuestro Paraíso perdido. Este Edén, este Paraíso perdido, esta Edad de Oro o Tierra prometida (démosle el nombre que queramos) no es un lugar físico y exterior a nosotros. Se halla en cada uno de nosotros. Y en su centro, en el corazón mismo de lo que somos, está el Árbol de la vida, del que el Árbol de los sefirot de los cabalistas es una magnífica representación.

EL ÁRBOL DE LOS SEFIROT
En hebreo, sepher significa ''libro que contiene la tradición''. En cuanto a sephirah, es un recipiente, por ejemplo una copa o un jarrón. En plural sephirah se escribe sephiroth. De manera que cada uno de los 10 sephiroth que componen el Árbol de la vida, según la cábala, contiene una energía divina, difícil de denominar sin caer en la esquematización. El arquetipo nos parece el término más apropiado para intentar comprender lo que contiene un sefira o, al menos, tener cierta percepción de ello.

Sin embargo, en este caso no debemos entender el arquetipo en el sentido de símbolo típico, ejemplar y arcaico, que solamente el alma puede aprehender de forma inteligible y que constituye el fundamento mismo de todo lenguaje simbólico (que es el de los sueños, pero también el de los presagios, como ya subrayamos en otra parte), sino que debemos verlo como una energía original pura, que nada puede alterar y que no puede ser nada menos que lo que es. No hay trampa ni manipulación posible en cuanto al contenido de los sefirot. Por ello al hombre le han sido prohibidos desde el momento en que ha escogido otra vía y se ha desviado de su eje. Pero como ya precisé citando el Génesis 2, 16-17, si el Hombre ya no puede alimentarse del Árbol de la vida, al menos es capaz de representarlo y conocer de su existencia. Puesto que debemos comprender que aunque el esquema del Árbol de la vida de los sefirot, tal como te lo presentamos, es muy interesante intelectualmente, no vale nada si cada uno de nosotros no lo experimenta en la intimidad.

Ahora bien, se trata de una experiencia peligrosa, que implica un compromiso personal y profundo y, a veces, total.

Se puede abordar esta experiencia intentando comprender los sutiles vínculos que existen entre los componentes arquetípicos de este esquema del cuerpo humano. Recorriendo el cuerpo de un hombre o de una mujer, siguiendo las indicaciones de este esquema, puedes descubrir informaciones de gran riqueza sobre los puntos fuertes y débiles de un ser, tanto en su constitución física, como en su estructura psíquica y psicológica, estando evidentemente entremezcladas.

LA COMPOSICIÓN DEL ÁRBOL DE LOS SEFIROT
En la parte superior se encuentra Kether, la Corona, la primera sefira. Pero por encima de kether, reina la Aïn Soph, que podría traducirse por ''no existe'' o ''sin fin'', o bien ''no ser'', que no es una sefira, pero indica el grado más alto de conciencia que se puede alcanzar.

Debajo de kether están Hochma, la Sabiduría, y Bina, la Inteligencia, el segundo y tercer sefirot.

Luego vienen Hesed, la Misericordia o la Clemencia, y Din, la Justicia, que son el cuarto y quinto sefirot.

En el centro, debajo, se sitúa Tipheret, la Belleza, el sexto sefirot.

A continuación se encuentra Netzah, la Victoria o el Triunfo, y Hod, la Gloria, el séptimo y octavo sefirot.

Por último, debajo de Yesod, el Fundamento, noveno sefirot, por consiguiente, en la base del Árbol de los sefirot, se halla Malkuth, el Reino, décimo y último sefira.

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LOS HEMISFERIOS DERECHO E IZQUIERDO DEL CEREBRO Y EL COMPONENTE FEMENINO Y MASCULINO DEL SER HUMANO

3. LOS HEMISFERIOS DERECHO E IZQUIERDO DEL CEREBRO Y EL COMPONENTE FEMENINO Y MASCULINO DEL SER HUMANO

En política solemos hablar de la ''Derecha'' y de la ''Izquierda''. El término de ''Derecha'' viene de la época de la Revolución francesa. Entonces, se empleaba para referirse a los diputados conservadores que se situaban a la derecha del presidente de la Asamblea, mientras que la ''Izquierda... Ver mas
En política solemos hablar de la ''Derecha'' y de la ''Izquierda''. El término de ''Derecha'' viene de la época de la Revolución francesa. Entonces, se empleaba para referirse a los diputados conservadores que se situaban a la derecha del presidente de la Asamblea, mientras que la ''Izquierda'' se empleaba, obviamente, para hablar del conjunto de diputados sentados a la izquierda del presidente, y que defendían las ideas progresistas.

Sin embargo, puedo decir que en este caso el azar hizo bien las cosas, o que estamos ante el famoso juego de palabras del inconsciente al que Sigmund Freud dedicó obras enteras.

¿DE DÓNDE VIENEN LA DERECHA Y LA IZQUIERDA
En efecto, ''derecha'' deriva del latín directus, que significa sin curvas, directo o de ángulo recto, en sentido propio, y sin desviaciones, correcto, exacto y cierto, en sentido figurado. Lo que es derecho tiene cierta rectitud. Mientras que la ''izquierda'' (cuyo término original, por supuesto latino, se emplearía para referirse a un hombre lisiado de piernas deformes [se trata de valgus, que significa que tiene las piernas curvadas hacia fuera])- ha terminado por designar una línea recta que gira de golpe o una desviación y, por oposición a lo que es recto, diestro y directo, lo que es curvado, torpe y desviado.

Ahora bien, hasta el siglo X, ''mano derecha'' no aparece como tal en castellano y será en el siglo XIII cuando ''mano izquierda'' se adopte para sustituir a la ''mano siniestra''; esta última apelación todavía existe, aunque sea empleada muy raramente. El latín dextra procede de una raíz indoeuropea mucho más antigua, que ya significaba ''derecho, normal'', y parece que se creó para designar un presagio afortunado.

Cualquier signo que viniera de la derecha, entonces, se consideraba favorable. Al menos así era para los griegos, que creían que un signo procedente de la izquierda, es decir, de la siniestra, era funesto. Sinister fue el origen de la palabra siniestro, en la que no hace falta que nos extendamos. En cambio, para los etruscos, e incluso los romanos, era totalmente distinto. Cuando sus augurios provenían de la izquierda eran percibidos como favorables. Para ellos, ''que viene de la izquierda'' y ''favorable'' eran sinónimos. Sin embargo, parece que los griegos tuvieron la última palabra.

EL HEMISFERIO DERECHO Y EL HEMISFERIO IZQUIERDO
Sin embargo, como hoy sabemos de forma científica, pero nuestros ancestros también lo sabían utilizando otros conceptos sobre los que deberíamos reflexionar y meditar, nuestro cerebro está constituido por dos hemisferios, derecho e izquierdo.

Existe una sutil inversión, innata en el ser humano, entre ambos hemisferios del cerebro y las partes derecha e izquierda del cuerpo. Por eso, lo que podemos llamar esquemáticamente el cerebro derecho gobierna la parte izquierda de nuestro cuerpo, mientras que el hemisferio izquierdo dirige el lado derecho del cuerpo humano. Simplificándolo, podemos considerar que cuando movemos la mano derecha, el que trabaja es nuestro cerebro izquierdo, y cuando utilizamos la mano izquierda, el que opera es nuestro cerebro derecho.

Refiriéndome de forma simbólica al Árbol de los sefirot, el cerebro derecho corresponde a Bina, la Inteligencia, el tercer sefira. Está en analogía con la Madre, lo femenino, y rige sobre Hesed, la Misericordia o la Clemencia, el cuarto sefira, que se sitúa a la altura del hombro izquierdo, y más abajo sobre Netzah, el séptimo sefira, denominado la Victoria, el Triunfo o la Fuerza, que podemos situar al nivel de la cadera izquierda. Por eso, el hemisferio derecho, representado por la Inteligencia, representa el potencial femenino de todo ser humano, cualquiera que sea su sexo.

Siempre a un nivel simbólico, el hemisferio izquierdo corresponde a Hochma, la Sabiduría, segundo sefira. Está en analogía con el Padre, lo masculino y gobierna sobre Din, la Justicia o el Rigor, el quinto sefira, que podemos situar en el hombro derecho, y más abajo sobre Hod, el octavo sefira, denominado la Gloria, que situamos en la cadera derecha. De ahí que el hemisferio izquierdo, representado por la Sabiduría, simbolice el potencial masculino de todo individuo, también cualquiera que sea su sexo.

LOS COMPONENTES FEMENINO Y MASCULINO
¿Se puede concluir que la mano derecha y todo el lado derecho del cuerpo se rigen por la Inteligencia femenina y que la mano izquierda y el lado izquierdo del cuerpo son gobernados por la Sabiduría ráasculina? De una forma ideal, sí. Es cierto que todo ser humano equilibrado es capaz de utilizar con armonía sus componentes femenino y masculino, sin que ninguno de los dos ejerza su supremacía sobre el otro, ya sea hombre o mujer.

Para realizar este equilibrio o armonía, hay que hacer caso omiso de nuestros prejuicios en cuando a lo femenino y lo masculino, que siempre nos inclinan, digan lo que digan, a privilegiar el segundo en detriíjnento del primero, adoptando, sin darnos cuenta, un comportamiento femenino caricaturesco y simplista. En otros términos, todos aquellos hombres y mujeres que están convencidos de que lo masculino es superior a lo femenino son víctimas de su componente femenina inhibida, no integrada, desequilibrada y presentan un comportamiento que los psicoanalistas clínicos califican de histérico.

Así pues, toda voluntad deliberada de anular una paridad o igualdad social entre hombres y rnujeres es un síntoma de falta de Armonía entre los componentes femenino y masculino de los hombres y las mujeres en la actualidad; puesto que, en términos absolutos, esta armonía realizada en sí misma es a la que todo ser humano aspira. Este es el gran principio enunciado por la cábala, pero que también encontramos en otros muchos textos místicos.

Según la cábala, se trata del principio de Unificación, que puede convergir a todo ser humano en inteligente (Bina) y sabio (Hochma).



LA IMAGEN QUE ILUSTRA ESTE ELEMENTO ES LA REPRESENTACIÓN DEL MUNDO SENSIBLE TAL COMO SE PLANTEABA EN EL SISTEMA DE ROBERT FLUDD. (SEGÚN ''UTRIUSQUE COSMI'', TOMO II, 1619).

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LOS PIES, LAS PIERNAS Y LAS RODILLAS

4. LOS PIES, LAS PIERNAS Y LAS RODILLAS

A partir de los símbolos evocados por las letras-Número de la cábala, trazaré el retrato de un ser humano, cuyo cuerpo es un Árbol de la vida. Si el ser humano puede compararse con un árbol o si, efectivamente, es un árbol, ¿dónde están sus raíces: en su cabeza o en sus pies? Al tratarse de... Ver mas
A partir de los símbolos evocados por las letras-Número de la cábala, trazaré el retrato de un ser humano, cuyo cuerpo es un Árbol de la vida.

Si el ser humano puede compararse con un árbol o si, efectivamente, es un árbol, ¿dónde están sus raíces: en su cabeza o en sus pies? Al tratarse de un árbol, tendemos a decir que están representadas por sus pies o, en todo caso, que constituyen unos vínculos invisibles que unen al hombre con zonas subterráneas; puesto que, después de todo, las raíces existen aunque sean invisibles. Sin embargo, como vemos con El Colgado, el duodécimo arcano mayor del tarot adivinatorio, relacionado con lamed, duodécima letra-Número del alfabeto hebraico, y el signo Libra y, a juzgar por las representaciones simbólicas inherentes a esta figura del Colgado, el ser humano se considera un árbol al revés que, justamente, bajo el aspecto del Colgado, retoma su posición original y final al mismo tiempo. De tal manera, en su cabeza figuran las raíces, mientras que sus pies son representaciones de sus ramas.

Sin embargo, esta inversión raíces-ramas, es decir, cabeza-pies, tiene cierto sentido, valga la expresión. Significa que cada uno de nosotros, sobre el modelo de este hombre del revés, debe producir sí mismo una inversión de valores, de energías y de su conciencia, movimiento prodigioso y regenerador, maravillosamente representado por el signo Acuario, del cual es símbolo esencial, puesto que la función de Acuario es la de verter agua, inviniendo el cántaro o ánfora para que corra el agua que contiene y circulen las energías. Se trata de la famosa ''inversión de las luces''.

LOS PIES
De tal manera, si los pies del ser humano son sus ramas, la tierra firme sobre la que los pies se posan es el cielo del hombre. La tierra es nuestro cielo. ¿No es una hermosa imagen poética? A la inversa, según este principio, también podemos decir que el cielo es la tierra del hombre, ya que sus raíces no se hallan bajo el cielo sino en el cielo, de donde saca toda su energía.

Al respecto, observemos que durante la vida intrauterina el pequeño ser que se forma en el útero se mantiene en una posición parecida a una media luna, dibujando una C. Así, durante su crecimiento, diríamos fetal y biológico, sus pies, manos y cabeza se reúnen, es decir, adopta naturalmente una posición fetal. Ahora bien, es bien sabido que cuando la luna forma una C en el cielo, en realidad, decrece.

De lo cual podemos deducir que el crecimiento biológico del ser humano coincide o implica cierta regresión necesaria de su conciencia.

Luego, una vez fuera del cascarón, el ser que haya alcanzado lo que podemos llamar su madurez biológica, como un fruto maduro, sólo puede decrecer, retroceder y degradarse biológicamente. Con la edad, sabemos que sus células se empobrecen. Pero luego, para vencer a la muerte y salir de este círculo fatal, puede adoptar la postura denominada del arco, en hata yoga, o de feto invertido, las manos co giendo los tobillos para que se unan la cabeza y los pies, tirando brazos y piernas hacia atrás. Al igual que la luna cuando crece, en este caso el cuerpo forma una D. Tanto en un caso como en el otro, todos los gérmenes de las energías primordiales, que se hallan debajo de los pies y en los pies, se unen a la cabeza, vueltos hacia sí, recogidos hacia sí mismos en la vida fetal, abiertos al mundo, a todo, a la vida, en la postura, del acróbata que representa el cumplimiento último del ser.

En conclusión, los pies contienen el comienzo y el final. Y cuando lo de abajo que es lo de arriba, los pies, se une con lo de arriba que es lo de abajo, la cabeza, cuando la tierra-cielo y el cielo-tierra se unen y se fusionan, el ser humano se realiza plenamente.

LAS PIERNAS
Como veremos, el hombre posee otro par de pies, cuya existencia la mayoría de las veces no sospecha, puesto que, por supuesto, no los puede ver cada día. Se trata de los ríñones, cuya forma nos recuerda la de los pies y que, en cierto modo, ejercen una función similar a la de éstos, en el sentido de que los incitan a producir un movimiento hacia delante. En efecto, las pulsiones e impulsos del ser se producen gracias a los ríñones o se revelan en los ríñones. Por otro lado, también en ellos puede hallar su equilibrio, su fuerza y su riqueza interior. Por tanto, los ríñones actúan sobre las piernas, a las que incitan a ponerse en movimiento para ir hacia alguna parte, alcanzar algo y satisfacer un deseo. Las piernas corren solas, a veces a pesar o en contra de la voluntad del ser, pero también pueden obedecer a su cabeza, su espíritu o, justamente, su voluntad. Así, las piernas pueden compararse un poco con el animal salvaje, libre, de instintos puros pero descontrolados que hay que saber controlar, dominar y domesticar.

LAS RODILLAS
Hemos visto cómo el ser humano unía y regeneraba las energías de Arriba y de Abajo, juntando su cabeza con los pies a su espalda, invirtiendo así el proceso habitual y engendrando él mismo la famosa ''inversión de las luces''. Pero antes de llegar ahí, estadio supremo de su realización, debe resistir la tentación del orgullo, la vanidad, la soberbia, sentimientos que descubre cuando se siente capaz de dominar sus instintos y de hacer avanzar o inmovilizar sus piernas según su voluntad. Por consiguiente, debe experimentar la humildad, simbolizada por el arrodillamiento.

Por eso, el que se arrodilla, se inclina hacia delante o coloca su cabeza entre sus rodillas está en situación de baraka, palabra árabe que significa bendición o favor concedido por el cielo, más que ''suerte'' en el sentido en que lo entendemos. Barukh, en hebreo, es el bendito, y berekh, la rodilla. Es casi la misma palabra.

Esta concordancia se halla en la etimología de ''genu'' (''rodilla'' en latín; en castellano antiguo dios ''hinojos'', que era el nombre que recibía entonces la rodilla), voz que nos lleva al otro término latino ''genus'' (traducible como ''linaje''), del que derivan palabras actuales como género, general, genérico, generoso, congénere, degeneración.

El que está bendecido por el cielo, el más humilde de todos es, por lo tanto, el más generoso.



EL ÁRBOL DEL REVÉS, CUYAS RAÍCES SE HALLAN EN EL CIELO Y SUS RAMAS EN LA TIERRA, ES PRIMORDIAL EN LA TRADICIÓN JUDAICA.

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LOS 5 SENTIDOS Y LAS MANOS, LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

5. LOS 5 SENTIDOS Y LAS MANOS, LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Nuestro cuerpo también es capaz de acceder a un conocimiento espiritual del mundo. Es algo que nos cuesta imaginar o creer a nosotros, los occidentales, como consecuencia de una cultura represora e inhibidora del cuerpo y de la sensualidad (que reinó durante muchos siglos en Europa, pero que... Ver mas
Nuestro cuerpo también es capaz de acceder a un conocimiento espiritual del mundo. Es algo que nos cuesta imaginar o creer a nosotros, los occidentales, como consecuencia de una cultura represora e inhibidora del cuerpo y de la sensualidad (que reinó durante muchos siglos en Europa, pero que tiene menos que ver con las religiones judeocristianas, como a menudo se cree o se dice, que con fanatismos y con el sectarismo de algunos y la ingenuidad y pasividad de muchos otros).

Sin embargo, el cuerpo tiene una especie de espíritu. Y también piensa.

LOS SENTIDOS Y LA CONCIENCIA
Los sentidos no son sólo puntos de receptividad del mundo exterior. Como es sabido, en función de si los individuos son más o menos receptivos, las capacidades sensoriales están más o menos desarrolladas. Por eso, algunos tienen una vista fina y gran agudeza visual, otros un oído tan fino y selectivo que son capaces de percibir la menor disonancia o la más ínfima desafinación de un instrumento musical que, evidentemente, escapa al oído común; otros, cuyos órganos del gusto y las cualidades olfativas son especialmente sensibles, reconocen un sabor o un perfume con los ojos cerrados, a veces, incluso a distancia.

Ahora bien, tenemos conciencia del mundo exterior a través de los sentidos y al adquirir esta conciencia del mundo exterior, de sus formas y colores, de sus olores y perfumes, su temperatura cambiante, sus ruidos y sonidos, etc., tenemos conciencia de nuestros límites y se despierta lo que denominamos conciencia. Esta conciencia es más aguda, en tanto somos capaces de distinguir el placer y el dolor, que evidentemente son sensaciones.

Finalmente, señalaré que existe una analogía obvia entre el gusto y el conocimiento y los verbos saborear y saber, pues tanto asimilamos o digerimos productos de la tierra como conceptos e ideas, al igual que entender y comprender van de la mano, y que ver también es prever, concebir, percibir, y también saber y, consecuentemente, conocer, y que sentir también es presentir, es decir, tener olfato, y por consiguiente, experimentar, ser intuitivo siendo la intuición un efecto de la memoria sensible.

El ser humano posee, pues, una verdadera inteligencia sensible y su cuerpo puede tener espíritu. Negar esta inteligencia inhibiendo los propios sentimientos es aislarse del mundo exterior y ahogar la propia conciencia.

Por eso, durante siglos, si las religiones han hablado tanto de conciencia es porque, en general, los hombres carecían de ella, la tenían atada o luchaban contra ella, cayendo entonces en todos los excesos perversos y mortales compensatorios que la historia nos ha mostrado y, por desgracia, cuyos males y consecuencias todavía no hemos atajado.

LAS MANOS Y EL AMOR
Pero nunca es demasiado tarde para reconciliarse con uno mismo, para recuperar esa armonía, esa felicidad y ese bienestar, del que siempre sentimos nostalgia y del que son testimonio los mitos de la Edad de Oro, del Paraíso perdido y de todas esas civilizaciones misteriosas que nos hacen soñar y fantasear: la Atlántida, Mu, etc. Esta reconciliación solamente se puede producir mediante el amor hacia uno mismo, que es a la vez el amor por el otro.

Así pues, en hebreo, a partir de la raíz yad, la mano, se creó yada, que tanto significa ''conozco'' como ''amo''. Luego entenderemos porque se dice normalmente que Adán ''conoció'' a Eva. Se trata de una fórmula metafórica.

Pero en hebreo, que fue obviamente la lengua de los redactores de la Biblia, y especialmente de los del Génesis, en una época en que acababa de nacer el alfabeto hebraico y conservaba todavía toda su semántica original y simbólica, la analogía entre mano, por un lado, que se refiere, evidentemente, a los verbos tomar y comprender y, por otro lado, los verbos conocer y amar, tenía pleno sentido.

La mano nunca es inocente. A través de ella, el hombre puede conocer y darse a conocer. Yad, formado a partir de la letra-Número yod, corresponde al proceso de identificación, es decir, el momento en que el ser humano toma conciencia de su identidad única y distinta que le diferencia de los demás.

Ahora bien, según el simbolismo del cuerpo, tal como lo entendieron los cabalistas, la conciencia de la identidad solamente se puede realizar en uno mismo gracias a la voluntad de conocer el mundo exterior y de darse a conocer a dicho mundo exterior, conocimiento que es amor.

MANO IZQUIERDA O MANO DERECHA
Esta reflexión naturalmente lleva a plantearnos una pregunta sexista, que va más allá de las nociones de equidad que preocupan a nuestra sociedad moderna. ¿La mano de la conciencia y del amor es la mano derecha o la mano izquierda? En realidad, esta pregunta no se plantea. Nosotros la planteamos puesto que hemos establecido una normalidad artificial que no existe, en función de la cual la mano derecha ejerce una supremacía sobre la izquierda. Y como por azar, asimilamos la primera al principio masculino y la segunda al principio femenino. Ahora bien, si me refiero al término hebreo (que, como acabamos de ver, a partir de yad, la mano, significa ''conozco y amo'' (y no ''te conozco y te amo''), podemos deducir fácilmente que se refiere, como suele decirse, a la mano del corazón, es decir, la izquierda.

Recordemos que la mayoría de los alfabetos y escrituras originales de la humanidad se grababan o escribían de izquierda a derecha. Por otro lado, yada, ''conocer'', está formado a partir de la raíz yad, la mano, a la que se añade la letra-Número aeïn, que significa ojo.

Por eso, ''conocer'' en hebreo equivale a ''la mano que ve'', o si se prefiere, tocar y ver es conocer. De ahí que la visión penetrante de la realidad y del mundo exterior y de la materia sólo resulte accesible a través de la mano izquierda, la mano del corazón, la mano del componente femenino del ser humano.

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