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EL PODER DE LA ORATORIA: DISCURSOS HISTÓRICOS.

EL PODER DE LA ORATORIA: DISCURSOS HISTÓRICOS.

  • Lista creada por Venhut.
  • Publicada el 02.08.2012 a las 22:17h.
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Último acceso 31.12.2012

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«Aquel que tenga a la palabra como un arma será el más fuerte, solo hay que saber como utilizarla». En el siglo IV antes de Cristo, Demóstenes, un filósofo ateniense, se metía piedras en la boca para preparar sus discursos. Consiguió acabar con su tartamudez.

La Segunda Guerra Mundial provocó que personajes como Winston Churchill, al que debemos la expresión «Sangre, sudor y lágrimas», o Franklin Delano Roosevelt, quien nos explicó que «A lo que hay que tener miedo es al mismo miedo», nos convenciesen con su oratoria. Y Charles De Gaulle haciendo el llamamiento a la resistencia contra Alemania.

No podemos olvidarnos de otro de los grandes oradores de la Historia —y quizás el más polémico—, Adolf Hitler. En sus discursos prevalecen los términos bélicos, la sangre, la victoria, la raza, y cada palabra la expresa con más fuerza que la anterior. Dicen que Hitler pasaba horas y horas frente al espejo para ensayar sus arengas.

Y qué decir de Eva Perón. El cáncer atroz que padecía en aquel momento y que le acabó provocando la muerte no evitó que desde los balcones de la Casa de Gobierno, envuelta en una figura delgada y frágil, hablase por última vez a sus «Queridos descamisados». Aquel sería su último '17 de Octubre'.

Grandiosa es la frase que utiliza John F. Kennedy en su toma de posesión como presidente de los Estados Unidos: «No os preguntéis qué puede hacer vuestro país por vosotros, sino que podéis hacer vosotros por él». Una de las más representativas de la Historia, el 28 de agosto de 1963, cuando Martin Luther King dijo: «Tengo un sueño». Una muy reciente y de enorme poder mediático, «Yes we can», de Obama.

Y aquí en España, ¿quiénes dicen los expertos que han sido los mejores oradores? Gana de largo Francisco Franco, y si pensamos en mujeres, La Pasionaria. Si nos acercamos en el tiempo tenemos a Adolfo Suárez, quien dejó boquiabierta a media España cuando en televisión anunció por sorpresa su dimisión —«No me voy por cansancio, me voy porque las palabras ya no parecen ser suficientes»—, o a S.M. El Rey Don Juan Carlos, resolviendo el 23-F vestido de Capitán General de los Ejércitos.

Entiéndase la grandeza de los discursos por la magnitud de sus logros o fracasos; por su calidad poética, semántica, etc.; o por su trascendencia para la Historia, no por juicios morales o éticos.

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

MARTIN LUTHER KING

1. MARTIN LUTHER KING

VÍDEO: 'Tengo un sueño' TEXTO: «Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país. Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la... Ver mas
VÍDEO: 'Tengo un sueño'

TEXTO: «Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la Emancipación. Este trascendental decreto significó un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, quemados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿cuándo quedarán satisfechos?" Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros solo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Mississipi no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Mississipi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales". Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que un día, incluso el estado de Mississipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños negros puedan unir sus manos con las de los niños blancos y caminar unidos, como hermanos.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡qué repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire!, ¡qué repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York!, ¡qué repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania!, ¡qué repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado!, ¡qué repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California!, pero no solo eso: ¡qué repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia!, ¡qué repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse!, ¡qué repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Mississipi! De cada costado de la montaña, que repique la libertad.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios Omnipotente, ¡somos libres al fin!».

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WINSTON CHURCHILL

2. WINSTON CHURCHILL

VÍDEO: 'Sangre, sudor y lágrimas' TEXTO: «Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y... Ver mas
VÍDEO: 'Sangre, sudor y lágrimas'

TEXTO: «Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonia con la que ha sido necesario actuar.

Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este gobierno: No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor. Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de combate y sufrimiento.

Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra política? Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.

Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra aspiración? Puedo responder con una palabra: Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia. Tened esto por cierto; no habrá supervivencia para todo aquello que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.

Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: Venid, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas».

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MAHATMA GANDHI

3. MAHATMA GANDHI

VÍDEO: 'El arma de la no-violencia' TEXTO: «Hay gente que tiene odio en sus corazones hacia los británicos. Yo he oído a gente decir que estaban disgustados con ellos. La mente de la gente común no diferencia entre un británico y la forma imperialista de su gobierno. Para ellos ambos son lo... Ver mas
VÍDEO: 'El arma de la no-violencia'

TEXTO: «Hay gente que tiene odio en sus corazones hacia los británicos. Yo he oído a gente decir que estaban disgustados con ellos. La mente de la gente común no diferencia entre un británico y la forma imperialista de su gobierno. Para ellos ambos son lo mismo. Hay gente a la que no le importa la llegada de los japoneses. Para ellos, quizá, significaría un cambio de amos, pero esta es una cosa peligrosa. Ustedes deben removerla de sus mentes. Esta es una hora crucial. Si permanecemos quietos y no jugamos nuestra parte, no estaremos en lo cierto.

Si son solamente Gran Bretaña y Estados Unidos quienes luchan en esta guerra, y si nuestro papel es solamente dar ayuda momentánea, sea que la demos voluntariamente o nos la tomen en contra de nuestros deseos, no será una posición muy feliz. Pero podemos mostrar nuestra firmeza y valor solamente cuando esta sea nuestra propia lucha. Entonces cada niño será un valiente. Lograremos nuestra libertad luchando. No caerá del cielo.

Yo sé muy bien que los británicos nos tendrán que dar nuestra libertad cuando hayamos hecho suficientes sacrificios y probado nuestra fuerza. Debemos remover el odio a los británicos de nuestros corazones. Al menos, en mi corazón no hay tal odio. De hecho, yo soy ahora un amigo más grande de los británicos de lo que lo fui nunca. La razón para esto es que en este momento ellos están en apuros. Mi amistad demanda que yo debo ponerlos al tanto de sus equivocaciones. Como yo no estoy en la posición en que ellos se encuentran, yo estoy en condiciones de señalarles sus equivocaciones.

Yo sé que ellos están al borde del abismo, y que están casi por caer en él. Sin embargo, aún si ellos quieren cortarme las manos, mi amistad demanda que yo debo tratar de empujarlos lejos de tal abismo. Esta es mi pretensión, ante la cual mucha gente puede reír, pero no me importa, yo digo que esta es la verdad.

En el momento en que estoy por lanzar la mayor campaña de mi vida, no puede haber odio hacia los británicos en mi corazón. El pensamiento que, porque ellos están en dificultades, yo debo darles un empujón está totalmente ausente de mi mente. Nunca ha estado allí. Puede ser que, en un momento de enojo, ellos puedan hacer cosas que puedan provocarlos. Sin embargo, ustedes no deber recurrir a la violencia; eso pondría a la no-violencia en la deshonra. Cuando ocurren tales cosas, ustedes deben asumir que no me encontrarán vivo, dondequiera pueda estar. Su sangre estará sobre vuestra cabeza. Si ustedes no entienden esto, será mejor si rechazan esta resolución. Redundará en vuestro crédito.

¿Cómo puedo culparlos por las cosas que ustedes no son capaces de comprender? Hay un principio en una lucha, que ustedes deben adoptar. No creer nunca, como yo nunca he creído, que los británicos van a caer. Yo no los considero como una nación de cobardes. Yo se que antes de que ellos acepten la derrota cada alma en Gran Bretaña será sacrificada.

Ellos pueden ser derrotados y pueden dejarlos a ustedes como dejaron a los pueblos de Birmania, Malasia y otros lugares, con la idea de recapturar cuando puedan el territorio perdido. Esa puede se su estrategia militar. Pero suponiendo que nos dejen, ¿qué nos ocurrirá? En tal caso Japón vendrá aquí.

La llegada de Japón implicará el fin de China y quizá también de Rusia. En estas cuestiones, el Pandit Jawarharlal Nehru es mi gurú. Yo no quiero ser el instrumento de la derrota de Rusia ni de China. Si tal cosa ocurre me odiaré a mí mismo.

La no-violencia es un arma incomparable que puede ayudar a todos. Yo sé que no hemos hecho mucho por el camino de la no-violencia y, sin embargo, si tales cambios sobrevienen, asumiré que es el resultado de nuestro trabajo durante los últimos veintidós años y que Dios nos ha ayudado a alcanzarlo.

[...].

La resolución que es puesta ante ustedes dice: “No queremos permanecer como ranas en una charca. Estamos alentando una federación mundial. Esta solamente vendrá a través de la no-violencia. El desarme es posible solo si ustedes utilizan la incomparable arma de la no-violencia”. Si ustedes no aceptan esta resolución no estaré apenado. Por el contrario, danzaré con alegría, porque entonces ustedes de relevarán de una tremenda responsabilidad, que ustedes están ahora poniendo sobre mí.

Les pido que adopten la no-violencia como una cuestión de estrategia. Conmigo es un credo, pero en tanto ustedes están implicados les pido que la acepten como una estrategia. Como soldados disciplinados ustedes deben aceptarla totalmente y adherirse a ella cuando se unan a la lucha.

La gente me pregunta hasta qué punto soy el mismo hombre que era en 1920. La única diferencia es que soy mucho más fuerte en ciertas cosas ahora que en 1920».

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NELSON MANDELA

4. NELSON MANDELA

VÍDEO: 'Un ideal por el que morir' TEXTO: «Sudáfrica es el país más rico de África y podría ser uno de los más ricos del mundo. Sin embargo, es una tierra de extremos y contrastes muy marcados. Los blancos disfrutan de lo que bien podía ser el nivel más alto de vida del mundo, mientras que... Ver mas
VÍDEO: 'Un ideal por el que morir'

TEXTO: «Sudáfrica es el país más rico de África y podría ser uno de los más ricos del mundo. Sin embargo, es una tierra de extremos y contrastes muy marcados. Los blancos disfrutan de lo que bien podía ser el nivel más alto de vida del mundo, mientras que los africanos viven en la pobreza y en la miseria.

El 40% de los africanos viven sin esperanza en condiciones de pobreza inimaginables. Los más prósperos viven en Johannesburgo, pero aun así su situación es desesperada. Las últimas cifras a 25 de marzo de 1964 muestran que el 42,84% de las familias viven por debajo del umbral de la pobreza. En estos casos, la pobreza va de la mano de la malnutrición y de las enfermedades: tuberculosis, gastrointeritis, escorbuto... Traen la muerte y la destrucción de la salud. La incidencia de la mortalidad infantil es una de las más altas del mundo. La tuberculosis mata a 40 personas al día, casi todas de raza negra.

Las enfermedades no solo destrozan los órganos vitales, sino que dan como resultado falta de inteligencia y de iniciativa, y reducen el poder de concentración. Los efectos secundarios de tales condiciones afectan al conjunto de toda la comunidad y al rendimiento de los trabajadores.

El reproche de los africanos, ahora bien, no solo es que ellos son pobres y que los blancos son ricos, sino que las leyes, que están hechas por los blancos, están destinadas a preservar esta situación. Hay dos maneras de romper con la pobreza. La primera es mediante una adecuada educación; y la segunda es adquirir una mayor profesionalidad de los propios trabajadores, y de esta manera adquirir unos mayores salarios. Estas dos vías de salvación están deliberadamente cortadas por la legislación de los blancos.

El presente gobierno ha impedido siempre que los africanos adquieran una adecuada educación. Una de sus primeras medidas después de tomar el poder ha sido la de eliminar todos los subsidios a las escuelas africanas. Muchos niños africanos que asistían a las escuelas dependían de estos subsidios. Este fue un acto cruel.

Existe la educación obligatoria para todos los blancos, y virtualmente sin coste alguno para sus padres, sean ricos o pobres. Las mismas condiciones no se adjudican a los niños africanos. A menudo, los niños africanos tienen que pagar más por su escolarización que los niños blancos.

El gobierno a menudo responde a estas críticas diciendo que los africanos de Sudáfrica son mejores económicamente que cualquiera de los otros habitantes del resto de África. Yo desconozco si esta afirmación es correcta o no, pero aun siendo cierta, mientras los africanos estén concernidos, esto es irrelevante. Nuestra queja no es que nosotros seamos pobres en comparación con la gente de otros países, sino que nosotros somos pobres en comparación con los blancos de nuestro propio país y que esta situación está favorecida mediante la legislación.

La ausencia de dignidad humana experimentada por los africanos es el resultado directo de la política de la supremacía blanca. La supremacía blanca implica la inferioridad de los negros. La legislación actual está designada a preservar dicha supremacía.

Por encima de todo, nosotros deseamos derechos políticos igualitarios, porque sin ellos, nuestras deficiencias serán permanentes. Sé que esto suena revolucionario para los blancos de este país porque la mayoría de los votantes serán africanos. Esta es la razón por la que el hombre blanco teme a la democracia. Esto es todo por lo que lucha el partido ANC. Su batalla es realmente una batalla nacional. Es una batalla de la gente africana, inspirada por sus propios sufrimientos y su propia experiencia. Es una batalla por el derecho a vivir.

A lo largo de mi vida me he dedicado a luchar por los derechos de los africanos. He luchado contra la dominación blanca. He soñado con la idea de una democracia y una sociedad libre en la cual las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el cual quiero vivir para verlo hecho realidad, pero si para ello es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir».

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FRANCISCO FRANCO

5. FRANCISCO FRANCO

VÍDEO: 'Discurso de la Victoria' TEXTO: «Yo quisiera, españoles, que la unidad sagrada que alienta en vuestro común entusiasmo y en el fervor por la obra de nuestros combatientes, no decaiga jamás; ha sido la base de nuestra Victoria y en ella se asienta el edificio de la nueva España. Yo... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso de la Victoria'

TEXTO: «Yo quisiera, españoles, que la unidad sagrada que alienta en vuestro común entusiasmo y en el fervor por la obra de nuestros combatientes, no decaiga jamás; ha sido la base de nuestra Victoria y en ella se asienta el edificio de la nueva España.

Yo no puedo ocultaros en este día los peligros que todavía acechan a nuestra Patria. Terminó el frente de la guerra, pero sigue la lucha en otro campo. La Victoria se malograría si no continuásemos con la tensión y la inquietud de los días heroicos, si dejásemos en libertad de acción a los eternos disidentes, a los rencorosos, a los egoístas, a los defensores de una economía liberal que facilitaba la explotación de los débiles por los mejor dotados.

No nos hagamos ilusiones: el espíritu judaico que permitía la alianza del gran capital con el marxismo, que sabe tanto de pactos con la revolución antiespañola, no se extirpa en un día y aletea en el fondo de muchas conciencias.

Mucha ha sido la sangre derramada y mucho ha costado a las madres españolas nuestra Santa Cruzada para que permitamos que la Victoria pueda malograrse por los agentes extranjeros infiltrados en las empresas o por el torpe murmurar de gentes mezquinas y sin horizontes.

Hacemos una España para todos: vengan a nuestro campo los que arrepentidos de corazón quieran colaborar a su grandeza; pero si ayer pecaron, no esperen les demos el espaldarazo mientras no se hayan redimido con sus obras.

Para esta gran etapa de la reconstrucción de España necesitamos que nadie piense volver a la normalidad anterior; nuestra normalidad no son los casinos ni los pequeños grupos, ni los afanes parciales. Nuestra normalidad es el trabajo abnegado y duro de cada día para hacer una Patria nueva y grande de verdad, pero para coronar nuestra gran obra necesitamos que a la Victoria militar acompañe la política; no basta ordenar la unidad sagrada, hace falta trabajarla, llevar la doctrina y las nuevas consignas a todos los lugares, que vosotros seáis los colaboradores de la nueva empresa, de la que son fuerzas de choque la juventud heroica que en los frentes de batalla y en las cárceles sombrías recogieron de labios de tantos héroes su último "¡Arriba España!".

Esta es la misión de nuestro Movimiento».

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ADOLF HITLER

6. ADOLF HITLER

VÍDEO: 'Discurso a la juventud alemana' TEXTO: «Juventud alemana, tras un año os puedo saludar otra vez aquí. Vosotros, manteniéndoos de pie aquí hoy representáis algo que está ocurriendo en todas partes de Alemania. Nosotros queremos que vosotros, muchachos y muchachas alemanes, os... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso a la juventud alemana'

TEXTO: «Juventud alemana, tras un año os puedo saludar otra vez aquí. Vosotros, manteniéndoos de pie aquí hoy representáis algo que está ocurriendo en todas partes de Alemania. Nosotros queremos que vosotros, muchachos y muchachas alemanes, os impregnéis de todo aquello que anhelamos para Alemania. Queremos ser un pueblo, y a través de vosotros, llegar a ser este pueblo.

Queremos una sociedad sin castas ni rangos sociales y vosotros no debéis permitir a estas acepciones crecer en vuestro interior. ¡Queremos ver un imperio!, y vosotros debéis autoinstruiros para esto. Queremos que este pueblo sea obediente y debéis practicar obediencia en vosotros mismos.

Queremos que este pueblo sea amante de la paz, pero que al mismo tiempo sea valiente, y vosotros debéis por esa razón ser ambas cosas, amantes de la paz y fuertes. Queremos que este pueblo no se torne blando, sino que se haga duro, y por consiguiente, debéis endureceros a vosotros mismos en vuestra juventud. Para esto debéis aprender a sacrificaros, así como también a nunca veniros abajo.

Todo aquello que forjemos hoy, no importa lo que hagamos, pasará al olvido, pero en vosotros Alemania perdurará. Cuando nosotros no podamos mantener más la bandera que lloraremos desde la nada, vosotros debéis mantenerla firmemente en vuestros puños. Y sé que no podrá ser de cualquier otra forma mientras asumamos conjuntamente el compromiso, pues vosotros sois carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre.

El mismo espíritu que nos gobierna bulle en vuestras jóvenes mentes, y cuando las grandes columnas del movimiento barran con todo a través de Alemania hoy, entonces sé que vosotros cerraréis filas. Y sabemos que Alemania se rendirá ante nosotros, Alemania marcha dentro de nosotros, Alemania nos sigue».

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ERNESTO GUEVARA

7. ERNESTO GUEVARA

VÍDEO: 'La esperanza de un mundo mejor' TEXTO: «Recorro los campos de otros países que luchan por su libertad, significando siempre lo mismo, la imagen de lo que se puede conseguir mediante la lucha revolucionaria: la esperanza de un mundo mejor. Es la imagen por la cual vale la pena... Ver mas
VÍDEO: 'La esperanza de un mundo mejor'

TEXTO: «Recorro los campos de otros países que luchan por su libertad, significando siempre lo mismo, la imagen de lo que se puede conseguir mediante la lucha revolucionaria: la esperanza de un mundo mejor. Es la imagen por la cual vale la pena arriesgar la vida, sacrificarse hasta la muerte en los campos de batalla de todos los continentes del mundo. No solamente en los países de América, sino en todos los países del mundo en los que se creará una lucha revolucionaria.

Ellos trataron de masacrar Argelia, pero Argelia fue libre. Tratan hoy de liquidar al pueblo de Vietnan, pero el pueblo de Vietnam es más fuerte que ellos y sigue día a día anotándose nuevas victorias sobre el imperialismo y haciéndole cobrar también en sangre de sus soldados la inmensa cantidad de víctimas que el imperialismo hace en el pueblo de Vietnam. La lucha sigue y seguirá hacia la victoria.

Nuestra lucha victoriosa trajo dos consecuencias: el despertar de los pueblos de América que vieron que se podía hacer la revolución, que palparon cómo se podía hacer una revolución, que no estaban cerrados todos los caminos, que no era indispensable mantenerse constantemente recibiendo los golpes de los explotadores y que el camino podría no ser tan largo como soñaban o pensaban algunos dirigentes de los partidos que están llevando la lucha tesoneramente contra las oligarquías y contra el imperialismo en cada país, y al mismo tiempo abrimos los ojos del imperialismo.

El imperialismo empezó a prepararse tambien para ahogar en sangre las nuevas Cubas que puedan existir. Antes de morir, ya Kennedy había dicho que no admitiría nuevas Cubas en el continente, y lo han reiterado sus sucesores, que además son lobos de la misma camada. Así que no habría por qué pensar que fueran a tener una filosofía diferente. Además de reiterarlo han demostrado sus intenciones de llevar a cabo esa acción.

El otro día los paracaidistas belgas tomaron por asalto la ciudad de Stanleyville en el Congo, masacraron una gran cantidad de ciudadanos y, como último acto, después de haberlos ultimado bajo la estatua de Lumumba, volaron la estatua del ex presidente del Congo. Eso nos indica a nosotros dos cosas:

Primero, la bestialidad imperialista, bestialidad que no tiene una frontera determinada, ni pertence a un país determinado. Bestias fueron las hordas hitlerianas, como bestias son los norteamericanos hoy, como bestias son los paracaidistas belgas, como bestias fueron los imperialistas franceses en Argelia, porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que los convierte en fieras sedientas de sangre que estan dispuestas a degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota, del que luche por su libertad.

Segundo, la satisfacción siempre creciente de que el nombre de Cuba recorre los campos de América y que recorre también los campos de otros países del mundo que luchan por su libertad, dignificando siempre lo mismo: la imagen de lo que se puede conseguir mediante la lucha revolucionaria, la esperanza de un mundo mejor, la imagen por la cual vale la pena arriesgar la vida, sacrificarse hasta la muerte en los campos de batalla de todos los continentes del mundo».

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JOHN FITZGERALD KENNEDY

8. JOHN FITZGERALD KENNEDY

VÍDEO: 'Discurso de investidura' TEXTO: «Compatriotas: Celebramos hoy, no la victoria de un partido, sino un acto de libertad que significa una renovación a la par que un cambio, pues ante vosotros y ante Dios Todopoderoso he prestado el solemne juramento concebido por nuestros antepasados... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso de investidura'

TEXTO: «Compatriotas:

Celebramos hoy, no la victoria de un partido, sino un acto de libertad que significa una renovación a la par que un cambio, pues ante vosotros y ante Dios Todopoderoso he prestado el solemne juramento concebido por nuestros antepasados hace casi 165 años. El mundo es muy distinto ahora porque el hombre tiene en sus manos poder para abolir toda forma de pobreza y para suprimir toda forma de vida humana. Y, sin embargo, las convicciones revolucionarias por las que lucharon nuestros antepasados siguen debatiéndose en todo el globo; entre ellas, la convicción de que los derechos del hombre provienen no de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios.

No olvidemos hoy día que somos los herederos de esa primera revolución. Qué sepan desde aquí y ahora amigos y enemigos por igual, que la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación de norteamericanos, nacidos en este siglo, templados por la guerra, disciplinados por una paz fría y amarga, orgullosos de nuestro antiguo patrimonio, y no dispuestos a presenciar o permitir la lenta desintegración de los derechos humanos a los que esta nación se ha consagrado siempre y a los que estamos consagrados hoy aquí y en todo el mundo.

Qué sepa toda nación, nos quiera bien o nos quiera mal, que por la supervivencia y el triunfo de la libertad hemos de pagar cualquier precio, sobrellevar cualquier carga, sufrir cualquier penalidad, acudir en apoyo de cualquier amigo y oponernos a cualquier enemigo. Todo esto prometemos, y mucho más.

A los viejos aliados, cuyo origen cultural y espiritual compartimos, les brindamos la lealtad de los amigos fieles. Unidos, es poco lo que no nos es dado hacer en un cúmulo de empresas cooperativas; divididos, es poco lo que nos es dado hacer, pues reñidos y distanciados no osaríamos hacer frente a un reto poderoso.

A aquellos nuevos estados que ahora acogemos con beneplácito en las filas de los libres, prometemos nuestra determinación de no permitir que una forma de dominación colonial desaparezca solamente para ser reemplazada por una tiranía harto más férrea. No esperaremos que secunden siempre todo nuestro punto de vista, pero abrigaremos siempre la esperanza de verlos defendiendo vigorosamente su propia libertad, y recordando que, en el pasado, los que insensatamente se entregaron a buscar el poder cabalgando a lomo de tigre acabaron invariablemente por ser devorados por su cabalgadura.

A los pueblos de las chozas y aldeas de la mitad del globo que luchan por romper las cadenas de la miseria de sus masas les prometemos nuestros mejores esfuerzos para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, por el periodo que sea preciso, no porque quizás lo hagan los comunistas, no porque busquemos sus votos, sino porque es justo. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no podrá salvar a los pocos que son ricos.

A nuestras hermanas repúblicas de nuestra frontera meridional les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras buenas palabras en buenos hechos mediante una nueva Alianza Para el Progreso; ayudar a los hombres libres y los gobiernos libres a despojarse de las cadenas de la pobreza. Pero esta pacífica revolución de esperanza no puede convertirse en la presa de las potencias hostiles. Sepan todos nuestros vecinos que nos sumaremos a ellos para oponernos a la agresión y la subversión en cualquier parte de las Américas. Y sepa cualquier otra potencia que este hemisferio se propone seguir siendo el amo de su propia casa.

A esa asamblea mundial de estados soberanos, las Naciones Unidas, que es nuestra última y mejor esperanza de una era en que los instrumentos de guerra han sobrepasado, con mucho, a los instrumentos de paz, renovamos nuestra promesa de apoyo: para evitar que se convierta en un simple foro de injuria, para fortalecer la protección que presta a los nuevos y a los débiles, y para ampliar la extensión a la que pueda llegar su mandato.

Por último, a las naciones que se erigirían en nuestro adversario, les hacemos no una promesa sino un requerimiento: que ambas partes empecemos de nuevo la búsqueda de la paz, antes de que las negras fuerzas de la destrucción desencadenadas por la ciencia suman a la humanidad entera en su propia destrucción, deliberada o accidental.

No les tentemos con la debilidad porque solo cuando nuestras armas sean suficientes podremos estar seguros de que no se utilizarán jamás. Pero tampoco es posible que dos grandes y poderosos grupos de naciones se sientan tranquilos en una situación presente que nos afecta a ambos, agobiadas ambas partes por el costo de las armas modernas, justamente alarmadas ambas por la constante difusión del mortífero átomo, y compitiendo, no obstante, ambas, por alterar el precario equilibrio de terror que contiene la mano de la postrera guerra de la humanidad.

Empecemos, pues, de nuevo, recordando en ambas partes que la civilidad no es indicio de debilidad, y que la sinceridad puede siempre ponerse a prueba. No negociemos nunca por temor, pero no tengamos nunca temor a negociar. Exploremos ambas partes qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen. Formulemos ambas partes, por primera vez, proposiciones serias y precisas para la inspección y el control de las armas, y para colocar bajo el dominio absoluto de todas las naciones el poder absoluto para destruir a otras naciones.

Tratemos ambas partes de invocar las maravillas de la ciencia, en lugar de sus terrores. Exploremos juntas las estrellas, conquistemos los desiertos, extirpemos las enfermedades, aprovechemos las profundidades del mar y estimulemos las artes y el comercio. Unámonos ambas partes para acatar en todos los ámbitos de la tierra el mandamiento de Isaías llamado a “deshacer los pesados haces de opresión… y dejar ir libres a los quebrantados”. Y si con la cooperación es posible despejar la suspicacia, unámonos ambas partes para crear un nuevo empeño, no un nuevo equilibrio de poder, sino un nuevo mundo bajo el imperio de la ley, en el que los fuertes sean justos, los débiles se sientan seguros y se preserve la paz.

No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1.000 días, ni en la vida de este Gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos.

En vuestras manos, compatriotas, más que en las mías, está el éxito o el fracaso definitivo de nuestro empeño. Desde que se fundó este país, cada generación de norteamericanos ha debido dar fe de su lealtad nacional. Las tumbas de los jóvenes norteamericanos que respondieron al llamamiento de la patria circundan el globo.

Los clarines vuelven a llamarnos. No es una llamada a empuñar las armas, aunque armas necesitamos; no es una llamada al combate, aunque combate entablemos, sino una llamada a sobrellevar la carga de una larga lucha año tras año, “gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación”: una lucha contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma.

¿Podremos forjar contra estos enemigos una grande y global alianza, al norte y al sur, al este y al oeste, que pueda garantizarle una vida fructífera a toda la humanidad? ¿Queréis participar en esta histórica empresa?

Solo a unas cuantas generaciones en la larga historia del mundo les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehuyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.

Así pues, compatriotas, preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país. Conciudadanos del mundo: preguntad, no qué pueden hacer por vosotros los Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre.

Finalmente, ya seáis ciudadanos norteamericanos o ciudadanos del mundo, solicitad de nosotros la misma medida de fuerza y sacrificio que hemos de solicitar de vosotros. Con una conciencia tranquila como nuestra única recompensa segura, con la historia como juez supremo de nuestros actos, marchemos al frente de la patria que tanto amamos, invocando su bendición y su ayuda, pero conscientes de que aquí en la Tierra la obra de Dios es realmente la que nosotros mismos realicemos».

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SALVADOR ALLENDE

9. SALVADOR ALLENDE

VÍDEO: 'Último discurso de Salvador Allende' TEXTO: «Seguramente esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción Que sean ellas el castigo moral... Ver mas
VÍDEO: 'Último discurso de Salvador Allende'

TEXTO: «Seguramente esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, Comandantes en Jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que solo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos solo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que solo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la Ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición».

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EVA PERÓN

10. EVA PERÓN

VÍDEO: 'Último discurso de Eva Perón en un 17 de octubre' TEXTO: «Mis queridos descamisados: Es este un día de muchas emociones para mí. Con toda mi alma he deseado estar con ustedes y con Perón en este día glorioso de los descamisados. Yo no podré faltar nunca a esta cita con mi pueblo de... Ver mas
VÍDEO: 'Último discurso de Eva Perón en un 17 de octubre'

TEXTO: «Mis queridos descamisados:

Es este un día de muchas emociones para mí. Con toda mi alma he deseado estar con ustedes y con Perón en este día glorioso de los descamisados. Yo no podré faltar nunca a esta cita con mi pueblo de cada 17 de octubre. Yo les aseguro que nada ni nadie hubiera podido impedirme que viniese, porque yo tengo con Perón y con todos ustedes, con los trabajadores, una deuda sagrada; a mí no me importa si para saldarla tengo que dejar jirones de mi vida en el camino.

Tenía que venir y he venido para darle las gracias a Perón, a la CGT, a los descamisados y a mi pueblo. A Perón, que ha querido honrarme con la más alta distinción que pueda otorgarse a un peronista y al que yo no terminaré de pagarle ni entregándole mi vida para agradecerle lo bueno que siempre fue y es conmigo. Nada de lo que yo tengo; nada de lo que soy; nada de lo que pienso, es mío: es de Perón. Yo no le diré la mentira acostumbrada; yo no le diré que no lo merezco; sí, lo merezco, mi general. Lo merezco por una sola cosa, que vale más que todo el oro del mundo: lo merezco porque todo lo hice por amor a este pueblo. Yo no valgo por lo que hice, yo no valgo por lo que he renunciado; yo no valgo ni por lo que soy ni por lo que tengo.

Yo tengo una sola cosa que vale, la tengo en mi corazón, me quema en el alma, me duele en mi carne y arde en mis nervios. Es el amor por este pueblo y por Perón. Y le doy las gracias a usted, mi general, por haberme enseñado a conocerlo y a quererlo. Si este pueblo me pidiese la vida, se la daría cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que toda mi vida.

Tenía que venir a darle las gracias a la CGT por la distinción que significa el homenaje de laurear una condecoración que es para mí el más querido recuerdo de los trabajadores argentinos. Tenía que venir para agradecerle que hayan dedicado los trabajadores y la CGT a esta humilde mujer este glorioso día. Y tenía que venir para decirles que es necesario mantener, como dijo el general, bien alerta la guardia de todos los puestos de nuestra lucha. No ha pasado el peligro. Es necesario que cada uno de los trabajadores argentinos vigile y que no duerma, porque los enemigos trabajan en la sombra de la traición, y a veces se esconden detrás de una sonrisa o de una mano tendida. Y tenía que venir, para agradecer a todos ustedes, mis queridos descamisados de todos los rincones de la Patria, porque han sabido jugarse la vida por Perón. Yo estaba segura que ustedes sabían, como lo han sabido, ser la trinchera de Perón. Los enemigos del pueblo, de Perón y de la Patria, saben también desde hace mucho tiempo que Perón y Eva Perón están dispuestos a morir por este pueblo. Ahora también saben que el pueblo está dispuesto a morir por Perón.

Yo les pido hoy, compañeros, una sola cosa: que juremos todos, públicamente, defender a Perón y luchar por él hasta la muerte. Y nuestro juramento será gritar durante un minuto para que nuestro grito llegue hasta el último rincón del mundo: ¡La vida por Perón!

Que vengan ahora los enemigos del pueblo, de Perón y de la Patria. Nunca les tuve miedo porque siempre creí en el pueblo. Siempre creí en mis queridos descamisados porque nunca olvidé que sin ellos, el 17 de octubre hubiese sido fecha de dolor y de amargura, porque esa fecha estaba destinada a ser de ignominia y de traición. Pero el valor de este pueblo lo convirtió en un día de gloria y de felicidad.

Yo les agradezco, por fin, compañeros, todo lo que ustedes han rogado por mi salud. Se lo agradezco con el corazón. Espero que Dios oiga a los humildes de mi Patria para volver pronto a la lucha y poder seguir peleando con Perón, por ustedes, y con ustedes, por Perón hasta la muerte. Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo, y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria. Yo sé que Dios está con nosotros, porque está con los humildes y desprecia la soberbia de la oligarquía. Por eso, la victoria será nuestra. Tendremos que alcanzarla tarde o temprano, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Mis queridos descamisados: yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y les digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y con más amor, para luchar por este pueblo, al que tanto amo, como amo a Perón. Y les pido una sola cosa: estoy segura que pronto estaré con ustedes, pero si no llegara a estar por mi salud, cuiden al general, sigan fieles a Perón como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes mismos. Y a todos los descamisados del interior, yo los estrecho muy, pero muy cerca de mi corazón, y deseo que se den cuenta de cuanto los amo».

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EMILIANO ZAPATA

11. EMILIANO ZAPATA

VÍDEO: 'Manifiesto a la Nación' TEXTO: «La victoria se acerca, la lucha toca a su fin. Se libran ya los últimos combates y en estos instantes solemnes, de pie y respetuosamente descubiertos ante la nación, aguardamos la hora decisiva, el momento preciso en que los pueblos se hunden o se... Ver mas
VÍDEO: 'Manifiesto a la Nación'

TEXTO: «La victoria se acerca, la lucha toca a su fin. Se libran ya los últimos combates y en estos instantes solemnes, de pie y respetuosamente descubiertos ante la nación, aguardamos la hora decisiva, el momento preciso en que los pueblos se hunden o se salvan, según el uso que hacen de la soberanía conquistada, esa soberanía por tanto tiempo arrebatada a nuestro pueblo, y la que con el triunfo de la revolución volverá ilesa, tal y como la hemos defendido aquí, en las montañas que han sido su solio y nuestro baluarte. Volverá dignificada y fortalecida para nunca más ser mancillada por la impostura ni encadenada por la tiranía.

Tan hermosa conquista ha costado al pueblo mexicano un terrible sacrificio, y es un deber, un deber imperioso para todos, procurar que ese sacrificio no sea estéril. Por nuestra parte estamos bien dispuestos a no dejar ni un obstáculo enfrente, sea de la naturaleza que fuere y cualquiera que sean las circunstancias en que se presente, hasta haber levantado el porvenir nacional sobre una base sólida, hasta haber logrado que nuestro país marche sereno hacia el mañana grandioso que le espera.

Perfectamente convencidos de que es justa la causa que defendemos, con plena consciencia de nuestros deberes y dispuestos a no abandonar ni un instante la obra grandiosa que hemos emprendido, llegaremos resueltos hasta el fin, aceptando ante la civilización y ante la historia las responsabilidades de este acto de suprema reivindicación.

Nuestros enemigos, los eternos enemigos de las ideas regeneradoras, han empleado todos los recursos y acudido a todos los procedimientos para combatir a la revolución, tanto para vencerla en la lucha armada, como para desvirtuarla en su origen y desviarla de sus fines. Sin embargo, los hechos hablan muy alto de la fuerza y el origen de este movimiento.

Más de treinta años de dictadura parecían haber agotado las energías y dado fin al civismo de nuestra raza, y a pesar de ese largo periodo de esclavitud y enervamiento, estalló la revolución de 1910, como un clamor inmenso de justicia que vivirá siempre en el alma de las naciones como vive la libertad en el corazón de los pueblos para vivificarlos, para redimirlos, para levantarlos de la abyección a la que no puede estar condenada la especie humana.

Fuimos de los primeros en tomar parte de aquel movimiento, y el hecho de haber continuado en armas después de la expulsión de Porfirio Díaz y de la exaltación de Madero al poder, revela la pureza de nuestros principios y el perfecto conocimiento de causa con que combatimos, y demuestra que no nos llevaban mezquinos intereses, ni ambiciones bastardas, ni siquiera los oropeles de la gloria, no; no buscábamos ni buscamos la pobre satisfacción del medro personal, ni anhelábamos la triste vanidad de los honores, ni queremos otra cosa que no sea el verdadero triunfo de la causa, consistente en la implantación de los principios, la realización de los ideales y la resolución de los problemas, cuyo resultado tiene que ser la salvación y el engrandecimiento de nuestro pueblo.

[...].

La caída del gobierno pasado no podía significar para nosotros más que un motivo para redoblar nuestro esfuerzo, porque fue el acto más vergonzoso que pueda registrarse; ese acto de abominable perversidad, ese acto incalificable que ha hecho volver el rostro indignado a los demás países que nos observan y a nosotros nos ha arrancado un estremecimiento de indignación tan profunda, que todos los medios y todas las fuerzas juntas no bastarían a contenerla, mientras no hayamos castigado el crimen, mientras no ajusticiemos a los culpables.

Todo esto por lo que respecta al origen de la revolución, por lo que toca a sus fines, ellos son tan claros y precisos, tan justos y nobles, que constituyen por sí solos una fuerza suprema, la única con que contamos para ser invencibles, la única que hace inexpugnables estas montañas en que las libertades tienen su reducto.

La causa por la que luchamos, los principios e ideales que defendemos, son ya bien conocidos de nuestros compatriotas, puesto que en su mayoría se han agrupado en torno de esta bandera de redención, de este lábaro santo del derecho, bautizado con el sencillo nombre de Plan de Villa de Ayala. Ahí están contenidas las más justas aspiraciones del pueblo, planteadas las más imperiosas necesidades sociales, y propuestas las más importantes reformas económicas y políticas, sin cuya implantación el país rodaría inevitablemente al abismo, hundiéndose en el caos de la ignorancia, de la miseria y de la esclavitud.

Es terrible la oposición que se ha hecho al Plan de Ayala, pretendiendo, más que combatirlo con razonamientos, desprestigiarlo con insultos, y para ello, la prensa mercenaria, la que vende su decoro y alquila sus columnas, ha dejado caer sobre nosotros una asquerosa tempestad de cieno, de aquel en que se alimenta su impudicia y arrastra su abyección. Y, sin embargo, la revolución, incontenible, se encamina hacia la victoria.

El gobierno, desde Porfirio Díaz a Victoriano Huerta, no ha hecho más que sostener y proclamar la guerra de los ahítos y los privilegiados contra los oprimidos y los miserables, no ha hecho más que violar la soberanía popular, haciendo del poder una prebenda; desconociendo las leyes de la evolución, intentando detener a las sociedades y violando los principios más rudimentarios de la equidad arrebatando al hombre los más sagrados derechos que le dió la naturaleza. He allí explicada nuestra actitud, he allí explicado el enigma de nuestra indomable rebeldía y he allí propuesto, una vez más, el colosal problema que preocupa actualmente no solo a nuestros conciudadanos, sino también a muchos extranjeros. Para resolver este problema no hay más que acatar la voluntad nacional, dejar libre la marcha a las sociedades y respetar los intereses ajenos y los atributos humanos.

La nación mexicana es demasiado rica. Su riqueza, aunque virgen, todavía no explotada, consiste en la agricultura y la minería; pero esa riqueza, ese caudal de oro inagotable, perteneciendo a más de quince millones de habitantes, se halla en manos de unos cuantos miles de capitalistas y, de ellos, una gran parte no son mexicanos. Por un refinado y desastroso egoísmo, el hacendado, el terrateniente y el minero, explotan esa pequeña parte de la tierra, del monte y de la vera, aprovechándose ellos de sus cuantiosos productos y conservando la mayor parte de sus propiedades enteramente vírgenes, mientras un cuadro de indescriptible miseria tiene lugar en toda la República. Es más, el burgués, no conforme con poseer grandes tesoros de los que a nadie participa, en su insaciable avaricia roba el producto de su trabajo al obrero y al peón, despoja al indio de su pequeña propiedad y no satisfecho aún, lo insulta y golpea haciendo alarde del apoyo que le prestan los tribunales, porque el juez, única esperanza del débil, hállase también al servicio del canalla; y ese desequilibrio económico, ese desquiciamiento social, esa violación flagrante de las leyes naturales y de las atribuciones humanas, es sostenida y proclamada por el gobierno, que a su vez sostiene y proclama pasando por su propia dignidad, la soldadesca execrable.

El capitalista, el soldado y el gobernante habían vivido tranquilos, sin ser molestados ni en sus privilegios ni en sus propiedades, a costa del sacrificio de un pueblo esclavo y analfabeto, sin patrimonio y sin porvenir, que estaba condenado a trabajar sin descanso y a morirse de hambre y agotamiento, puesto que, gastando todas sus energías en producir tesoros incalculables, no le era dado contar ni con lo indispensable siquiera para satisfacer sus necesidades más perentorias. Semejante organización económica, tal sistema administrativo que venía a ser un asesinato en masa para el pueblo, un suicidio colectivo para la nación y un insulto, una vergüenza para los hombres honrados y conscientes, no pudieron prolongarse por más tiempo y surgió la revolución, engendrada, como todo movimiento de las colectividades, por la necesidad.

[...].

Conviniendo en que no es posible gobernar al país con ese sistema administrativo sin desarrollar una política enteramente contraria a los intereses de las mayorías, y siendo, además, imposible la implantación de los principios por los que luchamos, es ocioso decir que la revolución, al mejorar las condiciones económicas, tiene necesariamente que reformar de antemano las instituciones, sin lo cual, fuerza es repetirlo, le será imposible llevar a cabo sus promesas. Ahí está la razón de por qué no reconoceremos a ningún gobierno que no nos reconozca y, sobre todo, que no garantice el triunfo de nuestra causa.

Puede haber elecciones cuantas veces se quiera; pueden asaltar, como Huerta, la silla presidencial, valiéndose de la fuerza armada o de la farsa electoral, y el pueblo mexicano puede también tener la seguridad de que no arriaremos nuestra bandera ni cejaremos un instante en la lucha hasta que, victoriosos, podamos garantizar con nuestra propia cabeza el advenimiento de una era de paz que tenga por base la justicia y como consecuencia la libertad económica.

[...].

Mexicanos: si esta situación anómala se prolonga; si la paz, siendo una aspiración nacional, tarda en volver a nuestro suelo y a nuestros hogares, nuestra será la culpa y no de nadie más. Unámonos en un esfuerzo titánico y definitivo contra el enemigo de todos, juntemos nuestros elementos, nuestras energías y nuestras voluntades y opongámonos a nuestros verdugos; contestemos dignamente, enérgicamente ese latigazo insultante que Huerta ha lanzado sobre nuestras cabezas; rechacemos esa carcajada burlesca y despectiva que el poderoso arroja, desde los suntuosos recintos donde pasea su encono y su soberbia, sobre nosotros, los desheredados que morimos de hambre en el arroyo.

No es preciso que todos luchemos en los campos de batalla, no es necesario que todos aportemos un contingente de sangre a la contienda, no es fuerza que todos hagamos sacrificios iguales en la revolución; lo indispensable es que todos vayamos resueltos a defender el interés común y a rescatar la parte de soberbia que se nos arrebata. Llamad a vuestras conciencias; meditad un momento sin odio, sin pasiones, sin prejuicios, y esta verdad, luminosa como el sol, surgirá inevitablemente ante vosotros: la revolución es lo único que puede salvar a la República.

Ayudad, pues, a la revolución. Traed vuestro contingente, grande o pequeño, no importa cómo, pero traedlo. Cumplid con vuestro deber y seréis dignos; defended vuestro derecho y seréis fuertes; y sacrificaos si fuere necesario, que después la patria se alzará satisfecha sobre un pedestal inconmovible y dejará caer sobre vuestra tumba un puñado de rosas: Reforma, Libertad, Justicia y Ley».

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S. M. EL REY DON JUAN CARLOS I

12. S. M. EL REY DON JUAN CARLOS I

VÍDEO: 'Discurso de Su Majestad en el 23-F' TEXTO: «Al dirigirme a todos los españoles con brevedad y concisión en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza, y les hago saber que he cursado a los Capitanes Generales... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso de Su Majestad en el 23-F'

TEXTO: «Al dirigirme a todos los españoles con brevedad y concisión en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza, y les hago saber que he cursado a los Capitanes Generales de las Regiones Militares, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas la orden siguiente:

“Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las Autoridades Civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubiera de tomarse deberá contar con la aprobación de la Junta de Jefes de Estado Mayor”.

La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum».

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DOLORES IBÁRRURI

13. DOLORES IBÁRRURI

VÍDEO: 'No pasarán' TEXTO: «¡Obreros! ¡Campesinos! ¡Antifascistas! ¡Españoles patriotas! Frente a la sublevación militar fascista, ¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo! A través de las notas del Gobierno y del... Ver mas
VÍDEO: 'No pasarán'

TEXTO: «¡Obreros! ¡Campesinos! ¡Antifascistas! ¡Españoles patriotas! Frente a la sublevación militar fascista, ¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo!

A través de las notas del Gobierno y del Frente Popular, el pueblo conoce la gravedad del momento actual. En Marruecos y en Canarias luchan los trabajadores, unidos a las fuerzas leales a la República, contra los militares y fascistas sublevados.

Al grito de "¡El fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre!", los obreros y campesinos de distintas provincias de España se incorporan a la lucha contra los enemigos de la República alzados en armas. Los comunistas, los socialistas y anarquistas, los republicanos demócratas, los soldados y las fuerzas fieles a la República han infligido las primeras derrotas a los facciosos, que arrastran por el fango de la traición el honor militar del que tantas veces han alardeado.

Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y popular en un infierno de terror y de muerte, pero... ¡No pasarán!

España entera se dispone al combate. En Madrid el pueblo está en la calle, apoyando al Gobierno y estimulándole con su decisión y espíritu de lucha para que llegue hasta el fin en el aplastamiento de los militares y fascistas sublevados.

¡Jóvenes, preparaos para la pelea!

¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934; luchad también vosotras al lado de los hombres para defender la vida y la libertad de vuestros hijos, que el fascismo amenaza!

¡Soldados, hijos del pueblo! ¡Manteneos fieles al Gobierno de la República, luchad al lado de los trabajadores, al lado de las fuerzas del Frente Popular, junto a vuestros padres, vuestros hermanos y compañeros! ¡Luchad por la España del 16 de febrero, luchad por la República, ayudadlos a triunfar!

¡Trabajadores de todas las tendencias! El Gobierno pone en nuestras manos las armas para que salvemos a España y al pueblo del horror y de la vergüenza que significaría el triunfo de los sangrientos verdugos de octubre.

¡Qué nadie vacile! Todos dispuestos para la acción. Cada obrero, cada antifascista debe considerarse un soldado en armas.

¡Pueblos de Cataluña, Vasconia y Galicia! ¡Españoles todos! A defender la República democrática, a consolidar la victoria lograda por el pueblo el 16 de febrero.

El Partido Comunista os llama a la lucha. Os llama especialmente a vosotros, obreros, campesinos, intelectuales, a ocupar un puesto en el combate para aplastar definitivamente a los enemigos de la República y de las libertades populares.

¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán!».

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JOHN FITZGERALD KENNEDY

14. JOHN FITZGERALD KENNEDY

VÍDEO: 'Yo soy berlinés' TEXTO: «Hace dos mil años la arenga más orgullosa era “civis romanus sum”. Hoy, en el mundo de la libertad, la arenga más orgullosa es “Ich bin ein Berliner”. Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende, o dice que no comprende, cuál es la gran diferencia... Ver mas
VÍDEO: 'Yo soy berlinés'

TEXTO: «Hace dos mil años la arenga más orgullosa era “civis romanus sum”. Hoy, en el mundo de la libertad, la arenga más orgullosa es “Ich bin ein Berliner”. Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende, o dice que no comprende, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. Dejad que vengan a Berlín. Hay algunos que dicen que el comunismo es el movimiento del futuro. Dejad que vengan a Berlín. Y hay algunos pocos que dicen que es verdad que el comunismo es un sistema maligno, pero que permite nuestro progreso económico. Dejad que vengan a Berlín.

La libertad tiene muchas dificultades y la democracia no es perfecta, pero nosotros no tenemos que poner un muro para mantener a nuestro pueblo, para prevenir que ellos nos dejen. No conozco una ciudad, ningún pueblo que haya sido asediado durante dieciocho años y que viva con la vitalidad, la fuerza, la esperanza y la determinación de la ciudad de Berlín Occidental.

Mientras el muro es la más obvia y viva demostración del fracaso del sistema comunista, todo el mundo puede ver que no tenemos ninguna satisfacción en ello. Para nosotros, como ha dicho el alcalde, es una ofensa no solo contra la historia, sino también una ofensa contra la humanidad, separando familias, dividiendo maridos y esposas, hermanos y hermanas, y dividiendo a la gente que quiere vivir unida.

¿Cuál es la verdad de esta ciudad de Alemania? La paz real en Europa nunca puede estar asegurada mientras a un alemán de cada cuatro se le niega el elemental derecho de ser un hombre libre, y que pueda elegir un camino libre. En dieciocho años de paz y buena confianza esta generación de alemanes ha percibido el derecho a ser libre, incluyendo el derecho a la unión de sus familias, a la unión de su nación en paz y buena voluntad con todos los pueblos.

Vosotros vivís en una defendida isla de libertad, pero vuestra vida es parte de lo más importante. Elevad vuestros ojos por encima de los peligros de hoy y las esperanzas de mañana, más allá de la libertad meramente de esta ciudad de Berlín y de todos los pueblos de Alemania que avanzan hacia la libertad, más allá del muro, al día de la paz con justicia.

La libertad es indivisible y cuando un hombre es esclavizado, ¿quién está libre? Cuando todos son libres, ellos pueden mirar a ese día, cuando esta ciudad está reunida y este país y este gran continente de Europa estén en paz y esperanza. Cuando ese día finalmente llegue y la gente del Berlín Occidental pueda tener una moderada satisfacción en el hecho de que ellos están en la línea del frente casi dos décadas.

Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombres libres, yo con orgullo digo estas palabras: “Ich bin ein Berliner”».

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BARACK OBAMA

15. BARACK OBAMA

VÍDEO: 'Yes we can' TEXTO: «Fue la creencia bajo la que se escribieron los documentos que declaraban el destino de una nación: "Yes we can". Fue susurrado por los esclavos y los abolicionistas mientras enarbolaban la bandera de la libertad: "Yes we can". Era la canción que los... Ver mas
VÍDEO: 'Yes we can'

TEXTO: «Fue la creencia bajo la que se escribieron los documentos que declaraban el destino de una nación: "Yes we can".

Fue susurrado por los esclavos y los abolicionistas mientras enarbolaban la bandera de la libertad: "Yes we can".

Era la canción que los inmigrantes entonaban desde el agotamiento de las orillas lejanas y de los pioneros que se enfrentaban a la naturaleza inclemente camino del Oeste: "Yes we can".

Era la llamada de los trabajadores que se unían, de las mujeres buscando su derecho al voto, de un presidente que eligió la Luna como nuestra única frontera, y del rey que nos llevó a la cumbre para señalarnos la tierra prometida: "Yes we can".

Con justicia e igualdad, con puertas abiertas y prosperidad podemos sanar esta nación, podemos reparar el mundo: "Yes we can".

La batalla será larga, pero sabemos que no importan los obstáculos que se alcen en el camino. Nada parará las voces de millones de personas que piden la oportunidad de un cambio.

Nos han dicho los más cínicos que no podemos. Sus voces se alzan y harán más ruido. Se nos quiere bajar a la inacción de no tener sueños. Se nos advierte que no demos falsas esperanzas, pero la historia increíble que América ha protagonizado nos cuenta que jamás hemos fracasado en nuestra esperanza.

Ahora las esperanzas de la niña que va al colegio en Dillon es la misma que la del chico que aprende en las calles de Los Ángeles. Recordaremos que algo está pasando en América; que no estamos tan divididos como dicen nuestros gobernantes; que somos un pueblo, una nación, y que juntos escribiremos el siguiente gran capítulo en la historia de América con tres palabras que volarán entre los océanos y entre la luz de los horizontes: "Yes we can"».

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VLADIMIR LENIN

16. VLADIMIR LENIN

VÍDEO: 'Nuestro programa' TEXTO: «La socialdemocracia internacional atraviesa en la actualidad un periodo de vacilación ideológica. Hasta ahora la doctrina de Marx y Engels era considerada como la base firme de la teoría revolucionaria, pero en nuestros días se dejan oír, por todas partes... Ver mas
VÍDEO: 'Nuestro programa'

TEXTO: «La socialdemocracia internacional atraviesa en la actualidad un periodo de vacilación ideológica. Hasta ahora la doctrina de Marx y Engels era considerada como la base firme de la teoría revolucionaria, pero en nuestros días se dejan oír, por todas partes, voces sobre la insuficiencia y caducidad de estas doctrinas.

El que se declara socialdemócrata y tiene la intención de publicar un periódico socialdemócrata debe determinar con exactitud su posición frente a la cuestión que no apasiona solo, ni mucho menos, a los socialdemócratas alemanes.

Nosotros nos basamos íntegramente en la teoría de Marx. Esta transformó por primera vez el socialismo de utopía en ciencia, echó las sólidas bases de esta ciencia y trazó el camino que había de tomar, desarrollándola y elaborándola en todos sus detalles. Esta descubrió la esencia de la economía capitalista contemporánea, explicando cómo la contratación del obrero, la compra de la fuerza de trabajo, encubre la esclavización de millones de desposeídos por un puñado de capitalistas, dueños de la tierra, de las fábricas, de las minas, etc. Esta demostró cómo todo el desarrollo del capitalismo contemporáneo tiende a suplantar la pequeña producción por la grande y crea las condiciones que hacen posible e indispensable la estructuración socialista de la sociedad. Esta nos enseñó a ver, bajo el manto de costumbres arraigadas, de intrigas políticas, de leyes complejas y doctrinas hábilmente fraguadas, la lucha de clases, la lucha entre las clases poseedoras de todo género y las masas desposeídas, el proletariado, que está a la cabeza de todos los desposeídos.

La teoría de Marx puso en claro la verdadera tarea de un partido socialista revolucionario: no inventar planes de reestructuración de la sociedad ni ocuparse de la prédica a los capitalistas y sus acólitos de la necesidad de mejorar la situación de los obreros, ni tampoco urdir conjuras, sino organizar la lucha de clases del proletariado y dirigir esta lucha, que tiene por objetivo final la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista.

Y ahora preguntamos: ¿qué aportaron de nuevo a esta teoría aquellos bulliciosos renovadores que tanto ruido han levantado en nuestros días, agrupándose en torno al socialista alemán Bernstein? Absolutamente nada: no impulsaron ni un paso la ciencia que nos legaron, con la indicación de desarrollarla, Marx y Engels; no enseñaron al proletariado ningún nuevo método de lucha; no hicieron más que replegarse, recogiendo fragmentos de teorías atrasadas y predicando al proletariado, en lugar de la doctrina de la lucha, la de las concesiones a los enemigos más encarnizados del proletariado, a los gobiernos y partidos burgueses, que no se cansan de inventar nuevos métodos de persecución contra los socialistas. Uno de los fundadores y jefes de la socialdemocracia rusa, Plejánov, tenía completa razón al someter a una crítica implacable la última crítica de Bernstein, cuyas concepciones también reniegan ahora los representantes de los obreros alemanes en el Congreso de Hannover.

Sabemos que estas palabras provocarán un montón de acusaciones, que se nos echarán encima. Gritarán que queremos convertir el partido socialista en una orden de ortodoxos, que persiguen a los herejes por su apostasía del dogma, por toda opinión independiente. Conocemos todas estas frases cáusticas tan en boga, pero ellas no contienen ni un grano de verdad, ni un ápice de sentido común. No puede haber un fuerte partido socialista sin una teoría revolucionaria que agrupe a todos los socialistas, de la que estos extraigan todas sus convicciones y la apliquen en sus procedimientos de lucha y métodos de acción. Defender esta teoría que según su más profundo convencimiento es la verdadera, contra los ataques infundados y contra los intentos de alterarla, no significa, en modo alguno, ser enemigo de toda crítica. No consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo acabado e intangible: estamos convencidos, por el contrario, de que esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la ciencia que los socialistas deben impulsar en todas las direcciones, si es que no quieren quedar rezagados de la vida. Con mucho gusto daremos cabida en nuestro periódico a los artículos que traten de cuestiones teóricas e invitamos a todos los camaradas a tratar abiertamente los puntos en discusión.

¿Cuáles son, pues, las cuestiones principales que surgen al aplicar a Rusia el programa común para todos los socialdemócratas? Ya hemos dicho que la esencia de este programa consiste en la organización de la lucha de clases del proletariado y en la dirección de esta lucha, cuyo objetivo final es la conquista del poder político por el proletariado y la estructuración de la sociedad socialista. La lucha de clases del proletariado se compone de la lucha económica contra capitalistas aislados o contra grupos aislados de capitalistas por el mejoramiento de la situación de los obreros, y de la lucha política contra el gobierno por la ampliación de los derechos del pueblo, esto es, por la democracia, y por la ampliación del poder político del proletariado. Algunos socialdemócratas rusos consideran incomparablemente más importante la lucha económica y llegan casi a aplazar la lucha política para un porvenir más o menos lejano. Semejante opinión es profundamente equivocada. Todos los socialdemócratas están de acuerdo en que se debe organizar la lucha económica de la clase obrera, en que en este terreno hay que llevar a cabo una agitación entre los obreros, es decir, hay que ayudarlos en su lucha diaria contra los patrones, llamar su atención sobre todos los aspectos y casos de opresión y explicarles de este modo la necesidad de unirse, pero olvidar la lucha política a causa de la lucha económica significaría renegar del principio fundamental de la socialdemocracia del mundo entero, significaría olvidar todas las enseñanzas que nos proporciona la historia del movimiento obrero. Los fervientes partidarios de la burguesía y del gobierno puesto a su servicio intentaron incluso más de una vez organizar asociaciones de obreros de carácter puramente económico, para desviarlos de esta manera de la política y del socialismo. Es muy posible que también el gobierno ruso haga algo por el estilo, puesto que siempre ha procurado arrojar al pueblo dádivas insignificantes, mejor dicho, dádivas ficticias, con tal de distraerlo de la idea sobre la falta de derechos y sobre el yugo que padece.

Ninguna lucha económica puede aportar a los obreros una mejora estable, ni siquiera puede llevarse a cabo en amplia escala, si los obreros no tienen el derecho de organizar libremente sus asambleas y sindicatos, de editar periódicos propios, de enviar sus mandatarios a las instituciones representativas del pueblo, como sucede en Alemania y en otros Estados europeos. Y para obtener estos derechos es necesario llevar a cabo una lucha política. En Rusia no solamente los obreros, sino todos los ciudadanos se ven privados de los derechos políticos. Rusia es una monarquía autocrática, absoluta. El zar solo es quien dicta las leyes, nombra funcionarios y ejerce el control sobre los mismos. Por eso parece que en Rusia el zar y su gobierno no dependen de ninguna clase y se preocupan por todos en igual medida, pero todos los funcionarios son designados únicamente de entre los que pertenecen a la clase de los propietarios y todos ellos están sometidos a la influencia de los grandes capitalistas, quienes hacen de los ministros lo que quieren y obtienen de ellos todo lo que pretenden.

Sobre la clase obrera rusa pesa un doble yugo: la expolian y saquean los capitalistas y los terratenientes y, para que no pueda luchar contra ellos, la ata de pies y manos la policía, que además la amordaza y castiga todos sus intentos de defender los derechos del pueblo. Toda huelga dirigida contra los capitalistas tiene por resultado el que el ejército y la policía sean lanzados contra los obreros. Toda lucha económica necesariamente se transforma en una lucha política y la socialdemocracia debe fundir siempre una y otra en una lucha única del proletariado. El primer y principal objetivo de esta lucha debe ser la conquista de los derechos políticos, la conquista de la libertad política. Si los obreros de Petersburgo supieron conseguir rápidamente del gobierno concesiones tales como la promulgación de una ley sobre la reducción de la jornada de trabajo, toda la clase obrera rusa, bajo la dirección única del "Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia", sabrá conseguir, por medio de una lucha tenaz, concesiones de importancia incomparablemente mayor.

La clase obrera rusa sabrá llevar a cabo su lucha económica y política ella sola, incluso en el caso de no recibir ayuda de ninguna de las otras clases, pero los obreros no están solos en la lucha política. La falta completa de derechos del pueblo y la salvaje arbitrariedad de todos los funcionarios sátrapas indignan también a todas las personas cultas con un mínimo de honradez y que no pueden reconciliarse con la persecución de toda palabra libre y de toda idea libre; indignan a los polacos, a los finlandeses, a los hebreos y a los adeptos de las sectas religiosas rusas, que sufren persecuciones; indignan a los pequeños comerciantes, industriales y campesinos, que no tienen a quién acudir en busca de defensa contra los atropellos de los burócratas y de la policía. Todos estos grupos de la población, por separado, no son capaces de librar una lucha política tenaz; pero cuando la clase obrera enarbole la bandera de esta lucha, de todas partes tenderán una mano de ayuda. La socialdemocracia rusa se pondrá a la cabeza de todos los que luchan por los derechos del pueblo, de todos los que luchan por la democracia, y, entonces, ¡será invencible!».

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FIDEL CASTRO

17. FIDEL CASTRO

VÍDEO: 'La muerte del Che' TEXTO: «Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles... Ver mas
VÍDEO: 'La muerte del Che'

TEXTO: «Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro.

Los enemigos pretenden sacar conclusiones de su muerte. ¡Che era un maestro de la guerra, Che era un artista de la lucha guerrillera! Sin embargo, de su muerte heroica y gloriosa pretenden negar la veracidad o el valor de sus concepciones y sus ideas guerrilleras.

Podrá morir el artista, sobre todo cuando se es artista de un arte tan peligroso como es la lucha revolucionaria, pero lo que no morirá de ninguna forma es el arte al que consagró su vida y al que consagró su inteligencia. En un combate, ¡en uno de los tantos combates que libró!, perdió la vida.

Puede haber influido profundamente en su conducta la idea de que los hombres tienen un valor relativo en la historia, la idea de que las causas no son derrotadas cuando los hombres caen y la incontenible marcha de la historia no se detiene ni se detendrá ante la caída de los jefes. Y eso es cierto, eso no se puede poner en duda. Eso demuestra su fe en los hombres, su fe en las ideas, su fe en el ejemplo. Sin embargo, habríamos deseado de todo corazón verlo forjador de las victorias, forjando bajo su jefatura, forjando bajo su dirección las victorias, puesto que los hombres de su experiencia, de su calibre, de su capacidad realmente singular, son hombres poco comunes.

Somos capaces de apreciar todo el valor de su ejemplo y tenemos la más absoluta convicción de que ese ejemplo servirá de emulación y servirá para que del seno de los pueblos surjan hombres parecidos a él.

No es fácil conjugar en una persona todas las virtudes que se conjugaban en él. No es fácil que una persona de manera espontánea sea capaz de desarrollar una personalidad como la suya. Diría que es de esos tipos de hombres difíciles de igualar y prácticamente imposibles de superar, pero diremos también que hombres como él son capaces, con su ejemplo, de ayudar a que surjan hombres como él.

[...].


Che no cayó defendiendo otro interés, defendiendo otra causa que la causa de los explotados y los oprimidos en este continente; Che no cayó defendiendo otra causa que la causa de los pobres y de los humildes de esta Tierra. Y la forma ejemplar y el desinterés con que defendió esa causa no osan siquiera discutirlo sus más encarnizados enemigos. Y ante la historia, los hombres que actúan como él, los hombres que lo hacen todo y lo dan todo por la causa de los humildes, cada día que pasa se agigantan, cada día que pasa se adentran más profundamente en el corazón de los pueblos.

Nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo. En una palabra, ¡nos dejó su ejemplo! ¡Y el ejemplo del Che debe ser un modelo para nuestro pueblo, el ejemplo del Che debe ser el modelo ideal para nuestro pueblo!

Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡Qué sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Qué sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!

Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina. Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria.

¡Ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario!

Y cuando se hable de internacionalista proletario, y cuando se busque un ejemplo de internacionalista proletario, ¡ese ejemplo, por encima de cualquier otro ejemplo, es el ejemplo del Che! En su mente y en su corazón habían desaparecido las banderas, los prejuicios, los chovinismos, los egoísmos, ¡y su sangre generosa estaba dispuesto a verterla por la suerte de cualquier pueblo, por la causa de cualquier pueblo, y dispuesto a verterla espontáneamente, y dispuesto a verterla instantáneamente!

Y así, sangre suya fue vertida en esta tierra cuando lo hirieron en diversos combates; sangre suya por la redención de los explotados y los oprimidos, de los humildes y los pobres, se derramó en Bolivia. ¡Esa sangre se derramó por todos los explotados, por todos los oprimidos; esa sangre se derramó por todos los pueblos de América y se derramó por Viet Nam, porque él allá, combatiendo contra las oligarquías, combatiendo contra el imperialismo, sabía que brindaba a VietNam la más alta expresión de su solidaridad!

Es por eso, compañeros y compañeras de la Revolución, que nosotros debemos mirar con firmeza el porvenir y con decisión; es por eso que debemos mirar con optimismo el porvenir. ¡Y buscaremos siempre en el ejemplo del Che la inspiración, la inspiración en la lucha, la inspiración en la tenacidad, la inspiración en la intransigencia frente al enemigo y la inspiración en el sentimiento internacionalista!

Es por eso que nosotros, en la noche de hoy, después de este impresionante acto, después de esta increíble muestra multitudinaria de reconocimiento, que demuestra cómo este es un pueblo sensible, que demuestra cómo este es un pueblo agradecido, que demuestra cómo este pueblo sabe honrar la memoria de los valientes que caen en el combate, que demuestra cómo este pueblo sabe reconocer a los que le sirven, que demuestra cómo este pueblo se solidariza con la lucha revolucionaria, cómo este pueblo levanta y mantendrá siempre en alto y cada vez más en alto las banderas revolucionarias y los principios revolucionarios; hoy, en estos instantes de recuerdo, elevemos nuestro pensamiento y, con optimismo en el futuro, con optimismo absoluto en la victoria definitiva de los pueblos, le digamos al Che, y con él a los héroes que combatieron y cayeron junto a él:

¡Hasta la victoria siempre! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!».

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STEVE JOBS

18. STEVE JOBS

VÍDEO: 'Discurso en la Universidad de Standford' TEXTO: «Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra iniciación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso en la Universidad de Standford'

TEXTO: «Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra iniciación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Solo tres historias.

La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos. Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando si me querían, y respondieron afirmativamente. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Solo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.

17 años más tarde realmente fui a la universidad, pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes.

No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer y caminaba más de 10 kilómetros los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí muchas cosas. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida, pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquel curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero era muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

No se pueden conectar los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo: tu instinto, el destino, la vida, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado y ha marcado la diferencia en mi vida.


Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida. Woz y yo creamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho y en diez años Apple creció de ser solo nosotros dos a ser una compañía valorada en dos mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación, el Macintosh, y me despidieron.

¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien, pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que yo estaba fuera. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.

Fue un fracaso muy notorio e incluso pensé en marcharme, pero algo comenzó a abrirse paso en mí: aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

[...].

La única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.


Mi tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida, porque prácticamente todo se desvanece frente a la muerte, dejando solo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón».

[...].

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CARLOS ARIAS NAVARRO

19. CARLOS ARIAS NAVARRO

VÍDEO: 'Testamento de Franco' TEXTO: «Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi... Ver mas
VÍDEO: 'Testamento de Franco'

TEXTO: «Españoles:

Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir.

Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz, y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado, y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.

No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte: ¡Arriba España! ¡Viva España!».

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ABRAHAM LINCOLN

20. ABRAHAM LINCOLN

VÍDEO: 'Discurso de Gettysburg' TEXTO: «Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales. Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso de Gettysburg'

TEXTO: «Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como último lugar de descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

En un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado ya muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restarle algo. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí decimos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí.

Somos, más bien, nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que aquí lucharon, hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que, de estos muertos a los que honramos, tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida completa de celo. Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra».

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JOSEPH GOEBBELS

21. JOSEPH GOEBBELS

VÍDEO: 'La Guerra Total' TEXTO: «¿Quieren ustedes la guerra total? Si fuera necesario, ¿quieren ustedes una guerra más total y más radical que lo que hoy no podríamos ni siquiera imaginar? El inglés afirma que el pueblo alemán ha perdido la fe en el Führer. Yo les pregunto: ¿Es la... Ver mas
VÍDEO: 'La Guerra Total'

TEXTO: «¿Quieren ustedes la guerra total? Si fuera necesario, ¿quieren ustedes una guerra más total y más radical que lo que hoy no podríamos ni siquiera imaginar? El inglés afirma que el pueblo alemán ha perdido la fe en el Führer.

Yo les pregunto: ¿Es la confianza de ustedes en el Führer más grande, más fiel e inquebrantable que nunca? ¿Están ustedes completa y absolutamente listos para seguirlo donde quiera que él vaya y hacer todo lo que sea necesario para llevar la guerra a un victorioso final?

Yo les pregunto: ¿Están ustedes listos para, de ahora en adelante, hacer todo el esfuerzo necesario para proporcionar al Frente del Este todos los hombres y municiones para darle al bolchevismo el golpe mortal?

Yo les pregunto: ¿Toman ustedes el sagrado juramento ante la Patria de mantenerse firmes detrás de ella y que darán todo lo que sea necesario para lograr la victoria final?

Yo les pregunto: ¿Lo juran ustedes, especialmente las mujeres, que quieren que el gobierno haga todo lo posible para estimular a las mujeres alemanas a poner todo su esfuerzo en el trabajo para apoyar el esfuerzo de la guerra, y a alentar a los hombres para que vayan al frente cuando sea necesario, ayudándoles así en su lucha en el frente?

Yo les pregunto: ¿Aprueban ustedes las más radicales medidas en contra de ese pequeño grupo de farsantes traficantes quienes pretenden hacer creer que hay paz en medio de la guerra y que usan las necesidades de las naciones para sus egoístas propósitos personales? ¿Están ustedes de acuerdo que aquellos que menoscaban el esfuerzo de la guerra deban perder sus cabezas?

Yo les pregunto: Sobre todo en la guerra, de acuerdo con la plataforma del Partido Nacionalsocialista, ¿los mismos derechos, las mismas obligaciones se les deben aplicar a todos, que la patria deba soportar las pesadas cargas de la guerra y que todo el peso deba ser compartido por todos, por igual, altos y bajos, ricos y pobres?

He preguntado. Ustedes me han dado sus respuestas. Ustedes son parte del pueblo, y sus respuestas son las respuestas del pueblo alemán. Ustedes les han dicho a nuestros enemigos lo que deben oír para que no se hagan falsas ilusiones.

Ahora, como en las primeras horas de nuestro gobierno y a través de los diez años que siguieron, estamos firmemente unidos en hermandad con el pueblo alemán. El más poderoso aliado en la tierra, el pueblo mismo, se para detrás de nosotros y está determinado a seguir al Führer, pase lo que pase. El pueblo acepta los peores peligros para lograr la victoria. ¿Qué poder en la tierra puede impedirnos alcanzar nuestros propósitos? Ahora debemos, podemos y tendremos éxito. Yo me paro ante ustedes no solo como la voz del gobierno, sino como la voz del pueblo.

Mis viejos amigos del partido están aquí a mi alrededor, unidos con los altos oficiales del gobierno y del pueblo. El camarada del partido Speer está sentado cerca de mí. El Führer le ha dado la gran responsabilidad de movilizar la industria alemana de armamento y suministrar al frente todas las armas que necesita. El camarada del partido Dr. Ley está sentado cerca de mí. El Führer le ha encargado el liderazgo de la fuerza de trabajo alemana, enseñándoles a trabajar infatigablemente por el esfuerzo de guerra. Nos sentimos profundamente agradecidos con nuestro camarada de partido, Sauckel, quien ha sido encargado por el Führer de llevar cientos de miles de trabajadores del Reich a respaldar nuestra economía nacional, algo que el enemigo no puede hacer. Todos los líderes del partido, el ejército y el gobierno se unen a nosotros también.

Nosotros somos hijos de nuestro pueblo, forjados juntos para esta crítica hora de nuestra historia. Nosotros les prometemos, nosotros prometemos al Frente, nosotros le prometemos al Führer, que juntos convertiremos nuestra patria en una fuerza en la que el Führer y nuestros aguerridos soldados pueden confiar ciegamente. Nosotros empeñamos nuestra palabra que haremos todo lo que sea necesario con nuestra vida y trabajo por alcanzar la victoria. Nosotros llenaremos nuestros corazones con la pasión política, con el fuego inextinguible que flameó durante las grandes luchas del partido y del Estado. Nunca durante esta guerra caeremos presa del falso e hipócrita objetivismo, que trajo a nuestra nación alemana tantos infortunios a lo largo de toda su historia.

Cuando la guerra comenzó, volteamos nuestros ojos a nuestra nación. Todo aquel que lucha por el triunfo es bueno y debe ser alentado. El que impide el triunfo es malo y debe ser eliminado y desechado. Con los corazones encendidos y la cabeza fría, nos sobrepondremos a nuestros mayores problemas en esta fase de la guerra. Estamos en el camino de la eventual victoria, esa victoria descansa en nuestra fe en el Führer.

Esta noche, una vez más, le recuerdo a toda nuestra nación, cuál es nuestro deber. El Führer espera de nosotros que desechemos todo lo que en el pasado nos llevó a las sombras. Nosotros no queremos fallarle. Así como nosotros estamos orgullosos de él, él estará orgulloso de nosotros.

La gran crisis y perturbación de nuestra vida nacional nos muestra quienes son los verdaderos hombres y mujeres. Nosotros no tenemos derecho de hablar más de sexo débil, porque ambos sexos están mostrando la misma determinación y fuerza espiritual. La nación está lista para todo.

El Führer ha ordenado y nosotros le obedeceremos. En esta gran hora de contemplación y reflexión nacional, nosotros creemos en la firme e inquebrantable victoria final. La vemos ante nosotros, la vemos y solo tenemos que tocarla. Debemos estar resueltos a subordinar todo ante ella. Esa es la obligación de todos en esta hora crucial. Hagamos que nuestra consigna sea: ¡Pueblo levántate y haz que la tormenta se desate!».

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FRANCISCO FRANCO

22. FRANCISCO FRANCO

VÍDEO: 'Último discurso de Franco en la Plaza de Oriente' TEXTO: «Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos... Ver mas
VÍDEO: 'Último discurso de Franco en la Plaza de Oriente'

TEXTO: «Españoles:

Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos españoles en Europa, que nos demuestran, una vez más, lo que podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses.

No es la más importante, aunque se presenta en su apariencia, el asalto y destrucción de nuestra embajada en Portugal, realizada en un estado de anarquía y de caos en que se debate la nación hermana, y que nadie más interesado que nosotros en que pueda ser restablecido en ellos el orden y la autoridad.

Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece. Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto al que se le engaña. Está despierto y vela sus razones y confía que la valía de las fuerzas guardadoras del Orden Público, y suprema garantía de la unidad de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire, respaldando la voluntad de la Nación, permitan al pueblo español descansar tranquilo.

Evidentemente, el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo. ¡Arriba España!».

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GEORGE W. BUSH

23. GEORGE W. BUSH

VÍDEO: 'Discurso a la Nación tras los ataques del 11-S' TEXTO: «Hoy, nuestros queridos ciudadanos, nuestro modo de vida, incluso nuestra libertad, han sido atacados en una serie de actos terroristas. Las víctimas eran secretarias, hombres y mujeres de negocios, soldados, funcionarios, madres... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso a la Nación tras los ataques del 11-S'

TEXTO: «Hoy, nuestros queridos ciudadanos, nuestro modo de vida, incluso nuestra libertad, han sido atacados en una serie de actos terroristas. Las víctimas eran secretarias, hombres y mujeres de negocios, soldados, funcionarios, madres y padres, amigos y vecinos. Miles de vidas se desvanecieron de repente por unos actos terroristas despreciables.

Las imágenes de aviones atravesando edificios, llamaradas, gigantescas estructuras derrumbándose, nos han llenado con desesperanza, profunda tristeza e ira. Estos asesinos tenían la intención de asustar a nuestra nación y llevarla al caos, pero han fracasado, nuestra nación es fuerte.

Una gran cantidad de gente se ha movilizado para defender una gran nación. Los ataques terroristas pueden hacer temblar los cimientos de nuestros edificios más altos, pero no pueden tocar los cimientos de América. Estos ataques pueden destrozar el acero de nuestros edificios, pero no pueden destruir el acero de nuestra determinación. América ha sido atacada porque somos el más brillante defensor de la libertad y oportunidad en el mundo, y nadie podrá hacer que esa llama deje de brillar.

Hoy, nuestra nación ha experimentado lo peor de la naturaleza del ser humano, y nosotros responderemos con lo mejor de América, con la valentía de nuestros bomberos, con la atención de extraños y vecinos que vinieron a donar sangre y a ayudar de cualquier modo posible.

Inmediatamente después del primer ataque, di la orden de poner en marcha un plan de respuesta de emergencia. Nuestro ejército es poderoso y está preparado. Nuestros equipos de emergencia están trabajando en Nueva York y Wahington para ayudar a los equipos locales.

Nuestra primera prioridad es ayudar a aquellos que han sido heridos y tomar todas las precauciones posibles para proteger a nuestros ciudadanos en casa o en el extranjero de posibles nuevos atentados».

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RONALD REAGAN

24. RONALD REAGAN

VÍDEO: 'Sr. Gorbachov, ¡haga caer ese muro!' TEXTO: «Hace veinticuatro años el presidente John F. Kennedy visitó Berlín y habló a la gente de esta ciudad y a todo el mundo. Desde entonces, otros dos presidentes han venido, cada cual en su mandato, a Berlín. Y, hoy, yo mismo realizo mi segunda... Ver mas
VÍDEO: 'Sr. Gorbachov, ¡haga caer ese muro!'

TEXTO: «Hace veinticuatro años el presidente John F. Kennedy visitó Berlín y habló a la gente de esta ciudad y a todo el mundo. Desde entonces, otros dos presidentes han venido, cada cual en su mandato, a Berlín. Y, hoy, yo mismo realizo mi segunda visita a vuestra ciudad.

Nosotros, los presidentes americanos, venimos a Berlín porque es nuestro deber hablar, en este lugar, de libertad. Debo confesar que también nos atraen hasta aquí otras cosas, el sentimiento histórico de esta ciudad, más de quinientos años más vieja que nuestro propio país; la belleza del Grunewald y el Tiergarten; y, sobre todo, vuestro coraje y determinación. Tal vez el compositor Paul Lincke comprendió algo sobre los presidentes americanos. Veréis, como tantos otros presidentes antes que yo, vengo hoy aquí porque dondequiera que vaya, haga lo que haga: Aún tengo una maleta en Berlín.

Nuestra reunión de hoy está siendo retransmitida a toda Alemania Occidental y a Norteamérica. Tengo entendido que se está viendo y escuchando en el Este. A aquellos que nos están escuchando desde el Este, unas palabras especiales: aunque no puedo estar con vosotros, me dirijo a vosotros tanto como a los que están aquí ante mí. Pues me uno a vosotros, tal como me uno a vuestros compatriotas en el Oeste, con esta firme e inalterable convicción: Solo hay un Berlín.

Detrás de mi se alza un muro que rodea los sectores libres de esta ciudad, parte de un vasto sistema de barreras que dividen todo el continente de Europa. Desde el Báltico hasta el sur, esas barreras cortan Alemania en una herida de alambre de espino, hormigón, patrullas con perros y torres de vigilancia. Más al sur, puede que no haya ninguna barrera visible y obvia, pero sigue habiendo guardias armados y puestos de control; sigue habiendo una restricción al derecho de viajar, sigue siendo un instrumento para imponer sobre los hombres comunes el deseo de un Estado totalitario. Sin embargo, es aquí, en Berlín, donde el muro emerge con mayor claridad; aquí, cortando vuestra ciudad, donde las fotografías de las noticias y las pantallas de televisión han dejado una imprenta brutal de un continente en la mente del mundo. De pie ante la Puerta de Brandemburgo, cada hombre es un alemán, separado de sus semejantes. Cada hombre es un berlinés, obligado a contemplar una herida.

El presidente von Weizsacker ha dicho: “La cuestión alemana permanecerá abierta mientras la Puerta de Brandemburgo permanezca cerrada”. Hoy yo digo: mientras la puerta esté cerrada, mientras se permita esta herida de muro, no es solo la cuestión alemana que permanece abierta, sino la cuestión de la libertad de toda la humanidad. Pero no he venido aquí a lamentarme, puesto que encuentro en Berlín un mensaje de esperanza, incluso a la sombra de este muro, un mensaje de triunfo.

En la primavera de 1945 el pueblo de Berlín salió de sus refugios antiaéreos para encontrarse con la devastación. A miles de millas, el pueblo de los Estados Unidos salió en su ayuda. En 1947, el Secretario de Estado George Marshall anunció la creación de lo que se daría en llamar el Plan Marshall. Hablando hace exactamente 40 años, dijo: “Nuestra política no va dirigida contra país o doctrina alguna, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos”.

[...].

En la década de los 50 Kruschev predijo: “Os enterraremos”. Sin embargo, en Occidente hoy vemos un mundo libre que ha alcanzado un nivel de prosperidad y bienestar sin precedentes en toda la historia humana. En el mundo comunista vemos fracaso, retraso tecnológico, niveles sanitarios en declive, incluso necesidad del tipo más básico: poca comida. Incluso hoy, la Unión Soviética no puede alimentarse a sí misma. Después de estas cuatro décadas, entonces, una conclusión inevitable se alza ante el mundo entero: la libertad lleva a la prosperidad. La libertad viene a sustituir los antiguos odios entre las naciones por civismo y paz. La libertad es la vencedora.

Y puede que ahora los propios soviéticos, a su manera limitada, se den cuenta de la importancia de la libertad. Oímos mucho de Moscú acerca de una nueva política de reforma y apertura. Se han liberado algunos presos políticos. Algunas emisiones occidentales ya no son interferidas. Se ha permitido a algunas empresas económicas operar con mayor libertad frente al control del Estado.

¿Son estos los comienzos de cambios profundos en el Estado soviético? ¿O son gestos simbólicos, para dar falsas esperanzas a Occidente, o para fortalecer el sistema soviético sin cambiarlo? Nosotros damos la bienvenida al cambio y a la apertura porque creemos que la libertad y la seguridad van juntas, que el avance de la libertad humana solo puede fortalecer la causa de la paz mundial. Hay un signo que los soviéticos pueden hacer que sería inconfundible, que avanzaría enormemente la causa de la libertad y paz.

Secretario General Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa Oriental, si usted busca la liberalización: ¡Venga a este muro! ¡Señor Gorbachov, abra esta puerta! ¡Señor Gorbachov, haga caer este muro!

Entiendo el miedo a la guerra y el dolor de la división que afligen a este continente, y os prometo los esfuerzos de mi país para ayudar a superar estas pesadumbres. Sin duda, en Occidente debemos resistir la expansión soviética. Así que debemos mantener defensas de fortaleza inexpugnable. Sin embargo, buscamos la paz, así que debemos esforzarnos por reducir las armas en ambos lados.

Mientras perseguimos estas reducciones armamentísticas, os prometo que mantendremos la capacidad para aplacar la agresión soviética a cualquier nivel que pueda darse. Y, en cooperación con muchos de nuestros aliados, Estados Unidos está desarrollando la Iniciativa de Defensa Estratégica: una investigación para basar la disuasión no en la amenaza de una venganza ofensiva, sino en defensas que verdaderamente defiendan; en sistemas que, en pocas palabras, no apuntarán a poblaciones, sino que las cobijaran. Por estos medios, perseguimos aumentar la seguridad de Europa y de todo el mundo, pero debemos recordar un hecho crucial: Oriente y Occidente no desconfiamos el uno del otro porque estemos armados; estamos armados porque desconfiamos el uno del otro. Y nuestras diferencias no son sobre las armas, sino sobre la libertad. Cuando el presidente Kennedy habló en el ayuntamiento hace 24 años, la libertad estaba rodeada, Berlín estaba bajo asedio. Y hoy, a pesar de todas las presiones ejercidas sobre esta ciudad, Berlín permanece segura en su libertad. Y la misma libertad está transformando el planeta.

En las Filipinas, en Sudamérica y Centroamérica la democracia ha renacido. A lo ancho del Pacífico, los mercados libres están obrando un milagro tras otro de crecimiento económico. En las naciones industrializadas, está teniendo lugar una revolución industrial, una revolución marcada por avances rápidos y dramáticos en ordenadores y telecomunicaciones.

En Europa, solo una nación y aquellos que la controlan se niegan a unirse a la comunidad de la libertad. Sin embargo, en esta era de redoblado crecimiento económico, de información e innovación, la Unión Soviética se enfrenta a un dilema: o hace cambios fundamentales o se hará obsoleta.

Así el día de hoy representa un momento de esperanza. En Occidente estamos listos para cooperar con el Este para impulsar la verdadera apertura, para romper las barreras que separan a las personas, para crear un mundo más libre y más seguro. Y, ciertamente, no existe un lugar mejor que Berlín, el punto de encuentro de Este y Oeste, para empezar. E invito al señor Gorbachov: trabajemos para acercar las partes oriental y occidental de la ciudad, para que los habitantes de todo Berlín puedan disfrutar de los beneficios que se derivan de una de las más grandes ciudades del mundo.

Una propuesta final, una que guardo cerca de mi corazón: el deporte representa una fuente de diversión y ennoblecimiento, y puede que hayáis notado que la República de Corea, Norte y Sur, se ha ofrecido a permitir que algunos eventos de las Olimpiadas de 1988 tengan lugar en el Norte. Las competiciones deportivas internacionales de todos los tipos podrían tener lugar en ambos lados de esta ciudad. Y, ¿qué mejor modo de demostrar al mundo la apertura de esta ciudad que ofrecer en algún año futuro la celebración de los Juegos Olímpicos aquí en Berlín, Este y Oeste? En estas cuatro décadas, como he dicho, los berlineses habéis construido una gran ciudad. Lo habéis hecho a pesar de las amenazas; los intentos soviéticos de imponer la marca oriental, el bloqueo. Hoy, la ciudad prospera a pesar de los desafíos implícitos en la propia presencia de este muro. ¿Qué os mantiene aquí? Ciertamente dice mucho de vuestro valor, de vuestro coraje desafiante, pero creo que hay algo más profundo, algo que tiene que ver con toda la imagen y sentido del estilo de vida berlinés; no un mero sentimiento. Nadie podría vivir por mucho tiempo en Berlín sin ser totalmente desposeído de ilusiones. Algo, en cambio, que ha visto las dificultades de la vida en Berlín pero ha elegido aceptarlas, que continúa construyendo esta ciudad buena y orgullosa en contraste con una presencia totalitaria envolvente que se niega a desatar las aspiraciones y energías humanas. Algo que busca una voz poderosa de afirmación, que dice sí a esta ciudad, sí al futuro, sí a la libertad. En una palabra, yo diría que lo que os mantiene en Berlín es amor; un amor profundo y duradero.

Tal vez esto nos lleva al meollo de la cuestión, a la más fundamental de todas las diferencias entre Este y Oeste. El mundo totalitario produce retraso porque es tan violento con el espíritu, aplaca el impulso humano a crear, a disfrutar, a adorar. El mundo totalitario considera una afrenta incluso los símbolos de amor y adoración. Hace años, antes de que los alemanes orientales empezaran a reconstruir sus iglesias, erigieron una estructura secular: la torre de televisión en la Alexanderplatz. Desde entonces, las autoridades han trabajado para corregir lo que consideran el mayor defecto de la torre, tratando la esfera de vidrio que hay arriba con pintura y productos químicos de todo tipo. Sin embargo, aun hoy cuando el sol alumbra la esfera, la luz forma el símbolo de la Cruz. Allí en Berlín, como la propia ciudad, los símbolos del amor, los símbolos de adoración, no pueden ser suprimidos.

Cuando, hace un momento, miré desde el Reichstag esa encarnación de la unidad germana, observé unas palabras crudamente pintadas con spray sobre el muro: “Este muro caerá. Las creencias se hacen realidad”. Sí, a lo ancho de Europa, este muro caerá, porque no se sostiene ante la fe, no se sostiene ante la verdad, no se sostiene ante la libertad.

Y me gustaría decir algo, antes de acabar. He leído y me han preguntado desde que estoy aquí, acerca de ciertas manifestaciones contra mi visita. Y me gustaría decir solo una cosa a los que se manifiestan. Me pregunto si se han preguntado jamás que si tuvieran el tipo de gobierno que aparentemente desean, nadie podría jamás hacer otra vez lo que ellos hacen.

Gracias y que Dios os bendiga a todos».

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JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

25. JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

VÍDEO: 'Testamento de José Antonio' TEXTO: «Condenado ayer a muerte, pido a Dios que si todavía no me exime de llegar a ese trance, me conserve hasta el fin la decorosa conformidad con que lo preveo y, al juzgar mi alma, no le aplique la medida de mis merecimientos, sino la de su infinita... Ver mas
VÍDEO: 'Testamento de José Antonio'

TEXTO: «Condenado ayer a muerte, pido a Dios que si todavía no me exime de llegar a ese trance, me conserve hasta el fin la decorosa conformidad con que lo preveo y, al juzgar mi alma, no le aplique la medida de mis merecimientos, sino la de su infinita misericordia.

Me acomete el escrúpulo de si será vanidad y exceso de apego a las cosas de la tierra el querer dejar en esta coyuntura cuentas sobre algunos de mis actos; pero como, por otra parte, he arrastrado la fe de muchos camaradas míos en medida muy superior a mi propio valer, y como incluso he movido a innumerables de ellos a arrastrar riesgos y responsabilidades enormes, me parecía desconsiderada ingratitud alejarme de todos sin ningún género de explicación.

No es menester que repita ahora lo que tantas veces he dicho y escrito acerca de lo que los fundadores de Falange Española intentábamos que fuese. Me asombra que, aun después de tres años, la inmensa mayoría de nuestros compatriotas persistan en juzgarnos sin haber empezado ni por asomo a entendernos y hasta sin haber procurado ni aceptado la más mínima información. Si la Falange se consolida en cosa duradera, espero que todos perciban el dolor de que se haya vertido tanta sangre por no habérsenos abierto una brecha de serena atención entre la saña de un lado y la antipatía de otro. Que esa sangre vertida me perdone la parte que he tenido en provocarla, y que los camaradas que me precedieron en el sacrificio me acojan como el último de ellos.

Ayer, por última vez, expliqué al tribunal que me juzgaba lo que es la Falange. Como en tantas ocasiones, repasé, aduje los viejos textos de nuestra doctrina familiar. Una vez más, observé que muchísimas caras, al principio hostiles, se iluminaban, primero con el asombro y luego con la simpatía. En sus rasgos me parecía leer esta frase: "¡Si hubiésemos sabido que era esto, no estaríamos aquí!" Y, ciertamente, ni hubiéramos estado allí, ni yo ante un tribunal popular, ni otros matándose por los campos de España. No era ya, sin embargo, la hora de evitar esto, y yo me limité a retribuir la lealtad y la valentía de mis entrañables camaradas, ganando para ellos la atención respetuosa de sus enemigos.

A esto tendí, y no a granjearme con gallardía de oropel la póstuma reputación de héroe. No me hice responsable de todo ni me ajusté a ninguna otra variante del patrón romántico. Me defendí con los mejores recursos de mi oficio de abogado, tan profundamente querido y cultivado con tanta asiduidad. Quizá no falten comentadores póstumos que me afeen no haber preferido la fanfarronada. Para mí, aparte de no ser primer actor en cuanto ocurre, hubiera sido monstruoso y falso entregar sin defensa una vida que aún pudiera ser útil y que no me concedió Dios para que la quemara en holocausto a la vanidad como un castillo de fuegos artificiales. Además, que ni hubiera descendido a ningún ardid reprochable ni a nadie comprometía con mi defensa, y sí, en cambio, cooperaba a la de mis hermanos Margot y Miguel, procesados conmigo y amenazados de penas gravísimas. Pero como el deber de defensa me aconsejó, no solo ciertos silencios, sino ciertas acusaciones fundadas en sospechas de habérseme aislado adrede en medio de una región que a tal fin se mantuvo sumisa, declaro que esa sospecha no está, ni mucho menos, comprobada por mí, y que sí pudo sinceramente alimentarla en mi espíritu la avidez de explicaciones exasperada por la soledad, ahora, ante la muerte, no puede ni debe ser mantenida.

Otro extremo me queda por rectificar. El aislamiento absoluto de toda comunicación en que vivo desde poco después de iniciarse los sucesos solo fue roto por un periodista norteamericano que, con permiso de las autoridades de aquí, me pidió unas declaraciones a primeros de octubre. Hasta que, hace cinco o seis días, conocí el sumario instruido contra mí, no he tenido noticia de las declaraciones que se me achacaban, porque ni los periódicos que las trajeron ni ningún otro me eran asequibles. Al leerlas ahora, declaro que entre los distintos párrafos que se dan como míos, desigualmente fieles en la interpretación de mi pensamiento, hay uno que rechazo del todo: el que afea a mis camaradas de la Falange el cooperar en el movimiento insurreccionar con "mercenarios traídos de fuera". Jamás he dicho nada semejante, y ayer lo declaré rotundamente ante el tribunal, aunque el declararlo no me favoreciese. Yo no puedo injuriar a unas fuerzas militares que han prestado a España en África heroicos servicios. Ni puedo desde aquí lanzar reproches a unos camaradas que ignoro si están ahora sabia o erróneamente dirigidos, pero que a buen seguro tratan de interpretar de la mejor fe, pese a la incomunicación que nos separa, mis consignas y doctrinas de siempre. Dios haga que su ardorosa ingenuidad no sea nunca aprovechada en otro servicio que el de la gran España que sueña la Falange.

Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas calidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia.

Creo que nada más me importa decir respecto a mi vida pública. En cuanto a mi próxima muerte, la espero sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero sin protesta. Acéptela Dios Nuestro Señor en lo que tenga de sacrificio para compensar en parte lo que ha habido de egoísta y vano en mucho de mi vida. Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico. Cumplido lo cual, paso a ordenar mi última voluntad en las siguientes cláusulas:

Primera. Deseo ser enterrado conforme al rito de la religión Católica, Apostólica y Romana que profeso, en tierra bendita y bajo el amparo de la Santa Cruz.

Segunda. Instituyo herederos míos por partes iguales a mis cuatro hermanos: Miguel, Carmen, Pilar y Fernando Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, con derecho de acrecer entre ellos si alguno me premuriese sin dejar descendencia. Si la hubiere dejado, pase a ella en partes iguales, por estirpes, la parte que hubiera correspondido a mi hermano premuerto. Esta disposición vale aunque la muerte de mi hermano haya ocurrido antes de otorgar yo el testamento.

Tercera. No ordeno legado alguno ni impongo a mis herederos carga jurídicamente exigible, pero les ruego:

A) Que atiendan en todo con mis bienes a la comodidad y regalo de nuestra tía María Jesús Primo de Rivera y Orbaneja, cuya maternal abnegación y afectuosa entereza en los veintisiete años que lleva a nuestro cargo no podremos pagar con tesoros de agradecimiento.

B) Que, en recuerdo mío, den algunos de mis bienes y objetos usuales a mis compañeros de despacho, especialmente a Rafael Garcerán, Andrés de la Cuerda y Manuel Sarrión, tan leales durante años y años, tan eficaces y tan pacientes con mi nada cómoda compañía. A ellos y a todos los demás, doy las gracias y les pido que me recuerden sin demasiado enojo.

C) Que repartan también otros objetos personales entre mis mejores amigos, que ellos conocen bien, y muy señaladamente entre aquellos que durante más tiempo y más de cerca han compartido conmigo las alegrías y adversidades de nuestra Falange Española. Ellos y los demás camaradas ocupan en estos momentos en mi corazón un puesto fraternal.

D) Que gratifiquen a los servidores más antiguos de nuestra casa, a los que agradezco su lealtad y pido perdón por las incomodidades que les he causado.

Cuarta. Nombro albaceas contadores y partidores de herencia, solidariamente, por término de tres años, y con las máximas atribuciones habituales, a mis entrañables amigos de toda la vida Raimundo Fernández Cuesta y Ramón Serrano Súñer, a quienes ruego especialmente:

A) Que coleccionen todos mis discursos, artículos, circulares, prólogos de libros, etc., no para publicarlos –salvo que lo juzguen indispensable–, sino para que sirvan de pieza de justificación cuando se discuta este período de la política española en que mis camaradas y yo hemos intervenido.

B) Que provean a sustituirme urgentemente en la dirección de los asuntos profesionales que me están encomendados, con ayuda de Garcerán, Sarrión y Matilla, y a cobrar algunas minutas que se me deben.

C) Que con la mayor premura y eficacia posible hagan llegar a las personas y entidades agraviadas a que me refiero en la introducción de este testamento las solemnes rectificaciones que contiene.

Por todo lo cual les doy desde ahora las más cordiales gracias. Y en estos términos dejo ordenado mi testamento en Alicante el citado día dieciocho de noviembre de mil novecientos treinta y seis, a las cinco de la tarde, en otras tres hojas además de esta, todas foliadas, fechadas y firmadas al margen».

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FRANKLIN D. ROOSEVELT

26. FRANKLIN D. ROOSEVELT

VÍDEO: 'Declaración de guerra a Japón' TEXTO: «Miembros del Senado, de la Casa de Representantes: Ayer, 7 de Diciembre de 1941, una fecha que pervivirá en la infamia, los Estados Unidos de América fueron sorpresiva y deliberadamente atacados por fuerzas navales y aéreas del Japón. Los... Ver mas
VÍDEO: 'Declaración de guerra a Japón'

TEXTO: «Miembros del Senado, de la Casa de Representantes:

Ayer, 7 de Diciembre de 1941, una fecha que pervivirá en la infamia, los Estados Unidos de América fueron sorpresiva y deliberadamente atacados por fuerzas navales y aéreas del Japón.

Los Estados Unidos estaban en paz con esa nación y, a solicitud de Japón, estaba aún en conversaciones con su Gobierno y su Emperador, buscando el mantenimiento de la paz en el Pacífico. Efectivamente, una hora después de que escuadrones aéreos japoneses comenzaran a bombardear Oahu, el embajador japonés ante los Estados Unidos y su colega entregaron al Secretario de Estado una respuesta formal al reciente mensaje estadounidense. Mientras esta respuesta estipulaba que parecía inútil continuar las existentes negociaciones diplomáticas, no contenía amenazas o posibilidad de un golpe de guerra o de ataque armado.

Quedará registrado que la distancia de Hawai al Japón hace obvio que el ataque fue deliberadamente planeado muchos días o incluso semanas atrás. Durante la ocurrencia del ataque, el Gobierno japonés deliberadamente tuvo la posibilidad de engañar a los Estados Unidos con falsos planteamientos y expresiones de esperanza para la continuación de la paz.

El ataque de ayer a las Islas Hawai ha causado serio daño a las fuerzas militares y navales estadounidenses. Se han perdido muchísimas vidas estadounidenses. Adicionalmente, se ha reportado buques estadounidenses torpedeados en alta mar, entre San Francisco y Honolulu.

Ayer, el Gobierno Japonés también lanzó un ataque contra Malaya. Anoche, fuerzas japonesas atacaron Hong Kong, Guam, las Islas Filipinas y las Islas Midway. Por tanto, Japón ha iniciado una extensa y sorpresiva ofensiva extendiéndose a toda el área del Pacífico. Los hechos de ayer hablan por sí mismos. El pueblo de los Estados Unidos ya se ha formado su opinión y comprende bien las implicaciones para la propia vida y seguridad de la nación. Como Comandante en Jefe del Ejército y de la Marina he ordenado que sean tomadas todas las medidas para nuestra defensa.

Siempre recordaremos el carácter de la embestida contra nosotros. No importa cuánto nos pueda tomar el superar esta premeditada invasión, el pueblo estadounidense en su virtuoso poder, vencerá y logrará la absoluta victoria. Creo interpretar el deseo del Congreso y del pueblo, cuando aseguro que no solo nos defenderemos hasta lo imposible, sino que nos aseguraremos que esta forma de traición nunca más nos amenace nuevamente.

Las hostilidades existen. No hay parpadeo al hecho que nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestros intereses están en grave peligro. Con confianza en nuestras fuerzas armadas, con la irrestricta determinación de nuestro pueblo, nosotros lograremos el inevitable triunfo. Dios nos ayuda.

Le pido al Congreso declarar que debido al cobarde ataque no provocado efectuado por Japón el Domingo 7 de Diciembre existe un estado de guerra entre los Estados Unidos y el Imperio de Japón».

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JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

27. JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

VÍDEO: 'Puntos fundamentales de Falange Española' TEXTO: «Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Cuando en marzo de 1762 un hombre nefasto que se llamaba Juan Jacobo Rousseau publicó "El contrato social", dejó de ser... Ver mas
VÍDEO: 'Puntos fundamentales de Falange Española'

TEXTO: «Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo.

Cuando en marzo de 1762 un hombre nefasto que se llamaba Juan Jacobo Rousseau publicó "El contrato social", dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad.

Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, solo se expresa por medio del sufragio, conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase.

Como el Estado liberal fue un servidor de esa doctrina, vino a constituirse no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal solo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas, cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada. Es decir, que los gobernantes liberales no creían ni siquiera en su misión propia; no creían que ellos mismos estuviesen allí cumpliendo un respetable deber, sino que todo el que pensara lo contrario y se propusiera asaltar el Estado, por las buenas o por las malas, tenía igual derecho a decirlo y a intentarlo que los guardianes del Estado mismo a defenderlo.

De ahí vino el sistema democrático, que es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de derroche de energías. Un hombre dotado para la altísima función de gobernar, que es tal vez la más noble de las funciones humanas, tenía que dedicar el ochenta, el noventa o el noventa y cinco por ciento de su energía a sustanciar reclamaciones formularias, a hacer propaganda electoral, a dormitar en los escaños del Congreso, a adular a los electores, a aguantar sus impertinencias, porque de los electores iba a recibir el poder; a soportar humillaciones y vejámenes de los que, precisamente por la función casi divina de gobernar, estaban llamados a obedecerle; y si después de todo eso, le quedaba un sobrante de algunas horas en la madrugada, o de algunos minutos robados a un descanso intranquilo, en ese mínimo sobrante es cuando el hombre dotado para gobernar podía pensar seriamente en las funciones sustantivas de Gobierno.

Vino después la pérdida de la unidad espiritual de los pueblos, porque como el sistema funcionaba sobre el logro de las mayorías, todo aquel que aspiraba a ganar el sistema tenía que procurarse la mayoría de los sufragios. Y tenía que procurárselos robándolos, si era preciso, a los otros partidos, y para ello no tenía que vacilar en calumniarlos, en verter sobre ellos las peores injurias, en faltar deliberadamente a la verdad, en no desperdiciar un solo resorte de mentira y de envilecimiento. Y así, siendo la fraternidad uno de los postulados que el Estado liberal nos mostraba en su frontispicio, no hubo nunca situación de vida colectiva donde los hombres injuriados, enemigos unos de otros, se sintieran menos hermanos que en la vida turbulenta y desagradable del Estado liberal.

Y, por último, el Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: "Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien, como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal". Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no tendríais más que separaros unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontraros con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas.

Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que solo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa.

Ahora bien, el socialismo, que fue una reacción legítima contra aquella esclavitud liberal, vino a descarriarse, porque dio, primero, en la interpretación materialista de la vida y de la Historia; segundo, en un sentido de represalia; tercero, en una proclamación del dogma de la lucha de clases.

El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron impasibles en la frialdad de sus gabinetes los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros, y que ya nos ha descubierto tal como eran Alfonso García Valdecasas; el socialismo así entendido no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es un opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados. Todo eso dice el socialismo. No hay más que producción, organización económica. Así es que los obreros tienen que estrujar bien sus almas para que no quede dentro de ellas la menor gota de espiritualidad.

No aspira el socialismo a restablecer una justicia social rota por el mal funcionamiento de los Estados liberales, sino que aspira a la represalia; aspira a llegar en la injusticia a tantos grados más allá cuantos más aquí llegaran en la injusticia los sistemas liberales.

Por último, el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables, y se producen naturalmente en la vida, porque no puede haber nunca nada que las aplaque. Y el socialismo, que vino a ser una crítica justa del liberalismo económico, nos trajo, por otro camino, lo mismo que el liberalismo económico: la disgregación, el odio, la separación, el olvido de todo vínculo de hermandad y de solidaridad entre los hombres. Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, un mundo escindido en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos en una España en ruina moral, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas. Y así, nosotros hemos tenido que llorar en el fondo de nuestra alma cuando recorríamos los pueblos de esa España maravillosa, esos pueblos en donde todavía, bajo la capa más humilde, se descubren gentes dotadas de una elegancia rústica que no tienen un gesto excesivo ni una palabra ociosa, gentes que viven sobre una tierra seca en apariencia, con sequedad exterior, pero que nos asombra con la fecundidad que estalla en el triunfo de los pámpanos y los trigos. Cuando recorríamos esas tierras y veíamos esas gentes, y las sabíamos torturadas por pequeños caciques, olvidadas por todos los grupos, divididas, envenenadas por predicaciones tortuosas, teníamos que pensar de todo ese pueblo lo que él mismo cantaba del Cid al verle errar por campos de Castilla, desterrado de Burgos:

¡Dios, qué buen vasallo si oviera buen señor!

Eso vinimos a encontrar nosotros en el movimiento que empieza en ese día: ese legítimo soñar de España; pero un señor como el de San Francisco de Borja, un señor que no se nos muera. Y para que no se nos muera, ha de ser un señor que no sea, al propio tiempo, esclavo de un interés de grupo ni de un interés de clase.

El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertirla se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento, pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas.

La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria.

Y con eso ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas.

He aquí lo que exige nuestro sentido total de la Patria y del Estado que ha de servirla. Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino. Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si esas son nuestras unidades naturales, si la familia, el municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos, que para unirnos en grupos artificiales empiezan por desunirnos en nuestras realidades auténticas?

Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre, porque solo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse. Solo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, de jerarquía y de orden.

Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que a nosotros nos apetece, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos.

Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serlo, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna.

Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta –como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión– funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo.

Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia, y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho, al hablar de "todo menos la violencia", que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la Justicia o a la Patria.

Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro que hemos de afanarnos en edificar. Nuestro movimiento no estaría del todo entendido si se creyera que es una manera de pensar tan solo; no es una manera de pensar: es una manera de ser. No debemos proponernos solo la construcción, la arquitectura política. Tenemos que adoptar, ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa. Esta actitud es el espíritu de servicio y de sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida. Así pues, no imagine nadie que aquí se recluta para ofrecer prebendas; no imagine nadie que aquí nos reunimos para defender privilegios. Yo quisiera que este micrófono que tengo delante llevara mi voz hasta los últimos rincones de los hogares obreros para decirles: sí, nosotros llevamos corbata; sí, de nosotros podéis decir que somos señoritos, pero traemos el espíritu de lucha precisamente por aquello que no nos interesa como señoritos; venimos a luchar porque a muchos de nuestras clases se les impongan sacrificios duros y justos, y venimos a luchar por que un Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes. Y así somos, porque así lo fueron siempre en la Historia los señoritos de España. Así lograron alcanzar la jerarquía verdadera de señores, porque en tierras lejanas, y en nuestra Patria misma, supieron arrastrar la muerte y cargar con las misiones más duras, por aquello que precisamente, como a tales señoritos, no les importaba nada.

Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente, porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!

En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo, triunfo que, ¿para qué os lo voy a decir?, no vamos a lograr en las elecciones próximas. En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo, pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas».

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BENITO MUSSOLINI

28. BENITO MUSSOLINI

VÍDEO: 'Discurso a los camisas negras' TEXTO: «Combatientes de tierra, mar y aire. Camisas negras de la Revolución y de las Legiones. Hombres y mujeres de Italia, del Imperio y del Reino de Albania. ¡Escuchad! Una hora marcada en el destino sacude el cielo de nuestra patria, una hora de... Ver mas
VÍDEO: 'Discurso a los camisas negras'

TEXTO: «Combatientes de tierra, mar y aire. Camisas negras de la Revolución y de las Legiones. Hombres y mujeres de Italia, del Imperio y del Reino de Albania. ¡Escuchad!

Una hora marcada en el destino sacude el cielo de nuestra patria, una hora de decisiones irrevocables. La declaración de guerra ya ha sido consignada a los embajadores de Gran Bretaña y de Francia. Salgamos al campo contra las democracias plutocráticas y reaccionarias del Occidente que siempre han obstaculizado la marcha y, a menudo, han atentado contra la existencia misma del pueblo italiano.

Algunos lustros de la historia más reciente se pueden resumir en estas palabras: frases, promesas, amenazas, chantaje y, al final, cual coronamiento del edificio, el infame asedio asociado de cincuenta y dos estados.

Nuestra conciencia está absolutamente tranquila. Con vosotros el mundo entero es testigo que Italia ha hecho cuanto era humanamente posible para evitar la tormenta que convulsiona Europa, pero todo fue en vano.

Bastaba revisar los tratados para adecuarlos a la exigencia cambiante de la vida de las naciones y no considerarlos intangibles por toda la eternidad. Bastaba no iniciar la política necia de las garantías, que se ha manifestado mortal para los que la han aceptado. Bastaba con no rechazar la propuesta que el Führer hizo el 6 de octubre del año pasado, después de terminar la campaña de Polonia. Ya todo eso pertenece al pasado. Si hoy nosotros estamos decididos a afrontar los riesgos y los sacrificios de una guerra, lo es porque el honor, los intereses y el futuro férreamente los imponen, ya que un gran pueblo es realmente tal si considera sagrados sus empeños y si no evade las pruebas supremas que ha dispuesto el curso de la Historia. Nosotros empuñamos las armas para resolverlo. Después de solucionar el problema de nuestras fronteras continentales, el problema de nuestras fronteras marítimas.

Nosotros queremos romper las cadenas del orden territorial y militar que sofocan nuestro mar, porque un pueblo de cuarenta y cinco millones de almas no es verdaderamente libre si no ha liberado el acceso a su océano.

Esta gigantesca lucha no es una fase ni el desarrollo lógico de nuestra revolución. Es la lucha del pueblo pobre con brazos numerosos en contra de los tiranos que retienen ferozmente el monopolio de todas las riquezas y todo el oro de la tierra. Es la lucha de los pueblos fecundos y jóvenes contra los pueblos estériles y que tienden al ocaso. Es la lucha entre dos siglos y dos ideas.

Ahora que los dados han sido tirados y nuestra voluntad ha puesto sobre nuestros hombros los navíos, yo declaro solemnemente que Italia no quiere arrastrar al conflicto a otros pueblos limítrofes por mar o por tierra. Suiza, Yugoslavia, Grecia, Turquía, Egipto, que tengan en cuenta mis palabras. Depende de ellos, solamente de ellos, si ellas serán confirmadas rigurosamente. ¡Italianos! En una memorable concentración, aquella de Berlín, yo dije que según las leyes de la moral fascista, cuando se tiene a un amigo se marcha hasta el final con él. Esto hemos hecho y lo haremos con Alemania, con su pueblo, con sus victoriosas fuerzas armadas.

En esta víspera de un acontecimiento de alcance secular dirigimos nuestro pensamiento a su Majestad el Rey y Emperador, que como siempre ha interpretado el ánimo de la Patria, y saludamos la voz del Führer, el jefe de la gran Alemania aliada. La Italia proletaria y fascista está por tercera vez de pie, fuerte, orgullosa y compacta como no lo estuvo nunca.

La palabra de orden es un sola, categórica y comprometida para todos. Ella ya sobrevuela y enciende los corazones desde los Alpes hasta el Océano Índico: ¡Vencer! Y venceremos para por fin lograr un largo período de paz, con justicia para Italia, para Europa, para el mundo. Pueblo italiano, corre a las armas y demuestra tu tenacidad, tu ánimo, tu valor».

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RICHARD NIXON

29. RICHARD NIXON

VÍDEO: 'Dimisión de Nixon' TEXTO: «Buenas noches. Esta es la trigésimo séptima vez que les hablo desde este despacho, donde se han tomado tantas decisiones que han moldeado la historia de esta nación. En todas las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida pública he tratado siempre de... Ver mas
VÍDEO: 'Dimisión de Nixon'

TEXTO: «Buenas noches.

Esta es la trigésimo séptima vez que les hablo desde este despacho, donde se han tomado tantas decisiones que han moldeado la historia de esta nación. En todas las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida pública he tratado siempre de hacer lo que he creído mejor para nuestra nación.

A través del largo y dificultoso periodo del Watergate, he creído mi deber el perseverar, hacer todos los esfuerzos posibles para completar mi mandato por el cual me han elegido. En los pasados días, ahora bien, se ha hecho evidente que no tengo el suficiente peso político en el Congreso que justifique dicho esfuerzo.

Yo nunca he sido una persona que se rinda fácilmente. Dejar el gobierno antes de que mi mandato termine es algo que aborrezco profundamente desde lo más hondo de mi alma, pero como Presidente, debo poner los intereses de América en primer lugar. América necesita un Presidente que cumpla íntegramente su periodo en el cargo, tanto en la presidencia como en el Congreso, particularmente en un tiempo como el presente, en el cual los problemas a los que nos enfrentamos están no solo en casa, sino también en el extranjero.

Continuar mi lucha para lograr mi vindicación absorbería totalmente todo mi tiempo y mi atención, en un periodo en el cual nuestra total atención debería estar puesta en los grandes asuntos de paz en el extranjero y la prosperidad en casa. Por consiguiente, debo dimitir de la Presidencia, para lo cual haré efectiva mi renuncia el mediodía de mañana. El Vicepresidente Ford jurará el cargo de Presidente en ese momento desde este despacho.

Cuando recuerdo las altas esperanzas para América con las cuales empezamos este segundo mandato, siento una profunda tristeza por no estar a partir de ahora trabajando para alcanzarlas en los próximos dos años y medio, pero al otorgarle la dirección del Gobierno al Vicepresidente Ford, sé que el liderazgo de América estará en buenas manos.

Al pasar el cargo de esta oficina al Vicepresidente, lo hago con el profundo convencimiento del peso de la responsabilidad que cargará sobre sus hombros mañana, y por lo tanto, de la comprensión, la paciencia y la cooperación que necesitará de todos los americanos. Cuando asuma esa responsabilidad, merecerá la ayuda y apoyo de todos nosotros.

Cuando miramos al futuro, la primera prioridad esencial es curar las heridas de esta nación, dejar atrás las amarguras y divisiones del pasado y redescubrir los ideales que descansan en el corazón de la fuerza y unidad de nuestra libre y gran nación.

Al tomar esta acción, tengo la esperanza de que esto acelerará el comienzo de este proceso de curación, el cual es tan desesperadamente necesario en América. Me arrepiento profundamente de cualquier daño que pudiera haber sido hecho en el curso de los acontecimientos que han llevado a tomar esta decisión. Decir solo que si alguno de mis juicios fue malo, y alguno lo fue, fueron hechos en lo que creí que era lo mejor para los intereses de la Nación.

Cuando tomé juramento hace cinco años y medio, me comprometí sagradamente a consagrar todas mis energías y mi sabiduría a la causa de la paz entre las naciones. He hecho todos mis esfuerzos todos los días desde ese juramento para conseguirlo. Como resultado de esos esfuerzos, estoy convencido de que el mundo es un lugar más seguro hoy, no solo para la gente de América, sino para la gente de todas las naciones, y que todos nuestros hijos tendrán ahora mejores oportunidades de vivir una vida en paz.

Esto mismo, más que ninguna cosa, es lo que esperaba conseguir cuando juré la Presidencia. Esto mismo, más que ninguna cosa, es lo que creo que será mi legado a todos vosotros, a nuestro país, ahora que dejo la Presidencia. Servir en esta oficina es haber tenido un profundo sentimiento de patriotismo con todos y cada uno de los americanos. Dejo el cargo con esta oración: La gracia de Dios sea con vosotros en todos los días por venir».

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JUAN DOMINGO PERÓN

30. JUAN DOMINGO PERÓN

VÍDEO: 'Plaza de Mayo' TEXTO: «Hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo... Ver mas
VÍDEO: 'Plaza de Mayo'

TEXTO: «Hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino.

Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria. Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.

Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. Que sea esta unidad indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro Secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.

Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado, porque los hombres que no son capaces de olvidar, no merecen ser queridos y respetados por sus semejantes.Yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.

Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño este mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir como Secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo que son la esperanza más cara de la Patria.

He dejado deliberadamente para lo último el recomendarles que antes de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras que han de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días».

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ADOLFO SUÁREZ

31. ADOLFO SUÁREZ

VÍDEO: 'Dimisión de Adolfo Suárez' TEXTO: «Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de... Ver mas
VÍDEO: 'Dimisión de Adolfo Suárez'

TEXTO: «Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.

No es una decisión fácil, pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él. He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales cirscunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.

Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento. No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos.

Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí con la de una persona aferrada al cargo. Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación. Yo creo saberlo, tengo el convencimiento, de que esta es la situación en la que nos hallamos y, por eso, mi decisión es tan firme como meditada.

He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente. Ninguna otra persona, a lo largo de los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España. Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.

Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad. De lealtad hacia España, cuya vida libre ha de ser el fundamento irrenunciable para superar una historia repleta de traumas y de frustaciones; de lealtad hacia la idea de un centro político que se estructure en forma de partido interclasista y reformista, y que tiene comprometido su esfuerzo en una tarea de erradicación de tantas injusticias como todavía perviven en nuestro país; de lealtad a la Corona, a cuya causa he dedicado todos mis esfuerzos, por entender que solo en torno a ella es posible la reconciliación de los españoles y una patria de todos; y de lealtad, si me lo permiten, hacia mi propia obra. Pero este profundo sentimiento de lealtad exige hoy también que se produzcan hechos que, como el que asumo, actúen de revulsivo moral que ayude a restablecer la credibilidad en las personas y en las instituciones.

Quizás los modos y maneras que a menudo se utilizan para juzgar a las personas no sean los más adecuados para una convivencia serena. No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de Gobierno es una necesidad, por no decir una obligación, en un sistema democrático de Gobierno basado en la opinión pública. Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier solución con que se trata de enfocar los problemas del país, no son un arma legítima porque, precisamente pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático de convivencia.

Querría transmitirles mi sentimiento de que sigue habiendo muchas razones para conservar la fe, para mantenerse firmes y confiar en nosotros, los españoles. Lo digo con el ansia de quien quiere conservar la fuerza necesaria para fortalecer en todos sus corazones la idea de la unidad de España, la voluntad de fortalecer las instituciones democráticas y la necesidad de prestar un mayor respeto a las personas y la legitimidad de los poderes públicos.

Yo por mi parte, les prometo que como diputado y como militante de mi partido seguiré entregado en cuerpo y alma a la defensa y divulgación del compromiso ético y del rearme moral que necesita la sociedad española. Todos podemos servir a este objetivo desde nuestro trabajo y desde la confianza de que, si todos queremos, nadie podrá apartarnos de las metas que, como nación libre y desarrollada, nos hemos trazado.

Se puede prescindir de una persona en concreto, pero no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos. Por eso no me puedo permitir ninguna queja ni ningún gesto de amargura. Tenemos que mantenernos en la esperanza, convencidos de que las circunstancias seguirán siendo difíciles durante algún tiempo, pero con la seguridad de que si no desfallecemos vamos a seguir adelante.

Algo muy importante tiene que cambiar en nuestras actitudes y comportamientos. Y yo quiero contribuir, con mi renuncia, a que este cambio sea realmente posible e inmediato. Debemos hacer todo lo necesario para que se recobre la confianza, para que se disipen los descontentos y los desencantos. Y para ello es preciso convocar al país a un gran esfuerzo. Es necesario que el pueblo español se agrupe en torno a las ideas básicas, a las instituciones y las personas promovidas democráticamente a la dirección de los asuntos públicos.

Los principales problemas de España tienen hoy el tratamiento adecuado para darles solución. En UCD hay hombres capaces de continuar la labor de Gobierno con eficacia, profesionalidad y sentido del Estado, y para afrontar este cambio con toda normalidad. Les pido que les apoyen y que renueven en ellos su confianza para que cuenten con el necesario margen de tiempo para poder culminar la labor emprendida.

Deseo para España, y para todos y cada uno de ustedes y sus familias, un futuro de paz y bienestar. Esta ha sido la única justificación de mi gestión política y va a seguir siendo la razón fundamental de mi vida. Les doy las gracias por su sacrificio, por su colaboración y por las reiteradas pruebas de confianza que me han otorgado. Quise corresponder a ellas con entrega absoluta a mi trabajo y con dedicación, abnegación y generosidad. Les prometo que donde quiera que esté me mantendré identificado con sus aspiraciones. Que estaré siempre a su lado y que trataré, en la medida de mis fuerzas, de mantenerme en la misma línea y con el mismo espíritu de trabajo. Muchas gracias a todos y por todo».

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MIJAÍL GORBACHOV

32. MIJAÍL GORBACHOV

VÍDEO: 'La caída de la Unión Soviética' TEXTO: «Queridos compatriotas, conciudadanos: Por fuerza de la situación creada por la formación de la Comunidad de Estados Independientes, ceso mi actividad en el cargo de presidente de la URSS. Tomo esta decisión por razones de principio. He... Ver mas
VÍDEO: 'La caída de la Unión Soviética'

TEXTO: «Queridos compatriotas, conciudadanos:

Por fuerza de la situación creada por la formación de la Comunidad de Estados Independientes, ceso mi actividad en el cargo de presidente de la URSS. Tomo esta decisión por razones de principio. He abogado consecuentemente por la independencia de los pueblos, por la soberanía de las repúblicas, pero simultáneamente, por la preservación del Estado y la integridad del país.

Los acontecimientos siguieron otro camino, predominó el rumbo hacia el desmembramiento del país y la desintegración del Estado, con lo que no me puedo conformar. Tampoco después de la reunión de Alma Ata y de las decisiones allí adoptadas ha cambiado mi posición; además, estoy convencido de que decisiones de tamaña envergadura debían aprobarse mediante la expresión de la voluntad popular. No obstante, haré todo lo que esté a mi alcance para que los acuerdos allí firmados conduzcan a la concordia real de la sociedad, faciliten la salida de la crisis y el proceso de reformas.

Al hablar con ustedes por última vez en calidad de presidente de la URSS considero necesario expresar mi valoración del camino recorrido desde 1985. Al respecto no faltan juicios contradictorios, superficiales y subjetivos. El destino dispuso que cuando yo me vi al frente del Estado ya estuviera claro que el país no marchaba bien. Tenemos mucho de todo: tierra, petróleo, gas, carbón, metales preciosos, otras riquezas naturales, y tampoco Dios nos ofendió en cuanto a inteligencia y talentos, pero vivimos bastante peor que los países desarrollados, nos atrasamos cada vez más con respecto a ellos. La causa ya se veía: la sociedad se asfixiaba en las tenazas del sistema de autoritarismo burocrático. Condenado a servir a la ideología y a cargar el horrible fardo del armamentismo, estaba al borde de sus posibilidades. Todos los intentos de reformas parciales, y no fueron pocos, terminaban en fracaso uno tras otro.

El país perdía perspectiva. Así no se podía seguir viviendo. Se necesitaba cambiar todo de modo radical. Por eso es que ni una sola vez llegué a lamentar no haber aprovechado el cargo de secretario general para limitarme a "reinar" unos años. Lo consideré irresponsable y amoral. Era consciente de que iniciar reformas de tamaña envergadura y en una sociedad como la nuestra era una tarea dificilísima y hasta peligrosa, pero incluso hoy sigo convencido del acierto histórico de las reformas democráticas que comenzaron en la primavera de 1985.

El proceso de renovación del país y de cambios radicales en la comunidad mundial resultó ser mucho más complicado de lo que se podía suponer. Sin embargo, lo hecho debe ser valorado dignamente. La sociedad recibió libertad, se ha liberado política y espiritualmente, y esta es la principal conquista no valorada debidamente porque aún no hemos aprendido a aprovechar la libertad. No obstante se realizó una labor de trascendencia histórica. Ha sido liquidado el sistema totalitario que había privado al país de la posibilidad de convertirse desde hace tiempo en próspero y floreciente.

Se abrió camino a las transformaciones democráticas. Se hicieron realidad las elecciones libres, la libertad de prensa, la libertad de conciencia, organismos de poder representativos y el pluripartidismo. Los derechos humanos han sido reconocidos como principio máximo. Comenzó el avance hacia una economía mixta, se consolida la igualdad de todas las formas de propiedad.

En el marco de la reforma agraria comenzó el renacimiento del campesinado, aparecieron las granjas privadas, millones de hectáreas se entregan a habitantes rurales y urbanos, ha sido legalizada la libertad económica del productor, comenzaron a cobrar fuerzas los empresarios libres, las sociedades de accionistas y la privatización. Al girar la economía hacia el libre mercado es importante tener presente que este viraje se hace en aras del hombre. En estos difíciles tiempos todo debe hacerse para su protección social, especialmente de los ancianos y niños.

Vivimos en un nuevo mundo: hemos acabado con la Guerra Fría, detenido la carrera armamentística y la demente militarización del país, que desfiguró nuestra economía, la conciencia y la moral sociales. Fue disipada la amenaza de guerra mundial. Una vez más quiero subrayar que en el período de transición por mi parte hice todo lo posible para mantener un control eficaz de los armamentos nucleares. Nos hemos abierto hacia el mundo, hemos renunciado a la intromisión en asuntos ajenos, al empleo de tropas fuera del país.

Nos respondieron con confianza, solidaridad y respeto. Nos hemos convertido en uno de los principales pilares de la transformación de la civilización contemporánea sobre los principios pacíficos y democráticos. Pueblos y naciones recibieron una auténtica libertad de opción para elegir las vías de autodeterminación. La búsqueda de una reforma democrática de nuestro Estado multinacional nos llevó al umbral de la firma de un nuevo Tratado de la Unión.

Todos estos cambios requirieron una gran tensión, se desarrollaron en medio de una aguda lucha contra la creciente resistencia de las fuerzas del pasado, de lo obsoleto, de lo reaccionario; de las antiguas estructuras de partido y Estado, así como del aparato económico y también de nuestras propias costumbres, prejuicios ideológicos y la psicología igualitaria y parasitaria.

También chocaban contra nuestra intransigencia el bajo nivel de cultura política y el temor a los cambios. Por eso perdimos mucho tiempo. El viejo sistema se derrumbó antes de que empezase a funcionar el nuevo, y la crisis de la sociedad se agravó aún más. Conozco el descontento por la difícil situación actual, las agudas críticas de las autoridades de todos los niveles y también de mi actividad personal, pero quiero volver a subrayar una vez más que los cambios radicales en un país enorme y con semejante herencia no pueden realizarse sin sacrificios, sin dificultades y conmociones.

El golpe de Estado de agosto llevó al límite la crisis social. Lo más funesto de esta crisis es la desintegración del Estado. Hoy me preocupa que nuestra gente pierda la ciudadanía de un gran país: las consecuencias podrían resultar muy graves para todos. Me parece de vital importancia conservar las conquistas democráticas de los últimos años. Han sido fruto de sufrimientos a lo largo de toda nuestra historia. No se puede renunciar a ellas en ninguna circunstancia y bajo ningún pretexto. De lo contrario, todas las esperanzas en un futuro mejor se verán enterradas. Lo digo con toda honradez y franqueza. Es mi deber moral. Hoy quiero expresar mi agradecimiento a todos los ciudadanos que apoyaron la política de renovación del país, que se sumaron a la aplicación de las reformas democráticas.

Estoy agradecido a estadistas, políticos y líderes sociales, a millones de personas en el extranjero, a todos aquellos que entendieron nuestros objetivos, que los apoyaron y fueron a nuestro encuentro para cooperar con nosotros de modo sincero. Abandono mi cargo con preocupación, pero también con la esperanza, con la fe en vosotros, en vuestra sabiduría y fuerza de espíritu.

Somos herederos de una gran civilización y ahora depende de todos y cada uno que renazca en una nueva vida, moderna y digna. Quiero agradecer de todo corazón a aquellos que todos estos años estuvieron conmigo en la lucha por una causa justa.

Seguro que algunos errores se podrían evitar, mucho se pudo hacer mejor, pero estoy convencido de que tarde o temprano nuestros esfuerzos comunes darán sus frutos: nuestros pueblos vivirán en una sociedad próspera y democrática. Les deseo todo lo mejor».

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MARGARET THATCHER

33. MARGARET THATCHER

VÍDEO: 'Victoria británica en la guerra de las Malvinas' TEXTO: «Hoy nos encontramos con los resultados de la batalla de las Malvinas. Nuestro país ha obtenido una gran victoria y nosotros tenemos el derecho de estar orgullosos. Esta nación tuvo la resolución de hacer lo que todos sabemos que... Ver mas
VÍDEO: 'Victoria británica en la guerra de las Malvinas'

TEXTO: «Hoy nos encontramos con los resultados de la batalla de las Malvinas. Nuestro país ha obtenido una gran victoria y nosotros tenemos el derecho de estar orgullosos. Esta nación tuvo la resolución de hacer lo que todos sabemos que tenía que ser hecho, de hacer lo que se sabía que era lo correcto.

Combatimos para mostrar que la agresión no es provechosa y que a los bandidos no se les puede permitir que obtengan su botín. Luchamos para apoyar muchas cosas en el mundo: el Consejo de Seguridad, la Commonwealth, la Comunidad Europea y los Estados Unidos. Sin embargo, nosotros luchamos solos, luchamos por nuestro pueblo y por nuestro territorio soberano.

Ahora todo ello ha pasado, las cosas no pueden ser las mismas de nuevo, nosotros hemos aprendido algunas cosas de nosotros mismos, una lección que desesperadamente debíamos aprender. Cuando comenzamos, había personas irresolutas y pusilánimes: aquellos que pensaron que Gran Bretaña no podía por mucho tiempo llevar la iniciativa por sí misma; la gente que pensó que no podríamos por mucho tiempo hacer las grandes cosas que hicimos; y aquellos que creían que nuestro declive era irreversible, que nosotros nunca podríamos volver a ser lo que fuimos. Temían que Gran Bretaña no fuese la nación que había construido un imperio y controlado una cuarta parte del mundo.

Bien, ellos estaban en un error. La lección de las es que Gran Bretaña no ha cambiado y que esta nación todavía tiene sus excelentes cualidades que la han caracterizado a lo largo de la historia. Esta generación puede igualar a la de sus padres y abuelos en habilidad, coraje y resolución. No hemos cambiado. Cuando los temores de guerra y los peligros para nuestro pueblo nos llaman a las armas, entonces los británicos son como siempre han sido: competentes, con coraje y resolutos.

El pueblo británico fue amenazado por soldados extranjeros y el territorio británico fue invadido por ellos, y de ese modo la respuesta fue incomparable. Sin embargo, ¿por qué necesitamos una guerra para mostrar nuestras cualidades y reafirmar nuestro orgullo? ¿Por qué hemos sido invadidos antes de que dejáramos aparte nuestras egoístas intenciones y empezáramos a trabajar juntos como solo nosotros podemos trabajar, y realizar cosas como solo nosotros las podemos lograr?

Ese realmente es el cambio en nosotros y con la nación que tenemos. Hemos visto que el espíritu en el Sur Atlántico, el espíritu real de Gran Bretaña, se encendió por la guerra, pero ahora puede ser encendido por la paz.

Sabemos que podemos hacerlo, no hemos perdido el talento. Ese es el factor Malvinas. Nosotros nos hemos probado a nosotros mismos por nosotros mismos. Esa es la lección que no debemos olvidar. Sin embargo, es una lección que debemos aplicar a la paz justo como nosotros hemos aprendido en la guerra. La vacilación y nuestras dudas nos han proporcionado el camino para el éxito y el orgullo. Tenemos la confianza y debemos usarla».

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JOSÉ CALVO SOTELO

34. JOSÉ CALVO SOTELO

VÍDEO: 'Orden público' TEXTO: «Señores diputados: Es esta la cuarta vez que en el transcurso de tres meses me levanto a hablar sobre el problema del orden público. Lo hago sin fe y sin ilusión, pero en aras de un deber espinoso, para cuyo cumplimiento me siento con autoridad reforzada al... Ver mas
VÍDEO: 'Orden público'

TEXTO: «Señores diputados: Es esta la cuarta vez que en el transcurso de tres meses me levanto a hablar sobre el problema del orden público. Lo hago sin fe y sin ilusión, pero en aras de un deber espinoso, para cuyo cumplimiento me siento con autoridad reforzada al percibir de día en día como al propio tiempo que se agrava y extiende esa llaga viva que constituye el desorden público, arraigada en la entraña española, se extiende también el sector de la opinión nacional de que yo puedo considerarme aquí como vocero, a juzgar por las reiteradas expresiones de conformidad con que me honra una y otra vez.

España vive sobrecogida con esa espantosa úlcera que el señor Gil Robles describía en palabras elocuentes, con estadísticas tan compendiosas como expresivas. España, en esa atmósfera letal, revolcándose todos en las angustias de la incertidumbre, se siente caminar a la deriva, bajo las manos, o en las manos —como queráis decirlo— de unos ministros que son reos de su propia culpa, esclavos, más exactamente dicho, de su propia culpa, ya que para remediar el mal que se les ha puesto delante han de tropezar con la carencia de la primera de las condiciones necesarias, que es la de no haberlo procreado. Vosotros, vuestros partidos o vuestras propagandas insensatas han provocado el 60% del problema del desorden público, y de ahí que carezcáis de autoridad.

Ese problema está ahí en pie, como el 19 de febrero, es decir, agravado a través de los cuatro meses transcurridos, por las múltiples claudicaciones, fracasos y perversión del sentido de autoridad desde entonces producidos en España entera. Lo que esto quiere decir es que el Parlamento está roído por el gusano dela mixtificación. España no es esto, ni esto es España. Aquí hay diputados republicanos elegidos con votos marxistas; diputados marxistas partidarios de la dictadura del proletariado; apóstoles del comunismo libertario; y allí hay diputados con votos de gentes pertenecientes a la pequeña burguesía y a las profesiones liberales que a estas horas están arrepentidas de haberse equivocado el 16 de febrero al dar sus votos al camino de perdición por donde nos lleva a todos el Frente Popular.

La vida de España no está aquí, en esta mixtificación, está en la calle, está en el taller, está en todos los sitios donde se insulta, donde se veja, donde se mata, donde se escarnece; y el Parlamento únicamente interesa cuando nosotros traemos la voz auténtica de la opinión.

La República, el Estado español, dispone hoy de agentes de la autoridad cuyo número equivale casi a la mitad de las fuerzas que constituyen el Ejército en tiempo de paz. Porcentaje abrumador, escandaloso casi, no conocido en país alguno normal, si queréis en ningún país democrático europeo. Por consiguiente, no se puede decir que la República, frente a estos problemas del desorden público, haya carecido de los medios precisos para contenerlo.

¿Cuál es, pues, la causa? La causa es de más hondura, es una causa de fondo, no una causa de forma. La causa es que el problema del desorden público es superior, no ya el Gobierno y el Frente Popular, sino el sistema democrático-parlamentario y la Constitución del 31.

Todas las fórmulas de convivencia social y política pueden reducirse a dos: orden consentido y orden impuesto. El régimen de orden consentido se funda en la libertad; el régimen de orden impuesto se funda en la autoridad. España está viviendo un régimen de desorden, de desorden no consentido ni arriba ni abajo, sino impuesto desde abajo a arriba. Por consiguiente, el régimen español es un régimen que no se funda ni en la libertad ni en la autoridad. No se funda en la autoridad, aun cuando se diga que su sostén principal es la democracia.

España padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis salen por ahí gritando: "¡Somos los más!" Grito de tribu,pienso yo; porque el de la civilización solo daría derecho al énfasis cuando se pudiera gritar: "¡Somos los mejores!", y los mejores, casi siempre, son los menos.

La turbamulta impera en la vida española de una manera sarcástica, en pugna con nuestras supuestas condiciones democráticas y, desde luego, con los intereses nacionales. ¿Qué es la turbamulta? La minoría vestida de mayoría. La ley de la democracia es la ley del número absoluto, de la mayoría absoluta, sea equivalente a la ley de la razón o de la justicia, porque, como decía Anatole France, "una tontería, no por repetida por miles de voces deja de ser tontería".

La ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez y vociferante, y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el individuo, entre la cantidad y la calidad, entre la apetencia material y los resortes espirituales, entre la avalancha hostil del número y el impulso selecto de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo.

La horda triunfa porque el Gobierno no puede rebelarse contra ella o no quiere rebelarse contra ella, y la horda no hace nunca la Historia, Sr. Casares Quiroga; la Historia es obra del individuo. La horda destruye o interrumpe la Historia y Sus Señorías son víctimas de la horda, por eso Sus Señorías no pueden imprimir en España un sello de autoridad.

El más lamentable de los choques, sin aludir ahora al habido entre la turba y el principio espiritual religioso, se ha producido entre la turba y el principio de autoridad, cuya más augusta encarnación es el Ejército. Vaya por delante un concepto en mí arraigado: el de la convicción de que España necesita un Ejército fuerte, por muchos motivos que no voy a desmenuzar.

Frente a ese Estado estéril, yo levanto el concepto del Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: "No más huelgas, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción, que la producción nacional está por encima de todas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses. A este Estado le llaman muchos Estado fascista; pues si ese es el Estado fascista, yo, que participo de la idea de ese Estado, yo, que creo en él, me declaro fascista.

No voy a entrar en el fondo del problema desde el punto de vista militar, aunque tampoco quisiera desaprovechar la ocasión de decir a su señoría que le pueden acechar diversos peligros: uno, el del paniaguadismo, cuyos brotes serían lamentables; otro, el de incurrir en preferencias de tipo extremista, huyendo de posibles vinculaciones republicanas o antirrepublicanas, a las que se viene haciendo referencia muy frecuentemente en estos últimos tiempos en la prensa y aun en los discursos de los personajes republicanos.

Cuando se habla por ahí del peligro de militares monarquizantes, yo sonrío un poco, porque no creo, y no me negaréis una cierta autoridad moral para formular este aserto, que exista actualmente en el Ejército español, cualesquiera que sean las ideas políticas individuales, que la Constitución respeta, un solo militar dispuesto a sublevarse en favor de la Monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera, sería un loco, lo digo con toda claridad, aunque considero que también sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse en favor de España y en contra de la anarquía si esta se produjera».

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LOU GEHRIG

35. LOU GEHRIG

VÍDEO: 'Despedida de Lou Gehrig, enfermo de ELA' TEXTO: «Amigos, las últimas dos semanas habéis estado leyendo acerca de la mala suerte que tengo. Sin embargo, hoy me considero el hombre más afortunado en la faz de la tierra. He estado en estadios de béisbol durante diecisiete años y nunca he... Ver mas
VÍDEO: 'Despedida de Lou Gehrig, enfermo de ELA'

TEXTO: «Amigos, las últimas dos semanas habéis estado leyendo acerca de la mala suerte que tengo. Sin embargo, hoy me considero el hombre más afortunado en la faz de la tierra. He estado en estadios de béisbol durante diecisiete años y nunca he recibido nada más que la bondad y el ánimo de los aficionados.

Mirad a estos hombres magníficos. ¿Quién de vosotros no consideraría el toque de luz de su carrera asociarse a ellos con un día de uniforme? Seguro, soy afortunado. ¿Quién no consideraría un honor haber conocido a Jacob Ruppert? También al constructor del imperio más grande del béisbol, Ed Barrow. Haber pasado seis años con ese compañero maravilloso, Miller Huggins. Luego, haber estado nueve años con ese líder excepcional, ese estudiante elegante de la psicología, el mejor entrenador de béisbol de hoy, Joe McCarthy. Seguro, soy afortunado. Cuando los Yankees Nueva York me envían un regalo, eso es algo. Cuando hasta los jardineros y los niños en batas blancas te recuerdan con trofeos, eso es algo. Cuando tienes una suegra maravillosa que toma partido contigo en las disputas con su propia hija, eso es algo. Cuando tienes un padre y una madre que trabajan todas sus vidas de modo que puedas tener una educación y construir tu cuerpo, eso es una bendición. Cuando tienes una esposa que ha sido una torre de fuerza y ha demostrado más valor de lo que soñaba que existía, eso es de lo mejor que conozco.

Así que termino diciendo que pude haber dado un mal paso, pero tengo un montón de cosas por las que vivir. Gracias».

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JOHN FITZGERALD KENNEDY

36. JOHN FITZGERALD KENNEDY

VÍDEO: 'Viaje a la Luna' TEXTO: «¿Por qué elegimos la Luna?, se preguntarán algunos. ¿Por qué la elegimos como nuestra meta? Y tal vez también se pregunten: ¿Por qué escalar la montaña más alta? ¿Por qué 35 años atrás volamos sobre el Atlántico? Elegimos ir a la Luna en esta década no... Ver mas
VÍDEO: 'Viaje a la Luna'

TEXTO: «¿Por qué elegimos la Luna?, se preguntarán algunos. ¿Por qué la elegimos como nuestra meta? Y tal vez también se pregunten: ¿Por qué escalar la montaña más alta? ¿Por qué 35 años atrás volamos sobre el Atlántico?

Elegimos ir a la Luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil, porque esta meta servirá para organizar y probar lo mejor de nuestras energías y habilidades, porque es un desafío que estamos dispuestos a tomar. Un desafío que no estamos dispuestos a posponer y uno que pretendemos ganar, y a los demás también.

Nosotros enviaremos a la Luna a más de 300.000 km de distancia desde la estación de control de Houston una nave gigante de más de 100 metros de alto, como el tamaño de este campo de fútbol. Será creada de nuevas aleaciones metálicas, muchas de las cuales aún no han sido inventadas, capaces de soportar altas temperaturas y presiones a niveles que jamás se han experimentado con una precisión más perfecta que la que se encuentra en un reloj fino. Llevará todo el equipo necesario para la propulsión, guía, control, comunicación, comida y supervivencia en una misión jamás antes intentada a un cuerpo celeste desconocido. Luego la haremos volver de manera segura y entrará en la atmósfera a velocidades que superarán los 56.000 kilómetros por hora.

Hacer todo esto y hacerlo bien antes de que termine esta década es nuestro desafío, porque debemos ser audaces».

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CHARLES DE GAULLE

37. CHARLES DE GAULLE

VÍDEO: 'Resistencia Francesa' TEXTO: «Los jefes que desde hace varios años están al mando del ejército francés han formado un gobierno. Ese gobierno, alegando la derrota de nuestro ejército, estableció comunicación con el enemigo para cesar los combates. Por supuesto hemos estado y estamos... Ver mas
VÍDEO: 'Resistencia Francesa'

TEXTO: «Los jefes que desde hace varios años están al mando del ejército francés han formado un gobierno. Ese gobierno, alegando la derrota de nuestro ejército, estableció comunicación con el enemigo para cesar los combates.

Por supuesto hemos estado y estamos hundidos por la fuerza mecánica, terrestre y aérea del enemigo. Infinitamente más que su número, los tanques, los aviones y la táctica de los alemanes nos hacen retroceder. Los tanques, los aviones y la táctica de los alemanes han sorprendido a nuestros mandos, al grado de llevarlos a la situación en la que hoy se encuentran. Pero, ¿se ha dicho la última palabra? ¿La esperanza debe desaparecer? ¿La derrota es definitiva? ¡No!

Créanme a mí, que les hablo con conocimiento de causa y les digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden darnos un día la victoria. ¡Pues Francia no está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio de su lado. Puede formar bloque con el Imperio Británico que domina el mar y continúa la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar sin límites la inmensa industria de los Estados Unidos.

Esta guerra no se limita al triste territorio de nuestro país. Esta guerra no se decidió en la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todos los errores, todos los retrasos, todas los sufrimientos no impiden que haya, en el universo, todos los medios necesarios para aplastar un día a nuestros enemigos. Aplastados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro con una fuerza mecánica superior. El destino del mundo está en juego.

Yo, el general De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y a los soldados franceses que se encuentren en territorio británico, o que aquí vinieran a encontrarse, con sus armas o sin ellas; invito a los ingenieros y obreros especialistas de la industria de armamento que se encuentren en territorio británico a ponerse en contacto conmigo.

Pase lo que pase, la llama de la Resistencia Francesa no debe apagarse, y no se apagará».

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GEORGE W. BUSH

38. GEORGE W. BUSH

VÍDEO: 'Armas de destrucción masiva en Irak' TEXTO: «Esta fue una semana importante para nuestro país y para el mundo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo que el régimen de Irak declare y destruya todas sus armas de destrucción masiva, o que se... Ver mas
VÍDEO: 'Armas de destrucción masiva en Irak'

TEXTO: «Esta fue una semana importante para nuestro país y para el mundo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo que el régimen de Irak declare y destruya todas sus armas de destrucción masiva, o que se atenga a las consecuencias. Aquí en casa, nuestros ciudadanos votaron en una elección que yo creo que reforzará nuestra capacidad de alcanzar logros para el pueblo estadounidense.

Con la resolución aprobada ayer por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el mundo se ha unido para declarar que no se le permitirá al régimen sin ley de Irak crear o poseer armas químicas, biológicas o nucleares. Ese es el dictamen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es el dictamen del Congreso de los Estados Unidos, y mi administración velará por que se cumpla este dictamen del mundo.

La resolución presenta una prueba para el régimen de Irak, una prueba final. Irak debe ahora, sin demoras o negociaciones, renunciar a sus armas de destrucción masiva, aceptar inspecciones cabales y cambiar fundamentalmente el enfoque que ha seguido durante más de una década. El régimen deberá permitir acceso inmediato y sin restricciones a todo sitio, todo documento y toda persona identificada por los inspectores. Irak puede estar seguro que el antiguo juego de despiste, tolerado en el pasado, ya no será tolerado. Cualquier acto de demora o desafío será una infracción más de las obligaciones internacionales de Irak y una señal clara de que el régimen de Irak una vez más abandona el camino del cumplimiento voluntario. Si Irak no cumple plenamente con la resolución de las Naciones Unidas, Estados Unidos, en coalición con otras naciones, desarmará a Saddam Hussein.

Republicanos y demócratas en el Congreso apoyan fuertemente nuestra guerra contra el terror. Al volver el actual Congreso a Washington esta semana, espero que podamos actuar con el mismo espíritu de unión para concluir algunos asuntos pendientes. El punto individual más importante que queda pendiente en el Congreso es el de crear un departamento unificado de seguridad del territorio nacional, con miras a mejorar en gran medida nuestra capacidad de proteger nuestras fronteras, nuestras costas y nuestras comunidades. El Senado debe aprobar un proyecto de ley que reforzará nuestra capacidad de proteger al pueblo estadounidense y preservar la autoridad que todo Presidente desde John Kennedy ha tenido para actuar en los intereses de la seguridad nacional. El Congreso necesita enviarme un proyecto de ley que yo pueda firmar antes de que clausure su sesión este año.

Nuestra nación tiene importantes retos por delante, en casa y en el extranjero, y estamos empeñados en construir la seguridad y la prosperidad de los Estados Unidos».

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GEORGE BUSH, PADRE

39. GEORGE BUSH, PADRE

VÍDEO: 'Inicio de la guerra del Golfo Pérsico' TEXTO: «Hace solamente dos horas, fuerzas aliadas comenzaron un ataque sobre objetivos militares en Irak y Kuwait. Estos ataques continúan en este momento. Las fuerzas terrestres no están implicadas. Este conflicto comenzó el 2 de agosto... Ver mas
VÍDEO: 'Inicio de la guerra del Golfo Pérsico'

TEXTO: «Hace solamente dos horas, fuerzas aliadas comenzaron un ataque sobre objetivos militares en Irak y Kuwait. Estos ataques continúan en este momento. Las fuerzas terrestres no están implicadas.

Este conflicto comenzó el 2 de agosto cuando el dictador de Irak invadió un pequeño e indefenso vecino, Kuwait, un miembro de la Liga Árabe y un miembro de las Naciones Unidas. Hace 5 meses, Saddam Hussein comenzó esta cruel guerra contra Kuwait.

Esta acción militar, tomada de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas y con el consentimiento del Congreso de los Estados Unidos, después de meses de una constante e interminable actividad diplomática con las Naciones Unidas, en Estados Unidos y con muchos otros países.

Mientras me dirijo a ustedes, ataques aereos están marcha contra objetivos militares en Irak. Nosotros estamos determinados a derrotar el potencial nuclear de Saddam Hussein. También destruimos sus instalaciones de armas químicas. Mucha de la artillería de Saddam será destruida. Nuestras operaciones están diseñadas para proteger de la mejor manera posible las vidas de las fuerzas de coalición. Las primeras informaciones del General Schwarzkopf nos indican que nuestras operaciones están transcurriendo de acuerdo a lo establecido.

Nuestros objetivos están claros: las fuerzas de Saddam Hussein abandonarán Kuwait. El gobierno legítimo de Kuwait será restaurado y una vez más volverá a ser libre. Irak cumplirá finalmente con todas las resoluciones de las Naciones Unidas y cuando la paz sea restaurada, es nuestra esperanza que Irak vivapacíficamente y sea un miembro cooperativo de la familia de las naciones, aumentando de esta manera la seguridad y estabilidad del Golfo Pérsico.

Alguien podría preguntar: ¿Por qué actuamos ahora? ¿Por qué no esperamos? La respuesta es clara: El mundo no podría esperar un momento más. Las sanciones, aunque han tenido algún efecto, no han mostrado ningún signo de cumplir con sus propósitos. Las sanciones han sido impuestas hace ya más de cinco meses y nosotros y nuestros aliados hemos llegado a la conclusión de que las sanciones por si solas no forzarán a Saddam a salir de Kuwait.

Mientras el mundo espera, Saddam Hussein sistemáticamente viola, saquea y hunde una pequeña nación. Saddam ha subyugado a los kuwaities y cometido verdaderas atrocidades, entre ellas, la mutilación y asesinato de niños inocentes. Mientras el mundo espera, Saddam busca ampliar su arsenal de armas químicas con armas de destrucción masiva infinitamente más peligrosas, y mientras el mundo espera, mientras el mundo habla de paz y de retirada, Saddam Hussein avanza sobre Kuwait.

Este es un momento histórico. Nosotros hemos hecho en el pasado año un gran progreso en terminar una larga era de conflicto y de Guerra Fría. Hemos tenido ante nosotros la oportunidad de forjar para las futuras generaciones un nuevo orden mundial, un mundo donde gobierne la ley, no la ley de la jungla.

No tenemos ningún problema con la gente de Irak. De hecho, para los inocentes afectados por este conflicto, rezo por su seguridad. Nuestro objetivo no es la conquista de Irak. Nuestro objetivo es la liberación de Kuwait. Es mi esperanza que de alguna manera la gente de Irak pueda, incluso ahora, convencerse de que su dictador debe dejar las armas, abandonar Kuwait y permitir a Irak reunirse con la familia de las naciones pacíficas del mundo.

Esta noche, mientras nuestras fuerzas luchan, ellos y sus familias están en nuestras plegarias. Dios bendiga a todos y a cada uno de ellos, y a las fuerzas de coalición en el Golfo Pérsico, y bendiga también a los Estados Unidos de América».

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RICHARD NIXON

40. RICHARD NIXON

VÍDEO: 'La gran mayoría silenciosa' TEXTO: «Buenas noches, estimados ciudadanos. Esta noche deseo hablarles de un asunto de gran importancia para todos los americanos y para mucha gente en todas las partes del mundo: la guerra en Vietnam. Creo que una de las razones de la profunda... Ver mas
VÍDEO: 'La gran mayoría silenciosa'

TEXTO: «Buenas noches, estimados ciudadanos.

Esta noche deseo hablarles de un asunto de gran importancia para todos los americanos y para mucha gente en todas las partes del mundo: la guerra en Vietnam.

Creo que una de las razones de la profunda división acerca del Vietnam es que muchos americanos han perdido su confianza en lo que su Gobierno les comunicó acerca de nuestra política.

Esta noche me gustaría responder a algunas de las cuestiones que sé que están en la cabeza de todos los que me están escuchando. ¿Cómo y por qué América se ve involucrada en Vietnam? ¿Cómo esta Administración ha cambiado la política de la Administración previa? ¿Qué ha sucedido realmente en las negociaciones de París y en el campo de batalla en Vietnam? ¿Qué elecciones tenemos que tomar si queremos terminar esta guerra? ¿Cuáles son las perspectivas de paz?

Ahora, permítanme empezar describiendo la situación que yo me encontré cuando entré en en el cargo el 20 de enero. La guerra había continuado durante cuatro años. Treinta y un mil americanos habían muerto en combate. El programa de entrenamiento de los vietnamitas del sur iba retrasado. No hubo ningún progreso en las negociaciones de París y los Estados Unidos no habían propuesto un tratado de paz razonable. La guerra estaba causando una gran división aquí en casa y las críticas de muchos de nuestros aliados, así como obviamente la de nuestros enemigos en el extranjero.

A la vista de estas circunstancias hubo alguien que pidió insistentemente que yo terminara con la guerra de una vez y que ordenara la retirada de todas las fuerzas americanas. Desde un punto de vista político, esto habría resultado popular y desde luego muy fácil de llevar a cabo. Después de todo, nosotros nos hemos visto involucrados en esta guerra desde que mi predecesor ocupara el cargo. Yo podría culpar de la derrota, lo cual sería el resultado de mi acción, en él y revelarme como un hombre de paz. Pero yo tenía una obligación mucho mayor que pensar solamente en los años que durase mi Administración y en la siguiente elección. Yo tenía que pensar en el efecto que mi decisión causaría en la siguiente generación y en el futuro de paz y libertad en América y en el mundo.

¿Cómo podemos conseguir la paz para América? Bien, tengamos ahora en cuenta la cuestión fundamental: ¿Por qué y cómo los Estados Unidos se involucraroon en la guerra de Vietnam por vez primera? Hace 15 años el norte de Vietnam, con el apoyo logístico de la China comunista y de la Unión Soviética, lanzó una campaña para imponer un gobierno comunista en Vietnam del Sur, instigando y apoyando una revolución.

En respuesta a la petición del Gobierno de Vietnam del Sur, el presidente Eisenhower envió ayuda económica y equipamiento militar para asistir a la población y prevenir un levantamiento comunista. Hace siete años, el presidente Kennedy envió 16.000 militares a Vietnam como soporte de combate. Hace cuatro años, el presidente Johnson envió fuerzas de combate americanas a Vietnam del Sur.

Ahora muchos creen que la decisión del presidente Johnson de enviar fuerzas de combate americanas fue equivocada. Y muchas otras, yo entre ellas, habíamos criticado enérgicamente la manera en la que la guerra estaba siendo afrontada. Pero la cuestión que hoy tenemos delante de nosotros es: ¿Ahora que nosotros estamos en guerra, cuál es la mejor manera de terminarla?

Para los sudvietnamitas, una retirada precipitada permitiría inevitablemente a los comunistas repetir las masacres que siguieron a su surgimiento en Vietnam del Norte hace 15 años. Ellos mataron a más de 50.000 personas y cientos de miles más murieron en campos de concentración. Ante un repentino cese de nuestro apoyo estas atrocidades se convertirían en la pesadilla que asolaría a la nación entera, particularmente al millón y medio de refugiados católicos que huyeron a Vietnam del Sur cuando los comunistas se apoderaron del Norte.

Para los Estados Unidos esta primera derrota en nuestra historia resultaría un derrumbamiento inevitable de nuestra confianza y del liderazgo que los Estados Unidos tiene no solamente en Asia, sino a lo largo del mundo. Tres presidentes americanos han reconocido la gran trascendencia de lo que nos jugamos en Vietnam.

[...].

A vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo. Juré en mi campaña presidencial acabar con esta guerra, de manera que pudiese ganar la paz. He iniciado un plan de acción el cual me permitirá mantener ese juramento. Cuanto mayor apoyo pueda tener de los ciudadanos americanos, más pronto este juramento podrá ser cumplido. Cuanto más divididos estemos en casa, menos probable es que el enemigo negocie en París.

Unámonos por la paz. Unámonos contra la derrota. Comprendamos que Vietnam del Norte no puede derrotar o humillar a los Estados Unidos. Solo los americanos pueden hacerlo.

Hace cincuenta años, en esta habitación, en este mismo despacho, el Presidente Woodrow Wilson dijo unas palabras que cautivaron: "Esta es la guerra que acabará con las guerras". Su sueño de paz después de la Primera Guerra Mundial fue hecha añicos ante la dura realidad.

Hoy, no digo que la guerra en Vietnam es la guerra que acabará con las guerras, pero digo que he iniciado un plan que terminará con esta guerra de manera que nos llevará más cerca del objetivo que Woodrow Wilson y cualquier Presidente americano en nuestra historia ha tenido: el objetivo de una paz justa y duradera.

Como Presidente, mantengo la responsabilidad de escoger el mejor camino para alcanzar ese objetivo y dirigir a la nación a su consecución. Juro esta noche que afrontaré la responsabilidad con toda mi fuerza y sabiduría de acuerdo con vuestras esperanzas y vuestras preocupaciones, y apoyado por vuestras oraciones».

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