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* CURIOSIDADES Y ANÉCDOTAS DE LA EUROCOPA * (Historias para recordar)

* CURIOSIDADES Y ANÉCDOTAS DE LA EUROCOPA * (Historias para recordar)

  • Lista creada por fiebre azul.
  • Publicada el 07.06.2012 a las 01:34h.
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Durante los más de 50 años de historia de la Eurocopa, han pasado grandes equipos, jugadores extraordinarios, momentos inolvidables, golazos y campeones que quedaron en el recuerdo.

Fuente: ESPN

En esta lista se muestran las curiosidades y anécdotas más importantes en la historia de la Eurocopa............. ¿cuáles te parecen más interesantes y asombrosas?................. vota por ellas.


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* LOS MEJORES GOLES EN LA HISTORIA DE LA EUROCOPA *

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Gol de Señor (Aquel épico 12-1 sobre Malta, en Sevilla, marcó a una generación)

1. Gol de Señor (Aquel épico 12-1 sobre Malta, en Sevilla, marcó a una generación)

Juan Señor, mediocampista español, jugador del Real Zaragoza, número dos en la espalda, se paró confiado para patear un penal. El partido recién comenzaba. No se había abierto el marcador. El rival era Malta y el objetivo, insólito, lograr una victoria por once goles de diferencia para llegar a... Ver mas
Juan Señor, mediocampista español, jugador del Real Zaragoza, número dos en la espalda, se paró confiado para patear un penal. El partido recién comenzaba. No se había abierto el marcador. El rival era Malta y el objetivo, insólito, lograr una victoria por once goles de diferencia para llegar a la Eurocopa de Francia 1984. Tomó carrera, pateó cruzado: palo. "Listo, se acabó. Se van a acordar de mí para siempre".

Las cuentas eran sencillas: cuando faltaban apenas dos encuentros para finalizar la fase clasificatoria, España estaba dos puntos por encima de Holanda, en la época en que cada victoria valía dos puntos. Ambos se enfrentaron en Rotterdam y el local se impuso por 2-1 para quedar igualados en las posiciones. Después, los holandeses vencieron 5-0 a Malta y llevaron su diferencia de gol a +16. España tenía +5, pero contaba con un partido menos: aún le restaba enfrentarse con los malteses. Como los ibéricos acumulaban más goles a favor, una distancia de 11 tantos ante su último rival era suficiente para alcanzar la Euro. Pero eran 11 tantos, y Señor había arrancado el partido estrellando un penal en el poste: "Listo, se acabó. Se van a acordar de mí para siempre".

En los días previos al encuentro, las expectativas eran pocas. "Entre la prensa y los aficionados había poca gente que creyese en la hazaña. Nosotros también sabíamos que era difícil, pero estábamos como locos para que llegase el día del partido. Teníamos ganas de intentarlo", recuerda Francisco Buyo, arquero español que debutó con su seleccionado en ese día histórico. El DT Víctor Muñoz era cauto: "Hablar hoy de un 11-0 es pensar en un milagro, aunque nada es imposible. Hay que crear once oportunidades y aprovecharlas".

Las crónicas de época cuentan que el estadio Benito Villamarín, en Sevilla, estaba medio vacío. Oficialmente, se habían vendido 25 mil entradas de una tribuna con capacidad para 60 mil. Era miércoles por la noche de una semana fría y lluviosa. El público lo hizo notar.

Y para colmo, de arranque, el penal errado: "Listo, se acabó. Se van a acordar de mí para siempre".

El primer gol de España llegó a los 15 minutos. Lo marcó Santillana, delantero de Real Madrid que había decidido no darse por vencido. Increíblemente, llegó el empate: Michael Degiorgio, tras un desvío, dejó las cosas 1-1 cuando habían pasado 24 minutos. Santillana volvió a sacar la cara por el equipo: anotó a los 26 y a los 29. El marcador, sin embargo, parecía corto en el entretiempo: apenas 3-1, apenas nueve goles por lograr en el segundo tiempo.

"Entramos todos jodidos al descanso porque habíamos fallado demasiado", asegura Buyo. Los encargados de levantar el ánimo del equipo fueron el entrenador y Poli Rincón, delantero del Betis, que transformó sus palabras de aliento en actos: logró dos goles en los 12 minutos iniciales del complemento.

Con el 5-1, algo se encendió realmente en el seleccionado español. Ante la evidente merma física de sus rivales, los de rojo comenzaron a olvidar su desesperación para entrar en un estado de gracia. Llegaron tres goles en tres minutos: doblete de Antonio Maceda -defensor del Sporting Gijón- y otro de Rincón. Los jugadores se habían puesto de acuerdo en no festejar más sus conquistas: querían buscar más, querían buscar todo.

El tanteador empieza a acompañar los sueños. El estadio ahora está a punto de colmarse con fanáticos que asistieron para presenciar la remontada. El grito se hace oír: "Sí, sí, sí. Nos vamos a París". Vuelve a aparecer Santillana: gol, 9-1. Vuelve a aparecer Rincón: gol, 10-1. Si perdieron la cuenta, aclaramos: llevan cuatro cada uno y faltan 12 minutos para el final. Cuando quedan sólo 10, el delantero del Athletic Manu Sarabia deja las cosas 11-1. Y la gente se acuerda con deseo y bronca de aquel penal fallado en el comienzo.

Pero, por fin, sucede. Una jugada confusa en la que el público pide falta dentro del área termina con la pelota en los pies de Señor. Decide patear. Esta vez, la pelota va adentro. Y el apellido recordado se llena de gloria, aparece para entrar de lleno en la memoria colectiva de un pueblo feliz. 12-1. Euforia, gritos, locura, llantos. Misión cumplida. El milagro se ha conseguido. "Listo, se acabó. Se van a acordar de mí para siempre".

El hecho forjó uno de los relatos deportivos más famosos de la historia del deporte español. Se transformó en el hito futbolístico más grande del país -sólo superado en 2010 por el gol de Iniesta- y fue durante años el momento que identificó a una generación futbolera. El gol fue tan visto con el paso del tiempo, que se universalizó una definición para aquellas imágenes que aburrían por su repetición mediática: "Eso ya es un gol de Señor".

Nadie recuerda demasiado bien qué pasó en los seis minutos restantes. El único registro cierto es que Rafael Gordillo, jugador del Betis, marcó el 13-1, pero fue anulado por el árbitro. Y que hubo un cambio español sobre el final: Alonso por Rincón. Sí se sabe, en cambio, que el vestuario fue una fiesta. El técnico lloraba mientras abrazaba a todos los jugadores: "Se han portado de maravilla". "Una cosa así pasa cada mil años", acotaba Santillana. "No lo olvidaré nunca", anunciaba el propio Gordillo. La prensa se hizo un festín con la increíble goleada: "Podrían haber sido veinte".

Fueron 12. Llevaron a España hasta la Euro '84. Allí sería finalista, subcampeón. Pero eso es lo de menos: a esta altura puede olvidarse. Lo inolvidable fue la proeza de once muchachos de furia imposible y el gol de un señor que tiene camiseta con número de defensor y apellido de fábula. Un apellido sencillamente enlazado con la historia.

(Pablo Cheb Terrab, ESPN)

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A lo Panenka (En la final de la Euro 1976 un checoslovaco pateó un penal que se convirtió en leyenda)

2. A lo Panenka (En la final de la Euro 1976 un checoslovaco pateó un penal que se convirtió en leyenda)

Final de la Eurocopa 1976 entre Alemania Federal y Checoslovaquia, definición por penales después de un vibrante 2-2. Todos convertieron su disparo hasta que el alemán Uli Hoeness envió el cuarto tiro de su equipo por encima del travesaño. Entonces, le llegó el turno al checoslovaco Antonín... Ver mas
Final de la Eurocopa 1976 entre Alemania Federal y Checoslovaquia, definición por penales después de un vibrante 2-2. Todos convertieron su disparo hasta que el alemán Uli Hoeness envió el cuarto tiro de su equipo por encima del travesaño. Entonces, le llegó el turno al checoslovaco Antonín Panenka, quien hasta ese momento era un ignoto futbolista del Bohemians, un equipo mediano de Praga.

Esta modesta Selección de Europa del este necesitaba un gol para derrotar al campeón del mundo, que tenía en sus filas a futbolistas como Beckenbauer, Muller o Vogts. Panenka caminó despacio hasta el punto penal, apoyó el balón en el círculo de cal, miró al arquero Sepp Maier y entró en la leyenda del fútbol mundial.

Ya todo el mundo sabe lo que significa patear un penal "a lo Panenka". Bien, esa fábula nació aquel 20 de junio de 1976 en Belgrado. El mediocampista checo engañó a Maier y, en lugar de rematar con fuerza a alguno de los palos, tocó la pelota con suavidad al medio del arco, a una velocidad de 1 kilómetro por hora. Esa Euro fue el primer campeonato importante que se definió por tiros desde el punto penal y, como tal, era necesario ese final artístico.

Tiempo después, Panenka contó el origen de su proeza: "Yo solía practicar penales con el arquero de Bohemians, Zdenek Hruska. Nos quedábamos después del entrenamiento y apostábamos chocolates y cervezas. Para mi desgracia, él era muy bueno y por lo general yo perdía. Pero una noche me puse a pensar cómo podía engañarlo y me di cuenta de que el arquero siempre espera para tirarse hasta justo antes que el jugador patee, para intentar adivinar adónde va la pelota. Patear despacio al medio era la solución".

Después de esa noche, Panenka "picó" por primera vez su remate en una práctica y le ganó la primera de muchas cervezas a su sorprendido compañero: "el único problema fue que empecé a aumentar de peso por todo lo que gané". Antes de la Euro, puso en práctica su técnica en algunos amistosos y en la Liga checoslovaca. Siempre funcionó de maravilla, por eso entendió que también debía utilizarla si le tocaba enfrentar alguna definición en el torneo europeo.

En Belgrado, el destino jugó para Checoslovaquia, como recuerda el héroe de esta historia: "Fue pura casualidad, la oportunidad llegó en la final, después que Alemania empatara en el último minuto. Además, me tocó rematar el último penal cuando justo antes Hoeness había fallado el suyo. Fue la voluntad de Dios, porque yo estaba totalmente seguro de que si pateaba de esa manera iba a marcar el gol para ser los campeones de Europa".

(Damián Didonato - ESPN)

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El origen de un campeón mundial (España alcanzó un rendimiento impresionante y consolidó un estilo en la Euro 2008)

3. El origen de un campeón mundial (España alcanzó un rendimiento impresionante y consolidó un estilo en la Euro 2008)

En ese momento era imposible notarlo, pero cuando España e Italia definieron por penales el pase a cuartos de final de la Eurocopa 2008, en realidad también estaban llevando a cabo la ceremonia del cambio de mando en el fútbol del planeta. Ocho jugadores que habían ganado el título en el... Ver mas
En ese momento era imposible notarlo, pero cuando España e Italia definieron por penales el pase a cuartos de final de la Eurocopa 2008, en realidad también estaban llevando a cabo la ceremonia del cambio de mando en el fútbol del planeta.

Ocho jugadores que habían ganado el título en el Mundial 2006 pisaron la cancha ese día para la azzurra: Buffon, Grosso, De Rossi, Toni, Zambrotta, Perrotta, Camoranesi y Del Piero. Al mismo tiempo, diez de los once titulares de España en aquel partido fueron luego parte del plantel campeón del mundo en Sudáfrica 2010: Casillas, Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila, Xavi, Iniesta, Villa, Silva y Torres.

El encuentro había terminado 0-0, y los dirigidos por Luis Aragonés tenían buenos motivos para ser pesimistas tras el pitazo final. Italia había obtenido la Copa FIFA tras vencer a Francia, justamente, por una definición desde los doce pasos. España arrastraba "el gafe de los penaltis", ya que había sido eliminado por esa vía en los cuartos de final de dos Mundiales (México 1986 y Japón-Corea 2002) y una Euro (Inglaterra 1996).

Pero aquel día, también en cuartos, también por penales, el destino reservaba una alegría para ese conjunto extraordinario, un equipo que había paseado su talento en un grupo clasificatorio compuesto por Rusia, Suecia y Grecia. Los ibéricos ganaron cómodamente los tres primeros juegos, e incluso pudieron reservar a los titulares en el tercer duelo por saber asegurada su clasificación.

Sin embargo, ahí estaban los cuartos y el escollo de Italia. Grosso y De Rossi, que habían convertido sus penales en la final del mundo, se dispusieron a ejecutar. Grosso lo logró. De Rossi no pudo: San Iker detuvo su disparo. El arquero de Real Madrid le contuvo otro a Di Natale. Cesc Fábregas consiguió anotar el remate definitivo y selló el cambio de guardia futbolístico, un 22 de junio, en Viena, en un partido que hoy reviste cierta trascendencia histórica por lo que pasó después.

Pasó que, en semis, España aplastó a Rusia con toque y juego y atrevimiento y buen gusto. Pasó que dejó sin nada a Alemania gracias a que Torres -sí, Torres, una de las máximas figuras del equipo- le ganó en velocidad a Lahm y definió de manera exquisita por encima del arquero en la final, para decretar el 1-0 que le daría el título a la Roja. Pasó que levantó el trofeo por segunda vez en la historia del país, después de 44 años de la última consagración internacional.

Pasó que se acabó la Furia, y comenzó otra fábula, más rica y más estética. Y más ganadora. Pasó que se armó un equipo que sería campeón del mundo.

Es llamativo, Luis Aragonés aseguró que los mejores equipos del Mundial 2006 habían sido Argentina y España. La inclusión de su equipo, pese a que no había pasado de los octavos de final, no cayó del todo bien en el público español. Lo miraban con recelo. Él, en cambio, había notado allí el germen de algo mayor. "Tácticamente todos los equipos trabajan bien. Todos nos conocemos y resulta muy difícil sorprender en un Mundial. Ante esto, los técnicos debemos elegir simplemente si, para lograr resultados, queremos buen fútbol o no. Yo me decidí por la primera opción", aseguró el DT en un diálogo que entonces publicó la revista Un Caño. Dos años más tarde, hizo jugar a su Selección con un estilo muy definido, propio e identificable, que continúa hasta hoy.

La alineación inicial de ese equipo hablaba de su búsqueda. Xavi e Iniesta, por ejemplo, aparecieron juntos por primera vez en una competencia internacional importante. A su lado había un sólo pivote, Marcos Senna, y por delante tres puntas definidos: David Silva, David Villa y Fernando Torres. La línea de fondo contaba con Ramos como lateral, Puyol y Marchena como centrales y Capdevila en el lateral izquierdo. Cesc era el primer cambio en cada partido.

Seguramente hoy no llame la atención ese esquema: Barcelona lo popularizó en base a su éxito y a su brillo en las últimas cuatro temporadas. Pero vale la pena rescatar que, en aquel momento, Guardiola todavía no se había hecho cargo del equipo catalán. Es decir: todavía nadie jugaba exactamente así. Pep, que contaba con varios jugadores de ese plantel, tomó para sí algunas virtudes de la España de Aragonés. Les agregó un par de retoques (la llegada de Piqué, por ejemplo, y la inclusión de Pedro, por hablar de jugadores españoles que terminaron incluídos en la selección que armaría Vicente Del Bosque), que hicieron su versión aún más brillante y establecerían definitivamente el molde español después del campeonato obtenido en Suiza y Austria.

Extrañamente, el equipo con más representantes en esa plantilla no era el Barcelona, sino el Liverpool inglés, que contaba con Reina, Arveloa, Xabi Alonso y Torres. Aunque sólo el Niño era titular, la convocatoria parece dejar bastante claro que ese modelo holandés del fútbol total fundado en el Barça, que sí se vería en 2010, todavía no estaba tan instalado. Aragonés encontró la manera de ponerlo en práctica con éxito recién en esa Euro.

El torneo parece haber marcado el máximo rendiminento de aquel grupo extraordinario de jugadores. En Sudáfrica, donde fueron claros y merecidos campeones, no llegaron a desplegar de forma tan completa el fútbol suelto y cómodo que los catapultó a nivel continental y los dejó como claros favoritos para la Copa de 2010. La lesión de Torres fue una de las causas de esa baja en el nivel. La otra fue la inclusión de un segundo pivote (Busquets-Xabi Alonso), sacrificando a alguno de los puntas.

Pero tanto el equipo campeón del mundo como el campéon de europa tenían una idea clara: habían aprendido una lección estética y de paciencia. De pase corto como bandera. De presión y voluntad de ataque.

Un detalle para ilustrar la idea madre: los 12 goles que convirtió España en los 5 partidos de la Euro fueron desde adentro del área. Sólo dos fueron de cabeza. Apenas uno llegó tras un centro, el otro fue por un remate después de un rebote que dio el arquero, tras una jugada asociada del equipo que no se cansaba de tocar.

Aragonés, que no tenía asegurada su renovación tras el torneo, dejó plantada a la Federación de Fútbol de su país tras el título y decidió firmar un contrato con el Fenerbahce de Turquía. En medio del estupor general por haber dejado escapar al ideólogo del milagro futbolero, se anunció la llegada de Del Bosque. Viejo zorro y sabio, el bigotón supo continuar con la senda del éxito e hizo retoques mínimos en un grupo que sabía jugar y ganar.

En el Mundial, España llegó a su gloria máxima. Mérito a esa Euro, que sirvió para ganar confianza, terminó con rachas malditas y le enseñó a un grupo de futbolistas el potencial que tenían cuando se animaban a juntarse.

(Pablo Cheb Terrab - ESPN)

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La epopeya de Grecia (En 2004 se produjo una de las hazañas más grandes de la historia: Grecia ganó la Euro)

4. La epopeya de Grecia (En 2004 se produjo una de las hazañas más grandes de la historia: Grecia ganó la Euro)

Hay un lugar común que reza: "En el fútbol, cualquiera le puede ganar a cualquiera". Esta idea tiene un anclaje en la realidad por el carácter imprevisible de este deporte, aunque no siempre es así. Aquel equipo con mejores jugadores siempre tiene más posibilidades de ganarle a uno con menos... Ver mas
Hay un lugar común que reza: "En el fútbol, cualquiera le puede ganar a cualquiera". Esta idea tiene un anclaje en la realidad por el carácter imprevisible de este deporte, aunque no siempre es así. Aquel equipo con mejores jugadores siempre tiene más posibilidades de ganarle a uno con menos calidad. Sin embargo, lo que sucedió en la Euro 2004 con Grecia sin dudas le otorga aún más relevancia a esa verdad de perogrullo.

La consagración del Seleccionado heleno en Portugal es el batacazo futbolístico más impresionante desde el Maracanazo. Incluso es aún más impactante, porque aquel Uruguay era un equipo importante, de los mejores del planeta, y lo sorprendente fue más la caída de Brasil que por el triunfo charrúa. Entonces, se puede decir que el triunfo de Grecia en 2004 fue la hazaña más grande de todos los tiempos.

Para comprender un poco más aquel fenónemo es necesario rememorar el contexto en el que se produjo. En aquella oportunidad, como en esta Euro que está a punto de comenzar, todas las potencias europeas habían logrado la clasificación. Alemania, Holanda, Francia, Italia, Inglaterra, España y el anfitrión Portugal eran los candidatos. Jugadores como Michael Ballack, Ruud Van Nistelrooy, Zinedine Zidane, Francesco Totti, Wayne Rooney y Luis Figo se llevaban todas las miradas en la previa. Sin embargo, Grecia y su defensa inexpugnable se quedó con toda la gloria.

La Selección helena integró el grupo A, junto al local, España y Rusia. Le tocó en suerte disputar el partido inaugural frente al combinado luso. Tras el sorteo, todos creyeron ver un guiño del destino -o de la UEFA- para los organizadores. Es que Grecia era, después de Letonia, el equipo más débil del torneo. Sólo había jugado una Euro, la de Italia 1980, en la que perdió dos partidos y empató frente a Alemania Federal en el que era el resultado más importante de su historia internacional. Por eso, comenzar ante los griegos era comenzar ganando.

Sin embargo, "en el fútbol cualquiera la gana a cualquiera". A los siete minutos del inicio Karagounis marcó el primer gol y en el complemento Basinas aumentó de penal. El descuento de un juvenil Cristiano Ronaldo sólo sirvió para maquillar el resultado de un partido que ya era histórico. Grecia obtenía su primer triunfo en un torneo importante frente al anfitrión y en la inauguración. Aquel inicio presagiaba lo que vendría después.

El empate 1-1 frente a España y la derrota 2-1 contra Rusia sirvieron para obtener una clasificación tan inesperada como festejada en la cuna de la democracia. Los griegos, que jamás habían celebrado gracias el fútbol, salieron a las calles y vivaron a sus héroes modernos, que por un momento superaron a Ulises y su Odisea.

En cuartos de final, el adversario fue Francia, que había cumplido una buena primera fase y de esa manera olvidaba el fracaso de la Copa del Mundo 2002. En ese encuentro disputado en el Estádio José Alvalade nació el estilo de juego griego. Defensivo, arcaico, mezquino, desagradable y efectivo. Nadie en su sano juicio podrá decir jamás que disfrutó de ver a Grecia en la Euro 2004, sin embargo, su lucha y su esfuerzo fueron conmovedores. Con esos argumentos defendieron el gol de Charisteas y avanzaron a semifinales.

La otra gran sorpresa del campeonato esperaba en la antesala de la gran final. República Checa, un equipo hecho para las Eurocopas, había ganado todos sus partidos y llegaba como gran favorito. Sus víctimas habían sido Alemania, Holanda y Letonia en primera fase y Dinamarca en cuartos. Milan Baros era el goleador del torneo y Cech el mejor arquero.

Misión imposible pensaron todos menos Otto Rehagel y sus muchachos, que aguantaron el 0-0 los noventa minutos y en el final del primer tiempo suplementario estallaron de felicidad gracias al "gol de plata" de Traianos Dellas. Grecia estaba en la final. Otra vez Portugal sería el rival.

Como en los dos últimos partidos, el Seleccionado heleno se defendió con uñas, dientes, escudos y herraduras. Sólo faltó el caballo de Troya delante del arco de Antonios Nikopolidis. Sin embargo, esta vez no necesitaron de gol de plata ni de prórroga, porque Angelos Charisteas convirtió a los doce minutos del segundo tiempo y luego Portugal no supo cómo romper el cerrojo griego. Los campeones eran los humildes, los que llegaron lejos de las luces y se fueron encandilados por el brillo.

(Damián Didonato - ESPN)

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La nueva naranja mecánica (Con Van Basten, Gullit y Rijkaard como abanderados, Holanda ganó la Eurocopa 1988)

5. La nueva naranja mecánica (Con Van Basten, Gullit y Rijkaard como abanderados, Holanda ganó la Eurocopa 1988)

En 1974, once holandeses hicieron una revolución. Transformaron este deporte en otra cosa, en algo mucho más bello, más cercano al arte que a la competencia deportiva. La Naranja Mecánicafue el mejor equipo de todos los tiempos porque rompió los paradigmas y por intermedio de sufútbol total dio... Ver mas
En 1974, once holandeses hicieron una revolución. Transformaron este deporte en otra cosa, en algo mucho más bello, más cercano al arte que a la competencia deportiva. La Naranja Mecánicafue el mejor equipo de todos los tiempos porque rompió los paradigmas y por intermedio de sufútbol total dio comienzo a una nueva era futbolística.

Sin embargo, el destino se empeñó en que ese equipo maravilloso jamás pudiera levantar un trofeo. Por eso el título ganado en la Euro 1988 significó tanto para los Países Bajos.

Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, la santísima trinidad que formó parte del extraordinario Milan de Arrigo Sacchi, también condujo al Seleccionado que se coronó campeón en Alemania. Rinus Michels, el mismo que dirigió a la Naranja Mecánica en los setenta, juntó a los tres cracks justo antes de que el equipo italiano contratara a Rijkaard.

La gran figura era Marco Van Basten, a pesar de que venía de una grave lesión y llevaba ocho meses sin jugar en la conjunto nacional. Incluso, estuvo a punto de no jugar el torneo debido a esa inactividad, pero un tal señor Cruyff lo convenció para que no renunciara. Luego, el Cisne de Utrech fue el gran héroe del campeón.

El debut no fue el mejor para Holanda, ya que perdió 1-0 ante la Unión Soviética en Colonia. Rats marcó el único gol de los rusos en un encuentro en el que no jugó Van Basten y sí lo hizo John Bosman, el máximo artillero de la última temporada en la Eredivisie.

En la segunda presentación, se juntó por primera vez el tridente de oro y el equipo brilló. Van Basten anotó los tres goles, en el cierre del primer tiempo y en el segundo tiempo. Aquella victoria en Düsseldorf fue toda una declaración de Holanda, que demostró su potencial. Tres días después derrotó 1-0 a Irlanda en Gelsenkirchen y aseguró su clasificación.

En semifinales debió enfrentar al anfitrión Alemania Federal, un conjunto al que no vencía desde 1956 y que había sido el verdugo en el Mundial 1974. Siete derrotas y tres empates precedieron al choque de Hamburgo, que recién se definio en los últimos minutos. Lothar Matthäus convirtió a los diez del segundo tiempo, pero la Naranja lo dio vuelta gracias a los goles de Koeman y Van Basten, a sólo 120 segundos del cierre.

Aquella victoria representó una revancha histórica, pero aún faltaba un paso más para derribar todos los complejos. En la gran final, Holanda jugó como un gigante y dominó de principio a fin a la URSS. Ruud Gullit en la primera etapa y Marco Van Basten en el complemento le dieron su primer y hasta ahora único título a los Países Bajos.

El grito de Holanda campeón de Europa encerró un acto de justicia poética, porque el país que revolucionó este deporte merecía más que ningún otro dar una vuelta olímpica. Y el pueblo lo celebró como nunca. Un millón de personas se juntaron en el los canales de Amsterdam. Debido a esa fiesta popular decenas de casas se hundieron en el agua porque sus tejados no soportaron el peso de los hinchas.

Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard formaron un equipo inolvidable e hicieron posible aquello que Johann Cruyff no pudo. Sólo por eso se ganaron un lugar en la leyenda.

(Damián Didonato - ESPN)

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El título de la Azzurra (Italia ganó la Euro sólo una vez en su historia, gracias a un sorteo y a un desempate)

6. El título de la Azzurra (Italia ganó la Euro sólo una vez en su historia, gracias a un sorteo y a un desempate)

Los capitanes Giacinto Facchetti y Albert Schesternev se encontraron en el círculo central con el árbitro alemán Kurt Tschenscher después del empate 0-0 entre Italia y Unión Soviética. Las dos buenas defensas mostraron su fortaleza, por lo que el primer finalista de la tercera Eurocopa de la... Ver mas
Los capitanes Giacinto Facchetti y Albert Schesternev se encontraron en el círculo central con el árbitro alemán Kurt Tschenscher después del empate 0-0 entre Italia y Unión Soviética. Las dos buenas defensas mostraron su fortaleza, por lo que el primer finalista de la tercera Eurocopa de la historia tuvo que definirse mediante un sorteo. Apareció una moneda, fue lanzada al aire y todo el pueblo italiano celebró su buena suerte.

La Azzurra llegó a la Euro 1968 con la obligación de ganarla. Los títulos mundiales de 1934 y 1938 ya habían quedado muy lejos en el tiempo y el fútbol de Italia se debía un festejo importante. Por eso, en el marco de su 60° aniversario, la Federación decidió organizar el torneo, con la meta de subir por primera vez a lo más alto del continente.

Gianni Rivera era la gran figura del equipo, el "fantasista". El crack de Milan venía de brillar en el equipo Rossonero que ganó el Scudetto y la Recopa UEFA de ese año y junto al arquero Dino Zoff eran las esperanzas de los anfitriones para levantar el trofeo. También se destacaban Sandro Mazzola, Piero Prati y Angelo Domenghini. Aquel conjunto que dirigía Ferruccio Valcareggi tenía las virtudes de todas las Selecciones italianas que hicieron historia: orden táctico, buena defensa y un talentoso que hace la diferencia.

Pese a ser local, la Azzurra jugó las Eliminatorias. Triunfó en 5 partidos y empató 1 en el grupo 6, que compartió con Suiza, Rumania y Chipre. El único encuentro que no ganó fue ante los helvéticos como visitante. Luego, en los cuartos de final, superó con dificultad a Bulgaria. Así, se clasificó para las semis, instancia que marcó el comienzo de la fase final, disputada en tres sedes: Nápoles, Florencia y Roma.

El partido contra la URSS se jugó en el estadio San Paolo, ante casi 70 mil espectadores. El combinado soviético había jugado las dos primeras finales y ya tenía experiencia en este tipo de definiciones. El local, en cambio, jugaba su primera semi desde la década del treinta. Sin embargo, esas diferencias no se vieron en el campo de juego y el cero en el marcador no se rompió.

En el sorteo apareció la suerte italiana y la moneda cayó del lado azzurro. Aunque tras esa definición, las dudas no tardaron en aparecer y todos recordaron lo que sucedió en 1934, cuando el gobierno del dictador Benito Mussolini se encargó de que su equipo lograra el objetivo. Pese a la polémica, Italia se metió en la gran final frente a una Yugoslavia que venía de eliminar a Inglaterra.

El campeón del mundo llegó al estadio Comunale como gran candidato. Tenía a Bobby Charlton, Geoff Hurst y Bobby Moore en su mejor momento y el ánimo por las nubes tras el título mundial en 1966. Además, había eliminado al campeón reinante, España, y en la previa, Yugoslavia no representaba un peligro importante. Pero Dragan D~ajic hizo todo y se consumó una de las primeras grandes sorpresas de la historia del certamen.

Italia y Yugoslavia chocaron en el Olímpico de Roma. El visitante se puso en ventaja en el primer tiempo, gracias a otro gol de D~ajic. La Azzurra sufrió el resto del encuentro, ya que recién a diez minutos del final Domenghini logró el empate. Otra igualdad y otra vez había que desempatar. Aunque, esta vez la moneda no apareció y debió jugarse una nueva final.

Fue la primera y única vez que una Eurocopa se definió después de dos encuentros. Se disputó dos días más tarde en el mismo lugar y el Seleccionado anfitrión dio una muestra de autoridad: ganó 2-0 gracias a un tanto de Anastasi en la primera etapa y a uno de Riva en el complemento. Minutos después de ese triunfo, Pietro Anastasi fichó por Juventus por 660 millones de liras, procedente del A.S. Varese 1910.

Aquella final fue el escenario de una película de culto: The Italian Job, dirigida por Peter Collinson y protagonizada por Michael Caine. En el filme, los personajes se disfrazan como apasionados hinchas de fútbol para escapar de Turín tras perpetrar un robo espectacular.

Aquel fue el primer triunfo de la era moderna para el fútbol italiano. A pesar de que sólo ganó uno de tres cotejos en la fase final, el único equipo italiano campeón de Europa quedó en el recuerdo por su suerte y por su capacidad para mostrar su mejor cara en el momento más necesario. No sólo por la moneda fue campeón la Azzurra, sino también por esa actitud que hace grande a los Seleccionados.

(Damián Didonato - ESPN)

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The Curse (maldición inglesa)

7. The Curse (maldición inglesa)

En estas épocas de apogeo de un necesario revisionismo histórico, se pusieron en duda muchas de las verdades que durante mucho tiempo se presumían absolutas. Sin embargo, los orígenes del fútbol no admiten discusiones. El deporte más popular del planeta nació en el siglo XVII en las islas... Ver mas
En estas épocas de apogeo de un necesario revisionismo histórico, se pusieron en duda muchas de las verdades que durante mucho tiempo se presumían absolutas. Sin embargo, los orígenes del fútbol no admiten discusiones. El deporte más popular del planeta nació en el siglo XVII en las islas británicas. Allí se formaron los primeros clubes de fútbol y se disputaron los primeros partidos. Todo comenzó en Inglaterra, cuya Selección jamás pudo disputar si quiera una final de Europa.

Es una paradoja. Los inventores del juego sólo se destacaron como una potencia indiscutible en los orígenes del fútbol organizado, cuando los cuatro Seleccionados británicos eran casi los únicos protagonistas de la escena mundial. Luego, los inmigrantes llevaron la pelota al Río de la Plata y Argentina y Uruguay se convirtieron enseguida en los equipos más temibles. En ese momento se terminó el reinado inglés para siempre.

Inglaterra sólo ganó una Copa del Mundo y un par de Juegos Olímpicos, como Reino Unido. El Mundial lo obtuvo como local y esa fue la única final en la que participó. Tampoco ganó torneos juveniles y la Euro, con el correr de los años, se convirtió en una especie de misión imposible. Hoy, a días de un nuevo torneo europeo, la esperanza se renueva... pero no tanto.

Inglaterra disputó siete Eurocopas y su mejor actuación fue en 1968 y 1996, cuando alcanzó las semis. En cinco ocasiones fracasó en las Eliminatorias y decidió no participar de la primera competencia, en 1960. Cuatro veces quedó eliminado en la fase inicial y una vez se despidió en cuartos de final. Ocupa el noveno lugar en la tabla histórica, donde es superada por Seleccionados como Portugal, República Checa y Rusia. Los datos describen con claridad el karma que representa este certamen para los ingleses.

Tras perder 5-2 frente a Francia en las Eliminatorias de la Euro 1964, Inglaterra debutó en el torneo en 1968, cuando cumplió una de sus mejores performances y terminó en el tercer puesto. En las Eliminatorias, compartió grupo con los también británicos Irlanda, Escocia y Gales, a los que eliminó sin complicaciones. Después, hizo lo propio con España en el último cruce previo. Ya en la fase final, que se disputó en Italia, perdió 1-0 ante Yugoslavia y no pudo confirmar el favoritismo con el que llegaba tras ganar el Mundial anterior.

No se clasificó a las Euros de 1972 y 1976, mientras que en los dos campeonatos siguientes quedó afuera en primera ronda. En 1988 perdió los tres partidos, ante Unión Soviética, Holanda e Irlanda y culminó en el último puesto. Cuatro años más tarde también cerró su zona, tras igualar con Francia y Dinamarca y perder contra Suecia. Siempre llegaba como favorito, pero se iba siempre con el cartel de gran decepción.

En 1996 organizó por primera vez el torneo con el único objetivo de ganarlo, de una vez por todas. Con Terry Venables como entrenador y Paul Gascoigne y Alan Shearer en el campo, Inglaterra logró superar por primera vez en su historia una ronda en una fase final. Ganó el grupo A, tras superar Escocia y Holanda y empatar contra Suiza. En cuartos de final, chocó ante España en un partido que ganó en la definición por penales tras empatar sin goles en los 120 minutos.

El adversario en semis fue Alemania, el mismo del Mundial 66 y de Italia 90. Un rival conocido, que estaba atravesando una etapa de transición tras la salida de Franz Beckenabauer de la dirección técnica. Además, Wembley era el escenario perfecto para hacer historia y alcanzar la gran final ante decenas de miles de ingleses. Pero la maldición de la Euro es demasiado fuerte y a pesar del gol de Shearer a los tres minutos, el combinado teutón ganó por penales y se transformó en finalista.

Aquella fue la decepción más grande de los últimos años para el público inglés, sólo comparable a lo que sucedió en las Eliminatorias para la Euro 2008, cuando fracasó y se quedó en el camino. En Holanda/Bélgica 2000 quedó afuera en la rueda inicial, después de ganarle a Alemania y perder con Rumania y Portugal. Cuatro años más tarde logró avanzar a cuartos, pero volvió a perder contra los lusos.

Pasaron cracks como Bobby Charlton, Kevin Keegan, Paul Gascoigne, Gary Lineker, Alan Shearer, Michael Owen y David Beckham, pero ninguno logró conducir a Inglaterra a una final de Europa. Hoy, 42 años después de aquella semifinal contra Yugoslavia, Frank Lampard, Steven Gerrard y Wayne Rooney irán en busca de romper el maleficio. Ucrania y Polonia puede ser el sitio del comienzo de una nueva historia.

(Damián Didonato - ESPN)

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El orígen de la Eurocopa (Comenzó a nacer en 1927, pero recién se disputó por primera vez en 1960)

8. El orígen de la Eurocopa (Comenzó a nacer en 1927, pero recién se disputó por primera vez en 1960)

La primera Eurocopa se jugó 44 años después del nacimiento de la Copa América, el torneo de Selecciones más antiguo del planeta. La primera semilla se plantó en 1927, cuando el secretario de la Federación Francesa, Henri Delaunay, tuvo la idea de realizar un campeonato similar al que ya era un... Ver mas
La primera Eurocopa se jugó 44 años después del nacimiento de la Copa América, el torneo de Selecciones más antiguo del planeta. La primera semilla se plantó en 1927, cuando el secretario de la Federación Francesa, Henri Delaunay, tuvo la idea de realizar un campeonato similar al que ya era un éxito en el continente americano. Sin embargo, debido a la cercanía de la primera Copa del Mundo casi ningún país estuvo de acuerdo y por eso el intento fue archivado por FIFA.

La segunda Guerra Mundial que destruyó gran parte del viejo continente amenazó todos los órdenes de la vida y el fútbol no fue ajeno a la barbarie. Por eso, la idea de un campeonato europeo no reflotó hasta 1955, cuando el propio Delaunay creó el reglamento y lo expuso en el Congreso de la UEFA en Viena. La mitad de las Federaciones aceptaron la propuesta para el nuevo certamen, pero la negativa de algunas de las más importantes atentaron contra su realización.

En 1957, dos años después de la muerte del principal impulsor del proyecto, su hijo Pierre logró que UEFA formara una comisión integrada por cuatro dirigentes de diversas nacionalidades para tratar el tema.

El 28 de junio, en el Congreso de Copenaghe, 15 Federaciones votaron a favor, 7 en contra y 6 se abstuvieron. La primera competencia, que se jugaría en 1960, fue denominada Copa Henri Delaunay.

Muchas de las Selecciones más importantes, como Italia, Alemania Federal o Inglaterra decidieron no asistir al evento y por eso fue muy difícil su organización, aunque con esfuerzo logró disputarse. Se necesitaban 16 equipos para llevar adelante las Eliminatorias que arrojarían cuatro clasificados para la fase final. Finalmente, fueron 17 los inscriptos, que se enfrentaron en partidos de ida y vuelta.

El primer partido de las Eliminatorias se disputó el 29 de septiembre de 1958, en Moscú. Allí, Unión Soviética derrotó por 3-1 a Hungría ante la mirada de más de cien mil espectadores. Luego, la URSS debía jugar ante España, pero el dictador Francisco Franco negó el ingreso de los soviéticos al país y por eso el combinado ruso se metió en las semifinales, que se disputarían en Francia.

Aunque para muchos los europeos son casi siempre los pioneros en cada orden de la vida, la Eurocopa fue el último campeonato continental en crearse. Cuando la Copa América ya llevaba 27 ediciones, la Euro recién nacía, con cuatro participantes y muchas de las Selecciones más importantes fuera de la competencia. Es sólo para recordar que desde este rincón del mundo también nacen buenas ideas, que son copiadas por europeos precursores, como Henri Delaunay.

(Damián Didonato - ESPN)

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Explotó la Dinamita (Dinamarca sorprendió y se coronó campeón de una Euro a la que no había clasificado)

9. Explotó la Dinamita (Dinamarca sorprendió y se coronó campeón de una Euro a la que no había clasificado)

Las Guerras Yugoslavas comenzaron en 1991 y fueron una serie de enfrentamientos que terminaron con la separación de la antigua Yugoslavia y dejaron a los países de los balcanes en una pobreza absoluta. La Guerra de los Diez Días, la Guerra de la independencia croata y la Guerra de Bosnia fueron... Ver mas
Las Guerras Yugoslavas comenzaron en 1991 y fueron una serie de enfrentamientos que terminaron con la separación de la antigua Yugoslavia y dejaron a los países de los balcanes en una pobreza absoluta. La Guerra de los Diez Días, la Guerra de la independencia croata y la Guerra de Bosnia fueron los conflictos que, a principios de los noventa, desangraron a una de las Naciones más importantes de Europa.

Por ese motivo, la ONU decretó un embargo total contra Serbia y Montenegro. Esa sanción alcanzó también el ámbito deportivo y la Selección de Yugoslavia, que había ganado el grupo 4 de las Eliminatorias, no pudo jugar la Euro 1992. Aquel equipo de Darko Pancev, Dragan Stojkovic, Dejan Savicevic y Robert Prosinecki debió dejarle su lugar a la Dinamarca de Brian Laudrup. Esa guerra dio origen a una nueva era de la "Dinamita Roja". Paradojas de la vida.

La Selección danesa que cautivó a todos en México 86 se había renovado y volvía a participar de un torneo importante. Morten Olsen, Elkjaer y Michael Laudrup ya no estaban, pero sí brillaron Brian Laudrup, Flemming Povlsen y Henrik Larsen.

Tras una primera fase en la que perdió ante el anfitrión Suecia pero venció a la Francia de Eric Cantoná y Jean-Pierre Papin en un partido histórico, Dinamarca se clasificó para las semfinales, algo que no había logrado en el Mundial 1986. Inglaterra fue otro de los gigantes que quedó en el camino en esa ronda inicial, en la que un invitado de última hora eligió quedarse hasta el final de la fiesta.

En las semis le tocó quizás el mejor Seleccionado de ese momento. Holanda tenía en Marco Van Basten al futbolista más decisivo de la época y un equipo de ensueño, con cracks de la talla de Ronald Koeman, Frank Rijkaard, Dennis Bergkamp y Ruud Gullit.

Pero fue Henrik Larsen el gran héroe de ese partido disputado en Goteburg, ya que anotó los dos goles del empate 2-2. Luego, en la definición por penales, se consumó la sorpresa más grande de aquellos años. Dinamarca era finalista tras eliminar a Holanda, Francia e Inglaterra.

Para que el cuento sea perfecto la final debía ser ante el campeón del mundo. Alemania, con Klinsmann, Effenberg, Brehme, Hassler y Sammer derrotó a Suecia y se metió en la definición del campeonato, en Estocolmo. Aquel fue el partido perfecto de la Dinamita Roja. Superó a su adversario de principio a fin gracias a una presión intensa en todo el campo y se coronó campeón de Europa. Jensen en el primer tiempo y Vilfort en el segundo convirtieron los goles de un equipo que volvió de sus vacaciones, rompió todos los pronósticos y se metió en la historia.

(Damián Didonato - ESPN)

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El primer campeón (Unión Soviética venció a Yugoslavia y se coronó en la primera Eurocopa de la historia)

10. El primer campeón (Unión Soviética venció a Yugoslavia y se coronó en la primera Eurocopa de la historia)

En 1960 la guerra fría estaba en su punto más crítico. Las relaciones entre el "mundo capitalista" liderado por Estados Unidos y el "mundo comunista" encabezado por la URSS eran inexistentes y la amenaza de una guerra nuclear atemorizaba al planeta. De hecho, en 1962, cuando EEUU descubrió... Ver mas
En 1960 la guerra fría estaba en su punto más crítico. Las relaciones entre el "mundo capitalista" liderado por Estados Unidos y el "mundo comunista" encabezado por la URSS eran inexistentes y la amenaza de una guerra nuclear atemorizaba al planeta. De hecho, en 1962, cuando EEUU descubrió misiles rusos en Cuba, ese temor apocalíptico estuvo a punto de hacerse realidad.

En dicho contexto se realizó la primera Eurocopa, de cuya fase final participaron tres Seleccionados orientales y sólo uno occidental. Francia fue la sede de los últimos encuentros del torneo, que en esa primera edición tuvo sólo cuatro equipos.

Checoslovaquia, Yugoslavia y Unión Soviética soñaban con dar el golpe en territorio hostil y uno de ellos cumplió el gran objetivo. Sí, justo el país odiado por todos, la CCCP.

La primera Eurocopa tuvo sólo tres partidos: las semifinales y la final. Sin embargo, los encuentros que formaron parte de las Eliminatorias no se pueden soslayar a la hora de hablar acerca de este torneo pionero. La clasificación se disputó en formato de eliminación directa, con la participación de 16 equipos.

Los campeones le ganaron los dos partidos de octavos de final a lo que quedaba de la impresionante Hungría de los años cincuenta. Fue 3-1 en Moscú y 1-0 en Budapest. En aquel primer choque no jugó la gran figura del equipo, el arquero Lev Yashin. Su lugar fue ocupado por Vladimir Belyaev. En cuartos el rival era la España de Di Stéfano, pero la política jugó su partido y Franco no permitió viajar a su Selección.

Así, tras avanzar sin salir a la cancha, la URSS se clasificó para la ronda final en París. El conjunto soviético, que venía de ganar los Juegos Olímpicos en 1956, era uno de los máximos favoritos a dar la vuelta olímpica en el Parque de los Príncipes. El arco casi inexpugnable de la Araña negra, sumado al fútbol y los goles de Valentin Ivanov, Viktor Ponedelnik y Valentin Bubukin convertían a los rusos en un equipo temible.

En semifinales enfrentó a Checoslovaquia, que tenía en Josef Masopust a su mejor futbolista. Sin embargo, el jugador checho más importante de la historia nada pudo hacer contra los soviéticos, que golearon 3-0 y se metieron en la primera final de todos los tiempos. El rival sería Yugoslavia, que venía de ganarle 5-4 a Francia en un partidazo que todavía es el mayor cantidad de goles en una Euro.

Tras la derrota en semis, el arquero local Georges Lamia criticó con dureza a varios de sus compañeros: "Sobre el tercer gol, Rodzik, Vincent y Marcel se miraron a los ojos mientras la pelota les pasaba delante y me encontré solo frente a tres yugoslavos. Tengo mucha estima para Herbin, pero no se enfadará si digo que con la experiencia de Kaelbel o de Jonquet, no habriamos dejado pasar cinco goles". Sí, durísimo.

Las diferencias de personalidades en el plantel soviético se podían apreciar en sus pasatiempos durante la espera previa a la gran final. Mientras el defensor Kroutikov prefirió pasar el tiempo escuchando música cíngara, Katchaline jugó al ping-pong con Apoukhtine, Poneldelnik aprovechó el tiempo libre para descubrir la mecánica de los autos franceses y el resto paseó por Chantilly sobre una vieja bicicleta encontrada bajo un hangar. Otros eligieron jugar al dominó.

Como en el torneo olímpico de Helsinki 1960, la final fue socialista: Unión Soviética-Yugoslavia. Aquel encuentro en Finlandia se saldó con un triunfo de los Rojos por 1-0 y éste de Francia fue igual de disputado. Los noventa minutos terminaron empatados gracias a los goles de Milan Galic y Slava Metreveli, pero Viktor Ponedelnik anotó en el suplementario y le dio el título a la CCCP, esas siglas odiadas que había llegado a la cima del fútbol europeo.

(Damián Didonato - ESPN)

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La Euro y la Champions League (Una historia en común que mercer ser contada)

11. La Euro y la Champions League (Una historia en común que mercer ser contada)

Sólo una vez en los 52 años de historia de vida de la Eurocopa el equipo campeón de la Champions League fue de la misma nacionalidad que el Seleccionado ganador de la Euro. Sin embargo, a pesar de esta curiosidad, la relación entre la competencia de clubes más prestigiosa del planeta y el torneo... Ver mas
Sólo una vez en los 52 años de historia de vida de la Eurocopa el equipo campeón de la Champions League fue de la misma nacionalidad que el Seleccionado ganador de la Euro. Sin embargo, a pesar de esta curiosidad, la relación entre la competencia de clubes más prestigiosa del planeta y el torneo de Selecciones europeas tiene muchas historias para contar.

El 25 de mayo de 1988, el PSV Eindhoven derrotó a Benfica en Stuttgart y ganó la Copa de Europa por primera vez en su historia. Exactamente un mes después, el combinado nacional de Holanda se coronó campeón de la Euro tras vencer a Unión Soviética en Munich, a unos pocos kilómetros del estadio que vio al equipo de Guus Hiddink dar la vuelta olímpica.

Hans van Breukelen, Berry van Aerle, Ronald Koeman y Gerald Vanenburg fueron titulares en ambos partidos. En el torneo de clubes, el conjunto holandés festejó tras eliminar a Real Madrid, el gran candidato, en semifinales. En el certamen de Selecciones, el conjunto dirigido por Rinus Michels también venció al favorito: Alemania Federal.

Pero a pesar de que sólo una vez la misma bandera flameó en lo más alto del podio en ambas competiciones, sus caminos se cruzaron en muchos momentos durante medio siglo. De todos modos, esto no sucedió en los inicios del campeonato de Selecciones más importante del viejo continente, porque en 1960 los clubes soviéticos aún no participaban de los certámenes europeos, por lo que el primer campeón continental no tiene ninguna relación con la Copa de Campeones.

Cuatro años más tarde España llegó a la cima con un equipo que tenía mucho del Real Madrid imbatible de los cincuenta y subcampeón de la Copa 1963/64. Ignacio Zoco, Amancio Amaro y Francisco Gento formaron parte de la alineación que perdió ante el Inter de Helenio Herrera y también de la Roja que venció a la Unión Soviética en la definicion de la Euro.

La Azzurra campeona 1968 le debe buena parte su plantel a dos conjuntos que hicieron historia en la Copa de Campeones. El Inter finalista 1967/68 y el Milan campeón 1968/69 hicieron un gran aporte para el Seleccionado de Italia que se coronó por primera y única vez hasta ahora. Futbolistas como Tarcisio Burgnich, Angelo Domenghini, Giacinto Facchetti, Sandro Mazzola, Pierino Prati y el gran Gianni Rivera condujeron al equipo nacional al título en casa y antes o después jugaron la final con su club.

En 1972 Bayern se estaba preparando para comenzar un reinado que se extendería desde 1974 hasta 1976. Ese año Alemania ganó su primera Eurocopa de la mano de cracks como Sepp Maier, Paul Breitner, Hans-Georg Schwarzenbeck, Franz Beckenbauer, Uli Hoeness y Gerd Müller. Todos ellos después darían la vuelta olímpica con el equipo bávaro.

La sorpresa que dio Checoslovaquia en 1976 no fue anunciada por los resultados de la Liga de Campeones. Los clubes checos nunca tuvieron protagonismo en los torneos internacionales y durante esos años no hubo nada extraño. Sólo se puede destacar que Slovan Bratislava fue eliminado en 16avos y Banik Ostrava se despidió en octavos de la edición 1976/77.

En 1980 Hamburgo sorprendió y eliminó a Real Madrid en semifinales para luego perder ante el Nottingham Forest de Brian Clough en la definición. Ese año, el Seleccionado de Alemania ganó su segunda Euro con el invalorable aporte de Félix Magath, ídolo de los Rothosen.

La Euro 1984 fue "el torneo" de Michel Platini. El francés anotó nueve goles y condujo a su Selección al primer título importante. En esa temporada, Juventus no jugó la Copa de Campeones, pero sí lo hizo en la siguiente, cuando se coronó campeón gracias a un Platini espectacular.

El triunfo de Dinamarca en Suecia 1992 es otra de las grandes sorpresas de la historia. Aunque los clubes daneses jamás han brillado en Europa, sí lo hicieron los futbolistas nacidos en ese país escandiavo. Es el caso de Brian Laudrup, quien se destacó en Bayern y Ajax, cuadros que han ganado varias veces la Orejona.

Mathias Sammer fue uno de los mejores defensores de los últimos veintes años y en su mejor momento logró algo que pocos consiguieron: ganar la Euro y la Champions. Primero, fue clave en la consagración alemana en Inglaterra 1996 y luego se destacó como la gran figura y el emblema del Borussia Dortmund que dio el golpe y derrotó a Juventus en la final de la Champions 1995/96.

La Liga de Campeones ha sido un torneo esquivo para los franceses. A pesar de contar siempre con buenas Selecciones y grandes futbolistas, sólo Olympique Marsella en 1992/93 logró llegar a la cumbre. En 2000, Zidane y sus amigos obtuvieron el título en Bélgica y Holanda, pero Marsella y Bordeaux quedaron eliminados en primera fase. Nicolas Anelka, por su parte, logró festejar ambos campeonatos, ya que se consagró campeón de esa edición con Real Madrid.

Portugal y Porto estuvieron a punto de imitar a Holanda y Feyenoord en 2004, pero la increíble Grecia se interpuso en su camino. El equipo dirigido por Mourinho superó a Mónaco en la final y ganó su segunda Champions, mientras que el Seleccionado luso de Figo, Deco y Cristiano perdió la definición como local frente a los helenos.

Hoy, el fútbol español domina tanto en torneos de Selecciones como en certámenes de clubes. La Roja es la actual campeona de Europa y del mundo, mientras que Barcelona y Real Madrid son los equipos más importantes de la escena mundial. En 2008, España ganó la Euro y Manchester United la Champions, pero un año después el Barça de Xavi, Iniesta y Villa levantó la Orejona.

Hoy, la Champions quedó en manos de Chelsea. Ahora será el turno del Seleccionado de Inglaterra intentar repetir lo hecho por PSV y Holanda en 1988. Material futbolístico les sobra, habrá que ver si el destino les hace un guiño.

(Damián Didonato - ESPN)

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El día que Franco jugó contra Di Stéfano

12. El día que Franco jugó contra Di Stéfano

En 1960, año de la primera Eurocopa de la historia, el continente futbolero era propiedad exclusiva de Real Madrid. El equipo Merengue había ganado las primeras cinco Copas de Campeones y su reinado parecía que jamás terminaría. Por eso, España era uno de los favoritos en la Eurocopa de 1960... Ver mas
En 1960, año de la primera Eurocopa de la historia, el continente futbolero era propiedad exclusiva de Real Madrid. El equipo Merengue había ganado las primeras cinco Copas de Campeones y su reinado parecía que jamás terminaría. Por eso, España era uno de los favoritos en la Eurocopa de 1960, porque podía formar su Selección con la base de aquel extraordinario conjunto madrileño.

El líder espiritual, anímico y futbolístico del mejor Real Madrid de todos los tiempos era Alfredo Di Stéfano. El argentino llegó a Europa en 1953 después de un conflictivo pase en el que Barcelona también se disputó su ficha. Finalmente, el ex delantero de River Plate y Millonarios de Colombia firmó con los Merengues y allí se convirtió en leyenda. Marcó goles en todas las finales europeas y condujo un plantel en el que se destacaron figuras como Miguel Muñoz, Francisco Gento, Héctor Rial, Raymond Kopa y José Santamaría, entre otros.

Después de varios años en España, Di Stéfano se nacionalizó y fue convocado a la Selección de su nuevo país, en la que debutó en 1957. Tres años después se llevó a cabo la primera Eurocopa de todos los tiempos y la Roja se puso como objetivo ganar el título en Francia.

En el primer cruce de clasificación, España brilló en los dos encuentros frente a Polonia. En la ida, disputada en Chorzów ganó 4-2 con dos goles de la Saeta Rubia y dos del crack de Barcelona, Luis Suárez. En la revancha en el Bernabéu goleó 3-0 con otro gol del ídolo bonaerense. El resultado global de 7-2 y los tres goles de Di Stéfano convirtieron a los ibéricos en los adversarios más temidos. Todo estaba dado para ver a la Roja entre los mejores por primera vez, hasta que apareció en escena Francisco Franco.

En cuartos de final, el sorteo indicó que el rival español sería Unión Soviética, que en octavos había eliminado sin problemas a lo que quedaba de la Hungría de Puskas. El 25 de mayo de 1960 el plantel dirigido por Helenio Herrera estaba concentrado y sólo pensaba en el largo viaje a Moscú. Sin embargo, ese viaje no sucedería porque el dictador no les permitía jugar en un estado que estaba en conflicto con España.

"La Federación Española de Fútbol ha comunicado a la FIFA que quedan suspendidos los encuentros de fútbol entre las selecciones nacionales de España y de la URSS para la Copa de Europa de Naciones", rezaba el comunicado oficial. Franco se opuso a la disputa del juego por temor a una derrota española frente a los comunistas.

Cinco días antes del anuncio de la deserción, Herrera dio la lista de convocados en la que además del gran Alfredo estaban Kubala, Suárez, Gento, Del Sol y Peiró, entre otros. En ese mismo momento, la Eurocopa desapareció de la prensa deportiva sin razón aparente. Tiempo después, Luis Suárez recordaría: "Algo pasaba, oíamos cosas, pero no pensamos que no se fuera a jugar".

Desafortunadamente, Franco se permitió privarle al mundo de ver a Di Stéfano y a un gran equipo español en las instancias definitivas del primer gran campeonato europeo

(Damián Didonato - ESPN)

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Cracks sin corona (Muchas grandes figuras de la historia del fútbol europeo no pudieron ganar la Euro)

13. Cracks sin corona (Muchas grandes figuras de la historia del fútbol europeo no pudieron ganar la Euro)

Johan Cruyff debutó en la Selección mayor de Holanda el 7 de septiembre de 1966, en un partido ante Hungría válido por las Eliminatorias de la Eurocopa 1966. Es decir, que el mejor futbolista europeo de todos los tiempos comenzó su carrera internacional justo en el torneo más relevante del... Ver mas
Johan Cruyff debutó en la Selección mayor de Holanda el 7 de septiembre de 1966, en un partido ante Hungría válido por las Eliminatorias de la Eurocopa 1966. Es decir, que el mejor futbolista europeo de todos los tiempos comenzó su carrera internacional justo en el torneo más relevante del continente. En ese encuentro, el flaco del Ajax marcó un gol que no le sirvió a su equipo para clasificar al campeonato que ganó Italia.

Sin embargo, a pesar de ese gran comienzo y de su incomparable trayectoria, Cruyff jamás pudo ganar el certamen en el que se inició su romance con la Naranja. Es, sin dudas, el rey sin corona más importante de la historia de la Euro. Además de esas Eliminatorias, el 14 participó de la clasificación al torneo de 1972 y jugó su única fase final en 1976. En Yugoslavia, Holanda perdió en semis ante Checoslovaquia y venció al anfitrión en el partido por el tercer puesto. Esa fue su despedida del campeonato europeo.

Además de Cruyff, varias figuras de la Naranja Mecánica también se quedaron en la puerta de la gloria europea. Ruud Krol, Johan Neeskens -fue expulsado en aquella semifinal-, Johnny Rep, Rob Rensenbrink y Willy van de Kerkhof no pudieron festejar en la Euro. Es decir, que la generación de jugadores que cambió el fútbol para siempre jamás fue campeona de su continente. Así es el fútbol.

Es fácil destacar a los jugadores ingleses que nunca ganaron la Eurocopa, ya que no lo hizo ninguno. Los inventores de este deporte fracasaron una y otra vez en este certamen que se ha transformado en una especie de maldición para los británicos. Cracks como Bobby Charlton, Bobby Moore, Kevin Keegan, Gary Lineker o Paul Gascoigne fallaron en su intento de coronarse reyes continentales.

Charlton y Moore, líderes futbolísticos y espirituales del campeón mundial 1966, jugaron la semifinal en 1968, cuando perdieron 1-0 ante Yugoslavia. Esa fue una de las dos ocasiones en la que la Rubia Albión se metió entre los cuatro mejores. La otra fue en 1996, cuando un equipo en el que se destacaban Alan Shearer y Paul Gascoigne cayó por penales contra Alemania, en Wembley.

En 1980, 1988 y 1992 jugadores de la talla de Kevin Keegan, Paul Mariner, Glen Hoddle, Gary Lineker, Chris Waddle y David Platt, entre otros, debieron despedirse en primera fase de los campeonatos ganados por Alemania, Holanda y Dinamarca, respectivamente.

Otros dos ídolos británicos tampoco pudieron levantar el trofeo más valioso del viejo continente. Se trata de los futbolistas más amados por los hinchas de Manchester United. El irlandés George Best y el galés Ryan Giggs ni siquiera lograron jugar una Euro, debido a la falta de calidad en sus respectivas Selecciones. Eric Cantoná, otro ídolo red, tampoco logró el título europeo ya que en su única oportunidad, el equipo francés quedó eliminado en la fase inicial, en Suecia 92.

En la primera época de la Eurocopa dos jugadores marcaban el rumbo del fútbol continental. Alfredo Di Stéfano era la estrella de Real Madrid y Eusebio brillaba en Benfica. Ninguno de los dos pudo jamás ni siquiera disputar un partido de fase final de la Euro. El argentino-español fue privado de hacerlo por el dictador Franco, quien retiró al equipo de la competencia en 1960, mientras que la Pantera de Mozambique no logró la clasificación con Portugal.

Italia sólo obtuvo una vez la corona, algo que parece demasiado poco si se compara con los cuatro títulos mundiales de los que presume la Azzurra. Por eso, muchas figuras italianas se quedaron con las ganas de festejar en la Euro. Paolo Maldini, por ejemplo, jugó la final en 2000, pero la Francia de Zinedine Zidane lo privó del título. Paolo Rossi jugó las semis en casa en 1980 y Franco Baresi hizo lo propio en 1992. Ninguno pudo imitar lo hecho por Gianni Rivera en 1968.

En los últimos veinte años hubo varios futbolistas que se destacaron en sus Ligas y en la Champions League pero no lograron celebrar el título continental de Selecciones. Los españoles Raúl y Emilio Butragueño llegaron tarde a la lujosa generación de la Roja, mientras que Michael Ballack y Miroslav Klose también fracasaron en sus intentos. En tanto, Hristo Stoichkov, Gheorge Hagi y Andriy Shevchenko no estuvieron ni cerca del objetivo debido al nivel inferior de sus equipos.

Sólo unos pocos privilegiados cumplieron el objetivo de llegar a lo más alto del fútbol europeo. Aunque nadie jamás le quitará la frustración a aquellos que se quedaron en la puerta, su figura es grande a pesar de sus derrotas en la Euro. Y hasta se puede decir que la propia Euro es la que sufre cuando estos cracks no la han tenido en sus manos.

(Damián Didonato - ESPN)

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Los 25 batacazos más grandes (Las mayores sorpresas de la Euro en 25 ejemplos)

14. Los 25 batacazos más grandes (Las mayores sorpresas de la Euro en 25 ejemplos)

No es una verdad de perogrullo ni un simple lugar común, es una realidad: el fútbol es el deporte más democrático de todos, en el que hasta el más humilde es capaz de acabar con el poderoso. Y de acuerdo a los antecedentes, se puede decir que la Eurocopa es el torneo más pluralista del planeta... Ver mas
No es una verdad de perogrullo ni un simple lugar común, es una realidad: el fútbol es el deporte más democrático de todos, en el que hasta el más humilde es capaz de acabar con el poderoso. Y de acuerdo a los antecedentes, se puede decir que la Eurocopa es el torneo más pluralista del planeta.

Desde el nacimiento del certamen, se han sucedido decenas de sorpresas y batacazos. Entre el triunfo de Yugoslavia en 1960 y la eliminación de Holanda en 2008, los Seleccionados más pequeños han dado muestras de valentía una y otra vez. De hecho, en 1992 y 2004, el campeón fue un equipo que en la previa no tenía ningún tipo de posibilidades.

Hoy, a días del comienzo de la Euro de Ucrania y Polonia, recordaremos aquellos partidos que hicieron historia porque, como en el relato bíblico, mostraron a un David mucho más fuerte y valiente que el tremendo Goliat.

LOS 25 GRANDES BATACAZOS DE LA HISTORIA:

1- Grecia 1-0 Portugal, final de la Euro 2004.

2- Dinamarca 2-0 Alemania, final de la Euro 1992.

3- Francia 4-5 Yugoslavia, semifinales de la Euro 1960.

4- Inglaterra 0-1 Irlanda, primera fase de la Euro 1988.

5- Grecia 1-0 Francia, cuartos de final de la Euro 2004.

6- Holanda 1-3 Rusia, cuartos de final de la Euro 2008.

7- Dinamarca 2-2 Holanda, semifinales de la Euro 1992.

8- Checoslovaquia 3-1 Holanda, semifinales de la Euro 1976.

9- URSS 2-0 Italia, semifinales de la Euro 1988.

10- Letonia 0-0 Alemania, primera fase de la Euro 2004.

11- Checoslovaquia 2-2 Alemania, final de la Euro 1976.

12- España 0-1 Noruega, primera fase de la Euro 2000.

13- Alemania 0-1 España, primera fase de la Euro 1984.

14- Croacia 3-0 Dinamarca, primera fase de la Euro 1996.

15- Grecia 1-0 Rep. Checa, semifinales de la Euro 2004.

16- Holanda 3-0 Italia, primera fase de la Euro 2008.

17- Yugoslavia 1-0 Inglaterra, semifinales de la Euro 1968.

18- Grecia 2-1 Portugal, primera fase de la Euro 2004.

19- Italia 0-0 Bélgica, primera fase de la Euro 1980.

20- República Checa 2-1 Italia, primera fase de la Euro 1996.

21- Croacia 2-1 Alemania, primera fase de la Euro 2008.

22- Rep. Checa 3-2 Holanda, primera fase de la Euro 2004.

23- Portugal 3-0 Alemania, fase de grupos de la Euro 2000.

24- Suiza 2-0 Portugal, fase de grupos de la Euro 2008.

25- Dinamarca 2-1 Francia, primera fase de la Euro 1992.

(Damián Didonato - ESPN)

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La suerte del campeón (En 2000, Francia de Zidane ganó la Euro con todos los dioses de su lado)

15. La suerte del campeón (En 2000, Francia de Zidane ganó la Euro con todos los dioses de su lado)

En Brujas, que las hay las hay, Francia le mostró a Europa que ser campeón del mundo, por primera vez dos años antes, no había sido suficiente. En la apertura del grupo D del Europeo 2000, que se jugó en Holanda y Bélgica, los blues golearon 3-0 a Dinamarca con el talento de Zinedine Zidane y la... Ver mas
En Brujas, que las hay las hay, Francia le mostró a Europa que ser campeón del mundo, por primera vez dos años antes, no había sido suficiente. En la apertura del grupo D del Europeo 2000, que se jugó en Holanda y Bélgica, los blues golearon 3-0 a Dinamarca con el talento de Zinedine Zidane y la velocidad de Thierry Henry. El periodista español José Samano escribió entonces en El País: "Francia dejó una huella inquietante para todos los aspirantes al trono". Era una versión mejorada a la de Francia '98, "mantiene los distintivos -mucho sentido táctico y Zidane, un manantial de talento- y ha mejorado notablemente su ataque".

Cinco días después, la cosa perdió brillo pero no rentabilidad. Francia le ganó 2-1 a la República Checa de Nedved y se clasificó para 4tos de final. El equipo que dirigía Roger Lemerre, sufrió su exceso de verticalidad, pero en el complemento, con la entrada de Youri Djorkaeff, recobró su potencia ofensiva y se llevó un forzado triunfo. El cierre del grupo ante Holanda sólo definía el orden con que pasarían de ronda. Con varios suplentes, Francia cayó 3-2 tras ir dos veces en ventaja. Ante su público, el equipo orange no se guardó nada. El sueño era ganar el título en casa, pero el final fue más bien trágico. Tras un camino lleno de tulipanes perfumados, el semis se enredaron en las ciclaminas italianas. Así, el mejor equipo del torneo en las asépticas estadísticas, 86,7% de efectividad con 13 goles a favor y 3 en contra, se quedó afuera por penales después de igualar 0-0 el único partido que no ganaron en toda la copa.

El destino triunfal de Francia se cruzó en cuartos con una acomplejada España que aún no dominaba el fútbol mundial. Los galos ganaron por 2-1. Zidane fue otra vez la figura. "Con su tranco majestuoso, se desplazó por el campo como un emperador", dijo en esa oportunidad un más enamorado Samano. Valdano destacó que la selección francesa tenía una "defensa férrea, un medio campo elástico y un Zidane fascinante". Josep Guardiola vivió el partido como el DT que llegó a ser. El periodista Ramón Besa contó que para el catalán "Francia es como la corriente y Zidane la bombilla". Pep intentó cortar el circuito pero no pudo, apenas se encandiló de cerca y se llevó la camiseta del diez como atormentado recuerdo. España pudo empatarlo en el final de penal, pero Raúl, exhausto, falló. Tras el partido, Zidane salió a arropar al goleador: "Lo siento por él, estas cosas pasan, pero sigue siendo un grande de verdad". Y agregó un guiño al destino: "Es un jugador fortísimo, me gustaría jugar con él". Todo a su tiempo Zizou.

En semis, el equipo francés superó a la Portugal de Figo, también con lo justo. Fue 2-1 con un tanto de penal de Zidane en el minuto 117. "Nunca tuve miedo, sabía que era el momento de noquear a Portugal y siempre tuve claro por dónde iba a tirarlo". Como ante España, Francia sacó adelante un partido complicado y clasificó a la final. Ya sin el juego vistoso del comienzo del torneo, Zidane debió reconocer que "una estrella de la fortuna brilla con nosotros".

Y ahí estuvo la final para probarlo. En Rotterdam, para muchos se medían dos estilos antes que dos selecciones. El catenaccio italiano, la defensa, la cautela, el no dejar jugar; contra el fútbol champagne, el ataque, la osadía, la creatividad. En la previa, solo Michel Platini acertó lo que iba a suceder: "No será un partido bonito y ganará Francia con un gol de oro". El fútbol, una vez más, barrió con las especulaciones. Italia defendía lejos de su arco, manejaba la pelota y le ganaba bien al equipo galo. Francia sufría no tener a un Zidane inspirado, se mostraba lento e inexpresivo como equipo. Pero Sylvain Wiltord lo salvó en el cuarto minuto de descuento, justo cuando un relator italiano gritó: "Dos minutos más... ¡Mamma mia!". Empate, alargue y tiempo de héroes. Un jovencísimo David Trezeguet le dio la victoria con un zurdazo sublime al final del primer tiempo suplementario. Sí, otra vez 2-1.

Tras la consagración, la primera para Francia fuera de su país (había ganado la Euro '84 y el Mundial '98 en casa), Lemerre afirmó sin escrúpulos: "Es el triunfo del fútbol de ataque", y levantó las banderas de un juego bonito que su equipo intentó pero no mostró de forma sostenida. Italia se quedó con las manos vacías y la boca llena de lamentos. La mejor defensa del mundo entregó el título en tiempo adicionado. Cannavaro dijo que los franceses eran "extremadamente arrogantes". Pessotto, no salía de su asombro: "Fue nuestro mejor partido en el torneo, y es el único que perdimos. Es inexplicable". "No entiendo cómo pudimos ser tan tontos para regalar el partido cuando faltaban treinta segundos", se lamentó Nesta. El DT Dino Zoff sentenció: "Es una de las peores noches de mi vida".

Henry respondió a las críticas italianas: "Fue bastante molesto verlos ya festejando la victoria". Y agregó: "Todos pensaban que estábamos muertos, pero con el equipo francés nunca está terminado". "Nuestra gran fuerza es que no sólo somos 11; ahora somos 22", dijo Trezeguet, el relevo salvador. Didier Deschamps, el capitán que levantó los dos títulos de esa era dorada, definió el momento: "Es histórico, hicimos el doblete". Deschhamps y Blanc se retiraron de la selección ese día, después de lograr lo que ningún campeón mundial europeo había logrado, ganar la Euro siguiente.

Dos años después, en el Mundial de Corea y Japón, la realidad alcanzó a Francia, justo cuando la fortuna que extendió su merecido reinado lo abandonaba.

(Mariano Mancuso - ESPN)

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Los grupos de la muerte (Historia de mala suerte y buen fútbol: los grupos más difíciles de la historia de la Euro)

16. Los grupos de la muerte (Historia de mala suerte y buen fútbol: los grupos más difíciles de la historia de la Euro)

"Este grupo es dinamita. Para clasificar, debemos alcanzar nuestro mejor nivel, que no haya lesionados y tener suerte". Morten Olsen se preocupó más que ningún otro tras el sorteo de la Euro 2012. Es que Dinamarca cayó en la zona de Alemania, Holanda y Portugal. Sí, a los daneses les tocó el... Ver mas
"Este grupo es dinamita. Para clasificar, debemos alcanzar nuestro mejor nivel, que no haya lesionados y tener suerte". Morten Olsen se preocupó más que ningún otro tras el sorteo de la Euro 2012. Es que Dinamarca cayó en la zona de Alemania, Holanda y Portugal. Sí, a los daneses les tocó el temido "grupo de la muerte", que edición tras edición de este torneo hace disfrutar a los neutrales y sufrir a los implicados.

La Eurocopa es un campeonato de pocos equipos. Primero fueron cuatro participantes, luego ocho y desde 1996 son 16. Europa es el continente con mayor cantidad de potencias futbolísticas, por eso la posibilidad de ver cruces entre ellas es mucho mayor que en cualquier otro campeonato. En Italia 1980 se introdujo el sistema de grupos en la fase inicial. Aquella fue la primera ocasión en la que se habló de "grupo de la muerte".

Italia, Inglaterra, España y la Bélgica de Pfaff, Gerets y Ceulemans formaron parte del grupo A. El Seleccionado belga, el más débil en las consideraciones previas, se quedó con el primer puesto tras vencer a España e igualar los otros dos encuentros. Como sólo el líder de cada zona lograba avanzar a la final, el anfitrión Italia tuvo que despedirse con la valla invicta, ya que sumó los mismos puntos que Bélgica pero menos goles a favor.

La Roja finalizó en el último lugar y eso marcó el fin de la era Kubala, uno de los técnicos que más tiempo permaneció en el "banquillo". Tras su adiós, el entrenador afirmó: "Nos ha faltado suerte, se debió ganar el primer partido a Italia y el último, frente a Inglaterra. Quizá se bajó el tono con Bélgica, pero con cuatro puntos podríamos haber clasificado". Sí, les faltó suerte, sobre todo en el sorteo.

Cuatro años más tarde España volvió a formar parte de la zona menos deseada, aunque esta vez no fracasó. Portugal, Alemania Federal y Rumania fueron sus adversarios. La Nationalmaanschaft venía de ganar la Euro anterior y de jugar la final del Mundial 82, sin embargo, fue sorprendida por los españoles y los lusitanos, que lograron los dos primeros lugares.

Aquel encuentro entre España y Alemania quedó en la historia no sólo por el mítico gol de Maceda en el tiempo de descuento, sino también porque marcó un antes y después en la historia de la Selección española, que venció a una potencia en un torneo importante por primera vez en mucho tiempo. El arquero Miguel Arconada fue la gran figura de la noche tras salvar en varias ocasiones la caída de su valla.

En 1988 el local Alemania Federal compartió la zona 1 con Italia, España y la Dinamarca que había brillado en México 1986. El anfitrión y los italianos lograron la clasificación sin muchas dificultades, ya que igualaron entre sí y vencieron a los otros dos rivales. En este grupo se vio una verdadera constelación: Littbarski, Klinsmann, Brehme, Matthaus, Völler, Vialli, Maldini, Donadoni, Laudrup, Olsen, Butragueño y Michel se encontraron en seis encuentros que quedaron en la historia.

La Euro de 1992 tiene muchas señas particulares que la hacen única. Y el desenlace de su grupo de la muerte es una de ellas. El anfitrión Suecia, Dinamarca, Francia e Inglaterra integraron la zona 1. Al mirar los equipos, es fácil distinguir que hubo dos candidatos claros y otros dos que buscaban dar el batacazo. Bien, en este caso los conjuntos escandinavos fueron más que ingleses y franceses y dieron el golpe.

El equipo local, con Thomas Brolin y Jan Eriksson como figuras, igualó ante Francia y derrotó a Inglaterra y Dinamarca. La Dinamita Roja, por su parte, superó al Seleccionado que lideraba Papin y empató con el conjunto dirigido por Terry Venables. Luego, la historia es conocida. El batacazo se hizo aún más grande y los daneses dieron la vuelta olímpica en Gotemburgo.

Alemania llegó a la Euro de Inglaterra 1996 en medio de una etapa de recambio generacional y tras el fracaso del Mundial 94, el primero desde 1978. A pesar de esos antecedentes poco alentadores, los teutones siempre son candidatos en un torneo continental, por eso el grupo de la muerte fue el C, en la primera edición que se disputó con 16 equipos.

La República Checa de Poborsky y Berger, Italia y Rusia completaron la zona que se desarrolló en Liverpool y Manchester. Alemania venció a los checos y rusos y empató sin goles con Italia, que pese a ese resultado se despidió tras caer contra República Checa, que sólo igualó frente a Rusia pero que logró avanzar por diferencia de gol. Pocas veces un grupo de la muerte estuvo tan bien representado en el resto del torneo, ya que alemanes y checos se reencontraron en la gran final que ganó el conjunto de Oliver Bierhoff.

Como en 1992, el grupo de la muerte de la Eurocopa 2000 dejó dos grandes sorpresas: las eliminaciones de Alemania e Inglaterra a manos de Portugal y Rumania. Los lusos tenían a su "generación dorada", con Luis Figo como líder futbolístico. Sin embargo, nadie esperaba su paso arrollador por el grupo A, en el que ganó sus tres partidos. Rumania, por su parte, obtuvo la clasificación en el último partido ante los ingleses, que se saldó con un triunfo 3-2 para los de Europa oriental sobre el final.

La Euro 2004 fue quizás la más sorprendentes de todos los tiempos. Aunque el sorteo no arrojó ningún grupo de la muerte temible, lo que pasó en el campo de juego demostró que la zona A fue la más difícil de todas. El anfitrión Portugal, Grecia, España y Rusia chocaron en una primera fase que concluyó con la eliminación de la Roja después de varios resultados muy extraños.

Portugal venció a España y Rusia, pero perdió con Grecia, que derrotó a España pero cayó con Rusia. España igualó ante Grecia, pero perdió con Portugal y le ganó Rusia. Todos se ganaron entre sí y en ese contexto, el local y la increíble Selección helena lograron el objetivo. Luego, tal como sucedió en 1996, los dos representantes del grupo de la muerte se enfrentaron en la gran final.

Pocas veces el resultado de un sorteo abrió tal debate. Quizás sólo se le puede comparar con lo que sucedió en la edición que se viene. En 2008, Francia, Italia y Holanda se vieron obligados a eliminarse en la fase inicial, a la que también asistió una desahuciada Rumania. Los dos finalistas del Mundial 2006 y uno de los mejores equipos del continente integraron la zona C.

Aunque parezca paradójico, Holanda cumplió la mejor actuación histórica de una Selección en la primera ronda de una Eurocopa. Ganó todos los partidos, marcó 9 goles y recibió sólo uno. Goleó 3-0 a Italia, 4-1 a Francia y derrotó por 2-0 a Rumania. El segundo clasificado fue Italia, gracias a su victoria sobre Francia en el último partido del grupo.

Todas las potencias han sufrido alguna vez la mala suerte de caer en el "grupo de la muerte". Algunas lo han superado con solvencia y otras han sucumbido ante equipos que podría haber enfrentado en una instancia más avanzada. Esta vez, en Ucrania y Polonia, holandeses, alemanes, portugueses y daneses deberán enfrentarse una vez más a este singular reto. Quien lo supere, será un rival de mucho cuidado en el resto de la Euro.

(Damián Didonato - ESPN)

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Michel Platigol (Con un Platini en estado de gracia, Francia ganó su primera Eurocopa de local en 1984)

17. Michel Platigol (Con un Platini en estado de gracia, Francia ganó su primera Eurocopa de local en 1984)

Tal como sucede en estos días, en 1984 nadie dudaba de quién era el mejor jugador del mundo. Hoy, Lionel Messi es el líder indiscutible de un deporte que en la primera mitad de los ochenta se rendía a los pies del francés Michel Platini. Y para describir esto, nada mejor que el récord de Balones... Ver mas
Tal como sucede en estos días, en 1984 nadie dudaba de quién era el mejor jugador del mundo. Hoy, Lionel Messi es el líder indiscutible de un deporte que en la primera mitad de los ochenta se rendía a los pies del francés Michel Platini. Y para describir esto, nada mejor que el récord de Balones de oro obtenidos. Ambos son los únicos jugadores que ganaron tres galardones de manera consecutiva y por eso su reinado tiene la importancia que tiene.

La Euro de 1984 fue el certamen de Selecciones que consagró a Platini, ese torneo que el astro rosarino aún no disfrutó. El francés llegó al campeonato que se llevó a cabo en su país después de ganar la Recopa y la Supercopa UEFA con Juventus. Ambos titulos fueron gracias al talento del mediocampista nacido en Joeuf.

Era un momento en el que la Selección gala presumía de un fútbol exquisito, pero eso no se trasladaba a los resultados. En el Mundial de España 82 aquello quedó claro tras la derrota por penales ante Alemania en uno de los mejores encuentros de todos los tiempos.

La Euro 1984 marcó el final de la era de los "campeones morales" para Les Bleus. Y en eso tuvo muchísimo -o todo- que ver Michel Platini. Francia ganó los cinco encuentros disputados y en todos marcó el Balón de Oro, quien se destacó como el futbolista más decisivo que alguna vez lideró a una Selección en un torneo europeo. Todo el equipo giraba en torno a la figura elegante de Michel, encargado de crear juego pero también de definir las opciones de gol.

Francia debutó en el certamen con una sufrida victoria 1-0 sobre la Dinamarca de Michael Laudrup. Luego, mostró su mejor cara con una goleada 5-0 sobre Bélgica, gracias a una actuación consagratoria del capitán, autor de tres tantos. En el cierre de la fase inicial, Platini consumó una hazaña casi imposible de igualar: volvió a marcar un triplete frente a Yugoslavia y culminó la primera ronda con siete goles. Sí, siete goles en tres partidos de una Eurocopa.

En semifinales el adversario fue el sorprendente Seleccionado de Portugal, que eliminó a Alemania en el grupo B. Fue un partido muy duro, que se definió en el último minuto del tiempo suplementario, gracias a un gol de... Platini. La gran final fue contra España, que clasificó de milagro tras la célebre goleada ante Malta y llegó al último partido gracias al juego de Maceda, Carrasco y Santillana.

En el Parc des Princes, Francia jugó el primer gran partido de su historia, después de varias derrotas inolvidables en semifinales de torneos importantes. En casa y con el mejor futbolista francés de todos los tiempos en la cancha, parecía imposible que esta vez se escapara el título. Y así fue, Platini fue figura una vez más, convirtió uno de los dos goles del equipo y levantó la Copa, como capitán.

Aún hoy es el máximo artillero histórico de este campeonato, ya que sus nueve goles nunca fueron superados y con dificultad alguna vez lo sean. La Euro 1984 fue la puerta de entrada de Francia a la elite del fútbol mundial y también marcó el ascenso al olimpo de un jugador que ya había deleitado con su elegancia pero que gracias a cinco partidos de excepción calló todas las críticas y se subió al olimpo.

(Damián Didonato - ESPN)

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Honor a la historia (En la Euro 2012, Alemania rendirá homenaje a los compatriotas campeones)

18. Honor a la historia (En la Euro 2012, Alemania rendirá homenaje a los compatriotas campeones)

Para esta edición de la Eurocopa, Alemania usará alternativamente una camiseta fuera de lo habitual, verde con detalles blancos. El diseño tiene una razón conmemorativa: en este 2012 se cumplen 40 años de su primer título en la competencia continental. En la parte interior del cuello, aparecen... Ver mas
Para esta edición de la Eurocopa, Alemania usará alternativamente una camiseta fuera de lo habitual, verde con detalles blancos. El diseño tiene una razón conmemorativa: en este 2012 se cumplen 40 años de su primer título en la competencia continental. En la parte interior del cuello, aparecen grabados los nombres de Franz Beckenbauer y Gerd Müller, dos símbolos de aquel histórico seleccionado.

Con la consagración en la Euro de 1972, los alemanes marcaron el inicio de un poderío que se prolongaría por toda la década. Sumado al liderazgo del Kaiser y de la potencia goleadora de Müller, el equipo contaba con figuras del Bayern Munich y del Borussia Mönchengladbach como Uli Höeness, Günter Netzer o Paul Breitner.

Tras superar la ronda clasificatoria, cuatro equipos llegaron a la fase final: la Unión Soviética se impuso 1-0 a Hungría, mientras que el conjunto alemán venció 2-1 a Bélgica.

La final ante la URSS en Bruselas fue un monólogo de los dirigidos por Schon. Dos goles de Müller- goleador de la competencia- y uno de Wimmer sellaron la goleada por 3 a 0.

El brillo que exhibió en Bélgica 1972 no pudo repetirse. El juego de Alemania mutó hacia un estilo más físico y combativo en los títulos que vendrían después.

La edición de la Eurocopa de 1980 fue la primera que contó con ocho equipos que pelearon por levantar el trofeo. Divididos en dos grupos, el mejor de cada uno accedía a la final. La Mannschaft terminó primera en su grupo, con dos triunfos- 1-0 ante Checoslovaquia y 3-2 a Holanda- y un empate en cero ante Grecia.

El último obstáculo hacia el título fue Bélgica, que se convirtió en la revelación del torneo al aplicar la estrategia del fuera de juego. Bernd Schuster fue clave para la remontada de Alemania en los últimos minutos, y recién en el minuto 89 Hrubesch anotó para superar a los belgas por 2 a 1.

En Inglaterra 1996 se implementaron dos novedades principales: competían 16 selecciones divididas en cuatro grupos, y en caso de empate en la fase eliminatoria el "gol de oro" decidía el ganador. En la previa, el camino parecía allanado para la consagración de los ingleses. Además de tener la ventaja de la localía, Alemania había perdido la imagen de invencible que ostentaba décadas anteriores. El técnico Berti Vogts repetía que ahí "no había estrellas, el equipo era la estrella".

Los alemanes superaron sin contratiempos la primera ronda- dos triunfos y un empate- y en cuartos derrotaron 2-1 a Croacia. La semifinal con Inglaterra finalizó 1-1, y, como en el Mundial de Italia 90, Alemania acertó en los penales con un 6-5.

El último encuentro de la Euro 96 los enfrentaba con República Checa, a los que habían derrotado en la fase de grupos. A los 58 minutos, los checos se pusieron en ventaja con un gol de penal de Berger. La reacción de Alemania llegó en el minuto 73 a través de Bierhoff. La paridad se quebró con otra aparición del delantero, que marcó a los 95 el primer gol de oro de la historia.

La evolución de Alemania en los últimos años la transformó en una de las favoritas para el título en Ucrania y Polonia. Ganó todos los partidos de la fase de clasificación, y cuenta con la segunda delantera más goleadora del continente después de Holanda. Dependerá de talentosos como Özil, Kroos, Müller y Khedira que el recuerdo de los campeones de 1972 se mantenga presente, no sólo por un simple aniversario.

(Emanuel Rebollo - ESPN)

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