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CUENTOS FILOSÓFICOS.

CUENTOS FILOSÓFICOS.

  • Lista creada por Bcn Cdad.
  • Publicada el 11.04.2011 a las 16:21h.
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LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS

1. LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS

Erase una vez… Una Isla donde habitaban todos los sentimientos LA ALEGRÍA, LA TRISTEZA, LA SABIDURIA y muchos más incluyendo EL AMOR. Un día, se les fue avisando a los moradores que la isla se iba a hundir. Todos los sentimientos se apresuraron a salir de ella, se metieron en sus barcos y se... Ver mas
Erase una vez… Una Isla donde habitaban todos los sentimientos LA ALEGRÍA, LA TRISTEZA, LA SABIDURIA y muchos más incluyendo EL AMOR.

Un día, se les fue avisando a los moradores que la isla se iba a hundir. Todos los sentimientos se apresuraron a salir de ella, se metieron en sus barcos y se preparaban a partir, pero EL AMOR se quedo, porque quería permanecer un rato más en la Isla que tanto amaba antes de que se hundiese.

Cuando por fin, estaba ya casi ahogado, EL AMOR comenzó a pedir ayuda.

En eso venia LA RIQUEZA y EL AMOR dijo: ¡RIQUEZA llévame contigo! No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti.

Él le pidio ayuda a LA VANIDAD, que también venía pasando…. ¡VANIDAD, por favor ayúdame! Imposible AMOR. No te puedo ayudar AMOR, tu estás mojado y arruinarías mi barco nuevo.

Entonces, el AMOR le pidio ayuda a la TRISTEZA: TRISTEZA, ¿me dejas ir contigo? ¡Ay AMOR! estoy tan triste que prefiero ir sola.

Tambien paso la ALEGRÍA, pero ella estaba tan alegre que ni oyo al AMOR llamarla.

Desesperado el AMOR, comenzo a llorar, ahí fue cuando una voz le llamo: Ven, AMOR yo te llevo, era un viejito, pero el AMOR estaba tan feliz que se le olvido preguntarle su nombre.

Al llegar a tierra firme, ella le pregunto a la SABIDURíA: SABIDURIA, ¿quién era el viejito que me trajo aqui?

La SABIDURÍA respondio: Era el TIEMPO.

¿El TIEMPO? Pero, ¿por qué el TIEMPO me quiso traer?

La SABIDURIA respondio: Porque solo el TIEMPO es capaz de ayudar y entender a un gran AMOR.

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FILOSOFÍA DEL HOMBRE

2. FILOSOFÍA DEL HOMBRE

En un lejano rincón del mundo, vivía un hombre solitario en una humilde choza en las afueras de un reino, acostumbrado a una vida de privaciones y sufrimientos. Se había quedado solo hacía mucho tiempo y nadie lo visitaba. Se sentía muy deprimido y había dejado de comer y acostado en su... Ver mas
En un lejano rincón del mundo, vivía un hombre solitario en una humilde choza en las afueras de un reino, acostumbrado a una vida de privaciones y sufrimientos.

Se había quedado solo hacía mucho tiempo y nadie lo visitaba. Se sentía muy deprimido y había dejado de comer y acostado en su mísera cama decidió dejarse morir.

Sintiendo que su última hora se aproximaba le pidió a Dios que antes de morir le revelara la razón de la existencia, ya que él nunca le había visto ningún sentido a la suya.

Esa noche, mientras dormía, se cumplió su deseo; y en sueños vio al Supremo que se acercaba a él y se sentaba a su lado, dispuesto a conversar.

Le sorprendió observar que era su vivo retrato hasta en la vestimenta, porque sólo llevaba puesto unos viejos harapos.

Casi podía asegurar que era él mismo, de no haber sido por el halo de luz que lo rodeaba.

- Vine porque sentí que querías preguntarme algo importante, le dijo Dios.

- Si, me doy cuenta que no me queda mucho tiempo en este mundo y quería saber el propósito de esta vida que para mi ha sido tan difícil.

- Quiero que sepas que esta vida es una oportunidad que te ofrecí cuando naciste, para que la disfrutaras hasta el fin de tus días.

- Vaya oportunidad que me diste, la de vivir una vida de privaciones y sufrimientos. De haberlo sabido y si hubiera podido decidir, hubiera preferido no haber nacido.

- Eres un ingrato, porque a todos los hombres les doy lo mismo, una vida para vivirla de la mejor manera.

- Vamos, no digas eso, hay grandes diferencias, al rey le diste mucho más que a mi que casi soy un mendigo.

- Veo que por estar enfermo no te has enterado de los sucesos ocurridos en la corte. El rey fue asesinado, y yo solamente soy el que sabe que fue su propio hijo el que lo mató para arrebatarle el poder y acceder al trono.

- Otro motivo para pensar lo absurdo de esta vida, la tragedia de un hombre todavía joven, poderoso y rico que teniendo todo, pierde la vida, aunque hay que reconocer que tuvo una vida placentera.

- Mira, no me eches la culpa de los errores humanos. Yo no puedo hacer más que ayudar a la humanidad pero solamente si me lo piden.

- Pues yo no he hecho más que trabajar como un buey mientras fui joven y ahora de viejo he llegado a pedir limosna para no sucumbir de hambre, mientras te rezaba a ti todas las noches.

- Tus mensajes siempre fueron contradictorios y nunca pude saber bien lo que querías, por lo que llegué a creer que tú tampoco lo sabías.

- Yo siempre creí en ti y estaba esperando que me mandaras las señales, pero tú nunca te hiciste ver, sólo ahora vienes cuando ya es tarde.

- Las señales siempre estuvieron frente a ti cada minuto de tu vida sólo que tú no las veías; no puedo darles el don de la vida a todos con un manual de instrucciones bajo el brazo cuando nacen; porque los hombres quieren tener libre albedrío.

- Pensándolo bien, tienes razón, me siento como si estuviera hablando conmigo mismo, porque en el fondo siempre supe lo que tenía que hacer, pero no tuve la fortaleza suficiente para tener fe en mi propósito y me pasé la vida mirando para otro lado.

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EL ÁNGEL DE LA MUERTE

3. EL ÁNGEL DE LA MUERTE

En una taberna de Bagdad, donde un discípulo de un maestro sufí se encuentra con el ángel de la muerte, que estaba visitando a quienes tenía destinado llevarse con él. Temiendo ser uno de la lista, el joven decidió abandonar Bagdad e iniciar una larga travesía tratando de alejarse lo... Ver mas
En una taberna de Bagdad, donde un discípulo de un maestro sufí se encuentra con el ángel de la muerte, que estaba visitando a quienes tenía destinado llevarse con él.

Temiendo ser uno de la lista, el joven decidió abandonar Bagdad e iniciar una larga travesía tratando de alejarse lo suficiente como para evitar encontrarse con él, antes de que venciera el plazo de su permanencia en la tierra.

Cabalgó muchas días, y al llegar a Samarkanda buscó una cueva para ocultarse y permanecer las tres semanas que necesitaba para eludir el fatal encuentro.

En su precario escondite se vio obligado a padecer frío, hambre y sed, avatares que soportó con estoicismo para lograr su objetivo de huir de la muerte.

Una vez pasadas dos semanas, decidió abandonar ese refugio para estar bien seguro de evitar el encuentro, y buscar otro en algún lugar aún más inaccesible que desalentara cualquier intento de persecución.

Durante tres largos días recorrió extensos valles, atravesó ríos e intrincadas selvas y escaló escarpadas montañas hasta que finalmente, en un lugar remoto, casi en la cima de una montaña y al borde de un precipicio, encontró una hendidura disimulada en la piedra que consideró el escondite ideal.

Se acomodó como pudo en el pequeño agujero, contento de haberle casi ganado la batalla al ángel de la muerte, cuando sólo faltaban escasas horas para que se cumpliera el plazo de su permanencia en la tierra.

Ningún ser humano había incursionado alguna vez por esos lugares tan inhóspitos, ni escalado hasta tan elevadas alturas, pero sentía que había valido la pena, porque estaba casi seguro de haber conseguido burlar al destino.

Cansado de su larga travesía y mientras aguardaba que pasaran los minutos, no pudo resistir el sueño y se quedó dormido profundamente.

Pero el peso de su cuerpo, casi al borde del precipicio, fue produciendo lentamente una profunda grieta en la húmeda tierra sobre la que reposaba y al poco tiempo, no pudo evitar desbarrancarse desde semejante altura hasta caer pesadamente al borde de un arroyo, mil metros más abajo, justo a los pies del ángel de la muerte que parecía haberlo estado esperando.

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EL BUSCADOR DE LA VERDAD

4. EL BUSCADOR DE LA VERDAD

En un país remoto, hace ya muchos años, un hombre muy ansioso, cansado de buscar la verdad por distintos medios decidió pedir la guía de un maestro que había alcanzado la iluminación. Solicitó seguirlo a todos lados para observarlo y poder adquirir de su conducta el poder del conocimiento... Ver mas
En un país remoto, hace ya muchos años, un hombre muy ansioso, cansado de buscar la verdad por distintos medios decidió pedir la guía de un maestro que había alcanzado la iluminación.

Solicitó seguirlo a todos lados para observarlo y poder adquirir de su conducta el poder del conocimiento.

El maestro, le dijo que difícilmente le bastaría observar y que sería muy raro que pudiera contar con la suficiente paciencia para no hacer ninguna pregunta ni emitir ningún juicio previo sobre lo que tuviera oportunidad de ver, sin embargo accedió a su pedido después que el hombre prometió mantenerse en silencio sin cuestionar ni criticar nada.

El maestro y su discípulo partieron en una barca para atravesar un caudaloso río y poder continuar el viaje en la otra orilla.

Una vez cruzado el río y antes de abandonar el barco, el sabio hizo una perforación en el piso hasta lograr hundirlo.

Al ver esto, su acompañante, no pudo evitar señalarle a su maestro, que había destruido sin ninguna razón la embarcación que tan gentilmente le habían ofrecido.

Éste le contestó que sabía que no podría contenerse para juzgar su conducta a la luz de sus propios prejuicios sin conocer los motivos ni los propósitos que él tenía, de modo que su alumno se disculpó y volvió a prometerle que en adelante cerraría la boca.

Finalmente llegaron a un palacio, donde el rey los colmó de honores y donde fueron invitados a participar de una cacería para acompañar al hijo del poderoso monarca.

En un momento en que el sabio se encontró a solas con el príncipe, se abalanzó contra él y le rompió un tobillo; huyendo posteriormente con su discípulo hacia la frontera para ponerse ambos a salvo.

Su alumno no pudo contenerse y reprochó al sabio su conducta hacia quienes lo habían colmado de atenciones.

Éste, sin perturbarse, le dijo que estaba llevando a cabo su trabajo y que él en cambio, sin saber nada se empeñaba en seguir juzgándolo sin aprovechar la experiencia para aprender.

Volvió a pedir perdón el discípulo y ambos continuaron viaje.

Al poco tiempo llegaron a una ciudad en la que no consiguieron que nadie los ayudara ni les diera ni siquiera un trozo de pan, y donde la muchedumbre le lanzó los perros para que se fueran.

Una vez que se encontraron a salvo del inesperado ataque y habiendo llegado a las afueras de la ciudad, vieron a la vera del camino una pared derruida; entonces, sorpresivamente, el maestro le pidió a su acompañante que lo ayudara a repararla.

Una vez completamente restaurada, el alumno no pudo contenerse y comenzó con su repertorio de juicios, extrañado como siempre de la conducta del sabio que se empeñaba en devolver bien por mal y mal por bien.

Viendo que su discípulo era incapaz de no proferir juicios y de no hacer preguntas, el maestro decidió despedirlo, pero antes intentó explicarle su conducta.

El barco que había hundido no pudo ser utilizado por el tirano de esa comarca para invadir el territorio de sus vecinos, como era su intención; el joven a quien le torció el tobillo no era el hijo del rey sino un usurpador que había tomado su lugar con la intención de apoderarse del reino; y el muro restaurado ocultaba un tesoro que les legó el padre a dos huérfanos que vivían en esa inhóspita ciudad de donde fueron expulsados, quienes ahora tendrían la oportunidad de tomar el poder, reformar la ciudad y expulsar al perverso rey.

El joven principiante, comprendió la lección y se retiró avergonzado, dándose cuenta que aún no estaba preparado para estar dispuesto a elevarse, y estar en condiciones de conocer la verdad.

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LA SABIDURÍA

5. LA SABIDURÍA

Jerónimo era un hombre rico, tan rico que casi no podía calcular a cuánto ascendía su fortuna. Nació con la habilidad de hacer dinero sin esforzarse demasiado y cada nuevo negocio lo hacía más y más rico. Por supuesto, se daba todos los gustos, por eso no dudó en comprar un lugar en el barco... Ver mas
Jerónimo era un hombre rico, tan rico que casi no podía calcular a cuánto ascendía su fortuna. Nació con la habilidad de hacer dinero sin esforzarse demasiado y cada nuevo negocio lo hacía más y más rico.

Por supuesto, se daba todos los gustos, por eso no dudó en comprar un lugar en el barco más grande que jamás se construyó, con la capacidad suficiente como para permanecer en alta mar mucho tiempo, para vivir en él cuanto quisiera y de paso aprovechar para conocer los rincones más ocultos del mundo.

Próximamente haría su viaje inaugural y grande era la expectativa en los círculos que acostumbraba frecuentar.

Jerónimo sería uno de los privilegiados de contar con un espacio libre de contaminación, explosiones nucleares o posibles conflictos bélicos, y como hacen todos los ricos se reservó un lugar seguro para eventualmente salvarse de los peligros que acechan al mundo.

La partida del barco fue un acontecimiento histórico. Miles de personas los despidieron, en el único puerto que contaba con espacio suficiente como para que pudieran abordarlo los selectos pasajeros.

Los camarotes eran lujosos departamentos que disponían de muchas comodidades, incluyendo amplios balcones con vista al mar.

Recorrerían el mundo sin apuro porque el barco era como una pequeña ciudad, con bancos, negocios, peluquerías, cines, teatros, restaurantes, canchas de deportes y piletas de natación, como para satisfacer las exigencias de cualquier millonario.

Disponían de un mini hospital para atender las urgencias y hasta para realizar intervenciones quirúrgicas sencillas y un helicóptero para el traslado de las personas con problemas más serios.

No se podía pedir mayor confort estando en el medio del océano, sin embargo, como siempre ocurre cuando pensamos que las cosas pueden ser perfectas, algo faltaba.

Porque un día Jerónimo se sintió mal y a pesar de recibir toda la atención de los médicos que se encontraban a bordo, no hubo más remedio que trasladarlo a tierra firma en el helicóptero.

Pero justo ese mismo día se desató una horrible tormenta inesperada que demoró 48 horas el despegue de la aeronave.

Jerónimo, que estuvo a punto de morir, se arrepintió de haberse involucrado en esa aventura y en esos momentos para estar cuidado por su médico de cabecera hubiera dado toda su fortuna.

Pero el tiempo no vuelve atrás y hay que enfrentar las consecuencias que pueden tener las decisiones envidiables, que aunque parezcan las mejores pueden encubrir la posibilidad de la ocurrencia de fenómenos imponderables.

Una vez que Jerónimo fue trasladado y después de haber sido sometido a varias operaciones pudo salvarse, pero tuvo que permanecer seis meses hospitalizado sin poder levantarse.

Pero todo ese tiempo le sirvió para meditar y poder ver lo que la vida puede enseñar; y que hay que tomar conciencia de lo que hay que aprender de las experiencias.

Ni siquiera los muy ricos pueden asegurarse en este mundo un lugar seguro, porque la seguridad no existe, es otra ilusión, una quimera que la mayoría espera y que siempre desea; pero que no se consigue porque no está en venta.

Para él significó una manera cruel e ingrata de darse cuenta de lo feliz que era con su familia en casa.

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LA RUTINA Y LA INMORTALIDAD

6. LA RUTINA Y LA INMORTALIDAD

Con la llegada a un pequeño pueblo del interior, de un periodista, José Luis Villafañe, que se ve obligado a alojarse en un hotel debido a un inconveniente con su auto. Como no hay cuartos disponibles le ofrecen compartir la habitación con un poeta imitador de nombre Carlos Oribe. Curioso... Ver mas
Con la llegada a un pequeño pueblo del interior, de un periodista, José Luis Villafañe, que se ve obligado a alojarse en un hotel debido a un inconveniente con su auto.

Como no hay cuartos disponibles le ofrecen compartir la habitación con un poeta imitador de nombre Carlos Oribe.

Curioso como de costumbre, Villafañe aprovecha para recorrer el pueblo. Descubre una antigua casa habitada por un viudo ya mayor, de origen extranjero, de apellido Vermehren y sus cinco hijas, Lucía, Ruth, Adela Margarita y Eugenia.

Intrigado por el aspecto siniestro del lugar, al espiar por una de las ventanas que da al jardín, observa un extraño ritual que se repite todas las noches, cuando todos los habitantes de la casa se reúnen alrededor de un árbol de Navidad.

Luego se entera que Vermehren está decidido a detener el tiempo para impedir la muerte de una de sus hijas, víctima de una enfermedad incurable, repitiendo todos los días lo mismo para que transcurran siempre iguales, sin ningún cambio.

Lucía descubre al periodista observando e inicia una relación que hace que ambos en poco tiempo se enamoren, pero cuando llegan a consumar dicho amor, ella muere.

Este hecho produce una gran conmoción en José Luis Villafañe, quien esa misma noche se embriaga para mitigar su pena; y al llegar al hotel, cuando se encuentra con su compañero de habitación, decide contarle su extraña historia.

Al enterarse de ese suceso, Oribe se identifica con Villafañe y comienza a contar esa historia como si fuera suya, convenciéndose también él mismo del hecho.

El padre de Lucía se da cuenta que el culpable de la muerte de su hija es el intruso responsable de introducir un cambio en sus vidas siempre iguales, y decide hacer justicia con su propia mano.

Como Carlos Oribe confiesa ser él quien sedujo a Lucía, Vermehren lo persigue y lo mata.

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EL PERDÓN... CINCO MINUTOS ANTES DE LA MUERTE

7. EL PERDÓN... CINCO MINUTOS ANTES DE LA MUERTE

Un avión cae y se hunde en el mar cerca de la costa y mueren ciento cincuenta personas que estaban a bordo. Una mujer madura, periodista de un diario de la zona, que escribe una columna sobre la actualidad, frustrada por no querer caer en la noticia fácil, encuentra al día siguiente, entre las... Ver mas
Un avión cae y se hunde en el mar cerca de la costa y mueren ciento cincuenta personas que estaban a bordo. Una mujer madura, periodista de un diario de la zona, que escribe una columna sobre la actualidad, frustrada por no querer caer en la noticia fácil, encuentra al día siguiente, entre las rocas, una bolsa plástica con una nota que parece pertenecer a los restos del avión hundido.

Ese hecho fortuito le da la oportunidad de volcar en sus notas la búsqueda del destinatario y de convertirse en un éxito editorial.

Por supuesto la protagonista no puede evitar que los grandes medios quieran apropiarse de la noticia, sin embargo, como ella no ha dado a conocer el contenido del mensaje, está determinada a llevar sola esa responsabilidad y manejarlo sin hacer uso del circo mediático.

La columnista comienza la búsqueda del posible destinatario de la breve esquela que está dirigida a “T”, y firmada con la palabra “Papá”, únicos indicios para iniciar una investigación en el vasto universo de familiares de las víctimas cuyos nombres empezaban con esa letra.

El peregrinaje a través de los eventuales dueños de la misiva, dio un resultado inesperado, porque aún en aquellos que no tenían vinculación alguna con la víctima, el contenido del mensaje tuvo una repercusión en sus vidas.

¿Por qué quién es el que en su vida no ha ofendido a su padre y no desee ser perdonado si él muriera?.

¿Quién es el que no se sentiría feliz de interpretar como propio un mensaje del más allá encontrado en forma tan extraña?.

¿Quién no aprovecharía para hacer las paces con quien se ha ido dejando conciencias intranquilas?.

Finalmente el mensaje fue recibido por quien correspondía produciéndose el milagro de resolver los conflictos antiguos de la periodista, que vivía con su propia sombra que la torturaba.

Ha recibido 691 puntos

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