Versión impresa

* Asombrosos cuentos de terror *

* Asombrosos cuentos de terror *

  • Lista creada por fiebre azul.
  • Publicada el 29.10.2013 a las 05:09h.
  • Clasificada en la categoría Otros.
  • La lista SI admite nuevos comentarios.
  • La lista SI admite que sus elementos sean votados.
  • La lista NO admite que otros usuarios añadan nuevos elementos.

Etiquetada como:

Avatar de fiebre azul

Último acceso 16:31h

Perfil de fiebre azul

  • Las estadísticas del usuario se mostrarán en los próximos días.

Ver el perfil de fiebre azul

Acciones de la lista

Los cuentos de terror o de fantasmas constituyen en número, después de los cuentos de hadas y los cuentos infantiles, los más desarrollados y contados. Son cuentos para estimular la adrenalina y hacernos estremecer con estas asombrosas narraciones.




Las historias de miedo se remontan a los principios de la humanidad, con historias de dioses malvados que en la noche te atacaran, los ogros y brujas en los cuentos infantiles, el coco y otros duendes malignos similares. No existen limites en algunos cuentos para poder separar lo fantástico, lo infantil y lo terrorífico.




Fuentes:

historias-miedo.webmisterio.com
arescronida.wordpress.com
taringa.net
cuentosdeterrorcortos.com.mx
wikipedia
imágenes google


Esta lista muestra una colección de cuentos cortos de misterio y terror. ¿Cuáles te parecen más interesantes?. Vota por ellos.


Listas relacionadas:

Grandes Misterios sin Respuesta

Grandes Misterios sin Respuesta (segunda parte)

Grandes Misterios sin Respuesta (tercera parte)

Estos son los elementos de la lista. ¡Vota a tus favoritos!

La muñeca asesina

1. La muñeca asesina

Ana apretaba la mano de Geraldo mientras sentia que la vida se le iba lentamente. Sus inmensos ojos verdes estaban llenos de lagrimas, su mayor preocupacion era su hija Sasha, que quedaria desamparada cuando ella ya no estuviera en el mundo. -Prometeme que la cuidaras como si fuera tu propia... Ver mas
Ana apretaba la mano de Geraldo mientras sentia que la vida se le iba lentamente. Sus inmensos ojos verdes estaban llenos de lagrimas, su mayor preocupacion era su hija Sasha, que quedaria desamparada cuando ella ya no estuviera en el mundo.
-Prometeme que la cuidaras como si fuera tu propia hija- le dijo entre sollozos- Perdoname Geraldo, se que debi haberte correspondido pero nunca pude verte como mas que un hermano..
Geraldo seco sus lagrimas y le dijo.
-Te juro que cuidare a tu hija como mia propia, te lo juro por mi vida.
En ese instante entro el doctor a ponerle la inyeccion que le ayudaria a soportar el dolor tan horrendo que sentia. Despues de inyectarla, Ana se quedo dormida y Geraldo salio de su habitacion.
La pequena Sasha jugaba con su perrito Max ajena a lo que estaba pasando a su alrededor. Geraldo se sento en silencio con las manos cubriendole el rostro para poder llorar. Ana, la mujer que mas amaba, se le iba y nunca mas la volveria a ver.
-Ayudame Dios mio- suplico- Haz un milagro, su hija la necesita...
Pero el milagro no podia suceder, en ese instante, el medico lo llamo para decirle que Ana acababa de morir.
Despues de la muerte de Ana fue algo dificil para Geraldo obtener la custodia de la nina, pero Emilio, el padre de la nina, un ser ambicioso sin escrupulos se la entrego por una fuerte suma de dinero. Pronto Geraldo tuvo a Sasha en su custodia y tal como le prometio a su amada la cuido como un verdadero padre.
Sasha iba creciendo convirtiendose en una nina muy linda igual que su mama.
Cuando la nina tenia 8 anos de edad, Geraldo decidio que era hora de casarse, queria que la nina tuviera una figura materna, una persona que la quisiera como a su propia hija. Fue asi que decidio casarse con Mariela, su secretaria, pensando que ella seria la madre perfecta para su adorada hijita.
Mariela era una mujer ambiciosa y cruel, odiaba a la nina porque sabia del amor que Geraldo sentia por Ana, y veia en la nina un extraordinario parecido con su madre, por eso la odiaba sin compasion. Delante de Geraldo la trataba con dulzura maternal, pero cuando el se iba a su negocio, Mariela aprobechaba para tratar a la nina como una sirvienta, obligandola a hacer toda clase de trabajo pesado, humillandola, golpeandola y muchas veces hasta la dejaba con comer. La nina le tenia terror y por miedo callaba los malos tratos de su vil madrastra.
Una tarde, Gerardo se le presento un negocio muy importante en el Medio Oriente, donde unos arabes querian comenzar a ayudarlo a expander su negocio por muchos paises. Geraldo tenia que viajar y estaria alli por espacio de 5 dias.
Con profundo pesar Geraldo se lo dijo a su esposa. Mariela vio que esa era la oportunidad indicada para desahacerse de una vez por todas de la nina y lo insto a que viajara solo. Geraldo se despidio de Sasha y le prometio que a su regreso le traeria un lindo regalo.
La nina se quedo llorando al verlo partir, como si presintiera que aquella era la ultima vez que lo veria. En efecto, una vez que Geraldo se marcho, su malvada madrastra comenzo su malevolo plan. Obligo a la nina a salir desnuda a la nieve y alli la dejo morir de frio. En pocas horas la nina murio, Mariela coloco su cuerpo en un saco y lo enterro en el patio de la casa. Estaba feliz, cuando su esposo llegara le diria que la nina habia sido secuestrada e inventaria una serie de cosas para que este creyera que asi habia sido. Acostumbrada a mentir sin problemas Mariela sabia que nunca se podia descubrir su horrendo crimen.
Lejos de alli en el Medio Oriente Geraldo cerraba un gran negocio y ya estaba listo para volver a casa.
La noche antes de partir se recordo que le habia prometido a su hija un regalo de alli. Con prisa se vistio y salio a caminar en busca del regalo perfecto.
Camino por un lugar donde estaban los mercaderes vendiendo diferentes cosas, habia de todo, joyas, ropa, juguetes, telas, etc...Geraldo caminaba en silencio entre la multitud sin saber a ciencia cierta que era lo que queria comprar. De repente, sus ojos se posaron en aquella tienda del mercader y su corazon comenzo a latir de prisa. No podia ser cierto lo que estaba viendo, alli en aquella tienda habia un maniqui, un maniqui identico a su difunta amada Ana. La muñeca alta y delgada, de grandes y vidriosos ojos verdes, parecia mirarlo tambien y Geraldo sintio que Ana lo estaba mirando exhortandolo a que la comprara.
Como movido por un iman se acerco a la tienda y le pregunto al mercader.
-Cuanto cuesta esta muñeca?
el mercader lo miro sin entenderlo.
-Senor- le dijo- esa muñeca maniqui no esta en venta, es solo para anunciar mi mercancia..
Pero Geraldo saco un monton de dinero de su bolsillo y lo puso en sus manos.
-Vendamela, pago lo que sea....
De camino a su pais Geraldo iba feliz, junto a el en el vuelo llevaba la muñeca y la contemplaba con ternura y sorpresa a la vez. Parecia tener a Ana delante de el nuevamente y su felicidad no tenia limites.
Cuando llego a su casa feliz por mostrarle a su hija la muñeca, encontro a Mariela llorando angustiada.
-La nina fue secuestrada- le dijo entre sollozos- un grupo de hombres armados se la llevaron, reporte a la policia pero...
Geraldo se volvio como loco, no podia ser posible, salio como un loco tomo su auto y se marcho a la estacion de la policia donde Mariela claro esta habia echo la denuncia del secuestro.
Mariela sonrio y cuando iba a subir a su habitacion se quedo petrificada. Ante ella envuelta en una tela de seda estaba aquella muñeca. Cuando Mariela la miro la sangre parecio congelarse en sus venas. El recuerdo de Ana vino a su mente.
-Dios mio- dijo asustada- esta muñeca tiene el mismo rostro de esa mujer...
Llena de miedo subio las escaleras rumbo a su habitacion...
Las horas pasaban y su esposo no volvia. La noche estaba llegando, Mariela no sabia que hacer, no sabia por que sentia tanto miedo...de repente, sintio pasos en la escalera, unos pasos firmes, de pie delicado, de tacones, no, no era Geraldo, era alguien mas, era una persona con tacones, de caminar erguido y firme, quien podia ser?. Mariela se levanto de la cama, cerro la puerta con cerrojo y grito.
-Quien es? quien esta ahi? vayase o llamo a la policia...
No hubo respuesta, los pasos se acercaban mas y mas. Mariela puso un mueble para cubrir la puerta..comenzo a escuchar el llanto de la nina, la voz de Sasha pidiendole que le abriera la puerta..
-Tengo frio Mariela, tengo frio decia la voz, si era la misma voz que habia escuchado aquella noche en que dejo que la nina muriera congelada en el patio de la casa...
Mariela se tapo los oidos para no escuchar mas, la voz de la nina se confundia con la voz de Ana que le gritaba Asesina!!!...Mariela comenzo a gritar desesperada aferrada a la puerta...
Cuando Geraldo volvio en la madrugada, encontro a su esposa muerta en el piso de la habitacion, habia sido degollada con una navaja y junto a ella, tirada en el piso, con los ojos vidriosos mirandolo fijamente y en los labios lo que parecia ser una sonrisa triunfal estaba la muñeca...

Ha recibido 604 puntos

Vótalo:

La vieja cabaña abandonada

2. La vieja cabaña abandonada

Mi hermana y yo teníamos 12 y 14 años respectivamente cuando mis padres decidieron cambiar de lugar de residencia y compraron una pequeña casa en una zona de bosque muy bonita donde pasaba un precioso lago con agua pura y limpia. El caso es que nosotros no estamos de acuerdo porque teníamos... Ver mas
Mi hermana y yo teníamos 12 y 14 años respectivamente cuando mis padres decidieron cambiar de lugar de residencia y compraron una pequeña casa en una zona de bosque muy bonita donde pasaba un precioso lago con agua pura y limpia.

El caso es que nosotros no estamos de acuerdo porque teníamos que cambiar a todos nuestros amigos y nuestras costumbres, por lo que cuando llegamos, prácticamente todo el tiempo lo pasamos paseando por aquel lugar, hasta que un día encontramos una vieja cabaña abandonada, la cual decidimos que se convertiría en nuestro lugar para dirigirnos cuando estuviésemos tristes o necesitásemos hablar.

Durante varios meses íbamos regularmente a ella y la fuimos acomodando a nuestro gusto para poder tener ahí todos nuestros secretos.

El caso es que tiempo después empezamos a oír algunos ruidos que especialmente ocurrían por la noche, pero no le dimos excesiva importancia ya que imaginamos que se debía a lo vieja que era.

Un día, mi hermana se dirigió allí porque había discutido con mis padres por el tema de los amigos que había dejado atrás. Esto hizo que saliese de casa por la noche y mis padres me despertaron para preguntarme si yo sabía dónde podía haber ido. Les dije que no se preocupasen y que yo me encargaría de encontrarla y traerla de nuevo a casa, ya que sabía que estaría en nuestra cabaña.

Me dirigí hacia el lugar pero cuando llegué no tenía forma de encontrar nuestra cabaña. Parecía como si hubiese desaparecido, y yo lo achacaba a que me había perdido debido a la oscuridad. Pero por más que buscaba no había forma de encontrarla.

A partir de ahí nunca volví a ver la cabaña y mi hermana desapareció sin dejar ningún tipo de rastro.

Ha recibido 460 puntos

Vótalo:

La sonrisa del payaso

3. La sonrisa del payaso

Hay una leyenda urbana que inclusive hace poco se oía por las calles pero que en realidad se trata de una leyenda bastante vieja. Es conocida como la sonrisa del payaso, y la historia cuenta que una chica volvía sola a casa a altas horas de la madrugada de una fiesta con sus amigas, momento... Ver mas
Hay una leyenda urbana que inclusive hace poco se oía por las calles pero que en realidad se trata de una leyenda bastante vieja.

Es conocida como la sonrisa del payaso, y la historia cuenta que una chica volvía sola a casa a altas horas de la madrugada de una fiesta con sus amigas, momento en el que un grupo de delincuentes la coge y empieza a toquetearla, momento en el que la chica, siendo virgen, les pide que la dejen marchar e implora por su vida.

Es entonces cuando estos hombres le dan la opción de elegir si prefiere ser violada o la sonrisa del payaso. La chica no sabía qué era la sonrisa del payaso, pero prefería cualquier cosa en lugar de ser violada, por lo que opta por esto segundo.

En ese momento uno de los hombres saca una navaja de su bolsillo y realiza un corte desde la comisura de los labios hasta las orejas, dejándole una cicatriz que durará para toda su vida dando la apariencia de una sonrisa de payaso.

Existen otras versiones de esta leyenda como la de puñalada o pellizco y la de puñalada o patada. En la primera el pellizco consiste en arrancar los pezones con unos alicates, y en la segunda se trata de poner la boca en un bordillo antes de la patada, con lo que les saltan todos los dientes.

Todas ellas historias irreales pero que han corrido como la espuma de boca en boca.

Ha recibido 418 puntos

Vótalo:

¿De dónde proceden esas voces?

4. ¿De dónde proceden esas voces?

Desde muy pequeña, siempre le contaba a mis padres que oía algunas voces extrañas. Tan frecuente era esto que acabe acostumbrándome y ya prácticamente formaba parte de mi vida y no era consciente de dichas voces. En realidad nadie me creyó, pero un día, hablando con mi amiga María, le comenté... Ver mas
Desde muy pequeña, siempre le contaba a mis padres que oía algunas voces extrañas. Tan frecuente era esto que acabe acostumbrándome y ya prácticamente formaba parte de mi vida y no era consciente de dichas voces.

En realidad nadie me creyó, pero un día, hablando con mi amiga María, le comenté lo que me sucedía cuando era pequeña, y que ahora tenía la sensación de que no pasaba pero no estaba segura.

Mi amiga se lo tomó a broma, porque realmente pensaba que eran cosas de niños y que no había que darle más importancia. No obstante, pocos días después, María me llamó asustada diciéndome que ella también había empezado a oír las voces.

Nos reunimos para intentar aclarar qué era lo que podía estar pasando, y lo cierto es que teníamos tanto miedo que decidimos contárselo a mi madre. Al decírselo, la cara de mi madre se puso blanca, y fue cuando nos confirmó que desde el primer momento en el que yo le transmití lo que me ocurría, ella también empezó a oír voces.

Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que todas las personas a las que le contaba lo de las voces, acababan oyéndolas ellos también, algo que empezó a preocuparme seriamente porque no sabía cuándo terminaría y qué efecto podría tener sobre las personas a las que quería, ya que mi padre falleció misteriosamente y entiendo que el también oiría las voces aunque lo desmentía.

Ha recibido 384 puntos

Vótalo:

Ayúdame

5. Ayúdame

Una familia acababa de mudarse a una nueva casa cerca del bosque. Es una casa más grande, en un pueblecito tranquilo, los niños tienen sitio para jugar y los padres están tranquilos,... Todos estaban muy a gusto en su nuevo hogar. El padre trabajaba y debía ausentarse de casa una semana de cada... Ver mas
Una familia acababa de mudarse a una nueva casa cerca del bosque. Es una casa más grande, en un pueblecito tranquilo, los niños tienen sitio para jugar y los padres están tranquilos,... Todos estaban muy a gusto en su nuevo hogar. El padre trabajaba y debía ausentarse de casa una semana de cada dos por motivos laborales.

Una noche, mientras la madre leía en el salón, el hijo mayor no estaba en casa, pero la hija más pequeña ya dormía. Cuando Carlos, el hijo mayor, volvió a casa le comentó a su madre algo que le tenía preocupado de hace días. Y es que llevaba días observando a Caterina, su hermana pequeña, mientras dormía y ésta actuaba de forma extraña por la noche desde que se habían mudado a la nueva casa.

La pequeña hablaba durante su sueño y estaba muy agitada y nerviosa. Su madre no había observado nada, pero dijo que empezaría a hacerlo a partir de ese momento. Cuando Carlos se marchaba a la cama, pasó delante de la habitación de su hermana para echar una ojeada, y la vio sentada en la ventana mirando fuera. Enseguida bajó a advertir a su madre. Subieron los dos y al verla su madre pensó que probablemente la niña era sonámbula. La volvió a poner en la cama.

Pero la historia se repitió noche tras noche y la pequeña niña llegaba incluso a salir fuera de la casa para jugar en la parte trasera de la casa, en el patio.

La madre cada vez estaba más inquieta a causa de su comportamiento y decidió hablarlo con su marido a su vuelta. Ambos propusieron llevarla al psiquiatra y que la tratase. Pero la niña continuaba yendo al patio trasero, a intentar hacer en el suelo agujeros con su pala. Cavaba, cavaba... siempre cavaba sin cesar. Y siempre en el mismo sitio. Los padres llegaron a preguntarle a la niña dormida porqué hacía eso. La niña respondía que alguien le pedía ayuda.

Tras varias semanas viendo a su hija cavar diciendo que oía que la llamaban voces pidiendo ayuda, la familia no pudo más y decidieron cavar ellos en el punto dónde cavaba la niña. Cavaban más y más profundo, intentando encontrar una solución. Y la encontraron. En el punto donde la niña cavaba encontraron la solución al porqué Caterina actuaba así. ¡Encontraron un esqueleto de una niña!
Escandalizados, llamaron a profesionales para hacer una búsqueda y supieron que hacía dos años atrás desapareció una niña en el pueblo. La buscaron durante mucho tiempo pero nunca la encontraron. De una sola vez se habían resuelto ambos interrogantes.

Ha recibido 382 puntos

Vótalo:

La última llamada

6. La última llamada

Desde hacía ya cuatro días, a la misma hora invariablemente, recibíamos una llamada. Exactamente a las 4 de la mañana, el teléfono no dejaba de sonar hasta que mi esposa o yo contestábamos y cuando lo hacíamos sólo lográbamos escuchar una respiración, una respiración cansada, que se ahogaba en... Ver mas
Desde hacía ya cuatro días, a la misma hora invariablemente, recibíamos una llamada. Exactamente a las 4 de la mañana, el teléfono no dejaba de sonar hasta que mi esposa o yo contestábamos y cuando lo hacíamos sólo lográbamos escuchar una respiración, una respiración cansada, que se ahogaba en sí misma, como si se tratara de alguien que esta exhausto o a punto de desfallecer.

Estábamos muy nerviosos, francamente preocupados, al principio creímos que se trataba de una broma, pero ya era demasiado. La quinta noche no dormí en lo absoluto, permanecí inmóvil frente al teléfono esperando que el timbre sonara de nuevo. Había comprado un identificador de llamadas, por fin sabría quien me estaba jugando esta mala pasada. Mi esposa no quiso esperar y se fue dormir sin lograr convencerme de hacer lo mismo.

Llegó el momento, el reloj marcó las 4:00 horas, mi esposa seguía dormida y en el identificador pude ver el número 5-5-2-5-7-8-8-3. ¡Esto no es posible! pensé, es mi número telefónico el que aparece en el display, seguramente estaba mal configurado el aparato, lo revisé como intentando reparar algún desperfecto que no existía. El timbre del teléfono no dejaba se sonar. El sonido empezó a molestarme, comencé a sentir miedo, mejor dicho un terror indescriptible se empezó a apoderar de mí, intenté contestar pero no pude, algo me lo impedía, las manos me comenzaron a sudar copiosamente y mi cuerpo se estremeció como si algo malo me fuera a pasar si descolgaba el auricular, mi garganta estaba tan seca que no podía tragar saliva.

Salí corriendo del apartamento, no podía permanecer un momento más ahí, no pensé en mi esposa, no pensé en nadie sólo en alejarme, en huir. Sabía que iba por mí, sabía que yo era el blanco de sus intenciones, cualquiera que fueran éstas. Sentía que estaba tras mi espalda y podía escuchar la respiración, esa maldita respiración, que no dejaba de resoplar, que me atormentaba en todo momento, casi podía sentirla en mi rostro. Tengo que escapar, me decía, tengo que escapar, ¡ya no lo soporto!.

Me sentía muy exaltado, mi pulso se aceleraba a cada instante, casi no podía respirar, me estoy híper ventilando, pensé, mis piernas no respondían a las órdenes que mi cerebro intentaba darles. Desesperadamente pasé como pude por el parque, de pronto me detuve, sabía que tenía que hacer esa llamada, debía avisarle, ponerla sobre alerta y explicarle el gran peligro que corría.

Empezaba a salir el sol, no se cuanto tiempo estuve corriendo, el alumbrado público se iba apagando poco a poco, sentí una sensación de angustia terrible. ¡Maldita sea!, no traía conmigo una tarjeta telefónica, de cualquier modo me acerqué a un teléfono público, por fortuna era de monedas pero muy diferente, descolgué la bocina, todo era rectangular, de color negro con rojo, no entendía nada, coloqué algunas monedas y comencé a marcar el número, ¡no puede ser!, susurré, en el teclado numérico no estaba el número cuatro, no es que se lo hubieran quitado algún bándalo, simplemente no estaba, nunca existió, quise alejarme de aquel artefacto pero algo me decía que era la única oportunidad que tenía de comunicarme con ella, debía avisarle, debía decirle que después de mi llamada no contestara el teléfono y que saliera lo más pronto posible de aquel lugar, intenté relajarme, mientras marcaba mi número telefónico vinieron a mi mente escenas perturbadoras estaba seguro de que a mi esposa le podía ocurrir cualquier cosa, sonaron dos tonos, descolgaron el auricular, quise decirle que huyera, que no se detuviera hasta estar segura, pero de mi boca sólo salió una respiración entrecortada, una respiración agitada y ahogada en sí misma mientras escuchaba por el altavoz un grito desgarrador que me paralizó por completo.

Ha recibido 347 puntos

Vótalo:

Ya nunca más volvería a estar solo

7. Ya nunca más volvería a estar solo

La verdad es que el hecho de ser una persona poco sociable me ha llevado incluso a viajar a lugares donde inclusive yo solo he podido disfrutar. De todas formas, yo solo me voy de viaje para vivir nuevas aventuras, pero lo que se me hace mucho más extraño e dirigirme a estos nuevos lugares donde... Ver mas
La verdad es que el hecho de ser una persona poco sociable me ha llevado incluso a viajar a lugares donde inclusive yo solo he podido disfrutar. De todas formas, yo solo me voy de viaje para vivir nuevas aventuras, pero lo que se me hace mucho más extraño e dirigirme a estos nuevos lugares donde no hay nadie.

Quizás sea por esa soledad que inunda mi vida que siempre me han atraído los pequeños pueblos y ciudades abandonados, por lo que he ido por toda la geografía recorriéndolos y conociendo la vida de las personas que en otro momento vivieron allí.

Me encanta entrar en los edificios derruidos y poder ver aquel viejo libro que alguien dejó abandonado sobre la mesa antes de huir del lugar. Necesito conocer más sobre la historia, todo lo que ha ocurrido en estos sitios y que me han hecho convertirme en una persona que vaga por el mundo sola, en una persona que no tiene esperanza de conocer a nadie que pueda acompañarle en su día a día.

Pero esta vez todo ha cambiado, porque al encontrarme dentro de aquella iglesia viendo los restos de misales que habían abandonado a su suerte los feligreses, de repente una figura extraña me sorprendió. Era una especie de sombra de la que apenas podía reconocer su cara, y avanzaba hacia mí pero yo no sentía ningún miedo.

Cuando llegó a mi altura se detuvo y le tendí la mano. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya nunca más volvería a estar solo.

Ha recibido 343 puntos

Vótalo:

El diablo en el espejo

8. El diablo en el espejo

Estábamos todos tomando unas cositas en un bar de Atenas, como era de costumbre. Estábamos de risas y bebiendo, cuando apareció un chaval moreno, de unos no más que 16 años, como nosotros. Pedro, uno de mis amigos que estaba allí, le saludó, puesto que eran amigos y se sentó con nosotros y... Ver mas
Estábamos todos tomando unas cositas en un bar de Atenas, como era de costumbre. Estábamos de risas y bebiendo, cuando apareció un chaval moreno, de unos no más que 16 años, como nosotros. Pedro, uno de mis amigos que estaba allí, le saludó, puesto que eran amigos y se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas…

Al cabo de unas aproximadas 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrábamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contábamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados…

Entonces Gonzalo, un chaval que le gusta ir de gótico dijo que conocía una forma de ver al Diablo. Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste.

El procedimiento que hay que seguir es el siguiente: En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Hay que ir al baño ya que es el lugar ideal para realizar el evento, enciende 12 velas y sitúate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y sitúate.

Mantenerlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo”. Todos nos lo tomamos a broma, pero Héctor, otro amigo con el mayor valor que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema.

Estábamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo.

24 de Diciembre, las 23:45. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró Héctor solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a Pedro. No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a Héctor en el suelo, agarrándose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital.

Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa. Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin Hector se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras:

“Lo he visto … Tengo mucho miedo”

Ya pude volver a dormir, pero Héctor no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste, sin nada de ganas. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal pero yo creo que fue por la impresión que le causó.

Ha recibido 343 puntos

Vótalo:

La nueva muñeca de María

9. La nueva muñeca de María

María tenía ya sus ocho añitos y sus padres le habían prometido que si se portaba bien le regalarían aquella muñeca que tanto le gustaba. Pedro y Ana ya lo tenían todo preparado, y habían comprado aquel juguete del que su hija María se enamoró cuando fueron a un rastro del pueblo de Ana... Ver mas
María tenía ya sus ocho añitos y sus padres le habían prometido que si se portaba bien le regalarían aquella muñeca que tanto le gustaba.

Pedro y Ana ya lo tenían todo preparado, y habían comprado aquel juguete del que su hija María se enamoró cuando fueron a un rastro del pueblo de Ana.

El caso es que cuando se encontraban allí, María se fijó en una muñeca que estaba apartada del resto de peluches y, seamos francos, algo estropeada, pero eso no la echaba atrás, sino que parecía resultar un atractivo especial. No obstante, Pedro y Ana consideraban que antes de regalársela debían limpiarla perfectamente e intentar arreglarla en la medida de lo posible.

El caso es que llegó el sábado y Pedro y Ana se levantaron muy temprano para poner la muñeca en la puerta de la habitación de forma que cuando María se despertase recibiese la sorpresa. Estuvieron esperando en el salón para ver la alegría de su hija, pero al rato vieron que bajaba y que no se había percatado de la muñeca.

Le preguntaron si no había visto algo muy bonito al salir de su habitación y María lo negaba. Subieron y pudieron ver que la muñeca y ya no se encontraba en el pasillo. Al principio pensaron que María les estaba gastando una extraña broma, pero con el paso de los días se dieron cuenta de que realmente nunca llegó a ver la muñeca.

Ha recibido 320 puntos

Vótalo:

La niña del vaso de agua

10. La niña del vaso de agua

había una vez, una niña que siempre a las 12 de la noche, iba a molestar a una señora, la señora se levantaba y decía : ¿quien molestara a esta hora? , la señora abría la puerta y era ella, la niña decía señora invíteme un vaso de agua por favor, la señora le decía que espere un rato para que... Ver mas
había una vez, una niña que siempre a las 12 de la noche, iba a molestar a una señora, la señora se levantaba y decía : ¿quien molestara a esta hora? , la señora abría la puerta y era ella, la niña decía señora invíteme un vaso de agua por favor, la señora le decía que espere un rato para que le sirva el vaso de agua , cuando la señora regresaba con el vaso de agua , la niña no estaba. Así sucedió los siguientes días y la señora se molestó. Un día cuando iba a dejar a sus hijos al colegio vio una foto de ella , así que fue a la casa de la niña y le dijo a su padre ¿porqué su hija la iba a molestar a esa hora? , el señor le contesto: señora pero si mi hija murió hace un mes , la señora asustada se fue a su casa , y al caer la noche la niña golpeó de nuevo , la señora no sabia si abrir o no , hasta que abrió la puerta y la niña le dijo que si le daba un vaso de agua , la señora le respondió : ¿puedes quedarte ? quiero hablar contigo, la niña recibió el vaso de agua y la señora le pregunto : ¿en donde vives, como te llamas y quien eres? la niña le respondió : yo vivo cerca del cementerio y yo soy ........................................ el diablo

Ha recibido 291 puntos

Vótalo:

Lo que sucedió de noche

11. Lo que sucedió de noche

Era noche y observaba aquel cuerpo inerte, tendido en el suelo, bañado en sangre y con dos hombres con pasamontañas despojandole de sus pertenencias !que injusticia al ver el acontecimiento!, yo grite !vayanse, viene la policia! pero no me hicieron caso, cuando de pronto, habiendo realizado el... Ver mas
Era noche y observaba aquel cuerpo inerte, tendido en el suelo, bañado en sangre y con dos hombres con pasamontañas despojandole de sus pertenencias !que injusticia al ver el acontecimiento!, yo grite !vayanse, viene la policia! pero no me hicieron caso, cuando de pronto, habiendo realizado el acto, los sujetos se fueron, sonaban a lo lejos las sirenas, me acerque al cuerpo poco a poco, no sin antes pensar lo atrevido de mi accion, observe las facciones de aquel cuerpo inmovil que yacia en el suelo, tenia dos orificios de bala, uno en el pecho y otro finalmente en la cabeza. No paso mucho tiempo para que me diera cuenta de que el hombre que habia sido asaltado era yo, la atroz realidad me baño como agua fria,por que no recordaba nada?,como llegue a este estado?, lo unico que se, es que en este momento, no soy mas que un fantasma hablando de su propia muerte.

Ha recibido 287 puntos

Vótalo:

Mi hermana, el espíritu

12. Mi hermana, el espíritu

Cuando éramos jóvenes, mi pareja y yo solíamos quedarnos en casa de mis padres viendo alguna película y cenando alguna cosa, ya que ellos tenían guardias todos los fines de semana. Por norma general, mi hermana y su pareja solían acompañarnos al menos en la cena, pero el día que os voy a... Ver mas
Cuando éramos jóvenes, mi pareja y yo solíamos quedarnos en casa de mis padres viendo alguna película y cenando alguna cosa, ya que ellos tenían guardias todos los fines de semana.

Por norma general, mi hermana y su pareja solían acompañarnos al menos en la cena, pero el día que os voy a relatar, mi hermana había salido con unos amigos a cenar, por lo que nos encontrábamos mi novia y yo solos en el salón.

El caso es que fue avanzando la noche y llegó la madrugada, momento en el que empezamos a quedarnos más relajados, pero no llegamos a dormirnos porque estábamos viendo una película de humor bastante buena.

De repente, empezamos a abrazarnos y en ese mismo instante pudimos ver a través de las vidrieras de la puerta del salón a mi hermana que nos miraba y empezó a reírse por el hecho de habernos pillado abrazados. Al momento salió corriendo hacia su habitación en la planta superior.

En ese instante nos separamos y subí a preguntarle qué tal había pasado la noche. Cuando llegué a su habitación y abrí la puerta, un sudor frío me recorrió el cuerpo al comprobar que todo estaba oscuro, y tan sólo nos encontrábamos mi novia y yo en la casa.

Rápidamente procedí a llamarla para preguntarle si había llegado y por alguna razón no la encontraba, pero nada más descolgar el teléfono pude oír la música del lugar en el que se encontraban y me dijo que todavía no había llegado.

Esto ocurrió hace ya muchos años, pero a día de hoy todavía no somos capaces de saber qué fue aquello y por qué pudimos verlo los dos.

Ha recibido 276 puntos

Vótalo:

El dragón asesino

13. El dragón asesino

Un día decidí irme con mi pareja a disfrutar de las bondades del campo el fin de semana. Cogimos el coche y finalmente llegamos a un pueblo que se encontraba bastante alejado de donde vivíamos. El caso es que nos sentamos y empezamos a escuchar cómo relataban una vieja historia sobre un... Ver mas
Un día decidí irme con mi pareja a disfrutar de las bondades del campo el fin de semana. Cogimos el coche y finalmente llegamos a un pueblo que se encontraba bastante alejado de donde vivíamos.

El caso es que nos sentamos y empezamos a escuchar cómo relataban una vieja historia sobre un hombre que vivía cerca de aquellas tierras y que fue devorado por un monstruo que parecía un cocodrilo pero con diferencias importantes.

En primer lugar tenía una larga cresta por todo su lomo, y las patas eran mucho más largas que las de un cocodrilo. También destacaba que tenía pelo en la cabeza, aunque lo cierto es que, al parecer, no existían imágenes de dicho monstruo.

Esto hizo que la curiosidad nos llevase a aquella zona de la que hablaban, para ver si divisamos algo interesante. Poco a poco se fue haciendo tarde y tomamos la decisión de volver a casa. Lo único que teníamos que hacer era llegar hasta el coche que se encontraba aparcado a unos 20 m.

Conforme íbamos andando hacia él empezamos a escuchar un ruido detrás de nosotros que cada vez se iba haciendo más intenso y mucho más rápido. El miedo nos hizo correr hacia el coche sin mirar atrás. Cuando conseguimos entrar en él arrancamos para salir rápidamente de allí pero algo que no pude apenas ver por el retrovisor agarró uno de los neumáticos traseros y destrozó la llanta.

Poco después desapareció. A partir de entonces, la entrada a aquella zona está totalmente prohibida, pero las autoridades todavía no han detectado de qué se trataba realmente.

Ha recibido 269 puntos

Vótalo:

La casa sobre el cementerio

14. La casa sobre el cementerio

Llevaba ya bastantes años viviendo en aquella casa donde se suponía que, en sus cimientos, hubo una fosa común que databa de siglos atrás. José Manuel y Lidia no eran especialmente creyentes, por lo que no tuvieron problemas a la hora de comprar lo que ahora se había convertido en su nuevo... Ver mas
Llevaba ya bastantes años viviendo en aquella casa donde se suponía que, en sus cimientos, hubo una fosa común que databa de siglos atrás.

José Manuel y Lidia no eran especialmente creyentes, por lo que no tuvieron problemas a la hora de comprar lo que ahora se había convertido en su nuevo hogar. Además, en todos los años que llevaban viviendo en la casa, nunca había pasado nada ni mínimamente sospechoso.

Lo único que podría considerarse “raro” eran las ratas que había por los conductos de ventilación, pero el resto era totalmente normal. Un día, José Manuel decidió ponerse manos a la obra y limpiar estos conductos además de añadir veneno para acabar con estos animales.


La casa sobre el cementerio
Escrito por Juan F. en Terror el July 5, 2013

Comparte este Articulo

Llevaba ya bastantes años viviendo en aquella casa donde se suponía que, en sus cimientos, hubo una fosa común que databa de siglos atrás.

La casa sobre el cementerio

José Manuel y Lidia no eran especialmente creyentes, por lo que no tuvieron problemas a la hora de comprar lo que ahora se había convertido en su nuevo hogar. Además, en todos los años que llevaban viviendo en la casa, nunca había pasado nada ni mínimamente sospechoso.

Lo único que podría considerarse “raro” eran las ratas que había por los conductos de ventilación, pero el resto era totalmente normal. Un día, José Manuel decidió ponerse manos a la obra y limpiar estos conductos además de añadir veneno para acabar con estos animales.

Al ir quitando las rejillas pudo observar la gran cantidad de suciedad que había en su interior. Poco a poco fue colocando las pastillas por toda la casa y posteriormente fue cerrando de nuevo estas rejillas. El problema es que él todavía no sabía lo que había hecho…

Varios días después encontraron una antigua muñeca sobre la repisa de la cocina. Se extrañaron mucho del modo en que podría haber llegado hasta allí. Cuando salieron al jardín, encontraron un montón de muñecos colgados por todos lados.

Pensaron que se trataba de una broma de mal gusto, por lo que procedieron a retirarlos y tirarlos al contenedor. Cuál fue su sorpresa, cuando esa misma noche oyeron un ruido en el exterior que les llamó la atención, y al asomarse pudieron ver a los muñecos saliendo por su propio pie y dirigiéndose de nuevo a la casa.

Ha recibido 256 puntos

Vótalo:

El callejón misterioso

15. El callejón misterioso

Era normal que se lo plantease, la verdad es que aunque ahorrase tiempo, pasar por esa calle no parecía lo más sensato, pero tampoco le iba a dar tiempo a llegar si no se aventuraba. La noche estaba fría y la humedad recorría todo su cuerpo, razón de más para poder llegar a la fiesta a la... Ver mas
Era normal que se lo plantease, la verdad es que aunque ahorrase tiempo, pasar por esa calle no parecía lo más sensato, pero tampoco le iba a dar tiempo a llegar si no se aventuraba.

La noche estaba fría y la humedad recorría todo su cuerpo, razón de más para poder llegar a la fiesta a la que había sido invitado esa misma mañana. – ¿Por qué tantas prisas? – Se preguntaba Ismael – Si me hubiesen dado suficiente tiempo, esta tarde no tendría que haberlo preparado todo. – Mientras decía esto para sí, en sus pensamientos, ya había comenzado a cruzar por la calle donde tiempo atrás muchos otros vecinos desaparecieron misteriosamente.

La calle era larga y estrecha. Hacía una ligera curva hacia la izquierda por lo que no se podía ver el fondo. Un poco más adelante, el callejón fue ensanchándose, por lo que Ismael ya sintió algo de tranquilidad, y viendo que llegaba a la curva, ya podría ver la luz al final del camino y en una carrera poder llegar a su destino, pero al llegar a la curva y seguir recto, se dio cuenta de que lo que estaba viendo al fondo era el lugar del que venía. Siguió adelante y al mirar de nuevo al frente, la curva ya estaba otra vez ahí, acechándole como si no fuese a dejarle escapar de sus garras nunca más.

Ha recibido 250 puntos

Vótalo:

La cueva del terror

16. La cueva del terror

Pedro era un chaval muy rebelde y nunca hacía caso de sus padres. Cuando salía por la noche se adentraba en el bosque y no regresaba hasta altas horas de la madrugada. Sus padres ya no sabían qué hacer con él, hasta que un día su padre decidió seguirle para ver en qué ocupaba ese tiempo... Ver mas
Pedro era un chaval muy rebelde y nunca hacía caso de sus padres. Cuando salía por la noche se adentraba en el bosque y no regresaba hasta altas horas de la madrugada.

Sus padres ya no sabían qué hacer con él, hasta que un día su padre decidió seguirle para ver en qué ocupaba ese tiempo. Comenzó a profundizar en el bosque mientras la noche se iba haciendo más cerrada. Iba despacio y a una cierta distancia con el fin de que Pedro no pudiese escuchar que lo seguían.

El problema es que debido a la oscuridad, al final lo perdió de vista, por lo que tuvo que esperar al siguiente día para volver a seguirlo.

Así pasaron los días hasta que en una ocasión, Antonio, el padre de Pedro, pudo ponerle una pequeña pieza reflectante en la parte trasera de su chaqueta, con lo que, no sin dificultad, consiguió no perderlo de vista.

Al final del trayecto vio que Pedro entraba a una cueva y decidió seguirlo. Una vez dentro, siguió avanzando hasta que pudo empezar a escuchar a otras personas. Se acercó despacio y de repente algo se abalanzó sobre él. Era su hijo Pedro.

De un golpe lo dejó inconsciente, y cuando volvió a despertar se encontró encadenado sin poder escapar. Ahí fue cuando se dio cuenta de que su hijo había estado todos estos meses secuestrando a gente y devorándola en la cueva. El problema era que nunca iba a poder salir vivo para contarlo.

Ha recibido 235 puntos

Vótalo:

Mi isla, mi refugio mortal

17. Mi isla, mi refugio mortal

Después de que el barco naufragase, no sin gran esfuerzo conseguí llegar a la isla en la que me encuentro. Al principio me costó bastante recuperarme pero poco a poco me voy sintiendo bastante mejor. He hecho una primera exploración de toda la zona y por lo que parece se trata de una isla... Ver mas
Después de que el barco naufragase, no sin gran esfuerzo conseguí llegar a la isla en la que me encuentro. Al principio me costó bastante recuperarme pero poco a poco me voy sintiendo bastante mejor.

He hecho una primera exploración de toda la zona y por lo que parece se trata de una isla bastante pequeña, pero la parte positiva es que tiene recursos, aunque no sé dónde me encuentro ni si habrá posibilidades de que me rescaten en un futuro próximo.

De todas formas, lo primero que tengo que hacer es organizarlo todo para hacer un refugio y comer alguna cosa para recuperar fuerzas. Para ello voy a tener que internarme un poco más en la isla aunque lo cierto es que me da bastante miedo, porque no sé lo que me puedo encontrar y no tengo ningún lugar donde guarecerme y, sobre todo, en el caso de que exista algún peligro, nunca podré escapar de aquí.

Poco a poco voy internándome y cuál es mi sorpresa que me encuentro varios árboles que cayeron hace tiempo. Imagino que sería por algún rayo o similar. El caso es que esta madera me va a venir muy bien.

Ahora lo que me hace falta es encontrar comida, y por lo que veo un poco más adelante hay un pequeño descampado. Conforme me voy adentrando empiezo a oír voces, aunque no entiendo el idioma.

Ya estoy frente a ellos, y no me puedo creer lo que estoy viendo… Varios cadáveres colgados, y debajo de ellos lo que pueden ser miembros de una especie de tribu que se los están comiendo. Creo que me han visto, pero tengo totalmente claro que nunca voy a poder escapar de ellos.

Ha recibido 209 puntos

Vótalo:

La fábrica del demonio

18. La fábrica del demonio

Se trata de una fábrica en la que los vigilantes nocturnos vivían una serie de experiencias que les hacía acabar pidiendo la baja por depresión. e encontraban en una ocasión dos de estos vigilantes haciendo la ronda cuando de repente escucharon un ruido. Fueron al lugar pero no encontraron... Ver mas
Se trata de una fábrica en la que los vigilantes nocturnos vivían una serie de experiencias que les hacía acabar pidiendo la baja por depresión.

e encontraban en una ocasión dos de estos vigilantes haciendo la ronda cuando de repente escucharon un ruido. Fueron al lugar pero no encontraron nada. Cuando volvieron a su puesto de vigilancia, uno de estos vigilantes contó al otro que curiosamente, pese a encontrarse la fábrica en una zona muy peligrosa, nunca había tenido robo alguno, y esto era debido a que su dueño hizo un pacto con el diablo. A partir de entonces, Lucifer envió un perro monstruoso y gigantesco que merodeaba por el lugar para protegerla. A cambio de esto, el demonio le pidió el alma de un vigilante cada año.

Es por ello que cada 12 meses, un nuevo vigilante moría. No obstante, la fábrica cambió de dueño, por lo que el último fallecido fue imposible de encontrar. A todo esto, los vigilantes volvieron a escuchar de nuevo otro ruido. Se dirigieron al lugar, y cuando uno de ellos enfocó con la linterna, pudo ver a su compañero tendido en el suelo.

Ha recibido 204 puntos

Vótalo:

El amuleto

19. El amuleto

Eduardo y su mujer, Maite, vivían en una agonía constante. Su hijo Nico, de 5 años, hacía tres meses que había facellico frente a los ojos de estos, junto al colegio al que iban a recogerle todos los días. Posteriormente a esta desgracia, la vida del matrimonio se basaba en peleas, discusiones y... Ver mas
Eduardo y su mujer, Maite, vivían en una agonía constante. Su hijo Nico, de 5 años, hacía tres meses que había facellico frente a los ojos de estos, junto al colegio al que iban a recogerle todos los días. Posteriormente a esta desgracia, la vida del matrimonio se basaba en peleas, discusiones y visitas a psiquiatras semanales.

Un domingo por la mañana, Eduardo asistió a un mercado de gitanos y mercaderes. Hubo una extraña pieza de orfebrería que atrajo su atención y se acercó a hablar con la mujer. Era vieja, picuda y de tez oscura. Esta comenzó a hablarle como si le conociese de toda la vida:

–Páh sus desgracias, que pocas no son, debe ustéh comprar este amuleto. Si lo agita y cierra los ojos mientras pide un deseo, podrá conseguir aquello que ustéh más anhela. Pero tenga cuidaoh, pues sólo tiene dos oportunidadeh, y debe dar muchah explicacioneh mentaleh cuando piense en su deseo, si no lo hace podría cumplirse múh malamente. Después del segundo deseo perderá su efecto pah siempre–.

Eduardo la miró sorprendido. Había oído hablar mil y una veces de leyendas acerca de gitanas que podían interpretar manos, o incluso miradas y saber que algo no funcionaba bien en la mente de uno. Él sencillamente quería atribuirlo a una simple “psicología de la vida”. Sin embargo, sacó su billetera, y sin rechistar, pagó una buena suma por ella.

La misma noche se lo enseñó a su mujer y esta le regañó por haberse dejado tal cantidad de dinero en algo que ella consideraba una superstición medieval –parece mentira!– se quejó ella, –nunca has sido creyente en estas tonterías y ahora resulta que le crees a la primera gitana mentirosa que te adivina un par de cosas. ¡Estás tonto, anda, dame eso! –.

Maite, enfurecida, agarró el talismán y se encerró en su cuarto a llorar. Eduardo sencillamente se quedó dormido en el sofá. Pasaron las horas y cayó la noche. De repente, alguien llamó al timbre de su casa. Maite se despertó y a esta le sobró velocidad para alcanzar el recibidor de la casa, lugar en el que Eduardo ya estaba de pie, temblando, y sin atreverse a mirar por la mirilla de la puerta. Un escalofrío de miedo recorrió su cuerpo al mismo tiempo que un presentimiento al oír unos extraños graznidos infantiles que venían del otro lado de la puerta.

-Dios mío, ¡Maite, dime qué no lo has hecho! ¡Dime qué no has pedido la vuelta de nuestro hijo sin antes haber dado más detalles a la hora de formular el deseo! ¡Hace ya tres meses que murió! ¿No has pensado en su estado de descomposición?

Maite arremetió contra el pecho de su marido: -¡Lo sé! ¡Pero seguiría siendo nuestro hijo! ¿Qué importa su decrépito estado corporal? ¡Eres un bastardo, yo le quiero tal y como es! ¿Abre la puerta inmediatamente! ¡Es tu hijo quien está ahí fuera, cobarde!

Los graznidos, llamadas al timbre y golpes a través de la puerta se hacían cada vez más incesantes. Había más de cinco kilómetros desde la casa al cementerio y fuera hacía un frío extremo. Eduardo zarandeó a Maite y le dio por primera vez en su vida un bofetón a esta, al mismo tiempo que se apoderó del amuleto arrancándoselo de cuajo. Aprovechó un instante de aturdimiento de su mujer para apartarse a un lado de esta y cerrar los ojos mientras parecía concentrarse en algo.

Entonces, los golpes a la puerta, timbrazos y llantos estremecedores cesaron para siempre.

Ha recibido 203 puntos

Vótalo:

El último paso hacia la locura

20. El último paso hacia la locura

El abismo se sumerge tras la puerta, esa puerta que nunca ninguno de nosotros se ha atrevido a pisar y que guarda en su interior los más recónditos y aterradores secretos y misterios que nunca debieron ser desvelados. Pero la inquietud humana nos lleva a atravesar barreras insospechadas... Ver mas
El abismo se sumerge tras la puerta, esa puerta que nunca ninguno de nosotros se ha atrevido a pisar y que guarda en su interior los más recónditos y aterradores secretos y misterios que nunca debieron ser desvelados.

Pero la inquietud humana nos lleva a atravesar barreras insospechadas, obstáculos indescifrables llenos de miedo y duda, momentos fatales para un simple ser que se atreve a dar el paso para poder satisfacer su curiosidad que nace del mundo de las pesadillas más infernales.

Todo esto fue lo que me hizo abrir esa puerta, pero minutos antes permanecía impasible y con la piel de gallina como sentimos cuando tenemos un desenlace fatídico que acaba destruyendo lo que somos como persona o como animales racionales que perdemos el raciocinio en el momento en el que nuestro coraje atraviesa ese inmundo fango que conocemos como terror.

Pero eso no lo sabía entonces, por lo que decidí dar un paso adelante y coger el pomo, presione con fuerza hacia abajo como si alguien lo agarrase al otro lado, como si hubiese algo junto a mí que quisiese impedirme que diese el paso más aterrador que me estaba esperando tras las enmohecidas baldosas que tenía frente a mí.

Cuando conseguí acceder al otro lado, pude observar, mirando hacia la izquierda, un enorme pasillo sumido en la oscuridad donde parecía que prevalecía el infinito rodeado de pequeñas puertas cerradas, pero cuando quise volver mi mirada hacia la derecha, una fuerte mano presionó sobre mi cabeza y ya no pude hacer nada.

Ha recibido 193 puntos

Vótalo:

Los espíritus del bosque encantado

21. Los espíritus del bosque encantado

Alberto y Gustavo eran dos amigos que se conocían desde el colegio, y siempre realizaban actividades juntos. La mayor parte de estas actividades se basaban en dar largos paseos y realizar acampadas en medio del campo. Para la última aventura, Gustavo y Alberto planearon acampar en un bosque... Ver mas
Alberto y Gustavo eran dos amigos que se conocían desde el colegio, y siempre realizaban actividades juntos. La mayor parte de estas actividades se basaban en dar largos paseos y realizar acampadas en medio del campo.

Para la última aventura, Gustavo y Alberto planearon acampar en un bosque conocido bastante alejado del pueblo. Pasarían allí el fin de semana con el fin de descansar y aprender más sobre lo que la naturaleza nos ofrece.

Ya se encontraba todo en su sitio y cargado en el todoterreno, por lo que emprendieron su marcha en busca de nuevas aventuras. Después de varias horas de viaje, llegaron al bosque. Ahora no quedaba más que encontrar un buen sitio donde poder acampar, por lo que decidieron seguir andando y dirigirse a la orilla del río.

Una vez allí prosiguieron preparando todo lo necesario para poder pasar unos días fantásticos; las tiendas de campaña, el lugar donde iban a realizar la fogata, todos los elementos para cocinar y para pasar una buena estancia fueron colocándose cada uno en su lugar.

Durante estos días realizaron una gran cantidad de fotos y grabaciones de la tranquilidad de la zona para poder mostrársela a otros amigos y conseguir así que se animasen para ir de acampada con ellos.

El problema fue que al llegar a la casa de nuevo se pusieron a ver todas las imágenes captadas y en la mayor parte de ellas se veían unas pequeñas figuras blanquecinas que no se podían determinar. En un principio pensaron que se trataba de un fallo de la cámara, pero al ver las fotos sacadas con la otra cámara pudieron ver exactamente el mismo problema.

Al llegar a una de ellas, pudieron definir perfectamente la figura de un hombre que llevaba un cuchillo en la mano y se acercaba detrás de Gustavo para colocárselo en el cuello.

A partir de esta experiencia, Albert y Gustavo decidieron no volver a ir acampar al bosque.

Ha recibido 189 puntos

Vótalo:

La maldición de Carmen Winstead

22. La maldición de Carmen Winstead

Esta historia se acabó extendiendo gracias al envío masivo de mensajes en cadena, donde se decía que en caso de no ser reenviada, Carmen aparecería. La historia comienza con la salida de varias chicas del colegio durante un simulacro de incendio. El caso es que un grupo de amigas decidieron... Ver mas
Esta historia se acabó extendiendo gracias al envío masivo de mensajes en cadena, donde se decía que en caso de no ser reenviada, Carmen aparecería.

La historia comienza con la salida de varias chicas del colegio durante un simulacro de incendio. El caso es que un grupo de amigas decidieron gastar una broma a otra chica que consistía en meterla en una alcantarilla, para que cuando llamase la profesora, decir dónde se encontraba y burlarse de ella.

El caso es que para introducirla en la alcantarilla le dieron un empujón y se dirigieron todas al lugar en el que se encontraba la profesora, esperando el momento de que ésta dijese su nombre y hacer público el lugar en el que se encontraba.

El caso es que al nombrar a Carmen Winstead, las chicas dijeron el lugar, pero al llegar pudieron ver que la mala suerte había hecho que Carmen se partiese el cuello al caer.

Cuando las pequeñas fueron interrogadas alegaron que se trató de un mero accidente, pero a los pocos meses del suceso, todos los compañeros comenzaron a recibir correos en los que ponía “La empujaron”. Al principio todos pensaron que se trataba de una broma, pero a los pocos días, todas y cada una de las chicas implicadas fueron muriendo de la misma forma que Carmen, cayendo por la alcantarilla y rompiéndose el cuello.

Ha recibido 188 puntos

Vótalo:

Nunca podrás deshacerte de mí

23. Nunca podrás deshacerte de mí

Cada vez que salíamos de viaje mi amigo Ernesto y yo, nos gustaba dirigirnos a pequeños pueblos y ver los artículos que se venden en sus tiendas, ya que dice mucho de la cultura y las tradiciones de cada lugar. No obstante, una vez llegamos a un pueblo perdido que prefiero no nombrar y... Ver mas
Cada vez que salíamos de viaje mi amigo Ernesto y yo, nos gustaba dirigirnos a pequeños pueblos y ver los artículos que se venden en sus tiendas, ya que dice mucho de la cultura y las tradiciones de cada lugar.

No obstante, una vez llegamos a un pueblo perdido que prefiero no nombrar y entramos para conocerlo y llevarnos algunos recuerdos. El caso es que el pueblo estaba muy vacío, y nada más entrar, la gente nos miraba de una forma extraña que no entendíamos.

No obstante, estamos acostumbrados a viajar a muchos lugares distintos y no era algo excesivamente extraño que en un pueblo se actuase de forma rara. El caso es que finalmente encontramos una tienda bastante vieja y muy sucia, por lo que pensamos que allí encontraríamos cosas interesantes para llevarnos de recuerdo.

Una vez que entramos, pudimos ver al fondo el mostrador con el dependiente detrás, que llevaba una camiseta blanca de tirantes y muy sucia. Cuando nos acercamos a él, en lugar de contestarnos se nos quedaba mirando fijamente.

Al final encontramos algunas herramientas de trabajo que nos llamaron mucho la atención. A mí personalmente me la llamó un hacha que era como las que se fabricaban hace muchos años.

Finalmente me la llevé y dejé el dinero sobre el mostrador, ya que el hombre no me decía lo que costaba.

De camino de nuevo a casa, íbamos comentando lo extraño de la situación, pero en un momento dado tuvimos un pinchazo por lo que nos bajamos a cambiar la rueda. Cual fue nuestra sorpresa al abrir el maletero y ver que allí estaba el hacha pero su hoja se encontraba llena de sangre. La tiramos hacia la zona de los árboles y salimos rápidamente de allí.

Cuando volvimos a casa, todavía teníamos el susto en el cuerpo, pero lo que no esperamos en absoluto es que el hacha estuviese allí, en mi casa, esperándome…

Ha recibido 187 puntos

Vótalo:

Las niñas del bosque

24. Las niñas del bosque

Pedro y María decidieron una mañana de domingo dirigirse al bosque para pasar el día con sus hijas Paula y Elena. Todo estaba preparado para partir y poder pasar un día todos juntos, ya que los frecuentes viajes de Pedro hacían que pocas veces pudiesen coincidir de esta manera. Una vez que se... Ver mas
Pedro y María decidieron una mañana de domingo dirigirse al bosque para pasar el día con sus hijas Paula y Elena. Todo estaba preparado para partir y poder pasar un día todos juntos, ya que los frecuentes viajes de Pedro hacían que pocas veces pudiesen coincidir de esta manera.

Una vez que se encontraban en el bosque decidieron encontrar un buen sitio donde parar y comenzar a prepararlo todo para su fantástico almuerzo. Mientras Pedro y María recogían leña, Elena y Paula se dedicaban a jugar por la zona.

En un descuido, las pequeñas se alejaron demasiado del lugar en el que se encontraban sus padres y no sabían regresar. Empezaron a gritar y llamarlos, pero no las escuchaban.

Los padres desesperados, se separaron para dar vueltas por la zona, pero no había manera de poder encontrarlas, y la noche ya comenzaba a cerrarse. Al llegar la policía, no se encontraba ni rastro de las niñas, pero no desistieron en su búsqueda, ya que se trataba de un lugar demasiado peligroso para ellas, y si no las encontraban a tiempo, era difícil que sobreviviesen.

De repente se empezaron a escuchar aullidos de lobo, y todos se dirigieron al lugar temiendo lo peor. Al llegar se encontraron a las pequeñas en el suelo, agachadas, y devorando a varios de estos lobos que habían conseguido matar.

Ha recibido 186 puntos

Vótalo:

La mano peluda

25. La mano peluda

La leyenda de la Mano Peluda comenzó en la ciudad de Puebla en el año 1908 donde había una gran cantidad de casas de empeño que actuaban de forma corrupta. Esto hacía que los usureros explotasen a los clientes por lo que todo el mundo los detestaba. Uno de estos usureros era Horta, uno de los... Ver mas
La leyenda de la Mano Peluda comenzó en la ciudad de Puebla en el año 1908 donde había una gran cantidad de casas de empeño que actuaban de forma corrupta. Esto hacía que los usureros explotasen a los clientes por lo que todo el mundo los detestaba.

Uno de estos usureros era Horta, uno de los peores y con menos escrúpulos de todos los usureros que no dudaba incluso en aprovecharse de los mendigos. Siempre llevaba las manos llenas de anillos y era maldecido por todos los que pasaban su negocio diciendo “¡que Dios te seque la mano!”. Con el tiempo, acabó muriendo y la maldición hizo efecto.

Tiempo después, muchos de los habitantes veían una mano trepar por los muros del cementerio de San Francisco, y atribuyeron esta mano a la mano de Horta. Noche tras noche, esto se fue sucediendo y empezó a saltar sobre los inocentes agarrándose a su cara, arrancándole los ojos y finalmente estrangulándolos.

Lo cierto es que en relación con esta leyenda existen varias versiones, aunque la relatada aquí es originaria de Porfiriato poco antes de la revolución mexicana. Por otra parte, la Mano Peluda también ha recibido otros nombres como Mano Pachona, Mano del Diablo o Mano Negra.

Ha recibido 184 puntos

Vótalo:

Los espíritus de la casa

26. Los espíritus de la casa

Si no lo hubiese pensado antes, es posible que ahora no estuviese vivo. Para Andrés era difícil salir de aquella casa, porque había pasado en ella los mejores momentos de su vida, pero todo acabó truncándose cuando su mujer falleció de forma inexplicable. El matrimonio, ya mayor, adquirió la... Ver mas
Si no lo hubiese pensado antes, es posible que ahora no estuviese vivo. Para Andrés era difícil salir de aquella casa, porque había pasado en ella los mejores momentos de su vida, pero todo acabó truncándose cuando su mujer falleció de forma inexplicable.

El matrimonio, ya mayor, adquirió la casa hacía 65 años a una familia algo extraña que quería deshacerse de ella de cualquier modo. Por ello consiguieron un gran precio, y hasta la fecha, nunca habían conseguido saber la razón de tanta prisa.

En el pueblo se comentaba que la casa estaba maldita, y al principio esa era la aparente razón de que se marchasen, pero lo cierto es que en 65 años nunca había ocurrido nada extraño, por lo que al poco tiempo esa idea desapareció de sus cabezas.

No obstante, ya hacía un año de la muerte de su mujer, y fue entonces cuando todo empezó a cambiar. La gente pensaba que estaba loco, y que la razón de ello era la pérdida de la mujer amada, pero no era así. Lo que Andrés estaba viviendo era real como la vida misma.

Esos malditos espíritus que siempre subían y bajaban las escaleras le ponían los pelos de punta. Nunca repararon en él, pero cada vez más, se fue dando cuenta de que sabían que estaba allí, y empezaron a entrar más y más espíritus cada vez.

Esto lo llevó a tener que marcharse, pero cuando se quiso dar cuenta, no tenía dónde ir. No existía nada fuera de aquella casa. La razón era que el verdadero espíritu era é mismo, y lo que veía eran personas normales.

Ha recibido 182 puntos

Vótalo:

Pilar y la tabla de ouija

27. Pilar y la tabla de ouija

Nunca había pasado nada mientras Pilar usaba en solitario su tabla de ouija en la habitación, por lo que decidió invitar a unos amigos a que pasasen la experiencia con ella, y además, por si había suerte y algún espíritu perdido llegaba a contactar. De todas formas, tan sólo pilar creía un... Ver mas
Nunca había pasado nada mientras Pilar usaba en solitario su tabla de ouija en la habitación, por lo que decidió invitar a unos amigos a que pasasen la experiencia con ella, y además, por si había suerte y algún espíritu perdido llegaba a contactar.

De todas formas, tan sólo pilar creía un poco, pero llevaba ya tiempo intentándolo y empezaba a perder la fe. El caso es que una tarde de domingo, Pilar se reunió con Adolfo, Pedro y María y se dirigieron a una pequeña fábrica que se encontraba abandonada en aquél viejo pueblo que cada vez mermaba más en número de habitantes.

De la fábrica se contaban historias terribles, y de la gran cantidad de muertes que se sucedieron por la locura de un viejo ciudadano que murió por allá por el año 1947. Desde entonces, las historias de que el viejo se aparecía y devoraba a sus víctimas como ya hizo en el pasado se sucedían una tras otra, pero la verdad es que en los 27 años que llevaban viviendo allí, nunca nadie había muerto por causas que no fueran naturales.

Ya estaba todo preparado, y comenzaron la sesión. Las vetustas paredes de madera y el fuerte viento que soplaba en el exterior hacían un entorno sin duda tétrico. Las viejas piezas del matadero chocaban unas contra otras sin que nadie las pudiera parar… Todo había empezado, pero ellos aún no lo sabían.

Ha recibido 180 puntos

Vótalo:

El fantasma del ascensor

28. El fantasma del ascensor

La historia cuenta sobre un fantasma vengativo que vive en un ascensor. Se trata de un ascensor localizado en el edificio Napier de la Universidad de Adelaida. Durante mucho tiempo este ascensor se ha ido portando de una forma extraña; a menudo los botones no responden a lo que se le pide, y... Ver mas
La historia cuenta sobre un fantasma vengativo que vive en un ascensor.

Se trata de un ascensor localizado en el edificio Napier de la Universidad de Adelaida. Durante mucho tiempo este ascensor se ha ido portando de una forma extraña; a menudo los botones no responden a lo que se le pide, y si subimos al é de noche, siempre nos llevará a la sexta planta independientemente de la que hayamos elegido.

Todo comenzó cuando una joven alumna se había retrasado en la entrega de su trabajo, por lo que el profesor le dio la oportunidad de dárselo más tarde. Por ello, esta chica se quedó realizando trabajo hasta altas horas de la madrugada en la Universidad. Finalmente se dirigió al despacho del profesor y metió el trabajo por debajo de la puerta. Al dirigirse al ascensor para irse a su casa pudo ver la figura de un hombre que andaba dirigiéndose hacia ella con un paso torpe.

Sumida en el miedo salió corriendo del edificio y llegó a su casa para descansar. Al día siguiente, cuando llegó de nuevo a la Universidad, pudo ver un gran revuelo y varios coches de policía en la zona. Según le comentó uno de sus compañeros, el conserje había fallecido en el ascensor por un ataque al corazón ya que no había nadie que pudiese ayudarle.

Fue a partir de aquí que dicho ascensor dejó de funcionar, y muchos de los que subían en el ya no han vuelto a pisar la Universidad porque seguían viendo el fantasma del conserje que buscaba su venganza.

Ha recibido 170 puntos

Vótalo:

El pueblo del Dr. Montilla

29. El pueblo del Dr. Montilla

Antonio era un hombre rudo, de campo, y que siempre había presumido de su salud de hierro. Nunca había pisado un hospital, porque nunca lo había necesitado, pero ya superaba los 70 años y empezaba a tener algunos malestares, por lo que sus vecinos siempre le insistían que fuese a ver a un médico... Ver mas
Antonio era un hombre rudo, de campo, y que siempre había presumido de su salud de hierro. Nunca había pisado un hospital, porque nunca lo había necesitado, pero ya superaba los 70 años y empezaba a tener algunos malestares, por lo que sus vecinos siempre le insistían que fuese a ver a un médico.

Finalmente lograron convencerlo, pero Antonio tan sólo conocía un médico que vivía a las afueras de un pueblo que se encontraba a unos 30 kilómetros del lugar, por lo que optó por visitarlo.

Una vez que llegó al pueblo, Antonio entró en la consulta del Dr. Montilla y expuso su caso. Le llamó mucho la atención que en aquél lugar todavía se utilizase una vestimenta tan clásica, pero siendo realistas, fue algo que le dio una mayor confianza.

La enfermera le atendió perfectamente, y el médico le dio algunos buenos consejos para cuidar su salud. Sobre todo le recomendó algunas infusiones y un par de medicamentos sencillos, porque no tenía nada preocupante.

Finalmente, Antonio salió contento de nuevo para su pueblo, con ganas de decirles a todos que se encontraba como un roble. Al llegar pasó primero por la farmacia para hacerse con la medicación que tenía que tomar.

Al ver lo que era, el farmacéutico se extrañó, puesto que esos medicamentos dejaron de fabricarse muchos años atrás. Al preguntarle a Antonio quién fue el que se los recetó, con todo detalle explicó del lugar del que venía.

Al momento, la cara del farmacéutico se quedó blanca, y explicó a Antonio que ese pueblo sufrió de un fuerte incendio y que todos sus habitantes murieron en la catástrofe, por lo que llevaba ya decenas de años abandonado…

Ha recibido 161 puntos

Vótalo:

El espíritu de la pequeña niña

30. El espíritu de la pequeña niña

Se encontraba un conductor de autobús haciendo un viaje nocturno en una ruta entre ciudades. Se encontraba sólo conduciendo, ya que los últimos pasajeros ya se habían bajado en una parada anterior. Poco a poco el sueño iba haciendo mella en él hasta que en un determinado momento acabó... Ver mas
Se encontraba un conductor de autobús haciendo un viaje nocturno en una ruta entre ciudades. Se encontraba sólo conduciendo, ya que los últimos pasajeros ya se habían bajado en una parada anterior.

Poco a poco el sueño iba haciendo mella en él hasta que en un determinado momento acabó durmiéndose. De repente se despertó por un fuerte golpe que notó en el autobús. Al asomarse pudo ver que había atropellado a una niña.

El miedo le hizo decidir salir del lugar para que nadie lo viese y lo acusasen de asesinato por imprudencia. De repente, cuando ya creía que se encontraba lejos del lugar, pudo observar a través del espejo retrovisor que una chica iba sentada en el asiento de atrás del autobús y lo había visto todo.

Al volverse para cerciorarse había desaparecido. Pensaba que era su imaginación que le estaba jugando una mala pasada. De repente, volvió a verla de nuevo, y siempre que miraba a través del retrovisor la veía, no obstante, cuando giraba la cabeza dejaba de verla.

En ese momento, la pequeña comenzó a andar por el autobús en dirección al conductor pero al volverse seguía sin verla. Tanto se distrajo que cuando se quiso dar cuenta se salió de la carretera y cayó por un barranco, y lo último que pudo ver antes de morir fue la cara de la niña cerrándole los ojos.

Ha recibido 160 puntos

Vótalo:

La abuela fallecida

31. La abuela fallecida

La leyenda está basada en que un día una familia, los hijos y la abuela se fueron a pasar unas vacaciones a una casita de pueblo que se encontraba muy alejada de la civilización. El caso es que durante la velada, la abuela falleció. Ahora se presentaba el problema de qué podían hacer con el... Ver mas
La leyenda está basada en que un día una familia, los hijos y la abuela se fueron a pasar unas vacaciones a una casita de pueblo que se encontraba muy alejada de la civilización. El caso es que durante la velada, la abuela falleció.

Ahora se presentaba el problema de qué podían hacer con el cadáver de la abuela, ya que tendrían que ponerlo en el coche y los niños tendrían que viajar junto al cadáver de la abuela muerta.

Tan sólo había dos opciones, que era la de que el marido de la llevase viajando solo oponer la en la baca del coche. La primera opción no era viable debido a la falta de tiempo, así es que optaron por hacer la segunda.

Fue entonces cuando emprendieron el viaje pero sin saberlo la abuela acabó cayendo del coche. Cuando llegaron a su destino se dieron cuenta de que habían perdido a la abuela y se dispusieron para volver a encontrarla. No obstante, se sorprendieron mucho cuando de repente recibieron una llamada desde el móvil de la abuela. Era la policía que les indicaba que se la habían encontrado y le dijeron que tenía que dirigirse al punto kilométrico donde se encontraba.

Al llegar, vieron que tenían un hombre esposado y preguntaron qué había sucedido. Se trataba de un camionero que había atropellado el cadáver de la abuela, y pensaba que la había matado. Como no sabían cómo explicar lo sucedido a la policía, prefirieron callarse y el camionero acabó en la cárcel siendo inocente.

Ha recibido 159 puntos

Vótalo:

El coche misterioso

32. El coche misterioso

De camino al trabajo, Ángel vio pasar un coche algo rápido, pero no le dio importancia, aunque le llamó la atención por una pegatina extraña que tenía en su parte trasera. Una vez llegó a la fábrica, pudo ver el coche aparcado cerca de la puerta, y pensó que se trataría de un nuevo trabajador... Ver mas
De camino al trabajo, Ángel vio pasar un coche algo rápido, pero no le dio importancia, aunque le llamó la atención por una pegatina extraña que tenía en su parte trasera. Una vez llegó a la fábrica, pudo ver el coche aparcado cerca de la puerta, y pensó que se trataría de un nuevo trabajador.

Siguió su camino, fichó y entró en los vestuarios como de costumbre. Cuando vio al encargado le preguntó por la nueva incorporación, a lo que éste le contestó que él también se había fijado en el coche, que llegaba todos los días, pero que nunca había sabido de quién era.

La jornada completamente normal, y los compañeros sin saber tampoco nada sobre el susodicho. Quizás resultaba que se trataba de alguien nuevo en la oficina. En fin, poca importancia tenía. Al salir, el coche ya se había marchado.

Al día siguiente volvió a ocurrir lo mismo, y el coche volvía a aparecer en el mismo lugar. Siempre llegaba antes de fichar, por lo que nadie sabía todavía de qué se trataba. Siguieron pasando las semanas hasta que un día, Ángel volvió a la fábrica y fichó como de costumbre. Al entrar a los vestuarios algo extraño había pasado. No había absolutamente nadie. Se dirigió al almacén y más de lo mismo. Parecía como si la fábrica hubiese cerrado por ese día.

Como él sólo no podía empezar, entró en la oficina para ver qué era lo que pasaba, y ahí fue donde se encontró con todos sus compañeros fallecidos y apilados como si de una pila de troncos se tratase. Salió raudo para fuera y pudo ver que el coche ya no estaba…

Ha recibido 157 puntos

Vótalo:

El tren infernal

33. El tren infernal

Después de un tiroteo, los delincuentes consiguieron entrar en un tren subterráneo donde se refugiaban de la policía. El caso es que al poco el tren empezó a moverse con lo que consiguieron escapar. Era de noche y el tren estaba prácticamente vacío. Tan sólo había otras dos personas, una de... Ver mas
Después de un tiroteo, los delincuentes consiguieron entrar en un tren subterráneo donde se refugiaban de la policía. El caso es que al poco el tren empezó a moverse con lo que consiguieron escapar.

Era de noche y el tren estaba prácticamente vacío. Tan sólo había otras dos personas, una de ellas bien vestida y durmiendo y otra con una botella de vino. Los delincuentes eran conscientes de que la próxima parada podría estar esperando la policía, así es que se prepararon para poder salir y meterse por el túnel del metro.

Poco a poco se iban acercando a la parada pero pudieron comprobar que no sólo no se detuvo el tren en la estación sino que comenzó a acelerar, por lo que pensaron que la policía les estaba tendiendo una trampa.

Fue entonces cuando intentaron moverse en el interior del tren buscando otra forma de escapar, aunque las puertas estaban completamente cerradas y la manilla para cambiar de vagón no les permitía pasar.

El viaje siguió su curso pero el tren seguía sin detenerse en las paradas y cada vez iba más rápido hasta que se dieron cuenta de que eso no era perpetrado por la policía. De repente, el vagón quedó sumido en la oscuridad y las luces empezaron a parpadear. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que todo el tren estaba completamente envejecido como si llevase años parado.

Por la nueva estación que pasaron pudieron ver una cámara de tortura donde estaban despellejando a un hombre, y así fue sucediendo parada tras parada, siendo cada una de ellas más terrible que la anterior.

Al día siguiente, los periódicos anunciaban que dos delincuentes habían muerto a manos de la policía cuando intentaban huir.

Ha recibido 155 puntos

Vótalo:

El recuerdo de un hijo

34. El recuerdo de un hijo

Enrique y María estaban acostumbrados a dar su paseo todas las tardes. Durante el mismo recorrían varias rutas por el campo, y aunque ya conocían el lugar como la palma de sus manos, lo cierto es que nunca se habían ni planteado dejar de pasear desde que se conocieron hacía ya más de 40 años... Ver mas
Enrique y María estaban acostumbrados a dar su paseo todas las tardes. Durante el mismo recorrían varias rutas por el campo, y aunque ya conocían el lugar como la palma de sus manos, lo cierto es que nunca se habían ni planteado dejar de pasear desde que se conocieron hacía ya más de 40 años.

Sin duda, había un lugar en una de las rutas que era el que más representaba, puesto que fue donde Enrique le pidió matrimonio a María. Este lugar era un fantástico barranco desde el que se podía apreciar todo el valle donde se encontraba localizado el pueblo más grande del lugar. Desde entonces siempre fueron felices en su pequeña y vieja casa, pero ellos nunca necesitaron más; una vida tranquila y familiar, aunque en realidad nunca pudieron disfrutar de la compañía de un hijo.

Y no es que no lo tuviesen, sino que cuando eran jóvenes, María quedó embarazada antes del matrimonio, algo que estaba muy mal visto, y tuvo que disimular su embarazo como podía. Una vez dio a luz, no pudo quedarse con él y lo arrojó por el mismo barranco donde, en memoria del pequeño, optaron por unirse en matrimonio.

Una tarde, paseando por el lugar y recordando con tristeza que fue la única oportunidad que tuvieron para ser padres, la noche comenzó a adelantarse, y un frío calaba sus huesos. Al pasar por el lugar escucharon la voz de un pequeño llorando en la parte baja del barranco.

En ese momento el corazón les dio un vuelco, ya que se trataba del lugar en el que se deshicieron de su hijo.

Al asomarse, una irrefrenable sensación recorrió el cuerpo del matrimonio, y antes de darse cuenta, se habían arrojado al abismo.

Ha recibido 152 puntos

Vótalo:

La fantástica comida de Pedro

35. La fantástica comida de Pedro

Pedro era un hombre de algo más de 60 años que había vivido toda su vida en medio del bosque, más concretamente a una hora del pueblo yendo con su viejo camión. Todos los meses hacía un viaje rápido para conseguir vender algunos frutos y carne para conseguir dinero para otros productos como... Ver mas
Pedro era un hombre de algo más de 60 años que había vivido toda su vida en medio del bosque, más concretamente a una hora del pueblo yendo con su viejo camión.

Todos los meses hacía un viaje rápido para conseguir vender algunos frutos y carne para conseguir dinero para otros productos como gas, gasoil, herramientas, mantas, etc. Cuando llegaba con el cargamento, tardaba poco en venderlo todo, ya que la gente lo apreciaba mucho, y lo que traía siempre tenía un sabor muy especial.

Este mes la gente seguía impaciente porque era raro que Pedro se retrasase tanto. A primeros de mes siempre estaba puntual en la plaza del pueblo con todo preparado, pero nadie sabía qué es lo que podía haber pasado.

Cuando ya pasaron un par de semanas, algunos habitantes decidieron ir a la casa de Pedro para ver si necesitaba algo, se encontraba mal, o cuál era la razón de su retraso.

Al llegar fueron viendo todas las herramientas de Pedro con las que labraba el campo, sus utensilios, nada en particular. Al entrar a la casa encontraron el cadáver de Pedro tendido en el suelo por lo que llamaron a la policía.

Cuando los agentes llegaron, se dispusieron a investigar toda la casa en busca de pruebas por si podía tratarse de un asesinato, ya que todo estaba revuelto y parecía que alguien había estado dentro.

Pero no sabían lo que se iban a encontrar en el viejo granero. Al entrar, un olor nauseabundo y una pila de torsos apilados y agusanados fue lo primero que vieron. Al acercarse, pudieron comprobar que se trataba de restos humanos.

Es por ello que la carne de Pedro tenía ese sabor tan especial…

Ha recibido 147 puntos

Vótalo:

Bienvenido

Con las Listas de 20minutos.es puedes crear tu propio top y leer y votar los del resto de usuarios. Ver más

Crear una nueva lista

Encuentra una lista al azar

Busca una lista

Conectados recientemente

Comentarios
Haz tu comentario aquí

© 2013-2016 - Listas de 20minutos.es | Ir a la versión móvil